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jueves, 11 de agosto de 2016

Ya no te espero

De esas veces que te cruzas con una persona por la calle y, con toda la pena del mundo, piensas:-"Lo he intentado muchas veces, pero se acabó. Ya me he cansado..."-.




martes, 31 de mayo de 2016

Imborrable

A ver, una preguntilla... 
¿Qué haces cuando tienes el número de un amigo guardado en tu agenda del móvil, pero de pronto ese amigo ya no está? 

Sabes a ciencia cierta que ya no podrás llamarle nunca y que él nunca te volverá a llamar a ti, pero joé, ¿qué haces? ¿Borras el número? ¿Guardas el número? ¿Dejas el número ahí olvidado, como cosa perdida?

Es una putada. Ya os lo digo yo. Es una putada y gorda.

Mi amigo se fue en septiembre y yo no me enteré. Habíamos hablado por última vez tres meses antes. Y esto de no tener conocidos en común, de no vivir en la misma localidad y de no vernos de continuo, hizo que yo no me enterase de nada... 
Hasta el día que volví a llamarle a su casa y me dieron la jodía noticia, claro. A cuadros me quedé, vaya.

El otro día fue su cumpleaños y por supuesto me acordé. Pero no, ya no le pude llamar.


martes, 29 de marzo de 2016

Soledades

Creo que la mayoría de las veces lo único que necesitamos es a alguien que nos escuche. Que escuche nuestros miedos, nuestros sueños, nuestras esperanzas... Y que nos escuche sin juicios, sin consejos y sin soluciones. Simplemente que nos escuche y esté ahí cuando nos haga falta.

Pero, ¿sabéis qué? Que no. Que no es tan fácil.

Pienso que, en el fondo, todos estamos solos en esta vida. Que sí, que podemos tener gente a nuestro alrededor, familia, pareja, amigos... Pero a la hora de la verdad, a la hora de tomar decisiones, a la hora de vivir nuestros desengaños y nuestras desilusiones, siempre estamos solos.




lunes, 14 de septiembre de 2015

Desconectando

Fotillo de la Lou - 11/09/2015

Te pierdes una semana, con la idea de que quizás quieres encontrarte, pero con la seguridad de que está claro que no quieres que te encuentren...

lunes, 30 de marzo de 2015

Donde nadie...


Porque sí, porque la gente siempre está totalmente cualificada para decirte cómo tienes que ser y cómo tienes que vivir; qué es lo que tienes que pensar y cómo tienes que sentir o sentirte en cada momento... 
Sí, son gente con mucha experiencia en la vida que, por lo que se ve, ha caminado en tus zapatos y sabe perfectamente quién eres y quién deberías ser.

Pero si no entras dentro de los parámetros en los que se supone que deberías estar y vas a tu aire, pues eso, que ya eres carne de prejuicios y, por supuesto, de juicios. 
Y eso cansa. Demasiado, a veces.

Porque eres un bicho raro.
Porque no eres normal.
Porque tu forma de pensar no es la correcta.
Porque tu forma de sentir no está bien.
Porque no deberías mostrar tu alegría o tu tristeza.
Porque la persona a la que amas no es la adecuada.
Porque no deberías dejar que adivinen tus sentimientos.
Porque podrías darle un poco de cuartelillo a esa persona a la que le gustas...
¿Pero por qué? Si a mí no me gusta...
En fin.

Hay muy pocas personas (poquísimas) con las que realmente puedes ser tú al cien por cien, en cualquier situación y en cualquier momento. Una, quizá. Dos como mucho. Esas personas con las que es fácil estar porque no te exigen nada y no te piden nada. Y puede que no te comprendan, pero al menos, no te censuran.

Con el resto del mundo, o finges, o disimulas y no te dejas ver tanto, o enseguida ya eres lo peor de lo peor, y tienes que aguantar que quieran comerte la cabeza para que seas como ellos quieren que seas.

Con lo fácil que es dejar a la gente en paz, que haga lo que quiera, que diga lo que quiera, que piense y sienta como quiera, sin tener que encasillar a nadie ni tocarle las narices a diario. Que bastante complicada es la vida ya de por sí, como para que encima te pongan trabas continuamente a que puedas ser tú.

El vive y deja vivir de toda la vida, vamos. 
Que ya sabéis que de vez en cuando, pues lo tengo que volver a repetir para que no se nos olvide.
:)


lunes, 3 de marzo de 2014

Filosofando a la hora del café

Algunas mañanas desayuno en una de esas cafeterías donde los sobrecillos de azúcar traen una frase impresa. Supongo que vosotr@s también habéis encontrado algún sitio de estos.

Normalmente, son las típicas frasecillas trascendentales y filosóficas que te dejan ahí, pensando durante un rato, mientras te tomas tu café y te comes tu media mixta.
Por supuesto, las frasecillas que más me gustan, me las guardo en el bolsillo.

Hoy me he encontrado con ésta:




"... Y el primero en olvidar, es el más feliz".

Y en ese momento he empezado a divagar.
Aunque la frasecilla del azucarillo está claro que sólo se refiere a una pelea, a una discusión o algo así, a mí me ha dado por pensar que yo nunca olvido nada. Pero absolutamente nada. Ni lo bueno, ni lo malo, ni lo regular. 

Que tengo amigos que me ven al cabo del tiempo, y alucinan cuando les recuerdo, con todo lujo de detalles, la última vez que nos encontramos. -"Anda, que ya nos vale, ¿eh? Que la última vez que nos vimos fue el 28 de septiembre de 2008 en Bib-Rambla. Sí... ¿No te acuerdas? Que me dijiste que ibas a tal sitio a llevar no sé qué papel, y que yo te conté tal y cual. Acabamos en aquella cafetería del ventanal, partidos de risa... "-.

Ea, que sí, que tengo buena memoria, ¿qué le hacemos? Cienes y cienes de gigas de memoria, como dice la gente que me conoce. 

Pero también he pensado que no por eso soy infeliz. Vamos, que yo me considero una persona bastante feliz y optimista. 
Es cierto que cuando las cosas duelen, pues acordarte de ellas sí que molesta una mijilla, evidentemente. Pero vaya, que yo no dejo de ser feliz por ellas.

A mí me gusta acordarme de las cosas, tanto buenas como malas. Al fin y al cabo, las he vivido yo y son mías, ¿no?
¿Cómo si no se come que tenga un diario desde tiempos inmemoriales, y de vez en cuando, lo coja para leer alguna aventurilla pasada?

Porque es que además, también me gusta acordarme de la gente con la que he coincidido en esta vida, aunque se hayan tenido que ir y ya no estén. O aunque no hayamos terminado todo lo bien que podríamos haber terminado. Ya sabemos todos que no siempre las relaciones personales son fáciles.

Pero eso, que me gusta acordarme de todo lo que he vivido. Y está todo ahí, en algún rinconcillo de mi memoria, dispuesto a salir cuando voy a buscarlo. Y si no, pues nada, ya voy a leerlo. :)

Creo que soy feliz porque cuando me acuerdo de esos detalles, de esas situaciones, de las personas, de los comportamientos que he tenido o de las conversaciones que he mantenido, pues eso, que no me arrepiento de nada.

Supongo que, a pesar de todo, eso es bueno, ¿no?
:)


lunes, 8 de julio de 2013

Descansando

Y es que hay lugares en los que parece que el tiempo se para cuando estás allí. Y tienes la oportunidad de ver, de mirar, de respirar, de pensar, de recordar, de sentir... De desconectar...


Sierra Nevada - Fotillo de la Lou

sábado, 25 de mayo de 2013

No te escondas

Di que no, tú no te escondas.
Ya sé que estás en medio de un conflicto emocional, porque parece que todos los que te rodean tienen un propósito en la vida, que caminan en la misma dirección y que saben hacia donde van. Y te parece que son todos menos tú, que además sientes continuamente que estás en el sitio equivocado y en el momento equivocado. 
Pero no, no te escondas. Porque brillas... Y porque enseguida se nota tu presencia en medio del gentío, tan uniforme, monótono e invariable.

No te dejes intimidar nunca por las diferencias. La variedad siempre será un factor importante, aunque muchos no lo quieran ver. Sigue adelante en todo momento, mostrándole al mundo quién eres y de qué pasta te hicieron. Te hiciste...
No tengas miedo a ser siempre tú. No intentes parecerte a nadie, aunque te pueda la presión de grupo y quieras que el resto te acepte. Recuerda que no eres como los demás. Tú eres tú y punto.


Y habrá quien te critique, quien se ría, quien intente hundirte... Siempre los hay. Pero no les escuches. Intenta sobreponerte y sobresal por encima de ellos. No te estanques pensando que no puedes y que no hay un sitio para ti.


Porque sí, porque te lo digo yo: Porque hasta las ovejas negras (azules o rojas) tenemos nuestro espacio en el mundo.


Fotillo de la Lou - 24.05.2013

sábado, 20 de abril de 2013

Bursting into life

A veces sí. A veces es tan necesario que hasta me lo pide el cuerpo. Salir a caminar y que todo lo demás se me olvide.
Porque irme por ahí a desconectar y quitarme de en medio, aunque sólo sea un par de horas, pues a mí eso como que me da vidilla.

Y si además me pierdo por esos extraordinarios caminos que tenemos en la Vega de Graná, a respirar aire puro y a que me dé el sol, pues ya es espectacular comprobar cómo en menos de una semana todo ha estallado en vida... 

Hace apenas diez días...

Álamos pelaícos - Fotillo de la Lou
Tal día como hoy... 

Álamos rebosantes - Fotillo de la Lou
Y es que la Naturaleza, siempre nos sorprende cuando dice "allá voy, que ya me toca". Y de pronto, absolutamente todo, se llena de color...

Verdes, Rojos, Amarillos, Violetas - Fotillo de la Lou

Mirando al Cielo - Fotillo de la Lou
Y el Sol, verdadero artífice de esta explosión de vida, no quiere ser menos y aparece velado por su propia obra...

Brillando - Fotillo de la Lou

Hoy se me ha hecho patente. Y a pesar de que ya hace un mes, yo te lo digo hoy. Bienvenida, Primavera.
:)



viernes, 4 de enero de 2013

Tantas cosas y tanta gente...

Me encanta viajar en el autobús. Veinte años cogiendo el mismo, tan familiar ya, es para que me guste sí o sí, ¿no?
Además, que e
s una manera más que entretenida de hacer vida social. O por el contrario y si no tienes ni chispa de ganas de hablar, una manera muy tranquila de ir pensando en tus cosas sin tener que preocuparte ni del tráfico, ni de las señales ni de ná.


Y en esto, que estábamos a puntito de llegar a la última parada, cuando ha empezado a sonar ésta en la radio...

 
Alguien ha dicho en voz alta:-"¡Uh! Me encanta esta canción. Es genial. Todas las que hace este niño lo son"-. Cosa con la que hemos estado totalmente de acuerdo el resto de los mortales que allí íbamos.

Y el conductor del autobús, que ya es como de la familia porque lo conocemos desde hace siete años, y que siempre aparenta ser un muro de hormigón armado y no tener sentimientos, hoy los ha dejado asomar una mijilla y los ha confesado en voz alta allí también. 
Sí, porque en realidad no se lo estaba diciendo a nadie. Se lo estaba diciendo a sí mismo, allí delante, él solo:-"A mí con esta canción me dan ganas de... Hacer la maleta, meter toda mi ropa y desaparecer... Hay tantas cosas que perdemos con los años, en la vida... Tantas cosas y tanta gente... Perdemos tanto..."-.

Su voz se ha ido apagando con las últimas palabras, que se han quedado suspendidas en el aire. 
De pronto, sólo se oía la música. Nadie ha vuelto a decir más nada. Es más, todos nos hemos quedado callados, mirándole, solos con nuestros pensamientos.

Supongo que en ese momento todos hemos tenido un ratico de lucidez y hemos vuelto a darnos cuenta (porque a veces se nos olvida) que aquí, cada uno tiene su vida, sus historias y sus movidas. Y evidentemente, cada uno habla, piensa y siente conforme a ellas; aunque por supuesto los demás no tengamos ni pajolera idea de por dónde van los tiros...

lunes, 9 de abril de 2012

Ese dichoso desequilibrio


Estoy convencida de que las circunstancias en las que nos movemos, nos hacen cambiar a diario. Y de hecho, es necesario hacerlo porque hay que evolucionar con las historias y lidiar con los momentos que nos toca vivir.  Hay que aprender, y para ello, hay que cambiar...
Vamos, que sí, que me he dado cuenta de que hace veinte años había cosas que ni me las planteaba, y ahora, pues sí que sí. Y no pasa nada. Estoy segura de que es algo normal. 

Lo que ya no me parece bueno del todo es dejar de ser un@ mism@. Se puede cambiar, sí, pero sin perder las formas, los principios, la educación o el respeto, ¿no? Vamos, que se puede ser una persona coherente y equilibrada, aunque cambiemos un poco cada día. También de eso estoy convencida.

Vale. Pues hace un par de meses yo perdí todo mi equilibrio de golpe. Así, tal cual. Nunca antes, en toda mi vida, lo había perdido de esa manera. Y es que, por un dichoso momento me desorienté, me desubiqué y me quedé sin saber quién era yo. Me perdí...
Y eso es jodido. No me había pasado nunca antes en todos mis años de existencia. Es como si llevara toda la vida segura, convencida, sabiendo quién soy, sabiendo lo que hago y sabiendo cómo me ve el resto del mundo; y de pronto y sin venir a cuento, todo eso se viniera abajo de un plumazo.

Y la cuestión es que ni siquiera fue por mí. Me encontré ajena a todo eso que me venía de fuera y sin avisar. Es que no hice absolutamente nada para perder ese equilibrio en el que me llevo moviendo desde que nací, porque sé a ciencia cierta que perder el equilibrio no es nada recomendable.

Fue alguien el que me arreó un mazazo tan grande, con algo que ni siquiera era verdad, el que consiguió que se tambaleara todo mi mundo, todo lo que pienso y todo lo que soy... 
Porque si ésa es la impresión que le he dado a alguien, aunque haya sido a una sola persona, para mí la cosa no puede ser peor. Y porque además, es todo tan puñeteramente injusto, que a ratos pienso que raya el surrealismo total... 
Por eso imagino que nadie es capaz de entenderme realmente, y ya ni intento comentarlo en voz alta con nadie. Escribirlo sí. Escribirlo siempre es terapéutico. Es como hablar conmigo misma.

... Pues eso, que dos meses después, aún no he conseguido que el suelo deje de moverse bajo mis pies. Pensaba que sería más fácil, pero no... Y no es que haya dejado de ser yo, que para que alguien consiga eso tiene que echar alguna que otra solicitud y que además, le llegue aprobada. Pero sí que estoy en una especie de "stand-by", intentando recomponerlo todo poco a poco...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Se acaba...

Pues nada, otro año que se acaba y se nos va.
No entra, ni mucho menos dentro de mis planes, hacer balance de este 2.010. No, porque tengo que reconocer que, para mí, no ha sido muy bueno precisamente. Vamos, no ha sido nada bueno. Vaya, que ha sido un año cabrón, para qué darle más vueltas...

Lo único bueno que ha tenido el año ha sido...
Un necesario cambio de aires, el 17 de mayo,


Un subidón de adrenalina, el 11 de julio,

Una emoción sin igual, el 31 de agosto,

Y algún que otro espectáculo en el Cielo, durante el día...


O durante la noche...




Vamos, que está claro que las únicas veces en las que he estado realmente bien, tranquila y en paz conmigo misma, y con el resto del mundo, han sido momentos que siempre han tenido que ver con los sentimientos y con las emociones; con las risas, las sonrisas y con la gente.
¡Pos claro que sí! ¿Es que alguien lo dudaba? :)

Pero es que da la casualidad de que, justo con eso mismo, han tenido también que ver los muchos días (demasiados días) jodíos de este año. Sí, también con los sentimientos y las emociones. Pero, claro está, con sentimientos y emociones negativos.
Con las decepciones, desilusiones y desengaños de personas que no te esperas...
Con las mentiras y falsedades de quien aseguraba que nunca te engañaría...
Con la resignación de que, por mucho que lo intentes, siempre hay algún otro que se lleva el premio...
Con la frustración que produce la confianza convertida en desconfianza...
Con la dichosa sensación de no aprender nunca y tropezar una y otra vez con la misma piedra...
Vamos, sí, un año como pa tirar cohetes, ya veis...

De todas formas, se acabó. El 2.010 se apaga, y con él, todas sus malas artes para chincharme. O bueno, para chincharnos, si es que vosotros también habéis tenido la visión de que el año se os cachondeaba en tó la cara. :)

Y ahora, pos bueno, tenemos todo un año por delante para darle caña y comérnoslo con patatas; para intentar cumplir todos nuestros sueños y todos nuestros deseos (aunque luego haya que inventarse otros nuevos); para seguir aprendiendo cada día con las lecciones que nos da la vida (aunque luego se nos olviden y las tengamos que re-aprender); para vivir al máximo cada segundo como si fuese el último (aunque también se nos olvide y de vez en cuando nos lo tengan que recordar)...

Pero vaya, que digo yo que en realidad, se trata de eso. De seguir ahí, siempre, contra viento y marea; con tó lo que nos echen, sea eso lo que sea...

Y es que, sí, eso es justo lo que espero:
Que sigáis ahí conmigo en este 2.011 también.
Que seáis felices todos los días del año. Pero todos, ¿eh?
Y que se cumplan, de verdad que sí, todos vuestros anhelos... Pero todos todos, ¿eh? :)
Ale, gente, ¡un beso mú grande y mú enorme!


P.D: Todas las fotos del post las he hecho yo. Bueno, la de "¡Iniesta de mi vida!" no. Ya me hubiera gustado a mí estar allí en ese momento, ya... Y la de las copas tampoco, que yo sólo la he "tuneao" una mijilla. :)

sábado, 15 de noviembre de 2008

Se acerca peligrosamente...

Me encanta andar por Granada, vaya. Sobretodo, cuando está anocheciendo y las calles se llenan de gente y de olores. Y sobretodo, sobretodo, caminar por las calles del centro... Y es que no tengo que llamar a nadie. Simplemente, me arreglo y me voy. Lo hago muchas veces. Más que nada, porque sé, a ciencia cierta, lo bien que me sienta.
Para mí andar por la calle es algo tan terapéutico, que me cura todos los males. El simple paseo me ayuda a poner en orden todos mis pensamientos y aclarar todas mis ideas. Siempre. Y ahí voy, ensimismada en mis historias, en mis recuerdos... Pensando en mi gente, en los días, en los momentos...
Y además, observando todo lo que me rodea. Sí, porque eso es algo que no puedo evitar.

Y nada. Ahí he visto hoy las cafeterías y los bares de Gran Vía llenos de gente.Y gente fuera, en la calle, esperando a que hubiera algún hueco dentro. ¿Quién dijo crisis?
La Plaza Bib-Rambla (que siempre ha sido mi plaza favorita) estaba llena de padres con niños pequeños, que corrían detrás de las palomas; de parejas sentadas en los bancos, y de matrimonios que paseaban sin prisa, charlando.
He visto a grupillos de adolescentes y pre-adolescentes esperando a alguno que no había llegado aún, con esas conversaciones tan típicas y tan "trascendentales". Además, conforme me acercaba a ellos, parecía que la "marabunta" me iba a tragar. Y me ha hecho gracia porque, aunque es sábado y ninguno vestía uniforme de colegio, era evidente que todos estudiaban en un colegio privado. Hasta en las formas se les ve venir de lejos a estas criaturas. O quizás eran las ropas de marca que llevaban, que tb podría ser, ¿no?

Puerta Real era un hervidero. Sí, de gente y de puestos. El olor a castañas asadas invadía toda la calle. La venta de décimos de lotería era continua. Y el puto Pikachu que vendía globos a los niños me ha dado un susto de muerte. Es que no me lo esperaba tan cerca cuando he vuelto la cabeza y me lo he encontrado de sopetón, a un palmo de mi cara.
La música no paraba de sonar por todas partes. Con acordeones o con violines, los músicos ambulantes no han dejado de poner banda sonora a esta tarde de sábado. Y los mimos se iban a quedar "tiesos" (nunca mejor dicho) encima de sus pedestales. Porque frío hacía, todo hay que decirlo.
Ha tenido mucho éxito la marioneta de hilos de Mark Knopfler, que "cantaba" la de "Sultans of Swing", y que tenía a todos los chiquillos encandilados y a los padres tb.

Y ya que estabámos allí, respirando el ambiente que había, he decidido bajar a la Fuente de las Batallas, que era donde estaban las casetas de la Feria del Libro Descatalogado y de Ocasión. Además, que hace tiempo que busco un libro y no lo encuentro, así que, había que darse una vueltita, claro.
¿Quién me mandaría a mí prestar aquel libro el día que lo presté? Fue un regalo que me hicieron cuando cumplí 8 años y se lo dejé a quien no debía, hace más de diez años. Y por supuesto, no he vuelto a ver el libro. Ni al libro ni a la persona que se lo llevó, y que, de pronto, se había perdido.
Es cierto eso de que "los libros tb tienen su orgullo y si los prestas no vuelven jamás". Totalmente cierto, vaya.

Bueno, pues las casetas estaban rebosando de gente. Y además, literalmente, vamos. Todos buscando algún libro, ojeándolos, comprando más de uno y más de dos... Cosa que, dicho sea de paso, me ha alegrado bastante. Sí, porque he pensado que sí, que los bares estaban llenos de gente, era verdad; pero la feria del libro tb lo estaba. Y digo yo que eso ya dice mucho, ¿no? Además, que los chiquillos de ocho o diez años llegaban corriendo a cada puesto, delante de los padres que venían tranquilos más atrás, y gritaban:-"¡Mamá, cómprame un libro!"-. Así, como diciendo: Me da igual el que sea, pero cómprame uno. Y eso, ciertamente, me ha gustado más todavía. Ojalá no perdieran ese interés con el paso de los años, ¿no? Que luego siempre pasa lo que pasa...

Y yo, bueno, he preguntado en todas las casetas, una por una, y el libro que yo quería no estaba. Debe ser que es el más descatalogado de todos.
De todas formas, he "picado" y por supuesto he tenido que comprarme uno. Esto ha sido como cuando paso por la sección de papelería de los grandes almacenes, que siempre me tengo que llevar algo, ¿no? Pues con los libros igual. Además, que me encantan los libros. Que siempre me han gustado, y que tengo la habitación llena. Cualquier día de estos, se apoderan de ella, y no me dejan entrar. :)
Pues "La vida frenética de Kate" se llama el libro. Y como a mí me ha llamado la atención, pues... A ver qué tal escribe la tal Allison Pearson, que es la autora, y yo no la conocía.

Y ya está. He vuelto a mi casa. Paseando de nuevo. Sola con mis pensamientos. Muy contenta con mi nuevo libro. Oyendo todos los sonidos de la calle. Y oliendo todos los aromas que se respiran ya a estas alturas del año.
Porque sí, porque aún no hay luces encendidas, porque todavía falta más de un mes, pero está claro que ya huele a Navidad.

Frasecilla célebre del día: "Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora". (P. H.)