Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Alborán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Alborán. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de diciembre de 2013

Bandas sonoras

Estoy convencida de que tod@s tenemos más que claro que cada momento que vivimos viene acompañado siempre de una banda sonora original.
La música, las palabras, el mensaje...

Si a alguien esto no le pasa, que nos lo cuente, ¿vale?

Pero eso, que resulta que últimamente para este diablillo que os escribe, ésta es la que no deja de sonar... 
:)



Por cierto, gente... Que paséis unos días muy apañaícos con vuestras familias y amigos.
¡Feliz Navidad!


sábado, 14 de diciembre de 2013

En buena compañía

Y es que he llegado a la conclusión de que poco importa dónde, porque la cuestión es que lo que realmente importa siempre es con quién.

Lo digo porque este año no hemos tenido nuestra tradicional comida prenavideña en el restaurante que tanto nos gusta y al que siempre vamos. Y sí, también en el que ya nos conocen. Y es que somos tan folloneras que sí, que ya nos conocen. :)

Pero eso, que no. Que este año no hemos podido ir allí. Por causas ajenas a nuestra voluntad, hemos estado simplemente tapeando un rato en un bar.



Y claro, he podido comprobar que a pesar de tó no han faltado ni las sonrisas ni las risas. Ni las canciones ni las fotos. Ni los detalles ni los puntazos. Ni los recuerdos ni las confesiones. Ni por supuesto, el momento de hacer un traje nuevo a quien se lo merece. Porque sí, porque alguno/a hay. 

Vamos, que sí. Que está claro que da exactamente igual dónde celebremos un encuentro, porque lo que de verdad vale la pena siempre será la compañía. La buena compañía...



viernes, 4 de enero de 2013

Tantas cosas y tanta gente...

Me encanta viajar en el autobús. Veinte años cogiendo el mismo, tan familiar ya, es para que me guste sí o sí, ¿no?
Además, que e
s una manera más que entretenida de hacer vida social. O por el contrario y si no tienes ni chispa de ganas de hablar, una manera muy tranquila de ir pensando en tus cosas sin tener que preocuparte ni del tráfico, ni de las señales ni de ná.


Y en esto, que estábamos a puntito de llegar a la última parada, cuando ha empezado a sonar ésta en la radio...

 
Alguien ha dicho en voz alta:-"¡Uh! Me encanta esta canción. Es genial. Todas las que hace este niño lo son"-. Cosa con la que hemos estado totalmente de acuerdo el resto de los mortales que allí íbamos.

Y el conductor del autobús, que ya es como de la familia porque lo conocemos desde hace siete años, y que siempre aparenta ser un muro de hormigón armado y no tener sentimientos, hoy los ha dejado asomar una mijilla y los ha confesado en voz alta allí también. 
Sí, porque en realidad no se lo estaba diciendo a nadie. Se lo estaba diciendo a sí mismo, allí delante, él solo:-"A mí con esta canción me dan ganas de... Hacer la maleta, meter toda mi ropa y desaparecer... Hay tantas cosas que perdemos con los años, en la vida... Tantas cosas y tanta gente... Perdemos tanto..."-.

Su voz se ha ido apagando con las últimas palabras, que se han quedado suspendidas en el aire. 
De pronto, sólo se oía la música. Nadie ha vuelto a decir más nada. Es más, todos nos hemos quedado callados, mirándole, solos con nuestros pensamientos.

Supongo que en ese momento todos hemos tenido un ratico de lucidez y hemos vuelto a darnos cuenta (porque a veces se nos olvida) que aquí, cada uno tiene su vida, sus historias y sus movidas. Y evidentemente, cada uno habla, piensa y siente conforme a ellas; aunque por supuesto los demás no tengamos ni pajolera idea de por dónde van los tiros...

viernes, 24 de febrero de 2012

Volviendo a empezar

Pues nada...
Misión cumplida. Asunto zanjao (al menos, para mí). Se acabó.
... Y lo a gustico que me he quedao...

Pero no, lo siento. A estas alturas no voy a dejar de ser yo para evitar que alguien se confunda. Porque si alguien ve lo que no hay, es porque realmente ve lo quiere ver. Y ahí yo ya no puedo hacer nada.



P.D: Lo mejor de todo es que he perdido un kilo de peso en una semana. No está mal, ¿no?
:)

martes, 6 de diciembre de 2011

Juramento de sal y limón

... Y luego también hay canciones nuevas, que aparecen en un momento determinado, y que nos remueven por dentro. Quizás por la sensibilidad con la que se interpretan, o por lo que dicen, o a lo mejor, por lo que hacen sentir cuando se escuchan...
Y claro, te pasas el día con la canción ahí sonando a tó trapo en el cerebelo. Al final, terminas aprendiéndotela, por supuesto.

Y ha sido justo eso lo que me ha pasado este finde. Que sin venir a cuento y sin buscarla siquiera, (bueno, sí, la busqué porque era un regalo que le hice a alguien, pero la verdad es que yo no la había oído nunca antes); pues eso, que he conocido una canción nueva, que me ha calado. Vamos, que me ha llegado a la patata literalmente. Y la canción tiene casi un año ya, pero vaya, que yo la he conocido ahora, porque no tengo el disco de este muchacho en cuestión.

Hay que reconocer que esta criatura se lo ha currado bastante. Que se grabó sus canciones, hizo sus propios vídeos, los subió a internet él mismo... Y se presentó por la red antes que por cualquier otro sitio.

Y lo consiguió. Consiguió hacerse oír y dar a conocer su música. Algo que no todo el mundo logra, así que... ¡Bien por él!

Pienso muy seriamente que alguien que canta así, no tiene más remedio que ser así. Quiero decir que esa sensibilidad que imprime en sus canciones, a la fuerza tiene que formar parte de él.
Y es que además el niño es mú rebonico, ¿eh? Que hay que decirlo tó, hombre. Es pa comérselo y no dejar ná, vamos.

Definitivamente ya sé lo que me voy a pedir este año para los Reyes. Que, como tampoco he sido mú mala del tó, igual me hacen una gracia y me lo traen...
Vosotros me diréis:-"Ya... ¡El disco de Pablo Alborán!"-.
Y yo os diré:-"¡Pos no! El disco no... ¡Un Pablo Alborán, pa mí pa siempre!"-.
:)