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lunes, 12 de marzo de 2018

Simplemente, mala gente

Tengo un amigo que no hace mucho, y en una de esas charlas profundas y trascendentales que solemos tener él y yo, me dijo que las mujeres ganamos por goleada a los hombres en dos cosas.

Que yo le miré y pensé:-"¿Cómo? ¿Sólo en dos? ¡Tú sueñas!"-. 
Pero no dije nada. Cosa rara en mí. Me quedé callada esperando la explicación, porque estaba claro que eso necesitaba de una buena explicación. 
Ná, pero sólo para contárosla a vosotros, evidentemente.

Y eso, que mi amigo me dijo que las mujeres ganamos a los hombres por goleada en dos cosas: En la capacidad de amar y en la capacidad de odiar. 
Dijo que somos capaces de cualquier cosa por amor, pero también somos capaces de cualquier cosa al odiar. Nada se nos interpone cuando amamos ni cuando odiamos.

Dicho de otra manera: Que semos peligrosas.

Y yo, pues ¿qué queréis que os diga? Es verdad que podemos hacer muchas "locuras" por amor o por odio, cierto. Pero no sólo las mujeres, vaya. Los hombres también tienen tarea, sí.

En realidad, lo que creo es que las personas (hombres y mujeres) que pueden hacer cualquier cosa apelando al amor o al odio que los mueven, es porque están un poco de la olla. 

O no me digáis vosotros que cuando el padre de Ruth y José, (y sólo por hacerle daño a su ex-mujer, o sea, por odio), mató a sus hijos cuando los tenía un fin de semana, no es para plantearse lo que podía tener ese tío en la cabeza.

O la loca del coñ*o ésta, que ha asesinado al hijo de su pareja en Níjar, de tan sólo 8 años de edad, y llevaba el cadáver en el maletero del coche cuando la policía la detuvo. Y aún no sabemos por qué, pero está claro que muy allá no debe de estar la tía petarda, con esa frialdad que ha mostrado desde el principio.

Pues eso, que no me digáis vosotros que no es estar mal de la cabeza. Vamos, que da igual ser hombre o mujer. Que cuando alguien es mala persona, lo es y punto. Y hacer cualquier cosa en nombre del amor o del odio no es exclusividad sólo de las mujeres. Y además, que no, coño, que la gente normal puede hacer cosas por amor o por odio, sí, pero sin llegar a estos extremos de maldad o de crueldad, ¿no?



martes, 25 de octubre de 2016

Oportunidades

Que alguien te dé una oportunidad a estas alturas de existencia es tan complicado, que cuando lo hacen casi ni te lo crees.

¿Y qué pasa? Pues eso, que te da algo así como miedito. 

¿Que por qué? Pues mira, principalmente porque no quieres fallar, porque quieres hacer bien las cosas, porque quieres demostrar que no se han equivocado contigo y que la confianza que han depositado en ti bien vale el riesgo.

Y eso, que aquí estamos, celebrando la historia.


viernes, 16 de septiembre de 2016

Bucle infinito

Y así estamos. 
En verano, esperando con ilusión que llegue el invierno.
En invierno, deseando con desesperación que llegue el verano.
Año tras año, siempre igual.

A ratos puede parecer que se nos olvida disfrutar del momento presente sin darle más vueltas, ¿no?



martes, 29 de marzo de 2016

Soledades

Creo que la mayoría de las veces lo único que necesitamos es a alguien que nos escuche. Que escuche nuestros miedos, nuestros sueños, nuestras esperanzas... Y que nos escuche sin juicios, sin consejos y sin soluciones. Simplemente que nos escuche y esté ahí cuando nos haga falta.

Pero, ¿sabéis qué? Que no. Que no es tan fácil.

Pienso que, en el fondo, todos estamos solos en esta vida. Que sí, que podemos tener gente a nuestro alrededor, familia, pareja, amigos... Pero a la hora de la verdad, a la hora de tomar decisiones, a la hora de vivir nuestros desengaños y nuestras desilusiones, siempre estamos solos.




viernes, 4 de marzo de 2016

Verdad verdadera

Pero qué fácil nos resulta juzgar y criticar los comportamientos y las decisiones de los demás, cuando ni siquiera los conocemos y no hemos caminado nunca en sus zapatos.
Somos así de especiales.




jueves, 1 de octubre de 2015

Bio-ritmos

(Fotillo de la Lou - 01/10/2015)

Está claro, y aquí os dejo la explicación gráfica, que todas las criaturicas tenemos nuestro propio ritmo particular.

Aún viviendo juntos y siendo aparentemente iguales, resulta que cada uno vamos a nuestra bola. Cada uno somos un mundo.

Unos son más adelantados, otros lo son menos.
Unos están de vuelta, otros van de camino.
Unos suben, otros bajan. 
Unos pa'llá, otros pa'cá...

Y es que, sería más que aburrido que todos funcionáramos de igual forma, ¿no?
:)


martes, 25 de agosto de 2015

Mis recomendaciones veraniegas

Pues nada. Agosto se termina, y con él, el mes vacacional por excelencia. Lo digo por la gente que haya tenido vacaciones ahora, claro. Que yo, he estado desconectá una mijilla, pero tampoco me he ido de parrandeo por ahí, por el mundo, así que...

Lo que sí he hecho es leer mucho, que eso también mola. He leído tres historias, a cual mejor. De esas historias de más de 1.000 páginas, sí.

En realidad, desde enero para acá, llevo unos 25 libros leídos. O sea, que sí, que yo me cargo la media. Pero es que me encanta, así que no tengo mérito ninguno.

Pero ya digo que estos mesecillos de verano me he empapado de tres historias geniales.

La primera llegó a mis manos a mediados de junio.


La historia de una familia de judíos que son expulsados de Rusia a finales del siglo XIX y que se van a vivir a Tierra Santa. Explica muy bien el origen del conflicto entre judíos y palestinos.

No había terminado de recuperarme de esa movida, cuando me prestaron este otro tocho:


La historia que cuenta la rebelión de los moriscos en la Alpujarra granadina, y posterior expulsión de la península. Y cuyo personaje principal, Hernando de Juviles, se encuentra entre dos religiones por ser hijo de una mujer árabe y el sacerdote cristiano que la violó. (Muy cristiano no sería el payo, está claro).

Y sin darme tiempo a descansar de las historias, me prestaron el último, ya a primeros de agosto:


La historia de una mujer, Amelia Garayoa, cuyas andanzas tiene que investigar su bisnieto remontándose a la época en la que a ella le tocó vivir: La Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial, la construcción del Muro de Berlín, su caída...
De los tres, éste ha resultado ser el que más me ha llegado.

Y es que resulta que, leyendo estos libros, me he dado cuenta de la pena que me da cuando se acaba la última página. Le coges tanto cariño al personaje principal, y tanto odio a la gentuza con la que se encuentra por el camino, que entre unos y otros te hacen partícipe de todas su peripecias. 

Y me pasa siempre que cuando me quedan menos de 50 páginas, me cuesta más continuar leyendo. Porque no, porque no quiero que se acabe. Porque cuando se acaba, ese personaje se va. Y eso no me mola.
Es verdad. Es como si las criaturas cuyas vidas e historias lees, se hubieran hecho amigos tuyos, y supone un esfuerzo enorme dejar que se vayan.

Lo bueno de todo esto es que, de una forma o de otra, una parte de ellos se queda contigo para siempre.
:)


lunes, 30 de marzo de 2015

Donde nadie...


Porque sí, porque la gente siempre está totalmente cualificada para decirte cómo tienes que ser y cómo tienes que vivir; qué es lo que tienes que pensar y cómo tienes que sentir o sentirte en cada momento... 
Sí, son gente con mucha experiencia en la vida que, por lo que se ve, ha caminado en tus zapatos y sabe perfectamente quién eres y quién deberías ser.

Pero si no entras dentro de los parámetros en los que se supone que deberías estar y vas a tu aire, pues eso, que ya eres carne de prejuicios y, por supuesto, de juicios. 
Y eso cansa. Demasiado, a veces.

Porque eres un bicho raro.
Porque no eres normal.
Porque tu forma de pensar no es la correcta.
Porque tu forma de sentir no está bien.
Porque no deberías mostrar tu alegría o tu tristeza.
Porque la persona a la que amas no es la adecuada.
Porque no deberías dejar que adivinen tus sentimientos.
Porque podrías darle un poco de cuartelillo a esa persona a la que le gustas...
¿Pero por qué? Si a mí no me gusta...
En fin.

Hay muy pocas personas (poquísimas) con las que realmente puedes ser tú al cien por cien, en cualquier situación y en cualquier momento. Una, quizá. Dos como mucho. Esas personas con las que es fácil estar porque no te exigen nada y no te piden nada. Y puede que no te comprendan, pero al menos, no te censuran.

Con el resto del mundo, o finges, o disimulas y no te dejas ver tanto, o enseguida ya eres lo peor de lo peor, y tienes que aguantar que quieran comerte la cabeza para que seas como ellos quieren que seas.

Con lo fácil que es dejar a la gente en paz, que haga lo que quiera, que diga lo que quiera, que piense y sienta como quiera, sin tener que encasillar a nadie ni tocarle las narices a diario. Que bastante complicada es la vida ya de por sí, como para que encima te pongan trabas continuamente a que puedas ser tú.

El vive y deja vivir de toda la vida, vamos. 
Que ya sabéis que de vez en cuando, pues lo tengo que volver a repetir para que no se nos olvide.
:)


jueves, 5 de febrero de 2015

De orcos, trolls y gentucillas varias

Exactamente igual que en la película El Señor de los Anillos, la vida está llena de orcos, uruk-hais y nazgules, que se pasean por el mundo, escondidos en las sombras. 
Aunque, eso sí, aparentemente estén ahí, a cara descubierta y tengan pinta de mosquit@ muert@. 



Y es que no lo hemos dicho pero, al igual que en la película, suelen ser bastante cobardes, y no han roto un plato en su vida.
(Seguro que luego se habrán cargado todas las vajillas de la Tierra Media).




A ver. Que puede que al principio nos parezcan otra cosa, ¿eh? Sí, por un momento hasta podríamos pensar que son gente normal, buena gente, apañaícos, e incluso, dignos de confianza. He dicho por un momento, ¿vale?
Porque luego resulta que no. Ni por un momento ni por ná. Y es que cuando menos te lo esperas, cuando te das la vuelta tranquilamente, te apuñalan de la peor manera posible: Por la espalda y sin chispa remordimientos. Con premeditación y alevosía. 
Ya sabéis, lobos con piel de cordero hasta que dejan ver su verdadera naturaleza y entonces aparece el orco que esta gente lleva dentro.

Supongo que hay que aprender a reconocerlos y a lidiar con ellos. Sí, aunque sea dejándolos como cosa perdida en medio de su paranoya personal.


O sea que sí, que trolls, ogros, goblins, cíclopes y arpías nos vamos a encontrar por un tubo a lo largo de nuestro camino, en esta vida. Pero evidentemente no vamos a estar ahí todo el tiempo a la defensiva, dándoles cuartelillo o dejándoles que nos dirijan la existencia, ¿no? Que eso sería algo así como perder el tiempo con criaturas que no valen la pena. 
Apuesto a que vosotros también conocéis a más de uno y más de dos individuos de estas especies. ¿O me equivoco? :)

Yo conozco un troll. Uno de tantos. Y menos mal que tampoco lo tengo que aguantar todo los días, que si no... Es que es horrible. Que digo yo que para eso es un troll, ¿no?
Pero ea, como le pasa a los trolls, se alimenta de vidas ajenas porque por lo visto, él no tiene ninguna. Penica que me da, oyes. Sí, porque pienso que al menos yo tengo mi propia vida. Ni mejor ni peor que la de los demás, pero al menos es la mía y con ella ya tengo bastante.

¿Qué le vamos a hacer? En esta vida no todo van a ser elfos, hadas, duendes o magos, buenos y simpaticotes, ¿no? :)



martes, 6 de mayo de 2014

Ahí queda eso

El que gana una batalla, es fuerte.
El que gana antes de combatir, es poderoso.
Porque la verdadera maestría está en vencer sin combatir.



;)

lunes, 3 de marzo de 2014

Filosofando a la hora del café

Algunas mañanas desayuno en una de esas cafeterías donde los sobrecillos de azúcar traen una frase impresa. Supongo que vosotr@s también habéis encontrado algún sitio de estos.

Normalmente, son las típicas frasecillas trascendentales y filosóficas que te dejan ahí, pensando durante un rato, mientras te tomas tu café y te comes tu media mixta.
Por supuesto, las frasecillas que más me gustan, me las guardo en el bolsillo.

Hoy me he encontrado con ésta:




"... Y el primero en olvidar, es el más feliz".

Y en ese momento he empezado a divagar.
Aunque la frasecilla del azucarillo está claro que sólo se refiere a una pelea, a una discusión o algo así, a mí me ha dado por pensar que yo nunca olvido nada. Pero absolutamente nada. Ni lo bueno, ni lo malo, ni lo regular. 

Que tengo amigos que me ven al cabo del tiempo, y alucinan cuando les recuerdo, con todo lujo de detalles, la última vez que nos encontramos. -"Anda, que ya nos vale, ¿eh? Que la última vez que nos vimos fue el 28 de septiembre de 2008 en Bib-Rambla. Sí... ¿No te acuerdas? Que me dijiste que ibas a tal sitio a llevar no sé qué papel, y que yo te conté tal y cual. Acabamos en aquella cafetería del ventanal, partidos de risa... "-.

Ea, que sí, que tengo buena memoria, ¿qué le hacemos? Cienes y cienes de gigas de memoria, como dice la gente que me conoce. 

Pero también he pensado que no por eso soy infeliz. Vamos, que yo me considero una persona bastante feliz y optimista. 
Es cierto que cuando las cosas duelen, pues acordarte de ellas sí que molesta una mijilla, evidentemente. Pero vaya, que yo no dejo de ser feliz por ellas.

A mí me gusta acordarme de las cosas, tanto buenas como malas. Al fin y al cabo, las he vivido yo y son mías, ¿no?
¿Cómo si no se come que tenga un diario desde tiempos inmemoriales, y de vez en cuando, lo coja para leer alguna aventurilla pasada?

Porque es que además, también me gusta acordarme de la gente con la que he coincidido en esta vida, aunque se hayan tenido que ir y ya no estén. O aunque no hayamos terminado todo lo bien que podríamos haber terminado. Ya sabemos todos que no siempre las relaciones personales son fáciles.

Pero eso, que me gusta acordarme de todo lo que he vivido. Y está todo ahí, en algún rinconcillo de mi memoria, dispuesto a salir cuando voy a buscarlo. Y si no, pues nada, ya voy a leerlo. :)

Creo que soy feliz porque cuando me acuerdo de esos detalles, de esas situaciones, de las personas, de los comportamientos que he tenido o de las conversaciones que he mantenido, pues eso, que no me arrepiento de nada.

Supongo que, a pesar de todo, eso es bueno, ¿no?
:)


viernes, 2 de agosto de 2013

¿Ladran?

"Ladran, luego cabalgamos".

Porque enemigos aparecerán siempre, a lo largo del camino. Pero no podemos estar parándonos cada dos por tres para silenciar todos sus ladridos.
:)




miércoles, 19 de junio de 2013

Quizás en un futuro muy muy lejano...

Y es que el otro día me encontré esta foto, y me puse a pensar...


Porque resulta que observando la foto, se llega a la conclusión de que nuestro Sistema Solar, famoso en el mundo entero por sus ocho o nueve planetas dentro de los cuales está el nuestro, tan azul y tan bonico, pues ocupa una mínima parte de nuestra galaxia. Pero una mínima parte, mú mínima mú mínima.

Y claro, me dije:-"Pues vaya montón de espacio desaprovechao que hay por ahí, ¿no?"-. Y eso sólo pensando en nuestra Vía Láctea. Que de otras galaxias más cercanas o más lejanas ya ni hablamos.

Pero ea, eso entonces me hizo pensar en otra cosa:-"Hummm... Sería mucha casualidad, pero mucha mucha, que entre los millones y millones de sistemas solares que tiene que haber dentro de los millones y millones de galaxias que habrá por ahí rulando, seamos los únicos habitantes que existan, ¿no?"-.

Y entonces seguí con el hilo de pensamiento. Porque igual que en el planeta Tierra se generó la vida, y evolucionamos (o lo que quiera que sea que hayamos hecho) a lo que somos ahora, pues volví a preguntarme:-"¿Por qué no iba a haber más seres, evolucionados o no, por otras esquinas del Universo? Mira que el Universo tiene pinta de ser mú grandísimo..."-.

Y decidí que sí. Que habitantes por otros mundos tiene que haber por narices. Y que seguro que algunas civilizaciones (igual todas, ya eso no lo sé) son más evolucionadas que la nuestra. O sea, que si se acercaran a saludarnos a este planeta para entablar relaciones interestelares, no creo que vinieran en pie de guerra, como nos hacen creer siempre con la mayoría de las películas. 

Porque estoy convencida de que las criaturas evolucionadas han aprendido a convivir con razas, con estilos de vida o con formas de pensar diferentes.
Ya tienen totalmente superadas cosas como la corrupción, la injusticia, los vicios, la intolerancia, la envidia, lo material...
No necesitan demostrar nada, porque saben perfectamente quienes son.

Y han conseguido aprender a solucionar los conflictos en base al sentido común, y no peleándose y haciéndose la guerra los unos a los otros.

Las criaturas que han evolucionado llevan tanto adelantado en las maneras de vivir, que son capaces de utilizar esa evolución para intentar enriquecerse con los conocimientos, ideales y pensamientos que les pueden proporcionar otras culturas, otros mundos... Y por supuesto, para aprender, para enseñar, para disfrutar...
Pienso que la evolución sirve, entre otras muchas cosas, para estar por encima de temas triviales como las diferencias que puedan existir entre los seres.
 
Y pienso también que si a este planeta azul aún no han venido a saludarnos desde alguna galaxia lejana, no es porque no sepan o no puedan llegar. No. Es porque quizás, cuando pensaron en venir, se dieron cuenta de que todavía no estábamos preparados y de que había que darnos más tiempo. 


Porque es que a nosotros aún nos falta muchísimo camino por recorrer. Y seguramente no sabríamos entender todo lo que ellos podrían ofrecernos. Somos una sociedad que degenera por momentos, y ni sabríamos entenderlos, ni recibirlos, ni tratarlos. Porque es que estamos a años-luz de llegar a ser una sociedad que realmente valga la pena conocer.

Más que ná, porque está claro que ni siquiera nos entendemos entre nosotros, y eso que vivimos todos en el mismo planeta. ¿Cómo íbamos a ser capaces de comprender una existencia diferente a la nuestra, cuando todavía no hemos podido echar por tierra de una vez nuestros prejuicios con lo más cercano?

 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Actitud


Definitivamente, está claro que todo en esta vida siempre es cuestión de actitud.
Buena actitud, mala actitud... Pero eso, siempre de actitud.
:)

martes, 9 de octubre de 2012

Filosofando con Homer


Pues sí, gente sí. Así son las cosas.

Puedes estar ahí siempre, para todo el mundo, a todas horas, haciendo lo que se supone que tienes que hacer, haciendo lo que esperan de ti... 
Pero si un día no estás, porque no puedes, porque estás cansad@, porque no te apetece, porque las formas con las que te llegan no te han gustado nada... O coñ*, directamente porque no te da la gana, que no siempre está un@ igual, ¿no? 
Bueno, pues eso, que ese día ya eres muy mal@... -"Qué mala eres, Lou"-.

Pues claro que sí, hombre. Un poquito de chantaje emocional nunca viene mal. Digo, digo, ¿la Lou? Lo peor del mundo mundial, por supuesto que sí. Si lo sabrá ella...

Más razón que un santo tenía Homer en aquel episodio de los Simpson, cuando se dirigía al señor Burns:
-"Para que te quieran, tienes que estar ahí siempre y ser bueno con la gente todos los días. Pero para que te odien, no hay que hacer absolutamente nada"-.

¡Qué gran verdad!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Dudilla existencial

A ver, preguntilla del millón que os suelto yo, aquí a saco... ¿Tienes que necesitar a alguien por obligación siempre? O sea, quiero decir, si estás con alguien, si te gusta, si lo quieres..., ¿ya en ese momento tienes también que necesitarlo? ... ¿Por qué? ¿Se supone que es eso lo normal?

El otro día alguien con el que hablaba habitualmente (he dicho bien, "hablaba", en pasado), me dijo que me echaba de menos y que me necesitaba. Imagino que esperaba que yo le dijese lo mismo, pero no fue así. No por nada, si no porque no sería verdad. Y para decir cosas que no son verdad, mejor me callo. Porque es que hablábamos todos los días, ¿cómo lo iba a echar de menos ni ná? Si es que no me daba tiempo...
Pues eso, que como no le dije nada, entonces él me lo preguntó directamente.
Y yo, pues le dije la verdad. Le dije que hacía ya algún tiempo que yo había decidido no necesitar a nadie. Que eso no quería decir que con el tiempo no me pasase, pero que a estas alturas de existencia, pues sinceramente, estoy mejor así.

Él me contestó que tarde o temprano todos necesitamos a alguien siempre, que no podemos hacer solos todo el camino...
Y yo le contesté que bueno, que puedes estar con alguien y estar bien, como era el caso, y que eso debería ser suficiente. 
Pues por lo visto, no. Para él no era suficiente porque además tienes que necesitar por narices a ese alguien. Debe ser que si no lo necesitas, es como si no te importara. Cosa que yo no comparto, porque me parecen términos totalmente distintos...

Total, que después pensando yo en esa conversación, me preguntaba si es que no es posible estar con la gente (amigos, pareja...) sin tener que llegar a generar esa necesidad de la que él me hablaba. 
Pienso que lo de necesitar a alguien, a ratos sólo te crea dependencia. Y eso, a mi forma de verlo, no es bueno. Ni bueno, ni sano. No, porque cuando la gente se tiene que ir, o la tienes que echar (que a veces también pasa), pues sí, duele un montón. Pero si encima es alguien al que "aparentemente" necesitabas para vivir, pues entonces ya es como peor, ¿no?

No sé, digo yo... ¿Vosotr@s qué pensáis? ... ¿Se puede vivir una vida plena, con pareja o sin ella, pero sin tener que necesitar a nadie y estar bien sin mayores historias? O por el contrario, ¿tienes que tener a alguien por hué, y cuando ya quieres a ese alguien y vives y compartes con él, es que ya lo necesitas? ¿No hay más opciones?
Es que ya os digo que la palabra "necesitar" no me mola mucho... Y que yo me acuerde de ciertas personas, que los eche de menos, o que los quiera y esté con ellos, necesariamente no significa que tenga que necesitarlos, ¿no?

No sé... A ver si va a ser verdad que soy un espíritu libre, y eso a cierta gente no le hace ni chispa gracia...
:)

viernes, 14 de septiembre de 2012

Con el paso de los años

Y no es que las cosas hayan dejado de preocuparme. Ni siquiera es que la gente haya dejado de romperme en pedazos a ratos. No. Es que las cosas y las criaturas han dejado de afectarme de la forma en que lo hacían hace 10 ó 15 años. 
Que digo yo que con el pasar de los años habré aprendido a sobrellevarlo todo más o menos mejor, ¿no?

Sí, porque hay criaturas en las que de verdad creí; en las que de verdad confié; que me prometieron la Luna, y que de pronto, y sin saber muy bien por qué, se olvidaron de todas sus palabras, de todas sus promesas, y se perdieron tan "misteriosamente" como llegaron. Y resulta que en apenas un par de meses, ya consigo no acordarme de ellos ni una chispa. En ese plan de modestia total de:-"Pues allá tú. Tú te lo pierdes..."-. 

A pesar de tó, eso es bueno, ¿no?...

Seguramente, todo se debe a que ya he descubierto que el que a hierro mata, a hierro siempre termina muriendo.
O que tarde o temprano, a todo cerdo le llega su San Martín.
Será que sé a ciencia cierta que ni los buenos son tan buenos, ni los malos somos tan malos. Y está claro que muchas veces todos nos llevamos alguna que otra sorpresa.
Será que también sé que arrieros somos todos, y en el camino nos tendremos que volver a encontrar algún día. O eso espero.
O será que estoy convencida de que todo, en algún momento, más pronto o más tarde, se nos devuelve con creces. Y es que siempre se recoge lo que se siembra. Siempre... 

Efectivamente, sí. Todo se nos devuelve, antes o después. Lo bueno, lo malo y lo regular... Imagino que ya os habréis fijado.
Así que está claro que, por esa misma razón, los que alguna vez nos hicieron daño, al final acabarán pagándolo. El karma ya se encargará de ajustarles las cuentas a esos gentucillas.

Lo sé. Lo he visto. Funciona...

Por eso, lo de ojo por ojo y diente por diente no me va. Nunca me ha ido. Y mira que soy muy rencorosa. Mucho, es verdad. Si lo sabré yo... Y eso es porque tengo la suerte y/o/u desgracia de que no se me olvida ná de ná. 
Pero ea, también es cierto que nunca he sido vengativa. Prefiero dejar que la gente se retrate ella sola (y vaya si lo hace) y se estampen contra el muro ellos solicos. Al final, todo cae por su propio peso.
...
Sí, ya lo sé, ya lo sé. Y lo sé porque a mí también me pasa... Cuando alguna cosilla nos duele, cuando alguien nos hace daño y nos destroza, cuando la historia está reciente, cuando nos hacen sentirnos mal de verdad, querríamos ver esa justicia divina actuando en ese momento. Vamos, actuando pero ya. 

Pues sí, pero tranquilos. Os puedo asegurar, y además de verdad, que sólo es cuestión de tener una mijilla de paciencia. 
Doy fe.
:)


martes, 1 de mayo de 2012

Venciendo a las serpientes


"Hay hombres que luchan un día y son buenos.
 Hay otros que luchan un año y son mejores.
 Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
 Pero hay los que luchan toda la vida... Esos son los imprescindibles".
                                                       (Bertolt Brecht) 

domingo, 11 de marzo de 2012

Un pequeño instante en la vida

Y es que hay instantes en la vida que me hacen olvidar todos los malos rollos que alguna vez me cogieron por sorpresa. O todas las puñeteras movidas que me encontré por el camino, sin ni siquiera haberlas buscado. O todas las dichosas historias para no dormir que consiguieron hacerme dudar absolutamente de todo... Incluso de mí.

Pero sobretodo, esos instantes únicos en la vida, me hacen olvidar a la gente que me costó tanto descubrir que en realidad no valían la pena. La gente que murmuró a mis espaldas y me apuñaló sin darme la oportunidad de defenderme; la gente que miró para otro lado y no dio la cara cuando tenía que haberlo hecho; o la gente que perdió el rumbo en algún momento y quiso arrastrarme hacia el caos a mí también.

Todo eso logro olvidarlo en el momento en el que la simple sonrisa de una personita tan especial, consigue que se borre de un plumazo todo lo que no me sirve y no me aporta nada bueno. Esa sonrisa que, sin ella pretenderlo, ilumina mi alma y elimina de golpe todo mi cansancio acumulado...


Ale, gente, feliz semana. :)

lunes, 28 de noviembre de 2011

Una de reflexiones...


Sí, sí, sí... Definitivamente, de las locuras que más me arrepiento son de las que no cometí cuando tuve la oportunidad.

Y a veces me pregunto si la culpa de eso no la tiene la educación que desde siempre he recibido. Supongo que esos valores o esos principios me van a guiar por la vida, sí, pero ¡joder!, a veces también me gustaría ser un poco irresponsable y haber hecho alguna trastada en la vida. Que tengo 36 años y tengo la sensación de no haber hecho nada de nada.
No sé, haber ido un poco más a mi bola cuando tenía que haberlo hecho, sin plantearme más nada, ¿no? Digo yo...

Porque es que, todo lo que hago, todo lo que digo, absolutamente todo, pasa por una parte de mi cerebro que analiza, de forma sistemática, consecuencias y posibles resultados futuros. Y si no lo veo claro, pues...

Pero ea, también estoy convencida de que si hiciera alguna cosa "fuera de lugar", yo me sentiría fatal conmigo misma después. Sencillamente, porque yo no soy así.
Y no soy así, porque quizás me cortaron las alas antes de que me nacieran, ¿no?
No lo sé...
Sencillamente, tengo la impresión de que voy tarde a todas partes...