sábado, 27 de septiembre de 2014

It's my life

Me he dado cuenta de que en esta sociedad en la que vivimos se nos obliga continuamente a definirnos. Siempre han de estar muy claras cuáles son tus preferencias, tus gustos y tus deseos. 

No sé. Digo yo que será para que todo el mundo sepa quién eres, o hacia qué lado te decantas, o qué es lo que piensas. 
Quizás deben pensar que si no te defines (pero dentro de unos parámetros establecidos, ¿eh? Que tampoco te puedes definir de otra forma), eres algo así una amenaza para el resto del mundo, que sí tiene bien claros los términos.

Madrid o Barça.
Playa o montaña.
Carne o pescado.
Blanco o negro.
...

Como si no hubiera más equipos, más colores, más comidas...


Pero no. Todo el mundo se posiciona. Y, por ende, tú también tienes que hacerlo. Es como si la sociedad entera te obligara en cada momento a definir quién eres, qué quieres, qué buscas...

¿Y qué pasa si no lo haces? ¿Qué pasa si no eliges alguna de las cosas que te dan a elegir, como si fueran las únicas opciones? ¿Qué pasa si no te gusta ninguna?
...

Pues, ¿qué va a pasar? Lo de siempre: Que eres un bicho raro, un loco, un extraño, un demente, un maniático, un extravagante... 
¿Que por qué? Pues porque eso no es lo lógico. Porque eso no es... lo normal.

Ya en serio. Estoy de la palabra normal hasta el copete, ¿eh? Porque sí, porque está claro que todos no somos iguales. No todos tenemos las mismas motivaciones, los mismos gustos, las mismas vivencias... No todos pensamos igual, ni sentimos igual, ni vivimos las cosas de igual manera. Que para gustos, los colores...

Pero no, oye. La gente eso no lo entiende. No entiende que siempre habrá variedad. Casi tanta, como personas. Y lo que es bueno para uno, no tiene por qué serlo para otro.

Cuando consigamos no intentar encasillar a nadie en ningún grupo, y dejar a cada cuál vivir su vida como mejor le parezca, habremos conseguido dar un paso adelante. Pero mientras tanto, estaremos anclados en los prejuicios y en la ignorancia y el miedo a lo diferente.

Estamos en lo de siempre: Vive y deja vivir.



sábado, 20 de septiembre de 2014

¡Mierda, cagao, culo!

Hace un momento que he terminado de ver la peli "La guerra de papá" en la 1. Sí, era en "Cine de Barrio". No digáis ná. :)

Y sí, ya la había visto antes unas pocas veces, pero ea, no me puedo resistir a esos clásicos tan ochenteros.

Y es que en estas películas aparecen todos los tópicos de aquellos años en los que a mí me tocó vivir, justo con esa edad. Cuando te decían que todo era pecado y cuando, por poco que hicieras, te aseguraban que te morirías y vendrían los demonios para llevarte al mismísimo infierno. Ea, las cosas que nos metían en la cabeza cuando éramos pequeños.

Y ya no es sólo lo machista que puede llegar a ser una película de aquella época (-"Las mujeres, a la cocina"-), o las barbaridades que se ven en la pantalla y que ahora serían impensables y censuradas (la madre y el pediatra, fumando en la consulta). No. 
Es la cara del crío protagonista. Su inocencia, su curiosidad, su querer saberlo todo... Y su no entender nada.



Y viendo la película, no he podido evitar ponerme en su piel, y pensar (y recordar también, porque yo ya he pasado por esa edad), que cuando somos pequeños no es tan genial, tan estupenda, ni tan fácil nuestra vida como creemos recordarla cuando pasan los años.

Porque sí, porque he pensado en lo triste que es que no te tengan en cuenta para nada. Que todo el mundo piense que no tienes sentimientos o que estos no son importantes; o que no te afectan las cosas que te dicen o que oyes, cuando en realidad, a esa edad todos somos esponjas.

He recordado el miedo que tienes a que te dejen solo, el miedo a la oscuridad. He recordado el no entender las cosas, que no nos las expliquen y que nos traten como si fuésemos tontos.

He visto la cara del niño en todas las escenas y sabía exactamente lo que estaba pensando y lo que estaba sintiendo.



Ya digo que me he visto identificada en él, y eso que ya hace más de treinta años que yo estuve allí.
:)

viernes, 12 de septiembre de 2014

Susurrándote


-"Creo que me voy a quedar a vivir aquí en tu pecho hasta que tú me desahucies..."-.
;)

jueves, 4 de septiembre de 2014

Sorpresa, sorpresa...

Pues nada. Agosto acabó, sí, pero ha sido un mes la mar de ameno. Incluso para el Pollito, que el joío ha crecido y emplumado de una manera escandalosa en apenas un mes.

Claro que eso ha dado lugar a un descubrimiento sorprendente, aunque por otro lado, era una de las posibles opciones, así que...

Y es que resulta que cuando antes el Pollito estaba tó escuchimizao, pues no sabíamos de qué pata cojeaba el angelico.


Fotillo de la Lou. 24/07/2014

Eso sí, sabíamos que le gustaban los crucigramas, los libros y las cosas, porque no te deja en paz cuando tienes uno en las manos.


Fotillo de la Lou. 28/07/2014

Pero eso, que ha sido emplumar, ver el color de las plumas, y eso, que ya no hay duda.

Sí, gente, sí. Resulta que el Pollito es NIÑA.

El color de las plumas alrededor del cuello lo deja bastante claro. (Os recuerdo que el Canijo tenía las plumillas negras). Esta criatura, como podéis comprobar, las tiene blancas.


Fotillo de la Lou. 16/08/2014

Pero ea, que nosotros seguimos llamándolo 'Pollito'. No creo que le generemos ningún problema de identidad sexual ahora. Es más, yo creo que el problema le vendría si le cambiásemos el nombre a estas alturas, acostumbrado como está a referirnos a él de esa manera.

Y como él/ella está tan feliz y tan tranquil@, y se queda dormido en mi barriga, pues lo demás importa menos...
:)


Fotillo de la Lou. 16/08/2014