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miércoles, 27 de marzo de 2019

Desevolución

Estaba pensando en el instinto asesino que me entra cada vez que salgo del trabajo y tengo que cruzar la calle San Antón a una hora punta.
Y es que, desde que los móviles nos han invadido, es imposible ir por la calle sin llevarte más de un 'restregón'.
Joé, es que la gente no tiene miramientos con nadie, ¿eh? Van a su bola, contestando mensajes, viendo vídeos o vete a saber, y tú tienes que ir sorteando obstáculos como si de una gimkana se tratase.

Y chocas con alguien y encima te mira mal. ¡Coñ*o, tira el móvil! Porque es que van delante de ti haciendo 'eses' como si hubieran bebido, y de pronto, se paran en seco. Y claro, que te los llevas por delante sin poder evitarlo.

En serio. Las ganas que me dan de arrancar de las manos de su dueño uno de esos put*os móviles, estamparlo contra el suelo y salir corriendo son tremendas. Bueno, en realidad me dan ganas de guardárselo en un sitio que no es precisamente el bolsillo, pero eso sería un poco 'heavy', ahí, en mitad de la calle, claro.

Me doy cuenta de que ya no disfrutamos de nada porque siempre tenemos la cara metida en el dichoso móvil. Que es para ver ahora un concierto, donde absolutamente nadie está disfrutando de él porque todo el mundo está intentando hacer una foto o grabar un trocito de una canción, para luego subirla y que la gente sepa que has estado allí.



Y ¿qué queréis que os diga? Será que con los años tolero menos las tonterías y las faltas de respeto de la gente. Porque ésa es otra. Que el otro día estuvo a punto de atropellarme una niñata en bicicleta que iba por la acera más estrecha de tó Graná, y tuve que saltar a la calle para que no me pasase por encima, la jodía petarda. 
Tía, si estás en la acera, ¿por qué no vas a pie y llevas la bicicleta 'de la mano'? 
Y ten mucho cuidaíco cómo la miras, que es una 'biciclista' y a esos hay que saber respetarlos porque son los más vulnerables.
Ya... (Qué hostia te daba, nena...).



Pero vamos, que da igual. Que la otra tarde fui a cruzar un paso de cebra de dos carriles, y el coche del carril más cercano a mí se paró para dejarme pasar. -"Gracias, apañao"-. Pero el que  venía por el otro carril (que iba entretenido CON EL PUTO MÓVIL), cuando me vio, ya se había atravesado delante del paso de cebra y de mí. 
Y es que lo estaba viendo venir y yo me paré en medio de la calle por si acaso. 
Cuchi, ¿pos no me miró encima el tío 'enrabietao' porque tuvo que frenar y todo?
Qué paciencia, coñio.

No sé. Será que cada vez soporto menos a la gente. Porque es que también me he dado cuenta de que ya no me gusta pasar mi tiempo con cualquiera. De hecho, cada vez son menos las personas con las que me gusta pasar el rato. Y que para estar con alguien que no me va a aportar nada, prefiero estar yo sola.

Debe ser verdad también eso de que con los años nos volvemos más selectivos.

Y también debe ser verdad eso de que evolucionamos en técnica y tecnología a pasos agigantados, pero de la misma manera y con los mismos pasos agigantados, desevolucionamos como sociedad en valores y principios.





martes, 4 de septiembre de 2018

La Fauna de Urgencias

Si alguna vez habéis estado en la sala de espera de urgencias, sabréis de lo que hablo. Se puede congregar un elenco de criaturas que pueden hacerte hervir la sangre en menos de lo que te llaman para "Triaje".
A saber...



El Despreocupao. Su familiar está dentro, con los médicos, en la sala de cuidados, pero no debe ser muy grave lo que tiene, porque él ha apoyado la cabeza en la pared y se ha dormido. Los ronquidos se oyen hasta en la sala de rayos.

El Gitano. Está allí esperando, sin poder estarse quieto. Y que cuando se oye por megafonía:-"Familiares de Fulanita Heredia"-, aparecen en la sala, como por arte de magia, padres, hijos, nietos, primos, cuñaos y todos los ascendientes y descendientes de la susodicha. Y por supuesto, todos quieren entrar a verla. Y cuando el médico de turno les dice que no pueden pasar todos, no veas la que se arma. Y es que el tono de voz que usan habitualmente raya la contaminación acústica y ellos lo saben. Y vosotros, también...

La Petarda. Sí, está allí sola esperando, pero no deja de recibir llamadas. Y su teléfono suena tan fuerte que todo el mundo se lleva un sobresalto cada vez que se oye. Y piensas:-"Joé, que lo tienes en la mano. Bájale un poquito el tono, coñio"-. Y cuando contesta, piensas:-"Joé, que no estás sola. Bájate un poquito el tono tú, coñio"-.

La Familia musulmana, que no da un ruido. El padre, la madre y dos hijos pequeños, esperando a la niña que se ha roto un brazo. Les han dicho que esperen fuera y están fuera, aunque podría haber entrado alguno con ella, que la niña es menor. Pero mantienen las formas, cosa que me llega al alma.

La Parejita feliz. Dos criaturicas jóvenes, esperando que llamen a consulta a uno de ellos, y que han construido un nidito en una esquina de la sala y están comiéndose a besos, ajenos a todo lo que ocurre alrededor.

La Doctora frustrada. Una señora mayor, cuyo marido ha entrado con "un dolorcillo en el pecho", y que se encargar de buscar en su móvil todo lo que puede tener el hombre. Y que además se dedica a leer en voz alta a toda la sala los síntomas, los diagnósticos y los remedios posibles para cada enfermedad que encuentra... Ains, bendito internet.

...

Que digo yo que si me he dejado a alguien, ná más que lo digáis. Que la lista seguro que es más larga.
:)



miércoles, 15 de agosto de 2018

Lacra

Cuando se decide proteger a la iglesia y a los abusadores antes que a las víctimas;

cuando se silencia un caso, y otro, y otro, y otro más;

cuando se es un monstruo que habla de Dios y critica los pecados ajenos, mientras se dedica a violar a niños indefensos sin que nadie haga nada por evitarlo;

cuando "lo principal no era ayudar a los niños sino evitar el escándalo";

cuando lo único que hacen es trasladar a esos put*os malnacidos de un lado a otro sin que el peso de la ley caiga sobre ellos;

cuando esta chusma se piensa que está por encima del bien y del mal y sigue campando a sus anchas;

cuando el caso se destapa y ya la mayoría de los delitos están prescritos...

Cuando todo eso ocurre, ¿qué autoridad moral tiene esa gentuza para decirnos a los demás cómo tenemos que vivir nuestra vida, cómo tenemos que sentir, a quién amar, qué hacer con nuestro cuerpo...? ¿Qué superioridad se creen que pueden tener para pelear por los derechos de los embriones, para denostar el matrimonio gay y la adopción de críos por ellos, alegando que hay que protegerlos de semejantes "enfermos"? Yo es que alucino, vaya.

Para mí esto es terrorismo. Terrorismo eclesiástico.
Y me produce asco. Asco no, lo siguiente.



sábado, 28 de abril de 2018

Así nos va

Indigná con la sentencia de la Manada es poco decir para cómo me siento realmente...

Esta muchacha lo explica todo en pocas palabras.

lunes, 12 de marzo de 2018

Simplemente, mala gente

Tengo un amigo que no hace mucho, y en una de esas charlas profundas y trascendentales que solemos tener él y yo, me dijo que las mujeres ganamos por goleada a los hombres en dos cosas.

Que yo le miré y pensé:-"¿Cómo? ¿Sólo en dos? ¡Tú sueñas!"-. 
Pero no dije nada. Cosa rara en mí. Me quedé callada esperando la explicación, porque estaba claro que eso necesitaba de una buena explicación. 
Ná, pero sólo para contárosla a vosotros, evidentemente.

Y eso, que mi amigo me dijo que las mujeres ganamos a los hombres por goleada en dos cosas: En la capacidad de amar y en la capacidad de odiar. 
Dijo que somos capaces de cualquier cosa por amor, pero también somos capaces de cualquier cosa al odiar. Nada se nos interpone cuando amamos ni cuando odiamos.

Dicho de otra manera: Que semos peligrosas.

Y yo, pues ¿qué queréis que os diga? Es verdad que podemos hacer muchas "locuras" por amor o por odio, cierto. Pero no sólo las mujeres, vaya. Los hombres también tienen tarea, sí.

En realidad, lo que creo es que las personas (hombres y mujeres) que pueden hacer cualquier cosa apelando al amor o al odio que los mueven, es porque están un poco de la olla. 

O no me digáis vosotros que cuando el padre de Ruth y José, (y sólo por hacerle daño a su ex-mujer, o sea, por odio), mató a sus hijos cuando los tenía un fin de semana, no es para plantearse lo que podía tener ese tío en la cabeza.

O la loca del coñ*o ésta, que ha asesinado al hijo de su pareja en Níjar, de tan sólo 8 años de edad, y llevaba el cadáver en el maletero del coche cuando la policía la detuvo. Y aún no sabemos por qué, pero está claro que muy allá no debe de estar la tía petarda, con esa frialdad que ha mostrado desde el principio.

Pues eso, que no me digáis vosotros que no es estar mal de la cabeza. Vamos, que da igual ser hombre o mujer. Que cuando alguien es mala persona, lo es y punto. Y hacer cualquier cosa en nombre del amor o del odio no es exclusividad sólo de las mujeres. Y además, que no, coño, que la gente normal puede hacer cosas por amor o por odio, sí, pero sin llegar a estos extremos de maldad o de crueldad, ¿no?



lunes, 8 de enero de 2018

Atrapados en la inconsciencia

Porque sí, porque aunque se quedaron atrapados en la nieve, muchos de ellos lo hicieron por su propia inconsciencia.
Que yo me enteré de que la cosa iba a ser chunga por el norte porque no dejaron de decirlo en la tele y en las redes sociales; que las noticias no dejaron de avisar de lo que se avecinaba desde una semana de antes; que pedían precaución y evitar salir a carretera si no era estrictamente necesario...

Pero no, aquí somos más chulos que nadie y hacemos lo que nos da la gana. Nos pasamos los avisos y las advertencias por el forro, y claro, luego hay que culpar al que sea. A la Guardia Civil, a la UME, al Ministro, al Gobierno en pleno... 

-"Es que hemos estado atrapados doce horas con niños pequeños, sin poder salir del coche, y aquí nadie nos ha dicho nada"-. 
Pero cacho animal, sabiendo lo que todos sabíamos, ¿te metes en carretera en mitad del temporal con críos a tu cargo, sin cadenas, sin agua, sin comida, sin ropa de abrigo...? 

Yo es que alucino, de verdad. Porque precisamente los que más reniegan son los que se metieron en tó mitad sin ir preparados y se atravesaron en la calzada. Y estos fueron precisamente los que provocaron el caos, al no poder seguir y al no poder dejar paso a los que venían detrás, que sí que iban con sus cadenas, haciendo las cosas bien. 
Y claro, evidentemente, tampoco podían llegar las máquinas quitanieves a los lugares donde se las necesitaba...



¿Falta de previsión? No, qué va. Falta de lucidez de algunos que son muy listos. Y ahora que vengan los servicios de emergencias a salvaros de la ruina que vosotros habéis provocado...

Pero vamos, que esto es lo mismo que cuando hay vallas en el paseo marítimo de cualquier ciudad costera porque el temporal provoca olas de 6 metros. Han avisado para que nadie se acerque a la zona porque el mar es traicionero. Han dicho cienes y cienes de veces que está prohibido ir por allí.
Pero da igual, allá que va la gente saltándose los avisos y buscando hacerse el selfie de su vida. O de su muerte...


¿Que te lleva un golpe de mar? No pasa ná, ya le echaremos la bulla a los bomberos que no estaban allí para rescatarte. 
Que parece que no, pero eso es poner en peligro vidas de personas tontamente. Sí, que se les paga para eso, pero por un descerebrado que comete una imprudencia me parece que no se les paga lo suficiente.

Esquiar fuera de pista cuando hay riesgo de aludes, y que luego tengan que ir a buscarte los de rescate en alta montaña...

Saltarte la ley a la torera, que te enchironen y después decir que en este país te meten en la cárcel por pensar diferente. 

No, mire usted. Usted no es un preso político. Usted no ha hecho caso a los avisos que se le han ido dando. Usted se piensa que puede hacer lo que le dé la gana y que no tendría repercusión ninguna. Usted se salta la ley y eso tiene sus consecuencias.

Ya digo que yo a ratos alucino con lo que veo, con lo que oigo y con lo que leo... Y de verdad que hay cosas con las que no puedo, vaya.


lunes, 29 de mayo de 2017

Os cuento la última...

San Antón es una calle emblemática de Graná, llena de bares, de tiendas y de vida a todas horas... 
Sube desde el río Genil hasta la calle Recogidas, que por cierto, es otra de las más emblemáticas de la ciudad.


En la calle San Antón hay un hotel que ya está cerrado, y que fue el lugar que elegimos para celebrar nuestra Cena Fin de Carrera cuando acabamos. Han pasado ya unos cuantos años, sí.


Y en la calle San Antón lo mismo te encuentras a Lucas Alcaraz entrando a comprar chuches a unos chinos, como te encuentras a un pajillero muy entretenido a las tres de la tarde, dale que te pego al manubrio. 

Sí, gente sí, hay un pajillero en la ciudad. Por lo que he oído, no es nuevo para la policía porque ésta tiene constancia de su existencia. Pero eso, que yo no lo sabía. Yo me he enterado en el último mes, que lo he visto ocho o diez veces. Siempre en el mismo sitio, siempre a las mismas horas. Es lo que tiene que yo tenga que pasar por esa calle todos los días.

Se pone en una galería de las que atraviesan San Antón a Acera del Darro o en el portal de algún piso, con un jersey de cuello alto tapándole la boca y unas gafas de sol tapándole los ojos. Se saca la "cosita" y allí está, esperando a que pase la gente y le mire escandalizá, para que él pueda darse un homenaje.

Cuando yo paso, lo hago olímpicamente. Quiero decir que no le miro. Que sé que está ahí, pero eso, que no le doy el gustillo de mirarle. El tío lo intenta. Hace ruido con una bolsa o carraspea, buscando que le mire. Pero eso, que no.
Me planteo que a esas horas salen los críos del colegio de más abajo, y pasan por allí para volver a sus casas. Se ve que al tío asqueroso eso le da igual.

La semana pasada me pilló con el día cabreao. Fue la última vez que le he visto, también es verdad. Así que, algo es algo. 
Sí, porque cuando pasé por la calle, allí estaba el tío en la acera de enfrente, con su jersey negro de siempre tapándole media cara, y con su pilililla de siempre en la mano. 
No pude evitarlo y le hice el gesto.


No. No le sentó bien. De hecho, salió del portal con tó el pellejillo colgando sin esconderlo ni ná, y se fue por la acera calle abajo para adelantarme y meterse en otra galería a seguir con su tarea. Y ya le tuve que decir:-"Pos a lo mejor llamo a la policía. ¿Te apetece, picha-corta?"-.

No. Se ve que tampoco le apeteció, porque enseguida desapareció de allí. Y eso, que ya no le he visto desde entonces. Igual en un arrebato salvaje, se quedó con la minga en la mano y ya no puede jugar con ella como lo hacía antes. Yo qué sé... Ahora que ya voy con el móvil preparado para hacerle una foto y gritarle:-"¡Te van a conocer en todos los rincones de la tierra, jomío! ¡Hasta tu madre te va a ver en el feisbu y/o/u mi blog!"-...

Desde luego, menuda fauna. Estamos rodeados de descerebrados y de gente tocá de la aceituna, ¿eh? Porque es que, muy normal esto no es. 
O mira, quizás sea la primavera, quién sabe...
:)



domingo, 25 de septiembre de 2016

Porculeando a la vecina V

Bueno, a ver... ¿Vosotros "sus" acordáis de la Enriqueta, verdad?
Sí, esa criatura, amiga de mi madre, de cuyo nombre verdadero no quiero acordarme (para preservar su identidad); con ese idioma tan personal que tiene y esa forma de entender la vida tan peculiar que gasta, y que me obliga a tener que transcribir nuestras conversaciones aquí de vez en cuando, porque digo yo que de alguna manera habrá que descargar las tensiones de este mundo cruel, ¿no? 
Vale, pues sí, esa Enriqueta.

No hay más que darse cuenta de que tiene su propia etiqueta en el blog, desde el principio de los tiempos. Ea, ya sabía yo que esta mujer era una mina. Y quiera o no quiera, se hará famosa. Con un seudónimo, es cierto, pero famosa al fin y al cabo.

Bueno, pues el otro día, mientras desayunábamos, la historia fue tal que así:
La Enriqueta:-"Mi nieta ha ido hoy al médico porque dice que le duele mucho el cuello"-.

Mi madre:-"Ay, la pobre, con lo joven que es y siempre tiene algo"-.
(La nieta de Enriqueta tiene 23 años).

La Enriqueta:-"Sí, dice que el médico le ha dicho que le falta un hueso del cuello y por eso le duele"-.

Yo, que hasta entonces había permanecido callada (con lo que me cuesta a mí eso, que vosotros lo sabéis), la miro directamente:
-"Venga, Enriqueta, ¿cómo le va a faltar un hueso del cuello? ¿Tú te estás escuchando?"-.

Y ella, tó encabezoná, como siempre se pone:-"Que sí, que sí, que eso le han dicho en el médico: Que le falta un..."-.

Y yo, sin dejarla terminar:-"¡Un hervor! ¡Os falta un hervor a las dos!"-.

:)


lunes, 5 de septiembre de 2016

El viejo verde del autobús

No sé si lo sabéis ya, pero por si acaso os lo digo yo, que cuando el día va de leches, hasta las hormigas se ordeñan, ¿no?
Vale, pues sí, eso me pasó el otro día.

Subo a la parada a coger el autobús y allí me entero de que ese día la calle estaba cortada por una avería y no pasaba por sus paradas correspondientes. 
Con el cabreo del siglo, me voy a la primera parada de la ruta y espero al siguiente. Ea, si el que yo iba a coger ya lo había perdido, ¿qué iba a hacer?

Media hora después, llega el siguiente, me subo, elijo un sitio en el que daba la sombra y nos vamos. Vale, dos paradas más adelante, se sube un viejo que llegaba corriendo y asfixiado porque él también se había enterado tarde del cambio de paradas.
Bueno, pues el autobús medio vacío y el tío vino a sentarse a mi lado.
-"Aquí da la sombra, ¿no?"-.
Y yo pensando:-"Y ahí delante también"-. 

Y es que, ¿qué queréis que os diga? Nada más verlo, ya me dio mala impresión. Me mola porque luego pude comprobar que no he perdido el don con la intuición hacia la gente. Así que, aunque el tío quiso iniciar una conversación, no estuve yo muy por la labor aquella mañana.

Total, que se sienta el tío a mi lado y lo primero que me llega es el tufo a sudor revenido. Vamos, no el tufo de un día, no. De esos olores a sudor impregnados en la ropa durante dos, tres, o vete a saber cuántos días.

Me pongo a mirar por la ventanilla, a mi bola, intentando no pensar, y entonces noto que el tío se echa encima. Como si no tuviera suficiente espacio con su asiento y necesitase también del mío. Su brazo, su codo, su hombro... Todo él invadiendo mi espacio vital. Además, que el tío me empujaba con su cuerpo a cada rato, haciendo que yo me tuviera que apoyar en la ventanilla.

Y yo pensando:-"¿A que gomito* y damos el espectáculo?"-.

Y enseguida, su pierna pegada a la mía, y poniendo su mano entre las dos. Vamos, con mucho disimulo, sí, pero muy descarado. 
A punto de cortarle de un hachazo el puto dedo meñique, no os digo más.
Y todo eso sin dejar de echarse encima y empujar con su cuerpo. Y la peste a sudor... Y yo pensando:-"¿Por qué tengo que aguantar al tío asqueroso éste ni un segundo más?"-.

Noté cómo me subía una ira incontrolable por tó el cuerpo, y cuando ya no pude más, me volví hacia él, me quité las gafas de sol y le dije en voz baja, con los dientes apretados y mirándole directamente como para fundirlo:-"¿Quiere usted hacer el favor de no empujarme más y echarse hacia allá?"-.

Pienso que he madurado. Sí, porque en cualquier otro momento de mi vida le habría dado tal bufío que el tío se hubiera puesto encendido y se habría cambiado hasta de asiento. Pero no. Lo hice tan tranquila y tan serena, que sólo conseguí que se quedara quieto y no volviera a moverse más. De hecho, pude comprobar que cabía perfectamente en su asiento. Vamos, que no le hacía falta venirse al mío.

Llegar al final del viaje y que el tío se levantase como impulsado por un resorte para bajarse deprisa sin molestar, y yo respirar a pleno pulmón, fue todo uno.

Y entonces, llegué al lugar de la cita. Yo, que pensaba echar el día, primero desayunando, luego de tapas y por último, de paseo, resultó que no. A mi amiga la habían llamado por teléfono cuando venía a encontrarse conmigo. Se habían llevado a su tía al hospital en una ambulancia porque le había dado un ictus. Así que, sólo pudimos tomarnos un café y ponernos al día un momentillo, porque no nos habíamos visto en todo el verano. Pero claro, ella quería ir al hospital a ver cómo estaba todo. El reencuentro típico de septiembre tuvo que ser mini-reencuentro.

Os puedo decir que la tía de mi amiga está bien, cosa que me alegra un montón, porque yo también conozco a la mujer y es un encanto.

Ah, por cierto, la muchacha me trajo un "chuminir" de sus vacaciones gallegas. 
Ya le hemos puesto nombre: Peregrina Molona. Aunque si le hubiéramos puesto Peregrina Cebada tampoco habríamos ido muy desencaminadas.



Total, que sí, que está claro que es verdad que cuando el día va de leches...
:)

*Gomito: Del verbo gomitar. Dícese del momento escabroso que te hace echar fuera hasta la primera papilla.



sábado, 20 de agosto de 2016

Esos 'marditos roeores'

Pues eso, que la gente sigue ahí, con sus cacerías de pokemones, y el verano transcurre tranquilo y caluroso. Como debe ser un verano, ¿no? Pero ea, que yo he tenido que dedicarme a cazar otra clase de bichos.

Sí, gente, sí. Tengo una plaga de ratones con alas mú feos en casa. Bueno, en realidad, siempre hemos tenido algún bichejo de estos por ahí pululando, porque hacen los nidos en el hueco de las persianas. De hecho, tuvimos que poner mosquiteras en las ventanas porque a veces se colaban dentro de las habitaciones en sus vuelos rasantes. Pero lo de este año es mortal de necesidad.

Estábamos un día en el balcón, y de la ventana del salón que da a la calle, empezaron a salir murciélagos a eso de las nueve y algo de la tarde. Su hora de irse de picos pardos, es verdad.

Vale, pues cuando llegamos a contar ciento cincuenta y tres (153), dijimos:-"Esto va a ser una put*a plaga, ¿no? Tendríamos que hacer algo"-.
Pues eso. Al día siguiente, esperamos a la hora bruja, estuvimos viendo salir pilotos kamikaces un rato, y cuando ya supusimos que no quedaba ninguno en el hueco de la persiana, colocamos un trozo de corcho de esos de embalar.


Arreglo de andar por casa

Vale, pues tres horas después, noche cerrada ya, me volví a asomar al balcón y no sabéis la que había organizada en la ventana.

Claro, después de su primer vuelo sin motor dándose una vuelta por los alrededores, los murciélagos vinieron a descansar un rato a su casa, y se encontraron con la puerta cerrada a cal y canto.
Había una nube oscura revoloteando alrededor. Topetazos contra la persiana, bichos enganchados del corcho, bichos intentando colarse por debajo del corcho...



Y vosotros me diréis:-"Qué mala gente sois, joé. Pobrecicos los animalicos"-. Y yo os daré la razón, pero es que no os imagináis cómo olía de mal la habitación de esta ventana, y la escandalera que se traían con los chillidos cuando estaban todos dentro.

Así que claro, la única opción era echarlos y que se buscasen otro sitio. Lo de eliminarlos para siempre jamás estaba totalmente descartado. Eso lo teníamos claro.

Vale, pues resulta que al día siguiente, a eso de las nueve y algo, entraron en casa cuatro de ellos. Dos revoloteando por los pasillos, uno en el comedor, otro en la cocina...

Y yo:-"¡Má! ¡Que los hijos de su madre vienen a intimidarnos por haberlos echado de su casa! ¿Serán mafiosos?"-.

No. Qué va. Lo que pasó fue que los que pudieron atravesar la barrera de corcho blanco la noche anterior y meterse en su nido por algún agujero, luego no encontraron la salida hacia la calle. Pero eso, que la encontraron hacia dentro del salón y se nos colaron en el piso.

No veas el chou. Abriendo ventanas, abriendo puertas e intentando echarlos hacia la calle... -"¡Veros de aquí, coñ*o!"-.

Sí. Sí. Y se fueron... 
¿Que a dónde? Pues a los huecos de las persianas de las habitaciones de atrás, donde dormimos. ¡Zas, en toda la boca! 
Vamos, que los seguimos teniendo de inquilinos okupas y que a las siete de la mañana cuando quieren volver a casa porque empieza a amanecer, de la escandalera que montan cuando quieren entrar y se estorban los unos a los otros, nos despiertan a todos.

O sea que ya os digo yo que pokemones no habré cazado, pero tampoco me he aburrido mucho. Eso sí, adoptar, no pienso adoptar ninguno.
Así que, gente, la lucha continúa.


Vosotros diréis lo que queráis, pero es feo de cojon*es

viernes, 29 de julio de 2016

La sensación del verano

Si hay un tipo de criaturas que me altera los nervios por siempre jamás, esos son, sin lugar a dudas, los "sin-sangre". Es que no puedo con ellos, vaya.

De esa gente que parece que les falta un hervor (u dos) y que no se mueven así les vaya la vida en ello, porque eso les supone un esfuerzo enorme. ¡Aaaghh! Qué poco me gustan, de verdad. Quizás porque sabes de antemano que nunca podrías contar con ellos pa ná.

A mí me mola la gente que tiene aspiraciones, que sale, que entra, que va, que viene... Que tiene vida, vaya. Y perdonadme, pero pasarse las horas tumbado delante de una pantalla (sea tele, ordenador o móvil) me repatea lo más grande.

Como si no hubiera libros para leer, calles por las que pasear, atardeceres que ver, deporte que hacer, gente con la que hablar... Que tampoco digo que lo hagas todo, porque igual pues no te gusta el deporte, o no te gusta leer, pero ofú, date algo de vidilla, criaturica. Todo no te puede no gustar, digo yo.

No sé, es que lo de estar todo el día encerrado en casa viendo la tele, o en su defecto, mirando la pantallita del pc, me exaspera. Que no digo yo que un rato, pues mira. Pero joé, todo el día o en todos tus ratos de ocio, como que no parece ni medio normal.



Menos mal que han llegado para salvarnos. Sí, sí, algún mente-clara ha tenido un momento de lucidez y ha pensado en todo.
Efectivamente. El verano de 2016 será recordado por eso. Y es que resulta que para que la gente salga a la calle y haga una mijilla de deporte andando de un lado para otro, se han inventado no sé qué juego para el móvil, donde tienes que cazar no sé qué bicho por las calles de tu poblado.

Mira tú qué bien. Las cabezas pensantes, que se dedican a eso, a pensar.

Y ea, que ahora la gente ha salido a la calle. Ouh, yeah. Por la razón que sea, pero han salido. Pero claro, lo han hecho con la cara pegada a la pantallita del móvil. Vamos, igualito que antes pero con una motivación nueva. :)

Y vosotros me diréis:-"¿Y no era eso lo que tú querías?"-.  Y yo os diré:-"Bueeeeeno. Vale, es que es verdad: No estoy conforme con ná"-.

Señoras, señores, la sensación del verano ya no es una canción pachanguera, no. 
Este 2016 tendrá su momento de gloria para siempre en la historia y será recordado como el verano donde la gente salió a la caza de bichitos adorables.


Venga, no me digáis que no es adorable :)

miércoles, 25 de mayo de 2016

Los buenos, los malos y los incoherentes

Espera. Déjame ver si lo he entendido bien...

O sea, que según tú, una buena persona es aquella criaturica que no dice lo que piensa, que no dice lo que siente; el que se calla, el que aguanta todo sin rechistar, el que no se rebela, el que no contradice, el que a la cara no dice las cosas aunque las piense, el que te da la razón aunque opine lo contrario, el que te deja hacer y decir a tu antojo, el que hace lo que los demás quieren y lo que los demás esperan... El que es políticamente correcto.
Ése, para ti, es una buena persona, ¿no?

Entonces, por el contrario, claro está, es una mala persona aquel que tiene otra opinión y la defiende, el que no se deja avasallar, el que no permite que lo pisoteen, el que no se calla, el que hace lo que considera más oportuno en cada momento, el que dice lo que piensa aunque sepa a ciencia cierta que no va a gustar, el que se encara ante lo que considera injusto, el que se muestra tal y como es y no le importa hacerlo...

Es así, ¿no? 

Vale, gracias. Era sólo simple curiosidad...
Pero vaya, que llegados a este punto, te diré que me da igual. Porque es que no te lo he dicho antes, pero a estas alturas tu opinión a mí ya no me sirve de nada. Y lo que es más, me importa una m... Esto, un pimiento. Ea, así igual ya puedes entender lo que sentimos los demás.


¿Tengo cara de que me importe?

sábado, 30 de abril de 2016

Se ve cada cosa...

Pos no voy el otro día andando con mi madre por la calle, después de desayunar en un sitio donde la muchacha nos trata mú rebien e intenta dibujarme (y lo consigue) cosicas en el café...


Se ve la manzana, ¿no? :)

Vale, pues eso. ¿Y no llegamos a la esquina conflictiva del barrio donde, por primera vez y sin que sirva de precedente, había dos policías municipales así como vigilando, y de pronto se oye un porrazo calle arriba?
¿Y no miramos todos hacia allí y vemos una moto en el suelo y una pareja (hombre-mujer, nada de niñato-niñata) haciendo la croqueta también sobre el pavimento?

¿Y no resulta que nos quedamos todos quietos, y los policías con su parsimonia habitual, porque tampoco es que se dieran mucha prisa, echan a andar a cámara lenta hacia ellos y hacia todo el desparrame de trozos de moto, bolsas de la compra y personas varias?

¿Y no nos quedamos todos a cuadros cuando el hombre (ahora ya sí niñato), se levanta corriendo, coge la moto, y se va dejando a la mujer en el suelo, que no podía levantarse?


WTF?!!

Yo, inocente de mí, pensé que el tío iba a quitar la moto de en medio, aparcarla bien y volver. Que aunque la cosa estaba claro que no era grave, pues qué menos que hacer lo que se supone que tienes que hacer, ¿no?
Pero, ¡qué va! El tío aprovechó que los policías tampoco se mataban por llegar deprisa, y se fue del tó. Desapareció, éste sí que sí, a toda velocidad. 

Claro que sí. Ahí, eludiendo a la autoridad competente, y evitando su responsabilidad, su falta de casco obligatorio, y seguramente también, su falta de seguro y papeles de la moto.

Sí, es lo que pasa cuando alguien tiene más miedo que vergüenza.



martes, 30 de junio de 2015

Pedales y otras armas de doble filo

A ver. Una dudilla existencial que tengo yo últimamente... 
Los ciclistas son "inmunes" a los semáforos en rojo, ¿verdad? Ellos están por encima del bien y del mal, y lo de las normas de circulación no va con ellos, ¿no es eso? Es que si no, no me lo explico, porque a ratos me dan unas ganas de darles un bufío y un par de guantazos que pa qué.



Me da coraje porque luego exigen respeto cuando está claro que ellos no respetan a nada ni a nadie. Y parece que de eso no se dan cuenta o no se quieren dar cuenta. Se creen con más derechos que nadie, ya veis.

Y después nos echamos las manos a la cabeza cuando hay un ciclista muerto en carretera. Pues, ¿qué queréis que os diga? Si es que no respetan las normas. Yo siempre que voy con el coche y me encuentro con ciclistas, rara es la vez que no ocupan todo el carril para poder charlar tranquilamente de sus cosas. Les importa un rábano ir entorpeciendo la circulación.

O que yo me pare en un semáforo en rojo y ellos me adelanten. Les da igual por dónde: Por la derecha, por la izquierda. Y sigan su camino tan felices y tan contentos, como si la señal no fuera con ellos. Es que no lo entiendo, vaya.

Y me acojonan lo que no está en los escritos. Y ahora en verano, que parece que se reproducen por esporas o algo, ni os cuento.
Porque sí, porque se creen los dueños y con la certeza de que el resto de conductores tenemos que ir respetándolos a ellos porque son los más expuestos.
Y luego piensas:-"Joé, pero si eres tú el que no le tienes apego a la vida. ¿Y encima la culpa es mía? Anda, cómprate una estática y así no le das por saco a nadie"-.

Ná, gente, que te buscas la ruina siempre tú, que eres el que llevas el coche.

P.D: Seguro que todos los ciclistas no son así. Pero esto es como los políticos: Habrá corruptos y habrá los que no lo sean. Pero los que lo son, son conocidos en su inmensa mayoría. 
Pues igual.



lunes, 18 de mayo de 2015

Guerrillas urbanas

El otro día leí una noticia en un periódico de Granada en donde se decía que las poblaciones de gorriones están disminuyendo a pasos agigantados. Y que esto se debía a que las criaturas cada vez encuentran menos huecos donde anidar, y a que además están apareciendo otras especies de aves en las ciudades que no las dejan.

Pues eso, que no tengo que irme muy lejos porque puedo ver la guerra por la supervivencia desde la ventana de mi casa. A ratos alucino con los comportamientos de los animales, que tampoco son tan diferentes a los de las personas, dicho sea de paso. Sólo hay que tener una mijilla de interés en observarlos. Y sí, mucho tiempo libre también. :) 

El caso es que el piso del edificio de enfrente está vacío, y justo detrás del aire acondicionado que hay en el balcón, una pareja de gorriones decidió hacer su nido hace más de dos meses. Iban, venían, traían ramitas, traían broza... Vamos, lo normal.

(Si pincháis en las fotos, se pueden ver mejor los detalles).


-"Parece que me ha quedao un chabolo la mar de apañao..."-.


-"Sí señor. Aquí está el tío..."-.

Y ahí estaban las criaturas, tó felices y tó contentas porque ya habían tenido prole y se oía la escandalera cada vez que llegaba el padre o la madre con comida en el pico.

Pero entonces, llegó la amenaza.


Batalla psicológica de miraditas crueles y chilleriza insoportable

Sí. Llegaron los estorninos. Y una pareja, para más señas, parecía que no tenían más sitios para poner su nido, que detrás del aire acondicionado donde ya lo tenían los gorrioncillos.
Así que, cuando asomaba el estornino por los tejados, los gorriones armaban la del 2 de mayo con la escandalera para intentar echarlo.
Pero claro, aunque los gorriones defendían lo que era suyo, no podían estar todo el tiempo en el nido. Tenían que salir a buscar alimento para los churumbeles.
Y entonces...


-"Ésta es la mía"-.

Lo que pasó fue que el estornino aprovechó un descuido de los gorriones, se coló detrás del aire acondicionado, la lió parda y salió llevándose en el pico un polluelo de gorrión. Voló hasta posarse en una antena, en lo alto del edificio y posteriormente, tiró al polluelo desde allí. Se puso a cantar y festejar su éxito, batiendo las alas más feliz que tó.
Cabrón...

De eso no tengo fotos. Entenderéis que no las haya.


Estornino Malote tó orgulloso de su "proeza".

Me dio mucha penica cuando al rato volvieron los gorriones y se encontraron el nido vacío. Los vi asomándose por todas partes, mirando y remirando sin encontrar a sus churumbeles. Angelicos.

Estuvieron unos cuantos días en una guerra sin cuartel, donde los estorninos entraban al nido de los gorriones, y los gorriones seguían allí, intentando echarlos.

¿Resultado? Pues que al final, los estorninos se apoderaron del nido y los gorriones tuvieron que irse a buscar otro sitio para construirse un nido nuevo.

No se han ido muy lejos. Han encontrado un pequeño hueco en el mismo balcón, y ya están intentando acondicionarlo. 
La vida sigue.


Vecinos y enemigos

En reconstrucción...


Y tiene guasa la cosa, porque resulta que ahora que los gorriones han tenido que dejar su primer hogar pero han encontrado otro sitio donde anidar, el Estornino Malote intentó ayer sin ir más lejos, colarse en el hueco de la nueva casa gorrionil.

Pero los gorriones esta vez han sido más listos y el hueco en el que se han colado es tan pequeño, que los estorninos no caben. 
¡Chúpate ésa, Estornino Malote!

Se soportan porque son vecinos, pero nunca serán amigos.

Y así acaba esta historia de fauna doméstica. Los animalitos nunca dejarán de sorprendernos.
:)


sábado, 9 de mayo de 2015

Princesas del siglo XXI

Pues se ve que no estaremos haciendo bien las cosas cuando los clichés de hace 40 años siguen vigentes en la actualidad.
O será que, a pesar de la juventud o de los años que han pasado, todavía hay gente que piensa que las cosas no han cambiado y que no tienen por qué hacerlo.

A ver. Mi sobri va dos veces por semana a jugar al fútbol. Una actividad extraescolar como otra cualquiera. Importante empezar con el deporte desde muy jovencita para coger el hábito, que esto es como leer: Luego te lo pide el cuerpo.

Vale, pues eso, que la mami de mi sobri apuntó a la churumbela a fútbol. Y a la cría le gusta. Le gusta el fútbol y le gusta jugar con los niños. 
¿Qué pasa? A mí también me gustaba jugar cuando era niña. Y también prefería pasar el rato con los niños antes que con las niñas. Siempre me gustó más estar con ellos. Eran brutos, sí, pero mucho más nobles y leales. 
Pero ea, siempre tuve que aguantar que ellas (nunca ellos) me llamaran de todo. Es verdad eso de que somos nuestras peores censoras. Por eso supongo que me gustaba más estar con los niños, que al menos, conmigo y en aquella época, no tenían tantos prejuicios. Si jugaba bien al fútbol, a ellos no les importaba nada más.

La verdad es que eso sigue igual en la actualidad. Todavía sigo prefiriendo la compañía de las criaturas del sexo masculino. Por eso imagino que mis mejores amigos siguen siendo hombres. Y lo que son las cosas, me resulta mucho más fácil hablar con ellos de cualquier cosa que con ellas. Y eso no quiere decir que no tenga amigas, que también, pero eso, que parece que me entiendo mejor con ellos.

Bueno, a lo que iba, que siempre me encaramo a las ramas... 
Que sí, que resulta que eso, que la churumbela juega al fútbol y además le gusta. Y en esto que la madre de otro niño se acercó el otro día a la madre de mi sobri y le dijo:
-"Dice mi Churumbel que tu Churumbela ya no es una princesa porque juega con los niños"-.
...
Tócate los coj*nes, MariLoles.

Lo peor de todo es que estoy segura de que ahí el niño no tenía nada que ver. Fue la madre del susodicho la que se inventó la lindeza que supuestamente había dicho su hijo. Pero, ¿para qué? Mi teoría es que lo hizo para dar por culo, claro.

Pues mira qué bien, porque si seguimos así, y las niñas tienen que ser princesas encerradas en un castillo, y los niños, príncipes que maten dragones y salven princesas, está claro que no hemos avanzado nada. 
Espero, y además, estoy convencida, de que mi sobri será una princesa del siglo XXI que matará sus propios dragones cuando haga falta. No necesitará que venga nadie a hacerlo por ella.

Punto.