Porque el despertador no ha sonado cuando tenía que haberlo hecho. -"¡Joder, que voy tarde!"-.
Porque al entrar al cuarto de baño, se haya acabado el agua caliente. -"Pues no me ducho, ea"-.
Porque se te han quemado las tostadas del desayuno aún estando encima de ellas para que eso no ocurriera. -"¿Será esto posible?"-.
Porque al salir a la calle, el primer desaprensivo que pasa conduciendo, lo hace atravesando un charco a toda velocidad, y te ducha. -"Gracias, ¿eh? Que no había podido hacerlo yo... "-.
Porque al ir a la cochera a coger el coche, una de las ruedas está atravesada con un clavo. -"Maldita cochera comunitaria... Será que al carpintero que tengo por vecino (otro desaprensivo) se le volcó ayer la caja de clavos y se dejó uno por aquí..."-.
Porque al ir a cambiar la rueda 'muerta en acto de servicio', la de repuesto está desinflada. -"Esto, definitivamente, no me está pasando"-.
Porque no tengas más remedio que coger el autobús, y observas cómo se va cuando llegas corriendo, sin aire, a la parada. -"Eh, eh... ¡Esperaaaa! (¿Será desaprensivo el tío?)"-.
Porque está claro que ya vas tarde a todas partes, aunque andes "acelerada" todo el día. -"¡Dios mío! ¡Qué estrés! Si lo sé, no me levanto hoy..."-.
Porque hoy, que le ha dado por llover, hay más coches que nunca circulando y el atasco, como era de esperar, es monumental. -"¡Ay, que no llego! ¡Que no llego!"-.
Porque la orquesta de bocinas en la calle hace que empieces a detectarte un "tic" nervioso en un ojo y notarte cómo te palpita la vena de la frente. -"¡Eh! ¡Tú! ¿Sabes dónde te puedes meter el claxon...?"-.
Porque precisamente ese día, el jefe no tiene consideración ninguna y no te lo pone nada fácil en el curro. -"Sí, bwana. Susórdenes. (A ti te mandaba yo a picar piedra en la cantera, negrero)"-.
Porque a la hora de comer, no hay mesa en el barecillo de siempre, y cuando la consigues, te echas encima el tomate de los 'macarrones con tomate'. -"Y ahora, ¿qué? ¡¡¡¿QUÉ?!!!"-.
Porque cuando vuelves a casa por la noche, el mismo charco sigue allí en la puerta, y te vuelves a duchar porque a otro desaprensivo se le ha ocurrido la misma genial idea que al de por la mañana. -"¡¡Espero que no seas el mismo animal de bellota, porque si no...!!"-.
Porque al abrir la puerta de tu casa, hay un olor raro que te invade la fosas nasales... -"¡Frida! ¿Qué has hecho?"-. (-"Lo que no debo, en la cocina. Eso he hecho"-).
Porque cuando te metes en la cama, rezas porque ése haya sido el peor día de tu vida. -"Ay, Señor, qué día más largo"-.
Sí, porque seguramente tienes muy claro, que la próxima vez que tengas un día tan "amenísimo" como éste, o te planteas cambiar la orientación de tu cama (no por el feng shui, sino para poder levantarte siempre con el pie derecho); o al primer "desaprensivo" que se te cruce la siguiente vez, le haces pagar con creces todas las frustraciones y fracasos de tu vida...
Frasecilla célebre del día: "No padezco de estrés, pero soy portador".