viernes, 27 de enero de 2012

Carpe Diem


Pues resulta que el Huffington Post (un periódico en línea y blog agregador de noticias que hay por ahí, rulando por la red), ha publicado una lista con las cinco cosas de las que la gente se arrepiente antes de morir.
Que digo yo, que ya hacen listas de cualquier tema, ¿eh? Es que hay que joerse, vamos...
Bueno, pues esas cinco cosas son:

1.- "Ojalá hubiera vivido como yo quería y no como los demás esperaban de mí".
2.- "Desearía no haber trabajado tanto".
3.- "Ojalá hubiera tenido la valentía y el coraje de expresar mis sentimientos".
4.- "Nunca debí haber perdido el contacto con mis amig@s".
5.- "Ojalá me hubiera permitido a mí mism@ ser feliz".

Y a estas alturas yo me pregunto cómo habrán llegado a estas conclusiones. Espero que no haya sido interrogando a la gente moribunda que han ido encontrando, porque si eso ha sido así, menuda guasita el sondeo, joé...

Y la lanzo al aire, como el que no quiere la cosa... Vosotros, ¿tendríais algo de lo que arrepentiros y añadir a esa lista?
:)

lunes, 23 de enero de 2012

Pedaleando que es gerundio

A ver... Llevo toda la vida de Dios haciendo deporte. Es algo que realmente necesito, así que no me cuesta ningún trabajo. Bueno, vale, es verdad. A ratos sí me cuesta, ¿para qué nos vamos a engañar? Claro que si un día no hago una mijilla de ejercicio físico (por falta de tiempo o por falta de ganas), pues lo noto y para mal. Así que, ahí sigo, mientras pueda.

Tengo una bici estática que compré hace año y medio. Porque con la anterior que tuve, la había llevado alrededor del mundo un par de veces, y ya le había dado tres vueltas al marcador. O sea, que pasó a mejor vida.
Pero vamos, que la nueva va por el mismo camino. Ya lleva más de 8.000 kilómetros. Angelica, porque es que no os imagináis los palizones le doy a la criatura.
Y vosotros me diréis:-"¡Qué aburrido debe ser subirse a una bici estática!"-. Y yo os diré:-"Pues sí, aburrido es un rato. Pero puedo subirme cuando me da la gana, aunque llueva, nieve o ventee"-. Y eso, creedme que es una ventaja. El hábito es el hábito, y la constancia, pues eso, la constancia...

Además, puedo subirme con el libro que esté leyendo en ese momento, y así mato dos pájaros de un tiro. Un ratico de lectura, un ratico de vuelta a España...
En el último par de meses me he leído cuatro libros, sólo con los ratos de la bici. Bueno, y también con los ratos perdidos delante del ordenador, esperando a que cargue una puñetera página y el pc no se me muera en el intento. Pero eso es otra historia...

Lo que pasa es que, sin libro, pues la bici se me hace eterna. Debe ser (estoy convencida) porque la mía no es como éstas que os presento a continuación, que si no, otro gallo cantaría... :)



Ale, gente... ¡Feliz semana!

jueves, 19 de enero de 2012

¿Egoísta yo?

¿Será puñetero el crío?
A ver... 18:30 horas de esta tarde.
Clase de Física con los dichosos planos inclinados.
Conversación con el chaval, de 16 años de edad, alumnillo de 1º de Bachillerato.
...
Él:-"Pues el año que viene, cogeré tal asignatura y tal otra. Me prepararé tal y cual en verano para llevarlas tocadas, y en septiembre empezamos tú y yo con ésta y ésta"-.
Yo:-"Pero tío, ¿y si el año que viene no doy clases porque haya encontrado un trabajo? O yo qué sé... ¡Porque me he muerto!"-.
Él:-"No, joé, que tú me tienes que dar clase también el año que viene, que ya estaré en 2º. Así que no, no encuentres trabajo... Bueno, y tampoco te mueras"-.
Yo:-"Ah, ya veo... Eso es lo que te preocupa y, en ese orden además, ¿no? ¡Cabrón!"-.

Sí, a pesar de tó me lo paso bien con ellos... :D

miércoles, 11 de enero de 2012

En conjunción


... Porque siempre se me ilumina la cara cuando te veo venir. La sonrisa de oreja a oreja que se me dibuja es más que evidente. Claro que a ti te pasa lo mismo, que yo también lo noto. ¿O te pensabas que no me doy cuenta? :)

... Porque con cada beso y cada abrazo que me regalas, me haces crecer por dentro. Supongo que los gestos sinceros es lo que normalmente conllevan, ¿verdad?... Porque yo creo que sí.

... Porque las risas invaden mi alma como ninguna otra cosa en esta vida. Y porque las palabras se quedan guardadas, no sólo en la memoria, sino también en el corazón. Sobretodo allí.

... Porque está claro que el muérdago no sólo existe en Navidad. Qué va, qué va... Está siempre en su sitio, esperándonos. ¿No te has fijado?

Y porque, ¿para qué nos vamos a engañar?, el año nuevo, o se empieza bien, o no se empieza.

¡Gracias! :)

domingo, 8 de enero de 2012

Cuando los padres son peores que los hijos...

Como ya sabéis, porque me repito más que el ajo, doy clases particulares a chavales de la ESO y Bachillerato. Aunque bueno, este curso me ha dado por expandir el mercado, y hasta tengo criaturas universitarias o para las pruebas de acceso.
Eso sí, la mayoría de los que tengo este año son de 1º de Bachiller, y casi todos están en la misma clase. Pero como nunca me ha gustado juntar a los críos, aunque estén en el mismo curso y dando las mismas cosas, pues cada uno tiene su hora para él por las tardes.

Es la única manera de controlar una mijilla qué es lo que no entienden y poder explicárselo a cada uno por separado. No todo el mundo lleva el mismo ritmo, ni a todos se les llega de la misma manera. Por eso las clases son personalizás. Y además, tengo la seguridad de que la hora que cada uno está conmigo, pues eso, está conmigo, y no explorando los cerros de Úbeda, cazando musarañas.

Vale, pues la cuestión es que esta Navidad he seguido dándoles clase. Los de 1º tienen un examen de Física el martes 10 de enero (que ya le vale a su profa también, qué manera más jodía de fastidiar la Navidad a las criaturas), y claro, había que ir preparando el tema. Dichosas leyes de Newton...
Bueno, pues resulta que tengo un chaval que sólo me llama cuando tiene un examen. Bueno, él no. Su madre. Y así hemos estado todo el primer trimestre. El día antes del examen:-"Mira, ¿puedes venir hoy?"-. Y yo:-"Oye, ¿por qué no me avisáis con más tiempo? Que todo el mundo tiene el mismo examen, y tengo toda la tarde pillada hasta las nueve y media"-. Y la madre, sin pelos en la lengua:-"Pues vente a las diez"-... 0_0
Por supuesto que a esas horas, y después de 5 clases, pues como que no me da la gana. Así que, que espabile el crío pa otra vez. Además, que una clase a esas horas, es una pérdida de tiempo. Si lo sabré yo...

¡Ofú! Es que me revienta la gente que lo deja todo para última hora, y luego, les entra la prisa. Y lo peor de todo supongo que es esa especie de chantaje emocional que se adivina en sus palabras y sus gestos.
Pos claro, al final, al chaval le han quedado cinco asignaturas en el primer trimestre. ¿Qué puedo hacer yo, cuando voy una hora a su casa antes de un examen, sin que él ni siquiera se haya leído el tema? Claro, no tiene dudas. ¿Qué va a tener? Si ni siquiera sabe de qué va el tema. Las dudas surgen cuando uno se pone a estudiar...
Y mira que se lo he dicho veces en su casa delante de sus padres: Que yo, aunque me llame Lourdes, no hago milagros. Pues nada, ni caso, porque el día que me enseñaron las notas de su hijo, casi me piden explicaciones a mí.

Pero vaya, que está claro que no ha aprendido nada, porque esta Navidad le ha pasado igual. Yo sabía que tenía examen (el mismo que tienen todos los demás), y sabía que me llamaría. De hecho, la semana antes de nochevieja se lo dije por el msn. -"Niño, a ver cuándo quieres que vaya. Que los días de fiesta no, pero el resto sí estoy dando clases, ¿eh?"-. Y él:-"Sí, sí, ya te avisaré"-.
¿Que ya me avisarás? Vale...

Sin ir más lejos cuando volví a mi casa después de haber visto la Cabalgata de los Reyes Magos, me habló por el msn. Eran las 23:30 de la noche del 5 de enero.
-"Mira, ¿puedes subir mañana viernes?"-. Y yo:-"Pues mira, no. Mañana es fiesta. Por si no lo sabes es el día de Reyes, y no voy a dar clases, que además te lo dije expresamente"-. Y él:-"Ah, sí... Es verdad... Entonces, ¿el lunes?"-. Pues sí, el lunes.

Pero al rato me sonó el móvil. Por supuesto, era la madre. Estaba claro, ¿no?
Ella:-"¿Sabes quién soy?"-. Yo:-"Sí, cómo no"-.
Ella:-"Es para ver si puedes subir mañana a darle una hora al niño"-. Yo:-"Pues acabo de decirle a tu hijo que no, que mañana es fiesta"-.
Ella:-"Pues, el sábado"-. Yo:-"No, el sábado tampoco voy a ir"-.
Ella:-"Anda, haz ese favor, que le hace mucha falta"-. Yo:-"Pos que me hubiera llamado antes, que se lo dije. A él y a vosotros. Os lo dije a todos"-. Ella:-"Bueno... ¿Puedes venir el domingo?"-.
Y yo pensando:-"Pero, ¿es que eres tonta o bailas con la música del telediario?"-.
De hecho, la doña debería haber notado mi tono de voz, tan seco y con los dientes apretados. Es que quizás me estaba cabreando en ese momento, y eso, hasta por teléfono se nota, ¿no?

El caso es que lo que sí entendí es que hay críos que son muy petardos. Pero que la culpa de eso la tienen los padres que hacen que los niños sean así. Como saben que la madre o el padre les va a sacar del apuro, los chavales ni se preocupan de estar pendientes de sus cosas... Y si los padres (la madre...) tiene al niño entre algodones, como es evidente que es el caso, entonces ya, apaga y vámonos.

¿Es o no es pa matarlos? Sí, sí, y a los niños también... :)



Y mañana, lunes... ¡¡¡Yujuuuu!!! :D
Ale, gente. ¡Feliz semana post-vacacional, post-navidades y post-todo-eso-que-ya-sabéis!


martes, 3 de enero de 2012

8-|

No siempre ocurren las cosas como queremos que ocurran ni como nos gustaría que ocurriesen. Pero la cuestión es que si no lo intentamos, pues nunca lo sabremos, ¿no?
Así que, teniendo en cuenta que la Navidad es una época con una carga emocional bestial, no comparable a ninguna otra época del año, es justo ahí donde surgen las dichosas luchas internas. Ésas que todos tenemos con nosotros mismos...

Y en medio de ella, y como suele pasar la mayoría de las veces, ganó el Corazón. Aunque luego en el momento concreto, y aparentemente, no hubiera ni chispa de recompensa.

La Razón le montó un pollo:-"¿Ves? Te lo dije. No valía la pena el esfuerzo. No iba a servir para nada ese gesto tan difícil que te propusiste hacer el último día del año. Si es que eres tonto..."-.
A lo que el Corazón, sonriendo y en un susurro, le respondió:
-"Pues, ¿sabes? No me importa. Era necesario que, al menos, lo intentase. Ya no podía más, y el hecho de no intentarlo siquiera, era peor que el miedo al fracaso. El corazón me lo pedía a gritos..."-.

Y es que, a pesar del vapuleo que le dio la Razón, el Corazón tiene el extraño convencimiento de que el esfuerzo sí que valió la pena, y de que de algo sí que sirvió todo. Aunque aún no sea capaz ni de discernirlo él mismo...