El otro día leí una noticia en un periódico de Granada en donde se decía que las poblaciones de gorriones están disminuyendo a pasos agigantados. Y que esto se debía a que las criaturas cada vez encuentran menos huecos donde anidar, y a que además están apareciendo otras especies de aves en las ciudades que no las dejan.
Pues eso, que no tengo que irme muy lejos porque puedo ver la guerra por la supervivencia desde la ventana de mi casa. A ratos alucino con los comportamientos de los animales, que tampoco son tan diferentes a los de las personas, dicho sea de paso. Sólo hay que tener una mijilla de interés en observarlos. Y sí, mucho tiempo libre también. :)
El caso es que el piso del edificio de enfrente está vacío, y justo detrás del aire acondicionado que hay en el balcón, una pareja de gorriones decidió hacer su nido hace más de dos meses. Iban, venían, traían ramitas, traían broza... Vamos, lo normal.
(Si pincháis en las fotos, se pueden ver mejor los detalles).
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| -"Parece que me ha quedao un chabolo la mar de apañao..."-. |
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| -"Sí señor. Aquí está el tío..."-. |
Y ahí estaban las criaturas, tó felices y tó contentas porque ya habían tenido prole y se oía la escandalera cada vez que llegaba el padre o la madre con comida en el pico.
Pero entonces, llegó la amenaza.
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| Batalla psicológica de miraditas crueles y chilleriza insoportable |
Sí. Llegaron los estorninos. Y una pareja, para más señas, parecía que no tenían más sitios para poner su nido, que detrás del aire acondicionado donde ya lo tenían los gorrioncillos.
Así que, cuando asomaba el estornino por los tejados, los gorriones armaban la del 2 de mayo con la escandalera para intentar echarlo.
Pero claro, aunque los gorriones defendían lo que era suyo, no podían estar todo el tiempo en el nido. Tenían que salir a buscar alimento para los churumbeles.
Y entonces...
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| -"Ésta es la mía"-. |
Lo que pasó fue que el estornino aprovechó un descuido de los gorriones, se coló detrás del aire acondicionado, la lió parda y salió llevándose en el pico un polluelo de gorrión. Voló hasta posarse en una antena, en lo alto del edificio y posteriormente, tiró al polluelo desde allí. Se puso a cantar y festejar su éxito, batiendo las alas más feliz que tó.
Cabrón...
De eso no tengo fotos. Entenderéis que no las haya.
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| Estornino Malote tó orgulloso de su "proeza". |
Me dio mucha penica cuando al rato volvieron los gorriones y se encontraron el nido vacío. Los vi asomándose por todas partes, mirando y remirando sin encontrar a sus churumbeles. Angelicos.
Estuvieron unos cuantos días en una guerra sin cuartel, donde los estorninos entraban al nido de los gorriones, y los gorriones seguían allí, intentando echarlos.
¿Resultado? Pues que al final, los estorninos se apoderaron del nido y los gorriones tuvieron que irse a buscar otro sitio para construirse un nido nuevo.
No se han ido muy lejos. Han encontrado un pequeño hueco en el mismo balcón, y ya están intentando acondicionarlo.
La vida sigue.
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| Vecinos y enemigos |
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| En reconstrucción... |
Y tiene guasa la cosa, porque resulta que ahora que los gorriones han tenido que dejar su primer hogar pero han encontrado otro sitio donde anidar, el Estornino Malote intentó ayer sin ir más lejos, colarse en el hueco de la nueva casa gorrionil.
Pero los gorriones esta vez han sido más listos y el hueco en el que se han colado es tan pequeño, que los estorninos no caben.
¡Chúpate ésa, Estornino Malote!
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| Se soportan porque son vecinos, pero nunca serán amigos. |
Y así acaba esta historia de fauna doméstica. Los animalitos nunca dejarán de sorprendernos.
:)