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sábado, 28 de julio de 2018

La Roja y la roja

Por supuesto, no pude dejar de verlo.
Tan anunciado por redes sociales y por televisión que prácticamente era obligado estar ahí enfrente para apreciar los detalles.

El eclipse lunar más largo del siglo, la luna de sangre, fue un espectáculo para mis sentidos.
Y es que yo, que siempre he sido un poco "lunática", que el cielo nocturno me apasiona, y que la Luna y yo somos íntimas, pues disfruté de lo lindo.
Que lo podría haber visto por internet, sí, es cierto. Pero ¿qué gracia tendría pudiendo verlo al aire libre, en vivo, en directo, en estéreo...?

Imagino que para la gente de hace un siglo "u dos", ver una cosa así era motivo de miedo y supersticiones; de encerrarse a cal y canto en su casa y de meterse debajo de la cama hasta que pasara el mal rollo. Por suerte, la ciencia avanzó y casi todos (por no decir todos) sabemos por qué se produce este fenómeno tan mágico.

Y sí, yo también hice fotos, por supuesto. O al menos, lo intenté. Cuando mi cámara digital o la del móvil den paso a una cámara de fotos de "las de verdad", entonces podré plasmar cosas como la de anoche sin problemas. Por ahora me tendré que contentar con ver las imágenes tan espectaculares que la gente sube o publica.


Autor : Fermín Rodríguez. @Ferminius.

viernes, 17 de febrero de 2017

Bécquer... II

Dices que tienes corazón, y sólo
lo dices porque sientes sus latidos;
eso no es corazón... es una máquina
que al compás que se mueve hace rüido.
(LXXVII)



domingo, 13 de marzo de 2016

Granada ya huele a primavera

Vale. Pues resulta que uno de los mayores placeres que tengo en esta vida es perderme por las calles de Granada. 
Y cómo no iba a serlo si es que este sitio mola lo que no está en los escritos, ¿verdad?

Pero claro, el placer es mayor si el tiempo acompaña de la forma en que lo ha hecho este fin de semana, y además, si la compañía no puede ser mejor, así que...

El sol, la gente, los olores... Las calles repletas, los músicos, los artistas callejeros, las risas, las conversaciones, los recuerdos de la infancia... Esas cosillas aparentemente sin importancia, pero que a mí me parecen de lo mejor.


Fotillo de la Lou - 12.03.16

Terminar de comer y echar a andar. Descubrir en Gran Vía que han abierto ya "Los Italianos"; acercarnos a saludar a Isabel y a Cristóbal, que nos pillaba de camino...


Fotillo de la Lou - 12.03.16



Llegar a Plaza Nueva, seguir por la Acera del Darro y el Paseo de los Tristes.
Hacer un alto en el camino para decidir subir al Albayzín a pie. Que, por otro lado, es como debe ser. Ni en autobús ni en taxi ni ná. A pie, que es lo suyo.



Enfilar la Cuesta del Chapiz y entrar al Palacio de los Córdova para disfrutar de los jardines y de las fuentes un rato. 


Fotillo de la Lou - 12.03.16


Fotillo de la Lou - 12.03.16
Seguir cuesta arriba y cruzar la calle Panaderos para llegar a Plaza Larga.
Encontrar bares nuevos por el camino y decir:-"Aquí tenemos que venir un día"-. Apuntar el sitio.
Parar en "Casa Pasteles" para tomar café. Que te inviten. :)



Fotillo de la Lou - 12.03.16

Atravesar el Arco de las Pesas, girar a la izquierda y llegar, por el Callejón de San Cecilio, al lugar al que queríamos llegar desde que empezamos a subir.





Gente, con todos vosotros, la vista desde el Mirador de San Nicolás. 


Fotillo de la Lou - 12.03.16

Y al estar allí, pensar que sí, que es un lugar como no hay otro. Que es un lugar mágico. Pero darme cuenta al mismo tiempo de que el camino para llegar hasta él, también lo es. Y mucho.

Y descubrir, al acercarnos, que el Mirador a esas horas es una fiesta porque está allí "el Gatico", de nombre Luis, con su guitarra y sus amigos cantando flamenco. 

Que toda la gente que hay por allí (foráneos o no), y que se han encontrado con el espectáculo al subir al Mirador, están también cantando, o grabando el vídeo musical, o haciéndose fotos, o intentando llevar el compás con las palmas, o bailando porque ya no pueden soportar más quedarse quiet@s. 
Más de un espontáneo se atreve a saltar al ruedo para bailar, porque sí, porque el ambiente que rodea el momento se presta a ello.

Sonó "Noches de Bohemia", pero ésta me gustó mucho más.




Y yo allí, con ese paisaje de fondo, oyendo la música con tal sentimiento que emociona, estando rodeada de personas y respirando arte por todas partes, no puedo evitar pensar:-"Jo... Comer, pasear, echar un café, tomar el sol, hacer un reportaje fotográfico, oír un concierto... ¡Y todo por 3 euros!"-.
Y vosotros preguntaréis:-"¿Y eso cómo puede ser?"-. Y yo os diré:-"Porque Granada es así"-.

Gente, si podéis, venid pa Graná, que ya huele a primavera.
:)

miércoles, 17 de febrero de 2016

Bécquer...

Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.
(XX)



;)

lunes, 14 de septiembre de 2015

Desconectando

Fotillo de la Lou - 11/09/2015

Te pierdes una semana, con la idea de que quizás quieres encontrarte, pero con la seguridad de que está claro que no quieres que te encuentren...

domingo, 14 de junio de 2015

De viaje astral...

Una vez leí que la música tiene un poder especial en nosotros. Supongo que todos sabéis que la música calma la ansiedad o el estrés, produce efectos beneficiosos en nuestro ánimo, ayuda a desconectar, es terapia en algunas enfermedades, amansa a las fieras... :)
Pero ea, a veces, la música también sirve para despertarnos recuerdos que creíamos dormidos. O incluso, puede ir más allá y puede servirnos para abrir la mente de tal forma, que podemos tener visiones de mundos pasados o de mundos futuros.

(Sí, ya lo sé. Leo cosas muy raras. No me lo digáis que yo ya lo sé).

Pero, ¿qué queréis que os diga? Debe ser cierto porque a ratos me pasan unas cosas de raras...

A ver, cuando me voy a dormir, (no soy de esas personas que está un rato leyendo en la cama, porque para leer prefiero la luz natural, allí en la terraza, tomando el sol); bueno, pues eso, que cuando me voy a dormir me pongo un rato los cascos para escuchar música. El mp3 lo tengo lleno con tanta variedad de música que ya ni sé lo que hay ahí. Cuando lo enciendo y pongo el aleatorio, es una auténtica sorpresa lo que puede sonar. Pero vaya, que a mí me ayuda a relajarme y dormir mú rebien.

Y es que, el momento ése que existe entre la vigilia y el sueño, cuando la mente consigue quedarse en blanco, el cerebro divaga de una manera especial y está absolutamente abierto a todo.


Vale. Pues resulta que la otra noche sonó una canción que, yo no sé por qué, me hizo irme de viaje astral o algo. 
Lo digo porque yo estaba despierta y por eso sé que no estaba soñando, pero los recuerdos que me aparecieron en la mente pues yo no los tengo. Nunca he estado en Nueva York, por ejemplo, y sin embargo, me vi caminando por las calles de Manhattan, sabiendo dónde estaba y adónde iba. Y eso fue raro raro de narices.

Y podréis decir que estamos tan sugestionados por las películas y por el montón de imágenes que vemos en televisión, que parece que conocemos los lugares en los que nunca hemos estado. Y quizás eso es cierto.
Pero es que ya digo que yo no estaba soñando. Y más que verme y recordarme andando por la acera entre rascacielos enormes, cruzándome con gente; y más que el recuerdo de haber paseado por esas calles, fue la sensación de haber estado allí ya antes. En (sonará raro, lo sé) otra vida. 
No sé, fue una percepción bastante extraña que me hizo sentirme allí, aún sabiendo que yo no he pisado esa ciudad ni ninguna otra a ese lado del "charco". Pero la imagen fue tan real, que me hizo sobresaltarme y todo.

Después de esa noche, he vuelto a intentarlo. Pero ya no lo he conseguido. No he conseguido dejar la mente en blanco mientras suena la música. Y es que claro, estoy ahí, como esperando el momento y, forzado, pues el momento no llega.

¿Que qué canción era? Ah, sí. Muy importante. Aquí os la dejo.
Desde luego, el vídeo que trae la canción no tiene desperdicio. Trae su propio viaje astral en imágenes y todo.
:)




domingo, 5 de diciembre de 2010

Reivindico el espejismo...

A ver... Soy de las que piensan (y siempre he pensado), que la verdadera belleza está en el interior. Claro, que eso es evidente que nos pasa a todos los feuchos. Imagino que para consolarnos o algo.
Pero es que siempre he tenido la certeza de que hay cosas más importantes, ¿no? Que no todo se basa en una cara bonita ni en un cuerpo espectacular... Porque luego te llevas cada sorpresa con la gente con la que te encuentras, que aprendes a no juzgar a las personas sólo por el envoltorio. ¿Sí o qué? Voy bien, ¿no?

Y es que estaréis de acuerdo conmigo en que hay gente que nos parecen tan guapos, que nunca nos ha hecho falta fijarnos en cómo son físicamente. Es más, es que a veces, no hemos necesitado ver a esas personas ni una sola vez para saber lo guapos que son. Quizá porque nunca hizo falta verlos con los ojos ya que siempre los hemos mirado con el corazón.
Vamos, lo que me pasa con vosotros, que tengo clarísimo que sois más guapetones tós que pa qué... :)


Y es que, sí, aunque suene a tópico, la verdadera belleza no se lleva sobre la piel. Lo cual, dicho sea de paso, mola, porque así, los menos agraciados podemos sobrevivir en este mundo de locos, que sólo se dedica a machacarse en los gimnasios o a entrar en los quirófanos por esa manía absurda de encontrar la perfección. Cuando todos sabemos y es perfectamente evidente, que la perfección no existe. Al menos, de una manera objetiva.

Siempre he tenido claro que lo realmente importante es ser una buena persona, y que lo demás importa menos. Sin embargo, todavía hay momentos en los que parece que eso es secundario y todo el mundo desearía tener un perfil griego o unas medidas espectaculares.
De todas formas, la belleza es tan subjetiva que para lo que unos es la "belleza suprema", para otros no deja de ser una cosilla del montón, "que tampoco era para tanto". Digo yo que si todos fuésemos iguales y tuviésemos los mismos gustos para las personas (o para las cosas en general), sólo tendrían éxito unos pocos. Pero lo cierto es que, en contra de lo que pueda parecer algunas veces, el mundo no gira en torno a la belleza externa. Quizás porque todos tenemos claro lo efímera que es, y que en realidad, siempre perdurarán otras cualidades.Y además, ya lo decía Ortega y Gasset cuando aseguraba que la belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora. Y jo, si lo dice un filósofo, habrá que hacerle caso, ¿no?
Bueno, pues esta teoría de la que yo me siento orgullosa, mi hermano la conoce (porque me ha oído argumentarla siempre) pero no la comparte. Ya sabeis, el cabroncete de mi hermano. Claro que él no tiene ese problema porque es bastante guapo.
Cuando sale alguien en la tele que no es precisamente un "adonis", el niño siempre me dice:-"Anda, físicamente, dime algo bonico que tenga ése"-.
Y le puedo hablar de la mirada, de la sonrisa, de las manos (que es lo primero que siempre me llama la atención de la gente)... Pero no hay forma de convencerlo. No, porque hoy el niño me ha mandado un correo con una foto y con un mensaje:-"Si le encuentras algo que valga la pena, te invito a una cerveza"-.

Siento decir que me he quedado sin cerveza...

P.D: Yo, sinceramente creo (quiero creer), que esta foto es un montaje... Pero si no lo es, sinceramente quiero creer que a buena persona no le gana nadie a esta criatura...

domingo, 5 de octubre de 2008

"Reivindico el espejismo de intentar ser uno mismo..."

Hay gente que nos parecen tan guapos que nunca nos ha hecho falta fijarnos en cómo son físicamente. Es más, es que a veces, no hemos necesitado ver a esas personas ni una sola vez, para saber lo guapos que son. Quizás porque nunca hizo falta verlos con los ojos, ya que siempre los hemos mirado con el corazón.
Y es que, sí, aunque suene a tópico, la verdadera belleza no se lleva sobre la piel. Lo cual, dicho sea de paso, mola, porque así, los menos agraciados podemos sobrevivir en este mundo de locos, que sólo se dedica a machacarse en los gimnasios o a entrar en los quirófanos por esa manía absurda de encontrar la perfección. Cuando todos sabemos y es perfectamente evidente, que la perfección no existe. Al menos, de una manera objetiva.
Siempre he tenido claro que lo realmente importante es ser una buena persona, y que lo demás importa menos. Sin embargo, todavía hay momentos en los que parece que eso es secundario y todo el mundo desearía tener un perfil griego o unas medidas espectaculares.

De todas formas, la belleza es tan subjetiva que para lo que unos es la "belleza suprema", para otros no deja de ser una cosilla del montón, "que tampoco era para tanto". Digo yo que si todos fuésemos iguales y tuviésemos los mismos gustos para las personas (o para las cosas en general), sólo tendrían éxito unos pocos. Pero lo cierto es que, en contra de lo que pueda parecer algunas veces, el mundo no gira en torno a la belleza externa. Quizás porque todos tenemos claro lo efímera que es, y que en realidad, siempre perdurarán otras cualidades.

Fue mi profe de Biología de mis años de instituto (qué tiempos) el que me dijo aquellas sabias palabras, que todavía resuenan en mi cabeza:-"Lourdes, es que si el mundo se basase en la belleza exterior, tú no triunfarías, y sin embargo, triunfas"-. Que yo me quedé mirándole con cara de:-"Qué simpático eres tú, ¿no? ¿Acaso me estás llamando fea?"-. Cosa que, por supuesto, yo ya tenía asumida, así que grande no me iba a venir... De hecho, ni me molestó. Al contrario... Porque yo sabía que era cierto. Siempre he tenido la suerte de no necesitar una carita de ángel (os recuerdo que soy un demonio), para conseguir las cosas que me he ido proponiendo en la vida, o para poder acercarme a la gente que he conocido, o para encontrar buenos amigos y buenas personas... Además, que tampoco tengo muchos complejos con el tema de mi físico y en realidad, siempre me ha dado igual. Porque está claro que hay cualidades que me parecen más importantes, y alguna de ellas llevo por bandera, así que...

Supongo que por eso cuando conocemos a alguien que, al pronto, guapo no es, pero que derrocha simpatía por los cuatro costados, que regala siempre una sonrisa al mundo, que invita a reír incluso en los peores momentos, que nos enseña cosas continuamente o que está dispuesto a echar una mano siempre sin esperar nada, entonces nos parece la persona más bella del mundo. Y entonces comprobamos una vez más, que el éxito social no se basa necesariamente en el atractivo físico. Porque el atractivo de una persona puede venir por muchísimos caminos. Y ya ha quedado claro, que la perfección absoluta no existe, porque siempre hay algo que la estropea.

Aunque bueno, que me acuerdo yo de un compañero de carrera que tuve y que era "casi" perfecto. El chiquillo era un portento de la naturaleza. Es que era muy guapo (pero mucho, ¿eh?) y del cuerpazo que tenía no voy a decir ná. Por supuesto, hablo desde la objetividad, porque la primera vez que le vi, aún no le conocía. Pero después, y poco a poco, me fui dando cuenta de que también era guapo por dentro: Simpático, amable, divertido, inteligente, siempre dispuesto a ayudar a todos... Y yo pensaba:-"Este niño no es normal. Algún defectillo tiene que tener porque, está claro, que esto no es normal"-. Hasta que lo descubrí. Y vaya que sí. Tenía un defecto grandísimo: Aquella novia que vino a recogerlo un día a la salida de clase... :D ¡Porras!

En fin... De lo que sí me he dado cuenta y va a ser cierto es que la belleza nos sale de dentro sin más. Y si nos sentimos bien con nosotros mismos, entonces tb los que tenemos alrededor y nos ven, se sienten bien con nosotros. Y es que, seguramente, la belleza al igual que la juventud, es un estado del alma.


Frasecilla célebre del día: "La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora" (J.OyG.)