Sí, ya sé, ya sé. Para el frío y crudo invierno granaíno, tanto el pijama como las sábanas de "pelillo", molan y son muy calentitos. Anda que no, si lo sabré yo...
Lo que pasa es que molan mucho, sí, pero por separado.
Que a ver, que hacen muy buenas migas, es verdad, porque no hay forma de que se despeguen, pero realmente, a una criaturica como yo, que es friolera de por sí, y no puede pasar sin ninguna de las dos cosas en invierno, usarlas simultáneamente es la muerte pelá.
Ná. Que yo ahora me meto en la cama y me quedo anclá pa tó la noche, con un mínimo margen de maniobra.
Que si volteasen la cama en un momento dado, no me estamparía contra el suelo porque las sábanas se han enganchado de una forma tan hábil al pijama, que yo estaría ahí dentro, haciendo caso omiso de la gravedad que me llama.
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| Sí, algo parecido a esto :) |
Que si intento darme la vuelta en mitad de la noche para cambiar de postura, se gira mi cuerpo, sí. Pero el pijama permanece en su estado inicial. Así que, claro, me tira de todas partes y me agobia lo que no está en los escritos.
Que vale, que sí, que mú calenticos, mú cómodos, mú guays y mú bien, pero ya digo, por separado.
:)







