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sábado, 29 de mayo de 2010

Una vida larga y feliz

Bueno, a ver. Es que el otro día pasé por la catedral de Granada por enésima vez en mi vida. Me encanta Graná, ¿lo he dicho alguna vez?... ¿No?... ¿Sí?... Ya sé, ya sé, soy mú cansina, pero es que me mola, ¿qué le vamos a hacer? :)

Vale, pues por la catedral, como siempre, me salió una gitana al paso para venderme romero y echarme la buenaventura. Vamos, pasar por la catedral y que no te salga ninguna es lo más raro que te puede ocurrir. Es que además forman parte del paisaje de Gran Vía y de la Capilla Real, y siempre están allí. Y mira que desde noviembre del año pasado esta práctica ya está prohibida en la capital granadina, pero ahí siguen ellas contra viento y marea.
Bueno, pues eso, que la gitana se me puso delante con el romero, cortándome el paso. Yo siempre siempre me escaqueo, y de hecho, lo volví a hacer. -"Que no, que no, que tengo prisa. Que muchas gracias pero no"-, mientras la esquivaba sin pararme. Y es que, como te pares, estás perdid@. Eso creo que lo sabemos más o menos todos, ¿no? Y el que no lo supiera hasta ahora, ya lo tiene claro, ¿a que sí?

Pues sí, que conseguí escaquearme. La gitana me llamó unas cuantas veces, pero yo le dije alejándome: -"Venga, mujer... ¡Si soy más granaína que tú!"-. Se quedó callada y sonrió, pero está claro que también se debió de quedar con mi cara, porque al rato, y sin saber por dónde, apareció de la nada y me trincó a traición. Y ya no me pude escapar. Y ya sabía que me iba a costar el dinero...

Las dos manos que me leyó la mujer. Además, todo de corrido, como si se lo supiese de memoria. Que se lo sabría, claro. Total, yo la dejé hablar... Estaba tan emocioná la criatura del romero explicándome mi pasado, mi presente y mi futuro, que pa qué le iba a cortar el rollo la Lou, ¿no?
Y ná, que me dijo lo que imagino que le dice a todo el mundo mundial: Que se me veía en la cara que soy muy sincera; que tengo un nombre precioso (eso también lo sé yo); que voy a tener una vida larga; y que mi hombre (guau, mi hombre, cómo suena eso) me va a hacer muy feliz y me va a dar dos hijos...
Y yo pensando:-"Pues como mi hombre no se dé prisa en aparecer y hacerme feliz, me parece a mí que en vez de hijos, lo que me va a dar son nietos ya, joé..."-.

Yo nunca he creído en estas cosas, porque es que además, lo considero un timo. Lo que pasa es que la gitana me cayó bien. Y seguramente fue por su forma de ganarme la partida, claro.
Así que, ahí tengo mi ramita de romero, que no veas cómo huele la joía y que no se me ha ocurrido tirarla ni de coña.
Eso sí, esperaré un tiempo prudencial y si no se cumple todo lo que me dijo la buena mujer, la buscaré, aunque tenga que subir al Sacromonte, y le pediré explicaciones, daños y perjuicios, o lo que sea.
Amos, hombre, que yo también me quedé con su cara...
:)