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sábado, 3 de enero de 2015

Cuando no te atreves a hacerlo tú mism@...

Y viendo este anuncio tropecientas mil veces estos días, porque yo no sé vosotros, pero yo lo he visto hasta la saciedad...





Pues resulta que una de las veces, yo pensando en voz alta, no pude evitar decir:-"Hay que ver el tío ése, que manda al chiquillo a hacer lo que se supone que debería ir a hacer él personalmente"-.

A lo que mi madre, sin pensárselo si quiera (o teniéndolo muy bien pensado, quién sabe), respondió:-"Bueno, por lo menos, no ha enviado a sus padres, ¿no?"-.

Sonrisa de mi madre. 
Mi cara de póker. 
Y explicación AQUÍ.
:)


viernes, 24 de septiembre de 2010

El yerno de mi madre

Sí, a ver... Que yo no tengo pareja, es verdad, pero mi madre sí que tiene yerno desde hace unos cinco años.
Y es que os puedo asegurar que yo algunas veces creo que vivo en una peli como la de "El Show de Truman". Sólo que la mía sería "Aventuras y Desventuras de un Diablillo". Vamos, que a ratos busco la puta cámara oculta, porque me pasa cada cosa, que alucino por tiempos... Bueno, ¿qué os voy a contar que no sepáis ya?

Vale, la cuestión es que hace casi cinco años, un día que estaba con mi madre en el mercado, nos asaltó un matrimonio mayor, parándose enfrente de nosotras. Yo no los había visto en mi vida y no me sonaban absolutamente de ná. Pero la mujer, por lo visto, sí que me conocía, y fue la que llevó la voz cantante, porque el marido estuvo allí como convidado de piedra.
Y sin más nada, ella:-"Tú eres Lourdes, ¿verdad?"-.
Yo miré a mi madre por el rabillo del ojo... -"Pues sí"-.
Ella:-"¿Y tú no conoces a nuestro hijo Fulanito?"-.
Ahí, directa al grano. Me entraron los sudores de la muerte, vaya. Chispa más o menos...
Yo:-"Pues la verdad es que no"-.
Ella:-"Pues él sí que te conoce a ti... Pero claro, es tan corto, que no te habrá dicho nunca nada"-.
Palabras textuales de amor de madre. Que ya podía haber utilizado otra expresión, como por ejemplo, "es tan cortado" o "es tan tímido"... Pero qué va... "Es tan corto". A ratos, ver cómo una madre vende a su hijo no tiene precio, en serio.

Yo sí que me quedé un poco pillá, porque fui incapaz de decirle nada. Y ella siguió a su bola:-"Pues mi hijo tiene casa, ¿sabes? Y también tiene coche... Y es muy trabajador"-.
Y yo pensando:-"Pero, ¿qué coño me estás contando?"-.
Y ella seguía:-"Porque tú tienes tales Carreras, ¿verdad? Y trabajas en tal sitio, ¿no? Pues mi hijo es hijo único... ¿Tú tienes hermanos?"-.
Yo estaba flipando (y buscando la cámara). Lo único que quería era salir de allí porque me estaba empezando a estresar lo que no estaba en los escritos.
Luego me enteré de que se habían estado informando en el supermercado al que voy a comprar; que yo tengo confianza con las niñas que trabajan allí, y les habían preguntado a ellas... ¡Hay que joerse!

Vale, pues no pasó ni una semana de ese encuentro con mis suegros, cuando por fin vi al susodicho. Al igual que los padres, ni lo conocía de vista, ni me sonaba de ná.
Salía yo del "súper" y me crucé con la madre en la puerta. Y detrás de ella, entraba él. Se puso encendío, vaya. Es que se le encendió hasta la calva... Y yo pensando:-"Ay, jodía suegra, que no me dijiste que además no tenía ni un pelo de tonto... Que eso sí que te lo callaste"-.
Pues nada. El "hola" fue obligado. Y aquello fue como la presentación en sociedad, más o menos. A partir de ese día, ya me lo encontraba por todas partes. Vamos, que él sabía por qué calles pasaba yo y a qué horas, y ahí estaba él, esperando. O haciéndose el encontradizo... O apareciendo de sopetón... Pero sólo para decirme "hola", porque en realidad, no pasó de eso. Claro que yo me ponía tan seca, tan seria y tan poco receptiva, que seguramente, le daría yuyu decirme más nada.

Pero es que, vamos a ver, a mí lo que me tocó la moral y ya me echó para atrás, fue que mandase a sus padres a allanarle el camino, porque él no se atrevía. Joder, por muy cortado o corto que uno sea, me parece un poco demasiado exagerado, ¿no? Que además tiene 10 años más que yo, que ya es para que se sepa manejar una mijilla. Digo yo...
Igual si hubiese venido él de primeras, pues habría sido más natural la cosa. Habríamos hablado (jopé, si yo hablo hasta con las piedras); nos habríamos conocido, y ¿quién sabe si hubiésemos llegado a algo? A pesar de su chándal y sus zapatos, sí, a pesar de eso...
Pero como resulta que no, pues no. Y eso, joé, que no...

De todas formas, todavía cuando lo veo por la calle y voy con mi madre, como por ejemplo esta mañana, siempre digo:-"Cuchi, mami, está ahí tu yerno..."-.
Vamos, que sí, que ya se ha quedado como el yerno de mi madre. :)