sábado, 31 de marzo de 2012

Animalito ... y II

Pues nada, gente. Sois muchos los que me habéis preguntado por el pobre perro del otro día, y siento deciros que al final, el perro no ha sobrevivido.

Esta mañana he pasado por la puerta de la clínica veterinaria y he decidido entrar a preguntar. Es que yo a los vecinos no los he visto desde aquel día.
Nada más verme asomar, el veterinario ha adivinado a qué había ido. Y yo, con su:-"¿No sabes nada?"-, también he adivinado el desenlace de la historia.

Me ha contado que el miércoles le hizo placas de tórax, de las patas, de la columna, y que de todo eso el perro estaba bien. Pero que al llegar a la cabeza le encontró un coágulo de sangre de una hemorragia interna, y que tenía muy mala pinta.
Le dio una medicación muy fuerte y el perro respondió bien a ella aquel día. Incluso al día siguiente, el jueves de la huelga, el perro seguía respondiendo bien. Pero que por la tarde empeoró y ayer, viernes por la mañana, murió.

Me ha dicho que le había dado mucha pena a él también (se le notaba en la cara al muchacho); que era un perro muy bueno. Y que acababa de firmar el parte de baja para el microchip y todas esas cosas.

Pues eso... :(

miércoles, 28 de marzo de 2012

Animalito

Pues sí, sí. Hoy me han dado el día ya desde por la mañana.
Yo, que estaba tan agustico entre mis sábanas de pelillo a eso de las nueve de la mañana, de pronto, he oído un golpe sordo en la calle. Y justo a continuación, un perro chillando como si lo estuvieran matando. Pero chillando de verdad. Vamos, que te ponía los pelos de punta.

Y al asomarme ahí, en el callejón donde tenemos la cochera, estaba el perro tumbadito en el suelo, sin poder moverse. Al menos, ya había dejado de chillar.
Mi padre y mi hermano, que justo en ese momento se iban a trabajar, han visto al animal caer desde lo alto. Y claro, ya no han podido irse. Han aparcado el coche y se han quedado con el perro.

Y enseguida yo, desde la ventana:-"Pero, ¿ése no es el dálmata de ese piso?"-, señalando el bloque de enfrente. Y sí, sí claro que lo era.
Llamo a los dueños del piso por teléfono. -"Mira, que soy la Lou, la vecina de enfrente. Que vuestro perro se ha caído por el balcón"-. De un 2º, para más señas...

Al momento, ha aparecido la muchacha en el callejón, toda agobiada, porque sus padres estaban los dos trabajando y se encontraba ella sola. Y mientras tanto, allí estaba el pobre perro, de apenas dos años de edad, tumbado en el suelo sin poder o sin querer moverse. Es que, además, es un perro que conozco desde que era cachorro. Y no sabéis la pena que me ha dado. Angelico...

Le pregunto a la muchacha desde mi ventana a qué veterinario quería que avisase, porque tampoco era plan de mover al perro sin saber si tenía algo roto. Y como era el mismo veterinario que tiene la Frida, y con él hay confianza, pues he dicho de llamarlo por si podía acercarse.
Era temprano para que estuviera en la clínica, así que he tenido que llamarlo al móvil. Y después de hablar con él, ya he bajado a la calle yo también a esperarlo.

El perro no se movía. Y nos miraba a todos con una cara de pena que para qué...
Yo supongo que el que no tiene perro no puede entender nada de esto. Pero los que tenemos un animalillo en casa, pues nos parte el alma ver una cosa así.

El veterinario ha llegado. Se ha puesto a tocar al perro por todas partes, imagino que buscando roturas, fracturas o algún daño interno. Era evidente lo que pasaba cuando el perro ni se ha quejado mientras el veterinario le pellizcaba los dedos, las patas, la barriga, el lomo...
Vaya, que no había que ser muy listo para llegar a la conclusión de que el perro tenía daños en la columna vertebral. Además, que la cara del veterinario lo decía todo. Así que ha dicho de llevárselo a su clínica, porque allí no podía hacer nada.

Las vecinas del bloque, que estaban asomadas a los balcones, han dicho de echarnos una manta para poder transportar al perro hasta el coche del veterinario. Y no os imagináis cómo se ha puesto a chillar el pobre perro cuando lo hemos cogido entre todos con la manta. Ya os digo: Los pelos de punta que nos ha puesto el angelico. Allí hemos terminado todos con las lágrimas saltadas.
Así, justo así nos miraba la criatura. Ay, de verdad, qué penica...

viernes, 23 de marzo de 2012

Jornada de reflexión

Había una vez cuatro individuos llamados Todo el Mundo, Alguien, Nadie y Cualquiera.

Siempre que había un trabajo que hacer, Todo el Mundo estaba seguro de que Alguien lo haría. Cualquiera podría haberlo hecho, pero Nadie lo hizo.
Cuando Nadie lo hizo, Alguien se puso nervioso porque Todo el Mundo tenía el deber de hacerlo.

Al final, Todo el Mundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho.

= = = = = = = = = = = = = = = = =

Esta historia siempre se repite una y otra vez, una y otra vez...
Y esto será así hasta el fin de los tiempos. O en su defecto, hasta el infinito y más allá.

jueves, 15 de marzo de 2012

Redoblando esfuerzos

"En esta vida, todo lo que merece la pena, cuesta conseguirlo".

Qué razón tiene el hombre que lo dice en el anuncio de la tele.

... Porque siempre hay que luchar por las cosas que nos importan y las cosas que queremos. Siempre... Y aunque al pronto parezca que los esfuerzos han sido inútiles y que no hemos conseguido lo que nos proponíamos, estoy convencida de que ese esfuerzo siempre vale la pena.

Y es que, aunque hayamos puesto todo nuestro empeño, aunque lo hayamos dado todo, y aunque los resultados no hayan sido los que esperábamos, a la larga y no tirando la toalla ni en el momento de la más absoluta desesperación, seguro que conseguimos la victoria. Más tarde o más temprano, pero ese momento siempre llega para el que sabe esperar.

Toda la vida he tenido muy claro que el esfuerzo y la constancia siempre tienen su recompensa. Y la clave está en no rendirse nunca y seguir intentándolo las veces que sean necesarias. Al final, quien resiste, gana. Es así de simple.

Por supuesto que a veces nos cansamos. Claro que sí. Por eso necesitamos de alguien que nos recuerde estas cosas. Alguien que no nos deje rendirnos en ese momento jodío de desánimo que surge cuando, después de muchos intentos y sacrificios, no conseguimos lo que buscabamos con tanto afán.

Pues sí, justo así llevo yo toda esta semana de perros. Ea, con mis alumnillos, que están con el bajón... Porque, a la vista de los últimos resultados, alguno se me ha derrumbado en algún momento y algún otro me ha dicho de mandarlo todo a tomar viento. Y yo:-"Pues tú puedes decir lo que quieras, pero yo no te voy a dejar solo. Así que..., seguimos, ¿no?"-.

Y sí. Seguimos.
:)

domingo, 11 de marzo de 2012

Un pequeño instante en la vida

Y es que hay instantes en la vida que me hacen olvidar todos los malos rollos que alguna vez me cogieron por sorpresa. O todas las puñeteras movidas que me encontré por el camino, sin ni siquiera haberlas buscado. O todas las dichosas historias para no dormir que consiguieron hacerme dudar absolutamente de todo... Incluso de mí.

Pero sobretodo, esos instantes únicos en la vida, me hacen olvidar a la gente que me costó tanto descubrir que en realidad no valían la pena. La gente que murmuró a mis espaldas y me apuñaló sin darme la oportunidad de defenderme; la gente que miró para otro lado y no dio la cara cuando tenía que haberlo hecho; o la gente que perdió el rumbo en algún momento y quiso arrastrarme hacia el caos a mí también.

Todo eso logro olvidarlo en el momento en el que la simple sonrisa de una personita tan especial, consigue que se borre de un plumazo todo lo que no me sirve y no me aporta nada bueno. Esa sonrisa que, sin ella pretenderlo, ilumina mi alma y elimina de golpe todo mi cansancio acumulado...


Ale, gente, feliz semana. :)

lunes, 5 de marzo de 2012

Un "chou" o algo...

Hay que ver... Me pasa cada cosa que yo a ratos de verdad creo que soy la protagonista de una especie de peli al más puro estilo "show de Truman".
Pero bueno, me mola. :)

Situación: Clase con una muchacha, en su habitación, allá en la segunda planta de su casa. Vamos, que he tenido que pasar por el comedor y saludar a toda la familia antes de subir arriba.
Yo creo que aunque diga buenas tardes cuando entro, paso tan desapercibida que nadie repara en la petarda de la profe particular de la niña, cuando están todos alrededor de la tele encendida.

El caso es que, se acaba la hora de clase, me despido de la muchacha y salgo de su habitación. Y allí, en mitad del pasillo, me encuentro con el padre que salía de su dormitorio hacia la ducha, en mini-calzoncillos. Que digo yo, que menos mal que llevaba puesto algo encima, porque ya se sabe que cada uno en su casa...

El hombre no me esperaba y se ha quedado parado en mitad del camino, mirándome, con los ojos desorbitaos. La cara descompuesta que se le ha dibujado ha sido de:-"Oh, tierra trágame"-. Y además, que el pobre no sabía ni dónde mirar ni dónde esconderse ni ná ni ná...

Os pensaréis que yo también he puesto la misma cara y me he quedado igual de congelá en el pasillo, ¿no? ¡Pues no!
Porque yo le he mirado directamente (a la cara, se entiende), y he dicho:-"Pues nada. Ya hemos terminado por hoy, así que ya me voy. Ale, hasta luego"-. Y he bajado por las escaleras sin darle más importancia a la historia. Creo que al hombre le ha dado más vergüenza que a mí. Claro que yo, de vergüenza, gasto la justa ná más, así que... :)
Otro día se fijarán más en quién entra en su casa y cuándo se va...

Pero es que la otra tarde, me pasó algo igual. Bueno, quizá no algo así tan drástico y tan llamativo, pero eso, que la gente en su casa es justo eso, dueña de su casa.
Estoy en la habitación con otra chiquilla y suena el teléfono fijo en el comedor. Y como nadie daba muestras de ir contestarlo, le pregunto a la muchacha:-"¿Es que estás sola en casa, jamía?"-. Y ella:-"Pues se supone que no"-.
Abre la puerta de su habitación para ir a contestar, y se oye el estruendo de la voz del padre, en tono cabreado:-"¡Coged el teléfono, coño, que estoy cagando!"-.
Ahí sí me he puesto, muy disimulada yo, a hacer un ejercicio de Física tranquilamente, como si yo no hubiese oído nada y como si no fuese conmigo la historia. Que no iba, también es verdad...

Ay, señor... Pero, ¿por qué me tienen que pasar a mí estas cosas?
...
No digáis ná. Si era sólo una pregunta retórica...
:D