...Y va a ser verdad que estoy mu mayor. Sí, definitivamente va a ser eso porque a mí nunca me había parado un simple resfriado, y ahora llevo ya casi dos meses con el mismo. ¿Eso es normal? Porque cuando creo que ya estoy consiguiendo "dejarlo", me vuelve a atacar con más fuerza. ¿Será cabroncete?
Vamos, que yo sigo haciendo mi vida de siempre, pero es la incomodidad de moquearle, toserle y estornudarle a todo el mundo. Y ya si me pilla sin pañuelos, ¿pa qué queremos más? Menudos sorbetones...
Lo cierto es que todo empezó cuando pasé la varicela. Que yo creo que me quedé sin defensas desde aquel momento. Y claro, ahora no tengo ningún "bicho bueno" que haga eso, defenderme de los "bichos malos".
Uff, si me oyera mi profe de Inmunología, fliparía en colores y con razón... -"¿Eso es lo que aprendiste en 5º? ¿No te da vergüenza?"-... Pos no, no tengo (ni vergüenza ni defensas, que parece que no te has enterao).
Pero es que claro, la varicela la pasé en agosto de 2003. Sí, sí, ya sé, no hagáis cuentas, que ya os lo digo yo: Acababa de cumplir 28 "tacos". Y ya sé que es una enfermedad de críos, pero a mí me pilló demasiado mayor ya. Y es que, en mi época infantil, no estaba de moda hacer eso de "la fiesta de la varicela", donde (por lo visto) se invitan a todos los vecinillos y amiguitos para que se contagien al mismo tiempo y la pasen todos a una edad normal.
Pues nada. Que yo la tuve que pasar hace 5 años. Y vamos, que me iba a morir aquel verano. Evidentemente, al pronto, mi médico de cabecera no supo lo que era. -"Te vamos a hacer una serología, porque no tengo ni idea de lo que tienes"-.
Y es que el primer día, sólo tenía unas pintitas rojas "mu monas" en la cara, y la doctora no podía adivinar lo que era ni por asomo... -"Puede ser una alergia..."-. Sí, claro, a las vacaciones de verano, será la alergia...
Pero al día siguiente, cuando volví al centro de salud y me vio, se asustó y todo. Eso sí, más me asusté yo al levantarme aquella mañana y mirarme al espejo. Las pintitas habían engordado una miaja y me habían deformado la cara. No me reconocía en el espejo y parecía que tenía garbanzos debajo de la piel. Bueno, y el cuerpo ya pa qué contarlo. Y los brazos, y las piernas, y el cuero cabelludo, y dentro de la boca... Y un picor insoportable, vamos...
Pues eso, varicela. Y tres semanas sin salir a la calle. Que yo creo que era lo peor: No poder asomar el "hocico" a la calle. Pero para no asustar a nadie, porque vaya pintas... Entre las erupciones, las ampollas y las costras, mi cuerpo enterito parecía un mapa. Y la cara, lo peor, así que mejor no crear alarma social.
Y nada, que ahora, cada vez que pillo un simple resfriado, me da un "chungo". La dichosa varicela se llevó todas mis defensas... Angelicas! Y ahora me cuesta una vida pasar un catarro... Ofú, si el año pasado estuve tres días en cama, de baja, con 40 (grados, por supuesto) y muriéndome. A quién se le cuente eso...
Porque es que, cuando era joven y estudiante, estas cosas no me pasaban. Me pasan ahora, que ya acabó mi época estudiantil y estoy en mi época laboral.
Ummm... ¿A que en realidad va a ser eso? ¿A que va a ser verdad que trabajar es mu malísimo, que nos consume la salud, y que no trae nada bueno?
De todas formas, me da una pena... Con lo que yo era antes y en lo que me he convertido. ¡Qué lástima, por favor! Ainssss...
Frasecilla célebre del día: "A la vejez... varicelas". (;-)