Que ya sé que no es mucho, no, pero es lo único que tengo...
Y la historia de hoy ha sido tal que así...
Me llama por teléfono la madre de una alumnilla mía y me suelta, así, sin anestesia ni ná:
-"Mira, no vengas esta tarde porque mi hija se ha ido de mi casa"-.
Y yo, que por un momento me he quedado a cuadros, porque era lo último que me podía imaginar, no he podido articular una palabra coherente:-"¿Q... Cóm... QUÉ!!!?"-.
...
Pues eso, que la churumbela, a sus 16 años mú bien llevaos, se ha ido a vivir con un tío. Que sea gitano o no es lo de menos, porque en el fondo, pues ya eso es lo de menos. Pero que él le saque a ella un puñao de años, que ella haya dejado el instituto, y que no se plantee su vida a partir de eso, pues...
¡Vaya tela!
Y ahí estaba yo, escuchando llorar a la madre mientras me lo contaba:
-"Ya se dará cuenta, pero ¿tú te crees lo que nos ha hecho la niñaca a su padre y a mí?"-.
Pues no, señora, realmente no me lo puedo creer.
Y pienso. Pienso que sí, que es una edad muy mala, pero que no hemos avanzado nada; que las cabezas siguen igual de locas; que a las crías se las engatusa con cualquier cosa y hacen cualquier locura; que no respetan a nadie, que no piensan en nadie, que actúan por impulsos sin pararse a pensar en las consecuencias...
No sé. Al menos ésa es la impresión que a mí me da.
Y es muy triste.