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jueves, 4 de enero de 2018

Volviendo poquito a poco

Buenas... ¿Se puede? ¿Sí? ... 
Hola, ¿qué tal?

Sí, ya lo sé, ya lo sé. Meses. Llevo meses sin pasarme por aquí. Sin pasarme por vuestros rincones. Sin escribir ni una sola línea.

Y es verdad que no tengo tiempo, pero es que tampoco tengo ganas. Y lo que es peor, no tengo ni chispa de inspiración. Se ve que la criatura hizo las maletas y se fue de vacaciones a no sabemos dónde. Quizás por eso es por lo que no me apetece escribir: Porque no sé de qué.

Pero ea, el año nuevo ha comenzado. Y ya sabéis lo que dicen por ahí, ¿no? Vida nueva, sí. Pero no. Es mentira. Seguimos en el mismo sitio, haciendo las mismas cosas. Porque las cosas no cambian. Y si queremos que cambien, tenemos que cambiar nosotros. Y a ratos eso es tan complicado... 

De todas formas, a ratos también es mejor que no cambien. Porque si encima lo hacen a peor, para qué queremos más, ¿eh? Uff, calla, calla...

Pero eso, que hoy alguien me ha recordado que hacía mucho tiempo que no escribía nada en el blog. Y he pensado que ni siquiera había entrado en él desde primeros septiembre. Y me he dicho:-"Vamos a entrar, aunque sea una mijilla para saludar a estas criaturicas, ¿no?"-. Y aquí estoy.

Pues nada, gente. Espero que hayáis tenido una feliz entrada de año, que os traigan muchas cosicas los Reyes y que se cumplan todos vuestros sueños en este 2018 que ahora empieza. 
Total, tenemos aún 360 días para cumplirlos, así que, a por ellos...
:)



martes, 12 de septiembre de 2017

Lo mejor de sí mismos

Este verano ha sido un tanto regulero. Es curioso cómo el tiempo puede pasar tan deprisa y tan despacio a la vez, dependiendo de lo que esté ocurriendo a tu alrededor en cada momento.
Mes y medio de incertidumbre, de espera, y 20 días enclaustrados.

Y en ese tiempo me he dado cuenta de que las cosas funcionan porque son las personas las que las hacen funcionar. 
Igual no tienen todos los recursos que debieran a su alcance; o igual, no existe todo el personal que demanda el resto, pero si el trabajo sale adelante, si todos los que hay se implican de esa manera tan excepcional, la cosa funciona siempre.

Con la que se lió en Granada hace un año con el traslado de especialidades y pacientes al nuevo hospital que habían construido "en el culo del mundo", allá en el Parque Tecnológico de la Salud. Nadie sabía dónde ir, ni qué hacer, ni cómo llegar... Ni siquiera el mismo personal del hospital sabía moverse por allí. Mucho menos, con pacientes a los que atender. 
El año pasado fue un descontrol, a pesar de lo moderno que lo habían construido, que estaba a la vanguardia de los hospitales españoles. 



Pero este verano, un año después y por circunstancias de la vida, he tenido que "vivir" allí casi tres semanas. He tenido la suerte de conocer a muchísimos profesionales que daba gusto ver trabajar. Y no sólo menciono lo bien que conocían su profesión, no. Es que de cada uno de ellos me llevo, además, el cariño y la cercanía que mostraban a diario; la atención, el respeto y el cuidado con el que nos trataban a cada instante; el apoyo, el aliento y el ánimo que nos dedicaban en los momentos regulares. Porque haberlos, momentos regulares, los ha habido.

El buen hacer, las buenas palabras, las buenas caras... Cada persona que entraba por la puerta, con la sonrisa pintada en la cara, preguntando qué tal la noche o cómo estaba, será digno de recordar para siempre. Y eso que imagino que ellos también tendrían sus problemas y sus historias en sus casas, con sus familias, con sus jefes... Pero allí estaban, dando lo mejor de ellos mismos.

Y no, no olvidaré a ninguno de los profesionales de la 4ª planta, en el "tercer dedo" del hospital Campus de la Salud de Granada. Médicos, enfermeras, auxiliares, limpiadoras, celadores... .

Lola, Andrés, Javi, Inma, Cristina, Conchi, Paqui, Carlos, Silvia, Rita, Mª Carmen, Mª Jesús... Personas a las que no conocía de nada, pero que acabaron convirtiéndose en parte de mi vida y de mi familia, al convivir con ellos durante casi tres semanas, las 24 horas del día.




viernes, 16 de diciembre de 2016

Nuevos comienzos, nuevas rutinas

Jopé, tengo esto abandonaíto perdío.
Pero ea, que entre unas cosas y otras, no tengo tiempo para nada. Lo cual, y dicho sea de paso, pues me gusta, ¿para qué os voy a engañar?

Horarios nuevos, gente nueva... Eso siempre mola, ¿no? Digo yo, porque a pesar de todo, a mí sí me mola.

Que he empezado el último libro que me voy a leer este año, y que tengo que terminarlo antes de que acabe el 2016 sí o sí. Porque además, fue un reto que me propuse en enero. Y por supuesto, quiero cumplirlo. A marchas forzadas que voy a ir este mes, pero eso, que el libro número 33 es...



También mola, ¿eh? Pues eso.

Que ya no puedo darme paseítos reparadores y diarios por la Vega de Graná con mi mp3 para disfrutar del sol y del aire fresco, y para desconectar un poco. Que tampoco para eso tengo tiempo.
Pero vaya, que he perdido dos kilos en el último mes y medio, así que... 
Vamos, lo que no ha conseguido mi negro* en seis meses, lo ha conseguido el trajín diario de las últimas semanas. Eso, y que mi jefa es bastante directa al hablar y me produce una mijica de estrés. Cuando se dirige a mí de esas maneras tan suyas, a mí me cambia la cara. Yo creo que hasta ella lo ha notado, vaya. Será porque a mí en la cara se me nota tó y no soy capaz de disimular ná.

Y ya está. Que no me gusta dejar el blog inactivo tanto tiempo, y que a ver si puedo sacar algún ratico de vez en cuando. Pero sobretodo, a ver si puedo no dejar de leeros, que eso siempre me ha gustado.
:)

* Por cierto, mi negro es un tal Fausto. Un muchacho que tiene un canal en youtube donde cuelga vídeos de cardio y ejercicios varios para la pérdida de peso. Antes podía ponerme alguno de sus vídeos para ir haciendo los ejercicios con él. Ahora me resulta más complicado sacar tiempo para eso, claro.




viernes, 29 de agosto de 2014

Aquí seguimos...

Y es que a veces necesitamos nuestros ratos de asueto. Momentos indeterminados de esparcimiento, de ocio, de reposo... Y, por supuesto, también, ¿y por qué no? De holgazanería por un tubo.
Es la única manera que conozco para intentar desintoxicarme de todo un poco. 

Desconexión total. 
Para quitarse de en medio, para no pensar en nada, para sólo disfrutar de los días de sol, de la brisa, del cielo azul, de los libros, de las risas, de los recuerdos, de las charlas sin fin...

Desconexión total. 
Para ver las cosas con perspectiva, para ver dónde estamos, qué hacemos, adónde vamos... Y si merece la pena ir.




Y eso, que agosto ha sido justo el momento. 
En realidad, agosto siempre suele ser el momento. Sí, porque después siempre hay un nuevo comienzo. Y es que, para mí, todo empieza en septiembre. Nunca ha sido en enero. Es septiembre, el mes de los comienzos por excelencia. El mes de los reencuentros. El mes de los nuevos propósitos.
Ea, la deformación profesional del estudiante que no se me termina de pasar, imagino. 

Y sí. Septiembre está ahí ya, a la vuelta de la esquina, acercándose peligrosamente. 

Pos ná, gente. Que aquí estamos. Que volvemos, que seguimos... Que, en realidad, nunca nos hemos ido.
:)


sábado, 24 de agosto de 2013

A una semana escasa...

Ay, mira qué agustico... Ay, mira qué bien...
Pero eso, que estaba claro y todos sabíamos que no podía durar eternamente.


Gente, no sé si os habéis dado cuenta, pero yastá... Le queda un suspiro al mes de agosto. Y en consecuencia, está a puntito de llegar el mes de septiembre otra vez, sí.

A ver, que no es por fastidiar ni ná de eso, ¿eh? Peeeeeero... Pues eso, que se está acabando el verano. Y como a mí el otoño y todo lo que trae consigo me gusta más, pues desde aquí reivindico mi petición de cien mil inviernos antes que un verano. ¡Hombreya! Que yo no puedo con el calor, ea. :)

Así que sí, aprovechaos porque esto se está acabando un poco. De aquí a ná, vuelven a llenarse los kioscos con los dichosos coleccionables de todos los años.
Ea, ya habréis visto algún anuncio. Sí, para aprender a hacer punto de cruz; o por si queréis construir un galeón español del siglo XVI; o la Estrella de la Muerte en 3D o la típica casa de muñecas de la infancia... O mira, por qué no, hacer colección de tropecientos mil relojes de época. Que serán muy monos, pero tienen una pinta de coger más mierda en la vitrina que pa qué...

Y sí, ya mismo vuelve también el típico propósito de enmienda para empezar en el gimnasio a bajar esos cuantos kilos de más, después de los meses de calor con las cervecitas freshquitas.
O el típico curso de idiomas con el que nos da la neura siempre en septiembre. Y si no, ya me lo decís cuando empiecen a anunciar en la tele el dichoso curso de inglés o alemán de Planeta DeAgostini.
Eso sin contar con el típico fervor estudiantil que siempre surge en esta época:-"Este curso no me pasa lo de siempre. Este curso empiezo a estudiar desde el primer día"-.
Sí, ya, ya...

Así que sí, gente. Vamos a tomárnoslo con filosofía.
Septiembre, otoño... ¡Allá vamos!


lunes, 8 de abril de 2013

Viaje relámpago

Pues eso, que he estado de visita en la Ciudad Condal apenas tres días. Y así, casi de golpe y porrazo.

Porque es que, a veces las cosas surgen sobre la marcha. Y a veces, puede que surjan de la peor manera posible. Pero eso, que de cada cosica mala, también podemos sacar algo bueno, ¿no? 
Y vale, ¿por qué no decirlo? La historia ha mejorado bastante en el último par de semanas, así que la cosa ha ido mejor de lo que podíamos esperar. Lo hemos podido comprobar nada más aterrizar allí.

Y entonces, la Lou que es muy aventurera, pues aprovecha el momento y queda con una amiga bloguera que ya conoció hace dos años, para ver si la invita a perderse con ella por el barrio gótico de Barcelona. Y, ¡qué casualidad! Era justo por donde ella había decidido que nos teníamos que perder...

Puente del Obispo

Restos del templo de César Augusto

Plaza del Rey

Catedral de Barcelona

Basílica de Santa María del Mar

Para mí, realmente fue una tarde inolvidable. Muy necesaria para despejarme una mijilla y muy esclarecedora para entender algunas cosillas también.

Gracias, Carolain. Por esa tarde, por la genial ruta turística y por el regalico tan chulo que me trajiste.

Mi collarcico de piedras molón. :)
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _

P.D: Tengo que decir que el que más nos ha echado de menos estos días ha sido el Canijo. En cuantito nos vio entrar por la puerta, se volvió loco de alegría... 
Ahí está ahora, en el balcón, canturreando, tó feliz y contento. Angelico...
:)

miércoles, 6 de abril de 2011

... perfumadita de brea...

Y es que, volver a los orígenes a veces es hasta necesario. Bueno, yo diría que más que necesario, es imprescindible y casi obligatorio hacerlo de vez en cuando.
Quizás para comprobar lo que han cambiado las cosas.
O quizás para comprobar las que siguen igual.
Y quizás, para disfrutar cada instante con la gente de siempre, y con la gente nueva que acaba de aparecer en tu vida... :)

... Y allí estaba mi amigo, que seguía en su sitio. Imponente como siempre.
Y allí estaba el Azul inmenso, que bailaba al compás de mis pasos.
Y allí los olores, los colores, el atardecer...

Porque es que yo también nací en el Mediterráneo...