No entra, ni mucho menos dentro de mis planes, hacer balance de este 2.010. No, porque tengo que reconocer que, para mí, no ha sido muy bueno precisamente. Vamos, no ha sido nada bueno. Vaya, que ha sido un año cabrón, para qué darle más vueltas...
Lo único bueno que ha tenido el año ha sido...
Un necesario cambio de aires, el 17 de mayo,
Un subidón de adrenalina, el 11 de julio,
Una emoción sin igual, el 31 de agosto,
Y algún que otro espectáculo en el Cielo, durante el día...
O durante la noche...

Vamos, que está claro que las únicas veces en las que he estado realmente bien, tranquila y en paz conmigo misma, y con el resto del mundo, han sido momentos que siempre han tenido que ver con los sentimientos y con las emociones; con las risas, las sonrisas y con la gente.
¡Pos claro que sí! ¿Es que alguien lo dudaba? :)
Pero es que da la casualidad de que, justo con eso mismo, han tenido también que ver los muchos días (demasiados días) jodíos de este año. Sí, también con los sentimientos y las emociones. Pero, claro está, con sentimientos y emociones negativos.
Con las decepciones, desilusiones y desengaños de personas que no te esperas...
Con las mentiras y falsedades de quien aseguraba que nunca te engañaría...
Con la resignación de que, por mucho que lo intentes, siempre hay algún otro que se lleva el premio...
Con la frustración que produce la confianza convertida en desconfianza...
Con la dichosa sensación de no aprender nunca y tropezar una y otra vez con la misma piedra...
Vamos, sí, un año como pa tirar cohetes, ya veis...
De todas formas, se acabó. El 2.010 se apaga, y con él, todas sus malas artes para chincharme. O bueno, para chincharnos, si es que vosotros también habéis tenido la visión de que el año se os cachondeaba en tó la cara. :)
Y ahora, pos bueno, tenemos todo un año por delante para darle caña y comérnoslo con patatas; para intentar cumplir todos nuestros sueños y todos nuestros deseos (aunque luego haya que inventarse otros nuevos); para seguir aprendiendo cada día con las lecciones que nos da la vida (aunque luego se nos olviden y las tengamos que re-aprender); para vivir al máximo cada segundo como si fuese el último (aunque también se nos olvide y de vez en cuando nos lo tengan que recordar)...
Pero vaya, que digo yo que en realidad, se trata de eso. De seguir ahí, siempre, contra viento y marea; con tó lo que nos echen, sea eso lo que sea...
Y es que, sí, eso es justo lo que espero:
Que sigáis ahí conmigo en este 2.011 también.
Que seáis felices todos los días del año. Pero todos, ¿eh?
Y que se cumplan, de verdad que sí, todos vuestros anhelos... Pero todos todos, ¿eh? :)
Ale, gente, ¡un beso mú grande y mú enorme!

P.D: Todas las fotos del post las he hecho yo. Bueno, la de "¡Iniesta de mi vida!" no. Ya me hubiera gustado a mí estar allí en ese momento, ya... Y la de las copas tampoco, que yo sólo la he "tuneao" una mijilla. :)

















