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lunes, 12 de junio de 2017

Cuando te hinchan la vena

Me pregunto por qué hay profesores malafollás que les dicen a sus alumnos que no van a aprobar su asignatura ni en un millón de años. O que les dicen que nunca van a llegar a nada en la vida. Que minan su confianza y que les hacen sentirse unos inútiles, y que nada vale la pena.

Será que hay profesores muy subiditos que no tienen otra manera de conseguir que los chiquillos aprueben. Digo yo. O será que están hasta las narices de su profesión y dejan salir la frustración a raudales y de esa manera tan ruin y tan cruel.

No sé. Yo sólo sé que demasiadas veces he tenido clase con una de mis criaturas, de 16 ó 17 años, que se ha echado a llorar delante de mí porque su profe le ha suspendido un examen en junio y le ha dicho (antes de la recuperación, dicho sea de paso), que no le va a aprobar la asignatura. 

Y yo, que he visto a esa criaturica esforzándose durante todo el curso, estudiando, haciendo ejercicios, poniendo todo el interés del mundo, y aprobando sus exámenes parciales, me pregunto cómo se le puede decir una cosa así porque haya suspendido el examen global. Está claro que para animarle, desde luego, no. 

Es que me indigno, coñio.

Te dan ganas de ir a ostiar al profesorzucho de turno y decirle:-"¿Eres tonto o bailas con la música del telediario? Tú no eres profe ni eres ná. Bueno, un truño es lo que eres"-. 
Porque sí, porque yo me paso el curso entero diciéndoles a los críos que el esfuerzo siempre vale la pena. Que lo van a conseguir mientras sigan ahí, intentándolo a muerte. Que pueden hacer cualquier cosa que se propongan. Que no se rindan, que yo sé que pueden... Vamos, lo que viene siendo el efecto Pigmalión bien entendido.

Y me mata que un/una imbécil eche por tierra todo eso que yo les digo, soltándoles una lapidaria frase que no hace nada más que hundirlos cuando más falta hace que los animen. 

No lo entiendo. No lo entenderé nunca y me revienta el higadillo tener que verlo tantas veces.

Está claro que el Señor Miyagi tenía razón.


viernes, 16 de diciembre de 2016

Nuevos comienzos, nuevas rutinas

Jopé, tengo esto abandonaíto perdío.
Pero ea, que entre unas cosas y otras, no tengo tiempo para nada. Lo cual, y dicho sea de paso, pues me gusta, ¿para qué os voy a engañar?

Horarios nuevos, gente nueva... Eso siempre mola, ¿no? Digo yo, porque a pesar de todo, a mí sí me mola.

Que he empezado el último libro que me voy a leer este año, y que tengo que terminarlo antes de que acabe el 2016 sí o sí. Porque además, fue un reto que me propuse en enero. Y por supuesto, quiero cumplirlo. A marchas forzadas que voy a ir este mes, pero eso, que el libro número 33 es...



También mola, ¿eh? Pues eso.

Que ya no puedo darme paseítos reparadores y diarios por la Vega de Graná con mi mp3 para disfrutar del sol y del aire fresco, y para desconectar un poco. Que tampoco para eso tengo tiempo.
Pero vaya, que he perdido dos kilos en el último mes y medio, así que... 
Vamos, lo que no ha conseguido mi negro* en seis meses, lo ha conseguido el trajín diario de las últimas semanas. Eso, y que mi jefa es bastante directa al hablar y me produce una mijica de estrés. Cuando se dirige a mí de esas maneras tan suyas, a mí me cambia la cara. Yo creo que hasta ella lo ha notado, vaya. Será porque a mí en la cara se me nota tó y no soy capaz de disimular ná.

Y ya está. Que no me gusta dejar el blog inactivo tanto tiempo, y que a ver si puedo sacar algún ratico de vez en cuando. Pero sobretodo, a ver si puedo no dejar de leeros, que eso siempre me ha gustado.
:)

* Por cierto, mi negro es un tal Fausto. Un muchacho que tiene un canal en youtube donde cuelga vídeos de cardio y ejercicios varios para la pérdida de peso. Antes podía ponerme alguno de sus vídeos para ir haciendo los ejercicios con él. Ahora me resulta más complicado sacar tiempo para eso, claro.




jueves, 14 de abril de 2016

Otro curso más...

Pues parece que no, pero este curso se está acabando. Sobre todo, para mis chiquillos de 2º de Bachillerato, a los que el tercer trimestre se les pasa supersónico.
Y sí, ya me están contagiando a mí esos nervios del final de curso, de la dichosa selectividad y del no saber qué hacer el año que viene.

La verdad es que este curso no me puedo quejar. Tengo muchos chiquillos y además, muy apañaícos todos. Incluso sus padres, sus hermanos y sus mascotas también lo son. Sí, porque cuando yo entro a una casa para ayudar a un crío con las matemáticas, la química o lo que sea, la familia entera se vuelca con el tema. Ya digo que lo hacen hasta sus perrillos, que en cuanto toco al timbre y entro, son los primeros en recibirme y me hacen unas fiestas que para qué.
-"¿Qué pasa, 'Chispas'? ¿Cómo estamos?"-. Y ahí tengo todos los días a 'Chispas', bailando alrededor de mis pies.

Siempre he pensado que cuando los padres se implican en el tema de los estudios de sus hijos, y se preocupan por todo lo referente a eso, la cosa suele ir mejor. Y está claro que sí, que va.

Además, los de 2º que tengo este año son gente como a mí me gusta: sana, deportista, con actividades extraescolares... Sí, porque el que no juega al fútbol y entrena un par de veces por semana, está en la escuela de música y toca la flauta travesera en la banda, o el clarinete, o va al gimnasio, o todo a la vez, o vete a saber. Tienen tiempo para todo estos chiquillos. Hasta para estudiar y sacar buenas notas.

Al contrario que los de la ESO, que no tienen tiempo para nada, aunque no tengan ninguna actividad fuera del horario de clases.
Es que tengo una petardilla de 14 años que cuando me ve entrar por la puerta, pone su mejor cara de asco, y me suelta:-"¿Pa qué vienes?"-. 



Que yo creo que lo hace para "minar la moral de la tropa", claro. Lo que pasa es que yo ya no me dejo. 
Yo siempre contesto:-"Pues mira, vengo a darte por saco un rato. ¿O qué pensabas? ¿Estar toda la tarde delante del ordenador? Si tu madre me paga sólo y exclusivamente para que yo venga a molestarte tó lo que pueda..."-.
Y la criaja:-"Pos si hoy no tengo ná que hacer. ¿Por qué no te vas a tu casa?"-.
Y yo:-"Sí, claro. Ahora que estoy aquí... Anda, ya verás como encontramos algo que hacer, que siempre hay cosas"-.

Y a regañadientes consigo que demos algo. Pero vaya, tampoco os creáis que vemos mucho, porque se tira tooooooda la clase mirando la hora en el móvil y diciéndome cuánto falta para que me vaya. -"Te faltan quince minutos... Te faltan diez minutos"-.
Además, que si le quitan el teléfono durante esa hora, se la pasa toda entera llorando. Y así es complicao, sí.

Pero vaya, que el día que le dieron las notas del segundo trimestre, el argumento que le dio a la madre fue para enmarcarlo.
-"Mamá, es que deberías estar contenta porque este trimestre sólo me han quedado cinco..."-. ¡CINCO!
Y claro, ya que estaba, aprovechó para pedirle un móvil nuevo, porque sólo le habían quedado cinco.
Hombre, teniendo en cuenta que en el primer trimestre (que yo todavía no la conocía) le quedaron nueve, pues casi que cinco es ná y menos, ¿no?

A ratos, de verdad que alucino con estos críos.

viernes, 13 de noviembre de 2015

-"¿Tú te crees...?"-

Y la historia de hoy ha sido tal que así...

Me llama por teléfono la madre de una alumnilla mía y me suelta, así, sin anestesia ni ná:
-"Mira, no vengas esta tarde porque mi hija se ha ido de mi casa"-.

Y yo, que por un momento me he quedado a cuadros, porque era lo último que me podía imaginar, no he podido articular una palabra coherente:-"¿Q... Cóm... QUÉ!!!?"-. 
...

Pues eso, que la churumbela, a sus 16 años mú bien llevaos, se ha ido a vivir con un tío. Que sea gitano o no es lo de menos, porque en el fondo, pues ya eso es lo de menos. Pero que él le saque a ella un puñao de años, que ella haya dejado el instituto, y que no se plantee su vida a partir de eso, pues... 
¡Vaya tela!

Y ahí estaba yo, escuchando llorar a la madre mientras me lo contaba:
-"Ya se dará cuenta, pero ¿tú te crees lo que nos ha hecho la niñaca a su padre y a mí?"-.

Pues no, señora, realmente no me lo puedo creer.

Y pienso. Pienso que sí, que es una edad muy mala, pero que no hemos avanzado nada; que las cabezas siguen igual de locas; que a las crías se las engatusa con cualquier cosa y hacen cualquier locura; que no respetan a nadie, que no piensan en nadie, que actúan por impulsos sin pararse a pensar en las consecuencias... 

No sé. Al menos ésa es la impresión que a mí me da. 
Y es muy triste.


martes, 21 de julio de 2015

Cuando lo tienes claro

Pues resulta que una antigua alumnilla mía (ahora tiene 20 años) lleva 1 año saliendo con un muchacho. El otro día quedamos ella y yo a tomarnos unas tapichuelas, y ya me contó su historia de amós y cariño.

Pero eso, que el problema es que a los padres de ella, pues no les gusta el muchacho. Imagino que es lo normal. A ningún padre le gusta el maromo que se acerca a su niña.

Lo que pasa es que cuando las argumentaciones que dan, no cuadran, pues eso, no cuadran.

Yo, que siempre he pensado que lo importante para un padre debería ser que la otra persona tratase bien a su niña; que fuera cariñoso y atento; que ella estuviese a gusto con él... Pues resulta que no, que ahora no. Ahora lo importante es que el muchacho tenga estudios. Y después, que tenga dinero. Y no necesariamente en ese orden.
El hecho de que el muchacho esté trabajando, pero dé el dinero en su casa donde lo están pasando mal (con embargo de piso incluido) pues eso no es un punto a favor para los suegros.

Y que conste que al principio, la pega que le ponían los padres era la edad de él, que tiene 8 años más que ella. O el físico, porque tampoco les gustaba el físico del muchacho. Ahora hay que ser un cacho de modelo-sex-simbol para poder tener pareja, ¿no te fastidia?

Y yo pensando en voz alta con ella:-"Pero, si a tus padres no les tiene que gustar. Con que te guste a ti..."-.
Y ella:-"Pero es que me preguntan si es con él con el que me quiero casar. Joé, que tengo 20 años, que yo no pienso en eso"-.

Porque si el muchacho fuera mala persona, fuera un delincuente o un quinqui, pues bueno, lo entenderíamos. Pero es que no es nada de eso. Yo lo conozco desde hace muchos años, y sé a ciencia cierta que es muy buena persona, trabajador... Vamos, un encanto de niño.
Que fue casualidad porque ella me hablaba de él pero yo no sabía quién era. Y cuando ya por fin, me enteré, dije:-"Anda, pero si a este niño lo conozco yo. Hemos sido vecinos muchos años"-. Ea, que el mundo es un pañuelo.

Total, que al final y a pesar de todas las comeduras de cabeza que ella tenía en casa y de todo el chantaje emocional que le hacían allí, pues la muchacha se lió la manta a la cabeza y siguió para adelante. 
Y claro, los padres no han tenido más remedio que resignarse y aceptar que ella ya no tiene 4 años, que tiene derecho a vivir su vida, y que incluso tiene derecho a equivocarse si quiere.
Porque digo yo que, al final, se trata de eso, ¿no? De luchar por lo que quieres.

Y es como dice ella:-"Yo no sé hasta cuándo durará esto. Pero ahora estoy aquí, estoy con él, soy feliz y punto final"-.

Pues eso, punto final y ole por ti, niña.
:)



domingo, 7 de junio de 2015

Orgullo no, lo siguiente... :)

Me he dado cuenta de que muchas veces, lo único que nos hace falta en un momento dado, el único empujón que necesitamos de verdad, es a alguien al lado que nos diga:-"Venga, que sí, que yo sé que tú puedes. Puedes con esto y con mucho más"-.

Y es que yo no me había parado a pensar en ello, pero con esto de dar clasecillas particulares a los chavales, ha sido este año cuando se me ha hecho más patente esa afirmación anterior. No sé por qué precisamente ahora, después de veinte años, fíjate tú.

Quizás porque el chaval que he tenido de 2º de Bachillerato este curso, lo ha aprobado todo en junio. A pesar de que sus padres tenían bastante claro que repetiría, o que iría a septiembre con tres o cuatro pendientes.
Recuerdo haber estado hablando con la madre un día de marzo y y haberle dicho:-"Pues, ¿qué quieres que te diga? Yo estoy totalmente convencida de que tu crío va a terminar 2º con su curso y hará la selectividad en junio con todos sus compañeros"-.

Y eso, que ahí está el tío, a una semana escasa de los exámenes "selectivos", preparándose al cien por cien.

Hemos pasado un curso de perros, eso sí es verdad. Porque las matemáticas se le atragantaron desde el principio. Hemos ido a trompicones con ellas durante todo el curso. Bueno, con ellas y con el resto de asignaturas. Ésa ha sido la realidad.
Pero la cuestión es que no he dejado en ningún momento de decirle que podía con ellas, y que podía aprobarlo todo perfectamente. Y oye, que sí, que a veces las palabras hacen más mella que otra cosa. ¿A que sí? ¿A que va a ser eso?

Fue el mismo chaval el que, cuando salieron las notas hace apenas diez días, me llamó para contármelo y para decirme justo eso:-"Jo, Lourdes, eras la única que confiaba en mí desde el principio. Y mira, lo hemos conseguido"-. Y yo, pues dejé de caber en la ropa por enésima vez en la historia, porque ese hemos era el reconocimiento que él me daba.
Sí, son estas criaturas las que me hacen sentirme útil de vez en cuando.

Porque lo cierto es que yo siempre pienso que en realidad no hago nada. Que sólo les empujo una mijilla cuando lo necesitan, y eso, tampoco es que sea muy difícil de hacer. 
A veces pienso que ni siquiera sé dar clase, que todo se basa en esa confianza que muestro hacia ellos en los momentos jodios, y a la que ellos responden de esta manera que me llena de orgullo y satisfacción.

Y quizás, sí. Quizás es eso lo que en realidad les sirve en última instancia, ¿no? Quizás es eso lo que nos sirve a todos en los momentos oscuros y desesperantes, con los que tenemos que lidiar a diario.

Así que, sí. Bendito sea el poder de las palabras bien usadas y usadas a tiempo.
:)


jueves, 16 de abril de 2015

Mi hijo adolescente ☺

Bueno, pues lo prometido es deuda. 

La verdad es que me suelo llevar muy bien con los chiquillos a los que doy clase. Normalmente, empiezo las clases con ellos a sus 14 ó 15 años, cuando las cosas ya empiezan a torcérseles.
Y luego suelo seguir con ellos cada curso hasta que acaban la Selectividad. Evidentemente, eso hace que sean varios años los que nos vamos viendo y conociendo. Y si encima les di clase anteriormente a sus hermanos mayores, entonces la confianza que se genera es mayor.

Lo cierto es que consigo crear un vínculo con ellos que yo considero bastante especial. Algo que no se acaba cuando empiezan la universidad. No, porque muchos de ellos me siguen llamando después para contarme sus cosillas. Y con alguno también quedo a tomar café o de tapas porque la relación ha llegado más lejos y nos hemos hecho amigos.

Pues sí, efectivamente, éste es el caso que nos ocupa.

El muchacho en cuestión va camino de los 24 años, y lo conocí cuando tenía 14. Lo cierto es que es más rebonico que tó las cosas y siempre va hecho un pincel. Por algo fue Míster de las fiestas de su pueblo, digo yo. (Entrada AQUÍ :)
Le di matemáticas durante todos sus años de instituto y desde que terminó conmigo, no hemos perdido el contacto. Hablamos habitualmente, nos vemos, y eso, que también quedamos de vez en cuando.


Pos el otro día estuvimos dando una vuelta por Granada. Nosotros siempre quedamos para una tapa, una charla y unas risas. Además, que es una persona con muchas inquietudes desde muy joven, y con la que puedes mantener una conversación de coña o de esas trascendentales en cualquier momento.
Aquel día él tenía que comprar un regalo, así que dijo de bajar a El Corte Inglés. Quería comprar una colonia de las importantes. Vamos, de esas que cuestan un ojillo de la cara y parte del otro. Pues sí, de ésas.



Vale, pues allí teníamos a dos dependientas de perfumería detrás de nosotros todo el rato. Yo me quedé al margen, más en segundo plano, porque era un tema de él y lo dejé a su aire que probara, oliera, volviera a probar... Total, él sabe lo que busca y él sabe lo que quiere. Si me preguntaba a mí entonces sí le daba mi opinión. Pero vaya, que él estaba más que entretenido con una de las dependientas, que no dejaba de enseñarle colonias, darle a oler fragancias... 

Entonces la otra se vino a mi lado, a charlar, a comentar, a referir:
-"Hay que ver estos niños, ¿eh? Que quieren ir al instituto todo arreglados, vestidos de marca, cada uno oliendo a su colonia personal..."-.
Ay, qué lástima, que se cree que está en el insti... 
-"Huy, sí. A éste le pasa eso. Va al instituto hecho un pincel. Y todos sus compañeros, igual"-.
La otra dependienta que se acerca con él mirando otra colonia:
-"Pruébate ésta en la muñeca y deja que se seque... Aunque claro, como ya te has probado unas cuantas, tendrás una mezcla de olores que no te dejará distinguir nada"-. Y mirándome a mí, amenazándome con el frasco de colonia, salta la tía:-"Pues mira, que se la ponga tu madre, y así luego compruebas qué olor deja"-.
Y yo, sin inmutarme y alargando el brazo:-"Claro, échamela a mí y ya que él elija la que más le guste"-.

En ese momento, a él le cambió la cara, tó descompuesto. 
Y yo, que sigo:-"Además, que yo no se la voy a comprar, que para eso él tiene sus ahorros y los ha traído de casa. Yo no le pienso dar un duro, que esto es una cosa suya..."-. Y dirigiéndome a él, en tono maternal:-"Has matado al cerdito, ¿no?"-.

Bueno, para qué os voy a contar la cara que tenía mi amigo. Era todo un poema, vaya. Y cuando nos alejamos de allí, yo, partida de risa, salta él, tó rebotao:-"¡Claro! Como tengo esta cara de chiquillo que tengo..."-.
Y yo, sin poder dejarlo estar, digo:-"Pero míralo por el lado bueno, hombre: Tienes una mami jovencísima. Eso sí, la próxima vez que quedemos, déjate crecer la barba, anda, a ver si hay más suerte..."-.
Menos mal que la carcajada ya fue unánime de los dos.

Total, que desde ese día él tiene dos mamis y yo tengo un hijo adolescente. Y me mola. Me mola, porque si el chiquillo es tan guapo y a mí me confunden con su madre, pues... ¡Blanco y en botella! ;)

Y yastá. La próxima vez que nos toca quedar es ya mismo, porque hay que ir a darse una vuelta por la Feria del Libro de Graná. Que eso, para nosotros, es ya una tradición.
:)





lunes, 9 de junio de 2014

La Educación gratuita

Hace una semana me llamaron para darle clase a un muchacho de 2º de Bachillerato. Sí, dos días antes del dichoso global de matemáticas. Como siempre, la gente viviendo al límite. :)

Y eso es algo que yo me planteo siempre. Porque, ir a una casa que no conoces, a tratar con un chaval que no conoces, que no sabes si vas a poder conectar con él porque el tiempo es escaso, que no tienes ni idea de si le vas a caer bien o él a ti... 

Porque eso puede pasar, ¿por qué no? No me pasa mucho, es verdad, porque la inmensa mayoría de las veces conecto muy bien con los críos y es más fácil dar clase. Tengo esa suerte. 
Pero ea, alguna que otra vez, se da el caso y no nos soportamos. Ni el crío a mí, ni yo a él. Y muchas veces, ni los padres a mí, ni yo a ellos tampoco. Eso es lo que pasa.

Total. Que como yo sé cómo son las cosas, siempre lo suelo decir desde el principio, para que luego no demos lugar a ningún tipo de malentendido: Que sí, que aunque yo me llame Lourdes, no tengo por costumbre hacer milagros.

Pues eso. A veces el milagro se da, pero otras veces no. Y esta vez, pues no se dio. El chiquillo no ha aprobado, así que no se puede presentar ahora a la selectividad. 
Pero eso sí, nos caímos de maravilla el uno al otro. Y ya no sólo con él, sino con sus otros dos hermanos también.
Yo eso lo noto en el momento en el que ellos me cuentan sus cosas, sus preocupaciones, sus problemas, sus historias... ya al instante de conocerlos.
Ya os digo que llegar a ese punto, me merece la pena toíto.

Esta mañana me he encontrado a la madre por la calle. 
Me ha contado 'la tragedia' de su crío y ha terminado diciéndome:-"¿Qué le hacemos? Mis niños no me han salido buenos estudiantes. Pero ninguno, ¿eh?"-.

Y yo no he podido evitar decirle:-"Pues, ¿sabes? Vale, que sí. Que lo de estudiar y aprobar está muy bien. Es lo que tiene que ser... Pero a la larga, creo que eso será lo de menos. Porque personalmente pienso que lo importante siempre será que los niños sean buenas personas, sean educados, se pueda tratar con ellos... Y oye, por lo poco que yo he visto, ya me he dado cuenta de que los tuyos lo son. Pero los tres, ¿eh? Y si yo he tenido tan poco tiempo para darme cuenta de eso y lo tengo así de claro, es porque eso salta a la vista, ¿no? Así que, nada, enhorabuena por tus niños, que son un encanto los tres... Y en cuanto a lo de aprobar, pues bueno, ¡ya aprobaremos!"-.

¿Pues no me ha abrazado la mujer y tó?
:)

Si pincháis en la imagen, se puede leer mejor. Aunque supongo que tod@s tenéis esto más que claro.
:D



martes, 18 de febrero de 2014

Eran otros tiempos

Los chavales de hoy en día no tienen vergüenza de ná.
Y es que el otro día, sin ir más lejos, escuché a una chiquilla de 15 años decirle a su profe:-"Maestro, mira... Me está saliendo un granito aquí. Pero eso es sólo porque me va a venir la regla, ¿sabes?"-.
Vamos, sí, a esa edad iba yo a decir algo así, vaya. Y menos a un maestro. Ni a un tío. Vamos, ni a nadie.

Que me acuerdo cuando estaba en 8º de EGB, a mis 13 años, y tuvimos una clase de educación sexual en el colegio. Sí, creo que debimos ser pioneros en recibir una clase de ésas, porque aquello ni mucho menos estaba a la orden del día. 

Imaginaos: Mediados de los 80, después del montón de años de censura y represión. ¿A quién se le podría ocurrir algo así, por Dios? Pues eso, a mis profes de entonces, que eran bastante progres y adelantados a su tiempo.

No recuerdo que pidieran permiso a los padres ni que les avisaran sobre lo que íbamos a ver en aquella clase, pero sí que recuerdo que fue algo "raro" para nosotros. No sé, quizás un poco ceremonial o algo así. No sabría definirlo.

Nos llevaron a un aula diferente. Estaba el profe de Ciencias, pero también nuestra tutora y un par de profesores más. No sé. Ya digo que nos pareció extraño que estuvieran todos allí. Supongo que para ver nuestras reacciones, claro.

Empezaron a hablarnos y nos pusieron diapositivas.
Jamás olvidaré la primera diapositiva que vimos. Nos quedamos todos callados, sin saber muy bien qué estábamos viendo. Os imagináis el momento, ¿no?
Caras raras. Cabezas ladeadas intentando adivinar qué era lo que se veía allí. Miradas y encogimiento de hombros...


Pero de pronto se oyó la carcajada estridente y sonora de uno de la clase. Evidentemente, era el repetidor. El que por lo visto, estaba de vuelta ya.
Y es que era la típica foto frontal de la vagina abierta, los labios mayores, los menores, el clítoris arriba... Seguro que la habéis visto. No me hagáis ponerla aquí. :)

Después de ese "shock" inicial, la cosa siguió más o menos normal. Allí sonaron palabras como "vagina", "clítoris" o "semen" que hacían que las niñas nos pusiéramos tó rohas rohas, y los niños se mirasen entre ellos con carillas picaronas.

Sí. Es que eran otros tiempos.
No era una época en la que nos hablasen de eso abiertamente en casa. Bueno, ni en casa ni en ninguna parte. Por eso siempre se vivió aquello con vergüenza. Sí, porque todo eso estaba mal. 
Pero ea, en mi cole fueron algo así como visionarios y se atrevieron a desafiar los cánones sociales de entonces.

Ahora hemos avanzado una miaja. Al menos ya no hay tabú en esos temas, y la gente puede hablar de esas cosas sin tener que oír cómo el resto del mundo pone el grito en el cielo.
Supongo que por eso a los chiquillos de ahora no les ocasiona un trauma el tema y lo ven como una cosa normal. (-"Mamá, ¿tú a mi edad tenías picores...? Ya sabes, ahí"-). :P




Y es que, al contrario de lo que nos hicieron creer a algunas generaciones anteriores, hablar de todo sin problemas, sin tapujos, sin vergüenzas y sin juzgar a nadie, es la mejor manera de que la comunicación, la confianza y la información, pues eso, fluyan. ¿O no?
:)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Y llegaron...

¡Ah! Los exámenes de septiembre...
Sí, supongo que es una de las peores cosas de este mes. Y eso que mis septiembres nunca fueron muy traumáticos del todo. Creo que sólo hice uso de ellos un par de veces en toda mi vida estudiantil. Y fue ya en la carrera, así que...

Lo cierto es que para mí septiembre siempre fue el mes de los reencuentros. Sí, el mes en el que todos mis amigos volvían de sus 'lugares de origen' para empezar a organizar el comienzo del nuevo curso. 
Y claro, todos aparecíamos por la facultad sin haber quedado ni nada. Simplemente, nos encontrábamos allí. ¿Dónde? Pues en la cafetería, por supuesto. ¿Dónde si no?

Septiembre era el mes en el que había que quedar a comer, a tomar café, a pasear por Granada sin los agobios de las clases, de las horas de laboratorio y de los exámenes... 

Carrera de la Virgen, Granada - Fotillo de la Lou

Pero ea, para mis chiquillos de Bachillerato, septiembre no tenía que haber llegado nunca.
Ahí estaban ayer, histéricos de los nervios, dejando su sentir en twitter o en "feisbu", con las típicas plegarias desesperadas, o directamente, con la resignación de que la suerte ya estaba echada.

Alguno me llamó anoche. Y cuando contesté y oí:-"Hola, ¿qué haces?"-. Pensé:-"Pues gracia. Me hace gracia"-. Sí, porque siempre les digo en la última clase antes de su examen, que si les surge alguna duda, me llamen por teléfono y se la aclaro. Pero justo ayer, y con el tono de voz del muchacho en cuestión, supe que no tenía dudas; que sólo quería charlar.

Ya aproveché para darle ánimos, para asegurarle que le iba a salir muy bien, que fuese tranquilo, y que tuviese cuidado con "aquello que se te olvida siempre calcular" o con "la fórmula aquélla que hay que usar siempre que te den unos datos determinados". 
Y cuando nos despedimos, le dije lo que siempre les digo (aunque yo sé a ciencia cierta que no hace falta que se lo diga porque luego siempre lo hacen):-"Llámame cuando salgas y me cuentas qué tal"-.

Y me acordé cuando yo estaba de exámenes también, y estaba deseando de que sonase el teléfono en mi casa. Sí, porque si era para mí, lo más probable es que fuera alguien que tenía el mismo examen que yo, y que sólo llamaba para darnos apoyo mutuo.
Pues sí. Ahora soy yo la que da ese apoyo a los chiquillos. Y lo que más me gusta de todo, es que ellos buscan ese apoyo en mí. Pienso que quizá no lo estoy haciendo muy mal del todo con ellos.
:)

martes, 14 de mayo de 2013

Ese maravilloso lenguaje nuestro

Y es que a veces, utilizamos el lenguaje como nos da la real gana. Cada patá que le damos al diccionario de vez en cuando que es para flipar.



El otro día, sin ir más lejos, le pregunté a mi primo:-"Y tu novia, ¿cómo está? ¿Cuándo caduca?"-. Por supuesto que su novia está embarazada y salía de cuentas por estas fechas. Pues eso, que estaba para caducar ya, ¿no? Lo que pasa es que me salió así, tal cual, sin pensármelo. Que digo yo que los matices son los mismos, aunque haya algunas diferencias entre salir de cuentas y caducar. Pero vamos, más o menos, lo mismo es.

O que alguien me diga que se ha comprado un coche nuevo, y enseguida le pregunte yo:-"¿Sí? ¿Y de qué raza es?"-. Pues claro que sí. De la misma manera que cuando me hablan de un perro, pregunto de qué marca es, así, para hacernos una idea.

Está claro que el lenguaje es algo muy sui géneris. Cada uno lo usamos como nos da la gana. Eso sí, no me preguntéis por vocablos granaínos, porque eso ya sería un no parar de interpretaciones y matices de cada bonito palabro. :)

Vale. Y si traducimos del inglés ya pa qué. 
La otra tarde tenía una clase con una chiquilla, y le habían mandado la típica traducción de las viñetas del libro. Allí estábamos tan entretenidas las dos, dándole la mejor interpretación para que no sonase raro. Ya sabemos que no le encontramos mucho sentido al inglés si lo traducimos de manera literal, así que... Pero vamos, que a los 15 años, las traducciones que nos mandan no son mú complicás.

"He had spent his pocket money on CDs". 
Yo:-"Venga a ver... Él había gastado su dinero en CDs, ¿sí?"-.
Y la niña:-"Sí... Pocket money es dinero de bolsillo, ¿no?"-. 
Lista es mi niña, oyes. Seguimos...
"So he has got a massive collection".

Y ahí está el problema algunas veces. Leer una palabra en inglés que se parece mucho a una en español y  traducirla tal cual.
-"... Así que él tiene una colección masiva... Eeerr... Bueno, a ver, ya sabes que la palabra "masiva" no estaría bien traducida. Sería más bien "una gran colección" o algo así, ¿vale?"-.
Y la niña:-"Ah, vale... Que la tenía grande, ¿no?"-. 
Y enseguida, como dándose cuenta y queriendo arreglarlo, sin darme tiempo a mí a decir nada, siguió ella:-"Huy... ¡La colección, digo!"-.
Y yo, muy muy seria, con tono aliviado:-"Ay, jamía, menos mal que me lo has aclarado. Por un momento, de verdad que ya no sabía de qué estábamos hablando"-.
:)

Lo dicho. Que el lenguaje es bastante más que entretenido. Y lo mejor: Sea como sea, a pesar de tó, a ratos conseguimos entendernos... 


lunes, 25 de febrero de 2013

En mis tiempos...

Creo que alguna vez he dicho que soy de ciencias, ¿no? Pues sí. Matemáticas, Física, Química, Biología, Genética, Bioquímica... Pero ea, que a ratos también tengo que ayudar a las criaturicas a las que doy clase con asignaturas de letras. O sea que a veces tengo que explicar qué es un sintagma y cómo se analizan las subordinadas, o de qué iba la paranoya de Platón cuando se le ocurrió la alegoría de la línea...

Pues eso, que hoy ha tocado Kant y la ilustración famosa. 
Y mi alumnillo de 2º de Bachillerato me ha dicho:-"Es que es muy difícil el resumen que nos ha dado el profe"-. 
Y yo pensando:-"¿El profe te da un resumen y todo? En mis tiempos, los resúmenes nos los teníamos que hacer nosotros...". Pero ea, no le he dicho ná. ¿Pa qué? Si cuando yo empiezo con las batallitas de "en mis tiempos", los chiquillos me miran como diciendo:-"Anda, anda... Cállate un rato"-. No lo dicen en voz alta, pero les oigo los pensamientos...

Total, que se ha puesto a leerme el texto.
-"Mira lo que dice... 'Hay que diagnosticar los problemas de la sociedad...' ¿Ves qué difícil? ... ¿Qué significa 'diagnosticar'?"-. 
Yo:-"Pues... 'Detectar', para que tú lo entiendas"-.
Él:-"Vale, sigo... '(...) esta noción de revolución del pensamiento...' ... ¿Qué es 'noción'?"-.
Yo:-"Hummm... Bueno, ahí se puede traducir como 'idea', más o menos"-. (Comprended que eso de hacer una traducción simultánea, intentando buscar un sinónimo de las palabras que la criatura me pregunta sobre la marcha, y que él lo entienda, pues a ratos puede ser algo complicaíllo...)
Él:-"Jo, qué asco. Bueno, sigo... '(...) un conjunto de valores con consistencia que han pasado a la historia con el nombre de ilustración...' ¿Y qué significa 'con consistencia'?"-.
... 


Vamos, que está claro que el problema que tenía el muchacho no era en sí la paranoya de Kant, no. El problema es de algo así como de "culturilla general", ¿no?
Se lo he dicho tal cual:-"Pos vas a tener que estudiar con un diccionario al lado, ¿sabes?"-.
Que era, por cierto, lo que hacíamos los demás en nuestros tiempos cuando no entendíamos alguna palabra... ¿O no?
Pero me ha mirado como diciendo:-"¿Pos pa qué? Si pa eso ya te tengo a ti"-.
Pues eso digo yo, jomío...

lunes, 10 de diciembre de 2012

De tanto estudiar

Si es que con estos chiquillos que tengo por las tardes no me puedo aburrir, no. Es que no me dejan, vaya.

A ver... Ná más llegar a la clase de matemáticas con un churumbelo de 2º de Bachillerato: 

Él, tó ilusionao:-"¡Mira! Mi padre por fin me ha comprado una silla nueva para estudiar"-.
Yo, tó comprensiva:-"Ea, que me dijiste que te dolía mucho la espalda en la otra, toda la tarde ahí..."-.
Él, venido arriba viéndome tan interesá en su problema:-"Uff, sí, ya ves... La mitad de los días ya no sabía cómo sentarme de cómo me dolía, y tenía que poner los pies en la segunda balda de la estantería..."-. 0_0
Yo, dejando de ser comprensiva en cero coma:-"Pero qué quejica es mi niño, vaya. Parece que sólo estudias tú en este mundo, jomío..."-
Él, rematando la conversación:-"Sí, joé, que ya me salían hasta granos en el culo y tó de estar ahí sentao"-.

Y que el churumbelo intente explicarme qué tipo de granos tiene en el culo "de tanto estudiar" es algo que nunca podré agradecerle lo suficiente...

Pero vamos, menos mal que por lo menos no ha hecho el intento de enseñármelos "en vivo y en directo". Que eso ya es, como poco, para ponerle una velica a San Judas Tadeo o algo para agradecerle que el churumbelo no haya caído en mostrarme la versión 3D de la historia... O bueno, a San Judas Tadeo o directamente a toda la Corte Celestial si me apuráis, porque es que con estos críos nunca se sabe. Pero nunca, ¿eh?
¡Qué puñetero!
:)

miércoles, 6 de junio de 2012

Siempre me ocurre

... Y cuando un chiquillo de 2º de Bachillerato se pasa la última clase de repaso de Matemáticas que tenemos, diciendo que me va a echar de menos, ¿qué hago?
... Cuando se tira todo el rato, entre ejercicio y ejercicio de derivadas, asegurando que me llamará algún día para tomar café porque nosotros siempre vamos a ser amigos, ¿qué digo?
... Y cuando acabamos la hora y se levanta para despedirse, y me da un abrazo de los de verdad, ¿qué pasa?
...
Pues nada, ¿qué va a pasar? Justo lo que me pasa siempre: Que se me cae el alma a los pies y consigue emocionarme.

Pero que luego, el día de sus notas me llame a primera hora para decirme que ha conseguido aprobar las Matemáticas y el Inglés (que eran las asignaturas con las que yo le daba por saquillo), para darme las gracias y para oír cómo se le ahoga la voz por teléfono, lo que el muchacho consigue en cuestión es que yo me vuelva a emocionar de nuevo y se me pongan los pelillos como escarpias. 

No por nada, si no porque en ese momento ya soy yo la que, en realidad, le tiene que dar las gracias a él.
:)


Ay, si el 15 de marzo te hubiera dejado tirar la toalla, chiquillo... Ahora no podría decirte... ¡Enhorabuena, campeón!
:D


sábado, 14 de abril de 2012

Aquí paz y después...

Y en esto, que me dice ayer un padre cuando llegué a su casa:-"Es que al niño le han quedado cuatro asignaturas este trimestre pasado"-. 
Y yo, sin inmutarme (porque ya iba prevenida), salté:-"Pues ya sabe lo que tiene que hacer el niño este trimestre presente, ¿no? Estudiar más"-. 
Que a mí me pidan explicaciones porque los niños no estudian es algo que nunca entenderé. A lo mejor quieren que vaya yo y haga los exámenes por ellos también, quién sabe...

Vamos, es como si el dueño de una mina de carbón le monta un pollo al pobretico minero que trabaja en ella porque la criatura no extrae oro del fondo del pozo... -"Pos mire usted, es que de donde no hay, realmente no se puede sacar ná, ¿sabe?"-.
Y si un niño es más flojo que un muelle guita*, ¿a mí que me cuentas? Pos ná, aquí paz y después gloria.

*Muelle guita: En el idioma andaluz más castizo, un muelle guita es un muelle hecho con una cuerda. Vaya, con una guita. O sea, perezosillo... :)

jueves, 15 de marzo de 2012

Redoblando esfuerzos

"En esta vida, todo lo que merece la pena, cuesta conseguirlo".

Qué razón tiene el hombre que lo dice en el anuncio de la tele.

... Porque siempre hay que luchar por las cosas que nos importan y las cosas que queremos. Siempre... Y aunque al pronto parezca que los esfuerzos han sido inútiles y que no hemos conseguido lo que nos proponíamos, estoy convencida de que ese esfuerzo siempre vale la pena.

Y es que, aunque hayamos puesto todo nuestro empeño, aunque lo hayamos dado todo, y aunque los resultados no hayan sido los que esperábamos, a la larga y no tirando la toalla ni en el momento de la más absoluta desesperación, seguro que conseguimos la victoria. Más tarde o más temprano, pero ese momento siempre llega para el que sabe esperar.

Toda la vida he tenido muy claro que el esfuerzo y la constancia siempre tienen su recompensa. Y la clave está en no rendirse nunca y seguir intentándolo las veces que sean necesarias. Al final, quien resiste, gana. Es así de simple.

Por supuesto que a veces nos cansamos. Claro que sí. Por eso necesitamos de alguien que nos recuerde estas cosas. Alguien que no nos deje rendirnos en ese momento jodío de desánimo que surge cuando, después de muchos intentos y sacrificios, no conseguimos lo que buscabamos con tanto afán.

Pues sí, justo así llevo yo toda esta semana de perros. Ea, con mis alumnillos, que están con el bajón... Porque, a la vista de los últimos resultados, alguno se me ha derrumbado en algún momento y algún otro me ha dicho de mandarlo todo a tomar viento. Y yo:-"Pues tú puedes decir lo que quieras, pero yo no te voy a dejar solo. Así que..., seguimos, ¿no?"-.

Y sí. Seguimos.
:)

lunes, 5 de marzo de 2012

Un "chou" o algo...

Hay que ver... Me pasa cada cosa que yo a ratos de verdad creo que soy la protagonista de una especie de peli al más puro estilo "show de Truman".
Pero bueno, me mola. :)

Situación: Clase con una muchacha, en su habitación, allá en la segunda planta de su casa. Vamos, que he tenido que pasar por el comedor y saludar a toda la familia antes de subir arriba.
Yo creo que aunque diga buenas tardes cuando entro, paso tan desapercibida que nadie repara en la petarda de la profe particular de la niña, cuando están todos alrededor de la tele encendida.

El caso es que, se acaba la hora de clase, me despido de la muchacha y salgo de su habitación. Y allí, en mitad del pasillo, me encuentro con el padre que salía de su dormitorio hacia la ducha, en mini-calzoncillos. Que digo yo, que menos mal que llevaba puesto algo encima, porque ya se sabe que cada uno en su casa...

El hombre no me esperaba y se ha quedado parado en mitad del camino, mirándome, con los ojos desorbitaos. La cara descompuesta que se le ha dibujado ha sido de:-"Oh, tierra trágame"-. Y además, que el pobre no sabía ni dónde mirar ni dónde esconderse ni ná ni ná...

Os pensaréis que yo también he puesto la misma cara y me he quedado igual de congelá en el pasillo, ¿no? ¡Pues no!
Porque yo le he mirado directamente (a la cara, se entiende), y he dicho:-"Pues nada. Ya hemos terminado por hoy, así que ya me voy. Ale, hasta luego"-. Y he bajado por las escaleras sin darle más importancia a la historia. Creo que al hombre le ha dado más vergüenza que a mí. Claro que yo, de vergüenza, gasto la justa ná más, así que... :)
Otro día se fijarán más en quién entra en su casa y cuándo se va...

Pero es que la otra tarde, me pasó algo igual. Bueno, quizá no algo así tan drástico y tan llamativo, pero eso, que la gente en su casa es justo eso, dueña de su casa.
Estoy en la habitación con otra chiquilla y suena el teléfono fijo en el comedor. Y como nadie daba muestras de ir contestarlo, le pregunto a la muchacha:-"¿Es que estás sola en casa, jamía?"-. Y ella:-"Pues se supone que no"-.
Abre la puerta de su habitación para ir a contestar, y se oye el estruendo de la voz del padre, en tono cabreado:-"¡Coged el teléfono, coño, que estoy cagando!"-.
Ahí sí me he puesto, muy disimulada yo, a hacer un ejercicio de Física tranquilamente, como si yo no hubiese oído nada y como si no fuese conmigo la historia. Que no iba, también es verdad...

Ay, señor... Pero, ¿por qué me tienen que pasar a mí estas cosas?
...
No digáis ná. Si era sólo una pregunta retórica...
:D

jueves, 19 de enero de 2012

¿Egoísta yo?

¿Será puñetero el crío?
A ver... 18:30 horas de esta tarde.
Clase de Física con los dichosos planos inclinados.
Conversación con el chaval, de 16 años de edad, alumnillo de 1º de Bachillerato.
...
Él:-"Pues el año que viene, cogeré tal asignatura y tal otra. Me prepararé tal y cual en verano para llevarlas tocadas, y en septiembre empezamos tú y yo con ésta y ésta"-.
Yo:-"Pero tío, ¿y si el año que viene no doy clases porque haya encontrado un trabajo? O yo qué sé... ¡Porque me he muerto!"-.
Él:-"No, joé, que tú me tienes que dar clase también el año que viene, que ya estaré en 2º. Así que no, no encuentres trabajo... Bueno, y tampoco te mueras"-.
Yo:-"Ah, ya veo... Eso es lo que te preocupa y, en ese orden además, ¿no? ¡Cabrón!"-.

Sí, a pesar de tó me lo paso bien con ellos... :D

domingo, 8 de enero de 2012

Cuando los padres son peores que los hijos...

Como ya sabéis, porque me repito más que el ajo, doy clases particulares a chavales de la ESO y Bachillerato. Aunque bueno, este curso me ha dado por expandir el mercado, y hasta tengo criaturas universitarias o para las pruebas de acceso.
Eso sí, la mayoría de los que tengo este año son de 1º de Bachiller, y casi todos están en la misma clase. Pero como nunca me ha gustado juntar a los críos, aunque estén en el mismo curso y dando las mismas cosas, pues cada uno tiene su hora para él por las tardes.

Es la única manera de controlar una mijilla qué es lo que no entienden y poder explicárselo a cada uno por separado. No todo el mundo lleva el mismo ritmo, ni a todos se les llega de la misma manera. Por eso las clases son personalizás. Y además, tengo la seguridad de que la hora que cada uno está conmigo, pues eso, está conmigo, y no explorando los cerros de Úbeda, cazando musarañas.

Vale, pues la cuestión es que esta Navidad he seguido dándoles clase. Los de 1º tienen un examen de Física el martes 10 de enero (que ya le vale a su profa también, qué manera más jodía de fastidiar la Navidad a las criaturas), y claro, había que ir preparando el tema. Dichosas leyes de Newton...
Bueno, pues resulta que tengo un chaval que sólo me llama cuando tiene un examen. Bueno, él no. Su madre. Y así hemos estado todo el primer trimestre. El día antes del examen:-"Mira, ¿puedes venir hoy?"-. Y yo:-"Oye, ¿por qué no me avisáis con más tiempo? Que todo el mundo tiene el mismo examen, y tengo toda la tarde pillada hasta las nueve y media"-. Y la madre, sin pelos en la lengua:-"Pues vente a las diez"-... 0_0
Por supuesto que a esas horas, y después de 5 clases, pues como que no me da la gana. Así que, que espabile el crío pa otra vez. Además, que una clase a esas horas, es una pérdida de tiempo. Si lo sabré yo...

¡Ofú! Es que me revienta la gente que lo deja todo para última hora, y luego, les entra la prisa. Y lo peor de todo supongo que es esa especie de chantaje emocional que se adivina en sus palabras y sus gestos.
Pos claro, al final, al chaval le han quedado cinco asignaturas en el primer trimestre. ¿Qué puedo hacer yo, cuando voy una hora a su casa antes de un examen, sin que él ni siquiera se haya leído el tema? Claro, no tiene dudas. ¿Qué va a tener? Si ni siquiera sabe de qué va el tema. Las dudas surgen cuando uno se pone a estudiar...
Y mira que se lo he dicho veces en su casa delante de sus padres: Que yo, aunque me llame Lourdes, no hago milagros. Pues nada, ni caso, porque el día que me enseñaron las notas de su hijo, casi me piden explicaciones a mí.

Pero vaya, que está claro que no ha aprendido nada, porque esta Navidad le ha pasado igual. Yo sabía que tenía examen (el mismo que tienen todos los demás), y sabía que me llamaría. De hecho, la semana antes de nochevieja se lo dije por el msn. -"Niño, a ver cuándo quieres que vaya. Que los días de fiesta no, pero el resto sí estoy dando clases, ¿eh?"-. Y él:-"Sí, sí, ya te avisaré"-.
¿Que ya me avisarás? Vale...

Sin ir más lejos cuando volví a mi casa después de haber visto la Cabalgata de los Reyes Magos, me habló por el msn. Eran las 23:30 de la noche del 5 de enero.
-"Mira, ¿puedes subir mañana viernes?"-. Y yo:-"Pues mira, no. Mañana es fiesta. Por si no lo sabes es el día de Reyes, y no voy a dar clases, que además te lo dije expresamente"-. Y él:-"Ah, sí... Es verdad... Entonces, ¿el lunes?"-. Pues sí, el lunes.

Pero al rato me sonó el móvil. Por supuesto, era la madre. Estaba claro, ¿no?
Ella:-"¿Sabes quién soy?"-. Yo:-"Sí, cómo no"-.
Ella:-"Es para ver si puedes subir mañana a darle una hora al niño"-. Yo:-"Pues acabo de decirle a tu hijo que no, que mañana es fiesta"-.
Ella:-"Pues, el sábado"-. Yo:-"No, el sábado tampoco voy a ir"-.
Ella:-"Anda, haz ese favor, que le hace mucha falta"-. Yo:-"Pos que me hubiera llamado antes, que se lo dije. A él y a vosotros. Os lo dije a todos"-. Ella:-"Bueno... ¿Puedes venir el domingo?"-.
Y yo pensando:-"Pero, ¿es que eres tonta o bailas con la música del telediario?"-.
De hecho, la doña debería haber notado mi tono de voz, tan seco y con los dientes apretados. Es que quizás me estaba cabreando en ese momento, y eso, hasta por teléfono se nota, ¿no?

El caso es que lo que sí entendí es que hay críos que son muy petardos. Pero que la culpa de eso la tienen los padres que hacen que los niños sean así. Como saben que la madre o el padre les va a sacar del apuro, los chavales ni se preocupan de estar pendientes de sus cosas... Y si los padres (la madre...) tiene al niño entre algodones, como es evidente que es el caso, entonces ya, apaga y vámonos.

¿Es o no es pa matarlos? Sí, sí, y a los niños también... :)



Y mañana, lunes... ¡¡¡Yujuuuu!!! :D
Ale, gente. ¡Feliz semana post-vacacional, post-navidades y post-todo-eso-que-ya-sabéis!


martes, 15 de noviembre de 2011

Así mismitico es

Ayer me encontré con uno de mis alumnillos que el año pasado estaba en 2º de Bachillerato. Me mola porque, aunque acaben las clases conmigo, nunca se me van del todo. Quiero decir que muchos me siguen llamando después. Me llaman para que les dé mi opinión sobre las opciones que tienen; o para contarme en qué carrera o en qué módulo de grado superior han echado la preinscripción... Y luego me llaman para contarme si han entrado o no donde querían, cómo les va...

Hay veces que hasta los padres me llaman para decirme:-"¿Tú no podrías pasarte por casa un rato? Es que el niño está hecho un mar de dudas y no sabe qué hacer el curso que viene. Le vendrá bien hablar contigo..."-. Y yo, pues ¿qué queréis que os diga? Crezco de tal manera que dejo de caber en la ropa durante un rato... :)

Vale. Pues eso, que ayer me encontré con uno de mis chiquillos en la parada del autobús. Hace dos meses que tuvo que repetir la selectividad, y claro, no sabía si entraría en algún sitio o tendría que esperarse un año. Así que yo, pues no le pregunté directamente. Además, que me gusta que sean ellos los que me cuenten las cosas si quieren.
-"Hola niño, ¿qué tal?"-. Y él, hinchándose también como un pavo y respondiendo a la pregunta imaginaria que yo no hice pero que él se imaginó que le hacía, me dijo:-"Pues voy a la universidad"-.
Y yo:-"¡Eh, al final, has podido entrar!"-. Pues sí, empezó el lunes pasado, un mes después, porque tuvo que esperar a que corrieran listas. La lista de espera de la universidad siempre es así de joía, sí. Pero eso, que ya estaba dentro.

Y claro, me contó que nunca se había imaginado que la universidad era así. -"Tengo dos horas seguidas de la misma asignatura, ¿no? Pues el profe llega media hora tarde y se va media hora antes"-.
Y yo, echándome a reír:-"Uh, sí, sí. Eso es lo normal. Un mundo aparte que te has encontrado allí, jomío. Ya verás cuando llegue el puente de la Inmaculada. Ese día cogeréis vacaciones de Navidad y no volveréis hasta febrero"-.
Y él, con cara de alucinao y de escepticismo:-
"¿De verdad?"
-.
Pues sí, sí, acostúmbrate, porque esto es así.
Y enseguida dije:-"Pero, bueno, que no me has dicho... Al final, ¿en qué carrera te has matriculado?"-.
Y él:-"En Ciencias Políticas"-. Y bajando la voz, siguió:-"¿Sabes? Yo pensaba que habría una asignatura en el plan de estudios que se llamase "Corrupción". Pero no, no está"-.
No pude evitar echarme a reír, y claro, le dije con tonillo conspiratorio, en voz baja yo también:-"Ea, es que eso no te lo enseñan en la carrera, chiquillo. Eso lo aprendes tú solo en cuantito te dan un cargo. Viene implícito con él..."-.

Y ya nos echamos a reír los dos. Está claro que él quería aprender todos los entresijos de su carrera para luego poder hacer bien su trabajo. Desde luego, algunas veces esa lógica aplastante que tienen, me deja muerta.
¡Pero qué espabilaos me han salido estos niños, de verdad!
:)