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sábado, 28 de julio de 2018

La Roja y la roja

Por supuesto, no pude dejar de verlo.
Tan anunciado por redes sociales y por televisión que prácticamente era obligado estar ahí enfrente para apreciar los detalles.

El eclipse lunar más largo del siglo, la luna de sangre, fue un espectáculo para mis sentidos.
Y es que yo, que siempre he sido un poco "lunática", que el cielo nocturno me apasiona, y que la Luna y yo somos íntimas, pues disfruté de lo lindo.
Que lo podría haber visto por internet, sí, es cierto. Pero ¿qué gracia tendría pudiendo verlo al aire libre, en vivo, en directo, en estéreo...?

Imagino que para la gente de hace un siglo "u dos", ver una cosa así era motivo de miedo y supersticiones; de encerrarse a cal y canto en su casa y de meterse debajo de la cama hasta que pasara el mal rollo. Por suerte, la ciencia avanzó y casi todos (por no decir todos) sabemos por qué se produce este fenómeno tan mágico.

Y sí, yo también hice fotos, por supuesto. O al menos, lo intenté. Cuando mi cámara digital o la del móvil den paso a una cámara de fotos de "las de verdad", entonces podré plasmar cosas como la de anoche sin problemas. Por ahora me tendré que contentar con ver las imágenes tan espectaculares que la gente sube o publica.


Autor : Fermín Rodríguez. @Ferminius.

sábado, 7 de septiembre de 2013

El gato negro

Bueno, a ver... ¿Conocéis la analogía del gato negro?... No, no es el gato de Schrödinger. Es otro distinto. :)



Vale. Pues es que resulta que esta analogía sirve para entender cómo cada estudio explica las cosas a su manera. Sí, porque desde distintos puntos de vista, parece que la cosa se puede ver de diferente manera.

Para que me entendáis, pensemos en la Filosofía, la Metafísica, la Teología y la Ciencia. Y con el famoso gato negro, vamos a poder entender de qué trata cada estudio.

A ver... 
La Filosofía es como estar en una habitación a oscuras buscando un gato negro. 
Al menos, buscarlo podría resultar entretenido, y quizás, tarde o temprano pues podríamos dar con él. ¿Por qué no? Otra cosa es que el gato negro se dejase coger después.

La Metafísica es como estar en una habitación a oscuras, buscando un gato negro que no está allí. 
Pues si no está allí, creo yo que llegaría un momento en el que la búsqueda cansaría y mucho. Una frustración más grande que tó las cosas cuando encendieran la luz y no se viera el gato por ninguna parte. ¿Pero qué estábamos buscando si no hay nada?

La Teología es como estar en una habitación a oscuras, buscando un gato negro que no está allí y gritar:-"¡Lo encontré!"-. 
Y quedarse tan pancho. Porque luego ya es cuestión de si la gente se lo cree o no.

La Ciencia es como estar en una habitación a oscuras, buscando un gato negro, usando una linterna. 
Sea como fuere, ésta será siempre la forma más práctica de dar con el gato negro. Con la tecnología necesaria, podríamos encontrarlo.
Vamos, digo yo...
:)


miércoles, 26 de junio de 2013

Nuestro cerebro

Nuestro cerebro es realmente algo maravilloso. Pero a ratos es tan complicado, que muchas veces parece que hasta juega con nosotros. Aunque eso sí, con él podemos hacer virguerías. Es algo espectacular. 



Que si un hemisferio es el racional, que si el otro es el emocional... Que si un lóbulo tiene la memoria, que si otro tiene la coordinación... Que si cuando duermes sigue funcionando, o que si cuando escuchas música es él quien te ayuda a relajarte. 
Pero la criatura no descansa nunca. Él siempre está ocupado haciendo algo.

Lo cierto es que es muy triste pensar que nunca llegaremos a saber cómo funciona realmente. Porque si es verdad que sólo utilizamos el 10% de su capacidad, ¿qué pasa con el otro 90% restante? Uff, no lo quiero ni imaginar...


Vale. Pues hoy os voy a dejar un experimento. Quizás algunos ya lo hayáis hecho, pero os aseguro que vale la pena volver a repetirlo.

Pinchad AQUÍ. Y seguid estas instrucciones:
- Poneos los auriculares. Tienen que ser auriculares. No valen altavoces. Tienen que ser "headphones". :)
- Cerrad los ojos.
- Escuchad la conversación del peluquero que os va a hacer un corte de pelo. Está en un inglés más o menos básico, pero la realidad es que no importa enterarse de lo que dicen. No es ahí donde está la gracia, no.
- Eso sí, y muy importante: NO abráis los ojos mientras dura la escena. Es que si no, se pierde toda la magia.


Ale, a disfrutarlo, y ya me contáis qué tal.
:)

miércoles, 19 de junio de 2013

Quizás en un futuro muy muy lejano...

Y es que el otro día me encontré esta foto, y me puse a pensar...


Porque resulta que observando la foto, se llega a la conclusión de que nuestro Sistema Solar, famoso en el mundo entero por sus ocho o nueve planetas dentro de los cuales está el nuestro, tan azul y tan bonico, pues ocupa una mínima parte de nuestra galaxia. Pero una mínima parte, mú mínima mú mínima.

Y claro, me dije:-"Pues vaya montón de espacio desaprovechao que hay por ahí, ¿no?"-. Y eso sólo pensando en nuestra Vía Láctea. Que de otras galaxias más cercanas o más lejanas ya ni hablamos.

Pero ea, eso entonces me hizo pensar en otra cosa:-"Hummm... Sería mucha casualidad, pero mucha mucha, que entre los millones y millones de sistemas solares que tiene que haber dentro de los millones y millones de galaxias que habrá por ahí rulando, seamos los únicos habitantes que existan, ¿no?"-.

Y entonces seguí con el hilo de pensamiento. Porque igual que en el planeta Tierra se generó la vida, y evolucionamos (o lo que quiera que sea que hayamos hecho) a lo que somos ahora, pues volví a preguntarme:-"¿Por qué no iba a haber más seres, evolucionados o no, por otras esquinas del Universo? Mira que el Universo tiene pinta de ser mú grandísimo..."-.

Y decidí que sí. Que habitantes por otros mundos tiene que haber por narices. Y que seguro que algunas civilizaciones (igual todas, ya eso no lo sé) son más evolucionadas que la nuestra. O sea, que si se acercaran a saludarnos a este planeta para entablar relaciones interestelares, no creo que vinieran en pie de guerra, como nos hacen creer siempre con la mayoría de las películas. 

Porque estoy convencida de que las criaturas evolucionadas han aprendido a convivir con razas, con estilos de vida o con formas de pensar diferentes.
Ya tienen totalmente superadas cosas como la corrupción, la injusticia, los vicios, la intolerancia, la envidia, lo material...
No necesitan demostrar nada, porque saben perfectamente quienes son.

Y han conseguido aprender a solucionar los conflictos en base al sentido común, y no peleándose y haciéndose la guerra los unos a los otros.

Las criaturas que han evolucionado llevan tanto adelantado en las maneras de vivir, que son capaces de utilizar esa evolución para intentar enriquecerse con los conocimientos, ideales y pensamientos que les pueden proporcionar otras culturas, otros mundos... Y por supuesto, para aprender, para enseñar, para disfrutar...
Pienso que la evolución sirve, entre otras muchas cosas, para estar por encima de temas triviales como las diferencias que puedan existir entre los seres.
 
Y pienso también que si a este planeta azul aún no han venido a saludarnos desde alguna galaxia lejana, no es porque no sepan o no puedan llegar. No. Es porque quizás, cuando pensaron en venir, se dieron cuenta de que todavía no estábamos preparados y de que había que darnos más tiempo. 


Porque es que a nosotros aún nos falta muchísimo camino por recorrer. Y seguramente no sabríamos entender todo lo que ellos podrían ofrecernos. Somos una sociedad que degenera por momentos, y ni sabríamos entenderlos, ni recibirlos, ni tratarlos. Porque es que estamos a años-luz de llegar a ser una sociedad que realmente valga la pena conocer.

Más que ná, porque está claro que ni siquiera nos entendemos entre nosotros, y eso que vivimos todos en el mismo planeta. ¿Cómo íbamos a ser capaces de comprender una existencia diferente a la nuestra, cuando todavía no hemos podido echar por tierra de una vez nuestros prejuicios con lo más cercano?

 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Y estaba yo pensando...

... que actualmente, o tienes una salud de hierro, o tienes un montón de billetes, o por el contrario, pos mira, te mueres.

Estamos volviendo a la famosa selección natural que Darwin explicó en sus tiempos, pero eso sí, con alguna modificación. "Sólo sobreviven los más fuertes... y/o/u a los que les chorree el dinero a espuertas"... Pues claro que sí. :)

Si tienes la inmensa suerte de poseer en el ADN de las celulillas de tu cuerpo, una genética lo suficientemente buena como para soportar bien las enfermedades que te puedan afectar, pues nada, eso es lo que sales ganando.  
Si el medio ambiente en el que te mueves también es bueno, pos yastá, otra cosa más que tienes a favor. 

Pero, qué va. ¿A quién tratamos de engañar? Todos sabemos que el medio en el que vivimos está cada vez bastante más que jodío. A no ser, claro, que tengas dineros a manta, con lo que volvemos otra vez a lo mismo de antes. 

O sea que sí, que está claro que nos tendremos que apañar por narices, única y exclusivamente, con la genética. Que, mira por dónde, algo es algo: La traemos de serie, con lo cual, nos sale bastante barata...

Mi amigo, el ADN
Porque está claro que como enfermes, con lo caras que se han puesto las medicinas y con los dichosos recortes que tenemos que soportar en hospitales, ambulancias, servicios nocturnos de urgencias y algunas que otras cosillas más... Vamos, que sí, que definitivamente, te mueres sin remisión.

 

domingo, 14 de octubre de 2012

De evoluciones, revoluciones y otras cosas

Cuando mi profe de Genética de 5º entró el primer día a clase, nos dijo algo que no he olvidado todavía. Y eso que ya estoy hablando del año 97, que se dice pronto...  
El caso es que el hombre se subió al estrado, dejó sus cosas encima de la mesa, se puso frente a nosotros, esperó a que todos le prestásemos atención, y dijo muy tranquilo y muy sereno:-"Señores... En las iglesias se piensan que aquí damos herejías"-.
Al pronto no entendí lo que quiso decir. ¿El hombre éste nos está llamando herejes, así, en nuestra cara? ¿Y eso por qué?
Pero claro, luego el hombre empezó con el temario, y ya todos comenzamos a atar cabos.
Por supuesto, la Genética de 5º hablaba de evolución humana.


De todas formas, estudiar ciencias durante toda la vida nunca me había supuesto plantearme algo así. La teoría del Big-Bang, la aparición del famoso caldo de cultivo primigenio donde se generó la vida; la dichosa deriva continental; los aciertos de Darwin; el 99% de genes que compartimos con los chimpancés; el millón de pruebas irrefutables de que todo eso puede ser cierto...

Pero haber estudiado religión sí me ha supuesto muchas dudas que no me han cuadrado y que me cuesta creerme. Y ya no hablo, por ejemplo, del verdadero papel de Mª Magdalena en la Historia, (que eso daría para debatirlo largo y tendido en otro post); o de si Jesucristo era realmente divino o humano, o si tenía sangre de reyes, o si sólo era un profeta inconformista y revolucionario con las costumbres de su época. No. Hablo de muchísimas cosas más que están ahí, y que eso, que a esta edad pues ya no me cuadran... Bueno, ni antes tampoco.
Vale. En realidad, son algunos dogmas teológicos y morales que tiene la iglesia actual los que nunca me han cuadrado, porque estoy convencida de que no tienen nada que ver con lo que predicó Jesús en su tiempo.

Así que, eso, imagino que algo bueno tiene que tener el espíritu crítico y la mente analítica, ¿no? Nada de conformarse con tó lo que te cuentan siempre. Dudar, pensar, reflexionar y tener opinión propia y la mente abierta, que es de lo que se trata. Digo yo... (Un beso pa mi seño de EGB, que lo hizo posible. :)

Pero vaya, a lo que voy. Si siempre había habido un dilema entre ciencia y religión, yo no me enteré hasta que no cayó en mis manos el libro "Ángeles y Demonios" de Dan Brown, donde esto se pone de manifiesto.
Y mira que antes de eso, yo ya había leído mucho sobre las figuras de los científicos antiguos, los illuminati, como Leonardo Da Vinci (que siempre me pareció un genio y un visionario), Galileo o Darwin, que no se llevaban especialmente bien con la iglesia...

Me pregunto yo por qué sería... Hummm... ¡Ah! ¡Ya sé! Porque poner en entredicho el poder establecido, siempre ocasiona más de un problemilla. Claro, no vaya a ser que se le acabe el chollo a más de uno y a más de dos, ¿no?

Y a mí, ¿qué queréis que os diga? El libro de Dan Brown sólo me ayudó a entender muchos de los conflictos que siempre ha habido con estos temas. El por qué de las cosas y, oye, el por qué no, también. 
Y a decir verdad, siempre he pensado que estamos vendidos. Que no sabemos lo que no quieren que sepamos; que nos tienen engañados en muchos aspectos y en muchas historias, y que nos quieren hacer creer lo que algunos quieren que creamos. Estoy convencida de que algo de eso siempre ha habido, así que...

Pero, por supuesto, este libro de Dan Brown es una novela de ficción. Ni digo que sea real ni digo que haya que creérselo todo a pies juntillas. Hasta ahí podíamos llegar, porque tal y como está el mundo, mejor no nos creemos ná de ná. Pero sí que hace que una criaturica inquieta se cuestione muchos temas a partir de él. Y al menos sirve para que cada uno saque sus propias conclusiones; y piense y se dé cuenta de que no todo tiene por qué ser como siempre nos han hecho creer...

P.D: Quizás, sólo quizás, siempre es mejor enfrentarse a la verdad que conformarse con mentiras, por tranquilizadoras que éstas sean, ¿no? Pero bueno, que allá cada uno. Todo el mundo es libre de pensar y creerse lo que quiera. 
Además, mucha gente prefiere no saber naíca para que no se remuevan los cimientos sobre los que ha girado toda su vida. O sea que sí, que está en su perfecto derecho de vivir como le dé la real gana. 
Pero eso, justo como los demás, que sí que tenemos otras inquietudes y nos cuestionamos las cosicas... 

Frasecilla célebre del día: De lo que veo, me creo la mitad. Y de lo que me cuentan, no me creo ná de ná. 

lunes, 8 de agosto de 2011

Mi primer amor

Me encanta observar el cielo. Imagino que lo sabéis porque ya lo he repetido hasta la saciedad. Soy más cansina...
Pero es que en verano me gusta mucho más. Me subo a la terraza a eso de las doce de la noche (que además, siempre apetece, porque el calor en mi habitación es insoportable), para simplemente, observar las estrellas.

Creo que he sido una astrónoma frustrada toda la vida. Quizás por eso, el interés que siempre ha despertado en mí el Universo, las constelaciones y las estrellas, ha hecho que me haya leído todo lo que ha caído en mis manos sobre el tema.
Y claro, a estas alturas de existencia, cuando miro el cielo en una noche estrellada, (y si puede ser, sin luna), soy capaz de reconocer sin dificultad todas las constelaciones que se ven, y decir el nombre de las estrellas más importantes de cada una.
Sí, han sido muchos años leyendo planisferios y acabando con dolor de cuello, buscando el dibujo en el cielo.

Pero es que es genial, porque desde la escalera de mi terraza, y mirando hacia el norte, se distingue perfectamente la Osa Mayor. Y se ve tal que así...

Y si miro a su izquierda, veo a Boyero, con su gigante roja llamada Arturo. Además, que sí, que brilla la joía de verdad, y eso, que es roja.
Y a la izquierda de Boyero está Hércules. Y en medio de las dos, la Corona Boreal, esa especie de media luna que se ve ahí.

Y justo en lo alto de mi cabeza, en el cénit, está la constelación de Lira, que es una especie de rombo, y en ella, la estrella más brillante del cielo de verano: Vega. Ya os digo que se ve perfectamente en un cielo despejado.

Y me encanta Casiopea, que es una "W", por encima de la Osa Mayor, un poco a su derecha. Y en medio de estas dos, la famosa Osa Menor, con su famosa Estrella Polar, que nos señala el norte geográfico.

...
Uff, subirme a la terraza y dedicarme a mirar las estrellas ya os digo que es un momento mágico para mí. Y como además, es en agosto cuando más estrellas fugaces se ven por la noche (porque por el día es más difícil), pues aprovecho y ya pido deseos. ¿Por qué no?
Además, la noche del 12 de agosto es la lluvia de Perséidas, también llamadas Lágrimas de San Lorenzo. Y eso sí que es un espectáculo digno de ver. Os lo aconsejo, vaya.

Me encanta el cielo. Me encanta en verano. Y me encanta en invierno. Porque es que resulta que mi constelación favorita, no se puede ver ahora, en estos meses. ¡Cachisenlamar!
Está por debajo del horizonte en esta época del año, y me tengo que esperar hasta el invierno para poder verla.

Sí, Orión es la constelación que más me gusta. Y no sabría decir exactamente por qué. Aunque bueno, quizás sea porque fue la primera constelación que yo descubrí en el cielo, cuando empecé a alucinar en colores con las estrellas y esas historias.
Quiero decir, que fue la primera constelación con la que yo solica fui capaz de dibujar sus líneas y reconocer las estrellas. De eso hace ya más de 25 años.

Y os parecerá mentira, pero recuerdo el preciso momento en el que, mirando el cielo, se me fue dibujando sola la constelación. Ahí, ya flipé. Porque apareció el dibujo en el cielo sin darme ni cuenta... -"¡Coño, que está ahí!"-.
Así que, sí, fue la primera. Y claro, imagino que pasa como con el primer amor, que no se olvida tan fácilmente, ¿eh?
Pues eso, que mi primer amor fue Orión.
:)

jueves, 31 de julio de 2008

Teoría de la evolución


Seguramente, Darwin tenía mucha razón cuando escribió "El Origen de las Especies" y se dedicó a hablar de la supervivencia del más adaptado, de la selección natural, y todas aquellas historias que tuve que estudiarme alguna vez. Y cuando habló del origen del hombre y aseguró que descendía del mono, era evidente que las pruebas que dio, no dejaban ni dejan mucho lugar a dudas (sobretodo, en algunas ocasiones). Pero, ¿ya está? ¿La evolución se paró allí o qué?
Pues no, porque la historia sigue... Estudios recientes basados en la observación cotidiana de los comportamientos humanos (...) ponen de manifiesto que la evolución (o mejor dicho, la "desevolución") de la especie, continúa.
A saber... Los niños y las niñas son prácticamente iguales hasta que cumplen los 10 años de edad. Hasta ese momento, las diferencias que existen entre ellos son mínimas. Pero es la única vez que lo son... Sí, porque a partir de esa edad, las niñas empiezan a evolucionar a chicas, a muchachas, y enseguida, se convierten en mujeres. Casi no da tiempo a apreciarlo porque es una evolución muy natural y sin mayores historias.

Pero los niños, no. Los niños no evolucionan. Los niños degeneran. Primero al estadío de "niñato" (con o sin moto). Y pueden estar en esa etapa treinta o cuarenta años. Luego, siguen degenerando a "tío" (con o sin cerveza). Y se sienten orgullosos de serlo. Y por último, caen en picado y degeneran a "viejo verde" (con o sin dentadura). Está claro que la evolución no existe para ellos... Triste, pero cierto.

Y aunque lo ideal sería evolucionar todos a "personas", sin distinciones de ninguna clase, aún somos incapaces de conseguirlo. Incluso, a veces, da la sensación de que la humanidad entera desevoluciona y vamos hacia atrás como cangrejos. O cuesta abajo y sin frenos, que viene a ser lo mismo.

Así mismitico es, sí. Y hasta aquí, mi teoría de la evolución humana. No creo que ande muy desencaminada con todas estas afirmaciones. De lo que sí estoy segura es de que a mucha gente, gracia no le hará. Vamos, que yo, como siempre, "making friends"...

Tengo un amigo al que, precisamente, no le hizo mucho chiste oír esta teoría. Ya ves, el único al que yo habría puesto, sin lugar a dudas, como excepción a toda la argumentación. Aunque, claro, no se puede decir que sea muy objetiva con él, así que, igual me equivocaría tb... O no...

Frasecilla célebre del día: "Vamos a volver a la época del mono con la piedra, para abrir la nuez" (E.F)