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lunes, 3 de julio de 2017

Orgullo

Pues sí. Después de este fin de semana tan apoteósico, en el que seguramente mucha (demasiada) gente se ha dado totes contra las paredes por no tener ni dos dedos de frente, yo me voy a quedar con esto...



Pero sobretodo, con esto...
#Orgullo de padre.



Sí. Porque está claro que este hombre ha entendido perfectamente qué es lo que de verdad importa en esta vida.



lunes, 20 de junio de 2016

De graduaciones y otros fiestorros

Yo alucino con estas moderneces que tenemos ahora. Y es que nos pasamos el día adoptando costumbres de todas partes para asimilarlas como propias. Especialmente las americanas, porque a nosotros nos gusta tó lo americano. Hombre ya... Aunque mira, tampoco tienen por qué ser sólo de allí, ¿eh?

A ver... Celebramos jalogüín, el día de San Patricio, el año nuevo chino, despedidas de solter@ desfasás, primeras comuniones como si fueran bodas... Y, por supuesto, nos graduamos. 

Cuando yo estaba en el colegio, eso de graduarse era impensable. Algo que no se hacía por aquí. Eso sí, veías las pelis extranjeras y pensabas:-"Jo, qué guay"-. Y enseguida pensabas:-"Pero jo, qué estrés con el temita del baile de graduación, que tenga que venir el chico a pedirte ir con él... Uff, quita, quita..."-.

Y de no hacer nada de eso a ahora... Porque es que ahora hemos llegado a un punto, que es que se gradúan hasta los micos de las guarderías, con toda esa parafernalia de birretes, togas, becas y demás... ¿Pero qué me estáis contando?

No te digo yo que cuando terminas la Carrera pues no se haga, porque sí, porque ya acabas y tal. O vale, en 2º de Bachillerato, que también terminas una etapa importante, difícil, y no todo el mundo va luego a la universidad.

Empezó haciéndose así, ¿no? Al terminar la Carrera ná más.
Pero es que ya hemos llegado a un extremo que pa qué con las modas... ¿En la guardería? ¿En infantil? ¿En serio es necesario para el normal desarrollo de los niños? ¿Que si no se hace, se traumatizan? ¿Que ahora hay que motivarlos de una manera especial? ¿Para que no pierdan el interés o algo? Yo qué sé.

A ver, en mi época se hacía una fiesta fin de curso con chuches y música, y punto. Y tampoco estamos tan traumatizados porque no nos hicieran una graduación de esas, tó solemne en el salón de actos, ¿no?



Pienso que estamos "apollardando" a los niños. Que cada reforma educativa que se hace es a peor. Que cada historia que se inventan ayuda a que la cosa empeore un poco más. ¿Qué es eso de que no se pueda corregir un ejercicio con boli rojo, no vaya a ser que el chiquillo pille depresión? ¿O que los chavales promocionen cuando ves que a junio han llegado con cinco asignaturas suspensas?
Esto, que a mí me parece mucho más serio e importante, está claro que no lo es tanto.

Vale, que me he ido por Úbeda. Volviendo al tema de las graduaciones, pienso que en realidad es una fiesta para los padres más que otra cosa. Para que puedan sacar sus cámaras y hacer cienes y cienes fotos y vídeos por un tubo y luego puedan enseñarlas, publicarlas y colgarlas por ahí con todo el amor de padres.
Además, que sí, porque luego son un espectáculo cuando te dicen:-"Es que mi niño se ha graduado"-. 
Y tú:-"¿Cómo?"-. 
Y ellos:-"Sí, en la guardería"-. 
0_0
¿Y en lactancia materna? ¿Se graduó en su día en lactancia materna también? Ainssss...

No sé a vosotros, pero ya os digo que a mí me suena rarísimo. Quizás porque no tengo hijos. Si los tuviera, supongo que también tendría que pasar por el momentazo graduación en cada etapa, claro. 
Pero ea, desde la objetividad que me da verlo todo desde fuera, sí que me suena raro de coj**nes.

P.D: Igual he exagerado un poco con el tema, pero es que hay cosas que veo que de verdad claman al cielo. Pero eso, sólo y exclusivamente, desde mi punto de vista, por supuesto. 
Ahora ya, vosotros, los que sois padres, o vosotros, los que sois maestros, o vosotros, los que no lo sois, me podéis dar el vuestro.
;)




sábado, 9 de mayo de 2015

Princesas del siglo XXI

Pues se ve que no estaremos haciendo bien las cosas cuando los clichés de hace 40 años siguen vigentes en la actualidad.
O será que, a pesar de la juventud o de los años que han pasado, todavía hay gente que piensa que las cosas no han cambiado y que no tienen por qué hacerlo.

A ver. Mi sobri va dos veces por semana a jugar al fútbol. Una actividad extraescolar como otra cualquiera. Importante empezar con el deporte desde muy jovencita para coger el hábito, que esto es como leer: Luego te lo pide el cuerpo.

Vale, pues eso, que la mami de mi sobri apuntó a la churumbela a fútbol. Y a la cría le gusta. Le gusta el fútbol y le gusta jugar con los niños. 
¿Qué pasa? A mí también me gustaba jugar cuando era niña. Y también prefería pasar el rato con los niños antes que con las niñas. Siempre me gustó más estar con ellos. Eran brutos, sí, pero mucho más nobles y leales. 
Pero ea, siempre tuve que aguantar que ellas (nunca ellos) me llamaran de todo. Es verdad eso de que somos nuestras peores censoras. Por eso supongo que me gustaba más estar con los niños, que al menos, conmigo y en aquella época, no tenían tantos prejuicios. Si jugaba bien al fútbol, a ellos no les importaba nada más.

La verdad es que eso sigue igual en la actualidad. Todavía sigo prefiriendo la compañía de las criaturas del sexo masculino. Por eso imagino que mis mejores amigos siguen siendo hombres. Y lo que son las cosas, me resulta mucho más fácil hablar con ellos de cualquier cosa que con ellas. Y eso no quiere decir que no tenga amigas, que también, pero eso, que parece que me entiendo mejor con ellos.

Bueno, a lo que iba, que siempre me encaramo a las ramas... 
Que sí, que resulta que eso, que la churumbela juega al fútbol y además le gusta. Y en esto que la madre de otro niño se acercó el otro día a la madre de mi sobri y le dijo:
-"Dice mi Churumbel que tu Churumbela ya no es una princesa porque juega con los niños"-.
...
Tócate los coj*nes, MariLoles.

Lo peor de todo es que estoy segura de que ahí el niño no tenía nada que ver. Fue la madre del susodicho la que se inventó la lindeza que supuestamente había dicho su hijo. Pero, ¿para qué? Mi teoría es que lo hizo para dar por culo, claro.

Pues mira qué bien, porque si seguimos así, y las niñas tienen que ser princesas encerradas en un castillo, y los niños, príncipes que maten dragones y salven princesas, está claro que no hemos avanzado nada. 
Espero, y además, estoy convencida, de que mi sobri será una princesa del siglo XXI que matará sus propios dragones cuando haga falta. No necesitará que venga nadie a hacerlo por ella.

Punto.





domingo, 8 de marzo de 2015

Mucho por hacer todavía

Día Internacional de la Mujer... ¡Vaya cosa!



No, no me gusta este día. ¿Qué es eso de tener un día especial que recuerde a todo el mundo que estamos ahí y que existimos? Deberían (deberíamos) ser conscientes de ello todos los días, ¿no? Vamos, digo yo.

En realidad, estoy convencida de que lo ideal sería llegar a esa igualdad entre los géneros, sin menosprecios y sin historias. Todos valorados y respetados por igual, ya seas hombre o seas mujer. 
Y pienso que sí, que deberíamos evolucionar de una vez y llegar por fin a ser personas. Todos iguales, con los mismos derechos, con las mismas obligaciones y con las mismas oportunidades.

¿Que soy feminista? Pues mira, no sabría cómo llamarlo. Igual sí que lo soy. Pero yo entiendo el feminismo como ese llegar a la igualdad. Nunca como que la mujer prevalezca sobre el hombre. Que es que resulta que la gente confunde los términos, y yo personalmente pienso que el feminismo no es lo contrario del machismo. Ni muchísimo menos.

Pero ea, hay gente que parece que esto todavía no lo entiende, y es muy complicado hacérselo entender.

Porque mientras sean las propias madres las que eduquen de manera diferente a sus hijas que a sus hijos, inculcándoles la docilidad y sumisión que se espera de ellas;

mientras se oigan cánticos en un campo de fútbol insultando a la ex-pareja de uno de sus futbolistas, acusado de presuntos malos tratos;

mientras en una casa, la hija tenga que fregar los platos del almuerzo mientras su hermano se sienta a jugar a la play o ver la tele, porque es un hombre y no se va a dedicar a esos menesteres;

mientras haya un obispo que asegure que a las mujeres habría que quitarles el voto porque últimamente piensan por su cuenta;

mientras haya un gobierno que te obligue a tener un hijo por narices, en las condiciones que sean, sin importarle lo más mínimo las circunstancias que tengas, porque tu cuerpo no te pertenece a ti, sino al Estado;

mientras haya gente que al ver a una mujer en un trabajo que no les cuadre se oigan frases del tipo vete a la cocina que es tu sitio o mujer tenías que ser;

mientras nos sigan calificando con los términos de zorra, put*a, guarra, por tener simplemente una vida sexual sana y activa; o por, mira tú qué ironía, por no querer nada con alguien;

mientras siga pasando lo de la maté porque era mía y lo de si no es para mí, no es para nadie;

mientras los chavales jóvenes vean normal que puedan controlar los móviles o la vestimenta de su pareja, porque para eso es su novia, ¿no?;

mientras haya un arzobispo que diga que si una mujer aborta, el varón tiene derecho a abusar de ella;

mientras haya hombres (y mujeres también, las cosas como son) que piensen que si una mujer se viste de una determinada manera, es que está pidiendo a gritos que la violen;

mientras... (aquí podéis poner vuestros propios ejemplos).

Pues sí, mientras. Mientras sigan pasando todas estas cosas (y muchas más, pero con éstas ya me parecía más que suficiente), esta sociedad seguirá desevolucionando a marchas forzadas. Mientras siga pasando esto día sí día también, esa igualdad de la que hablaba al principio, nos quedará todavía lejísimos. Mientras no cambiemos de mentalidad, no conseguiremos absolutamente nada.

Y con lo fácil que a mi entender es todo este tema, porque en el fondo todos, absolutamente todos, hombres y mujeres, buscamos lo mismo en esta vida, ¿no? Estar bien y ser felices. Punto.

¿A que va a ser verdad que no somos tan diferentes?
:)



lunes, 9 de junio de 2014

La Educación gratuita

Hace una semana me llamaron para darle clase a un muchacho de 2º de Bachillerato. Sí, dos días antes del dichoso global de matemáticas. Como siempre, la gente viviendo al límite. :)

Y eso es algo que yo me planteo siempre. Porque, ir a una casa que no conoces, a tratar con un chaval que no conoces, que no sabes si vas a poder conectar con él porque el tiempo es escaso, que no tienes ni idea de si le vas a caer bien o él a ti... 

Porque eso puede pasar, ¿por qué no? No me pasa mucho, es verdad, porque la inmensa mayoría de las veces conecto muy bien con los críos y es más fácil dar clase. Tengo esa suerte. 
Pero ea, alguna que otra vez, se da el caso y no nos soportamos. Ni el crío a mí, ni yo a él. Y muchas veces, ni los padres a mí, ni yo a ellos tampoco. Eso es lo que pasa.

Total. Que como yo sé cómo son las cosas, siempre lo suelo decir desde el principio, para que luego no demos lugar a ningún tipo de malentendido: Que sí, que aunque yo me llame Lourdes, no tengo por costumbre hacer milagros.

Pues eso. A veces el milagro se da, pero otras veces no. Y esta vez, pues no se dio. El chiquillo no ha aprobado, así que no se puede presentar ahora a la selectividad. 
Pero eso sí, nos caímos de maravilla el uno al otro. Y ya no sólo con él, sino con sus otros dos hermanos también.
Yo eso lo noto en el momento en el que ellos me cuentan sus cosas, sus preocupaciones, sus problemas, sus historias... ya al instante de conocerlos.
Ya os digo que llegar a ese punto, me merece la pena toíto.

Esta mañana me he encontrado a la madre por la calle. 
Me ha contado 'la tragedia' de su crío y ha terminado diciéndome:-"¿Qué le hacemos? Mis niños no me han salido buenos estudiantes. Pero ninguno, ¿eh?"-.

Y yo no he podido evitar decirle:-"Pues, ¿sabes? Vale, que sí. Que lo de estudiar y aprobar está muy bien. Es lo que tiene que ser... Pero a la larga, creo que eso será lo de menos. Porque personalmente pienso que lo importante siempre será que los niños sean buenas personas, sean educados, se pueda tratar con ellos... Y oye, por lo poco que yo he visto, ya me he dado cuenta de que los tuyos lo son. Pero los tres, ¿eh? Y si yo he tenido tan poco tiempo para darme cuenta de eso y lo tengo así de claro, es porque eso salta a la vista, ¿no? Así que, nada, enhorabuena por tus niños, que son un encanto los tres... Y en cuanto a lo de aprobar, pues bueno, ¡ya aprobaremos!"-.

¿Pues no me ha abrazado la mujer y tó?
:)

Si pincháis en la imagen, se puede leer mejor. Aunque supongo que tod@s tenéis esto más que claro.
:D



martes, 18 de febrero de 2014

Eran otros tiempos

Los chavales de hoy en día no tienen vergüenza de ná.
Y es que el otro día, sin ir más lejos, escuché a una chiquilla de 15 años decirle a su profe:-"Maestro, mira... Me está saliendo un granito aquí. Pero eso es sólo porque me va a venir la regla, ¿sabes?"-.
Vamos, sí, a esa edad iba yo a decir algo así, vaya. Y menos a un maestro. Ni a un tío. Vamos, ni a nadie.

Que me acuerdo cuando estaba en 8º de EGB, a mis 13 años, y tuvimos una clase de educación sexual en el colegio. Sí, creo que debimos ser pioneros en recibir una clase de ésas, porque aquello ni mucho menos estaba a la orden del día. 

Imaginaos: Mediados de los 80, después del montón de años de censura y represión. ¿A quién se le podría ocurrir algo así, por Dios? Pues eso, a mis profes de entonces, que eran bastante progres y adelantados a su tiempo.

No recuerdo que pidieran permiso a los padres ni que les avisaran sobre lo que íbamos a ver en aquella clase, pero sí que recuerdo que fue algo "raro" para nosotros. No sé, quizás un poco ceremonial o algo así. No sabría definirlo.

Nos llevaron a un aula diferente. Estaba el profe de Ciencias, pero también nuestra tutora y un par de profesores más. No sé. Ya digo que nos pareció extraño que estuvieran todos allí. Supongo que para ver nuestras reacciones, claro.

Empezaron a hablarnos y nos pusieron diapositivas.
Jamás olvidaré la primera diapositiva que vimos. Nos quedamos todos callados, sin saber muy bien qué estábamos viendo. Os imagináis el momento, ¿no?
Caras raras. Cabezas ladeadas intentando adivinar qué era lo que se veía allí. Miradas y encogimiento de hombros...


Pero de pronto se oyó la carcajada estridente y sonora de uno de la clase. Evidentemente, era el repetidor. El que por lo visto, estaba de vuelta ya.
Y es que era la típica foto frontal de la vagina abierta, los labios mayores, los menores, el clítoris arriba... Seguro que la habéis visto. No me hagáis ponerla aquí. :)

Después de ese "shock" inicial, la cosa siguió más o menos normal. Allí sonaron palabras como "vagina", "clítoris" o "semen" que hacían que las niñas nos pusiéramos tó rohas rohas, y los niños se mirasen entre ellos con carillas picaronas.

Sí. Es que eran otros tiempos.
No era una época en la que nos hablasen de eso abiertamente en casa. Bueno, ni en casa ni en ninguna parte. Por eso siempre se vivió aquello con vergüenza. Sí, porque todo eso estaba mal. 
Pero ea, en mi cole fueron algo así como visionarios y se atrevieron a desafiar los cánones sociales de entonces.

Ahora hemos avanzado una miaja. Al menos ya no hay tabú en esos temas, y la gente puede hablar de esas cosas sin tener que oír cómo el resto del mundo pone el grito en el cielo.
Supongo que por eso a los chiquillos de ahora no les ocasiona un trauma el tema y lo ven como una cosa normal. (-"Mamá, ¿tú a mi edad tenías picores...? Ya sabes, ahí"-). :P




Y es que, al contrario de lo que nos hicieron creer a algunas generaciones anteriores, hablar de todo sin problemas, sin tapujos, sin vergüenzas y sin juzgar a nadie, es la mejor manera de que la comunicación, la confianza y la información, pues eso, fluyan. ¿O no?
:)

martes, 8 de octubre de 2013

Esa bendita inocencia

El año pasado vi una peli en la televisión... 
Bueno, a ver, vi alguna más, claro que sí. Pero yo me acabo de acordar de una en concreto. Era una de esas películas típicas de los domingos por la tarde en Antena 3. Lo que viene siendo un bodrio de esos tan repetidos las tardes de finde invernal. Pero bueno, como hacía día de sofá, manta y peli, pues aquello fue lo que tocó.

De la película no me acuerdo ni de cómo se titulaba, ni de quiénes eran los actores, ni de nada. De lo único que sí me acuerdo es de un detalle. A ver si alguno de vosotr@s me puede ayudar y recuerda haberla visto también.

La historia a grandes rasgos, era más o menos así: Una familia blanca adoptaba a un bebé de color, cuya madre era drogadicta y a la que le habían quitado la custodia. Ella había entrado en un centro a intentar desintoxicarse. (¿Veis? Justo lo que decía: Trama de domingo por la tarde en Antena 3...).

El crío, cuando tenía tres o cuatro años tuvo una conversación con su hermana adoptiva, que fue lo que realmente se me quedó grabado de toda la peli. 
Sentados los dos en el suelo, la hermana, de unos catorce o quince años, le decía al niño:-"¿Pero no ves que no somos iguales? Mira nuestras manos... ¿Qué diferencia ves?"-.
Y el chiquillo, con toda la naturalidad del mundo, y poniendo su mano encima de la de ella, le dijo:-"Bueno, tu mano es más grande que la mía"-.



En aquel momento me di cuenta de que es verdad eso. Los chiquillos nunca tienen prejuicios de ninguna clase. Somos los adultos los que, si no tenemos cuidado, se los inculcamos, aunque sea sin querer. Pero sí, lo hacemos.

Los niños no suelen juzgar. No ven diferencias en las personas. Me tratas bien, molas. Me tratas mal, eres un estúpido y no me gustas. 
Que seas blanco, negro, chino, extraterrestre, rico, pobre, guapo o feo, no les importa. No, porque estoy totalmente convencida de que ellos pueden verte por dentro y es nada más que eso lo que realmente les mueve.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Esa absurda 'normalidad'

La palabra "normal" me crea conflictos. Pero desde hace ya mucho tiempo, ¿eh? Porque es que todavía no me he enterado de quién es el que decide lo que es o no normal.

Las cosas cambian. Y lo que antes parecía la única manera posible de hacer las cosas, pues ahora nos hemos ido dando cuenta de que no tiene por qué ser realmente así. 
Por ejemplo, ahora los niños no se traumatizan si viven en una familia monoparental. Ya están de vuelta de todo eso. Que yo recuerdo en mi época, que si los padres de algún compañero de clase habían decidido divorciarse, aquello era una tragedia. Ahora ya no. Ahora es el crío cuyos padres siguen casados el que parece una raya en el agua entre sus compañeros.

Pero, ¿y qué? Que las cosas siempre hayan sido de una manera, no quiere decir que no haya otras maneras posibles de que también sean, ¿no?

Lo digo porque a mí personalmente me da igual con quien quiera casarse cada cual. Pienso que cuando se da ese paso, debe ser con alguien a quien se quiera de verdad y punto. 
¿Qué más da si son del mismo sexo? ¿Qué problema hay? Yo es que eso no lo entenderé nunca. Se quieren, son felices y desean estar juntos formalizando su relación... Pues ya está.  
Supongo que todos tenemos claro que el fin último de cualquier criaturica es ser feliz. Y si encima de que la cosa es de por sí complicá, si al resto del mundo se nos ocurre poner aún más trabas en plan con ése no puedes, con ésa no pegas, pues ya apaga y vámonos.

En cuanto a lo de adoptar, pues bueno. No me sirven las excusas que ponen por ahí los detractores. ¿Quién dice que los niños saldrían 'raros' si los criase una pareja homosexual? Porque, no es por ná, pero no hay más que mirar a todos esos políticos que tenemos. Convencida de que han sido criados en el seno de una familia tradicional, con su papá, su mamá y sus hermanos... Pero más cabr*nes y corruptos no pueden ser.
Así que, ¿alguien cree de verdad que lo haría peor una pareja homosexual? Porque yo sinceramente creo que no. Estoy segura de que para educar, da igual la inclinación sexual que se tenga. Hay cosas más importantes y más necesarias.
 
Porque los niños no tienen prejuicios de ninguna clase. Los prejuicios se los inculcamos el resto del mundo a medida que ellos van creciendo. Pero si a los críos se les enseña que las cosas pueden ser de diferentes maneras, que existen diferentes versiones de las mismas historias, que todas las personas tienen su sitio en el mundo sean como sean, estoy segura de que aceptarían todas esas cosas sin poner el grito en el cielo, como nos pasa al resto de las criaturas.
  

lunes, 7 de mayo de 2012

La nula educación

Y ahí estaba yo esta mañana, en la administración de loterías tan feliz, esperando mi turno... Bueno, lo de feliz es un decir, porque yo ya sabía que no me había tocado ni un triste reintegro. Pero vaya, que allí estaba yo tó tranquila, esperando a que alguna de las dos ventanillas que hay, se quedara libre para acercarme a saludar...

En esto que entra un hombre al local... Bueno, lo de hombre también es un decir. Era un tío mayor, y además mú pero que mú desagradable. Vamos, un vieo, como decimos por estos lares. Pero no un viejo, no. Un vieo.

Vale, pues eso. Como las criaturas que estaban delante de mí en las ventanillas han echado un rato allí, porque seguramente les compran los décimos y les hacen las apuestas de la primitiva a todo su barrio, el vieo se ha puesto a dar voces, tó impaciente. -"Pero, ¡vamos! ¡Joé, con la gente! ¡¡¿Esto qué es?!!"-. Que yo me he quedado mirándole con cara de:-"Poquilla educación gastamos, ¿no?"-. Pero el tío a su bola, siguiendo con su retahíla. Y a voces, ¿eh? Es que no os lo podéis imaginar.

En esto que me llega el turno, y me voy a la ventanilla que se había quedado libre. Se pensaría el vieo que lo iba a dejar pasar antes. Sí, vamos, justo en eso estaba yo pensando. Y eso que él ha dado un paso adelante con toda la intención, pero yo he sido más rápida y no le he dejado ponerse. Además, que en ese momento también se ha quedado la otra ventanilla libre. 

La muchacha de la administración lo ha saludado más amable que tó con un buenos días, y él:-"¡¿Qué buenos días ni que ná, coño?! Toma esto y mira a ver si tengo algo..."-.
Y yo, a punto de potar* que he estado. ¡Qué asquito me ha dado, de verdad! Y más, cuando al pasar sus décimos por la máquina, pues no tenía ni un reintegro él tampoco. Y claro, ha seguido relatando con esa mala follá que gastaba el vieo.

Todavía, si hubiese estado borracho, habría tenido una mijilla de excusa. Pero esa falta de educación estaba claro que era innata. ¿Y sabéis lo peor? Que éste es uno de los que luego se cabrea exigiendo respeto y educación al resto del mundo mundial, como si él estuviera exento de tener que demostrarlo... Es que lo conozco y alguna vez le he oído decir:-"Y estos jóvenes, la poca educación que tienen..."-.
Definitivamente, a partir de ahora, cuando lo vea por ahí por el mundo, me referiré a él como "el vieo renegaor". :D 

*Potar: En la jerga coloquial, significa vomitar. Pero con mucho, muchísimo más asco todavía... :)