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jueves, 25 de noviembre de 2010

Si te he visto...

Pues hace una semana ya que tendría que estar trabajando en el laboratorio de la empresa, como todos los años de los últimos cinco. Sí, que ya hace una semana que empezó la campaña...
Pero resulta que no, porque este año mis jefes han decidido prescindir de mí y buscarse a otra muchacha a la que poder mangonear mejor de lo que ya podían conmigo.
Ea, es que yo ya no me dejaba. Y más, después de tanto tiempo sin verle futuro a mi estancia allí.

Es que he estado ocho años en la empresa, contando con el verano de prácticas tuteladas de 2.002. Ocho años, que se dice pronto.
He tenido contratos que han durado sólo 14 días y contratos que han durado 4 meses. Eso sí, con un tiempo prudencial entre contrato y contrato para que a mí no se me ocurriese, ni por asomo, acostumbrarme a estar allí.
He empezado a trabajar un viernes, para luego, al firmar mi contrato, ver que empezaba a contar desde el martes siguiente.
Me han llamado para empezar de un día para otro, y de la misma manera, me han echado de un día para otro... -"Mañana ya no vengas, que ya has terminado"-.
...

Y es que, claro, al principio cuando me llamaban, lo dejaba todo para estar allí. Cursos que estaba haciendo, clases particulares que estaba impartiendo... Pero en vista de lo que iba viendo, dejé de hacerlo. Así que cuando me llamaban para trabajar, y sabiendo que me echarían cuando ya no les hiciese falta, las clases no las volví a dejar. Al fin y al cabo, era lo único seguro que tenía, ¿no?

La cuestión es que al principio les pareció bien que sólo fuera por las mañanas para que yo pudiera seguir con mis clases por la tarde. Pero últimamente ya no les hacía tanta gracia. Y que yo no quisiera ir los sábados, les hacía mucha menos gracia... Hay que joerse...
Es que para ellos era una contrariedad que yo no estuviera disponible cuándo y cómo a ellos les saliese de las narices.
Porque yo pensaba:-"A ver, si me vais a echar sin miramientos cuando ya no os haga falta, ¿tengo que echar más horas que un tonto o ir los fines de semana sabiendo como sé que no va a servir para nada?"-. Además, joé, que yo no iba a heredar de ninguna de las maneras el chiringuito. Eso, ellos, que para eso son los dueños.

No sé. Vosotros me entendéis, ¿no? Igual me estoy equivocando de cabo a rabo, no lo sé... Pero es que esta situación llega a cansar y mucho, cuando ves que no te tienen en cuenta pa ná.
Porque es que, a ver, yo me puedo partir la cara por la empresa si la empresa hace lo propio conmigo, ¿no? Si no, ¿pa qué?
Lo que pasa es que para la empresa yo siempre he sido un gasto que nunca podía asumir. Que esto no me lo invento, ¿eh? Que son palabras textuales de una de las muchas veces que me echaron... ¿Os lo podéis creer? En aquel momento me sentí como un aparato de aire acondicionado que se estropea en pleno mes de agosto, en el momento económico más jodío y más inoportuno. -"Porras, no, ahora no, que no tengo un duro, coñio"-. Pues yo igual.

Bueno, el caso es que me enteré hace más de una semana porque la Wiza me contó que estaban buscando a alguien. No porque ellos quisieran hablar conmigo para preguntarme a mí primero si había cambiado de idea con sus condiciones, qué va. Y al pronto pues me sentó fatal. Sí, porque, aunque yo ya lo sabía, se me hizo demasiado evidente que nunca he contado para nada, que nunca he formado parte de esa empresa y que siempre he sido el último mono, a pesar de todo el tiempo que he estado rulando por allí.
Pero bueno, después pensé lo típico de que no hay mal que por bien no venga, o lo de que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, o incluso, lo de arrieritos somos y en el camino nos encontraremos...
No sé, decidme más cosas, anda... :)

P.D: Es que se me ha olvidado otro refranillo que también viene como anillo al dedo: A todo cerdo le llega su San Martín...
:D

jueves, 4 de marzo de 2010

Alunacer


Habrá sido el desayuno tan apañao que nos ha traído hoy el encargado del almacén y que ninguna de las dos nos esperábamos, pero está claro que nos han sentado de escándalo los churros y el chocolate de esta mañana.
A puntito de hacer el café que estábamos en el lab cuando el muchacho ha entrado, dejando encima de la mesa un paquetito. Pues eso, churros. ¡Ofú, qué alegría, por Dios!

Y claro, después de eso, a la Wiza y a mí nos ha dado la típica paranoya que nos da siempre, pero hoy más.
Es cuando salen las tonterías más tontas y las conversaciones más petardas. Vamos, que es para oírnos. Además, que yo siempre estoy para darle una miaja por saco, que es lo más entretenido de tó.

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La Wiza, pensando en voz alta, después de ver una presentación de fotos:-"¿Y cómo se llamará la salida de la Luna? Porque yo sé cómo se llama la salida del sol, pero la de la Luna... ¿cómo se llamará eso?"-.
Yo, intentándole tocarle una mijilla la moral:-"¿Ah, sí? ¿Y cómo se llama la salida del sol, si se puede saber?"-.
La Wiza, saltando exactamente como yo esperaba:-"¡Amanecer, cohone!"-.
Yo, sabiendo que le voy a hacer hervir la sangre por enésima vez:-"¿Amanecer Cohone? Pos vaya un nombre feeeeeeo para llamar al sol cuando aparece..."-.

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Es justo en ese momento cuando ella ya me mira como para fundirme, con los ojos desorbitaos y la cara tensa tensa, y yo ya no puedo articular palabra porque me da por reír sin poder evitarlo. Evidentemente, ella termina riendo también, claro. Sí, pero sólo después de llamarme cualquier cosa y de definirme con un par de apelativos "cariñosos". Es que es muy expresiva la muchacha, ¿qué le hacemos?

Menos mal que ratos de estos tenemos todos los días, porque si no, cualquiera aguantaba allí dentro algunas veces...

Pero yo me he quedado con la duda... ¿Cómo se llama la salida de la Luna? ¿Alunacer?
:)

viernes, 26 de febrero de 2010

Si a ratos me pincharan...

Hey, gente... Ná, que os quería contar un secretillo, porque si yo me callo reviento, y eso no es plan.
A ver, que es que se han debido alinear todos los planetas o algo, porque ahora resulta que el martes vuelvo al curro.

Estoy alucinaíta perdía porque hace casi seis años que trabajo para esa santa casa, (una fija muy discontinua que soy allí) y nunca, nunca jamás, yo había vuelto al trabajo después de mis días de vacaciones. Y es que, cuando me dan la patá y mis días de vacaciones se terminan, siempre empiezan mis "vacaciones forzosas" y me tengo que esperar algunos meses para que me vuelvan a llamar. Así que esto es toda una novedad para mí.
Vaya, que ahora parezco una personita normal y tó, volviendo al curro después de sus vacaciones normales.
Y es que ya digo que nunca me había pasado esto. Y como a mí nunca me había pasado esto, pues no tengo ni el tal síndrome post-vacacional ni ná ni ná. :)

Es que por lo visto ayer hubo reunión en la cumbre. Y después la Wiza me puso al día por la noche. Sí, poner a alguien al día por la noche es contradictorio, lo sé, pero es lo que hay.
Bueno, pues eso, que hubo reunión de pastores en el despacho, y la invitaron a ella también.
Teniendo en cuenta que a la criatura aún le deben dos semanas de vacaciones del año pasado, y sabiendo que yo me quedo en el lab mientras ella no está, no era plan de darme de baja ahora, para que cuando ella se vaya (no saben exactamente cuándo, pero de aquí a un par de semanas), a mí me vuelvan a dar de alta otra vez.

En fin... Que yo sé que mis jefes cambian de idea catorce veces al día, es verdad, pero todavía hay ratos que flipo en colores, vaya. Es que no termino de acostumbrarme a sus manías y os aseguro que hay momentos en los que, si alguien me pinchase, no saldría ni gotica sangre.
Joé, y ya sé que son seis años, sí, pero está claro que no dejarán de sorprenderme.
Otra cosa es que a mí me afecte, claro. Pero eso ya he conseguido yo que no sea así. :)

Así que ná, que gracias a todos por vuestros comentarios de apoyo siempre. Que en el fondo estoy segura de que algo de esos buenos deseos y de esa energía positiva que me mandáis habitualmente, ha tenido mucho que ver en esto. Eso, o que mi jefe ha tenido un momento de lucidez por sí solo y por una vez...
Huy, quita, quita, ¡qué va!... Definitivamente, habéis sido vosotros. ;)

Ale, vámonos de fiesta, ¡que hoy invito yo!

jueves, 18 de febrero de 2010

Se veía venir

Claro que se veía venir. Con la que está cayendo (literalmente hablando), lo que aún me sorprende es haber durado tanto.

Ná, que hoy mi jefe me ha llamado a su despacho y me ha hecho sentarme (qué considerado) para decirme que he terminado. Vamos, que ya mañana estoy de vacaciones. Que la almazara está cerrada; que con tanta lluvia no entra aceituna, y eso, que me cogiese los días que me corresponden de vacaciones, y después, pues ya veremos. Sí, ya veremos, porque según me ha dicho, queda mucha aceituna por recoger, pero no saben si la cogerán o no; que tienen que hacer números, porque la aceituna está podrida, en el suelo, congelá... Vaya, un desastre...

Esta vez ha tenido que ser él el que me diese la noticia, porque la muchacha de laboral, a la que siempre le toca hacer el trabajo sucio, se había pillado unos días de vacaciones y no vuelve hasta el martes.
Ha sido para decirle:-"¿Ves como no podía venir por las tardes ni los fines de semana? ¿Pa qué? Si de todas formas luego me echáis y ya está"-. Pero, bueno, me he aguantado. Cosa rara en mí, todo hay que decirlo.
Sí, porque cuando me ha dicho:-"Y si volvemos a la actividad y te volvemos a llamar, ¿puedes venir los sábados?"-. Me quedo mirándole y digo:-"Pues no. Los sábados tengo cosas que hacer"-. Menuda cara de consternación me ha puesto...
Que sí, joé, estoy ocupá aunque sea ejerciendo de chófer para la jefa, yendo de supermercado en supermercado... O estando tirá en el sofá, viendo la tele... O panza arriba en la cama, leyendo un libro... Pos anda que no hay cosas que hacer los fines de semana, ¿eh?

Y ya está. A ver, que yo lo entiendo, que si no hay trabajo para mí, pues lo normal es que me echen, ¿no? Ya digo que, por lo menos esta vez, ha sido él el que me lo ha explicado todo personalmente. Para mí, suficiente.
Cuando se ha despedido, me ha dicho:-"Bueno, Lourdes, que lo siento"-. Y yo:-"Sí, bueno, más lo siento yo"-. Y he pensado:-"Y no te digo que me devuelvas mis bombones, porque a saber dónde estarán ya, que si no..."-. :)

Pues nada, que a partir de mañana vuelvo a estar en el paro. Ale, otra más en la lista de los casi 5 millones.

Aprovecharé para terminar un libro que empecé en Navidad, y para volver a ponerme en forma, que no me he subido en la bici desde hace más de tres meses, y esto no puede ser.
Ea, que el que no se consuela es porque no quiere.

jueves, 11 de febrero de 2010

"Estas son las mañanitas..."

Pues, teniendo en cuenta que ha sido un día rarillo, también es verdad que no ha estado nada mal. Total, tó lo que sea celebrar algo, siempre hay que aprovecharlo. Porque es que hoy ha sido mi Santo. Mi Día. Vamos, la onomástica de la Lou.
Y como yo soy de dar mucho por saquillo y de hacerme notar, siempre tengo que llevar algo al curro para celebrar las cosas. Hoy ha sido una bolsa enooooorme de bombones de chocolate.
Recuerdo que el año pasado llevé trufas, por ejemplo. Y el anterior, galletas rellenas. Eso sí, en mi época de colegio llevaba sugus. Será que con la edad nos hemos vuelto más exquisitos, claro. :)

Bueno, el caso es que esta mañana, ná más llegar a las ocho, ya he vaciado la bolsa en una bandeja que tenemos en el lab para estos menesteres. Y así, todo el que fuera entrando, pues pillara su ración. Los que no han entrado no se han quedado sin bombones, porque ya me he encargado yo de dárselos por la ventana cuando estaban sacando un café de la máquina, que está al lado del lab.

...Y la Wiza me ha cantado Las Mañanitas cuando ha llegado.
Y las niñas de la ofi me han llamado por teléfono para hacer lo propio. Pero como no sabían si podrían venir a darme un achuchón y a por sus bomboncillos, cuando han dado las doce del mediodía y no habían venido, he aprovechado una tregua de lluvia, para ir yo cruzando la empresa y aparecer por la ofi. Allí estaba yo, rulando, pasando mesa por mesa, y dejando bombones por allí encima.

Y como ya sabéis a ciencia cierta que yo tengo la vergüenza justa para pasar lo mejor posible el día, pues me he colado en los despachos para darles también alguno a mis jefes. ¿Qué le vamos a hacer? Ya que he llevado bombones para todo el mundo, qué menos que les ofreciese alguno a ellos también, ¿no? No me parecía bien pasar por allí sin más nada...
Pero vaya, que ni los he dejado hablar porque, conforme entraba y soltaba los bombones en la mesa:-"Antonio, que hoy es mi Día. Toma un par de bombones de los que he traído. Hasta luego"-, salía dejándolos allí. Vamos, que no me he esperado a oír su respuesta ni ná. O sea, como una especie de trámite que había que pasar cuanto antes. Ale, ale, rápido y ligero, vámonos de aquí, que ya hemos cumplido... Pues eso.

Ha estado bien. Sí, a pesar de que hoy todo el mundo tuviésemos un momento de crisis, pensáramos que ya era viernes, y nos hayamos encontrado con un día más esta semana. Eso ha sido lo peor... Grito común en la oficina:-"¡Ojú! ¡Qué semana más laaaaaaarga!"-.

Menos mal que ya es casi finde, que si no...
:)

jueves, 7 de enero de 2010

Feliz... vida

Que dicen por ahí que hasta San Antón, fiestas son. Pero me da a mí que esto se ha acabado hasta el año que viene. Sí, para alivio de unos y tristeza de otros. Y es que conozco a mucha gente que ya el 15 de diciembre estaba diciendo:-"Qué ganicas tengo de que llegue el 7 de enero"-. Pues eso, que ya ha llegado.
Y es que seguramente todos tenemos claro lo hipócritas que son estas fechas. Que gente que no te saluda en todo el año, en navidad parece que necesita hacerlo. Que te llegan mensajes de personas que no han querido saber nada de ti en 12 meses. Que hay gente que el resto de los días son peor que Satanás, y en estas fechas tienen un momento de iluminación o algo... Vamos, que por lo visto, ser una buena persona o tener buenos deseos es una imposición en esta época.

Pues no. A mí eso no me sirve porque eso no es así. No, porque cuando se acaba la navidad, el momento de magia fraternal ése que vivimos, se pega un porrazo contra un muro, y las cosas vuelven a ser como siempre. ¡Qué coraje me da, vaya!
Y digo yo... ¿Por qué hay que desearse feliz navidad y ya está? ¿Por qué sólo nos deseamos ser felices unos pocos días al año? Pero si lo ideal sería desearnos felicidad siempre, ¿no? Todos los días, todas las semanas, todos los meses... Toda la vida, vaya. Que pienso yo que cuando la gente te importa, desearle que siempre sea feliz es lo mínimo. Y da igual que sea 24 de diciembre o 18 de junio. ¿Qué más dará eso?

Es que, cuando no lo hacen nunca, y sólo lo hacen en las fechas navideñas, como que me repatea un poco el higadillo. Como, por ejemplo, el día 31, a eso de las dos de la tarde, que entró mi jefe al lab a felicitarnos el año a mi compañera y a mí. No habíamos tenido tiempo de ir nosotras a la oficina, así que el hombre se dedicó a hacer la ronda turística por la empresa para despedirse de todo el mundo (antes de irse con su familia a su chalé en su porsche recién estrenado).
Y entró por la puerta diciendo:-"A ver mis chicas..."-. Que yo miré a la Wiza por el rabillo del ojo para ver la cara que ponía ante tal expresión de afecto. El hombre venía enfilao a darme un abrazo y un beso para desearme muchas felicidades. Oyyy, qué güena gente, pensé, lástima que para mañana se le habrá pasao este momento de crisis navideña.
Lo que tardó en salir por la puerta, que miré yo a la Wiza y le dije:-"Tía... ¿mis chicas? ¿No te has sentido como una de los ángeles de Charlie o algo así?"-.

Claro que después entró Martín, el muchacho de la oficina, para desear feliz año también. Pero éste sí que lo hace de verdad de la buena. Sí, porque sé que hace tres semanas que está un poco molesto conmigo por algo que dije. No sé exactamente qué fue porque casi ni nos vemos y aún no hemos tenido tiempo de hablar para que me lo aclare, (y para que yo me disculpe de paso si es que tengo que hacerlo y no vuelva a meter la pata con él, más que ná). Total, que el muchacho entró y sin decir nada se acercó a darme un abrazo de oso. Pero de oso gigante, porque tengo que decir que mi Martín me dobla en peso y hace dos de mí a lo alto y a lo ancho. Es que es mú grande.
Pues eso, que ante tal reacción suya, yo me vi incapaz de decir nada. Lo que sí es cierto es que me sentó mejor que un poleo, vaya.

Y es que yo sé que Martín es así todo el año y no sólo en Nochevieja. Y a eso me refiero. Que hay gente para la que todos los días son navidad. No son buenas personas quince días al año; lo son siempre.
No te desean una feliz navidad y ya está. Te desean siempre un feliz día, un feliz fin de semana...
Y no se portan bien contigo un día al año porque la fecha les obliga. Se portan bien contigo siempre, porque es que son así...
Será que tienen claro que la vida hay que vivirla doce meses al año y no sólo unos pocos días de diciembre.

Así que, bueno, empezar deseando un feliz año nuevo no está mal. Es lógico y comprensible a primeros de enero. Pero yo voy a ir más lejos y, aquí y ahora, os voy a desear una feliz vida. Sí, una feliz existencia, todos y cada uno de los días que tenéis por delante.
Que ya lo dice Miguelito, el amigo de Mafalda: "Yo, lo que quiero que me salga bien, es la vida"-. Y por solidaridad, por empatía y porque me da la gana yo también quiero que os salga bien la vuestra...

lunes, 28 de diciembre de 2009

Sigue lloviendo, sigue lloviendo...


Y con la que está cayendo, que no deja de llover, y que da lluvia en Andalucía hasta por lo menos Reyes, yo me pregunto: ¿No me darán vacaciones anticipadas en la empresa? Porque si llueve, no se puede entrar a recoger aceituna. Y si no se puede recoger aceituna, la almazara no funciona. Y si la almazara no funciona, la Lou, que se dedica a analizar los productos de dicha almazara en el lab, no le sirve a su jefe pa ná.

Vamos, que aunque yo no esté allí sentá todo el día en una silla porque en el laboratorio siempre hay cosas que hacer, eso como que mi jefe no lo ve (o no lo quiere ver). Y claro, parece como si la Lou no hiciese ná en tó el día y estuviese cobrando un sueldo mientras se rasca la barriga. El tío debe pensar que ya tengo un esconchón de tanto rascarme, porque en dos semanas no he tenido que hacer ni un análisis de orujo y ni uno de aceituna.

Además, como yo he dicho siempre, nunca me he notado parte de esa empresa. Cuando me llaman, voy porque me gusta estar allí y no tengo nada más estable. Porque los compañeros son geniales y el trabajo de laboratorio me encanta. Pero cuando me tienen que echar, ni se plantean más nada, y le piden a la muchacha de laboral que me llame para que sea ella la que me dé la noticia. Y me fastidia, claro.
Así que, si yo no me noto parte de la empresa, es porque la empresa cuenta conmigo sólo y exclusivamente cuando les interesa. Y si no les interesa, "si te he visto, no me acuerdo".
Vamos, lo de siempre. Llevo ahí cinco años y todavía no termino de acostumbrarme a las (malas) formas que tienen. Y no creo que me acostumbre nunca, la verdad...

Así que, viendo las noticias esta tarde, cuando han hablado del temporal y de que vuelve a llover otra vez, mi padre ha sentenciado:-"Seguro que te dan vacaciones cualquier día de estos"-.
Pues eso, que igual no va muy desencaminao.

Vale, ¿hacemos una porra? Sí, se admiten apuestas para ver cuánto duro en el trabajo esta vez...
:)

martes, 22 de diciembre de 2009

Pues... no!

Pues eso, que no. Que no soy millonaria... Aunque tampoco entraba en mis planes serlo este año, dicho sea de paso. ;)
Pero como soy más feliz que unas castañuelas, pues como que me da un poco igual que el gordo se haya quedado en Madrid. Eso sí, como uno de mis jefes tuvo un momento iluminao el día que dijeron de comprar los décimos de lotería para la empresa, le pidió al encargado que comprase uno que terminara en 4...
Pues mira qué bien, que por lo menos el reintegro lo hemos pillado todos.
Ay, si es que de vez en cuando tienen hasta ratos de lucidez y todo. Muy de vez en cuando, es cierto, pero mira, alguno hay.

Además, hoy nos han dado las cestas de navidad. Más monas ellas... Vamos, que no me puedo quejar.
Justo ahora estaba intentando hacer un change y cambiar mis dátiles por las bolitas de coco de la Wiza, pero no ha colado. Que dice la criatura que hay dátiles de la cesta del año pasado todavía por su casa, así que... Debe ser que a su familia tampoco les hacen mucho chiste, ¿no?


Eso sí, el que algo quiere, algo le cuesta. Que como no ha dejado de diluviar en todo el día, cruzar hasta la oficina para recoger mi cesta ha supuesto que me haya puesto chorreando. Porque, aunque yo llevase paraguas, hoy llovía graciosamente de lado. Ir a la oficina también ha supuesto que me haya metido en todos los charcos que había por el camino. Que, bueno, en realidad sólo había uno pero ocupaba toda la placeta. Parecía una balsa aquello, vaya.

Pero eso, que me ha dado igual. Ya digo que estoy más feliz que unas pascuas (nunca mejor dicho). Y es que, seguramente, hay gente que me alegra la existencia un día sí y otro también, así que, ¿qué más se puede pedir?

Bueno, pensándolo bien sí que voy a pedir algo. Voy a pedir un deseo navideño. Eso... Que se me tiene que cumplir porque tampoco he sido muy mala del tó este año, o sea que...
Ale, pues mi deseo para hoy es que todos tengáis unos días muy felices y lo paséis muy rebien con vuestras familias y vuestros amigos.
Que no os vayáis muy lejos porque no me apetece perderos a ninguno de vista, ¿eh?
Y que cuidadito con los excesos, que ya se sabe en estas fechas lo que pasa... :)

FELIZ NAVIDAD!!!


Frasecilla célebre del día: "Para que todos los días sean Navidad, para que cada deseo se haga realidad, para que el mundo sonría al despertar, para que se abra la puerta y no se cierre más..."
(Rosana)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Visita real

Sí, por fin ha venido el rey a verme.
Después de estar tres días pasando olímpicamente de entrar al lab, hoy ha sido el gran día en el que por fin lo ha hecho.
Y lo veo llegar a través de la puerta de cristales, mirándome con esa sonrisilla condescendiente.
Yo, muy efusiva:-"Jo, Antonio, ¡que ya está bien, hombre! ¡Que no has venido a verme!"-. Y pensando:-"Que tampoco es que me quite el sueño, que lo sepas"-.
Él, acercándose a darme un beso:-"¿Sí...? Bueno, tú tampoco has venido a verme"-.
Yo, sin pensármelo siquiera:-"Ya, pero es que yo estoy ocupá."-. Así, como diciéndole:-"Tú, que no haces ná, tienes más tiempo para las hacer visitas de rigor, hombre"-.
Y claro, me ha mirado como pensando:-"Japuta eres"-.

¿No me va a echar el tío de su empresa cuando le apetece? Si es que soy puñetera a más no poder... Claro, que yo pienso lo mismo de él, así que...
Aunque, bueno, después de 5 años que hace que trabajo para esta empresa, ya es para que sepamos los dos de qué pie cojeamos cada uno, ¿no?

jueves, 3 de septiembre de 2009

Terapia de grupo

Y eso, que hoy, pues de terapia... Es a lo que yo llamo quedar con las tres compis de curro más allegadas, para comer y poner los puntos sobre las íes.

Sí, porque, ahora que ya no estoy allí (que mi contrato acabó el lunes 31), y que no puedo defenderme de lo que se diga, hay un patán (porque no tiene otro nombre... Bueno, sí, sí que lo tiene: cabrón, hijo de p... Vale, que me enciendo); pues eso, que hay un patán-cabrón-hijo de p*, que se dedica a echarme las culpas de que las cosas no salieran bien cuando yo trabajaba allí.

El patán en cuestión, se supone que es el jefe de fábrica. Y digo se supone, porque está claro que no sabe hacer su trabajo. Y eso lo sabemos absolutamente todos. Lo saben hasta los jefes, dueños de la empresa. Pero ninguno se atreve a hablarle directamente a la cara para darle un bufío. Claro que es muy pelotas y se le da muy bien lamer el culo de quien debe, así que... De hecho, su mote es el bolita, por lo bien que rueda y rueda... Y bota, y bota...
Pues lo peor es que, cuando el tío la caga en fábrica (cosa que suele ser bastante habitual), en vez de comentarlo abiertamente para, entre todos, poder encontrar una solución válida, se calla como un perro. Y la consecuencia de eso es que los demás nos volvemos locos intentando averiguar dónde está el problema. Y eso se suele traducir en trabajo doble para todos, claro.
Hasta mi jefe volvió a fumar el año pasado, después de seis años sin hacerlo, por el estrés que le supuso una movida de éstas, y que el otro se callara y no dijese ná.

Y no es sólo que el patán no diga dónde se ha equivocado. No. Es que, el cabrón, para curarse en salud y antes que todas las miradas vayan a fábrica y lleguen a él, se dedica a echarle la culpa siempre a todos los demás... A los del almacén, a las del laboratorio (donde me incluyo)... Vamos, que siempre nos echa la mierda encima a las criaturicas que estamos allí, intentando cumplir con nuestro trabajo. Y claro, así parece que todo el mundo en la empresa tiene la culpa de los problemas que surgen menos él.

Y esta vez me ha tocado a mí, evidentemente, que pa eso soy el último mono.
El segundo día que estaba yo trabajando, fue a la oficina diciéndole a la jefa en funciones (hermana del jefe), que cuando la Wiza está de vacaciones, la muchacha que se queda allí (o sea, yo), no hace las cosas bien y no salen como deben. Claro, que lo dijo cuando yo no estaba presente y no podía defenderme. Porque, ésa es otra. Cuando viene al lab a charlar conmigo, lo hace con su mejor cara, como si fuera muy amiguito mío. Pero luego el hijo de puta apuñala por la espalda y pisotea a todo el que se le cruza por delante.

Y la cuestión es que yo no me equivoqué. Oye, que sí, que me puedo equivocar un millón de veces, por supuesto. Y cuando eso pasa, lo admito y punto. Pero que el imbécil éste me quiera cargar el muerto de sus cagadas me toca un poco los wevarios. Porque está claro que no sabe hacer su trabajo...

Y es que el lab es lo que tiene: Que dice simplemente lo que hay, los resultados de lo que sale de fábrica... Y si en el lab algo sale mal, es porque de fábrica no venía bien. El lab sólo muestra resultados del trabajo de fábrica. Pero, claro, será la muchacha ésta, la Lou, que sólo lleva 5 años trabajando aquí, y no sabe hacer ná...
Me revienta la gente cobarde, falsa, lameculos, trepa y embustera, que no viene de frente.
Joé! Y no lo echarán de la empresa a éste, no. No caerá esa breva... ¿Pa qué? Si pa eso ya me tienen a mí, que me echan cada dos por tres, cuando ya no les hago falta...

Así que, eso, que hoy he tenido terapia de grupo. Con la Wiza, que ya ha vuelto de sus vacaciones, y con la muchacha de laboral y la de contabilidad, que sí estuvieron presentes en la oficina el famoso día "D". Y claro, ellas me lo han contado. Y también me han comentado que es bastante evidente que los jefes tampoco se fían mucho de él...

Me consuela saber que, a pesar de todo, aquí la gente sabe de qué pie cojeamos todos. Y está claro que hasta yo inspiro más fiabilidad y confianza que el endiosao ése, que se cree alguien en la empresa y no vale una mierda.

Ale, ya me he descargao... ;)

lunes, 17 de agosto de 2009

De vuelta... (micro-vuelta, más bien)

Pues sí, hoy he empezado otra vez.
Después de cinco meses sin dar un palo al agua, hoy he vuelto al curro. Pero ná, serán sólo quince días mientras la Wiza está de vacaciones.

Ha sido tranquilita la vuelta al cole, todo hay que decirlo. Aunque claro, han sido considerados y tampoco me iban a amargar ya el primer día, ¿no?
Eso, joé, que era el primero. Y que además yo llegaba después de unas vacaciones de casi medio año, sin haber tocado el alveógrafo, ni el glutomatic, ni la bases de datos, ni ná de ná.

Que no tenía yo muy claro si me acordaría de todo, pero sí, no se ha dado muy mal la cosa. Debe ser que currar en el lab es como montar en bici: No se olvida nunca.

Además, que mañana hace exactamente 5 años de mi primer contrato en la empresa. Vamos, que estaré de aniversario, porque llevo 5 años trabajando a trompicones. Y esto quiere decir que a ratos sí estoy, y a ratos no. ;)
Bueno, pues lo celebraré invitando a la gente a pan con aceite. Y es que, claro, es la ventaja de tener allí mismo un bakery para el ensayo de panificacion, y además, tener la almazara al lado. Todo un lujo.

Vale, pues el jefe ha venido esta mañana a verme al lab. A saludar, míralo qué apañao el hombre, diréis vosotros...
Sí, ya... ¡Qué fe tenéis! Ha venido porque necesitaba, para ayer, el análisis de un trigo. Que le corría prisa saber cómo estaba, que era muy urgente saber lo que está entrando a las naves... Ya, ya... Bla, bla, bla...

En fin, no es que me sorprenda ya a estas alturas que lo primero siempre sea lo primero para cierta gente, qué va.
Total, para eso es el jefe, claro. Es el que corta el bacalao en la empresa, que para eso es suya... Pero es lo que yo le he dicho:-"Pues hasta mañana no hay ná que hacer, Antonio"-.

Y aunque la empresa está en cuadro, con la mitad de la gente de vacaciones, (mi jefe se va también mañana, bendito sea), pues allí estamos los más pringaos. O los más novatos, como ha dicho el encargado en funciones del almacén.
No me importa, siempre me toca pringar en agosto. Es ya como una tradición.
Pues yo no he podido evitarlo y he llamado a la oficina a saludar... -"Hola Martín, he vuelto"-. Es que mi Martín es un muchacho muu grande. Que yo sé que cuando nos veamos en directo, me dará un abrazo de oso que me dejará tiritando, porque no sería la primera vez. Mi Martín es que es así... :)

Y más tarde, me ha llamado a mí la muchacha de laboral. Sí, para darme la bienvenida. Buena gente, ¿eh?
Angelica, si es que con los malos ratos que pasa la criatura cuando me tiene que echar, hoy ha aprovechado por tiempos peores, y me ha llamado más contenta ella...

Bueno, pues nada... A ver cómo se da la quincena...

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Esto es normal?

Pues sí. Los lunes suelen ser un poco asquerosillos... Si cuando yo me quejo de ellos, no es por vicio o sin razón.
Y eso que la cosa hoy no iba muy mal del todo, es verdad, que para ser lunes hasta podría decir que estaba siendo muy tranquilita.
Pero ya antes de las siete de la tarde ha empezado a estropearse. Y media hora después, el porrazo contra el suelo.

Ná, que estaba yo muy tranquila en mitad de una clase de mates con un chaval de 3º de la ESO y las dichosas progresiones, y me ha llegado un mensaje al móvil.
Era la muchacha de laboral de la empresa, que me decía que cuando pudiese hablar con ella, se lo hiciese saber. Y claro, casi no había salido de la casa del crío y ya le estaba enviando a ella una perdida. Enseguida me ha llamado.

Pues eso, que mañana ya no vuelva al trabajo, que ya he terminado... Así, sin más. Y la criatura lo pasa mal, porque siempre le toca hacer el trabajo sucio que le manda el jefe y que él no se atreve a hacer. Me lo ha dicho la muchacha con un hilillo de voz que apenas se oía...

Lo cierto es que no es la primera vez que me echan de esta manera. El año pasado, sin ir más lejos, llegó ella al lab para decirme que al día siguiente ya no fuera... Pero es que cada año que pasa, se superan más. La patá que me dan habitualmente, se está convirtiendo en un puntapié con recochineo.

Supongo que esta vez me ha jodido que la chiquilla haya tenido que llamarme para decírmelo. Vaya, que me han fastidiado las formas, las maneras, y sobretodo, las prisas por quitarme de enmedio... ¿Dónde están esos quince días de antelación con los que deben comunicarte que el contrato se te acaba?
Debe ser que mi sueldo es una soga que mi jefe tiene al cuello y que le ahoga... Y, vaya, que puede (que necesita) prescindir de mí... Ay, no fuera verdad que le ahogara...

Lo cierto es que me ha pillado un poco de sorpresa. Vamos, que yo sé que cuando la campaña de aceituna se acaba, a mí me quedan dos telediarios. Pero hoy todavía estaban entrando muestras de orujo al lab. Y la Wiza ni siquiera se ha ido de vacaciones, que se supone que yo me quedo mientras ella no está. Y, coño, que no me habían dicho nada...
Total, una putada.

Y al volver a mi casa a las ocho y conectarme al msn, ya tenía la notita de la Wiza dejándome claro que se había quedado a cuadros; que ella no sabía nada y no se lo esperaba, pero que ya se había corrido la voz por toda empresa y la gente no daba crédito...

Claro que dan crédito, ¿cómo no lo van a dar?... Todos, absolutamente todos, saben que tenemos unos jefes que son un poco cabrones; que si hubiera oposiciones al más joputa, sacaban la plaza vitalicia sin estudiar...
En fin, supongo que como en todos sitios, así que, ¿para qué voy a decir más nada?

Lo peor es que sé, que cuando me vuelvan a llamar, volveré a ir. Que tendría que echarle un par de huevarios, plantarme y decirles en la puta cara que se fueran a tomar viento con su empresa y su poca vergüenza, que siempre me hacen lo mismo y ya estoy cansada. Pero nunca sería capaz de saltarles así. Y eso que, a ratos, ganas no me faltan...

Lo que pasa (y ellos saben) es que me gusta trabajar allí. Sí, a pesar de las putadas que nos hacen y que dejan a media humanidad alucinando. Pero la gente con la que trabajo es muy apañá. Las niñas de la ofi, que cuando se acercan al lab, ya saben que yo voy a dejar lo que esté haciendo para darles un achuchón (cosa que siempre viene bien para subir los niveles de ánimo y autoestima... Los suyos y los míos, ya veis); el encargado, que saluda a gritos; los muchachos del almacén, que siempre sonríen; los camioneros... Es que, salvo excepciones, la gente es agradable en todos los sentidos... O sea que sí, que me gusta estar allí. Excepto cuando llega el día menos pensado y me dan la patá, claro. Que tb suele ser demasiado habitual...

Y evidentemente, después de detalles negativos como éstos, cuando me vuelven a llamar y estoy trabajando allí, todavía tienen los santos cojones de preguntarme un viernes si el domingo por la tarde estoy disponible para ir a mojar un trigo; o me dicen:-"Me haría falta que el sábado vinieras a sacar muestras, que hay mucho trabajo atrasado"-. Por supuesto que digo que no, ¿qué esperaban? Si luego me echan cuando a ellos les viene bien...

Supongo que saben perfectamente que tienen la sartén por el mango, y que si tú no quieres trabajar, ya habrá otro que sí quiera; que le das una patada a una piedra y salen veinte mil criaturicas dispuestas...

Total, que así estamos esta noche. Un poco rebotá con el tema y, quizás, más jodía de lo que a mí me gustaría, porque se supone que esto iba a pasar tarde o temprano y todos lo sabíamos. Hasta yo...
Pero, claro, éste es mi problema y me preocupa a mí, ¿no?
:)

viernes, 20 de febrero de 2009

Viernes, por fin...

Ya sé, ya sé... El finde pasará volando, pero hoy por fin es viernes.
Y es que, menuda semanita. Joé, ni tiempo he tenido para seguir con el libro que llevo a medias y que, a pesar de lo mucho que me ha enganchado, sólo puedo cogerlo los fines de semana.

Y lo de poder leer alguno de vuestros blogs por la mañana, ni de coña, vamos. Me he tenido que conformar con hacerlo un ratillo antes de irme a dormir... Sí, porque por la tarde, con esto de que además tengo las clasecillas de los chavales, pos muy mal. Esto ni es vida ni es ná...

Claro, si es que cuando se tiró dos semanas lloviendo, el relajo que yo tenía en el curro no era ni normal. Me daba tiempo a leeros, a comentaros, a ver mi correo... Si hasta le dieron vacaciones al encargado de la almazara porque no entraba aceituna para moler...
Pero en cuantito pasaron los días de lluvia, y como vamos con retraso en la campaña, han empezado a entrar camiones, venga camiones de aceituna, y no hay forma humana de ponerse al día con nada.

Sí, porque, a ver, yo me encargo del análisis de la acidez y del porcentaje de materia grasa de las muestras de aceituna que me dan de cada camión que llega a la almazara. Tb analizo el orujo que se obtiene después de la extracción del aceite (para que no vaya pasado de "oro líquido" y a mi jefe se le pongan los ojos desorbitados cuando ve un resultado que no le cuadra); y tb analizo muestras de cada camión de orujo que se vende a la empresa vecina.
Vamos, que en realidad, tampoco es una cosa muy complicá, porque el aparato que utilizo, prácticamente lo hace todo solo. Pero, eso, que hay que pesar cada muestra y añadirle el sulfato, el heptano... En fin, esas cosas...

Bueno, pues como vamos con retraso (que digo yo, que es mi jefe el que va con retraso, porque a mí me da igual que la campaña se alargue hasta agosto, ya ves), pues eso, como vamos con retraso, el encargado de la almazara ahora se pasa la vida en la fábrica, moliendo incluso por la noche. Y eso hace que cuando yo llego a las ocho de la mañana, ya tenga allí muestras de orujo de las 16:00, de las 18:00, de las 21:00 y de las 5:00. Y claro, empiezan a entrar las muestras de ese día, a las 8:00, a las 10:00... Y si la tarde anterior han venido cuatro o cinco camiones de aceituna, tb tengo las bolsas allí. Y si han salido por la noche tres o cuatro camiones de orujo, pues ya ni os cuento.

Que mi jefe no me lo dice, pero se le nota en la cara que está a puntito de dejarme caer que debería ir tb por la tarde a hacer análisis. O los fines de semana... Vamos, que no se debe acordar de que mi horario es hasta las tres y que en mi contrato está bastante claro que acabo el viernes. Hombre, por favor, que a mí me encanta estar tranquila en mi casa viendo la tele, o en la terraza jugando con la Frida, o tomando un café con MC, o yo qué sé, jugando a la play... Vamos, que los fines de semana son sagrados.

Pero eso, que viene el muchacho (porque mi jefe apenas es dos años mayor que yo) todas las mañanas a ver cómo van los análisis. Será para ver si me pilla en un momento de descanso, y no estoy ocupá, haciendo algo útil.
Vamos, que el día que me pille tomándome el cafelillo obligado que hay que tomarse a media mañana para aguantar el tirón, igual me mira mal y todo.

Esta mañana ha venido a preguntarme lo que me quedaba todavía por hacer. Y sí, aún tenía atraso. Me quedaban tres muestras de aceituna, seis camiones de subproducto, y otras tantas muestras de orujo de primera extracción.
Y ya no he podido evitarlo, porque me ha estado tocando la moral toda la semana, y al verle la cara que me ha puesto, le he saltado:-"A ver... O hago las aceitunas, o hago los camiones, o hago los orujos... Pero todo al mismo tiempo no se puede hacer porque el aparato sólo funciona con una muestra cada vez. Eso, hasta tú, lo puedes entender, ¿verdad?"-.

No me extraña que se haya ido mosqueado. Si le he llamado tonto en su cara.
Ya sabéis, yo como siempre, haciendo amigos.

De todas formas, he conseguido ponerme al día antes de salir para irme a mi casa a comer. Todo terminado... Eso sí, cuando salía de la empresa, ya he visto el camión de aceituna descargando en la tolva. O sea que el lunes, ésa será la primera que tenga... Sin contar, con todas las muestras de orujo del finde, y de todos los camiones que salgan, claro...

Buff, estoy deseando de que llegue el lunes, vaya.

Frasecilla célebre del día: "Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto".

martes, 23 de diciembre de 2008

Felicidades a todos!!


Sí, definitivamente, ya no hay remedio. Y es que, aunque la Navidad nos lleva invadiendo como unos tres meses, es cierto, ya mañana por fin, es Nochebuena.
Menos mal, porque si todavía quedaran un par de semanas para llegar, seguro que nos daría un chungo. :D

Yo quería aprovechar la oportunidad tb para desearos a todos que tengáis unas felices fiestas. Que seguro que hay muchos que no se libran de trabajar estos días, pero claro, es lo que hay.
Yo trabajo tb en Nochebuena y Nochevieja, pero por lo menos, los días festivos me los respetan... Joé, sólo faltaba... Eso sí, el día 26 veremos a ver qué tal me sienta.
Que ya puestos, podíamos hacer puente... Aunque en esta santa casa, que es la empresa en la que trabajo, no se ha hecho un puente en la vida, así que, mejor ni se lo planteo a la autoridad competente. Sí, no vaya a ser que de la mirada que me echen, se me hiele la sangre.
Pero es que, claro, me pongo a comparar y me acuerdo de mi época de estudiante, que teníamos tres semanas ahí "a la bartola" y lo noto, evidentemente.
Pero, bueno, tampoco es tan grave. Total, al mediodía, se acabó lo que se daba, así que...

Ale, gente, que tengáis unos días estupendos y lo paséis muy bien al lado de los vuestros.
Y, por supuesto, que se cumplan todos vuestros deseos, que seguro y conociéndoos lo que ya os conozco, estoy convencida de que no son precisamente deseos de cosas materiales.
Un beso navideño a tod@s. :)



Frasecilla célebre del día: "Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año" (Charles Dickens).

sábado, 20 de diciembre de 2008

La Comida de Empresa

Pues sí, ayer fue la comida de empresa. Uno de esos compromisos ineludibles que mencionaba el otro día y que tenemos que intentar superar sin muchos agobios y sin muchos problemas.
A ver, que salir del trabajo y hacer algo fuera de la rutina, aunque sea con los compañeros del curro, siempre debería ser motivo de alegría, ¿no? Pero tb es verdad que, a ratos, desearíamos que ese día no llegara nunca. O que ya hubiera pasado...
Pues eso: Que hoy ya ha pasado.

Lo cierto es que no estuvo mal.
Es el día en el que podemos darnos cuenta de que hasta los jefes son personas. Que hablan, que se ríen y que se lo pasan bien... -"Anda, si comen y todo. Si son humanos, y no de mármol como pudiera parecer..."-.
Y que conste que yo con mi jefe no me llevo mal. Total, para el rato que estoy allí dentro en el trabajo, no lo voy a tener de enemigo, ¿no?
Además, como mi forma de ser raya los límites del descaro, en mitad del lab puedo cogerle por los hombros y soltarle:-"¿Qué pasa, Antonio? Que me han dicho que estás un poco jodiíllo..."-. Cosa que es cierta, porque el hombre estuvo la semana pasada ingresado una noche en urgencias, con una úlcera diodenar.
Y después de que él me lo haya contado, le digo:-"Y seguimos fumando, ¿no? Hay que ver..."-. Cuanto menos, sirve para que le toque una miaja la moral...

Será que siempre he tenido muy poca vergüenza. O será que siempre he dicho lo que he pensado, sin pulir ni una sola de las palabras... Lo suelto tal y como me viene a la cabeza. Me pasaba en el instituto, me pasaba en la facultad, y me pasa ahora en el curro tb.
Será que ya saben cómo soy y no se irritan. Aunque, bueno, el hermano menor de mi jefe, que por lazo consanguíneo es mi jefe tb, dice que tengo mucho morro... ¡Pos mira, sí!

Total, que ayer era el día elegido y nos fuimos a comer.
Reservaron mesa en un sitio genial. Sí, porque por los ventanales del torreón donde nosotros estábamos, en el segundo piso del restaurante, se podía disfrutar de toda la Vega de Granada por un lado y de Sierra Nevada repleta de nieve por otro. Vamos, unas vistas inmejorables. Y unos platos inmejorables tb. Que sí, que sí, que estuvimos en la gloria, nunca mejor dicho.

El camarero, que ya se dio cuenta de mi descaro nada más llegar yo (¿por qué sería?), me presentaba a mí cada uno de los platos, diciendo en voz alta lo que traía cada vez, al tiempo que lo soltaba en la mesa, delante de mí:-"Solomillo relleno de frutas de otoño y patata con queso gratinado"-, o -"Gazpacho de buey y queso parmesano"-, o -"Mousse de yogur con frutas rojas"-. Y ya que el hombre se tomaba la molestia de presentármelos personalmente, pues yo decía en voz alta y muy solemnemente, obligando a que todo el comedor me escuchase:-"Encantada (de conocerte)"-.

No estuvo mal, es cierto. Pero ya llega un momento en el que la cosa empieza a degenerar a unos niveles alarmantes, claro. Además, que yo tampoco tengo confianza con todos los compañeros. A alguno lo conocí ayer incluso, o sea que...
Eso sí, teniendo en cuenta que trabajo en una empresa tremendamente masculina, donde hay casi 50 empleados, y donde sólo 6 somos mujeres (las niñas de la ofi y las niñas del lab), el tono machista de los comentarios es evidente. Y de los chistes, para qué hablar.
Aunque, si bien es cierto que a la comida sólo vamos 20 personas, porque el resto de trabajadores de la empresa no pueden (o no quieren o no los invitan), no dejamos de estar en minoría.

Yo, que siempre hago la guerra por mi cuenta, tuve la genial idea de hacer eso, la cuenta:-"Wiza, tocamos a tres tíos y pico por cada una de nosotras. Pero empieza eligiendo tú, que a mí me da la risa"-.
Y es que era deprimente empezar mirando la mesa por un extremo y llegar al otro, pensando:-"Ay, Dios mío, si es que no se salva ni uno"-.

En fin... Pues la gente empezó a moverse a las cinco y media. Sí, porque no lo he dicho, pero después de la comida, hay que volver al trabajo. Con lo a gustito que estaríamos allí hasta que nos diera la gana, o buscando un sitio diferente para seguir un rato más de juerga, con las copas y los bailes... Pero no.
Y eso de volver, tras una comida tan abundante y alguna que otra copilla para bajarla, cuesta un mundo hacerlo. Más que ná, porque hay quien vuelve tambaleándose más de la cuenta.

Yo no tendría que volver, porque mi jornada acaba a las tres, pero lo hago tb y terminamos las cosas que se han quedado sin acabar al mediodía. No es cuestión de dejarlo todo empantanao y por medio, claro.
Y ya de paso, pues recojo mi cesta de Navidad tb, no vaya a ser que alguien se lleve dos. :)

A decir verdad, no me puedo quejar mucho, que nosotros hemos tenido comida y cesta de navidad. Que seguro que no todo el mundo puede decir lo mismo, ¿eh?

lunes, 17 de noviembre de 2008

Vuelta a empezar

Bueno, pues nada. En vista de la "buena nueva" de hoy, mañana vuelvo al trabajo.

Sí, porque llevaba ya dos meses y medio en el paro. Y eso suele pasar cuando a mi jefe ya no le sirvo demasiado, me dice que soy "un gasto innecesario para la empresa", y me da "la patá". Eso sí, me la da indirectamente, porque en realidad, siempre es la muchacha de laboral la que tiene que encargarse del trabajo sucio.
Estas cosas me pasan por ser una fija discontinua en la empresa en la que estoy.
Y es que, cuando entré allí en 2002, sólo fui a hacer la asignatura de Prácticas Tuteladas en Empresas Agroalimentarias, necesaria para terminar la carrera. Lo que pasa es que, después, me siguieron llamando... Y ahí estoy.

Al principio, sólo iba la segunda quincena de agosto, a hacerle las vacaciones a mi jefecilla del laboratorio, ("Wiza" la llamo yo) que está sola siempre allí dentro. Porque digo yo, que tb tiene derecho esa criatura a pillarse unos días, ¿no?
Pero después, cuando hay mucho trabajo y las muestras se acumulan en la puerta, pues igual se acuerdan de mí. Bueno, se acuerda "la Wiza", claro, que la pobre anda agobiada y con la lengua fuera todos los días. Y cuando ella ya no da más de sí, mi jefe tiene un momento de lucidez y piensa que a lo mejor la cosa iría más ligera si yo estuviera allí echando una mano... Tantos estudios para eso, coño. Y es entonces cuando se acuerdan y me llaman.

Y eso, que mañana vuelvo. La campaña de aceituna en la almazara es lo que tiene. Hace tres años ya que me encargo de las muestras de orujo, de las de aceituna... De lidiar con el encargado, al que hay que echarle de comer aparte... De lidiar con el jefe, que tiene un arte para usar la calculadora y decirme todo el dinero que pierde al día si las cosas no salen como deben...
Pero la verdad es que me encanta estar allí.
Trabajo en algo que me gusta, porque desde la universidad, mi sitio siempre fue el laboratorio. Y aquí trabajo en uno.
Además, vivo al lado de la empresa, y si salgo de mi casa a menos diez y me encuentro el semáforo abierto, llego al "curro" a menos cuarto. :)
Tengo un horario de lujo, porque soy la única de toda la empresa que trabaja de 8 a 15, y no vuelve por la tarde. Y es que, claro, yo por las tardes tengo las clases de apoyo a los chavales, y como nunca sé lo que me va a durar el contrato en la empresa, pues no se me ocurre ni por un momento dejar a los niños. Porque ésa es otra, mi contrato siempre es "hasta fin de obra y servicio". Así es más fácil echarme y no se pillan los dedos. Cuando ya no les hago falta, me dan la "patá", me finiquitan y hasta la próxima. Que, dicho sea de paso, me lo pueden decir de un día para otro, o me lo pueden decir con una semana de margen y así me voy haciendo el cuerpo.

Pero, vaya, que ya ni me irrito. Sé cómo funcionan las cosas en esa santa casa, así que ya sé a lo que me expongo. Aunque, supongo que en todos los trabajos es igual. Puede que incluso peor, así que tampoco puedo quejarme mucho.
Además, tengo más vacaciones que nadie. Vale, sí, son vacaciones "forzosas", es verdad, pero habrá que ver el lado bueno de las cosas, ¿no? Habrá que tomárselo con filosofía, ¿o no?
Y es que Lourdes sin tres o cuatro meses de vacaciones al año no sería persona, y mientras pueda, se aprovechará de ello. Jeje.. Definitivamente, Lourdes es un diablillo con todas las letras. :-)

Frasecilla célebre del día: "Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas" (F.C.)