domingo, 30 de marzo de 2014

De recortes y otras cosas

Al perro de mis vecinos le van a hacer las pruebas de la alergia. Ea, que el angelico se asfixia.

Y es que el otro día fue mi madre al médico porque lleva un par de semanas con tos, mocos, lloriqueo en los ojos, y no sabe si es alergia o resfriado. 
Es que ella nunca ha tenido alergia. Pero como por lo visto, resulta que la dichosa alergia aparece así como de la nada, de pronto, y cuando nunca la habías tenido, pues...

Pues eso, que la doctora le preguntó cuáles eran los síntomas, y después de oírlos, dijo:-"Pues sí, eso es alergia. Tómese estas pastillas"-.
Y mi madre:-"Pero, ¿no me va a hacer las pruebas ésas para confirmarlo ni ná?"-.
Y la doctora:-"No, no hace falta"-.

Está claro que los recortes en sanidad se notan.

Sí, porque la semana pasada fui yo al médico también. Después de casi dos meses desde aquel famoso día de mi balón de playa ocular (entrada AQUÍ), pues volví a ir para decirle a mi médico que mi párpado sigue con un pepino y sin expectativas de que se arregle.
Y ella me dijo que sí, que bueno, que tampoco pasaba nada. Que parecía que se había enquistado algo, y que si no me molestaba, ni me dolía, ni me escocía, ni me nada pues que no me iba a mandar al cirujano, porque ¿para qué íbamos a tocar ahí, siendo un lugar tan delicado? 
Y yo:-"¿Ni al oftalmólogo tampoco a que me eche un vistazo?"-.
Pues no. Al oftalmólogo tampoco.

Así que nada. Yo seguiré con mi pepino en tó el párpado, y esperando que no crezca ni me impida la visión. Y mi mami seguirá con su alergi-resfriado, porque se tomó una pastilla y los síntomas se le agravaron, así que ha dejado de tomarlas.

Eso sí. Al perro de mis vecinos lo veremos cualquier día con mascarilla. Por supuesto, el veterinario es de pago, claro.
:)



domingo, 23 de marzo de 2014

Cuando las palabras se quedan cortas

Y es que llevo unos días pensándolo. Pensándolo mucho, pero la verdad es que no he sabido qué decir ni cómo decirlo. No me salen las palabras.

Esta vida es tan injusta a veces. 
Me lo dijeron una vez. Todavía lo recuerdo. -"Esta vida es muy puta"-, me dijeron. Y lo es. Vaya si lo es.



Noticia AQUÍ.

"Es una paradoja tristísima que militares que han dedicado su vida a rescatar a personas en la mar, la hayan perdido entrenándose para salvar a otros".

Todos los que te conocíamos te echaremos de menos, Carmina.
Y es cierto que será imposible olvidar esa sonrisa perenne tuya. Tu optimismo, tu vitalidad, tu energía... Todo el mundo lo dice. Y por supuesto todo el mundo no puede estar equivocado.
Los mensajes en la página del instituto, en los muros de la gente que tuvimos la suerte de conocerte, los mensajes de tus amigos, de tus compañeros...

De todas formas, estoy convencida de que todos nos quedamos cortos cuando hablamos de ti, porque nos faltan las palabras para expresar quién eras y lo que sentimos en estos momentos.

Un beso enorme allá donde estés.



lunes, 17 de marzo de 2014

El tiempo que hay que dar

No entiendo a esa gente que al rato de conocerte ya te están diciendo que te quieren. No. No lo entiendo y no lo entenderé nunca. 
Quizás porque a mí me cuesta muchísimo trabajico decirlo. Y mucho más si no es verdad. Hasta ahí podíamos llegar, vamos. Decir algo tan serio cuando es mentira. Amos, anda...

Es verdad. Lo digo poco. Muy poco. Pero eso sí, cuando por fin lo digo, la persona a la que va dirigido puede estar totalmente convencida de que es verdad; de que ya no hay vuelta de hoja; de que ya no hay marcha atrás. Porque lo que es, es, y no puede ser otra cosa.

Pero eso. Que yo lo digo cuando quiero y cuando lo creo conveniente. O cuando ya no puedo más y necesito hacerlo. Pero justo cuando a mí me da la gana.
No puede venir nadie a obligarme a decir algo que no quiero decir, porque entonces ya la estamos liando.
Y eso, que no, joé. Que no me da la gana de decir o de hacer lo que no me apetece en un momento dado.

Bueno, pues ahora viene lo mejor. Resulta que hay gente que se cabrea si no le dices lo que ellos quieren oír cuando ellos esperan oírlo.
No sé. Por lo visto es que se supone (y yo no tenía ni idea, fijaos qué tonta) que si alguien te dice que te quiere, tú tienes que responder inmediatamente de la misma manera, y esperan que enseguida se lo digas tú también. 

¿Pero es que estamos locos o qué?

Pues mira, no. Gracias, pero no, gracias.
Parece que no te das cuenta de que a veces la gente necesita algo más de tiempo. No quieres ver que todos no somos iguales y puede que para acercarnos y confiar, necesitemos algo más que habernos conocido un par de días antes. Alguna gente necesitamos algo más para sincerarnos y abrir nuestro corazón y nuestra alma a una criatura que acaba de llegar a nuestra vida. 

Y yo, pues eso, que necesito mi tiempo. Y si tú eso no lo entiendes, y te mosqueas y dices que te vas, pues adiós, muy buenas. El chantaje emocional nunca ha sido un buen aliado.

¡Cuchi! ¿Pues sabes que te digo? Que ahora me has cabreao tú a mí. Y que te deseo un puchero frío y una noche sin luna pa ti, ea.
O sea que definitivamente he pensado que la descuelgo y me la llevo para dársela a alguien que se la merezca, que conozco yo a alguno por ahí, que me conoce también, que sabe quién soy y que tiene la paciencia justa y necesaria.
;)



sábado, 8 de marzo de 2014

Reivindicándo-nos


Aquí estamos.
8 de marzo. Día Internacional de la Mujer.
Y retrocediendo a una España de hace 50 años.

Porque pienso que hoy será el día en el que las mujeres pensaremos en los derechos que no tenemos. Pero, y esto es lo peor, pensaremos en los derechos que teníamos antes y que están intentando quitarnos ahora.

Sí, gente sí. Estoy pensando en nuestro queridísimo ministro, de cuyo nombre no quiero acordarme. Y por supuesto que estoy pensando en el derecho a decidir sobre nuestra propia vida y sobre nuestros propios cuerpos, y que el tío, así de pronto, nos quiere arrebatar.

Estoy convencida de que este día tendrá más significación aún si cabe por el dichoso anteproyecto de ley que al susodicho se le ha ocurrido presentar ahí, como por arte de magia. Imagino que las manifestaciones de hoy tendrán más simbolismo que nunca.

Y que quede claro que no estoy hablando de estar a favor o en contra del aborto, que además eso daría para debatirlo largo y tendido en otro post o en un ciento de ellos.
Estoy hablando del derecho que debería tener cualquier mujer a decidir sobre lo que quiere hacer con su vida o con su cuerpo. Porque ni somos tontas, ni estamos locas ni ná ni ná.


Pero eso de que venga uno de esos politicuchos de tres al cuarto, o uno de esos curicas para los que la religión es más poder que otra cosa, o alguno de los palmeros que los suelen acompañar, y que vengan a decirte lo que tienes que hacer, pues
 sí que me indigna.

Es la máxima ésa que llevan ellos por bandera de haz lo que yo diga, pero no hagas lo que yo haga la que más altera la sangre.
Y no lo hagas porque yo te lo ordeno o porque la religión es la religión. Pero claro, luego ves que ellos nunca predican con el ejemplo, porque ellos están por encima del bien y del mal, y entonces claro, pues te indignas más aún.


Mira que te diga una cosica... ¿Que tú quieres hacerlo? Pues hazlo. ¿Que no quieres hacerlo? Pues no lo hagas. Pero no me obligues a mí a hacer lo que te dé la gana a ti, porque ni estás en mi situación, ni sabes quién soy, y además no tienes ni idea de cuáles son mis circunstancias ni mis motivaciones.

lunes, 3 de marzo de 2014

Filosofando a la hora del café

Algunas mañanas desayuno en una de esas cafeterías donde los sobrecillos de azúcar traen una frase impresa. Supongo que vosotr@s también habéis encontrado algún sitio de estos.

Normalmente, son las típicas frasecillas trascendentales y filosóficas que te dejan ahí, pensando durante un rato, mientras te tomas tu café y te comes tu media mixta.
Por supuesto, las frasecillas que más me gustan, me las guardo en el bolsillo.

Hoy me he encontrado con ésta:




"... Y el primero en olvidar, es el más feliz".

Y en ese momento he empezado a divagar.
Aunque la frasecilla del azucarillo está claro que sólo se refiere a una pelea, a una discusión o algo así, a mí me ha dado por pensar que yo nunca olvido nada. Pero absolutamente nada. Ni lo bueno, ni lo malo, ni lo regular. 

Que tengo amigos que me ven al cabo del tiempo, y alucinan cuando les recuerdo, con todo lujo de detalles, la última vez que nos encontramos. -"Anda, que ya nos vale, ¿eh? Que la última vez que nos vimos fue el 28 de septiembre de 2008 en Bib-Rambla. Sí... ¿No te acuerdas? Que me dijiste que ibas a tal sitio a llevar no sé qué papel, y que yo te conté tal y cual. Acabamos en aquella cafetería del ventanal, partidos de risa... "-.

Ea, que sí, que tengo buena memoria, ¿qué le hacemos? Cienes y cienes de gigas de memoria, como dice la gente que me conoce. 

Pero también he pensado que no por eso soy infeliz. Vamos, que yo me considero una persona bastante feliz y optimista. 
Es cierto que cuando las cosas duelen, pues acordarte de ellas sí que molesta una mijilla, evidentemente. Pero vaya, que yo no dejo de ser feliz por ellas.

A mí me gusta acordarme de las cosas, tanto buenas como malas. Al fin y al cabo, las he vivido yo y son mías, ¿no?
¿Cómo si no se come que tenga un diario desde tiempos inmemoriales, y de vez en cuando, lo coja para leer alguna aventurilla pasada?

Porque es que además, también me gusta acordarme de la gente con la que he coincidido en esta vida, aunque se hayan tenido que ir y ya no estén. O aunque no hayamos terminado todo lo bien que podríamos haber terminado. Ya sabemos todos que no siempre las relaciones personales son fáciles.

Pero eso, que me gusta acordarme de todo lo que he vivido. Y está todo ahí, en algún rinconcillo de mi memoria, dispuesto a salir cuando voy a buscarlo. Y si no, pues nada, ya voy a leerlo. :)

Creo que soy feliz porque cuando me acuerdo de esos detalles, de esas situaciones, de las personas, de los comportamientos que he tenido o de las conversaciones que he mantenido, pues eso, que no me arrepiento de nada.

Supongo que, a pesar de todo, eso es bueno, ¿no?
:)