domingo, 30 de octubre de 2011

Rutas alternativas

(Fotillo del 14.10.2011)

Tenemos la mala costumbre de empecinarnos con la gente que no nos valora. Somos tan sumamente cabezones que seguimos ahí, erre que erre, pensando a todas horas en la gente que no nos quiere, no nos busca o que directamente nos hace daño...
¿Y eso por qué, joé?

Pero si hasta los ratones de laboratorio cuando tienen que ir a por la comida a través de un laberinto y pasan por un pasillo que les pega una corrientazo eléctrico de 5 ó 6 voltios, aprenden a la primera. Buscan una ruta alternativa y ya no vuelven a pasar por allí en la vida...
¿Por qué nosotros somos tan "así" y volvemos a caer en lo mismo una y otra vez? (Entiéndase ese "así" como diminutivo de la expresión completa "así de gilip**as").

Creo que, en realidad, nunca somos conscientes de todo lo que tenemos y de toda la buena gente que nos rodea. No reparamos lo suficiente en las criaturas que nos hacen reír o que nos hacen sentir bien continuamente. Nunca nos damos cuenta de las personas que tenemos al lado, y que siempre están ahí para nosotros...
No. Eso no lo vemos. Y no lo vemos porque estamos tan encabezonaos con la única persona que querríamos tener con nosotros y que no quiere estar aquí, que parece que todo lo demás no nos importa y no nos sirve.
Y aunque esa persona nos haga daño; aunque en nuestro fuero interno tengamos claro que no vale la pena y que no nos conviene, ahí seguimos, como alma en pena lloriqueando por las esquinas...
Digo yo que esa manía de ser tan gilis es una cualidad inherente al ser humano, ¿no?

Me di cuenta el otro día. Mi Sol sale todos los días. Hasta por la noche sale. Incluso cuando está nublado y parece que no está, sí que está ahí, iluminando mi día... Pero es que además, podría hacer una lista de más de 50 personas que me alegran la existencia diariamente. Valorar eso ya debería ser suficiente, ¿no?
Pues resulta que a pesar de eso, a veces me vienen a la memoria los dichosos nubarrones negros que también hay por ahí. Que son feos y desagradables, y yo lo sé, pero que no desaparecen tan fácilmente como una quisiera. Ainsss, paciencia hay que tener...

Cuando me doy cuenta de que estoy haciendo el tonto, con menos cerebro que un ratón de laboratorio, me lo tengo que preguntar: ¿por qué tendría que dejar de disfrutar de mi Sol (y de mis estrellas, que son muchas) cuando pasa de largo uno de esos nubarrones con mala intención? Porque haberlos, haylos, y con muy mala leche...

Así que nada. Son los años los que dan la experiencia y cada vez me queda más claro. Ya lo he decidido. Que les den a todos esos nubarrones negros que nos arruinan el día, o que al menos, lo intentan... No voy a ser yo la que les dé ni una miaja de vidilla más.
:)

Frasecilla célebre del día: "Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo" (Tolstoi).

viernes, 21 de octubre de 2011

Otra más de fauna "doméstica"

Esto de tener animalitos en casa hace que, a veces, alucine en colores con "sus cosas". Con la Frida ya sabéis lo que yo alucino a ratos, ¿no? ¡Pues eso! :)

Bueno, a ver... Vosotros os acordáis de los "canijos", ¿verdad? Vale, sí, es verdad, el Canijo y el hermanito...
Pues eso, que ahí siguen, sí. Aunque en realidad, hemos tenido que poner soluciones, porque el hermanito, se ha desarrollado muy bien y ha crecido como tenía que crecer. Pero el Canijo... ¡Angelico de mi vida!

(Foto del 21/07/11). El Canijo y el hermanito, al principio de los tiempos. Vamos, igual de canijillos los dos).
A ver, cuando ya teníamos a los dos, y hablo del mes de julio, pues compramos una jaula más grande para que pudieran estar juntos. El tiempo fue pasando, y el hermanito empezó a crecer de manera normal. Tanto, que descubrimos que en realidad no era "hermanito", si no "hermanita". Es que el color de las plumas no deja lugar a dudas.

(Foto del 11/08/11. A la izquierda el Canijo. A la derecha, la hermanita, creciendo y emplumándose más rápido que él).
Pero el otro criaturo, nada de nada. No había manera. Ni plumas, ni cosa que se le pareciera. Y además, que desde que los pusimos juntos, no dejaron de pelear ni un sólo día. Y el Canijo que siempre se había subido a las manos, que le encantaba estar con nosotros, que piaba al oírnos hablar, dejó de hacerlo y se volvió muy arisco. Y yo:-"A ver si va a tener depresión, y es culpa del otro (la otra), que lo tiene amargao..."-.

Así que ná, decidí cambiarlo de jaula para que estuvieran separados. Pues oye, como si le hubiera dado la vida a la criatura. vaya. Pero, de verdad, ¿eh? ¡Qué cosas! Volvió a cantar, a corretear por la mesa o la encimera, a dejarse tocar, a ser feliz...

(Foto del 20/08/11. El Canijo, reconciliándose conmigo).

Pues sí. Hubo una mejoría en él, pero aún faltaba otra más. Sí, porque no le crecían las plumas ni de casualidad. Y las pocas que asomaban, se le caían a manta. Estaba tó escuchimizao, con el pecho al aire y sin una mísera pluma en la cola. Vamos, y sin muestras claras de cambiar eso. Intentaba volar, y se pegaba unos porretazos contra el suelo el pobre... Es que cuando se decidía a volar, caía como una piedra. Sin timón y sin velas, ¿qué esperábais?
Y claro, además sabíamos que el otoño estaba ahí, a la vuelta de la esquina, y detrás vendría el invierno. Y ya entendemos todos cómo es un invierno granaíno, ¿no?

(Foto del 02/09/11. El Canijo, tó espeluznao, y la hermanita tó rebolonda).
Así que empezamos a preocuparnos... -"Cómo no le crezcan pronto las plumas a éste, se nos muere este invierno"-.
Y mi mami, toda decidida, dijo de ir a la pajarería más próxima a preguntar. Porque vamos, son sus ratoncillos, como los llama ella, y por supuesto, todo lo que necesiten es poco...

Así que, a finales de septiembre, hace apenas un mes...
-"Buenos días. Buscamos algo para el pájaro que tenemos, porque no le salen plumas, y cuando llegue el frío, que está al caer, no va a poder soportarlo"-.
La muchacha de la pajarería:-"¿Y qué clase de pájaro es? ¿Un canario, un periquito...?"-.
Miradita interrogante de mi madre hacia mí, sin saber qué decirle a la dueña de la tienda. Así que, salté yo:-"Pues mire usted, es un chucho callejero que nos encontramos en la calle. Vamos, un gorrión, para más señas..."-.
La muchacha se echó a reír, y nos dio un botecito de vitaminas para que le echáramos 3 gotas al día en el agua de bebida, durante un mes, en semanas alternas.

En la primera semana, y de esto ya hace dos, el Canijo creció y se llenó de plumas como no os podéis imaginar. Y es que hasta él sabe lo bien que está ahora, oye. Está más feliz...


(Foto del 14/10/11. El Canijo recuperado. ¡¡¡Y con plumas en la cola!!!).

Y sí, fue entonces cuando ya pudimos confirmar que realmente era canijo y no canija.
Oye, y que no lo había pensado pero que quizás el angelico tenía algo así como una especie de anemia gorrionera. Menos mal que las vitaminas han conseguido ponerlo fuertote... Es que está claro de que a pesar de todo lo que come, porque es que no para de comer, pues eso, que necesitaba un suplemento... :)

(Foto del 18/10/11. El Canijo y la hermanita, cada día más grandes y más bonicos).

:)

sábado, 15 de octubre de 2011

Mi particular 15-O

Ante la inexcusable envidia, es cierto que los envidiados lo pasan muy mal. Pero en el fondo ellos no pueden hacer nada para evitarlo.
Son en realidad los envidiosos, esas criaturas que tienen el corazón carcomido y podrido, los que más sufren.
Aunque no lo reconozcan, porque no pueden o no saben, o seguramente no quieren, y aunque lo disimulen de la única manera que conocen, intentando hacer daño a los demás, se van corrompiendo poco a poco y sin remisión.
No soportan ver felices a los demás. Es algo que a ellos les llena de amargura...

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Sí, hoy estoy reivindicativa al cien por cien. Y mirad, en una fecha más que señalá, además. Medio mundo de manifestación, y yo aquí, manifestándome a mi manera.
Sí, ya sé. Tenía que haber ido a la manifestación de Granada, es verdad. Pero es que al final, se han torcido las cosas y no he podido. En fin...

Bueno, que sí, de todas formas quería decir que es que hay cosas y gentes que me alteran un poco la sangre, y me ponen la venilla azul palpitando en la sien.
Pienso en la gentuza que se aprovecha de los más débiles o de los que, por sentimientos y buenas maneras, son incapaces de responder al ataque.
Pero claro, esa gentuza que ataca y además se jacta de ello, nunca atacaría a los que sabe que sí se defienden y contraatacan a su vez. Esos les dan miedo y a la gentuza le resulta más complicado mostrar entonces su fuerza. Así que se ensañan con los débiles, con los buenos, con los honestos, con los sinceros...

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Vaya, tanto me "ha afectado" el tema hoy, que hasta he abierto un grupo en el "feisbuk" para que se explaye el que quiera. A quien se le cuente eso, vamos, vamos... Y es que ha sido todo sobre la marcha, sin pensarlo si quiera. Que digo yo que es así como empiezan las revoluciones, ¿no?

Pero sí, sí, es cierto. "El Club de las Moscas Cojoneras" se llama el grupo. Un sitio para que cada uno se queje, reivindique lo que crea oportuno y diga lo que piensa sin tapujos. Vamos, para que nadie se calle nada de lo que piensa. Ni de las cosas en general, ni de algo en particular... Ni de la gente en general, ni de alguien en particular... Porque seguro que todos tenemos muuuuuchas cosas que decir... :)

¡Ea! Que estáis todos invitados por si os apetece y queréis compartir algo.
:D

sábado, 8 de octubre de 2011

Ay, Dios

Porque a veces la banda sonora del día aparece in extremis a la orilla del mar y sin esperarlo siquiera...

O quizás es porque después de intentar reconocer a María Magdalena en un grano de arroz y al portaaviones USS Lincoln en una lenteja, la música fluye ella sola.

O puede que sea porque haya cabezas de toro que no tengan cuernos, pero sí colmillos retorcidos, y ya no lo veamos tan claro, llegando incluso a confundirnos.
O porque igual pensábamos que no teníamos edad para jugar a las casitas, y hayamos descubierto que para eso no hay edad.

O quizás sea porque las escaleritas de subida al unicornio tengan las instrucciones bien claritas en cuatro idiomas, y no haya lugar a dudas de que era necesario que estuvieran allí, a la vista de todo el mundo.
O, ¿quién sabe? A lo mejor es el azul grisáceo del mar y el olor de la brisa marina lo que hace que se aturdan absolutamente todos mis sentidos...

Yo qué sé...
Yo sólo sé que ésta es la canción que va a sonar siempre para recordarme momentos como esos. :D




¡Gracias! :)

P.D: "Odio ser bipolar, es la cosa más maravillosa del mundo".

sábado, 1 de octubre de 2011

Aspirante a Miss Camiseta Mojada 2.011

Y como cuando deja de hacer el calor sofocante veraniego, empieza otra vez la temporada de caminatas, pues eso, que ya hemos empezado a salir a pasear de nuevo por las afueras de la localidad.
Esta temporada 2.011 - 2.012 me llevo a la Frida por las tardes. Sí, a que disfrute ella también de lo sano que es el ejercicio físico, y del paseo en plena naturaleza, entre campos de cultivo y bosques de álamos. Pero, eso sí, tengo que estar muy pendiente de ella, porque la joía se me tira a todas las acequias que encuentra por el camino para nadar. Que le encanta el agua, vaya...
Aunque claro, cuando andamos los 6 km que tiene el recorrido, pues lo de refrescarse un poco se lo tiene más que ganado, así que la dejo que se divierta.

Vale, pues resulta que ayer también salimos a darnos el típico paseo vespertino. Hacía una tarde estupenda, sin calor excesivo, con sol, con una mijilla de aire, con una nube...
Sí, es que sólo había una nube en el cielo, así que no parecía ninguna amenaza.
Ya. Mú simpática la p**a nube. Pero sobretó, mú traicionera... Justo cuando estábamos en "mitad de la nada", llegando al final del recorrido, sin venir a cuento y sin avisar ni ná, se puso a diluviar. Pero a diluviar, ¿eh? Que no exagero si os digo que caía el agua a manta. Una cortina parecía. Joé, la única nube que había en el cielo, estaba encima de nosotras. Y no se le ocurrió otra cosa que descargar toda el agua que llevaba en el único sitio donde no había ningún lugar para resguardarse.

La Frida se me escapó y se metió en mitad de una alameda. Y yo detrás de ella, dándole gritos, intentando que no se alejara. Digo yo que la criatura pensaría que en los árboles se podría cobijar de la manta de agua que caía. Pero qué va. Fue peor. Toda la porquería que tenían las hojas de los álamos escurría y nos caía a nosotras. Mi camiseta al principio era blanca, pero con el paso del tiempo se empezó a convertir en mi segunda piel, de una especie de tono marroncillo asquerosillo. Y el suelo empezó a llenarse de barro, y ya me costaba seguir a la perra. Conseguí acercarme a ella y atarla con la correa. Sólo hubiese faltado que se me hubiese perdido. Vamos, entonces ya...

15 minutos estuvo lloviendo a mares. En la vida me había llovido a mí así. Si me hubiesen tirado un cubo de agua por encima, no me habría mojado tanto.
La cabeza, chorreando. De los mechones de pelo me escurría el agua, por la cara, la nuca, el cuello... La camiseta, ya digo, se convirtió en mi segunda piel en cuestión de segundos. Los pantalones cortos, las zapatillas de deporte, los calcetines, la ropa interior... Todo chorreando...
La Frida me miraba con una cara acusadora que lo decía todo. Y yo:-"Pero, vamos a ver, joía... No me mires así, que a la que le gusta remojarse a todas horas es a ti. Esto es como si te hubieras metido en la acequia que tanto te gusta y ya está..."-.
...

Menudo espectáculo fue volver a mi casa por la calle. Porque es que además, no había llovido en ninguna otra parte. Sólo en las alamedas. Sólo donde yo estaba. Sólo en el momento en el que yo estaba... Vamos, lo que viene siendo un pa mear y no echar gota con todas las de la ley.
Yo creo que la gente debió pensar que me había tirado a la acequia yo también. Por eso me miraban tan raro...
:)