Yastá. Definitivamente y por si había alguna duda, este finde he descubierto que de verdad estoy mayor.
Hace unos meses me caí un porretazo al suelo, y mi brazo se llevó la peor parte. Imagino que alguno se acordará del brazo technicolor que os presenté, pero para el que no sepa de lo que estoy hablando, se puede informar AQUÍ.
Es cierto que aquello ya pasó, y a pesar de lo feo que se puso el jodío brazo, los colores del arco-iris tan monos que aparecieron, pues desaparecieron también. Y con ellos, todo el mal rollo. Tanto, que yo no me había vuelto a acordar de eso hasta ahora.
Sí, porque resulta que hace dos días que llega la primera borrasca del otoño a la península, y a la Lou le empieza a doler el brazo de una manera que ni os lo imagináis. Y yo pensando:
-"¿Pero dónde c**o he metido el brazo para que me duela así, que no me acuerdo?"-.
De pronto vi la luz... -"Aaah, ya..."-. Mi brazo tiene más memoria que yo.
(Fotillo del 18/01/2011)
Dios, como a los viejecillos esos a los que les duele la rodilla cuando va a llover, o que les da un pinchazo en las lumbares cuando se acerca una tormenta. Y te dicen:-"¡Uh! Paece que va a llover"-. Y tú miras el cielo raso, azul, y sin nubes, y te preguntas si no se estará riendo de ti el viejecillo. Y no, porque antes de que te des cuenta, el cielo de pronto se ha encapotao y se ha puesto a diluviar sin más avisos...
Y es que, cuando me hice el esguince hace 15 años, que se me rompió el ligamento interno de la rodilla derecha y que estuve escayolá desde la ingle hasta el tobillo durante tres semanas (jodidas semanas, por cierto), no me quedó ninguna secuela.
Bueno, todo el mundo me dijo que hacerse un esguince era peor que romperse un hueso, y que si hablábamos de la rodilla, era mucho peor que si fuese el tobillo...
Vamos, que me animaron lo que no está en los escritos. Pero eso, que después de tó, la cosa no fue tan grave y realmente no me quedó ninguna secuela.
Eso sí, tardé casi 10 meses en recuperar el tono muscular de la pierna, y estar al cien por cien de nuevo, pero bueno, no me volvió a doler más. Ni cuando cambia el tiempo, ni cuando llueve, ni cuando truena, ni ná ni ná...
Además, aprendí la lección: Nunca ponerme a hacer ejercicio físico sin haber calentado antes músculos y articulaciones. Se me olvidó esa norma por un día y mira tú la que se lió. :D
Pero eso, que supongo que a los 21 años, en plenas facultades físicas, nada es lo suficientemente grave ni peligroso. Ahora, con unos pocos años más, me he dado cuenta de que hay que tener mucho cuidadín con las cosas que hacemos. Hay que andar con pies de plomo siempre, porque oye, un tropezón mal dado, y te rompes antes que haberlo dicho, ¿eh? Y lo cierto es que si te rompes a partir de cierta edad, olvídate de volver a estar igual ya pa siempre.
Ainsss, qué lastimica...
:)