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lunes, 8 de octubre de 2018

Digamos...


... Pero digamos que las casualidades no existen y yo he estado toda la tarde oliendo a tu colonia.
;)

domingo, 8 de julio de 2018

Como decíamos ayer...

Pues sí, sí, "como decíamos ayer..."... Me toca resumir. Porque sí, porque no escribo porque no tengo tiempo, pero sí hay muchas cosas que quería comentar. Así que las he juntado todas en un post. Ea, del tirón. ;)

Vale, pues la sentencia de la manada dio para mucho. Su libertad provisional a mediados de junio pagando una fianza de 6000 euros, también. La aparición de la autodenominada "nueva manada" porque está claro lo barato que sale, fue para tirar cohetes. Y es que, cada noticia de esta gentucilla me asquea más y más.
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Y la moción de censura a Rajoy no me digáis que no dio para mucho tampoco. Que el pobre Felipe VI debió pensar:-"Joé, a mi padre nunca le hicisteis ninguna de estas, cacho cabrones"-.
Y enseguida Pedro Sánchez se hizo con el "trono", que era lo que quería desde hacía siglo y medio. Y es lo que yo le dije:-"A ver, Pedro, que ser de la oposición es muy fácil, que basta con criticar todo lo del gobierno. Que luego la cosa es más complicá..."-. Pero ni caso.
Y Máxim Huerta no sé, porque duró poco, pero Pedro Duque siempre podrá ganar las discusiones en el Congreso con un contundente:-"¿Tú has estado en el espacio? No, ¿verdad? Pues entonces te callas, payaso"-.


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Además, este año mi promoción del instituto hacía 25 años, y fui una de las organizadoras de la reunión de antiguos alumnos. 
El reencuentro fue apoteósico, porque es verdad que a muchos de aquellos compañeros que sufrieron conmigo los años de bachillerato, hacía 25 años que no los veía. Pues desde que acabamos, ni más ni menos. Les había perdido la pista y no sabía por dónde andaban ni a qué se dedicaban.
Pero fue empezar a preguntar, a llamar, a buscar gente para incluirlos en el grupo de whatsapp que creamos para la ocasión, y aquello fue una locura.
De todo había, vaya. Médicos, profesores, abogados, policías, veterinarios, enfermeras, empresarios... Menudo elenco.

Es verdad que mucha gente no pudo acudir al reencuentro por problemillas de horarios, de cuadrantes en el trabajo, de niños, de actividades varias y demás. Como un guardia civil destinado en Cataluña, donde la cosa está un pelín regular y no pudo escaquearse.
Pero mirad, el niño que me gustaba en el instituto sí estaba allí. No había cambiado naíca. Bueno, un poco sí que había cambiado, es verdad. Tiene tres chiquillos y se acaba de separar de la que había sido su novia desde los 16 años. Compañera de clase también. Pero no, ella no vino.
Fue un momentazo ese reencuentro. Ya os lo digo yo.

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Y llovió y estuvo haciendo frío hasta casi el cincuenta de mayo. Que la mitad de España estuviera nevada en el puente del Día del Trabajo fue otro momentazo. Y que Sierra Nevada siga teniendo un tablazo de nieve a estas alturas del año, también.



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Y Urdangarín ingresó en prisión, por fin. Sí, pero en una prisión de mujeres donde no hay ningún hombre. Así que, en el módulo donde está, sólo vive él y todas las instalaciones son para él ná más. 
Pero vaya, que igual nos han engañado, porque yo no he visto ni una sola imagen del susodicho entrando en prisión, o sea que...

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Y que España debutara en el Mundial de Rusia, después de que dos días antes un tal Rubiales (del que yo nunca había oído hablar) destituyera al seleccionador Lopetegui por fichar con el Real Madrid también fue otro chou. 
Porque además, España pasó a octavos de final siendo primera de grupo. Aún no sabemos cómo, porque "No había visto una forma tan cutre de acabar siendo líder desde lo de Pedro Sánchez".
Pero ea, nos tenían que haber dado la copa en aquel momento, porque llegar a octavos sin portero tuvo un gran mérito.
De todas formas, España terminó su andadura allí, en octavos contra la anfitriona, y en la tanda de penaltis.
Que yo personalmente he estado echando de menos a Casillas durante todo el Mundial. De hecho, yo creo que muchos sabíamos desde el principio que no íbamos a llegar muy lejos en este Mundial. Y efectivamente, así ha sido.


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Pero lo que de verdad es un espectáculo es que pase cualquier cosa en este país y enseguida aparezcan chistes, montajes y memes por todas partes. 
Que yo pienso que si ese ingenio y esa agudeza mental que revolotea por ahí lo empleáramos en hacer algo constructivo, no habría quien nos parara. Pero eso, que ahí estamos: Viviendo al límite, como siempre nos ha gustado.

:)


domingo, 23 de julio de 2017

lunes, 10 de octubre de 2016

A long, long time ago...

Cuando yo tenía 12 o 13 años, nos llegó al colegio en el que yo estudiaba un programa de esos para cartearnos en inglés con gente de otros países. No sé si eso se sigue haciendo porque ahora los chiquillos tienen más posibilidades de pillar la puerta e irse una semana a Londres a aprender el idioma, por ejemplo. Y vamos, que lo de escribir cartas como que está una mijilla obsoleto para ellos, así que...

Pero nosotros acabábamos de empezar a dar inglés (porque por aquel entonces, se incluía la asignatura por primera vez en 6º de EGB), y era una forma de interesarnos en el lenguaje de Chéspir.
Además, que eso de tener un penfriend internacional molaba y mucho. O, al menos, a mí me molaba mucho.



Se trataba de escribirnos cartas en inglés con la criaturica de otro país que nos hubiera tocado. Y si tenías suerte y te contestaba, era todo un acontecimiento.

A mí me tocó una chica alemana de un pueblecito cercano a la frontera con Luxemburgo. Yvonne, que así se llamaba la muchacha, tenía exactamente mi edad y fue la primera en escribir. Ya os digo que fue todo un acontecimiento que me llegara su primera carta. De hecho, el profe de inglés la leyó en voz alta en clase aquel día.

Le contesté y ése fue el comienzo de la historia. Estuvimos años enteros escribiéndonos de todos los temas habidos y por haber: Estudios, aficiones, vacaciones, fotos, cumpleaños, navidades, compañeros de clase, los primeros novios... 
Nos mandábamos hasta regalitos en las cartas, (que podían ser pegatinas, chapas, tarjetas...) y nos contábamos cada movida que pa qué.
Un día, cuando yo ya estaba estudiando la Carrera, en el año 94, ya no me llegó ninguna carta más. Le volví a escribir, pero nada. Y eso, que la cosa se terminó allí.



... Hasta ahora. 

Haciendo limpieza me encontré todas sus cartas en un cajón. No había vuelto a pensar en ella, pero entonces me dio el picotazo y me fui al "feisbu" del tirón. Que digo yo que para eso está el "feisbu", ¿no? 
Encontré una chica con su mismo nombre y apellido. No tenía ni idea de si las mujeres alemanas pierden su apellido cuando se casan o qué, pero eso, que encontré el nombre que yo conocía y decidí escribirle un privado. Ahí, a la aventura. A ver qué pasa...

Pues eso, que lo que pasa es que... me ha contestado. Y sí, es la misma muchacha. Y no, no está casada ni tiene niños. Y trabaja en una empresa multinacional. Y hace running habitualmente. Y ha aceptado mi solicitud de amistad. :)

Como ella misma me ha dicho:-"Thanks to modern technology"-.
Pues eso.


lunes, 5 de septiembre de 2016

El viejo verde del autobús

No sé si lo sabéis ya, pero por si acaso os lo digo yo, que cuando el día va de leches, hasta las hormigas se ordeñan, ¿no?
Vale, pues sí, eso me pasó el otro día.

Subo a la parada a coger el autobús y allí me entero de que ese día la calle estaba cortada por una avería y no pasaba por sus paradas correspondientes. 
Con el cabreo del siglo, me voy a la primera parada de la ruta y espero al siguiente. Ea, si el que yo iba a coger ya lo había perdido, ¿qué iba a hacer?

Media hora después, llega el siguiente, me subo, elijo un sitio en el que daba la sombra y nos vamos. Vale, dos paradas más adelante, se sube un viejo que llegaba corriendo y asfixiado porque él también se había enterado tarde del cambio de paradas.
Bueno, pues el autobús medio vacío y el tío vino a sentarse a mi lado.
-"Aquí da la sombra, ¿no?"-.
Y yo pensando:-"Y ahí delante también"-. 

Y es que, ¿qué queréis que os diga? Nada más verlo, ya me dio mala impresión. Me mola porque luego pude comprobar que no he perdido el don con la intuición hacia la gente. Así que, aunque el tío quiso iniciar una conversación, no estuve yo muy por la labor aquella mañana.

Total, que se sienta el tío a mi lado y lo primero que me llega es el tufo a sudor revenido. Vamos, no el tufo de un día, no. De esos olores a sudor impregnados en la ropa durante dos, tres, o vete a saber cuántos días.

Me pongo a mirar por la ventanilla, a mi bola, intentando no pensar, y entonces noto que el tío se echa encima. Como si no tuviera suficiente espacio con su asiento y necesitase también del mío. Su brazo, su codo, su hombro... Todo él invadiendo mi espacio vital. Además, que el tío me empujaba con su cuerpo a cada rato, haciendo que yo me tuviera que apoyar en la ventanilla.

Y yo pensando:-"¿A que gomito* y damos el espectáculo?"-.

Y enseguida, su pierna pegada a la mía, y poniendo su mano entre las dos. Vamos, con mucho disimulo, sí, pero muy descarado. 
A punto de cortarle de un hachazo el puto dedo meñique, no os digo más.
Y todo eso sin dejar de echarse encima y empujar con su cuerpo. Y la peste a sudor... Y yo pensando:-"¿Por qué tengo que aguantar al tío asqueroso éste ni un segundo más?"-.

Noté cómo me subía una ira incontrolable por tó el cuerpo, y cuando ya no pude más, me volví hacia él, me quité las gafas de sol y le dije en voz baja, con los dientes apretados y mirándole directamente como para fundirlo:-"¿Quiere usted hacer el favor de no empujarme más y echarse hacia allá?"-.

Pienso que he madurado. Sí, porque en cualquier otro momento de mi vida le habría dado tal bufío que el tío se hubiera puesto encendido y se habría cambiado hasta de asiento. Pero no. Lo hice tan tranquila y tan serena, que sólo conseguí que se quedara quieto y no volviera a moverse más. De hecho, pude comprobar que cabía perfectamente en su asiento. Vamos, que no le hacía falta venirse al mío.

Llegar al final del viaje y que el tío se levantase como impulsado por un resorte para bajarse deprisa sin molestar, y yo respirar a pleno pulmón, fue todo uno.

Y entonces, llegué al lugar de la cita. Yo, que pensaba echar el día, primero desayunando, luego de tapas y por último, de paseo, resultó que no. A mi amiga la habían llamado por teléfono cuando venía a encontrarse conmigo. Se habían llevado a su tía al hospital en una ambulancia porque le había dado un ictus. Así que, sólo pudimos tomarnos un café y ponernos al día un momentillo, porque no nos habíamos visto en todo el verano. Pero claro, ella quería ir al hospital a ver cómo estaba todo. El reencuentro típico de septiembre tuvo que ser mini-reencuentro.

Os puedo decir que la tía de mi amiga está bien, cosa que me alegra un montón, porque yo también conozco a la mujer y es un encanto.

Ah, por cierto, la muchacha me trajo un "chuminir" de sus vacaciones gallegas. 
Ya le hemos puesto nombre: Peregrina Molona. Aunque si le hubiéramos puesto Peregrina Cebada tampoco habríamos ido muy desencaminadas.



Total, que sí, que está claro que es verdad que cuando el día va de leches...
:)

*Gomito: Del verbo gomitar. Dícese del momento escabroso que te hace echar fuera hasta la primera papilla.



martes, 19 de enero de 2016

Hay personas...

Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran. 
Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y, en su egoísmo, no permiten que ese alguien se aleje aún sabiendo que no le hace feliz. 

Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable. 
Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y les llena de dolor y abandono. 

Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera. Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más y más. Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a sí mismas, a crecer y a fortalecer su interior. 
Esas personas son las que un día, sin saber el momento exacto ni el por qué, se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa. 

TERESA DE CALCUTA




viernes, 29 de agosto de 2014

Aquí seguimos...

Y es que a veces necesitamos nuestros ratos de asueto. Momentos indeterminados de esparcimiento, de ocio, de reposo... Y, por supuesto, también, ¿y por qué no? De holgazanería por un tubo.
Es la única manera que conozco para intentar desintoxicarme de todo un poco. 

Desconexión total. 
Para quitarse de en medio, para no pensar en nada, para sólo disfrutar de los días de sol, de la brisa, del cielo azul, de los libros, de las risas, de los recuerdos, de las charlas sin fin...

Desconexión total. 
Para ver las cosas con perspectiva, para ver dónde estamos, qué hacemos, adónde vamos... Y si merece la pena ir.




Y eso, que agosto ha sido justo el momento. 
En realidad, agosto siempre suele ser el momento. Sí, porque después siempre hay un nuevo comienzo. Y es que, para mí, todo empieza en septiembre. Nunca ha sido en enero. Es septiembre, el mes de los comienzos por excelencia. El mes de los reencuentros. El mes de los nuevos propósitos.
Ea, la deformación profesional del estudiante que no se me termina de pasar, imagino. 

Y sí. Septiembre está ahí ya, a la vuelta de la esquina, acercándose peligrosamente. 

Pos ná, gente. Que aquí estamos. Que volvemos, que seguimos... Que, en realidad, nunca nos hemos ido.
:)


jueves, 19 de diciembre de 2013

El Universo conspira

Está claro que de vez en cuando el Universo entero conspira para que tú y yo tengamos la posibilidad de encontrarnos por pura casualidad.
Los planetas se alinean y el tiempo se para durante unos pocos minutos. 
Demasiado pocos, es verdad, pero lo cierto es que saben a gloria después de tantísimo tiempo sin vernos.
...
¿Y qué queréis que os diga? Así sí.
;)



sábado, 14 de diciembre de 2013

En buena compañía

Y es que he llegado a la conclusión de que poco importa dónde, porque la cuestión es que lo que realmente importa siempre es con quién.

Lo digo porque este año no hemos tenido nuestra tradicional comida prenavideña en el restaurante que tanto nos gusta y al que siempre vamos. Y sí, también en el que ya nos conocen. Y es que somos tan folloneras que sí, que ya nos conocen. :)

Pero eso, que no. Que este año no hemos podido ir allí. Por causas ajenas a nuestra voluntad, hemos estado simplemente tapeando un rato en un bar.



Y claro, he podido comprobar que a pesar de tó no han faltado ni las sonrisas ni las risas. Ni las canciones ni las fotos. Ni los detalles ni los puntazos. Ni los recuerdos ni las confesiones. Ni por supuesto, el momento de hacer un traje nuevo a quien se lo merece. Porque sí, porque alguno/a hay. 

Vamos, que sí. Que está claro que da exactamente igual dónde celebremos un encuentro, porque lo que de verdad vale la pena siempre será la compañía. La buena compañía...



lunes, 2 de septiembre de 2013

Y llegaron...

¡Ah! Los exámenes de septiembre...
Sí, supongo que es una de las peores cosas de este mes. Y eso que mis septiembres nunca fueron muy traumáticos del todo. Creo que sólo hice uso de ellos un par de veces en toda mi vida estudiantil. Y fue ya en la carrera, así que...

Lo cierto es que para mí septiembre siempre fue el mes de los reencuentros. Sí, el mes en el que todos mis amigos volvían de sus 'lugares de origen' para empezar a organizar el comienzo del nuevo curso. 
Y claro, todos aparecíamos por la facultad sin haber quedado ni nada. Simplemente, nos encontrábamos allí. ¿Dónde? Pues en la cafetería, por supuesto. ¿Dónde si no?

Septiembre era el mes en el que había que quedar a comer, a tomar café, a pasear por Granada sin los agobios de las clases, de las horas de laboratorio y de los exámenes... 

Carrera de la Virgen, Granada - Fotillo de la Lou

Pero ea, para mis chiquillos de Bachillerato, septiembre no tenía que haber llegado nunca.
Ahí estaban ayer, histéricos de los nervios, dejando su sentir en twitter o en "feisbu", con las típicas plegarias desesperadas, o directamente, con la resignación de que la suerte ya estaba echada.

Alguno me llamó anoche. Y cuando contesté y oí:-"Hola, ¿qué haces?"-. Pensé:-"Pues gracia. Me hace gracia"-. Sí, porque siempre les digo en la última clase antes de su examen, que si les surge alguna duda, me llamen por teléfono y se la aclaro. Pero justo ayer, y con el tono de voz del muchacho en cuestión, supe que no tenía dudas; que sólo quería charlar.

Ya aproveché para darle ánimos, para asegurarle que le iba a salir muy bien, que fuese tranquilo, y que tuviese cuidado con "aquello que se te olvida siempre calcular" o con "la fórmula aquélla que hay que usar siempre que te den unos datos determinados". 
Y cuando nos despedimos, le dije lo que siempre les digo (aunque yo sé a ciencia cierta que no hace falta que se lo diga porque luego siempre lo hacen):-"Llámame cuando salgas y me cuentas qué tal"-.

Y me acordé cuando yo estaba de exámenes también, y estaba deseando de que sonase el teléfono en mi casa. Sí, porque si era para mí, lo más probable es que fuera alguien que tenía el mismo examen que yo, y que sólo llamaba para darnos apoyo mutuo.
Pues sí. Ahora soy yo la que da ese apoyo a los chiquillos. Y lo que más me gusta de todo, es que ellos buscan ese apoyo en mí. Pienso que quizá no lo estoy haciendo muy mal del todo con ellos.
:)

sábado, 18 de mayo de 2013

La vida es eterna en cinco minutos

Arco Iris Doble - Fotillo de la Lou - 17.05.2013

Hay momentos en la vida que son geniales precisamente porque no son eternos. Supongo que es justo ahí donde reside toda su magia, ¿no?

Así que, gracias...
Gracias por los ratos, por las charlas, por los recuerdos...
Gracias por cada sonrisa, por cada beso, por cada abrazo...


Y aunque me gustaría no tener que despedirme nunca de ti, porque desde siempre nuestras despedidas me sientan bastante regular, al menos ya no me cortan la respiración como antaño. Además, siempre llevan asociada la promesa del reencuentro, que ya es mucho.

Y sí, ya sé que nunca te lo digo, porque siempre doy por hecho que tú ya lo sabes. Y también sé que eso nunca debería ser una excusa para no hacerlo. En ese sentido, hasta yo sé que tendría que ser mucho más valiente.

TE QUIERO.
:)


lunes, 8 de abril de 2013

Viaje relámpago

Pues eso, que he estado de visita en la Ciudad Condal apenas tres días. Y así, casi de golpe y porrazo.

Porque es que, a veces las cosas surgen sobre la marcha. Y a veces, puede que surjan de la peor manera posible. Pero eso, que de cada cosica mala, también podemos sacar algo bueno, ¿no? 
Y vale, ¿por qué no decirlo? La historia ha mejorado bastante en el último par de semanas, así que la cosa ha ido mejor de lo que podíamos esperar. Lo hemos podido comprobar nada más aterrizar allí.

Y entonces, la Lou que es muy aventurera, pues aprovecha el momento y queda con una amiga bloguera que ya conoció hace dos años, para ver si la invita a perderse con ella por el barrio gótico de Barcelona. Y, ¡qué casualidad! Era justo por donde ella había decidido que nos teníamos que perder...

Puente del Obispo

Restos del templo de César Augusto

Plaza del Rey

Catedral de Barcelona

Basílica de Santa María del Mar

Para mí, realmente fue una tarde inolvidable. Muy necesaria para despejarme una mijilla y muy esclarecedora para entender algunas cosillas también.

Gracias, Carolain. Por esa tarde, por la genial ruta turística y por el regalico tan chulo que me trajiste.

Mi collarcico de piedras molón. :)
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P.D: Tengo que decir que el que más nos ha echado de menos estos días ha sido el Canijo. En cuantito nos vio entrar por la puerta, se volvió loco de alegría... 
Ahí está ahora, en el balcón, canturreando, tó feliz y contento. Angelico...
:)

sábado, 2 de marzo de 2013

Momentos

Acera del Darro, Granada - Fotillo de la Lou

Es verdad eso de que los mejores momentos de la vida son los que no se planean; y los mejores reencuentros son los que no te esperas.

Porque, cuando alguien, con el que estuviste día sí día también durante todos los años de Carrera, te llama después de 15 años sin haberos visto ni de lejos por las dichosas circunstancias de la vida, y te dice:-"Dime por dónde andas, que ya esta tarde nos tenemos que ver sí o sí"-, pues es cuanto menos, un subidón.

Y así fue. Una tarde realmente inolvidable y para enmarcar.
Benditas amistades que duran a pesar de la distancia y de los años. 
:D 
 

viernes, 1 de febrero de 2013

Talento

Que digo yo que encontrarme por las calles de Graná con algún profesor mío de la facultad, y que aún se acuerde de mí, pues sí, mira, me mola. Pero claro, eso como poco, a mí me da qué pensar.

Y es que claro, si veo venir a la criatura y enfilo hacia donde él está para decirle:-"Buenos días, ¿Don Fulanito de Tal?... No creo que se acuerde usted de mí, pero me dio clase en el año 94"-. Pues una, que fue bastante follonera en sus años mozos, en ese momento, parece una persona hasta formal y tó.
Pero el hombre:-"Pues claro que me acuerdo de ti... Aunque por aquel entonces, tenías el pelo largo y usabas gafas, ¿no?"-. 
Joé, pues sí que se acuerda de mí este hombre, sí.

No, no soy yo. Es la Betty. :D
Eso sí, en medio de los 200 alumnos de una clase, ninguna de aquellas criaturas que me tuvo que aguantar en las aulas, en los laboratorios, en los pasillos o en la cafetería durante mis años rebeldes universitarios, recuerda que yo fuese tan seria y formal como me encuentran ahora. 
Y es que claro, parece que no se dan cuenta, pero ya han pasado casi 20 años de todo aquello. Y algo de talento en este tiempo habremos echado las gentes, digo yo...

Porque, a ver, no es que les perdiera el respeto ni ná de eso en clase o fuera de ella, que yo siempre me he llevado bien con todo el profesorado que he conocido en mis años de instituto o de facultad. 
Pero sí que era una miaja echá pa'lante, y si había que decir algo en voz alta en la clase, siempre era yo la que saltaba. Y además, sí, para que se me oyera. O sea, que sí, que allí me conocían todos. Más puñetera la Lou...

Vale, sí. Es verdad, es verdad. Eso no ha cambiado con los años. Ahora tampoco me callo ni debajo del agua. Pero sí que es cierto que en algo han cambiado las formas y las maneras de decir las cosas. 
Ea, porque ya no tengo edad de exaltarme más de la cuenta, liándola parda, pero tampoco tengo edad de que nadie venga a avasallarme por la cara...

Lo que yo decía. Con los años se echa talento de aquel que nos decía mi abuela a mis primos y a mí cuando éramos pequeños: -"A ver cuándo echáis un poco de talento, hijos míos..."-. 
Lo que en idioma granaíno viene siendo echar una miaja conocimientos. 
:D


sábado, 8 de octubre de 2011

Ay, Dios

Porque a veces la banda sonora del día aparece in extremis a la orilla del mar y sin esperarlo siquiera...

O quizás es porque después de intentar reconocer a María Magdalena en un grano de arroz y al portaaviones USS Lincoln en una lenteja, la música fluye ella sola.

O puede que sea porque haya cabezas de toro que no tengan cuernos, pero sí colmillos retorcidos, y ya no lo veamos tan claro, llegando incluso a confundirnos.
O porque igual pensábamos que no teníamos edad para jugar a las casitas, y hayamos descubierto que para eso no hay edad.

O quizás sea porque las escaleritas de subida al unicornio tengan las instrucciones bien claritas en cuatro idiomas, y no haya lugar a dudas de que era necesario que estuvieran allí, a la vista de todo el mundo.
O, ¿quién sabe? A lo mejor es el azul grisáceo del mar y el olor de la brisa marina lo que hace que se aturdan absolutamente todos mis sentidos...

Yo qué sé...
Yo sólo sé que ésta es la canción que va a sonar siempre para recordarme momentos como esos. :D




¡Gracias! :)

P.D: "Odio ser bipolar, es la cosa más maravillosa del mundo".

domingo, 4 de septiembre de 2011

Los niños... Las niñas...

Cuando terminé 8º de EGB, y estoy hablando del año 1.988, recuerdo que todos los profesores lo pasaron igual de mal que nosotros. Ellos, porque nos tenían que despedir. Y nosotros, porque nos teníamos que ir.
Y es que, todos los profes de aquellos años coincidieron en que habíamos sido un grupo muy bueno de gente, y que era muy complicado que volviera a salir otro igual. Además, habíamos estado todos juntos durante tres años, (algunos incluso durante ocho) y se notaba la unión que había entre nosotros.

No os lo querréis creer, pero ya hace más de 20 años que terminamos el colegio, y esa unión se mantiene en la actualidad. Realmente, no sé cómo se consigue eso, pero yo sólo puedo decir que ocurre, porque yo lo veo y a mí me pasa.

Ayer fue un día muy especial. Se casó una amiga a la que conozco desde que la seño de 1º de EGB nos sentó juntas. Porque es que yo había llegado al colegio a finales de octubre, cuando el curso ya estaba empezado, porque mis padres decidieron venir a vivir aquí. Y ella fue la primera persona a la que conocí.

Bueno, tuvimos un comienzo un tanto jodiíllo. Imagino que yo vendría cabreá por el cambio de casa, de ciudad y de colegio, y cuando la criatura trató de ser amable para que me integrara pronto, yo sólo le di un bufío para que me dejara en paz. Todavía no se le ha olvidado. Me lo recuerda cada vez que nos vemos.

El caso es que desde los seis años y hasta ahora, no hemos perdido contacto. Primero porque estábamos juntas en el colegio, y después en el instituto. Pero ahí, quizás ya no teníamos las mismas amistades. Y luego, cada una hizo distintas carreras y no nos veíamos.
Pero eso, que puede que hayamos estado temporadas sin vernos. Puede que pasara algún año sin que hablásemos, pero era volver a encontrarnos, y ser capaces de retomar la conversación como si el tiempo no hubiera pasado y como si nos hubiésemos visto el día anterior. Y eso tengo que decir que me pasa con muy poca gente.

Pues eso, que ayer se casó. Y más que una boda, aquello parecía una reunión de antiguos alumnos de 8º. Había gente a la que hacía 15 años que yo no había visto. Es lo que tiene irse a estudiar fuera, encontrar un trabajo y asentarse en otra ciudad.
Pero es lo que decía antes. Esa unión de la gente cuando teníamos 14 años, ha seguido hasta la actualidad. Estaban todos en la boda. Y fue genial.

Tengo que decir que mi amiga cumplió conmigo. Que hace una semana me mandó un mensajillo para confirmarle mi asistencia y cuadrar las mesas, y le tuve que contestar:-"Ay, perdona, jamía, que yo pensaba que ya lo sabías. Lo confirmo. Lo confirmo. Y a ver en qué mesa me sientas, ¿eh? Con un tío bueno o dos"-. Y sí, me sentó en la mesa de los tíos buenos de la clase de 8º. Que siguen igual de buenos, eso no ha cambiado. Pero que también traían a sus mujeres, claro. Los años no pasan en balde...

Eso sí, nos pasamos toda la noche recordando los viejos tiempos. Entre todos era más fácil recordar las anécdotas y las historias. Porque es que fuimos muy trastos en el colegio. Una piña entre todos, sí. Pero muy trastos.

Quizás éramos como son el Madrid y el Barcelona. Entre nosotros, a la gresca. Pero cuando juega la Selección, somos uno. Pues eso. Que nosotros igual. Que no venga nadie de fuera a dar por saco, que no tiene nada que hacer.
Porque es que podíamos estar peleándonos con los niños de nuestra clase todo el día, pero si luego se intentaba acercar otro grupo distinto a molestarnos a nosotras, allí estaban los niños para defendernos.

Ese detalle yo no lo recordaba, pero uno de mis amigos lo dijo:-"¿Os acordáis de la pelea que tuvimos con aquéllos?"-. Y sí, sí, entre todos conseguimos recordar que se pelearon por nosotras. Es como recordó otro:-"No estábamos saliendo con ninguna de ellas, pero joder, es que eran las nuestras"-.
Eso. Éramos las suyas. Y ellos eran los nuestros. Y sigue así la cosa. Es el mismo sentimiento. Son gente que son míos desde entonces. Y desde siempre, nos referimos a todos ellos como los niños. Y todas nosotras somos las niñas. No creo que dejemos de serlo jamás ya.

Pues nada. Que entre unas cosas y otras, yo llegué a mi casa a las 6 de la mañana. Desde las 6 de la tarde que fue la boda, ya está bien, ¿no?
Eso sí, llegué a mi casa después de ver cómo mi amiga se emocionó cuando bailó la canción para abrir pista (que tampoco fue un vals), y cómo se emocionó cuando se descubrió una cortina en el escenario y apareció un grupo de salsa para tocar en directo.

Es que mi amiga tenía que haber nacido en la República Dominicana o en Cuba o en algún sitio de esos, vaya. Tiene el ritmo caribeño que le corre por las venas. Y eso lo sabemos todos. Y claro, el grupo de salsa ella no se lo esperaba porque era una sorpresa. Así que se puso a llorar. Se subió al escenario y con cara de pena dijo:-"Pero, ¿cómo me hacéis esto, por Dios? Que yo empiezo a escuchar la música y he pensado en lo bien que sonaba ese disco... Y resulta que no, que están aquí en directo. Ay, señor... ¡Asúuuuucar!"-.
Si es que tiene más arte...

Ya digo que el momento bodorrio-reencuentro fue genial. Y eso que faltó nuestra tutora del último año de colegio, que también estaba invitada, pero al final no pudo venir. Que si llega a venir, aquello habría sido ya mortal de necesidad. :) 



Ale, ¡un chin-chin por los novios!

sábado, 16 de octubre de 2010

Alegría

Definitivamente, hay días que no deberían acabarse nunca. Y además, de verdad.
Días que empiezan muy tarde y acaban demasiado pronto. Y a pesar de llevar semanas pensando en ellos, siempre pasan en versión supersónica. Eso siempre es cierto cien por cien. No me digáis que no, porque todos sabéis que es así. ;)

Hay momentos que sólo y exclusivamente pueden ser simplemente eso, momentos. No podría ser de otra manera. Supongo que es para que así podamos valorarlos como realmente se merecen, intentando aprovecharlos al máximo.

Hay lugares a los que volvemos después de un tiempo, y parece como si nada hubiera cambiado. Aunque nuestras huellas hayan intentado ser borradas con el paso de los días... O de los años...

Y hay gente, hay personas, que me tocan el corazoncito cada vez que aparecen. Cada vez que me sonríen. Cada vez que me abrazan...

La cuestión es que todo esto me provoca tal sentimiento en el corazón y en el alma, que luego estoy semanas flotando en una nube y me cuesta bajarme de ella... Precisamente, porque no quiero hacerlo, claro. :)

Si es que os tengo que querer, joé... ¡Gracias!




"¡Alegría!
Como la luz de la vida,
¡alegría!
Como un payaso que grita,
¡alegría!
Del estupendo grito
de la tristeza loca, serena...
Como la rabia de amar,
¡alegría!
Como un asalto de felicidad..."

miércoles, 26 de mayo de 2010

Veinte años después

Joé, que llevo unas semanas que no se me escapa ni una, vaya. Y ayer, pues resulta que también tuve otro de esos momentos dignos de ser enmarcados.
Es que quedé a tomar café con un antiguo profesor mío de mis años de instituto. Mi profe de Biología...
El hombre me encontró en el 'feisbuk' allá por septiembre del año pasado (benditas redes sociales), y como era evidente que yo no me había olvidado de él (porque eso se nota y mucho, y hasta él lo notó), pues desde entonces ya no hemos perdido el contacto.
Me manda cada correo de fotos más chulas que pa qué... Claro que yo tampoco me quedo atrás con el bombardeo de correos.

A ver, teniendo en cuenta que él y yo nos conocimos hace más de 20 años (ofú), y que cuando era mi profe y me amargaba la existencia :), no me podía imaginar que llegaría un día en el que acabaríamos siendo algo así como coleguillas, pues lo de ayer como que fue una situación un tanto extraña. Que me encantó, es verdad, pero no dejó de ser extraña.

Siempre será uno de los mejores profesores que he tenido en toda mi vida estudiantil. Era el más exigente de todos, es cierto, pero se podía permitir el lujo de serlo porque sus clases eran bestiales. La leche en pepitoria, vaya. Era (es) realmente bueno dando clase. Y de eso ya me di cuenta hace veinte años. Cosa que no suele ser lo habitual, porque normalmente nos damos cuenta de esas cosas con la perspectiva del tiempo pasado. Pero es que ya por aquel entonces era tan evidente...

Ay, señor... Si es que recuerdo verle disfrutar en las clases y conseguir que las criaturas que estábamos allí, también disfrutáramos con su asignatura. Por lo menos yo, que terminé estudiando Biología en la Universidad por esa pasión que ponía el hombre y que, seguramente, alguna mijilla me llegó. Y sí, sí, a mí me encantó la Carrera, así que...
Pero claro, él es biólogo. Yo sólo soy bio-loca. :)

Pues sí. Definitivamente, es cierto. Hay gente en la vida que nos marca para siempre. Y es a esa gente a la que nunca me gusta dejar que se vayan o se me pierdan. No, porque yo tengo la suerte (o la desgracia) de que no me olvido de nadie que me haya llegado alguna vez al alma. Pero bueno, que a veces nos despistamos porque no hay más remedio.
Eso sí, aunque pase el tiempo y el contacto se haya perdido, si hay alguna oportunidad de volver a recuperarlo, pues allá que va la Lou, cansina como ella sola.
:)

martes, 18 de mayo de 2010

6.4 voltios...

... Y es que a veces es muy necesario cambiar la perspectiva. Porque sin darnos cuenta, nuestro día a día, el hablar con la misma gente, ver a las mismas personas, andar por las mismas calles, tener las mismas historias ahí dando vueltas en la aceituna, consiguen en un momento dado, cansar y mucho.
Y no nos damos cuenta de ello hasta que nos quitamos de en medio y desconectamos.

Desaparecer un día o sólo unas horas, logra despejarte hasta el alma. Y es cuando dices:-"¡Coño! ¡Qué falta me hacía esto y ni yo lo sabía!"-.
Y es como si te desintoxicaras de todo lo negativo que llevas dentro, que últimamente, y dicho sea de paso, se estaba haciendo bastante insoportable.
Y es cuando piensas que la mayoría de las cosas que te agobian, no son tan importantes.
Y es cuando decides que, a partir de ahí, te lo vas a tomar todo de otra manera.
Y de pronto, es que no te acuerdas de nada ni de nadie, sólo del momento que estás viviendo y compartiendo.

Yo creo que fue al doblar la última curva y ver el mar al fondo, fundiéndose con el cielo. Creo que fue ése justo el momento...
O quizás, y esto es lo más seguro, el momento fue cuando las sonrisas (y sobretodo, las risas) invadieron mi corazón y mi alma...

Gracias... ¡Os I love you unas hartás!
:)

sábado, 24 de abril de 2010

Días de fiesta

Menos mal que la vida a veces nos regala días de fiesta. Días que no deberían acabarse nunca. Días en los que los momentos se quieren atesorar y exprimir al máximo. Días en los que las risas, los recuerdos, los abrazos y los besos no dejan de darse...

Y es que, cuando éramos estudiantes, todo eso estaba a la orden del día. Además, como nos pasábamos la vida juntos, pues era más fácil. Juntos en las horas de clase, juntos en las horas de laboratorio, juntos a la hora de comer, juntos a la hora del café, juntos por la calle...
Imposible que yo me olvide de mi último año de Carrera, porque estuve viviendo en la facultad o en el piso de estudiantes de mis amigos, siempre con ellos. Sólo aparecía por mi casa a la hora de dormir. Y a veces, ni eso... Qué buenos tiempos aquellos...

Pero cuando terminamos y cada uno tuvo que volver a su lugar de origen, sí que fue algo traumático. Yo me quedé en Granada y la mayoría de ellos se fue.
Suele pasar que luego cada uno seguimos con nuestra vida, abrimos nuevos caminos, conocemos a gente nueva, y ya no es tan fácil verse habitualmente. De hecho, puedo contar con tres dedos de una mano la gente de la Carrera con la que sigo manteniendo contacto. Supongo que los más allegados, claro.

Pues eso, que cuando los más allegados deciden conducir los casi 400 kilómetros que nos separan y venir de visita, parece como si el tiempo se parase. Y volver a vernos después de los tres años que hacía esta vez, volver a pasear juntos por las calles de Granada, me ha traído un millón de recuerdos, sentimientos y sensaciones que parecía que ya estaban así como olvidados. Y eso, lo que yo decía, un día de fiesta. Si es que te echaba mucho de menos, niño, y ni yo misma lo sabía. Hay gente que tuve la suerte de conocer una vez y que, aún pasando los años, siguen ahí, enganchados en mi alma. Y aunque nos veamos poco, no dejan de estar ahí. Y claro, el día que nos volvemos a ver, pues ese día hay algo así como fuegos artificiales. Me encanta comprobar que es como si el tiempo no hubiera pasado. Algo genial, dicho sea de paso.

... Pero como no todo dura eternamente, pues está claro que después de los felices reencuentros, siempre llegan las odiosas despedidas.
Con este amigo en concreto, uno de los mejores que tengo, todo hay que decirlo, las despedidas siempre me han costado un mundo. Siempre me ha pasado eso con él.
Porque cuando lo abrazo, daría lo que fuese por no tener que soltarlo. Porque lo único que puedo pensar en ese momento es:

-"Joé, no te has ido todavía y ya te estoy echando de menos"-...

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Frasecilla célebre del día: "Hay personas que nos hablan y ni las escuchamos; hay personas que nos hieren y no dejan ni cicatriz; pero también hay personas que simplemente aparecen en nuestra vida y nos marcan para siempre" (Cecilia Meireles).