sábado, 28 de febrero de 2015

Anima magis est ubi amat

Estoy convencida de que no hace falta haber nacido en un lugar concreto para sentirse parte de él. Y lo sé a ciencia cierta porque yo, que no nací aquí pero que soy andaluza de adopción, vivo esta tierra como si fuera mía.
¿Qué le hacemos? Me encanta esta sitio. Me tira mucho y no lo puedo evitar. Bueno, y tampoco quiero evitarlo, así que no hay mucho más que pueda decir, ¿no?

Me tiene enamoraíca perdía el cielo, el sol, el aire, el verde de los campos, la luz, la gente, las risas, el mar, los colores, la música, el arte, los pueblos, las ciudades, las terrazas, los barecillos de tapas... Vamos, que sí, que de aquí está claro que me gusta todo.
Así que...

Para los que viven aquí y la disfrutan diariamente;
para los que viven fuera y la añoran a cada instante;
para los que nacieron en ella y para los que, como yo,
la adoptamos como nuestra,

Feliz Día de Andalucía.




:)

miércoles, 18 de febrero de 2015

Conversaciones callejeras

Seguro que muchas veces habéis sido testigos de conversaciones de personas desconocidas, en la calle, justo cuando pasabais por su lado.
Bueno, más que conversaciones, son los retazos sueltos de una conversación. A veces sólo, una frase.

Vale. Pos aquí una selección de las que he ido escuchando y apuntando por las maravillosas y singulares calles de Graná. No descarto próximas entregas. :)


1) Una pareja de etnia gitana, granaínos de pura cepa, de unos 60 años de edad y parados en medio de la calle. Y se oye la voz de trueno de él:
-"¿Qué quería ni quería? ¡Asistenta social!"-.

Ea, ya lo sabéis. Ahora, a las amigas, amantes y/o/u queridas, se les llama asistentas sociales. O bueno, viceversa, que también puede ser, ¿no?
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2) En una procesión de Semana Santa, la madre a un niño de 3 ó 4 añillos, vestido de penitente:
-"No te separes del grupo, que tenéis que ir todos juntos. No vaya a ser que te pierdas en medio del gentío, y bla bla bla, bla bla bla... Pero bla bla bla... bla bla bla"-.
Y el crío, esperando a que terminase toda la retahíla de consejos y advertencias:
-"Ci, mami, ¿pero cuándo nos vamos pa la caza?"-.

Angelico el niño, que estaba ya hasta el mismísimo capirote de toda la historia y quería irce pa zu caza.
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3) Un par de muchachos jóvenes de la Granada más profunda, dentro de un coche parado en la calle:
-"Chás compae, mira. El GPS está fatá. Un día me dirá que estoy en Alemania y que gire a la derecha"-.

Aclaración: El chás compae, en granaíno, viene a ser como el mira, tío en cualquier otro sitio. 
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4) Un matrimonio de jubilados paseando por la calle, y en medio de su conversación, se oye a la mujer decirle al marido:
-"Hay que ver cómo eres, ¿eh? Pa ná sirves y pa tó estorbas"-.

Vamos, que no pude evitar reírme en voz baja y por supuesto me apunté el refrán porque me encantó. Así que, el día que yo me ponga tó sentenciosa, se lo suelto al primero que se me lo merezca.
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5) Una cría de unos cuatro años, parada en la acera delante de su madre, con los brazos en jarras y soltando la lindeza:
-"Mami, es que no entiendo por qué yo estoy tan dura y tú estás tan fofa"-.

Benditos niños. Pero ea, es lo que tiene la edad, chiquilla, que aún no sabes (y no te preocupa) lo que son las arrugas, las canas, la celulitis, el foferío... Ya llegará el día, ya.
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Pero vaya, que no hay que irse a la calle para oír algo así. Que el otro día la madre de mi sobri me llamó por teléfono para contarme la última ocurrencia de la churumbela. Sí, podría escribir cienes y cienes de entradas sólo con las perlas que suelta la jodía niña. Os recuerdo que ya escribí una, hace casi un par de años. Entrada AQUÍ.

Bueno, pues el caso es que la niña le preguntó dónde había estado y su madre le dijo que había estado comiendo conmigo.
La niña:-"Ah, ¿con tu amiga Lourdes?"-.
Su madre:-"Sí, con ella"-.
La niña:-"¿Y le has dicho que tengo 4 años?"-.
Su madre:-"Bueno. Lourdes ya sabe que tienes cuatro años"-.
La niña:-"¿Y también sabe que tienes el culo como de gelatina?"-.

... Silencio...



Ala, ahí la llevas.
:)


jueves, 12 de febrero de 2015

Cien mil razones

Los que me conocen saben que el día 14 de febrero no me dice absolutamente nada de nada. Pero no de ahora, ¿eh? De nunca.
Podéis leer las entradas que he escrito alguna vez conmemorando este día, y os daréis cuenta de que son de tó menos de amós y cariño.

Estamos en lo de siempre. Acordarse de la gente a la que uno quiere un día al año me parece cutre cutre, superficial superficial, pero sobre tó, comercial comercial.

Así que yo, paso. Porque para escribirle al amor, no hace falta llegar a un día concreto. Supongo que por eso estoy escribiendo esto hoy. :)
Estáis conmigo, ¿no?

Pues ha sido leyendo el libro que tengo ahora entre manos, donde me he encontrado la frase que va a ilustrar la entrada de hoy. En la vida me podría imaginar que, sabiendo de antemano la temática del libro en cuestión, me encontraría una frasecilla trascendental como la que me he encontrado.

Y claro, es que además me ha llegado a la patata. Quizás porque es muy muy real. O quizás porque una criaturica como yo se puede sentir totalmente identificá en un momento dado.



Ale, gente. Feliz día y feliz finde. 
;)

P.D: Para aquellos que no se quieran quedar con la duda, que eso siempre suele ser algo chungo, el libro se titula El tesoro del templo. Habla de templarios, masones, esenios, y de Qumrán y los pergaminos del Mar Muerto. Así que, vosotros me diréis... ^_^

jueves, 5 de febrero de 2015

De orcos, trolls y gentucillas varias

Exactamente igual que en la película El Señor de los Anillos, la vida está llena de orcos, uruk-hais y nazgules, que se pasean por el mundo, escondidos en las sombras. 
Aunque, eso sí, aparentemente estén ahí, a cara descubierta y tengan pinta de mosquit@ muert@. 



Y es que no lo hemos dicho pero, al igual que en la película, suelen ser bastante cobardes, y no han roto un plato en su vida.
(Seguro que luego se habrán cargado todas las vajillas de la Tierra Media).




A ver. Que puede que al principio nos parezcan otra cosa, ¿eh? Sí, por un momento hasta podríamos pensar que son gente normal, buena gente, apañaícos, e incluso, dignos de confianza. He dicho por un momento, ¿vale?
Porque luego resulta que no. Ni por un momento ni por ná. Y es que cuando menos te lo esperas, cuando te das la vuelta tranquilamente, te apuñalan de la peor manera posible: Por la espalda y sin chispa remordimientos. Con premeditación y alevosía. 
Ya sabéis, lobos con piel de cordero hasta que dejan ver su verdadera naturaleza y entonces aparece el orco que esta gente lleva dentro.

Supongo que hay que aprender a reconocerlos y a lidiar con ellos. Sí, aunque sea dejándolos como cosa perdida en medio de su paranoya personal.


O sea que sí, que trolls, ogros, goblins, cíclopes y arpías nos vamos a encontrar por un tubo a lo largo de nuestro camino, en esta vida. Pero evidentemente no vamos a estar ahí todo el tiempo a la defensiva, dándoles cuartelillo o dejándoles que nos dirijan la existencia, ¿no? Que eso sería algo así como perder el tiempo con criaturas que no valen la pena. 
Apuesto a que vosotros también conocéis a más de uno y más de dos individuos de estas especies. ¿O me equivoco? :)

Yo conozco un troll. Uno de tantos. Y menos mal que tampoco lo tengo que aguantar todo los días, que si no... Es que es horrible. Que digo yo que para eso es un troll, ¿no?
Pero ea, como le pasa a los trolls, se alimenta de vidas ajenas porque por lo visto, él no tiene ninguna. Penica que me da, oyes. Sí, porque pienso que al menos yo tengo mi propia vida. Ni mejor ni peor que la de los demás, pero al menos es la mía y con ella ya tengo bastante.

¿Qué le vamos a hacer? En esta vida no todo van a ser elfos, hadas, duendes o magos, buenos y simpaticotes, ¿no? :)