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viernes, 16 de septiembre de 2016

Bucle infinito

Y así estamos. 
En verano, esperando con ilusión que llegue el invierno.
En invierno, deseando con desesperación que llegue el verano.
Año tras año, siempre igual.

A ratos puede parecer que se nos olvida disfrutar del momento presente sin darle más vueltas, ¿no?



martes, 17 de noviembre de 2015

El amor como respuesta


Que ya sé que no es mucho, no, pero es lo único que tengo...


sábado, 24 de agosto de 2013

A una semana escasa...

Ay, mira qué agustico... Ay, mira qué bien...
Pero eso, que estaba claro y todos sabíamos que no podía durar eternamente.


Gente, no sé si os habéis dado cuenta, pero yastá... Le queda un suspiro al mes de agosto. Y en consecuencia, está a puntito de llegar el mes de septiembre otra vez, sí.

A ver, que no es por fastidiar ni ná de eso, ¿eh? Peeeeeero... Pues eso, que se está acabando el verano. Y como a mí el otoño y todo lo que trae consigo me gusta más, pues desde aquí reivindico mi petición de cien mil inviernos antes que un verano. ¡Hombreya! Que yo no puedo con el calor, ea. :)

Así que sí, aprovechaos porque esto se está acabando un poco. De aquí a ná, vuelven a llenarse los kioscos con los dichosos coleccionables de todos los años.
Ea, ya habréis visto algún anuncio. Sí, para aprender a hacer punto de cruz; o por si queréis construir un galeón español del siglo XVI; o la Estrella de la Muerte en 3D o la típica casa de muñecas de la infancia... O mira, por qué no, hacer colección de tropecientos mil relojes de época. Que serán muy monos, pero tienen una pinta de coger más mierda en la vitrina que pa qué...

Y sí, ya mismo vuelve también el típico propósito de enmienda para empezar en el gimnasio a bajar esos cuantos kilos de más, después de los meses de calor con las cervecitas freshquitas.
O el típico curso de idiomas con el que nos da la neura siempre en septiembre. Y si no, ya me lo decís cuando empiecen a anunciar en la tele el dichoso curso de inglés o alemán de Planeta DeAgostini.
Eso sin contar con el típico fervor estudiantil que siempre surge en esta época:-"Este curso no me pasa lo de siempre. Este curso empiezo a estudiar desde el primer día"-.
Sí, ya, ya...

Así que sí, gente. Vamos a tomárnoslo con filosofía.
Septiembre, otoño... ¡Allá vamos!


lunes, 12 de noviembre de 2012

De muros, paredes y otras gentes


Pues ya está. Por fin he conseguido que me devuelvas lo que era mío. Sí, cuatro años después, es verdad. Pero bueno, ya lo tengo. Digo yo que más vale tarde que nunca, ¿no? Ay, menos mal, bendito sea... :)

Y no te das cuenta porque no quieres, pero nada de esto habría pasado si tú te hubieras portado como un hombre y hubieras dado la cara en su momento.  
Claro que estoy convencida de que la palabra "hombre" a ti te queda demasiado grande. Sí, igual de grande que la palabra "amigo" o la palabra "honestidad". Y si me apuras, incluso que la palabra "persona".

Porque no tienes ni chispa conciencia para darte cuenta de la parte de responsabilidad que tú tienes en esta historia. Y ni por asomo se te ocurre pensar que has actuado como el culo o que puedes tener bastante culpa en todo lo que ha ocurrido después. Pero tú no. Tú sigues pensando en lo bien que has manejado esta crisis. ¡Ése es mi niño, di que sí!

Y te atreves a dar lecciones de moralidad a todo el mundo, cuando tú, precisamente tú, tienes tantísimo por lo que callar. Porque mira, te voy a decir una cosa ahora que estamos aquí en plan confidencias: Yo no tengo nada que ocultar. Absolutamente nada. Y lo que es peor: Tú eso siempre lo has sabido, aunque después hayas intentado cargarme el muerto.

Pero claro, para no quedar mal tú, para no pensar y caer en la cuenta de que no tienes razón, o simplemente para evitarte un enfrentamiento con la autoridad competente, te has atrevido a echarme la culpa a mí. 
Sí, claro, claro. Siempre hay que echarle la culpa a otro que es lo más fácil. La mejor manera de poder quitarte de encima tu falta de coherencia, de lealtad, de consideración...
Muy maduro por tu parte, sí señor.
Definitivamente, para mí siempre serás un niñato y un cobarde. Eso ya no lo cambias por mucho que lo intentes... 

Lo que más pena me da es que la gente tenía razón cuando me aseguraban que no valías la pena. Todo el mundo acertó cuando me dijeron que no me fiase tanto de ti, y que tuviese cuidado contigo... Parece que todo el mundo te conocía mejor que yo. Y qué triste es eso, joder. 
Pero es que yo no podía hacer otra cosa, ¿sabes? Porque para mí la amistad siempre fue un regalo. Y ya no nos queda nada. El último vínculo que podíamos tener se ha zanjado hoy... Pero en fin, era de lo que se trataba, así que, ¿qué le vamos a hacer?

Y ahora ya sí. Ya te voy a dejar en paz, por supuesto que sí. (Ale, ale, ya pasó, ya pasó...:). Porque yo ya tengo lo que me debías y que era mío. Insisto, cuatro años depués. Algo de lo que supuestamente tú no te querías acordar acordabas.

Y dejaré que el tiempo haga su trabajo. Porque a la gente como tú, paredes de cemento o muros de hormigón armado, no se les derriba con palabras soeces, ni con palos ni con piedras. 
A la gente como tú hay que darles tiempo. Tiempo para que se desgasten, para que se erosionen y se estropeen, y caigan por su propio peso.

Al fin y al cabo, pues eso, estamos hablando del tiempo. Y el tiempo siempre se encarga de todo. Hasta de poner a cada uno en su sitio.

 

viernes, 24 de febrero de 2012

Volviendo a empezar

Pues nada...
Misión cumplida. Asunto zanjao (al menos, para mí). Se acabó.
... Y lo a gustico que me he quedao...

Pero no, lo siento. A estas alturas no voy a dejar de ser yo para evitar que alguien se confunda. Porque si alguien ve lo que no hay, es porque realmente ve lo quiere ver. Y ahí yo ya no puedo hacer nada.



P.D: Lo mejor de todo es que he perdido un kilo de peso en una semana. No está mal, ¿no?
:)

martes, 4 de enero de 2011

Y la vida sigue...

Pues sí, esto sigue... No se iba a parar el 31 de diciembre, ¿a que no?
Además, vamos a verlo así... Cada año nuevo que empieza es como un intento de renacer del anterior. Como un amanecer nuevo, llenito de esperanzas. Como intentar quitar los lastres que pesan como losas para volver a empezar de cero. O, al menos, eso, lo que estoy diciendo: intentarlo.
Y sí, así estamos, ¿vale? :)

Y bueno, aunque no soy yo mucho de propósitos de año nuevo, este año sí que tengo que reconocer que tengo un par de ellos.
Uno, me lo descubrió mi amiga Cactus, porque yo no lo hubiera podido definir de mejor manera. Y viene a ser algo así como saber dónde está mi sitio con la gente y no esperar nada de nadie para no llevarme sorpresas desagradables después.
Vamos, para luego no tener que decir:-"Yo pensaba que..."-, o -"Yo creía que..."-, o -"Yo imaginaba que..."-. No, porque tengo claro que esos son hijos de Doña Esperanza y de Don Tiempo Perdido y, la verdad, no me apetece llevarme bien con ellos.
Es que me he dado cuenta de que la mayoría de los días en los que he estado regular (por no decir mú fatal) se han debido justo a eso: A esperar algo de alguien y no obtenerlo... ¿Y por qué no? Pues seguramente porque puse demasiadas esperanzas en ese alguien. Eso es lo que suele pasar siempre, ¿no? Pero ya está, eso se acabó.

Vale. Mi otro propósito de año nuevo es uno que siempre busco de forma inconsciente y sin planteármelo si quiera. Es que imagino que es la eterna búsqueda de cualquier criaturica humana, así que yo no iba a ser una excepción, claro.
Pues eso, este segundo y último propósito es el de estar bien y ser feliz. Y de paso, intentar hacer feliz a la gente que me rodea. Que a ratos, hasta se me puede dar bien y tó, fíjate. Sí, porque para reírnos un rato y estar de cachondeo, yo siempre estoy dispuesta. ¡Ea! :)

Y ya está... Hasta ahí, mis propósitos para este año.
Por lo demás, la cosa sigue igual. Sin carta para los Reyes Magos, como todos los años, porque no recuerdo ni la última vez que escribí una. Y porque mis Reyes siempre son de rebajas, si es que al final me compro algo. Porque ésa es otra: Tampoco necesito ná, así que, ¿pa qué?

Además, ya he empezado con las clases particulares de los churumbeles. Que algunos esperan un trimestre para ver cómo va la cosa, pero cuando llega navidad y se dan el primer batacazo con las notas, ya tengo a los padres buscando huecos para las clases. Y eso, que ya he empezado con los chavales nuevos. Pocas vacaciones me han dejado a mí esta vez, ya veis. Menos mal que los alumnillos que tenía en el primer trimestre están mú tranquilicos y mú bien, y hasta la semana que viene no quieren oír hablar de mí, que si no...

Y otra cosa ha sido que esta mañana he podido pasar un rato con un amigo al que hacía más de dos años que no veía. No, porque las últimas veces que habríamos podido vernos, yo estaba trabajando y no podía escaparme de la empresa para ir a encontrarme con él. Después de todo, la ventaja de no estar trabajando este año ha sido ésa: Poder quedar a tomarnos un café.
Éstas son las amistades que me gustan a mí, sí señor. Que aunque no nos veamos tan a menudo como nos veíamos antes de que este hombre se jubilase, nosotros seguimos hablando.
Es que no se olvida ni una vez de llamarme en mi cumpleaños. Ni siquiera en mi Santo. Creo que nadie lo hace, excepto él. Y me encanta...
Sí, sí, está jubilado. Vamos, que sí, que es un amigo mayor que yo. Pero es que todos mis amigos lo son. Y desde siempre, además. Y eso, que hoy por fin hemos podido echar un ratico de charla compartiendo un café él y yo. Que me mola a mí eso, vaya...

Es que ya lo dejé claro en el último post del año pasado, ¿no? Pues eso, a disfrutar de los momentos que la vida nos regala cada día, porque segurísimo que esos no se vuelven a repetir jamás de los jamases.
¡Pos yastá!
:D

jueves, 15 de enero de 2009

Volviendo por acá

Que digo yo que ya está bien, ¿no? ¡Hombre ya con la tontería!
Que una dice que se va a tomar unos días de descanso para desconectar del mundo, pero acaba con un mono que no se puede soportar. Supongo que eso es lo normal en estos casos, ¿no? Acabar con mono y deseando de encontrar el momento de volver...
Y es que, claro, como además todos estáis ahí, dejándome comentarios y diciéndome cositas molonas (y lo bien que sientan, por favor... Qué apañaos sois, cagontó), pues como que ya me apetecía volver.

Os agradezco mucho muchísimo los paseítos que os habéis dado por ésta, vuestra casa. A pesar de que yo haya estado un poco apagada o fuera de cobertura, siempre habéis estado ahí...
Pero, vaya, que ya estoy volviendo. Ya he recargado una miaja las pilas. O ya he empezado a vivir de nuevo, que parecía que me había estancado... O yo qué sé. El paso de los días es lo que tiene: Que te da una miaja de perspectiva...
El caso es que ya estoy aquí.

Y os voy a dejar la canción que he tenido por bandera estos días. Sí, porque aunque pudiera parecer que cuando una criaturica necesita descansar, se pone música tranquilita que la relaje, yo, que soy más rara que un perro verde, me pongo música para descargar la tensión. Y ahí me tendríais que ver, bailando y dando saltos. Y es que la canción no es para menos. Desde luego, invita a dar saltos... Y si no, ya me decís vosotros lo que os sugiere.

Nada, nada, subid el volumen y... ¡A bailar!