miércoles 25 de noviembre de 2009

Visita real

Sí, por fin ha venido el rey a verme.
Después de estar tres días pasando olímpicamente de entrar al lab, hoy ha sido el gran día en el que por fin lo ha hecho.
Y lo veo llegar a través de la puerta de cristales, mirándome con esa sonrisilla condescendiente.
Yo, muy efusiva:-"Jo, Antonio, ¡que ya está bien, hombre! ¡Que no has venido a verme!"-. Y pensando:-"Que tampoco es que me quite el sueño, que lo sepas"-.
Él, acercándose a darme un beso:-"¿Sí...? Bueno, tú tampoco has venido a verme"-.
Yo, sin pensármelo siquiera:-"Ya, pero es que yo estoy ocupá."-. Así, como diciéndole:-"Tú, que no haces ná, tienes más tiempo para las hacer visitas de rigor, hombre"-.
Y claro, me ha mirado como pensando:-"Japuta eres"-.

¿No me va a echar el tío de su empresa cuando le apetece? Si es que soy puñetera a más no poder... Claro, que yo pienso lo mismo de él, así que...
Aunque, bueno, después de 5 años que hace que trabajo para esta empresa, ya es para que sepamos los dos de qué pie cojeamos cada uno, ¿no?

lunes 23 de noviembre de 2009

Los reyes del mambo

Seguro que vosotros conocéis a más de uno y a más de dos de estos personajillos mundiales, de esos que van de guays por la vida. De esos que se creen con derecho a todo. Esos que van por el mundo pensando que todo les pertenece, que todo es suyo, que están por encima del bien y del mal, que los demás no somos nadie, y que todos debemos bailar al son que ellos toquen y aguantarnos... Y sólo porque manejan dinero por un tubo... Vamos, que en realidad, de Banderas, lo que se dice de Banderas, tienen más bien poco. Aunque se llamen Antonio.

Pues mi jefe es uno de ellos. Bueno, eso se cree él. Porque ése ni es rey ni es , y ni siquiera sabe lo que es el mambo... Porque mi jefe, cuando tiene un momento de lucidez, (llamémosle así a eso que tiene de vez en cuando), habla con la muchacha de laboral (Bea) y es ella la que se encarga de llamarme desde la empresa para darme la buena nueva del día:-"Empiezas mañana"-. ¡Toma castaña! Ala, así, sin anestesia, sin periodo de adaptación ni ná ni ná. Vamos, de la misma manera que cuando me dan la patá, me dicen (también sin anestesia):-"Mañana ya no vengas"-. Pero ya imaginaréis que cuando me echan, me sienta peor.
¿Y qué hacemos las criaturas? Pues . Apechugar con lo que nos toca, claro. Y ya ni me irrito. Bueno, a ratos...

Pues eso. Mi Bea me llamó el miércoles pasado. -"Hola, Lourdes. Que ya te imaginas, ¿no? Empiezas mañana"-. Y yo, que en contra de lo que mi jefe se pueda pensar, tengo vida fuera de la empresa porque, gracias a Dios, mi mundo no gira en torno a ella (porque si no, apañá iba), tuve que decirle:-"Pues mira, mañana no puedo..."-.

Imagino la cara de contrariedad que debió poner el hombre cuando la muchacha se lo contó, porque él, que es el que corta el bacalao, no está acostumbrado a que se le rebele la plantilla ni a que se le revolucione el gallinero. Que cuando él dice una cosa, la cosa se cumple y ya está... Pero, ¿qué quiere? Con ese margen de tiempo que me da, igual me pilla fuera del país, y no me da tiempo, joé.
A ver, que no era el caso, ¿eh?, pero podría haberlo sido.

Total, que he empezado hoy. Así que ya estoy ahí otra vez, hasta que me vuelvan a echar, claro. Y por lo menos he tenido el finde para hacerme a la idea, porque de un día para otro ya os digo yo que voy hasta cabreá. Y eso que me encanta estar allí, pero es que las formas me tocan las naricillas, claro.

Eso sí, mi jefe no se ha dignado a venir al lab, y mira que lo he visto pasar cuarenta veces por la puerta. Hombre, por favor, que es su empresa, ¿no? Y se pasea las veces que quiere, que pa eso es suya. Y va donde quiere y entra a donde le da la gana. Y a donde no, pues no entra. Pues eso, que hoy, al lab, pues no. No imagináis la pena que me ha dado, que igual ni ceno ni ná...

Los que sí han venido, han sido los compañeros a saludar. ¡Güena gente son, coñio! (Algunos ya os digo que de compañeros tienen más bien poco, pero esos no han venido. Ni ganas, vaya).
El encargado sí, que como siempre, ha entrado dando berríos para hacerse notar...
Uno de los descargadores, que salía del almacén subido en el torillo y que al verme por la ventana, se ha tirado literalmente del cacharro en marcha para acercarse...
Las niñas de la ofi, que estaban muy ocupaíllas, pero que han tenido el detalle de llamar por teléfono para darme la bienvenida...
La Wiza, que me tenía guardados unos bombones del cumple de Bea, que fue en septiembre; y unas muestras de perfume que dieron de regalo en la tienda donde le compraron el regalo a un compañero por el nacimiento de su segundo churumbel, el mes pasado. Y aunque yo no estuviese allí, por lo visto, también hubo muestras de regalo para mí. :)

Mis compañeros... Definitivamente, ¡esos sí que son los reyes del mambo!

martes 17 de noviembre de 2009

Conocernos

A ver, que sí, que ya quedó claro que a veces no me entiendo ni yo. Y por supuesto, los demás, ya... Pero aparte de eso, estoy convencida de que la gente que me ve a diario no me conoce tanto como me conocéis vosotros, los que andais por aquí.

Siempre he dicho que cuando escribimos, somos más nosotros mismos que cuando hablamos. Seguramente, por la seguridad y confianza que da esto del anonimato, y por no tener que decir las cosas mirando a la gente a la cara, que eso a veces es un poco complicaíllo.
Y lo digo por mí, porque como yo no escribo poesía (ni sabría hacerlo), ni escribo historias ficticias (porque igual me costaría un wevario tener la imaginación suficiente para sacar algo de este cabezón que Dios me ha dao), pues escribo sobre mí, sobre las cosas que me pasan, sobre lo que pienso... Y claro, ésa soy yo. Más yo no puedo ser. Y me conocéis... Nos conocemos...

Pues resulta que hay mucha gente a mi alrededor, que veo a diario, con los que hablo todos los días, y que no me conoce casi nada. Que no se ha parado a plantearse quién soy o qué pienso realmente... Y lo cierto es que tampoco me preocupa. Vamos, que me da igual...
Pero, joé, que es que yo creo que mi padre me está conociendo ahora con el tema éste de la cuadra. Me oye hablar, comentar, argumentar, discutir, explicar o rebatir las cosas, ya sea con la criaturica de la abogá, con el concejal, el alcalde o con su p...santa madre, y le noto en la cara al hombre que alucina conmigo. Debe pensar:-"Y ésta, ¿cuándo ha aprendido a debatir así? ¿Cuándo ha aprendido a decir lo que piensa con total claridad, sin levantar el tono y sin que le tiemble la voz?"-. Se lo tuve que decir yo un día:-"Joé, papá, que ya no tengo diez años"-...
De todas formas, como tampoco he sido de hablar mucho en mi casa porque al final siempre terminábamos discutiendo (es que no puedo con la sinrazón, ¿qué le vamos a hacer?), pues he preferido callarme siempre.

Así que, si está claro que en mi casa no me conocen y no saben quién soy realmente, en la calle ya pa qué os voy a contar...

Pero digamos que en cierta manera soy yo, ¿vale? Porque tampoco es que me importe que la gente no me conozca o me deje de conocer... Y además, pues es como una especie de mecanismo de defensa que tengo (tenemos). Que todo hay que decirlo...
En mi vida cotidiana, con el resto del mundo, es evidente que no suelo mostrarme al cien por cien. Imagino que ni yo, ni nadie. Que todos hemos aprendido...
Vale, sí, hay gente con la que sí (serán tres o cuatro amigos que sí me ven venir de lejos, como yo digo... Tampoco muchos más, es verdad), pero con los demás siempre me guardo un margen para mí. A veces, un cacho margen. Y no es que mienta o no sea yo. Simplemente, soy yo pero un poquito sólo. ;)

Será que ya me di cuenta hace tiempo (después de algún que otro palo, por supuesto), de que con todo el mundo no se puede ser totalmente sincero.
Será que ya sé (que todos sabemos) que hay mucha gente que te pone buena cara por delante, y te estroza vivo cuando te das la vuelta.
Será que tenemos muy claro que cuando alguien nos conoce muy bien y sabe todo de nosotros, puede hundirnos cuando quiera.

Así que, bueno, a veces hay que tener cuidado cuando decidimos depositar la confianza en alguien. Incluso a veces, podemos confiar, sí, pero siempre con un poco de sentido común, y guardándonos una mijilla de espacio para nosotros.

El problema viene, y hablo por mí, cuando alguien me llega al alma y veo que es digno de confianza. Entonces, suelo sobrepasar ese cien por cien. Y eso, en realidad, es un poco peligroso. Sí, porque luego el trastazo es más grande.
A ver, que no tiene por qué haber trastazo, también es verdad, pero a veces, pues pasa.

Bueno, de todas formas, tampoco es plan de meternos en un caparazón y no salir de ahí cuando eso sucede, ¿no? No, porque seguro que evitando a la gentucilla que no queremos que nos haga daño, también nos perdemos a la gente excepcional que viene de camino. Y haberlos, haylos... Si lo sabré yo...

Como dice mi Silvio: "He preferido un golpe así, de vez en cuando, porque la inmunidad me carcome los huesos".
:)

jueves 12 de noviembre de 2009

De temblores y otras cosas

Que a mí me encanta Granada, no es nada nuevo ahora.
Que me encanta pasear por sus calles, disfrutar del centro de la ciudad, e incluso, de los pueblecitos del cinturón, pues no es una novedad. Claro, es que la Vega es lo que tiene...
Además, los atardeceres en Granada son la leche en pepitoria, (sin menospreciar los de ningún sitio, eso que quede claro), pero tengo la suerte de poder disfrutar los de aquí todos los días. Así me tenga que sentar en cualquier sitio a ver cómo el sol desaparece poco a poco, y llegue tarde a la clase que tenga a esas horas. Porque, claro, es que la Lou estaba mú ocupá deleitándose con el cielo y los colores. Y que yo creo que ya mis alumnos lo saben y no se irritan...

Bueno, pues sí, que todo eso está muy bien. Y sé a ciencia cierta lo privilegiá que soy de poder verlo y disfrutarlo cada día.

Vale, pero es que vivir en Granada también tiene sus inconvenientes. No muchos, es verdad, pero sí alguno. ¿Qué le vamos a hacer? Es lo que hay.
Señores, es que esto de vivir encima de una especie de falla (literalmente hablando, y el que no recuerde sus clases de geología, le remito al tema de tectónica de placas :) pues es un poco traumático. Y es que yo, personalmente, no termino de acostumbrarme a que haya terremotos y seísmos de vez en cuando. Aunque, eso sí, ya llegue un momento en el que sea lo más normal del mundo.
Durante el día, pues está claro que los hay también, pero no se notan tanto. Eso sí, cuando de noche nos pilla uno acostados a todos, así de madrugá, no veas el salto que se nos va.

Y es que, claro, esto es como todo. De día, te da igual que pase un coche por la calle a tó jopo y con la música a toa marcha. Casi te puedes permitir el lujo de bailar lo que oyes:-"All the single ladies, all the single ladies..."-.
Pero por la noche, a las cuatro de la mañana, pues sienta fatal, pero que fatal, que pase un coche, feliz y contento, el muy cab...pullo, y despierte a todo el mundo. Porque de noche el ruido es siempre mucho más ruidoso, y cuando todo está en silencio, hasta notas los graves de los altavoces retumbando y golpeando en el pecho y en la espalda. Por lo menos, yo. Bueno, los noto yo y los notan los cristales de las ventanas, que no veas cómo bailan al compás...

Pues con esto de los terremotos sucede lo mismo. Que de día, pues con el ruido que hay en la calle, el tráfico de coches y autobuses, los obreros dando golpes, la vecina llamando a voces a la hija:-"¡¡¡¡¡Rocíooooooooooooooooooo!!!!"-, puede pasar más desapercibido un temblorcillo de esos.
Pero de noche, que de pronto te despiertas porque has notado algo raro y no sabes qué, pues sí es más evidente. Luego, cuando ya oyes la escandalera que montan los perros de todo el barrio, empiezas a atar cabos:-"Ah, coño, si es que vivimos en mitad de dos placas tectónicas. Las jodías tienen rocecillos habitualmente, y cuando se cabrea la euroasiática con la africana, pues se nota..."-. Y, ¿qué culpa tendremos de eso los demás, a ver?

Y así estamos últimamente. El jueves pasado, a las 6:40, uno de 4'2 en la escala Ritcher. Y esta pasada noche, uno de 3, a eso de la 1:20... Esos han sido los evidentes, los 40 diarios que no notamos, pues ahí están también, claro.

Pero, a pesar de todo, Granada sigue siendo preciosa, ¿eh? Y a mí me compensa bastante, la verdad. Lo digo por si alguien estaba pensando en visitar la ciudad de la Alhambra, y ahora se le han quitado las ganas. De todas formas, que piense que la Roja lleva ahí tropecientos años, y sigue la tía en pie, con un par.
:)

jueves 5 de noviembre de 2009

Jung


"Lo peor que le puede ocurrir a cualquiera es que se le comprenda por completo" (Karl Gustav Jung).

Y claro, si no me entiendo ni yo, ¿cómo voy a pretender ni a obligar a nadie a que me entienda?
No sería muy ético que digamos, ¿no? Y mucho menos, lógico.
Vamos, digo yo...

viernes 30 de octubre de 2009

El arte de ser consecuente

Que estoy convencida de que también se podría llamar responsabilidad a eso de ser consecuente, ¿no?
Claro, consecuentes con nuestras palabras, consecuentes con nuestros actos, consecuentes con nuestros gestos cotidianos... Porque no vivimos solos ni aislados, y hay que tener una miaja de algo con el resto de la humanidad.

A ver... Si yo meto la pata (cosa que, dicho sea de paso, suele ser bastante habitual, porque no me callo ni debajo del agua, y digo las cosas tal y como las pienso, así sin anestesia ni , y luego claro, pasa lo que pasa)... Bueno, pues eso, que si yo meto la pata con alguien, aunque después me disculpe sinceramente con la persona en cuestión, el daño ya está hecho. Vamos, que la otra persona puede sentirse ofendida, dolida, puede enfadarse, puede perdonarme o no, y seguramente puede que no lo olvide. Y quizás las cosas ya no vuelvan a ser igual que antes... Y eso, cuando es alguien cercano al que hemos hecho daño, jode y mucho.

Pero lo que yo no puedo hacer es enfadarme porque esa persona se sienta así. Quiero decir, que no puedo exigirle que me perdone o que lo olvide. Y mucho menos, decirle que tampoco era para tanto y que no entiendo por qué se pone de tal o cual manera...
Porque no, porque cada uno llevamos lo de que nos hagan daño de una manera. Y por supuesto, las cosas que nos duelen, no son las mismas para todos. Y además, qué coño, que cuando nos hace daño alguien que no debería, es todavía más jodiíllo el tema, porque seguramente de él no lo esperábamos.
Y claro, si yo he metido la gamba, no me va a dar encima una pataleta porque la otra persona se sienta mal por ello, ¿no?

Pues a eso me refería con lo de ser consecuente. Porque cuando la liamos parda, queriendo o sin querer, consciente o inconscientemente (porque eso da igual), tenemos que saber aguantar las consecuencias que se pueden producir a raíz de nuestras palabras o de nuestros actos. Porque si no somos capaces de asumir nuestros errores, y pensamos que todo el mundo tiene que bailar al son que nosotros toquemos, nos vamos a llevar más de un palo en la vida y, seguramente, no maduraremos jamás de los jamases.

Así que, está claro que antes de decir o hacer algo que pueda hacer daño a alguien, y de lo que después nos vayamos a arrepentir nosotros, mejor nos lo pensamos dos veces... O quince... O cien...
Hacemos eso, o bueno, nos aguantamos con lo que venga después, sea esto lo que sea, y que es a lo que yo llamo apechugar con tó pa'lante.
:)

viernes 23 de octubre de 2009

Hoy no es ese día

"¡Hijos de Gondor y de Rohan...! ¡Mis hermanos...!
Veo en vuestros ojos el mismo miedo que encogería mi propio corazón.
Pudiera llegar el día en el que el valor de los Hombres decayera,
en que olvidáramos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad...
¡Pero hoy no es ese día!
... En el que una hora de lobos y escudos rotos rubricaran la consumación de la Edad de los Hombres...
¡Pero hoy no es ese día!
En este día, lucharemos.
Por todo aquello que vuestro corazón ama, os llamo a luchar, Hombres del Oeste..."
Aragorn, Hijo de Arathorn, Heredero de Isildur
Puerta Negra
================================================

Joé, mi Aragorn es la leche jaleando a las tropas, ¿eh?

Y es que, está claro que a veces, y sin quererlo, nos vemos envueltos en una lucha que no sabemos ni de dónde viene, y mucho menos, por qué.
Y digo yo, que aunque nos invada el miedo o la inseguridad (cosa que nos pasa a todos, y a ratos hasta puede ser bastante habitual), habrá que seguir adelante siempre y no tirar nunca nuestro estandarte, ¿no?
Sí, sí, aunque alguien nos ponga un ojo encima con el único propósito de hacernos caer al suelo, y lo consiga alguna que otra vez.
Pero, bueno, no importa. Nos podemos caer todas las veces que sean necesarias, con tal de que siempre nos levantemos después. Eso se permite, sí.

Porque es que a veces, el simple hecho de levantarse por la mañana ya es una batalla que hay que intentar ganar. Y salir al mundo con la mejor de las sonrisas, ni os cuento.
Y digo yo que si ganamos todas las batallas, al final ganaremos también la guerra, ¿no?

Y digo también que si nos encontramos en la vida con algún orco que quiera amargarnos la existencia (o peor aún, un Uruk-Hai, que haberlos haylos, y muchos), se trata de no darle ni un respiro y no dejarle que pueda con nosotros, ¿no? Porque está claro que los Uruk-Hai saben jugar con el miedo que infunden (o que creen infundir), para intentar ganar las batallas y las guerras con sus malas artes.

Y digo yo también, que se trata de no rendirse nunca, jamás de los jamases, y de luchar por todo aquello que nuestro corazón ama y anhela. Y es que, ¿por qué otra cosa íbamos a luchar las criaturicas si no? Si en el fondo estoy convencida de que ésa es la fuerza que realmente nos mueve, ¿eh?
Y, bueno, si ya todo esto lo dice el Rey de Gondor, pues digo yo habrá que hacerle caso, claro... Que él habla sólo de hombres, pero que yo sé que se refiere al género humano en general. Y ahí, por supuesto, entramos tod@s.
:)

lunes 19 de octubre de 2009

Nuestro nombre

A veces, el significado de nuestro nombre encierra tanto de nosotros mismos, como el propio horóscopo que llevamos. ¿Será posible que el carácter que tenemos, nuestra forma de ser y de actuar, vengan regidos por los astros?

Yo nací en verano. Soy cáncer (ya me gustaría a mí que esto sólo fuera un signo del zodíaco, aunque...). Pero sí, al leer el significado de mi horóscopo ya me habla de la buena memoria que tenemos los nacidos bajo este signo, que no conseguimos olvidar nada, que somos nostálgicos y perceptivos, que nos afecta todo, que tenemos cambios de humor habitualmente...
Y dices:-"¡Coño! ¡Soy yo!"-. Y piensas:-"¿Todos los cáncer seremos así de verdad? ¿Todos todos?"-.
Debe ser que cuando escriben esto de los horóscopos, lo hacen así, a grandes rasgos, para que todo el mundo se dé por aludido en alguna frasecilla. O para que todo el mundo se vea reflejado en algún momento... Digo yo...

Bueno, pues el otro día rebuscando en un cajón, me encontré un regalo que me hicieron hace muchísimo tiempo. Un azulejo con el significado de mi nombre...
No recordaba yo que hasta en el significado de mi nombre ya aseguraban que soy un diablillo... ¿Será posible? Que no me voy a poder quitar el sambenito en la vida porque, por lo visto, Lourdes lleva al diablillo enganchao. Hay que ver...
Así que, aunque haya alguien al que esto no le guste, ¿qué le hacemos? Si lo que es, es, y no puede ser otra cosa, ¿no? ;)

Lo de "altura costera" sí me ha hecho gracia. Porque, vamos, va a resultar ahora que soy como una especie de acantilado, y que si te acercas mucho, igual te despeñas... Pues eso digo yo...

Bueno, pues nada, que aquí os dejo una paginilla para que cada uno se entretenga en buscar su nombre (y el de los allegados), y confirme o desmienta si acierta o no.
:)

viernes 16 de octubre de 2009

Seguimos en guerra

Sí, sí, el tema de la cuadra sigue dando guerra. Y nosotros, inmersos en ella, vaya. Inmersos en la guerra, no en la cuadra. Que quede claro.
Y es que resulta que ahora el Ayuntamiento se lava las manos. Sí, vamos, que dice que es legal tener caballos ahí en el bajo, con tal de que no sean más de cinco. Y como sólo son dos...
Y yo me pregunto: ¿Que dos caballos no molestan? ¿Que el olor que producen sólo dos no es suficiente para incomodar al vecindario? ¿Que dos caballos ná más no hacen ruido o no generan moscas? Pero claro, como los dueños viven en otra parte, a ellos todo eso se la trae floja.

Yo, de verdad, que no lo entiendo. Bueno, entiendo que los dueños del bajo son muy amiguitos del Ayuntamiento (no sé si ha quedado claro), y por supuesto, no vamos a tontear los demás, ¿no? ¿Pa qué?
Que tenemos la batalla perdida, nos han dicho. Que sí, que tendrán que venir los veterinarios a ver las instalaciones que han hecho (que ya os digo yo que las han hecho a conciencia y realmente bien), y dar el visto bueno. Y ya veréis como lo dan...

Y es como yo le dije al concejal el martes, cuando subí al Ayuntamiento a llevarle una queja:-"Entonces, ¿qué? Que no se puede hacer nada, ¿no? Vamos, ¿que los vecinos nos vamos a tener que ir a vivir a otra parte porque los caballos tienen todo el derecho del mundo a estar ahí?... Pues, ¿qué quieres que te diga, Juan? No lo entiendo"-. (El concejal se llama Juan :).
Y él, después de ver las fotos, dijo:-"No, si lógico no es, pero con la ley en la mano, pueden meter dos caballos ahí. Y cuatro, si quieren... Tendremos que esperar a ver qué dicen los veterinarios..."-. Sí, ya... Vamos, que los vecinos que vamos a sufrir las consecuencias, no contamos pa .
¡Tócate los cojones!

Ya me diréis vosotros si es normal. El primer piso, con su terraza y todo, es el piso de mi hermano. Y el segundo, el nuestro. Las ventanas que se ven son las de los dormitorios. Y las cuadras están justo debajo, con el tejadillo de tejas rojas. Además, justo debajo de la ventana del cuarto de mi hermano... ¿A alguien le cabe en la cabeza que en verano se pueda dormir ahí? Porque, evidentemente, tendríamos que dormir con las ventanas cerradas para evitar que entrase el olor, las moscas y los mosquitos. Así que, está claro: O nos morimos de peste o nos morimos asfixiados...

Pues eso, que la primera queja ha sido nuestra, porque vamos a ser los vecinos más perjudicados ya que vivimos encima de la cuadra. Pero desde ayer, que el resto de vecinos se han ido enterando de la movida, ya tengo casi 20 firmas, porque no hay ninguno de acuerdo, claro. Y teniendo en cuenta que tampoco hay muchos más vecinos afectados, pues ya estamos todos...
Joé, pero si es que hasta uno de los vecinos es alérgico a los caballos. ¿Es que eso no lo ve nadie o qué?

Total, que me da igual. Que si el Ayuntamiento no nos hace caso, me voy a la Delegación Provincial de Sanidad. Porque digo yo que si para los veterinarios, lo importante son los caballos, a lo mejor para Sanidad y Salud, lo importante son las personas, ¿no?
Vamos, digo yo... Tampoco estoy muy convencida. Pero que no, coño, que no me pienso quedar quieta, vaya. Así tenga que remover cielo y tierra y dar veinte mil vueltas hasta que alguien me escuche...

martes 13 de octubre de 2009

Tiempo al tiempo

Me lo han enviado hace un rato y me ha dejado ahí, pensando.
Supongo que era de lo que se trataba, claro.
Y es que, el símil me ha parecido sencillamente genial.

viernes 9 de octubre de 2009

Tolerancia Nula

Pues debe ser que oír hablar a cierta gente, despierta en mí una especie de malestar general. ¿Será instinto asesino o algo así?... Y es que hay gente que cuando abre la boca y habla, como que sube el pan un par de euros o tres. Y no, hoy no estoy hablando de los políticos, porque vamos, esos ya ni nos sorprenden...

A ver... Que yo iba por la calle tan feliz, dándome un paseo de esos que me doy yo habitualmente, sin prisa, tranquila, pensando en mis cosas, observándolo todo, porque además la tarde granaína invitaba a ello, y de pronto me doy cuenta de que delante de mí iban dos muchachas abrazadas. Una con la mano metida en el bolsillo trasero del pantalón de la otra, y la otra, abrazando por los hombros a la una... Y he pensado:-"Qué genial es que ahora la gente pueda mostrarse tal y como es, sin que tenga necesidad de esconderse"-.
Iban las dos hablando de sus cosas, tan tranquilas, sin meterse con nadie y, por supuesto, ajenas al mundo entero.

Bueno, pues yo las he adelantado y he seguido mi paseo. Y en menos de un minuto, escucho a un niñato detrás de mí decirle a otro, en voz alta y con un tono de desprecio que rayaba el asco más profundo:-"Joder, vamos a tener que cogernos tú y yo de la mano también. ¡Vaya tarde llevamos, coño, que está todo lleno de maricones!"-.
Y conforme me adelantaba y me miraba de reojo, porque claro, yo también he mirado el origen de esas palabras tan ofensivas, suelta:-"¡Qué asco de maricones! ¡Un tiro en la cabeza les daba yo a cada uno!"-.

Supongo que el niñato ha interpretado mi cara de asco como que le estaba dando la razón; y mirándome, ha levantado las cejas buscando mi apoyo.
Pero ha dado en hueso, ya veis. Sí, porque sin saber ni cómo ni por qué, salto yo:-"Más asco me da a mí esa intolerancia sin razones y porque sí"-. Que hasta yo me he sorprendido de no haber podido quedarme callá. Y enseguida he pensado:-"Coño, Lou, si eres muda, revientas. Cállate, anda, que todavía te parte la cara el pseudo-skin éste"-.
Pero no. No ha llegado la sangre al río. Se ha contentado con decir que seguramente pues yo también era bollera (palabras textuales).

Pues no tendría ni 20 años el niñato, vaya. Y más que indignación (que también), lo que realmente he sentido era pena. Porque sí, porque el niñato ha soltado sus lindezas en voz bien alta para que lo escuchásemos todos y para hacer daño.
Lo ha dicho para que lo escuchase yo, que estaba por allí, pero también lo ha dicho para que lo escuchasen las dos muchachas que venían detrás. Que yo me he vuelto a mirarlas, y ellas me han mirado también, con cara de resignación y encogiéndose de hombros, como quitándole importancia.
Evidentemente, ellas no han dicho nada y han aguantado el chaparrón como buenamente han podido.

Y es que está claro que todavía queda mucho camino por recorrer, y la tolerancia no es algo que conozcan algunos. Bueno, ni la tolerancia, ni la vergüenza, vaya. Debe ser que, como no se venden en los kioscos, pues todavía hay gente que no ha oído hablar de ellas, claro. Pero sí que es una pena que las nuevas generaciones todavía tengan esas ideas y esos prejuicios metidos en la cabeza.

Porque, a ver, yo soy de la opinión (y además, de verdad) de que aquí cada uno puede hacer lo que quiera, decir lo que le dé la gana, vivir su vida como le apetezca y acostarse con quien le venga en gana, con tal de que no moleste ni haga daño a nadie.
Porque a nadie nos importa la vida de nadie, ¿no? ¿Quién soy yo o quiénes somos los demás para juzgar a una criaturica y poner el grito en el cielo cuando algo no nos cuadre, a ver? ... Y mucho menos, si esa criaturica ni se ha metido con nadie ni le ha hecho daño a nadie.

En fin, que yo no puedo con estas cosas, vaya. Y está claro que esta noche me ha salido un post más que reivindicativo...

Así que, parafraseando a mi tito Juan y a su genial blog VIVIR, pero dándole un toquecillo personal (porque no podría ser de otra manera, claro): Vive y deja vivir, coño, que la vida es preciosa... ¡joé!...
:)

domingo 4 de octubre de 2009

Los amigos...

Bueno, pues aunque la sangre me siga hirviendo una mijilla con el tema, que yo sé que eso no se me pasa a mí tan fácilmente (porque ya veremos a ver cómo acaba la historia de la cuadra de debajo de mi ventana y de la madre que parió a los dueños de los caballos que quieren meter ahí), pues , que hoy vuelvo por aquí a saludar o algo. :)

Y es que, después de ver este vídeo que os voy a poner, estaba yo pensando en los amigos de verdad, en los que nos quieren y nos miman; los que nos demuestran su cariño y nos lo dicen también con palabras; los que nos abrazan y nos besan...
Pero es que, evidentemente, siempre hay un límite en la amistad, ¿no? Los amigos son amigos (sólo amigos), y ya está. Y, claro, cuando pasamos la línea, digo yo que tendríamos que llamarlos de otra manera.
Y no. No me vale lo de "amigos con derecho a roce", que este término está ya muy usado.
Así que, venga, se admiten acepciones nuevas, ¿eh? Todas las que se os ocurran para cuando se pasa el límite (del bien y del mal).

Porque, en realidad, estoy convencida de que la cuestión siempre será saber dónde está la frontera, claro.
Ah, ¿que no sabéis por dónde anda? Bueno, pues el perro lo tiene bastante claro. :)



Ay, que me parto con el vídeo...
Definitivamente, me quedo con la cara del gato del final. Lo mira tó alucinao, como diciendo:-"Pero, ¿qué te ha dado, tío?"-.
Ale, feliz semana, gente!
;)