Pues es que a mí no me sale eso de ir a tientas con la gente. No. A pesar de que haya venido algún Pancho Villa a cargarse mi confianza en el momento más inoportuno. Como ha sido el caso...
Pero eso, que no. Que yo no puedo ahora, ya, a estas alturas, ir con cautela o con pies de plomo. Ni puedo ni quiero, vamos. O sea, y pa que quede claro, que no me da la gana hacerlo, vaya. Porque nadie tiene la culpa de que alguien me la haya jugado en un momento dado. Que a mí, la gente que conozco y que sigo conociendo cada día, no me da motivos para desconfiar.
Así que, ¿por qué iba a construirme un muro delante para que no me vuelvan a hacer daño? Es que a mí eso no me sale.
Además, el mini-margen que me guardo siempre creo que ya es suficiente. Y si alguien lo traspasa, pues adiós, muy buenas, un placer y encantada de haberte conocido...
Bueno, vale, ésta sería la versión light de lo que yo realmente diría. Porque los que me conocéis ya os habéis podido imaginar que más bien sería algo así como: adiós, muy buenas, un placer y encantada de que te vayas a tomar por culo. :)
Y es que, el otro día tuve una conversación con alguien que me hizo pensar una mijilla. Tampoco pensé mucho, no fuese a ser que terminase saliéndome humillo de la cabeza. Pero sí que tuve una de esas conversaciones inspiradoras.
Y visto lo visto, y de que no he descubierto la pólvora con este tema, porque resulta que al tiempo que yo escribía la entrada anterior, había al menos otras 5 personas (de las que yo haya tenido constancia, seguramente habría más), que estaban en la misma situación, pues me dije:-"Vamos, que esto es lo normal. Y el problema está claro que no lo tengo yo. El problema lo tiene esa gentucilla que se dedica a jugar con sentimientos ajenos..."-.
Entonces pensé, ¿y qué culpa tiene de eso el resto del mundo? ¿Y por qué iba yo a cambiar en mi forma de ser o de estar con respecto a ese resto del mundo? ¿Por qué iba a tener que sufrir nadie las consecuencias de que yo me haya cruzado con un vampirillo emocional? ...
Pues eso, que aquí sigo. Porque es que en el fondo, tampoco creo que estemos actuando tan mal con la gente, aunque alguno se nos desmadre de vez en cuando.
Así que, ya está. Eso era todo. El que quiera estar conmigo, vale. Y el que no quiera estar conmigo, pues vale también. Tampoco creo que sea tan difícil de entender. Digo yo...
O sea que, nada, gente, que seguimos con nuestra vida, ¿sí?
:)
Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad
(Jean Paul Sartre)
Y oye, que la verdad es siempre la triste realidad, ¿eh? Porque resulta que cuando soñamos, es porque algo nos ilusiona. Algo o alguien... Normalmente, alguien. Pero cuando ese alguien no es quien dice ser, el desencanto aparece en todo su esplendor y se hace patente.
A ver, para dejar las cosas claras ya de una vez...
Yo nunca he querido nada de ti. Absolutamente nada. Fuiste tú el que vino a mí. El que quiso acercarse; el que cada vez quería más y más; el que intentó tocarme el corazón, y el que cuando lo consiguió, me apartó de su vida sin mayores problemas. ¿Qué? Ya lo habías conseguido, así que, ya para qué, ¿no? Una más en tu extensa lista de conquistas.
¿Y a eso tú lo llamas amistad? Porque yo sinceramente no lo llamaría así. Yo lo llamaría ir buscando inflar tu ego.
Porque es que ahora, con la perspectiva que me da la distancia que tú mismo me has impuesto y que ya ni siquiera me importa, estoy convencida de que esto es lo que haces siempre con todo el mundo. Ni he sido la primera ni seré la última con la que juegues de esta manera. Un ciento antes de mí... Un ciento después de mí... A todas diciéndonos las mismas cosas siempre, haciéndonos creer lo importantes que éramos para ti, pidiendo confianza... Pero qué falso puedes llegar a ser tú, ¿no?
Porque es que ahora recuerdo detalles, y entiendo otros muchos. Ahora ato cabos, y comprendo lo que decías, lo que pensabas, tu forma de hacer las cosas o de tratar a la gente... Ahora lo entiendo todo.
Imagino que ahora soy yo el blanco de todas tus críticas. De la misma manera que yo te oí criticar y poner de vuelta y media a la gente que no cumplió con "tus expectativas" en su momento. Hasta puedo saber, sin miedo a equivocarme, qué es lo que ahora les dirás de mí a las actuales... ¡Qué asquito me da!
Y es que es tan evidente que has estado jugando conmigo, que me da hasta vergüenza. No por mis sentimientos, que al menos los míos sí eran sinceros y no me arrepiento de ellos. Nunca podría arrepentirme de mis sentimientos... Yo no.
Si no por no haber sido capaz de darme cuenta antes de que me estabas utilizando para, simplemente, poner tu ego por las nubes, como estoy segura de que haces siempre con todo el mundo.
Porque tú sólo estás ahí mientras a ti te apetece.
Porque todos tenemos que saber bailar al son que tú toques, y mientras tú lo toques.
Porque todos tenemos que entrar a formar parte de ese teatro de marionetas que tú te has inventado, y así puedas mover los hilos a tu gusto.
... Hasta que te cansas, claro. Entonces exiges que te dejemos en paz y a tu aire porque no hay compromisos de ninguna clase... Ya veo, ya. No hay compromisos de ninguna clase ni, por lo que veo, coherencia, ni honestidad, ni lealtad... Y mucho menos, sinceridad. ¿Y tú presumes de ser buena persona? ¿De ser pa comerte el corazón? ¡Anda ya! No vales nada...
Porque la amistad no es una moda, ¿sabes? Al menos, para mí no. Y si yo te doy mi amistad, ten por seguro que intentaré conservarla siempre. No me gusta perder a nadie. Nunca. Pero tampoco me gusta estar a medias. Nunca. Y menos, con el tema de la amistad. Así que si no la quieres, y la desprecias de la forma más ruin y más cruel, conmigo no tienes nada que hacer. A pesar de lo mucho que yo te pueda querer, como es el caso.
...
La ventaja es que cuando alguien así se aleja de tu vida, sin importarle nada tus sentimientos, es como si te quitaras un peso de encima... Por supuesto que al pronto no, claro. Al pronto te duele, y te preguntas qué es lo que ha pasado. Hasta puedes pensar que todo ha podido ser culpa tuya. Pero luego te das cuenta de que no, de que la culpa no es tuya. Respiras hondo y dices:-"Ale, pues se acabó"-.
Porque yo no obligo a nadie. Que si alguien no quiere estar conmigo, me parece muy bien que se vaya. Lo que sí me jode es que jueguen con mis sentimientos y con mis ilusiones antes de decidir que ya se han cansado o se han aburrido. Eso sí me toca una mijilla la moral. "Ahora, me importas mucho, te quiero con todo el corazón, y te mando tal canción para que sepas que pienso en ti"... "Ahora, y sin ninguna razón aparente, te aparto de mi vida porque ya no me importa lo que sientes y me olvido de todo lo que te he dicho alguna vez"...
Yo eso no lo entiendo. Y no lo entenderé nunca.
Sí entiendo que haya gente que necesite alimentar su ego de alguna forma. O que necesiten rodearse de palmeros para que les regalen el oído y les rían todas las gracias, con un complejo de pavo real que no pueden con él.
Entiendo también que haya gente a los que no les puedes decir lo que piensas o llevarles la contraria, porque luego te hacen sentir mal y como si estuvieras en la cuerda floja.
Y también entiendo que para tener amigos así, es mejor no tenerlos.
...
Así que, ya está. Ya he conseguido darme cuenta de quién eres realmente. Y ya no necesito explicaciones de ninguna clase. Total, ¿para qué? Seguramente, buscarías cualquier excusa para darle la vuelta a todo y quedar bien, como haces siempre. Y mira, pos no me apetece...
Nada, jomío. Tú sigue con tu vida, que yo no quiero tener al lado a alguien tan falso, tan cobarde y tan embustero. Y fíjate, con lo importante que eras para mí, que tú lo sabes... Pero eso, que ya no me haces falta.
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P.D. 1: Esta entrada estaba en marcha cuando se me ocurrió ir a leer a mi Fiebre de mi alma. Y fijaos qué casualidad, que ella había escrito justo sobre esto. Vamos, que yo me quedé a cuadros leyendo su post. Quizás porque, al verlo escrito por alguien distinto, me terminó de confirmar lo que yo llevaba tiempo pensando. Vamos, que lo vi más claro aún, si cabe.
Así que, os remito a la entrada de su blog porque su teoría sobre el "síndrome del Perro del Hortelano" no tiene desperdicio.
P.D. 2: Y digo yo, ¿alguno de vosotros tiene la suerte de conocer a alguien así también? ¿O soy la única tonta que se deja engañar de esta manera?
:)
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EDITO un día después, 14 de septiembre: Es que me acabo de encontrar con otro post por el estilo, por ahí, por el mundo bloguero. Y claro, no podía dejar de enlazar a mi Lady Tea.
Va a ser que la situación ésta es más habitual de lo que yo pensaba, joé... Así que este post también complementa al mío.
Dios, somos una plaga de inocentes e ingenuas, ¿eh? Está claro. ;)
Siempre me ha molado septiembre. Después del verano, me gusta comprobar cómo se acortan los días, cómo se refresca el ambiente y cómo cambian los colores del cielo o del atardecer.
Será que el otoño y yo somos amigos. Sí, será eso.
Lo que pasa es que todos los años en septiembre siempre me entra el agobio. Porque sí, porque es como el comienzo de algo, y yo sigo igual.
Cuando estaba en la empresa, y llegaba este mes, siempre me daban la patá. Y claro, siempre me surgía el:-"Vale, y ahora, ¿qué?"-. No eran tan traumático porque a los dos meses me volvían a contratar y se acababa la historia.
Pero ahora, visto lo visto y que hace un año que no estoy en la empresa, pues ha sido así como peor. Ha llegado septiembre y con él la eterna pregunta. La eterna pregunta y el agobio de siempre.
A ver, que yo sigo echando currículums y presentándome a entrevistas, porque eso nunca he dejado de hacerlo. Ni siquiera cuando estaba trabajando en esa santa casa. Que me acuerdo de que un día tuve que ir a Málaga a una, y fui directamente a mi jefe y le dije:-"El lunes no puedo venir. ¿Tengo algún día de asuntos propios o algo así? Y si no, pues mira, me lo descuentas del sueldo"-. Ya sabéis, la Lou, más chula que un ocho, making friends siempre. :)
Pero eso, que a pesar de que yo sigo ahí, buscando algo, pues ese algo no llega. Y claro, acabo estresá.
Y es que además, yo siempre he tenido claro que no me quería presentar a oposiciones. Y todo el mundo:-"Preséntate a oposiciones"-. Y yo, ahí, haciéndome fuerte en mis trece, como el que oye llover.
Porque, por ejemplo, a las oposiciones del cuerpo de profesores, ni de coña. Que yo sé que eso es una profesión vocacional, y tal y como están las cosas en la enseñanza, hay que tenerlo muy claro. Y yo, pues no. Nunca lo he tenido claro.
Bueno, sí, he tenido claro que no quería hacerlas. Eso lo he tenido clarísimo.
Y me podéis decir que me tiro todo el año con los críos dando clases, y yo os tendré que dar la razón y deciros que sí, que es verdad. Y además, también puedo decir (aunque esté mal que yo lo diga), que no debo hacerlo muy mal del todo porque los críos que tengo durante el curso aprueban en junio. Y los que tengo durante el verano, aprueban en septiembre. Y además, que antes de que acabe un curso, ya están las madres de las criaturas pidiendo horas para el curso siguiente. Que de momento ya tengo 7 críos para este curso. O sea que eso, que no se me debe dar tan mal.
Pero claro, lo que yo hago no tiene nada que ver con ser un profe de verdad, que además tienen todo mi respeto y admiración. Yo sólo ayudo una mijilla para que los chavales se enteren de las cosas y aprueben. Punto. Ser profe es mucho más que eso.
Pero todo el mundo sigue diciéndome que me prepare oposiciones. Que si no son las de profe, que sean otras. Pero es que yo no quiero preparármelas. Yo lo que quiero es trabajar. Aunque con lo jodías que están ahora las cosas, parece que la única solución es sacarse una oposición. Yo, sinceramente, tampoco creo que sea la panacea, pero bueno....
De todas formas, no dejo de pensar en que si al final yo decidiese presentarme a oposiciones, no lo haría porque realmente quisiera ni porque estuviese convencida de ello. No. Lo haría porque todo el mundo no deja de comerme la cabeza con la historia...
En fin, que ná, que así estamos en este mes de septiembre. Que de tantas vueltas que le doy a las cosas, termina doliéndome la cabeza y el estómago.
Va a ser que además, somatizo, joé. Lo que me faltaba, vamos. Si es que no puede ser...
:)
Cuando terminé 8º de EGB, y estoy hablando del año 1.988, recuerdo que todos los profesores lo pasaron igual de mal que nosotros. Ellos, porque nos tenían que despedir. Y nosotros, porque nos teníamos que ir.
Y es que, todos los profes de aquellos años coincidieron en que habíamos sido un grupo muy bueno de gente, y que era muy complicado que volviera a salir otro igual. Además, habíamos estado todos juntos durante tres años, (algunos incluso durante ocho) y se notaba la unión que había entre nosotros.
No os lo querréis creer, pero ya hace más de 20 años que terminamos el colegio, y esa unión se mantiene en la actualidad. Realmente, no sé cómo se consigue eso, pero yo sólo puedo decir que ocurre, porque yo lo veo y a mí me pasa.
Ayer fue un día muy especial. Se casó una amiga a la que conozco desde que la seño de 1º de EGB nos sentó juntas. Porque es que yo había llegado al colegio a finales de octubre, cuando el curso ya estaba empezado, porque mis padres decidieron venir a vivir aquí. Y ella fue la primera persona a la que conocí.
Bueno, tuvimos un comienzo un tanto jodiíllo. Imagino que yo vendría cabreá por el cambio de casa, de ciudad y de colegio, y cuando la criatura trató de ser amable para que me integrara pronto, yo sólo le di un bufío para que me dejara en paz. Todavía no se le ha olvidado. Me lo recuerda cada vez que nos vemos.
El caso es que desde los seis años y hasta ahora, no hemos perdido contacto. Primero porque estábamos juntas en el colegio, y después en el instituto. Pero ahí, quizás ya no teníamos las mismas amistades. Y luego, cada una hizo distintas carreras y no nos veíamos.
Pero eso, que puede que hayamos estado temporadas sin vernos. Puede que pasara algún año sin que hablásemos, pero era volver a encontrarnos, y ser capaces de retomar la conversación como si el tiempo no hubiera pasado y como si nos hubiésemos visto el día anterior. Y eso tengo que decir que me pasa con muy poca gente.
Pues eso, que ayer se casó. Y más que una boda, aquello parecía una reunión de antiguos alumnos de 8º. Había gente a la que hacía 15 años que yo no había visto. Es lo que tiene irse a estudiar fuera, encontrar un trabajo y asentarse en otra ciudad.
Pero es lo que decía antes. Esa unión de la gente cuando teníamos 14 años, ha seguido hasta la actualidad. Estaban todos en la boda. Y fue genial.
Tengo que decir que mi amiga cumplió conmigo. Que hace una semana me mandó un mensajillo para confirmarle mi asistencia y cuadrar las mesas, y le tuve que contestar:-"Ay, perdona, jamía, que yo pensaba que ya lo sabías. Lo confirmo. Lo confirmo. Y a ver en qué mesa me sientas, ¿eh? Con un tío bueno o dos"-. Y sí, me sentó en la mesa de los tíos buenos de la clase de 8º. Que siguen igual de buenos, eso no ha cambiado. Pero que también traían a sus mujeres, claro. Los años no pasan en balde...
Eso sí, nos pasamos toda la noche recordando los viejos tiempos. Entre todos era más fácil recordar las anécdotas y las historias. Porque es que fuimos muy trastos en el colegio. Una piña entre todos, sí. Pero muy trastos.
Quizás éramos como son el Madrid y el Barcelona. Entre nosotros, a la gresca. Pero cuando juega la Selección, somos uno. Pues eso. Que nosotros igual. Que no venga nadie de fuera a dar por saco, que no tiene nada que hacer.
Porque es que podíamos estar peleándonos con los niños de nuestra clase todo el día, pero si luego se intentaba acercar otro grupo distinto a molestarnos a nosotras, allí estaban los niños para defendernos.
Ese detalle yo no lo recordaba, pero uno de mis amigos lo dijo:-"¿Os acordáis de la pelea que tuvimos con aquéllos?"-. Y sí, sí, entre todos conseguimos recordar que se pelearon por nosotras. Es como recordó otro:-"No estábamos saliendo con ninguna de ellas, pero joder, es que eran las nuestras"-.
Eso. Éramos las suyas. Y ellos eran los nuestros. Y sigue así la cosa. Es el mismo sentimiento. Son gente que son míos desde entonces. Y desde siempre, nos referimos a todos ellos como los niños. Y todas nosotras somos las niñas. No creo que dejemos de serlo jamás ya.
Pues nada. Que entre unas cosas y otras, yo llegué a mi casa a las 6 de la mañana. Desde las 6 de la tarde que fue la boda, ya está bien, ¿no?
Eso sí, llegué a mi casa después de ver cómo mi amiga se emocionó cuando bailó la canción para abrir pista (que tampoco fue un vals), y cómo se emocionó cuando se descubrió una cortina en el escenario y apareció un grupo de salsa para tocar en directo.
Es que mi amiga tenía que haber nacido en la República Dominicana o en Cuba o en algún sitio de esos, vaya. Tiene el ritmo caribeño que le corre por las venas. Y eso lo sabemos todos. Y claro, el grupo de salsa ella no se lo esperaba porque era una sorpresa. Así que se puso a llorar. Se subió al escenario y con cara de pena dijo:-"Pero, ¿cómo me hacéis esto, por Dios? Que yo empiezo a escuchar la música y he pensado en lo bien que sonaba ese disco... Y resulta que no, que están aquí en directo. Ay, señor... ¡Asúuuuucar!"-.
Si es que tiene más arte...
Ya digo que el momento bodorrio-reencuentro fue genial. Y eso que faltó nuestra tutora del último año de colegio, que también estaba invitada, pero al final no pudo venir. Que si llega a venir, aquello habría sido ya mortal de necesidad. :)
Ale, ¡un chin-chin por los novios!