Continuando con el tema que me ocupaba ayer, podría decir que si hay algo, sin duda, que me toca las narices y me revienta el higadillo, es que gente que aparentemente se lleva bien conmigo y a la que supuestamente no le caigo mal, luego, y sin venir a cuento, hable de mí a mis espaldas con el resto de la humanidad. Vamos, que hable, comente, refiera... critique... Sobretodo, critique, que eso, por lo visto, se nos da muy bien a todos.
Porque, digo yo que, si tienen algo que decir, que vengan y me lo digan a mí personalmente a la cara. Que ya habíamos quedado en que eso era lo ideal, ¿no? Así yo tendría la oportunidad de comentarlo tb y aclarar el posible malentendido, si es que lo hay. Pero qué va. Es mejor ir a otra persona, que seguramente no pinta ná en la historia, y ponerme de vuelta y media sin darme a mí el beneficio de la duda. Y claro, entonces, la otra persona, que a lo mejor no me conocía y que quizás no tenía una idea preconcebida, enseguida se pone a la defensiva conmigo o se predispone a pensar que es cierto lo que han querido ir a contarle.
No puedo con esa hipocresía. Es que es superior a mí. Porque, personalmente, a mí se me nota de lejos si alguien no me gusta, y nunca se me ocurre aparentar que ese alguien me cae bien cuando lo tengo delante, para después ponerlo "verde" en cuantito se da la vuelta. No, porque la verdad es que esa forma de ir por la vida no va conmigo. Prefiero decirle lo que pienso directamente, aunque después me lleve un "bufío". Que es lo que habitualmente me pasa, claro. ¿Qué le vamos a hacer? Mala suerte... Es el precio que hay que pagar cuando se es sincero, ¿no? Además, que no puedo estar a medias con nadie porque a mí eso no me sale. O es "sí", o es "no". Lo que no puedo es estar a ratos "sí" y a ratos "no", porque no sabría hacerlo...
Una de las cosas que suelen pasar cuando alguien nos va criticando por ahí por el mundo, es que la mayoría de las veces ni nos enteramos de que han sacado a pasear la lengua viperina. A no ser, claro, que venga un amigo de verdad, que ha oído por ahí que nos están poniendo "verdes" y nos lo cuente (que, vuelvo a repetir, es lo ideal aunque duela). Pero, bueno, si nos critica gente ajena a nosotros, hasta nos lo podríamos tomar como un cumplido:-"Anda, me ha visto, sabe que existo, y en algo le habré tenido que llamar la atención si se molesta en hablar de mí aunque sea mal, ¿no?"-. Está claro que el que no se consuela es porque no quiere.
El problema emocional viene cuando la hipocresía y la mala crítica llegan de la mano de un supuesto amigo; de alguien en quien habíamos depositado nuestra confianza y del que nos habíamos fiado sin reservas; de alguien por el que hubiéramos puesto la mano en el fuego y al que le habíamos contado "vida y milagros". Entonces se nos cae el mundo al suelo y nos destroza la moral. ¿Qué esperabas? Nos la han jugado a base de bien y eso duele. Pero, claro, es a fuerza de recibir "palos" como éste cuando conseguimos hacernos más fuertes, ¿no? Pues entonces habrá que sobrellevarlos como buenamente se pueda. "He preferido un golpe así, de vez en cuando, porque la inmunidad me carcome los huesos"... ¡Qué artista mi Silvio!
Lo peor de todo es que siempre aprendemos a marchas forzadas porque estamos rodeados de hipocresía y falsedad por todas partes. Está a la orden del día, vaya. Hay sonrisas que parecen amistosas pero que no lo son tanto, porque no pasan de enseñarnos los dientes bien apretados; hay buenas palabras y mejores halagos que sólo van buscando acercarse lo suficiente a nosotros para ver qué favor nos pueden pedir después; hay gente que te cuenta las cosas a medias o que directamente no te las cuenta para que no tengas las mismas oportunidades que ellos y lleves desventaja a la hora de dar la talla; y tb hay gente que parece que nos está ayudando muchísimo con un tema en un determinado momento, pero luego nos damos cuenta de que toda esa ayuda tenía un trasfondo porque ellos iban a su bola en busca de otra cosa y simplemente nos han utilizado. Será que el altruismo está pasado de moda. "Hipocresía con premeditación y alevosía", se podría llamar esto.
Es triste, la verdad es que sí, pero es lo que hay. Nos ponen buena cara por delante, parece que son nuestros amigos (qué ingenuos podemos llegar a ser a ratos, de verdad), pero la puñalada nos la llevamos en el momento más inoportuno. Y algunas veces, simplemente es para hacer daño. "Hipocresía con mala leche" se podría llamar ahora.
Por esto me encanta la gente que no tiene dobleces de ninguna clase. Y aunque pueda parecer que no, alguno existe por ahí, sí. "Haberlos, haylos", vaya que sí. En ellos, siempre lo que se ve es lo que hay, sin mayores historias. Esas personas que son sencillas (que no simples, ni mucho menos), directas en todo lo que hacen y en todo lo que dicen, transparentes y fáciles de tratar. Gente sincera, al fin y al cabo.
¿Ves? Si en el fondo, todo se basa en eso. Además, que es tratándolos y conociéndolos, cuando te das cuenta de que no serían capaces de criticar a nadie porque realmente no les hace falta. Ni siquiera a los que se lo merecen y parece que lo están pidiendo a gritos. Más que nada, porque esta gente te habla a la cara, mirándote a los ojos, sin andarse por las ramas y sin darle más vueltas de las necesarias... Pues ésta es, sin lugar a dudas, la gente que vale la pena con un 100% de fiabilidad. Eso sí, hay que encontrarlos, porque a la vista escasean más que los billetes de 500 euros, y quizás sean una especie en extinción tb.
Frasecilla célebre del día: "No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto" (A).