viernes, 28 de septiembre de 2012

Cada cosa a su edad

Es gracioso comprobar cómo las cosas pierden importancia con los años. La de tonterías que nos preocupaban y que nos tenían agobiados durante semanas cuando éramos cocos, ¿verdad?

A los 8 años, por ejemplo, nos parecía dificilísimo aprender a dividir por dos cifras. Y ea, podía ser un estrés no saber hacer las divisiones que el profe de turno había mandado... "Me va a suspender, me va a suspender...". Angelicos nosotros, que ya estábamos traumatizados desde críos.

A los 15, andábamos agobiados con cualquier amistad y/o con cualquier noviete. Ahora, si lo recordamos, nos hace hasta gracia... Pero claro, Fulanita le había contado a Menganita algo que no era verdad, y Menganita se había enfadado contigo y no te hablaba porque sentía que la habías traicionado. Y a tó esto, la jodía Zutanita, ahí, metiendo cizaña... 
Ay, qué época más tierna la adolescencia. Insufrible sí, pero tierna. Por suerte, aquello ya pasó, y yo ni de coña volvería, así que...

A los 18, bastante agobio teníamos con los estudios, con las notas, con la universidad... Con no saber qué estudiar, dónde entrar, no tener suficiente nota... 
Entonces te reías de las preocupaciones que pudiste tener con 10 años, porque las de los 18 eran las importantes. Eran las que vivías en esos momentos y eran las que te preocupaban a los 18, por supuesto. Pero eso, que también pasaron.

A los 25, no saber qué hacer con tu vida, con el tema del curro y las historias... Bueno, con el tema del curro muchos seguimos agobiándonos también en la actualidad, que quede claro, ¿eh?

Y todo esto ha venido a que, al volver esta tarde de la calle, he entrado en Twitter y me he encontrado con un tweet publicado por uno de mis alumnillos de Bachillerato:
"Veo a mi hermano pekeño y recuerdo cuando eraa como el q tiempos akellos sin preocupaciones.... "
(Disculpad las faltas de ortografía. Ni comas, ni tildes, ni ná... Y para rematar la faena, esas "k" del demonio. Ainssss. Se ve que a ratos no hago nada bien mi trabajo).

No he podido evitarlo y he tenido que contestarle: 
"Tiene guasa la cosa, porque yo os veo a vosotros, con vuestros 17 añitos, y pienso lo mismo... ;)"
(Ahí, sin faltas ortográficas, y mostrando al mundo que se puede poner una frase coherente sin comerte la mitad de las letras. #Aversiaprenden...). 

Y es lo que decía. Nada nuevo bajo el sol. Cada cosa a su edad. Y cada preocupación, con su tiempo. 
:)

lunes, 24 de septiembre de 2012

Coincidencias de la vida

Y a ratos lo pienso... Y cuanto más lo pienso, más me lo planteo. Y cuanto más me lo planteo, más alucino con mi suerte... 
Hoy sólo siento gratitud.

Porque sí, porque es que es verdad. Porque resulta que soy ciudadana de este mundo por un rato. Sólo y exclusivamente por un rato efímero y minúsculo. Y da la casualidad de que tú ahora, justo ahora, también estás aquí. 
Coincidencias tan extrañas de la vida. Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio... Y he tenido la inmensa suerte de coincidir contigo, aquí y ahora, en el breve espacio de tiempo que nos supone la vida.
Un privilegio que nuestras historias se cruzaran cierto día, en cierto lugar. Un placer haber coincidido contigo en esta vida.

Y lo sabes... Y si no lo sabes, ya te lo digo yo: Aunque pasen mil años para volver a vernos, o incluso, si ya no te vuelvo a ver, atesoraré cada momento, cada palabra, cada sonrisa y cada enseñanza en mi corazón y en mi alma para siempre...
De eso no te quepa la menor duda.

:)

jueves, 20 de septiembre de 2012

Ir por lana...


Pero vamos a ver... ¿Incluso cuando voy a la peluquería a cortarme el pelo, me tienen que intentar endiñar un maromo? ¿Sí? ... ¿Y eso por qué, coñio?... Desde luego... 
Que yo lo explico, pero nadie se entera. Que estoy mú agustico, de verdad... Que cuando yo quiero liarme con alguien, ya me encargo yo de buscarlo, que no necesito que nadie lo haga por mí; que soy capaz de hacerlo sola, de verdad...
Pues no, eso la gente no lo entiende. Deben estar preocupados por mi vida o algo. Y claro, debe ser por eso por lo que voy de higos a brevas a estos sitios de alto riesgo celestinero, claro. Vamos, cuando ya tengo unas greñas horribles y no lo puedo dejar más, es cuando hago de tripas corazón y voy...

Resulta que mi peluquera tiene una tía, hermana de su madre, mujer relativamente mayor, que está siempre con ella. 
Resulta también, que mi peluquera tiene un hermano (que yo no conozco ni de vista), en edad de merecer. Y resulta que, por lo visto, ahora el muchacho se ha comprado un piso y está muy a gusto él también.

Vale. Conversación de tía y sobrina, en mitad de unas mechas, mientras yo estaba esperando mi turno, sentada en una silla, pegaíta a la pared, sin molestar ni ná:

La tía, sentada al otro lado de la peluquería:-"Pues tu hermano ahora está tan bien, que ya no viene por casa. Que antes venía a comer de vez en cuando..."-.
La sobrina, de pie alrededor de la clienta que tenía entre manos:-"Sí, es que tener su casa propia le ha sentado muy bien, y claro, la quiere disfrutar"-.
La tía, como siguiendo en voz alta el hilo de sus pensamientos:
-"... Y yo se lo he dicho a él, que Fulanita es muy apañá y eso, que la muchacha está ahí. Pero él, nada..."-. 
La sobrina, toda comprensiva con su pobre hermano:-"Si es que no quiere ahora complicarse la vida, tita. Ya sabes como es"-.
La tía, levantándose y pasando por mi lado:-"Pero bueno, ahora que ya tiene su casa, pues Fulanita le haría mucho bien. Ya te digo que es muy apañá"-. 
Y mirándome a mí, yo con la cabeza pegá al suelo, intentando pasar desapercibía, me salta:-"Pues tú también eres muy apañá y debes tener más o menos su edad, ¿no?"-. 
A lo que yo, enseguida y sin darle tiempo casi a la mujer a terminar su frase, le digo:-"Pues sí, pero yo he venido sólo a cortarme el pelo, ¿eh?"-.
Carcajada incontenible de mi amiga la peluquera, que sabe cómo soy, y sabía que le iba a saltar así a su tía...
... 

¿Quién ha dicho que en las peluquerías se marujea como si se fuese a acabar el mundo? ¿Eh? ¿Quién ha pensado alguna vez que en una pelu, la gente arregla el mundo, o le arregla la vida a los demás? ... Qué va, qué va, por favor. Estáis equivocados. Eso es una leyenda urbana o algo...

Ainsss. Ni a esquilarme las lanas voy a poder ir tranquila, oye. Que enseguida hay alguien que me quiere encasquetar a otro alguien, porque todos somos mú apañaos en esta vida...
:)

viernes, 14 de septiembre de 2012

Con el paso de los años

Y no es que las cosas hayan dejado de preocuparme. Ni siquiera es que la gente haya dejado de romperme en pedazos a ratos. No. Es que las cosas y las criaturas han dejado de afectarme de la forma en que lo hacían hace 10 ó 15 años. 
Que digo yo que con el pasar de los años habré aprendido a sobrellevarlo todo más o menos mejor, ¿no?

Sí, porque hay criaturas en las que de verdad creí; en las que de verdad confié; que me prometieron la Luna, y que de pronto, y sin saber muy bien por qué, se olvidaron de todas sus palabras, de todas sus promesas, y se perdieron tan "misteriosamente" como llegaron. Y resulta que en apenas un par de meses, ya consigo no acordarme de ellos ni una chispa. En ese plan de modestia total de:-"Pues allá tú. Tú te lo pierdes..."-. 

A pesar de tó, eso es bueno, ¿no?...

Seguramente, todo se debe a que ya he descubierto que el que a hierro mata, a hierro siempre termina muriendo.
O que tarde o temprano, a todo cerdo le llega su San Martín.
Será que sé a ciencia cierta que ni los buenos son tan buenos, ni los malos somos tan malos. Y está claro que muchas veces todos nos llevamos alguna que otra sorpresa.
Será que también sé que arrieros somos todos, y en el camino nos tendremos que volver a encontrar algún día. O eso espero.
O será que estoy convencida de que todo, en algún momento, más pronto o más tarde, se nos devuelve con creces. Y es que siempre se recoge lo que se siembra. Siempre... 

Efectivamente, sí. Todo se nos devuelve, antes o después. Lo bueno, lo malo y lo regular... Imagino que ya os habréis fijado.
Así que está claro que, por esa misma razón, los que alguna vez nos hicieron daño, al final acabarán pagándolo. El karma ya se encargará de ajustarles las cuentas a esos gentucillas.

Lo sé. Lo he visto. Funciona...

Por eso, lo de ojo por ojo y diente por diente no me va. Nunca me ha ido. Y mira que soy muy rencorosa. Mucho, es verdad. Si lo sabré yo... Y eso es porque tengo la suerte y/o/u desgracia de que no se me olvida ná de ná. 
Pero ea, también es cierto que nunca he sido vengativa. Prefiero dejar que la gente se retrate ella sola (y vaya si lo hace) y se estampen contra el muro ellos solicos. Al final, todo cae por su propio peso.
...
Sí, ya lo sé, ya lo sé. Y lo sé porque a mí también me pasa... Cuando alguna cosilla nos duele, cuando alguien nos hace daño y nos destroza, cuando la historia está reciente, cuando nos hacen sentirnos mal de verdad, querríamos ver esa justicia divina actuando en ese momento. Vamos, actuando pero ya. 

Pues sí, pero tranquilos. Os puedo asegurar, y además de verdad, que sólo es cuestión de tener una mijilla de paciencia. 
Doy fe.
:)


lunes, 10 de septiembre de 2012

Enemiga mortal

Imagino que todos tenéis una báscula en el cuarto de baño, de esas de andar por casa. Vamos, lo normal. 
Imagino también que la muy asquerosa siempre hace de las suyas y consigue, con muy poco esfuerzo, poneros de mala leche en un segundo.
... Sí, pues eso, que justo igual que a mí. Supongo que no tiene otra, y que es su razón de existir, así que tampoco le podemos pedir más, ¿no?

Pero ea, cuando me hace una trastá de ésas, entonces decido ir a pesarme a la báscula de la farmacia de aquí al lado. Que, como eso, como es la de una farmacia, piensas que será más fiable y más precisa. Vamos, que estará más o menos bien calibrada. Al menos, mejor que la mía doméstica, supongo yo que sí.

Sí, ¡pues anda! Resulta que la otra petarda, la báscula de la farmacia, que por cierto, es de esas que también miden la estatura, pos me ha quitado de golpe, así sin anestesia ni ná, 25 centímetros de altura. Y lo que es peor, me ha puesto 10 kilos de más. (O eso quiero creerme...). 
Vamos, que cuando he visto el ticket he debido poner los ojos en blanco de tal manera, que la farmacéutica ha pensado que iba a caerme allí mismo, al suelo desmayá. 

Pero no, no me he caído. Simplemente he mirado "al bicho" y le he susurrao:-"La última vez que vengo a verte, so petarda"-. 
La farmacéutica ha debido pensar que se lo decía a ella, pero no. Se lo decía al bicho metálico, que seguía tó chulo y tó erguío allí, descojonándose de mí.

No me ha contestado. Sólo me hubiera faltado eso. Pero vaya, menudo mal rato me ha dado la hija de su madre, que aún no se me ha pasado el estrés. 
De todas formas, creo que ya sé lo que tengo que hacer para la próxima vez, y sin salir de casa... 
:)


Ale, ¡feliz semana, gente!
:)

martes, 4 de septiembre de 2012

♫ Somos novios...♫ virtuales!

Y es que esto de las nuevas tecnologías hace que las cosas se hagan de distinta forma a como se hacían antes. La gente liga de cualquier manera. Ya no son sólo los foros, los chats o esos sitios dedicados justo a eso, a ligar. Típicas páginas de contactos. No. Ahora resulta que la gente también intenta ligar jugando al "Apalabrados" del feis. ¿Vosotros "sus" creéis? Yo lo flipo.

Señoras, señores, queridos todos... Tengo el inmenso placer de comunicaros que me he liado con dos novios virtuales gracias al famoso jueguito del feisbu... ¡Ea! ¡Yastá! ¡Ya lo he dicho!
Sí, yo, ¿qué pasa? ¿A qué vienen esas risas, que se oyen desde aquí, coñio? Si entre ellos no se conocen, ¿que más da? :)

Bueno, a ver... Como resulta que hay una especie de chat dentro del juego, pues claro, alguna vez saludo a mi oponente por educación. Porque ésa es otra: Yo siempre juego con oponentes aleatorios y no los conozco de ná. Mis contactos juegan poco conmigo, así que dejo que sea el juego el que me mande al azar criaturicas con las que jugar.
Pues sí. Una es educá y saluda. Y desde el otro lado, pues se deben creer que todo el campo es orégano y que si saludo, eso es signo inequívoco de que quiero tema.

Pos ná. A los 10 minutos de hablar por primera vez con uno, esta granaína ya le encantaba. Y a los quince minutos, pos ya la quería. Vamos, que soy la ostia en verso y yo sin enterarme. A ver si es que ahora resulta que por toítos mis poros desprendo eso que llaman ahora follabilidad y yo ni siquiera lo sabía. ¡Menudo descubrimiento! Joé, pero vaya mierda. A buenas horas... :D

Bueno, el caso es que cuando luego seguimos jugando al Apalabrados, todas las dichosas palabritas que iba colocando el muchacho en el juego eran del tipo: Amare, Amo, Ligues, Jod... 
Y yo pensando:-"¿Seguro que a éste las letras le salen al azar o me está vacilando el tío? Porque vamos, es mucha casualidad esto, ¿no?"-.

Pero lo cierto es que me parto de risa con las conversaciones chateras. Más que ná, porque yo no me las tomo en serio, y me salgo siempre por la tangente o me voy a pasear por los cerros de Úbeda cuando el otro se pone en plan cariñosón. Y claro, se irrita, porque por lo visto, él sí va en serio con tó lo que dice. Y yo, ¿qué queréis que os diga? No me sale ponerme en plan melosa, como normalmente ellos esperan. Vamos, que no le digo lo que quiere oír, porque, ¿pa qué? 
-"Niño, a ver... Que es que yo soy un espíritu libre, ¿sabes?"-. 
Y él:-"Pero da igual, ya te dominaré yo..."-. Sí, sí, justo en eso estaba yo pensando. La llevas clara tú...

En fin, ya sabemos cómo funciona esto, ¿no? La gente te quiere en un rato. Y de pronto, la gente te olvida en un rato. No lo entenderé nunca, pero bueno, ya sabemos que la mayoría de las veces, esto del ligoteo por internet es así...

Conversación del primer día, diez minutos después del saludito de rigor:
Él:-"¿Sabes? Me encantas. ¿Te lo había dicho ya?"-. (Cualquier oportunidad es buena para intentar algo, sea esto lo que sea).
Yo:-"Pues no, no me lo habías dicho, porque yo tengo buena memoria y me acordaría". (Mentira. Sí que me lo había dicho un minuto antes y sí que me acordaba. Pero ya sabéis, a veces hay que hacerse la tonta).
Él:-"Pues sí. Me encantas. Y yo también quiero encantarte a ti. Soy bueno y majete"-. (Y modesto, ya veo. Di que sí, tú lanza la piedra a ver qué te contesta la Lou a eso).
Yo:-"¡Anda! ¿Esos son tus apellidos?... 'Carlos Bueno Majete... ¡Presente!'..."-. (Primera salida por la tangente del bicho granaíno).
Él:-"Jajajajaja No... Mis apellidos son Quiero y Enamorarte"-. (Pos claro que sí, hombre, si estaba claro que no podían ser otros).
Yo:-"Uff, definitivamente, tú lo tuviste que pasar mú mal en la escuela cuando la profesora de turno pasaba lista, ¿no?... 'Carlos Quiero Enarmorate'... Y la profesora tó roha, roha... Y un cachondeo en la clase tós los niños..."-. (Ahí ya, no puedo casi escribir porque me estoy descojonando entera, esperando su contestación...).
Él:-"Ay, esta granaína, con lo que la quiero yo... Anda, tira por ahí..."-. (Bueno, pues eso, que me quiere. Está claro que su contestación podría haber sido más peor, ¿no?).

No lo puedo remediar. Estas cosas me provocan unas ganas impresionantes de reírme de tó bichico viviente...
:D