martes, 31 de mayo de 2016

Imborrable

A ver, una preguntilla... 
¿Qué haces cuando tienes el número de un amigo guardado en tu agenda del móvil, pero de pronto ese amigo ya no está? 

Sabes a ciencia cierta que ya no podrás llamarle nunca y que él nunca te volverá a llamar a ti, pero joé, ¿qué haces? ¿Borras el número? ¿Guardas el número? ¿Dejas el número ahí olvidado, como cosa perdida?

Es una putada. Ya os lo digo yo. Es una putada y gorda.

Mi amigo se fue en septiembre y yo no me enteré. Habíamos hablado por última vez tres meses antes. Y esto de no tener conocidos en común, de no vivir en la misma localidad y de no vernos de continuo, hizo que yo no me enterase de nada... 
Hasta el día que volví a llamarle a su casa y me dieron la jodía noticia, claro. A cuadros me quedé, vaya.

El otro día fue su cumpleaños y por supuesto me acordé. Pero no, ya no le pude llamar.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Los buenos, los malos y los incoherentes

Espera. Déjame ver si lo he entendido bien...

O sea, que según tú, una buena persona es aquella criaturica que no dice lo que piensa, que no dice lo que siente; el que se calla, el que aguanta todo sin rechistar, el que no se rebela, el que no contradice, el que a la cara no dice las cosas aunque las piense, el que te da la razón aunque opine lo contrario, el que te deja hacer y decir a tu antojo, el que hace lo que los demás quieren y lo que los demás esperan... El que es políticamente correcto.
Ése, para ti, es una buena persona, ¿no?

Entonces, por el contrario, claro está, es una mala persona aquel que tiene otra opinión y la defiende, el que no se deja avasallar, el que no permite que lo pisoteen, el que no se calla, el que hace lo que considera más oportuno en cada momento, el que dice lo que piensa aunque sepa a ciencia cierta que no va a gustar, el que se encara ante lo que considera injusto, el que se muestra tal y como es y no le importa hacerlo...

Es así, ¿no? 

Vale, gracias. Era sólo simple curiosidad...
Pero vaya, que llegados a este punto, te diré que me da igual. Porque es que no te lo he dicho antes, pero a estas alturas tu opinión a mí ya no me sirve de nada. Y lo que es más, me importa una m... Esto, un pimiento. Ea, así igual ya puedes entender lo que sentimos los demás.


¿Tengo cara de que me importe?

miércoles, 11 de mayo de 2016

Porculeando a la vecina IV

Sí, sí. Las cosas de la Enriqueta. Ya sabéis.
:)

Allí estábamos las tres la otra mañana, desayunando como siempre, con esas conversaciones tan típicas que surgen a la hora del café y las tostadas.

La Enriqueta dirigiéndose a mi madre:-"¿Cómo se llama eso que utilizamos para hacer la carne de membrillo?"-.
Mi madre, que parece que ya la va conociendo:-"¿Membrillos?"-.
La Enriqueta:-"¡Eso, membrillos, que no me acordaba!"-.

Mi cara: 0_0

A ver. Vosotros ya sabéis que yo no me puedo callar, ¿no? Pues eso, porque enseguida miré a mi madre, y le dije con mú mala idea y con mucho, mucho rintintín:
-"Mamá, ¿qué fruta usamos para hacer la tarta de manzana, que no me acuerdo?"-.
Mi madre:-"Manzanas... ¡Y no te metas con la Enriqueta!"-.

Cuchi, ¿yoooo? ¿Cuándo me he metido yo con la Enriqueta, por Dios?
:D

P.D: Os recuerdo que todavía tengo pendiente publicar el diccionario Enriqueta-Castellano, Castellano-Enriqueta del que ya os hablé la otra vez. Pero como es que esta mujer es una fuente inagotable y diaria de vocablos personales, cada día me dice algo nuevo que yo no conocía. Y claro, yo quiero hacerlo lo más completo posible, así que...
:)