Pues hace una semana me llamaron de una prisión de Granada. Dicho así, suena hasta fuerte, pero es que fue así realmente. Tuve que ir para allá a ver si "daba el perfil" para quedarme allí dentro seis meses. Y lo cierto es que sí, lo daba. Supongo que si no, no me habrían llamado desde el principio, claro.
Pero, a ver, que no es coña, ¿eh? Que de verdad tuve que ir a un centro penitenciario de Granada, que está a 25 km de la capital, en una carretera perdida de Dios, en mitad de la nada. Eso sí, rodeado de campos de olivos muy monos, pero con muy poca civilización por ningún lado. El caso es que sí, cogí mi coche, y allí traspuse el día de San Juan, que era el día que me citaron.
En mi defensa diré que no iba a ver si daba el perfil como "delincuenta". No. En realidad me llamaron para ver si daba el perfil como monitora de un curso de formación ocupacional de 600 horas a los internos de allí. Vamos, que era una oferta de trabajo en la que buscaban "biolocos" y les salió mi nombre, así que... Aparte del curso para el que me llamaron a mí, ése mismo día seleccionaban monitores para otros tres cursos más. Vamos, que estábamos allí un montón de gente para hacer las entrevistas.
Lo cierto es que yo nunca había estado en la cárcel. Será que he sido una niña buena (a pesar de lo que podáis pensar de mí), y no me he portado muy mal del tó. Y será también he tenido buenas juntas en la vida, y tampoco he tenido que ir ni de visita. Así que, yo todo lo que sé de una cárcel es lo que he visto en las películas...
Pero la madre de mi sobri sí que ha estado allí un par de veces. Y no penséis mal, joíos. Es que la criatura es abogá. Lo que pasa es que a ella no le hizo mucha gracia ir allí cuando tuvo que hacerlo. Claro que ella es una cobardica que le da yuyu incluso subir a un primero en ascensor, así que... :D Y claro, ya ella me había contado lo que impresionaba aquéllo.
Pues resulta que a mí no. Que cuando me dieron mi tarjeta de visitante para que me la colgara del cuello, y el muchacho del Control de Accesos me dijo por dónde tenía que ir, no me dio ningún mal rollo cruzar por allí yo sola, mientras las puertas se iban cerrando detrás de mí. Y eso mismo les dije a los del tribunal que me entrevistaba cuando me preguntaron qué idea tenía yo de una cárcel. -"Pues, mire usted... Sinceramente, yo pensaba que esto me iba a impresionar mucho más"-.
También me hicieron la pregunta clave, o la que yo consideré como pregunta clave:-"Los que están aquí dentro... ¿Son pobrecitos o son... que se jodan?"-. Supongo que era para saber qué pensaba de ellos o cómo se supone que los trataría. Y volví a ser sincera también al responder:-"Pues mire, pienso que los que están aquí dentro son personas. Pero eso sí, si están aquí será por algo. Lo que también es cierto es que hay gente que se lo ha buscado sin hacer nada por evitarlo, pero hay otra gente que, por circunstancias de la vida o de sus familias, pues no han tenido más remedio y han terminado aquí. Cada persona somos un mundo, ¿no?"-.
Yo creo que les moló la respuesta... Igual que mi rotundidad al afirmar que el interno y el monitor no son colegas. No, porque tiene que haber una distancia. Puede haber buen rollo y podemos llevarnos bien todos, pero de ahí, a ser amigos, pues no. La gente enseguida coge la confianza y se te sube a la chepa. Palabras textuales que solté.
Y ya está. Salí de allí y me vine a mi casa. Me dijeron que si salía elegida, me llamarían tres días después... Pero evidentemente no conseguí el puesto. No, porque la otra muchacha que había ido también a la misma entrevista, tenía experiencia dando ese mismo curso en ese mismo sitio. Vamos, que daba más el perfil que yo. Yo daba el perfil, pero ella lo daba mucho más. O sea, que el puesto ya estaba dado cuando yo me levanté aquella mañana. Y es lo que yo dije en la entrevista:-"Pues lo cierto es que no he dado este curso nunca. Pero es que, si no me dan la oportunidad de darlo, está claro que nunca tendré la experiencia que piden, ¿no?"-. Hasta el entrevistador me dijo que era verdad, y que esto era como la pescadilla que se mordía la cola... Pues eso...
Pero bueno. Que digo yo que al menos fue una experiencia nueva... Algo para contar en mi blog, ¿eh? ;)
Dos años hace ya, oye. Hay que ver cómo pasa el tiempo, ¿eh? Y como yo tengo la desgracia de no olvidar ná, pues eso, aquí sigo.
Así que hoy quería dejar una de las canciones más me gustan de él, y que dio a conocer cuando sólo era un crío y aún cantaba con sus hermanos. Una canción emotiva y tierna, como sólo él sabía componerlas y, sobre todo, como sólo él sabía interpretarlas.
Y, mirad qué suerte, porque el vídeo está traducido al español. Lo cual, y dicho sea de paso, siempre mola más, ya que así se entiende perfectamente todo. Personalmente pienso que la canción es preciosa. Y el mensaje que lleva, aún lo es mucho más. Sí, lo sé, no soy nada objetiva, ¿qué le hacemos?
Espero que os guste. :)
Cuando tu corazón duela tanto que hasta te cueste respirar; cuando las lágrimas no cesen de caer; cuando quieras desistir y desees morir, allí estaré...
Yo siempre estaré ahí... Incluso cuando piense que alguien no se lo merece. Pero yo siempre estaré. ¿Alguien me acompaña? :)
Pues ayer fui a desayunar con una amiga. Eso de quedar con ella un domingo me supone siempre tener que madrugar, porque yo me tengo que desplazar, y más tarde ella no podía. Pero bueno, de todas formas, no me importa. Nunca me ha importado madrugar, pasar calor o pasar frío para ver a alguien importante de mi vida, ¿no?
La cuestión es que hace más de diez años que nos conocemos, cuando empezamos la segunda licenciatura. Y ya no hemos dejado nunca de vernos. De esa gente con la que no pierdes el contacto aunque no sea de Granada, porque ni ella ha querido perderlo ni yo tampoco... Pero eso, que ayer me contó que se va. Sí, se va a vivir a 500 km porque ha encontrado trabajo. Y evidentemente, ahora será más difícil verse. Aunque tenemos claro que el contacto no lo vamos a perder.
Lo comentábamos ayer con nuestro café y nuestra tostada. La amistad siempre es cosa de dos. Y no se puede obligar a que una parte lleve todo el peso de la relación porque es evidente que eso así no funciona. Y las dos tenemos claro que aunque se viva lejos, si no quieres perderla, esa amistad no se pierde. Pero si es sólo una parte la que tira del carro... ¡chungo!
En ese sentido, ella es como yo. Sí, porque yo soy de las que llaman, de las que mandan correos, sms... Vamos, que si soy cansina con la gente que veo habitualmente, tanto más con la gente que está más lejos. Pero claro, si yo llamo siempre, y las llamadas no se devuelven, o los mensajes no se contestan, pues me toca una mijilla la moral y termino cansándome, claro. Y luego tienen la desfachatez de decir:-"Es que como siempre llamas tú..."-. ¿Ah, sí? Entonces se me ocurre dejar de llamar para "provocar" que la otra persona, si quiere y le interesa, pues tenga la oportunidad de llamar también. Bueno, pues entonces van y me lo echan en cara:-"Es que ya no me llamas..."-. Joé, pues llama tú alguna vez, ¿no? Pues no. Está claro que si yo no llamo, el contacto se puede perder perfectamente porque la otra persona pasa olímpicamente de hacerlo. Que digo yo que, si eso es así, es porque tampoco le debe importar mucho...
Pues a mi amiga ésta le pasa lo mismo. También lo vive en sus carnes. Se lo dije:-"¿Será que somos tontas, jamía?"-... Pues sí. Será, será...
Es que a mí no me gusta perder a nadie que alguna vez me haya llegado al alma. No me gusta perder a nadie. Nunca. Antes de que eso ocurra, doy mil vueltas y vuelvo a llamar yo por enésima vez. Seguramente peco de cansosa. Pero es que de un tiempo a esta parte... Ná, que de un tiempo a esta parte ya ni me irrito. Y si la otra persona pasa, yo paso. Cuando veo que soy yo la única que siempre está ahí, mandando mensajitos para saber cómo está el personal, enviando correos, llamando en fechas importantes (ya sabéis, cumpleaños, santos, navidad...); y nadie lo hace conmigo, poco a poco dejo de hacerlo yo también. Sí, no me gusta perder a nadie, es verdad. Pero si alguien quiere perderse por voluntad propia, no hay nada que pueda hacer yo, por mucho empeño que ponga. Pero eso, que no pasa nada, ¿no? Al fin y al cabo, es lo que hay con esto de las relaciones sociales... :)
A ver... ¿Vosotros "sus" acordáis de una película con la que yo viví una odisea para descargarla de internet, grabarla y poder verla en mi casa, y luego resultó que la pusieron una semana después en la tele? ¿Sí? ¿Recordáis a Will Smith y a su churumbel de 5 años? Bueno, pues es que resulta que me he dado cuenta de que, al igual que con los libros o con una conversación de ésas que sirven para arreglar el mundo con alguien que valga la pena, pues eso, que al igual que eso, las películas también nos inspiran.
Un libro puede hacerte pensar cosas que tú ni te habías planteado. O incluso, como me pasó a mí con el primer libro que me regalaron cuando tenía 8 años, ("Corazón", de Edmundo D'Amicis), y que me sé de memoria de las veces que lo he leído. Me inspiró de tal manera, que fue el momento en el que yo empecé a escribir un diario, con el que todavía sigo. Mi afición por escribir empezó justo al leer ese libro. Y aún no he dejado de hacerlo, así que... Bueno, ¿y qué me decís de una de esas conversaciones de verdad, con alguien que sepa lo que dice y que te ayude a pensar a ti también? No me digáis que no nos inspira. Vamos, vamos... El que diga lo contrario, miente. :) Pues eso, que con las películas pasa otro tanto de lo mismo. Y a mí me pasó con la peli ésta. "En busca de la felicidad" se titulaba, sí.
No sé si os acordáis, pero en un momento de la película, el prota consigue hacer el cubo de rubik en un rato, mientras comparte un taxi con el tío que iba a ofrecerle un puesto de prácticas en su empresa. Y ea, me acordé de que yo también tenía por ahí uno de esos cubos de rubik, tó desarbolao, que me regalaron hace ya mil años. Que sí, que liarlo y reliarlo me resultó superfácil, pero resolverlo...
Y sí, lo encontré rescondido como cosa perdía en un cajón de mi mesa, y decidí que yo también quería terminarlo. Hombre, por favor, que yo también puedo... La diferencia es que yo no ejercí de Will Smith. Porque yo miré y remiré el cubo y me pareció imposible. Así que, como el siglo XXI es lo que tiene, y las nuevas tecnologías hay que aprovecharlas, directamente me fui a youtube a ver si había algún vídeo que explicase cómo hacerlo. Y vaya si hay... Un montón. Es que también pensé que a veces, pues no podemos hacerlo todo nosotros solos, y necesitamos que nos den un empujoncillo para ayudarnos a empezar, ¿no? Pues eso. Pero vamos, que ya no necesito guiarme por el tutorial. Ya resuelvo el cubo de rubik en 5 minutos, me lo enmarañen como me lo enmarañen. Ya eso me da igual.
Así que, después de conseguir hacer el cubo de rubik ya pa siempre, ahora he decidido que mi próximo reto va a ser... Hummmm... ¡Coger una mosca con dos palillos chinos! Vamos, que no quiero yo ser menos que el señor Miyagi ni Daniel San, ¡hombre ya! :) ... Bueno, ¿y a vosotros qué? ¿Qué es lo que os inspira en esta vida, criaturas? :D
Pos será un reflejo de mi vida estudiantil que se me ha quedado ahí para los restos, porque es que si no, no me lo explico. Y es que todos los años, pero absolutamente toooooooodos los años, cuando llega junio, a mí se me llena la cara de espinillas. Bueno, la cara, que es donde más resalta el tema, pero también la espalda, el pecho...
Cuando estudiaba, lo entendía. El final de curso, los exámenes, los nervios, el estrés, los agobios... Y claro, me salía un campo de minas en plena cara. Pero ahora... ¿De qué? ¿Será que mis alumnillos me contagian su estado de nervios? ¿Será que aún no he conseguido superar que ya acabé y se reproduce el tic cada año, en el mes de junio?
Tengo un garbanzo en la barbilla. Pero vamos, así, literal. Un garbanzo. Parece un farolillo el hijo de su madre. Es que es el que más se ve, claro. Porque los de la espalda ya me encargo yo de que pasen más desapercibidos. Pero ése...
Ayer, uno de mis alumnillos de 4º de la ESO, como es que son tan discretos estos críos, me saltó en mitad de una clase: -"Menúo peazo de espinilla tienes ahí... ¿Quieres que te la reviente?"-. Lo miré como para fundirlo, porque cualquier excusa es buena para no hacer lo que le había mandado, y además, que me sentó fatal que se refiriera a mi garbanzo con esa confianza, así que le dije:-"Si me pones la mano encima, te la arranco. Vamos, hombre..."-. Y él seguía:-"Ay, es que a mí me encanta reventarme los granos. ¿Ves? Aquí tenía yo uno el otro día, pero ahí delante del espejo, he hecho... ¡fummm! Y ya no lo tengo"-. Y yo:-"Por Dios, ¿te quieres callar ya y hacer lo que tienes que hacer?"-. Ainssss, estos niños van a acabar conmigo... :)
¡¡Jopeeeeeee!! Que yo conozco gente con Carrera y con Másteres y Miércoles del Universo que en voz alta no son capaces de leer ni la mitad de bien de lo que lee esta churumbela. Y con un inglés tan fluído como el suyo, mucho menos. Hay que ver...
Y vamos, ya lo de que la gente se divierta leyendo y divierta a los que están alrededor con esa lectura, eso ya es de premio. Sí, de premio Nobel de Literatura, por lo menos.
Es que está claro que hay que inculcar a los críos el hábito de la lectura desde el primer momento, ¿a que sí? :)
"Mi unicornio azul ayer se me perdió, pastando lo dejé y desapareció..."...
Imagino que a alguno le sonará esta frase. Para los que no, os diré que son un par de versos de una canción de Silvio que se titula "Unicornio". Hubo una leyenda urbana que aseguraba que la canción estaba dedicada a unos pantalones vaqueros que perdió el muchacho...
No me extraña. Si yo fuera o fuese cantautora, seguro que también le dedicaría una canción a los vaqueros que hoy he tenido que tirar al cubo de la basura. Penita me ha dao, oyes. Joé, es que eran mis vaqueros favoritos, y me quedaban mú rebien. Vamos, quiero decir que a mí me gustaba cómo me quedaban. :) Y además, que estaban de un suavito ya... Evidentemente, de los dos millones "u tres" de lavadas que llevaban en sus costuras, claro. Que cuando los compré, se quedaban de pie ellos solos, más tiesos que un ajo... Pero ahora ya podía doblarlos y doblarlos y doblarlos, y me cabían en una mano. Pero, ea, que ya tenían más parches y más remiendos que pa qué. Todo para intentar alargar su "vida útil", claro. De todas formas, los agujeros nuevos que habían aparecido últimamente ya no tenían arreglo. Y me podéis decir que está de moda llevarlos rotos, con bujeros y tó eso. Pero es que da la casualidad de que los nuevos bujeritos han aparecido espontáneamente en lugares muy poco estratégicos. Y sobre todo, muy poco estéticos. Y ya he tenido que hacer lo que nunca me gusta hacer con la ropa que me gusta. ¡Cachisenlamarsalá!
Que, a ver, que no me costaron ni 10 euros, ¿vale? Porque claro, mis vaqueros ni se llamaban Levi's ni se llamaban Lois, ni ná de eso. Vamos, que no es por lo que me costaron. Es porque de verdad me molaban mucho. Y fijaos en lo que os digo, pero es que hay momentos de mi vida, en los que recuerdo haber llevado puestos esos vaqueros. Vamos, días importantes que están en mi memoria...
No sé, imagino que a todos os pasa, en mayor o menor medida. Porque yo aquí lo he exagerado una miaja, y así se nota que soy un poco andaluza, pero seguro que todos habéis tenido una camisa, un pantalón, un jersey o una chaqueta al que le teníais un cariño especial. Y cuando se os quedó pequeño o se estropeó y hubo que jubilarlo, os dio hasta penita, ¿no?... Pues eso. La misma penita que me ha dado a mí hoy.
Venga, plis, un milisegundo de silencio por mis vaqueros chulos que han pasado a mejor vida... Ale, se acabó el milisegundo. :)
Las imágenes de este blog están extraídas de la red. Si consideras que hay alguna tuya y no quieres que esté aquí, házmelo saber y la quito "ipso-factísimamente" :)
Primer Aniversario del Cuaderno 26.07.09
Gracias a todos por estar :)
Pasen y vean...
Un pequeño hueco para mí y mis pensamientos; para vosotros y los vuestros; y para todas las historias, divagaciones, anécdotas, paranoyas, aventurillas y momentos de lucidez que tenemos al cabo del día.