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martes, 18 de diciembre de 2018

La última se llamaba Laura


Porque cuando llego a mi casa y me encuentro con esta noticia, enseguida se me parte el alma. Enseguida se me saltan las lágrimas. Enseguida me identifico con la víctima y siento como si la conociera.
Sí, porque yo he llegado sana y salva hoy. Pero ella no pudo.

Y cuando piensas que puedes comentarlo con la persona más cercana que tienes en ese momento, que da la casualidad de que es un hombre, resulta que no. Porque parece que él se siente más identificado con el put*o asesino y se ofende por los miles de comentarios y gritos de mujeres indignadas.

Porque cuando lo único que necesitas es que él te escuche y te entienda, resulta que tienes que oír argumentos y justificaciones que para nada te hacen un favor en ese momento.

-"Es que la presunción de inocencia..."-.
-"Es que todavía no se sabe si es 'autor' o 'autora'..."-.
-"Es que debería quitarse la palabra 'machista' y llamarse violencia sólo..."-.
-"Es que las denuncias falsas..."-.
-"Es que las mujeres que también asesinan..."-.

Que sí, joé, que no digo que eso no sea verdad. Pero no es el momento.
Hoy, precisamente hoy, no me hables de eso. Porque hoy no estamos hablando de eso.
Necesito que me escuches, que entiendas cómo me siento. Que entiendas cómo me hace sentir esta put*a historia una y otra vez.

Y tú te sientes ofendido, no sabemos por qué. Tienes un verdadero problema con eso. Y lo primero que haces es criticar, justificar(te), echar mierda.
No, a mí no me des lecciones de moralidad. Hoy no. Porque lo primero que me dices es que no te haga sentir culpable por ser hombre, cuando a mí ni se me había pasado por la cabeza. 
¿Por qué tendría que hacerlo? Tú no tienes nada que ver.
Todo te lo tomas como algo personal, cuando no es contigo el tema. Pero claro, tú también eres hombre. Será eso. 

Joder, pero si hasta te ofendes cuando tus chistes machistas, bordes o sexistas no caen bien en un momento determinado o a una persona determinada. Ea, porque son sólo chistes, ¿no? ¿Por qué deberían molestarnos? Es que somos unas exageradas y no tenemos sentido del humor.

En fin, que yo sólo quería que me escucharas hoy. Sólo eso. Y me decepciona muchísimo, no te imaginas cuánto, darme cuenta de que contigo no puedo contar cuando me siento así.

Eres un hombre que no va violando ni matando, ni tienes intención de hacerlo. No nos estamos metiendo contigo. Deja ya de ofenderte como un subnormal y persigue como nosotras a los hijos de put*a que sí lo hacen.
Punto final.

jueves, 11 de agosto de 2016

Ya no te espero

De esas veces que te cruzas con una persona por la calle y, con toda la pena del mundo, piensas:-"Lo he intentado muchas veces, pero se acabó. Ya me he cansado..."-.




martes, 31 de mayo de 2016

Imborrable

A ver, una preguntilla... 
¿Qué haces cuando tienes el número de un amigo guardado en tu agenda del móvil, pero de pronto ese amigo ya no está? 

Sabes a ciencia cierta que ya no podrás llamarle nunca y que él nunca te volverá a llamar a ti, pero joé, ¿qué haces? ¿Borras el número? ¿Guardas el número? ¿Dejas el número ahí olvidado, como cosa perdida?

Es una putada. Ya os lo digo yo. Es una putada y gorda.

Mi amigo se fue en septiembre y yo no me enteré. Habíamos hablado por última vez tres meses antes. Y esto de no tener conocidos en común, de no vivir en la misma localidad y de no vernos de continuo, hizo que yo no me enterase de nada... 
Hasta el día que volví a llamarle a su casa y me dieron la jodía noticia, claro. A cuadros me quedé, vaya.

El otro día fue su cumpleaños y por supuesto me acordé. Pero no, ya no le pude llamar.


sábado, 1 de febrero de 2014

Aquí vengo a comerme el mundo...

Levantarme por la mañana y encontrarme el ojo izquierdo y su párpado correspondiente como un balón de playa. 

Intentar mirar para todos lados y que la presión que ejerce la dichosa inflamación no me deje casi abrirlo. 

Dolor...

O sea, que sí, que primera parada de esta mañana: Urgencias.



-"Buenos días. Aquí vengo a comerme el mundo. Y en su defecto, a que se lo coma mi ojo, que por lo que se ve, es un ente con vida propia"-.

Pues eso, que a la médico de guardia le ha hecho gracia el saludo y le ha dado por reír. -"Di que sí, mujer. El sentido del humor no lo perdamos nunca..."-.

-"Sí, sí, mucho ja-ja, mucho ji-ji, pero de ponerme las lentillas en unos pocos días ni hablamos, ¿no?"-.

No ha hecho falta que me diga ná la muchacha, porque hay miradas que son taaaaaaaan elocuentes...
:)

jueves, 10 de marzo de 2011

Fantasmas del pasado

¿... Y qué haces cuando los fantasmas del pasado vuelven de nuevo a tu vida? ¿Qué haces cuando tú creías que ya habías conseguido dejarlos atrás por fin y que habían desaparecido pa siempre? ¿Qué haces con esos fantasmas que de pronto y sin saber muy bien por qué, vuelven, y que traen otras caras, otras formas, pero que son los mismos, al fin y al cabo?
¿Qué haces, eh, eh, eh?

Pues mira, lo primero que haces es acojonarte lo que no está en los escritos. Porque resulta que eso no lo puedes evitar. Y es que todo lo que te hicieron pasar en su momento, de golpe vuelve a aparecer delante de tus ojos en una décima de segundo.
Porque sí, porque los reconoces enseguida y cuando percibes la primera cadena que arrastran, te pones en guardia.
Es cierto, sí, sí. De verdad. Te pones a la defensiva sin darte cuenta. Pero, y sin darte cuenta también, te pones a temblar como una hoja. Y por lo bajo se te escapa un lamento que sólo puedes oír tú:-"No, joé, otra vez lo mismo, no"-.
...

Cuando los fantasmas del pasado vuelven y se convierten en fantasmas del presente, no queda otra que volver a torearlos. Pero claro, esta vez se supone que deberían poder torearse mejor que la otra vez. Sí, porque ya sabes quiénes son y cómo se las gastan. Ya sabes hasta dónde son capaces de llegar los muy cabroncetes. Y aunque haya pasado el tiempo, son los mismos perros con distinto collar. O sea que, por tu salud emocional, ya no les dejas llegar tan lejos.
Vamos, que te plantas a las primeras de cambio, apretando los puños y los dientes, con la decisión del que no quiere volver a sufrir la misma decepción. Porque hacen daño, claro que sí. Pero ni punto de comparación con lo que podrían hacer si les dejaras una chispa de margen de maniobra.

Así que nada de permitirles que te vuelvan a destrozar. Nada de volver a pasar por lo mismo de nuevo. Ni hablar de eso. Por favor, que la experiencia que ya has conseguido anteriormente se tiene que notar, ¿o no?
¡Pues eso!
...

De todas formas, y a pesar de tener tan claro todo esto, hoy necesito un ibuprofeno para los dolores del alma... ¿Alguien tiene uno?

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sólo le pido...

Creo que no digo ná del otro mundo cuando afirmo que todos hemos tenido nuestras historias en la vida. Y a estas alturas de existencia, cuando conocemos a alguna persona nueva, nunca podemos saber todo lo que seguramente arrastra con ella.

Cada uno de nosotros hemos tenido vivencias, hemos tenido movidas y experiencias, buenas o menos buenas, pero todas al fin y al cabo, nos han hecho ser como somos ahora, en este momento.
Habrá quien haya tenido una vida más fácil, y habrá quien la haya tenido mú complicá. Pero todo lo que decimos, lo que pensamos, lo que sentimos... Todo eso forma parte de nosotros y de nuestras experiencias.
Y claro, nadie puede venir a decirte cómo tendrías que ser, qué tendrías que pensar o qué tendrías que cambiar... ¿Pero tú qué sabes de mi vida, tí@? Si me acabas de conocer...

Y es que, a estas edades ya, estoy convencida de que a todos nos han partido el corazón alguna vez, (o varias veces, según los casos); a todos nos han decepcionado personas que en la vida pensaríamos que lo harían; todos hemos tenido malos ratos, sinsabores, frustraciones... Cada uno los nuestros, porque a cada uno nos afectan las cosas de una manera diferente. Al fin y al cabo, cada uno somos un mundo, y a todos no se nos llega de la misma manera, claro.
Pero en algo sí que coincidimos todos: Cada cosa que hemos vivido durante nuestra existencia nos ha convertido en lo que somos ahora.
Que si nos hubiéramos conocido en preescolar, con 4 años, pues prácticamente todos estaríamos en las mismas condiciones, porque apenas tendríamos pasado... Pero ya tan grandes, pues...

Y bueno, digo todo esto porque tengo la sensación de que cuando empecé con el blog, me resultaba más fácil escribir. No os conocía, no me conocíais, y podía escribir de lo que me diese la gana.
Y ahora que os conozco, que algunos lleváis dos años conmigo, que ya me parecéis amigos de toda la vida, y que seguramente me conocéis mucho más que alguna de la gente a la que veo a diario, pues me cuesta más explayarme.
Pero no me interpretéis mal. No me cuesta escribir porque me importe que sepáis mis cosas y lo que pienso o lo que siento en un momento dado. No es eso. Es que os preocupáis si yo tengo (o parece que tengo) un día tonto, y eso como que sí que me fastidia un poquillo. Porque digo yo, ¿qué necesidad tenéis vosotros de eso?
Aunque, bueno, eso también va a ser porque me queréis y no os caigo muy mal del tó, ¿no? :)

Y es que, antes de tener blog, no se enteraba nadie de cuando la Lou estaba regular. Porque ésa es otra, yo siempre estoy de cachondeo, siempre me estoy riendo, siempre estoy cantando, aunque el día esté siendo un cabroncete sin sentimientos...
Como hoy, que no es que el día haya sido un cabroncete sin sentimientos, si no que me he puesto a cantar en mitad del supermercado a grito pelao, la canción que estaba saliendo por el hilo musical... -"... Sólo le pido a Dios, que el futuro no me sea indiferente...-". Y la gente asomándose por los pasillos de estanterías para saber por dónde andaba el loro. Y el loro, la Lou, sin cortarse un pelo:-"Soy yo... Estoy aquí"-. Si es que no tengo remedio... Y tampoco vergüenza. Queda claro, ¿no? :)

Pero eso, que yo normalmente canto, me río, revoluciono al resto del mundo... Esto, sobretó esto, me encanta.
Pero bueno, que también hay ratos en los que tengo una décima de segundo (o quizás, un minutillo entero) de nostalgia o de melancolía, imagino que como todos. O un día jodío de los de verdad, también imagino que como todos...
Y entonces, pues parece que me pongo muy seria, y me da por escribir algo o por subir una canción, porque una estrofa me recuerda algo o a alguien (sobretó a alguien, que esto suele ser lo más habitual). Es lo que tiene el blog, que es una especie de ventana al viento...
Pero vaya, que de todas formas cuando eso pasa, que sepáis que yo sigo cantando y riéndome, ¿eh? Digo, digo... ¡Con lo que a mí me gusta!
:)
Gracias por estar ahí, siempre...


domingo, 31 de octubre de 2010

Dos mesecillos...

Ahora, con la perspectiva del tiempo pasado, me planteo muy seriamente que si hubiese estado en mi mano hacerlo, pues igual este año habría borrado el mes de agosto del calendario. Así, ale, de un plumazo. Vamos, que si hubiese podido, habría saltado de julio a septiembre y no me habría importado ná de ná perderme un mes.

Y es que agosto fue un poco asquerosillo. Por no decir una buena mierda, con perdón.
Digamos que yo, que venía arrastrando una jodía mala racha desde abril, si no antes, pues en agosto se intensificó y toqué fondo. Eso se tradujo en explotar en el peor momento posible, de la peor manera posible y con la persona menos indicada. Aunque, por lo visto, eso es una ley universal siempre...

A punto estuve de perder a alguien muy importante por aquellas fechas.
A punto de llevarme por delante todos mis principios y todos mis valores.
A punto de cargarme una amistad de las que yo atesoro como oro en paño.
A punto de dar un carpetazo del que me habría arrepentido el resto de mi vida...

Y es que, todavía me acuerdo, y ni siquiera sé quién coño era aquella personaja que se metía en mis zapatillas por las mañanas. De hecho, es que también me acuerdo de quedarme en algún momento así como en stand-by y pensar:-"Joder, Lou, que tú no eres así"-.
Además, que la persona que yo esperaba que estuviera ahí, en el momento chungo, pues no estuvo realmente. Y casi fue peor el remedio que la enfermedad, porque yo fui a decirle cómo estaba y cómo me sentía, pero no sirvió absolutamente de nada. Y eso, que me sentó peor que si me hubiera estado quietecica y callaíca. Claro, supongo que eso influyó de alguna manera también en el hundimiento, evidentemente.

Pero lo que son las cosas... El mes se salvó justo el último día. Así mismitico fue: in extremis. Y ya nunca jamás de los jamases podría borrar el mes de agosto de 2.010.
No, porque justo ése día, el 31 de agosto, nació mi sobri.
Una amiga mía tuvo a su primera churumbela. Y yo, que desde mucho antes de que naciera la cría (nueve meses antes para más señas), ya era la tita Lou, pues ahora que no venga nadie a decirme que no es mi sobri con todas las de la ley.
Al que no le guste que no mire. Se siente, es lo que hay. ;)

Y a mí, que siempre siempre me han gustado los chiquillos, pues os podéis imaginar cómo ando. Porque es que no hay cosa que me produzca mayor ternura, mayor paz interior y mayor tranquilidad en el alma, que sostener a un crío en brazos y mirarle esa carilla. Es que se me olvida todo lo demás, vaya. Tanto, que hasta consigo reconciliarme conmigo misma, con mi conciencia y con el mundo.
Y a ellos les debe pasar algo parecido, porque es cogerlos yo y quedarse dormidos enseguida. O eso, o que se aburren como una ostra con la Lou, y se quedan sobaos, que tó puede ser...

Vale, pues aquí os presento a mi sobri, que hoy precisamente, cumple dos meses.

Se llama Mª Carmen, como la madre y como la abuela... ¡Imaginación al poder!
Vamos hombre, con el montón de nombres bonitos que hay por ahí sin necesidad de repetirlos en la misma casa y mira tú...
No sé, un nombre así a bote pronto que se me ocurre..., pues no sé, 'Lourdes', por ejemplo, ¿no? 'Lourdes' está muy bien. Anda que no es bonito ese nombre ni ná. Amos, amos...
Pero mira que llamar también Mª Carmen a la cría... Vamos, lo que yo decía. Imaginación, lo que se dice imaginación, está claro que la madre de la criatura no tiene ni chispa. Cómo se nota que es de letras...
Pero vaya, que a mí me da igual, que yo a mi sobri la llamo 'Lurditas' desde el primer día, así que... Bueno, o eso, o 'pitufa'. Ya depende...
:)

domingo, 15 de agosto de 2010

Volviendo...



El diablillo está triste...
¿Qué tendrá el diablillo?...



Pues ná, ¿qué va a tener? Una tontería mú grande encima. Eso es lo que tiene. Y es que, bueno, hay cosas y gente (gentucilla) en la vida, a las que no terminaré de acostumbrarme.
A ver... No es que a mí me dé el bajón a las primeras de cambio, qué va. Pues anda, pues no doy vueltas yo antes de hundirme...
Pero cuando a mí me da el bajón, es porque la cosa viene de muy atrás y ha llegado ya demasiado lejos. Y claro, la cosa revienta cuando menos me lo espero. Menos mal que ya se me está pasando, que si no...

Y debe ser que como yo siempre estoy de cachondeo a todas horas y me descojono hasta de mi sombra (y en consecuencia, de la sombra de tó el mundo), pues cuando tengo un día tonto (o una semana tonta, o un mes tonto), se me nota aún más, si cabe. Y no, no me gusta que eso pase. Pero a veces, pues pasa...
Y ponerme en "modo off", como si fuera una tele, es la única solución válida. Sí, porque hasta yo sé que no soy precisamente una buena compañía cuando estoy así. Vamos, que soy pa echarme de comer aparte, chispa más o menos.

Y teniendo en cuenta que no es la primera vez que me pasa esto, y que seguramente tampoco será la última, pues digo yo que habrá que tomárselo con una miaja de filosofía o algo, ¿no? Es que, desgraciadamente, de vez en cuando nos damos (nos hacen darnos) un batacazo contra el suelo, y algunas veces pues nos cuesta más sobreponernos...
Es lo que tiene que a ratos esta vida sea tan cabrona y haya gente que también lo sea. Menos mal que luego también hay buenos ratos (algunos muy buenos) y gente genial (estupenda, pa más señas), que si no... ;)

De todas formas, ya lo dice mi Silvio: "He preferido un golpe así, de vez en cuando, porque la inmunidad me carcome los huesos". Vamos, que hasta de los malos ratos hay que aprender. Seguramente, sirven para disfrutar luego mucho más de los buenos, ¿no? Que, para qué nos vamos a engañar y dicho sea de paso, los hay. Sólo hay que aprovecharlos.

Y yastá. Que iba a contestaros a todos en la entrada anterior, pero he preferido explayarme en ésta. Nunca mejor dicho lo de explayarme, vamos.
No tenéis ni idea del bien que me han hecho vuestros ánimos, vuestros comentarios y vuestros correos. Pero ni idea, vaya...
¿Veis? Tampoco terminaré de acostumbrarme a teneros aquí incondicionalmente... ¡Qué buena gente sois, coñio!

Está claro que no puede estar una criaturica triste mucho tiempo, con vosotros rulando por ahí y derrochando cariño a raudales. De vez en cuando se me olvida, pero soy consciente de la suerte que tengo de teneros... ¿No os voy a querer, joé? ¡Una hartá!

Definitivamente, algo muy bueno he tenido que hacer en otra vida para que en ésta se me recompense de esta manera... Porque si no, es que no me lo explico, vaya.

Así que nada, aquí os dejo un pequeño regalito en forma de canción. Un canto a la alegría y a la esperanza, ¿por qué no?

Gracias por estar conmigo en mis días tontos, porque en los buenos es más fácil estar. Lo difícil es estar siempre.
Y como por enésima vez en mi vida, me habéis vuelto a llegar al alma, pues eso, vamos a celebrarlo...
¡Gracias!




Y gracias a ti, Maye, por darme a conocer esta canción. :)

jueves, 17 de junio de 2010

Del revés


"Lo más terrible se aprende enseguida

y lo hermoso nos cuesta la vida..."
(Silvio Rodríguez)

= = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = =
¿Será porque nos pasamos la vida asumiendo nuestros errores, sinsabores, decepciones y fracasos?
¿O será porque cuando descubrimos qué es lo realmente hermoso o lo que realmente nos hace felices, ya se nos ha acabado el tiempo?

jueves, 18 de junio de 2009

Mis siete pecados capitales

Bueno, pues ya os quedó claro a todos el otro día que yo también me cabreo, ¿no? Y además, de verdad. Vamos, que no me cabreo de broma, no... Pues eso.

Pero la cuestión es que yo siempre os lo he dicho: Que la Lou no es apañá, que la Lou es un bicho, que no conocéis a la Lou... Mi compañera de trabajo, la Wiza, me lo decía cada vez que veía un comentario vuestro:-"Jo, esa gente no te conoce. Esa gente sólo ve una parte..."-. Y yo le decía:-"Ay, qué mala es la envidia, tía... Como a ti no te dicen cosas bonitas..."-.

Pero no, es cierto. La Lou tiene también sus muchos días malos, tontos y estúpidos. Y sobretó, tiene un par de millones de defectos. Quizás más, pero me cansé de hacer la lista en los siete primeros, cuando me di cuenta de que no se acababan tan fácilmente.
Así que, nada, hoy me voy a dedicar a tirar piedras a mi propio tejado. Un día tonto que tengo hoy también, vaya... Debe ser el calor que hace, que me reblandece el cerebro o algo.
A ver... La Lou es muy rencorosa... Mucho... Si lo sabré yo, que la conozco como si la hubiera parío... Ahí tiene un verdadero problema con la memoria que tiene, porque no se le olvida absolutamente nada.
La ventaja de eso es que lo bueno tampoco se le olvida, y si alguien tuvo un detalle con ella alguna vez, jamás en la vida lo va a olvidar. Algo es algo...

La Lou es muy susceptible a ratos, y si tiene el día torcido (por causas propias o ajenas a su voluntad), puede saltar en el momento más inoportuno, y con quien menos culpa tiene, que seguramente es lo peor. Es cuando a la Lou hay que echarle de comer aparte y no hay quien la soporte. Menos mal que cuando tiene un día de esos, ella lo sabe y procura no dejarse ver para no liarla. Y se esconde debajo de la cama hasta que se le pasa la crisis. La suerte es que esas crisis duran muchísimo menos que la mundial en la que estamos metidos. :)

La Lou, además, tiene mucho genio. Y cuando se cabrea, se cabrea de verdad. Vamos, que lo suelta todo. Porque sí, porque hay cosas que las va dejando pasar, intentando no darles importancia, pero cuando el vaso se colma (que siempre se colma con una tontería, no sé por qué), entonces sale todo de una vez. Y claro, es el momento en el que tiene que oír la típica frase de:-"Joder, cómo te pones por una tontería"-. Pues eso... Es entonces cuando la Lou se pone borde también. -"¡Me pongo como me da la gana!"-.

También, a veces, la Lou es muy intolerante. Vamos, que si piensa que una cosa es de una determinada manera, muy bien le tienen que argumentar la historia para convencerla de que igual está equivocada. Y es que lo del "porque sí", o lo del "porque lo digo yo", nunca me ha convencido mucho, la verdad. Porque hay gente que quiere llevar la razón siempre, y eso no me mola. Si la llevas, te la doy; pero si no la llevas, no esperes mucho. Quizás en ese momento, la Lou es muy cabezona también, claro. Debe ser que no le gusta que le pasen por encima por la fuerza y con la sinrazón...

Pues nada. Ésa soy yo en mis días oscuros. Ya me conocéis del todo, que no quería yo que hubiera malentendidos con vosotros.
Anda, pero si esto bien podría ser un meme, ¿no? Hay que ver, con lo poco que me gustan a mí y voy y los hago de gratis. Si es que... Pero no, no pienso nominar a nadie, que eso mi religión no me lo permite, no vaya a ser que me excomulguen o algo...

Bueno, ha quedado claro que soy un bicho, ¿no? Si ya os lo decía yo. Si siempre os lo he dicho...
Tengo un amigo que me dice que intente salir del lado oscuro de la fuerza, pero ¿qué le vamos a hacer? Si soy como Darth Vader: El lado oscuro forma parte de mí, ¿no?
De todas formas, también tengo que decir en mi defensa (si es que después de todo esto, tengo alguna defensa posible), que con los años me estoy apaciguando un poco, e intento ser más tranquila. A veces lo consigo, a veces no. Depende del momento y de la persona, claro...
Pero con todo y con eso, imaginaos lo que la Lou podía ser hace diez o quince años...

martes, 19 de mayo de 2009

Recordando... sin poder evitarlo

Todavía cantamos, todavía pedimos,
todavía soñamos, todavía esperamos,
a pesar de los golpes
que asestó en nuestras vidas
el ingenio del odio
desterrando al olvido
a nuestros seres queridos.
(...)
Todavía cantamos, todavía pedimos
todavía soñamos, todavía esperamos,
que nos den la esperanza
de saber que es posible,
que el jardín se ilumine
con las risas y el canto
de los que amamos tanto.
(...)
(Víctor Heredia)

Y me acuerdo del día de hoy porque tengo la desgracia de tener muy buena memoria.
Y me acuerdo porque soy incapaz de olvidar las fechas así como así.
Y me acuerdo porque, en realidad, y a pesar del daño que me hace, yo no quiero olvidar.
Y aunque parezca que un año es mucho tiempo, a mí no me lo parece.
Y aunque parezca que a nadie le importa, a mí sí que me sigue importando.
Y aunque parezca que hago el tonto día sí, día también, yo sigo esperando...

lunes, 16 de marzo de 2009

... on heaven's door

Y bueno, hoy me siento como si llevara mil años esperando en el umbral de la Puerta del Cielo a que me dejen entrar.
Debe ser que los que están al otro lado saben que soy un diablillo y no me abren.
Pero yo sigo aporreando la puerta una y otra vez, a ver si en algún momento lo consigo.
Me duelen los nudillos... Y a veces me sangran, es cierto... Pero yo sigo y sigo...
Supongo que algún día lo conseguiré...

domingo, 4 de enero de 2009

Año nuevo... ¿vida nueva?


Pues no. No es vida nueva. Es la misma historia...
Tenía la esperanza de que cuando acabase el año podría dar por zanjado el tema, y soltar de una vez el lastre que se me engancha en los pies y que no me deja moverme con la soltura de siempre. Pero no ha podido ser.
Yo quería empezar el año nuevo desde cero, sin ninguna carga a cuestas, pasando página. Quería volver a ser yo y no tener la asquerosa sensación de estar estancada en un momento concreto del año pasado. Pero no he sido capaz de conseguirlo. Aún no. ¡Porras!
He empezado el 2009 arrastrando las mismas pesadas losas que apenas me dejaban respirar en los últimos meses del año pasado. Intenté por todos los medios pasar de esas cosas que me hacían daño en 2008, y hacer propósito de enmienda para conseguir que esas mismas cosas dejasen de afectarme en este comienzo de 2009. Pero no pudo ser y, hoy por hoy, no lo he conseguido.

Y no me gusta estar así, porque en realidad, así no soy yo.
Así que, como mañana es la Cabalgata de Reyes, pues no voy a tener más remedio que ir.
Sí, a ver... Que esto tiene su explicación. Todos los años voy a ver a los Reyes Magos en su itinerario por las calles de Granada. Me gusta ir, es cierto. Y siempre voy por dos razones.

Una de ellas es para disfrutar observando cómo los críos tiemblan emocionados, sentados en los hombros de sus padres o en los brazos de sus madres, con lo ojillos brillantes, histéricos de los nervios. Y que cuando ven aparecer al primer Rey Mago en lo alto de su carroza, tirando caramelos, se quedan muy quietos, mirando con la boca abierta y sin pestañear. Casi me echo a llorar de emoción al verlos con esas caras, pero me tengo que reír porque de pronto, al pobre padre de turno, se le descompone la cara y se le oye decir en voz alta:-"No tires... ¡Niño! ¡¡No me tires del pelo!!"-. Porque el chiquillo en cuestión, sin darse cuenta y por culpa de los nervios, ha apretado los puños en torno a la cabeza de su padre y tira, y retuerce, y arranca... -"Es que está nervioso la criatura, hombre. ¿No ve usted la carilla de alucinao que tiene?"-. Pues no, no la ve, porque llevar al crío en hombros es lo que tiene: Que no le ves la cara desencajada por la ilusión y la inocencia.

Me encanta observar a los críos, vaya. Me contagian la emoción. Además, que estoy más pendiente de sus gestos, de sus caras, de sus gritos y de sus comentarios, que de otra cosa. Y me entretengo recogiendo caramelos yo tb. Y la chiquillería que tengo alrededor adivina que les voy a dar los que yo recoja, así que no pierden el tiempo agachándose ellos. Esperan a que yo me incorpore para mirarme con gesto interrogante, como pensando:-"¿Te los vas a comer tú... (con la edad que ya tienes)?"-. Hay que ver...

La otra razón por la que voy a la Cabalgata todos los años que puedo, es para pedirle un deseo-regalo a cada Rey Mago. Esto, igual que lo de dedicar las campanadas: Una tradición personal.
Mientras Melchor bombardea de caramelos a la gente, yo le miro y siempre le pido que me traiga lo mismo: Que mi familia y mis amigos estén bien.
Quizás es un deseo egoísta, porque si ellos están bien, yo tb lo estoy; y en el fondo, seguramente, estoy pensando en mí. Pero, bueno, da igual. Ése es el primer deseo todos los años: Mi familia y mis amigos... Sí, sí... Pero los amigos de verdad.
No ésos que están ahí cuando a ellos les conviene, y luego, si te he visto no me acuerdo.
No ésos que pregonan a los cuatro vientos la amistad que nos une, y luego no quieren saber nada.
No ésos que siempre tienen excusa para no ponerse en contacto contigo, ni siquiera para decirte que están bien.
No ésos que se callan las cosas y no son sinceros contigo, convenciéndose a sí mismos de que es la mejor manera de no hacerte daño, cuando en realidad, es la forma en la que más daño te hacen.
No, esos amigos no. Esos sólo valen para que te decepcionen y te desilusionen en el momento más inoportuno, y para que no dejes de pensar en lo falsos que pueden llegar a ser, o en lo tontos que somos por haber confiado en ellos más de lo debido.

Yo me refería a los amigos de verdad. A los que siempre están ahí; a los que siguen ahí siempre aunque pase el tiempo; y a los que encuentran la manera de hacerte llegar sus saludos, sus palabras y su cercanía aún en la distancia. A los que no ponen excusas para intentar quedar bien siempre. A los que están siempre al otro lado de la puerta o al otro lado del teléfono.... Es para ellos para los que pido el deseo-regalo de Melchor.

Luego pasará Gaspar, saludando y tirando caramelos tb. Y este año le pediré un deseo para mí. Pues, mira, sí, más egoísta todavía, si es que eso era posible, vaya. ¿Egoísta yo? ¡Y una mierda pa mí!
Pero sí. Este año le pediré que me ayude a sacudirme el mal rollo de desinterés y de desánimo que llevo encima desde hace demasiado tiempo. Que me cure del mal que me ahoga y que no me deja seguir adelante como siempre. Que se acabe todo de una vez, para bien o para mal, pero que se acabe. Que no quiero yo seguir así. Que no me apetece estar hecha polvo el resto de mi vida con este tema. Que no quiero perder la ilusión que siempre he tenido por la gente que conozco ni por las cosas que hago, y esto me está parando más de la cuenta.
Así que le pediré a Gaspar el deseo-regalo de estar bien yo tb.

Y cuando llegue Baltasar a mi altura, saludando y haciendo enloquecer a los chiquillos (porque, no sé por qué, pero es el que más éxito tiene siempre) le pediré que la situación mundial en la que nos encontramos todos inmersos, se solucione, en todos los frentes y de una vez por todas. Gaza, África, la violencia, la economía, el terrorismo...
Con esto de que es el rey negro, pues igual hace fuerza con Obama, y entre los dos (está claro que éste es un deseo harto complicado y para uno sólo sería imposible), solucionan algo y podemos vivir mejor. Pero todos todos, no los de siempre nada más.
Y así que, ése será mi tercer deseo-regalo.

Y ya está. Eso es todo lo que voy a pedir este año. No es mucho, ¿no? (...)
A lo mejor me lo traen. Sí, porque además, tampoco me he portado tan mal en 2008. Y por supuesto, no exijo que estos deseos se cumplan el día 6 de enero, que yo sé que son dificilillos para conseguirlos en una noche. Yo me conformo con que se cumplan a lo largo de 2009...

A ver si pudiese ser esto así, leche.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Te sigo esperando

Lo de trabajar siempre ha tenido sus ventajas. No muchas, es verdad, pero sí alguna.
Aunque a mí, actualmente, sólo me vale una, y las demás me dan igual. Sí, porque mientras estoy allí dentro, "encerrada" entre las cuatro paredes del lab, haciendo cosas y sin apenas tiempo de tomarme ni un café, tengo la cabeza ocupada y no se me "expande" por el universo sideral. Que traducido más burdamente quiere decir que no tengo que comerme "la olla" ni pensar demasiado en ciertas cosas. Que tú ya sabes cómo soy...

Porque sí. Porque siguen pasando los días (las semanas... los meses...) y no hay forma humana de conseguir que las aguas vuelvan a su cauce. Y aunque parece que aquí todo ha vuelto a ser igual que siempre, como si no hubiese pasado nada, sé no es así. Por lo menos, para mí, las cosas no son lo mismo, y no creo que lo sean nunca ya. Y aunque parece tb que ya no me acuerdo o que ya se me olvidó que no estás, no es verdad. Porque en el fondo, sé que sigo esperándote. Sé que sigo llorándote...

Lo compruebo cada mañana cuando me despierto, y lo primero que me viene a la cabeza eres tú.
Lo compruebo cada noche, cuando antes de dormirme, eres lo último que atraviesa mi pensamiento.
Lo compruebo a lo largo del día, cuando tengo un segundo de respiro, y apareces sin avisar desde ese rincón de mi memoria, que sólo reservo para la gente excepcional y para los momentos geniales.

No. No te he olvidado, aunque a veces parezca que sí. Aunque ya no te nombre continuamente en mis conversaciones cotidianas... Aunque la gente no sepa lo que pienso o lo que siento porque ya no lo suelo decir, y mucho menos, en voz alta... Aunque yo permanezca en silencio la mayor parte del tiempo...
Que a mí siempre me apetece gritar. Abrir una ventana y dar un grito. Un grito, claro y fuerte, un grito desesperado, para que incluso tú, estés donde estés, puedas escucharlo. Para que, ni por un momento, pienses que ya no te echo de menos o que no quiero que vuelvas. Claro que quiero, ¿cómo no voy a querer?

Pero es que, hay veces, que hasta yo misma trato de autoconvencerme de que ya me da igual o de que no me importa, a ver si así consigo dejarlo todo a un lado. Porque estoy cansada. Porque hace ya demasiado tiempo que mi vida dejó de rodar y se paró. O, bueno, quizás siguió girando, sí, pero empezó a hacerlo a cámara lenta. Y desde entonces, parece que voy a menos revoluciones de las normales. Intento creer que nada me importa a ver si consigo un poco de paz interior, pero me engaño a mí misma.

Porque sí, porque me sigue importando. Claro que me sigue importando. Todos los días, absolutamente todos los días, cuando tengo ese momentillo de "crisis" de por la mañana y estoy decidiendo si me levanto o no de la cama, pienso:-"¿Será hoy el día de su vuelta?"-.

Porque lo único que sigo esperando es a oírte entrar, llamando la atención de todo aquel que encuentres a tu paso. Y llamando la mía tb, aunque en ese momento, no nos estemos viendo.
Porque lo único que necesito es verte llegar por la calle, con esa sonrisa innata y perenne que gastas. Esa sonrisa triunfal del que ha ido ganando todas las batallas, una por una. Y del que, al final, y por puntos, tb ganó la guerra. Esa sonrisa que siempre iluminó los días más grises, consiguiendo que fueran de mil colores.
Porque lo único que quiero es que acabe todo de una vez y que las cosas vuelvan a ser como antes, sin tener la sensación del tiempo perdido... Del tiempo que hemos tenido que perder sin desearlo ninguno de los dos...
Porque lo único que deseo es que "el dictador" ése que te ha hecho esto (que nos ha hecho esto...), deje ya de molestar y de malmeter, y podamos continuar con nuestras vidas como hasta aquel día de mayo.

¿Es que acaso estoy pidiendo tanto...?

Frasecilla célebre del día: "... pero cuando puedas vuelve, porque acecha tu fantasma..." (Silvio Rodríguez).

domingo, 30 de noviembre de 2008

Otra vez... (me repito)

Es que me ha encantado esta criaturica, que tiene en su súplica, el sentir de mi propio corazón, los domingos a estas horas.

Que sí, que vale, que ya sé que lo sabéis, que ya sé que soy muy cansina, pero no puedo evitar gritar a los cuatro vientos lo mal que me sienta esta hora del domingo. Si no fuera por los poemas de las madrugadas en el blog del travieso; o por los pensamientos tan bien puestos de la treintañera; o los susurros del piano, esto sería insufrible...

Pero es que enseguida me he acordado de que el próximo finde hay puente y tiene tres días... ¡Bendito sea! Eso quiere decir que el fin de semana que viene no acabará tan pronto como uno normal. O sea, como éste, que ya se nos escapa. Si no, que habrá un día más de "esparcimiento, descanso y relax". ¡Aleluya!
De todas formas, no. Eso no es lo mejor. ¡Qué va! Lo mejor de tó eso es que uno de esos tres días de fiesta es un lunes... O sea, que la semana que viene, empieza en martes.
Jo, no me lo puedo "de creer"... Que se han alineado todos los planetas o algo así, y yo no me había enterado, ¿no?

Aunque, bueno, tb me acabo de dar cuenta de que conozco a más de uno y más de dos, que van a estar trabajando toda esta semana en un horario de perros (o sea, de tardes), y les va a tocar tb "apechugar" el finde.
Imagino que ellos tb estarán ya pensando en la semana que se les viene encima, y en el puente que no van a poder disfrutar. ¡Qué triste, por favor! Angelicos...
Y yo aquí quejándome y relatando mi malestar en público, sin tener ni una miaja de consideración con el resto de la humanidad. Si es que no puede ser, vaya...
Frasecilla célebre del día: "Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace" (Jean Paul Sartre).

lunes, 3 de noviembre de 2008

"Me decido a tararearte...


... todo lo que se te extraña,


desde el siglo en que partiste,


hasta el largo día de hoy".

Porque es que hoy estamos de aniversario, aunque por supuesto tú no te acuerdes.
Hoy, justo hoy, hace seis años que nos conocimos. La primera vez que nos vimos... La primera vez que hablamos... Tú sólo llevabas dos días "destinado" aquí, pero ya, desde aquel día nuestras vidas se cruzaron.
Y aunque a mí me costó lo indecible dejar que te acercaras, la primera vez que me llegaste al alma, me ganaste para siempre.
Y a partir de aquel día, todo tomó un rumbo distinto. Supongo que yo llevaba tres años esperándote, aún sin conocerte, y por fin, llegaste a mí.

Y estos seis años han dado mucho de sí. Tiempo suficiente para conocernos de verdad, y lograrlo. Para entendernos con sólo mirarnos, sin tener que decir ni una palabra.
Para tenerte cerca todos los días, incluso, los días que no podíamos coincidir...
Para que tu mirada constante guiara mis pasos continuamente.
Para que tu sonrisa perfecta calmara las inquietudes de mi alma en todo momento.
Para que la palabra precisa escapara de tus labios en el momento más oportuno de desesperanza y de desánimo...
Y para que te convirtieras, sin darme apenas cuenta, en alguien imprescindible.

Pero tú me faltas, hace tantos días, que quiero y no puedo tener alegrías. Porque sí, porque el cambio ha sido enorme. Porque de poder verte en cualquier momento, a dejar de hacerlo porque sí, la cosa no ha traído nada bueno.
Tu injusto "destierro" ha hecho mella en mi corazón y en mi alma. Porque no soy fuerte... Porque nunca lo he sido...
Y no exagero si te cuento que le hablo a tu fantasma. Y que cuando más tranquila estoy, apareces como un fogonazo, y te oigo. Sólo te oigo. Y oírte sin verte no me sirve. Porque sentirte tan cerca y tan lejos a la vez, puede conmigo.
Y siento decirte que me rendí. Que sé que te dije que estaría contigo hasta el final, que esperaría tu vuelta con paciencia, pero no he sido capaz. Y lo siento. Mucho...
Ni he sabido ni he podido estar a la altura. Mi deber era aguantar contra viento y marea los envites de la desesperación, pero no lo he conseguido. Y es que, mi fuerza siempre ha emanado de ti. La fuerza de los dos era sólo la tuya.

Pero ahora no estás. Y yo estoy cansada. Y soy muy egoísta porque sé a ciencia cierta que tú tb lo estás, y que para ti no es precisamente un camino de rosas el día a día tampoco, pero yo sólo pienso en mí. Y sé que tú quieres volver, y no lo consigues.
Y no te olvido, porque a ti es imposible olvidarte. Y al mismo tiempo que deseo tu vuelta, en cierto modo, me da miedo que llegue ese día. Quizás porque no sé cómo voy a estar y ni siquiera sé si las cosas seguirán igual que antes.
No es que no quiera que vuelvas. Es que no quería que te fueras nunca.

...Porque lo único que puedo recordar ahora mismo son las tardes de invierno en las que, sentados el uno junto al otro, veíamos cómo oscurecía mientras el cielo entonaba los colores del atardecer. Y allí, compartiendo el silencio, sin necesidad de decir nada, sólo disfrutábamos de aquel momento de tranquilidad y de calma. Con la respiración pausada y acompasada...
Solos con nuestros pensamientos, sí, pero juntos los dos...