No sé. Digo yo que será para que todo el mundo sepa quién eres, o hacia qué lado te decantas, o qué es lo que piensas.
Quizás deben pensar que si no te defines (pero dentro de unos parámetros establecidos, ¿eh? Que tampoco te puedes definir de otra forma), eres algo así una amenaza para el resto del mundo, que sí tiene bien claros los términos.
Madrid o Barça.
Playa o montaña.
Carne o pescado.
Blanco o negro.
...
Como si no hubiera más equipos, más colores, más comidas...
Pero no. Todo el mundo se posiciona. Y, por ende, tú también tienes que hacerlo. Es como si la sociedad entera te obligara en cada momento a definir quién eres, qué quieres, qué buscas...
¿Y qué pasa si no lo haces? ¿Qué pasa si no eliges alguna de las cosas que te dan a elegir, como si fueran las únicas opciones? ¿Qué pasa si no te gusta ninguna?
...
¿Que por qué? Pues porque eso no es lo lógico. Porque eso no es... lo normal.
Ya en serio. Estoy de la palabra normal hasta el copete, ¿eh? Porque sí, porque está claro que todos no somos iguales. No todos tenemos las mismas motivaciones, los mismos gustos, las mismas vivencias... No todos pensamos igual, ni sentimos igual, ni vivimos las cosas de igual manera. Que para gustos, los colores...
Pero no, oye. La gente eso no lo entiende. No entiende que siempre habrá variedad. Casi tanta, como personas. Y lo que es bueno para uno, no tiene por qué serlo para otro.
Cuando consigamos no intentar encasillar a nadie en ningún grupo, y dejar a cada cuál vivir su vida como mejor le parezca, habremos conseguido dar un paso adelante. Pero mientras tanto, estaremos anclados en los prejuicios y en la ignorancia y el miedo a lo diferente.
Estamos en lo de siempre: Vive y deja vivir.





