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martes, 18 de diciembre de 2018

La última se llamaba Laura


Porque cuando llego a mi casa y me encuentro con esta noticia, enseguida se me parte el alma. Enseguida se me saltan las lágrimas. Enseguida me identifico con la víctima y siento como si la conociera.
Sí, porque yo he llegado sana y salva hoy. Pero ella no pudo.

Y cuando piensas que puedes comentarlo con la persona más cercana que tienes en ese momento, que da la casualidad de que es un hombre, resulta que no. Porque parece que él se siente más identificado con el put*o asesino y se ofende por los miles de comentarios y gritos de mujeres indignadas.

Porque cuando lo único que necesitas es que él te escuche y te entienda, resulta que tienes que oír argumentos y justificaciones que para nada te hacen un favor en ese momento.

-"Es que la presunción de inocencia..."-.
-"Es que todavía no se sabe si es 'autor' o 'autora'..."-.
-"Es que debería quitarse la palabra 'machista' y llamarse violencia sólo..."-.
-"Es que las denuncias falsas..."-.
-"Es que las mujeres que también asesinan..."-.

Que sí, joé, que no digo que eso no sea verdad. Pero no es el momento.
Hoy, precisamente hoy, no me hables de eso. Porque hoy no estamos hablando de eso.
Necesito que me escuches, que entiendas cómo me siento. Que entiendas cómo me hace sentir esta put*a historia una y otra vez.

Y tú te sientes ofendido, no sabemos por qué. Tienes un verdadero problema con eso. Y lo primero que haces es criticar, justificar(te), echar mierda.
No, a mí no me des lecciones de moralidad. Hoy no. Porque lo primero que me dices es que no te haga sentir culpable por ser hombre, cuando a mí ni se me había pasado por la cabeza. 
¿Por qué tendría que hacerlo? Tú no tienes nada que ver.
Todo te lo tomas como algo personal, cuando no es contigo el tema. Pero claro, tú también eres hombre. Será eso. 

Joder, pero si hasta te ofendes cuando tus chistes machistas, bordes o sexistas no caen bien en un momento determinado o a una persona determinada. Ea, porque son sólo chistes, ¿no? ¿Por qué deberían molestarnos? Es que somos unas exageradas y no tenemos sentido del humor.

En fin, que yo sólo quería que me escucharas hoy. Sólo eso. Y me decepciona muchísimo, no te imaginas cuánto, darme cuenta de que contigo no puedo contar cuando me siento así.

Eres un hombre que no va violando ni matando, ni tienes intención de hacerlo. No nos estamos metiendo contigo. Deja ya de ofenderte como un subnormal y persigue como nosotras a los hijos de put*a que sí lo hacen.
Punto final.

sábado, 28 de abril de 2018

Así nos va

Indigná con la sentencia de la Manada es poco decir para cómo me siento realmente...

Esta muchacha lo explica todo en pocas palabras.

domingo, 28 de agosto de 2016

Río 2016

Los Juegos Olímpicos de Río 2016 acabaron ya, dejándonos muchas imágenes grabadas en la retina. La única pega es que, el hecho de que fueran al otro lado del mundo, hacía que las cosas importantes sucedieran siempre de madrugada.
Menos mal que luego te levantabas por la mañana con la noticia y teníamos los resúmenes a horas más decentes, ¿eh? 

Cosas como la canasta en el último segundo de la Selección femenina de baloncesto que daba su paso a semifinales. Y luego llegaron a la final y ganaron una plata que sabía a oro. O el bronce de la selección masculina, que no pudo pasar a la final contra Estados Unidos.
El oro de Carolina Marín en badminton, el de Ruth Beitia en salto de altura o el de dobles de tenis.



La retirada de la amazona holandesa de la competición porque Parzival, su caballo, estaba enfermo y no quería que sufriera.

Las dos corredoras de los 5.000 metros que se cayeron, se ayudaron y entraron juntas a la meta en último lugar...



Vale. Pero si de algo estoy segura es de que nunca, jamás de los jamases, olvidaré el oro de Mireia Belmonte en la final de los 200 metros mariposa, el día 11 de agosto. 
No en sí ya por el oro olímpico, que también, sino porque los dos comentaristas que narraban el acontecimiento consiguieron ponerme los pelos de punta y emocionarme con sus gritos de ánimo desde que empezó la prueba.

Julia Luna y Javier Soriano, comentaristas de TVE, han sido sin lugar a dudas protagonistas sin proponérselo de este triunfo español. Han sido como Camacho y su "Iniesta de mi vida" en la final del Mundial de Fútbol.





¡Grande Mireia! ¡Y grandes Julia y Javier! Y, ¿por qué no? Grandes todos esos deportistas que lo han dado todo por estar allí.

lunes, 4 de julio de 2016

¿Concilia... qué?

A ver, la historia es la siguiente.

Tengo una amiga que ha tenido dos niños. El mayor tiene ahora 10 años, y el pequeño, 7.
Mi amiga, al igual que su marido, tiene la suerte de estar trabajando después de algún tiempo en el paro. Y hasta ahora, los padres de mi amiga se han hecho cargo de ir a recoger a sus nietos al colegio, de darles la merienda y tenerlos en casa hasta que su padre o su madre iba a por ellos.

Estos abuelos, sin decir nada ni avisar a nadie, han decidido irse de vacaciones (que me parece muy bien, oye, que yo no digo ná porque estoy convencida de que se lo merecen). Pero eso, que mi amiga se ha visto en la tesitura de no saber qué hacer con sus críos los últimos días de colegio y durante las vacaciones.

Sí, lo sé. El mismo problema que tiene la mitad de España, es cierto. Nada nuevo bajo el sol.
La cuestión es que la suegra de mi amiga no se puede hacer cargo. La mujer no está muy bien y, además, le pilla muy lejos para ir a recogerlos y estar con ellos.

Bueno, pues ¿sabéis qué? Le ha dicho a mi amiga que si nadie puede hacerse cargo de los críos, que deje de trabajar y esté con ellos, "que para eso es su madre".

Yo me quedé una mijilla a cuadros cuando me lo estaba contando porque no sé, igual digo una tontería, pero el padre también es su padre, ¿no? ¿Él no podría quedarse con ellos si fuera necesario? ¿De verdad, de verdad que hemos retrocedido 60 años en los últimos diez? (Sí, lo sé. No me respondáis).

Pero claro, el hijo de la suegri no puede hacer eso. El hijo de la suegri no va a perder un puesto de trabajo para estar con los niños si eso ya puede hacerlo mi amiga, ¿no? Que para eso es su madre, que para eso está...

En estos casos piensas:-"Bueno, pues el que cobre más, que siga trabajando, y el otro se quede en casa. Ya que pierdes un sueldo, que no sea el más alto"-. Pero la cuestión es que los dos cobran lo mismo, así que...

Yo se lo comenté a ella cuando hablamos:-"¿Qué quieres que te diga, jamía? No está la vida como para perder un puesto de trabajo así como así. Y los dos sueldos os vienen muy bien en casa. Yo intentaría buscar otra solución..."-.

Pero sé lo que va a pasar. Al final, ella dejará su trabajo y se quedará en casa con los niños. Sí, porque tenemos muy arraigado eso de que una mujer que deja solos a sus niños para ir a trabajar es una mala madre. Y muchas veces la presión social es la que gana la batalla. Y lo que es peor, muchas veces (por no decir todas) las mujeres somos nuestras peores acusadoras, nuestras peores censoras y las que más zancadillas nos ponemos.

O sea que sí, que el sacrificio siempre (o casi siempre) cae del mismo lado. Es triste, pero es así.


domingo, 12 de junio de 2016

Vivir


Vivir para escuchar
Vivir para abrazar
Vivir para besar
Vivir para compartir, sentir, imaginar
Vivir para amar

Vivir para Vivir.


domingo, 8 de marzo de 2015

Mucho por hacer todavía

Día Internacional de la Mujer... ¡Vaya cosa!



No, no me gusta este día. ¿Qué es eso de tener un día especial que recuerde a todo el mundo que estamos ahí y que existimos? Deberían (deberíamos) ser conscientes de ello todos los días, ¿no? Vamos, digo yo.

En realidad, estoy convencida de que lo ideal sería llegar a esa igualdad entre los géneros, sin menosprecios y sin historias. Todos valorados y respetados por igual, ya seas hombre o seas mujer. 
Y pienso que sí, que deberíamos evolucionar de una vez y llegar por fin a ser personas. Todos iguales, con los mismos derechos, con las mismas obligaciones y con las mismas oportunidades.

¿Que soy feminista? Pues mira, no sabría cómo llamarlo. Igual sí que lo soy. Pero yo entiendo el feminismo como ese llegar a la igualdad. Nunca como que la mujer prevalezca sobre el hombre. Que es que resulta que la gente confunde los términos, y yo personalmente pienso que el feminismo no es lo contrario del machismo. Ni muchísimo menos.

Pero ea, hay gente que parece que esto todavía no lo entiende, y es muy complicado hacérselo entender.

Porque mientras sean las propias madres las que eduquen de manera diferente a sus hijas que a sus hijos, inculcándoles la docilidad y sumisión que se espera de ellas;

mientras se oigan cánticos en un campo de fútbol insultando a la ex-pareja de uno de sus futbolistas, acusado de presuntos malos tratos;

mientras en una casa, la hija tenga que fregar los platos del almuerzo mientras su hermano se sienta a jugar a la play o ver la tele, porque es un hombre y no se va a dedicar a esos menesteres;

mientras haya un obispo que asegure que a las mujeres habría que quitarles el voto porque últimamente piensan por su cuenta;

mientras haya un gobierno que te obligue a tener un hijo por narices, en las condiciones que sean, sin importarle lo más mínimo las circunstancias que tengas, porque tu cuerpo no te pertenece a ti, sino al Estado;

mientras haya gente que al ver a una mujer en un trabajo que no les cuadre se oigan frases del tipo vete a la cocina que es tu sitio o mujer tenías que ser;

mientras nos sigan calificando con los términos de zorra, put*a, guarra, por tener simplemente una vida sexual sana y activa; o por, mira tú qué ironía, por no querer nada con alguien;

mientras siga pasando lo de la maté porque era mía y lo de si no es para mí, no es para nadie;

mientras los chavales jóvenes vean normal que puedan controlar los móviles o la vestimenta de su pareja, porque para eso es su novia, ¿no?;

mientras haya un arzobispo que diga que si una mujer aborta, el varón tiene derecho a abusar de ella;

mientras haya hombres (y mujeres también, las cosas como son) que piensen que si una mujer se viste de una determinada manera, es que está pidiendo a gritos que la violen;

mientras... (aquí podéis poner vuestros propios ejemplos).

Pues sí, mientras. Mientras sigan pasando todas estas cosas (y muchas más, pero con éstas ya me parecía más que suficiente), esta sociedad seguirá desevolucionando a marchas forzadas. Mientras siga pasando esto día sí día también, esa igualdad de la que hablaba al principio, nos quedará todavía lejísimos. Mientras no cambiemos de mentalidad, no conseguiremos absolutamente nada.

Y con lo fácil que a mi entender es todo este tema, porque en el fondo todos, absolutamente todos, hombres y mujeres, buscamos lo mismo en esta vida, ¿no? Estar bien y ser felices. Punto.

¿A que va a ser verdad que no somos tan diferentes?
:)



lunes, 7 de abril de 2014

Se dice que...

Se dice que el campo en primavera tiene que ser paseado junto a una mujer...



Y así es. 
Que no lo digo yo, ¿eh? Que lo dice Alfonso Ussía en uno de sus libros. Y que os puede caer mejor o peor el hombre, pero que a ratos dice verdades como puños.

Y es que debe ser que la magia que trae consigo la primavera, se disfruta aún más en buena compañía. Y yo no quiero decir ná, porque además, ¿para qué nos vamos a engañar? Pero está claro que las mujeres somos una compañía insuperable. ¿O no?

Bueno, vale, sí. Algunas más que otras, también es verdad...
:)





¡Ale! ¡Feliz semana, gente!


sábado, 8 de marzo de 2014

Reivindicándo-nos


Aquí estamos.
8 de marzo. Día Internacional de la Mujer.
Y retrocediendo a una España de hace 50 años.

Porque pienso que hoy será el día en el que las mujeres pensaremos en los derechos que no tenemos. Pero, y esto es lo peor, pensaremos en los derechos que teníamos antes y que están intentando quitarnos ahora.

Sí, gente sí. Estoy pensando en nuestro queridísimo ministro, de cuyo nombre no quiero acordarme. Y por supuesto que estoy pensando en el derecho a decidir sobre nuestra propia vida y sobre nuestros propios cuerpos, y que el tío, así de pronto, nos quiere arrebatar.

Estoy convencida de que este día tendrá más significación aún si cabe por el dichoso anteproyecto de ley que al susodicho se le ha ocurrido presentar ahí, como por arte de magia. Imagino que las manifestaciones de hoy tendrán más simbolismo que nunca.

Y que quede claro que no estoy hablando de estar a favor o en contra del aborto, que además eso daría para debatirlo largo y tendido en otro post o en un ciento de ellos.
Estoy hablando del derecho que debería tener cualquier mujer a decidir sobre lo que quiere hacer con su vida o con su cuerpo. Porque ni somos tontas, ni estamos locas ni ná ni ná.


Pero eso de que venga uno de esos politicuchos de tres al cuarto, o uno de esos curicas para los que la religión es más poder que otra cosa, o alguno de los palmeros que los suelen acompañar, y que vengan a decirte lo que tienes que hacer, pues
 sí que me indigna.

Es la máxima ésa que llevan ellos por bandera de haz lo que yo diga, pero no hagas lo que yo haga la que más altera la sangre.
Y no lo hagas porque yo te lo ordeno o porque la religión es la religión. Pero claro, luego ves que ellos nunca predican con el ejemplo, porque ellos están por encima del bien y del mal, y entonces claro, pues te indignas más aún.


Mira que te diga una cosica... ¿Que tú quieres hacerlo? Pues hazlo. ¿Que no quieres hacerlo? Pues no lo hagas. Pero no me obligues a mí a hacer lo que te dé la gana a ti, porque ni estás en mi situación, ni sabes quién soy, y además no tienes ni idea de cuáles son mis circunstancias ni mis motivaciones.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Vida conyugal

Así que, en vista de lo visto, vamos a tomárnoslo todo con un poquito de humor, de filosofía, y con mucho mucho cachondeo, porque si no...

Vale, a ver. Resulta que un grupo de mujeres se reunió en un seminario sobre cómo mejorar la relación de comunicación y de amor con sus maridos.
Y digo yo... ¿Por qué lo llamarán seminario cuando realmente quieren decir terapia de grupo? Sí, porque te reúnes en un sitio de esos con más gente con el mismo problemilla que tú, y así, pos te sientes menos sola. ¿Es o no es? Pues eso. :D




Bueno, da igual. El caso es que en mitad de la reunión, se les preguntó a las mujeres:-"A ver... ¿Cuántas de vosotras amáis a vuestros maridos?"-. Todas ellas, sin excepción, levantaron la mano. 
...
-"Hola, me llamo Paqui, y amo a mi marido"-.

-"Hola, Paqui"-.
-"Te queremos, Paqui"-.
-"Estamos contigo, Paqui"-.
...

Luego se les preguntó:-"¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu marido que lo amabas?"-. Algunas mujeres respondieron 'hoy', algunas 'ayer', algunas no recordaban cuándo... 

Entonces se les dijo que cogieran sus móviles y que mandaran el siguiente mensaje a sus maridos:"Te quiero, cariño".
Y por último, se les pidió que intercambiaran sus móviles y leyeran las respuestas que les iban llegando a cada una.

Éstas fueron algunas de esas respuestas:
1. Madre de mis hijos, ¿te encuentras bien?
2. ¿Y ahora qué? ¿Has chocado el coche otra vez?
3. No entiendo qué quieres decir!
4. ¿Qué has hecho ahora? No te voy a perdonar esta vez!
5. Ein??
6. No te andes por las ramas y dime cuánto necesitas.
7. Estoy soñando?????????
8. Si no me dices para quien es este mensaje, te mato...!
Y la mejor de todas:
9. ¿Nos conocemos? ¿Quién eres?


(Se ve que el número 9 ni siquiera tenía guardado el móvil de su mujer en la memoria del teléfono. ¡Qué crack! :)
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 

¿Veis? Si es que no se puede ser cariñosa con ellos y decirles que les quieres. Enseguida se piensan que es por algo... Y siempre malo, oye.

Solución: No te cases, muhé, no te cases.

:)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

"Cásate y sé sumisa"

Pues sí. El arzobispado de Granada ha publicado un libro que lleva ese título tan esclarecedor.
No lo he leído, ni lo pienso hacer. Sencillamente porque el título ya directamente me echa para atrás. Paso de leer absurdeces.
Bueno, si algún día me apetece echarme unas risas, igual me lo compro y os lo comento... :)
Claro que pensándolo ahora, pues son 16 euros lo que cuesta. Con el montón de tapas granaínas que te puedes tomar con 16 euros, cucha oyes... Así que creo va a ser que no. :D


Lo cierto es que desde que tenía seis o siete años siempre dije que nunca me casaría. Y mira por dónde, hasta ahora lo estoy cumpliendo.
Personalmente siempre he considerado que no hay que firmar un papel para declarar el amor que se siente. Pienso que se puede querer a alguien sin mayores historias. 

Eso sí, respeto profundamente al que quiere casarse y lo hace. Siempre me ha parecido estupendo que cada cual haga lo que quiera, mientras no moleste a nadie. Eso lo he dicho siempre. Por supuesto, lo de imponer tanto un 'sí' como un 'no' ya sería otra historia.

El caso es que este libro que menciono aquí lo ha publicado el arzobispado de Granada, pero lo ha escrito una mujer. Y sí, también he tenido claro desde siempre que somos nuestras peores críticas, y que algunas mujeres son más machistas que algunos hombres.
La autora está casada, tiene cuatro hijos y declara ser sumisa. También declara ser católica, y quizás seguramente, también sea de misa dominguera. ¿Por qué no?



Y claro, teniendo en cuenta lo masculina y machista que ha sido siempre la iglesia, a la escritora se le habrá quedado su verdad impregnada.
Y es que, fueron los padres de esa iglesia (que siempre fueron hombres, por supuesto que sí) los que decidieron cuáles tenían que ser los evangelios considerados "verdaderos" (porque eran los que decían lo que a ellos les interesaba), y cuál era el papel que tenían las mujeres en la religión y en la vida en general (porque para quitárselas de encima, todas las que pudieran aparecer en la Historia con algún rol importante, directamente fueron desprestigiadas poniéndolas al nivel de hechiceras, brujas, o sencillamente prostitutas). 


Por supuesto, siempre se ha silenciado todo lo que no le ha interesado al poder establecido. Y si alguien se salía de la norma, se le consideraba un hereje y punto. Bueno, y punto no, porque era perseguido, torturado, ex-comulgado y se le arrojaba a la hoguera directamente. Sí, señor. Así es como se hacen las cosas... Como decían ellos: "por la gracia de Dios" o "como Dios manda"...

Sí, es muy fácil decir que Dios nos quiere a todos por igual y que todos somos iguales ante Él, (en teoría). Pero después, en la práctica y con cosas como éstas, nos quieren hacer creer que las mujeres somos ciudadanas de segunda y no somos iguales que los hombres; que tenemos que ser sumisas, callarnos, dejar que sea el hombre el que hable, el que diga, el que piense... 

Pues no, no lo entiendo. Porque no, no me cuadra. Y no, no creo que me cuadre nunca.

Así que, ¿qué le vamos a hacer? Yo sigo en mis trece. Sigo pensando que la iglesia nos oculta tantas cosas y ha cometido tantas injusticias y aberraciones a lo largo de los siglos, que no me creo ná de ná de lo que diga. Y si promociona a bombo y platillo un libro como éste, está claro que a mí no me va a convencer.


Sí, gente, sí. Estamos en el siglo XXI, pero algunas mentalidades siguen siendo del siglo XIII. 


martes, 8 de marzo de 2011

Mujeres

"...Me estremecieron mujeres,
que la Historia anotó entre laureles,
y otras desconocidas gigantes,
que no hay libro que las aguante.Me han estremecido
un montón de mujeres,

mujeres de fuego,
mujeres de nieve..."


lunes, 8 de marzo de 2010

Pues eso, que feliz día...

Me parece a mí que, hasta que no cambien las cosas y lo hagan de verdad, no tenemos nada que celebrar en un día como hoy.

De todas formas, ¿qué queréis que os diga? A mí me encanta ser mujer, ¿qué le hacemos?
Y me encanta a pesar de que la mayoría de las veces no me tengan en cuenta. Y no entiendan (o no quieran entender) lo que digo, lo que hago, lo que pienso, lo que siento...
A pesar de tener que comportarme de una determinada manera, porque mi condición "me lo exige".
Y aunque algunas veces tenga que escuchar más de una palabra malsonante que sólo busca hacer daño para quedar por encima y con la que me recuerdan cuál es mi sitio.
No sé, hay cosas que me tocan una miaja la moral, por no decir los wevarios.

Pero también tengo que reconocer que no cambio por nada mi forma de sentir ni mi forma de ver la vida.
No cambio esta manera de querer hasta que ya me hace daño, o la manera de darle vueltas a la cabeza hasta que se me olvida cuál era el primer pensamiento por el que empezó todo. No cambio mis comeduras de olla, no.
No cambio la forma en que me estremezco cuando alguien me llega al alma, consiguiendo ponerme la piel de gallina y dejarme sin aliento.
No cambio que de vez en cuando se me escape una lágrima y ni yo sepa a ciencia cierta por qué...
Ni cambio mis ratos de genio (que los hay, y muchos), ni mis ratos de ternura (que también los hay, y más de los que yo misma reconozco)...
Ni mis paranoyas ni mis arrebatos...
Es que no los cambio por nada, vaya.

Que sí, joé, que me encanta ser así, a pesar de todo...
:)

sábado, 26 de septiembre de 2009

En época de crisis...

Pues ná, que en época de crisis nos aconsejan muy mucho lo de apretarnos el cinturón. Y sí, eso hacemos. O por lo menos, lo intentamos.

Y yo lo noto los sábados por la mañana, que me toca ejercer de chófer para la jefa (o sea, mi madre), y que me hace llevarla toda la mañana de súper en súper para hacer la compra semanal...Y es que, tiene un arte...

De primeras, al Mercadona. Ella lleva su listita y yo detrás con el puto carro que se me va para un lado y para otro, sin poder controlarlo. Algún día de estos me llevaré a alguien por delante y verás tú la gracia... Sí, porque ya me he llevado alguna vez torres de latas de tomate frito o de aceitunas; pero imagino que si me llevo a alguien, será peor, y seguro que me retiran el carné de carro de supermercado durante tres meses y un día, y entonces, ¿qué hago yo los sábados por la mañana, a ver?... Qué aburrimiento, ¿no?

Vale, el caso es que, cuando ya hemos dado toooooodas las vueltas que tenemos que dar por toooooodos los pasillos del Mercadona, y ella ha ido echando al carro (lista en mano, ya digo) toooooodo lo que se supone que tenía que echar, dice mirando su listita:-"Bueno, ahora vamos al DIA, que allí están más baratos los pimientos"-.

Pues nada, ¡fiesta, fiesta, despiporre ! Vámonos al DIA. Que ya que estamos allí, la jefa aprovecha y coge más cosillas que le hacen falta y que, además, tienen descuento en los cupones...

Mira tú qué bien...
Y después de otro rato dando vueltas y buscando los productos que ella quiere (pero los que ella quiere, no vayas a decirle que éste es mejor que aquél, porque ella sabe lo que es mejor. Además, que sí, sin lugar a dudas. Siempre acierta, oye. Es que nunca se equivoca...); bueno, pues después de eso, al ir a pagar, cuando estamos en la caja, va y me dice:-"Y ahora, nos acercamos al súper del Enrique, que allí las cervezas para tu padre están de oferta"-.

Me encanta esta mujer, vaya...
Y además, de verdad. Porque imagino que durante la semana la jefa (la mía y todas las demás jefas del mundo mundial) se dedica a comparar precios y a hacer cuentas para que la compra salga lo más económica posible, ¿eh? Así tengamos que recorrernos todos los supermercados de Graná un sábado por la mañana, vamos...

Y no me queda ná que aprender en la vida, vaya...
:)
"Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles,
y otras desconocidas gigantes,
que no hay libro que las aguante".

Mujeres, Silvio Rodríguez.