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viernes, 16 de diciembre de 2016

Nuevos comienzos, nuevas rutinas

Jopé, tengo esto abandonaíto perdío.
Pero ea, que entre unas cosas y otras, no tengo tiempo para nada. Lo cual, y dicho sea de paso, pues me gusta, ¿para qué os voy a engañar?

Horarios nuevos, gente nueva... Eso siempre mola, ¿no? Digo yo, porque a pesar de todo, a mí sí me mola.

Que he empezado el último libro que me voy a leer este año, y que tengo que terminarlo antes de que acabe el 2016 sí o sí. Porque además, fue un reto que me propuse en enero. Y por supuesto, quiero cumplirlo. A marchas forzadas que voy a ir este mes, pero eso, que el libro número 33 es...



También mola, ¿eh? Pues eso.

Que ya no puedo darme paseítos reparadores y diarios por la Vega de Graná con mi mp3 para disfrutar del sol y del aire fresco, y para desconectar un poco. Que tampoco para eso tengo tiempo.
Pero vaya, que he perdido dos kilos en el último mes y medio, así que... 
Vamos, lo que no ha conseguido mi negro* en seis meses, lo ha conseguido el trajín diario de las últimas semanas. Eso, y que mi jefa es bastante directa al hablar y me produce una mijica de estrés. Cuando se dirige a mí de esas maneras tan suyas, a mí me cambia la cara. Yo creo que hasta ella lo ha notado, vaya. Será porque a mí en la cara se me nota tó y no soy capaz de disimular ná.

Y ya está. Que no me gusta dejar el blog inactivo tanto tiempo, y que a ver si puedo sacar algún ratico de vez en cuando. Pero sobretodo, a ver si puedo no dejar de leeros, que eso siempre me ha gustado.
:)

* Por cierto, mi negro es un tal Fausto. Un muchacho que tiene un canal en youtube donde cuelga vídeos de cardio y ejercicios varios para la pérdida de peso. Antes podía ponerme alguno de sus vídeos para ir haciendo los ejercicios con él. Ahora me resulta más complicado sacar tiempo para eso, claro.




lunes, 4 de julio de 2016

¿Concilia... qué?

A ver, la historia es la siguiente.

Tengo una amiga que ha tenido dos niños. El mayor tiene ahora 10 años, y el pequeño, 7.
Mi amiga, al igual que su marido, tiene la suerte de estar trabajando después de algún tiempo en el paro. Y hasta ahora, los padres de mi amiga se han hecho cargo de ir a recoger a sus nietos al colegio, de darles la merienda y tenerlos en casa hasta que su padre o su madre iba a por ellos.

Estos abuelos, sin decir nada ni avisar a nadie, han decidido irse de vacaciones (que me parece muy bien, oye, que yo no digo ná porque estoy convencida de que se lo merecen). Pero eso, que mi amiga se ha visto en la tesitura de no saber qué hacer con sus críos los últimos días de colegio y durante las vacaciones.

Sí, lo sé. El mismo problema que tiene la mitad de España, es cierto. Nada nuevo bajo el sol.
La cuestión es que la suegra de mi amiga no se puede hacer cargo. La mujer no está muy bien y, además, le pilla muy lejos para ir a recogerlos y estar con ellos.

Bueno, pues ¿sabéis qué? Le ha dicho a mi amiga que si nadie puede hacerse cargo de los críos, que deje de trabajar y esté con ellos, "que para eso es su madre".

Yo me quedé una mijilla a cuadros cuando me lo estaba contando porque no sé, igual digo una tontería, pero el padre también es su padre, ¿no? ¿Él no podría quedarse con ellos si fuera necesario? ¿De verdad, de verdad que hemos retrocedido 60 años en los últimos diez? (Sí, lo sé. No me respondáis).

Pero claro, el hijo de la suegri no puede hacer eso. El hijo de la suegri no va a perder un puesto de trabajo para estar con los niños si eso ya puede hacerlo mi amiga, ¿no? Que para eso es su madre, que para eso está...

En estos casos piensas:-"Bueno, pues el que cobre más, que siga trabajando, y el otro se quede en casa. Ya que pierdes un sueldo, que no sea el más alto"-. Pero la cuestión es que los dos cobran lo mismo, así que...

Yo se lo comenté a ella cuando hablamos:-"¿Qué quieres que te diga, jamía? No está la vida como para perder un puesto de trabajo así como así. Y los dos sueldos os vienen muy bien en casa. Yo intentaría buscar otra solución..."-.

Pero sé lo que va a pasar. Al final, ella dejará su trabajo y se quedará en casa con los niños. Sí, porque tenemos muy arraigado eso de que una mujer que deja solos a sus niños para ir a trabajar es una mala madre. Y muchas veces la presión social es la que gana la batalla. Y lo que es peor, muchas veces (por no decir todas) las mujeres somos nuestras peores acusadoras, nuestras peores censoras y las que más zancadillas nos ponemos.

O sea que sí, que el sacrificio siempre (o casi siempre) cae del mismo lado. Es triste, pero es así.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Ex-compis de curro, puede. Ex-amigos, nunca...

Podría contar que anoche estuve de cena y me lo pasé genial.
O podría decir también que nos dieron las 5 de la mañana por el centro de Granada, que parecía una feria, con la cantidad de gente que había por las calles.
También podría decir que hacía muchísimo tiempo que no terminaba bailando el chunda-chunda en un pub, casi a puntito de hacerse de día...

Pero no. No es eso... Lo único que yo quería decir es que hace un año y medio que me echaron de la empresa en la que llevaba trabajando más de siete años, lo conté, ¿os acordáis? Pues eso, que resulta que a pesar de todo el tiempo que llevo sin estar allí, los compañeros (ex-compañeros) todavía se acuerdan de mí y cuentan conmigo para las cosas.

Sí, porque por ejemplo, me consiguen calendarios de los que imprime la empresa para sus clientes, y que el resto del mundo se los rifa; me guardan un décimo del número de la lotería de navidad que llevan todos los trabajadores; me montan un pollo con la bocina cuando me cruzo con algún camión por la carretera, simplemente para saludar; me siguen contando las historias y las movidas que ocurren allí dentro, día sí día también
...
Vamos, vamos, que a ratos pienso que es como si no me hubiera ido nunca de allí, pero con la ventaja de no tener que aguantar a ningún petardo de los que pululan por las instalaciones. Que los hay, y muchos, además.

Pues bueno, la cuestión es que este año los jefes les dijeron que, con el tema de la crisis y eso, no había presupuesto para hacer la típica comida de navidad que hacen todos los años. Así que, a las niñas de la ofis y sin plantearse más nada, se les ocurrió organizar una cena secreta sólo para los más allegados que trabajan allí. Al final, nada más que 10 personas. Pero así, sin contar con jefes ni encargados ni ná ni ná.

Y eso, pues que yo fui una de esas diez personas. Se acordaron de mí y me llamaron para que me fuese con ellos yo también, aunque yo ya no forme parte del elenco de currantes de esa santa casa. Y por supuesto, con ese detalle, me llegaron al alma. Como no puede ser de otra manera, claro.

Fue la Wiza la que me dijo hace un par de días:-"No viene ningún indeseable, así que no tienes de qué preocuparte"-.
Y bueno, aunque yo ya no me preocupo, porque estoy convencida de que tampoco tengo nada de lo que arrepentirme, sí que es verdad que hay gente a la que realmente no me apetece volver a ver gratuitamente. Y menos, de fiesta, de farra, de marcha, de jarana, o de despiporre total.
La Wiza siguió diciéndome:-"Sí que viene tu sustituta del lab, que tiene ya ganas de conocerte y de ponerle cara a tu nombre"-.

Ahí, di que sí, buen rollito... Y sí, porque bueno, ella había oído hablar de mí, pero evidentemente, yo también había oído hablar de ella. Lo que pasa que hasta que no conoces a la persona en cuestión, da un poco igual lo que te digan. Eres tú quien tienes que confirmar cómo es o deja de ser...
Y eso, que la chiquilla es un encanto. No dejamos de reírnos en todo el rato poniendo las cosas en común. Claro, es lo que tiene saber de qué va la historia y que yo también la haya vivido en mis carnes.

El caso es que lo pasamos muy rebien. Y aunque yo no haya dormido casi nada, me he dado cuenta de que sigo teniendo edad para estos trotes. ¡¡¡Yujuuuu!!! Es que no estoy resacosa ni ná, oye.
Debe ser el tazón de cola-cao que me ha preparado la Wiza esta mañana en su casa. Yo creo que me ha puesto las pilas para el resto de mi vida o algo, vaya.
:)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Dichosos baremos

Jopé, que me ha vuelto a pasar... ¡Otra vez!
Que digo yo, ¿algún día llegará mi momento? Porque tiene que llegar, ¿no? Ay, yo qué sé...

A ver... Hace dos semanas me llamaron de la oficina del SAE (lo que viene siendo el Inem de toa la vida), porque había una oferta de trabajo en la que volvía a dar el perfil.
Claro que lo daba, ¿no lo iba a dar? Era en un laboratorio de análisis alimentarios, o sea que sí, lo daba.

Bueno, el caso es que fui a la oficina del Inem y la muchacha que me atendió, que ya es como de la familia porque siempre le toca a ella llamarme y darme las cartas de presentación para las empresas ofertantes, me explicó de qué iba el tema: El lugar donde era el trabajo, el tipo de contrato, la duración del mismo, los papeles que tenía que llevar...
Y es que no era entrevista lo que se hacía en la empresa, no. Era una baremación según los méritos que tuvieses.
Ella me dijo que mi currículum era muy bueno y que tenía muchas posibilidades de conseguir el puesto. Pero luego también me comentó que habían llamado a dos personas más para esa oferta, y que una de ellas ya había estado trabajando en ese sitio. Y ahí ya me desilusioné un poco...

Pues sí, porque es que resulta que hace 7 años, me llamaron también del mismo laboratorio con otra oferta similar. Claro que hace 7 años yo apenas tenía experiencia y quizás era la primera vez que iba a una entrevista de curro, así que...
De todas formas, aquello también fue una baremación y no una entrevista de trabajo. Pero me quedé con el cante. Cuando el tío de los sindicatos entró a donde estábamos los cuatro a los que habían llamado y nos dijo las pautas que se seguían, fui toda oídos pa enterarme mú rebien.
Lo que más puntos te da es haber trabajado en el mismo sitio y en el mismo puesto.
Luego, te da puntos haber trabajado en el mismo puesto, pero en otra empresa.
Y después, te suma puntos la formación que tengas, los cursos que hayas hecho...
Hace 7 años, me quedé la segunda del baremo.

Y eso, que esta vez me ha vuelto a pasar. La ventaja es que esta vez no había que estar allí mientras el jurado deliberaba. La del Inem me había dicho que el comité se iba a reunir el día 12 de diciembre, y que yo tenía que llevar todos mis papeles antes de ese día y dejarlos en el Registro. Vamos, que no me querían ni conocer en persona, porque eso les daba igual. Allí todo funciona con las dichosas puntuaciones del baremo.

Me han llamado esta mañana. Me he vuelto a quedar la segunda otra vez... Total, que no entro.
¡¡Porras!!

lunes, 16 de mayo de 2011

Puñetera que es una, ¿qué le hacemos?

Es ya una tradición en la empresa en la que yo estaba hasta el año pasado, que, el día del reconocimiento médico, la gente pueda salir fuera a desayunar a una cafetería, después de que les saquen sangre.
Eso de salir a desayunar fuera no se hace ningún día del año, porque hay máquinas de café que están dentro del recinto de la empresa, y no tiene por qué salir nadie.
Bueno, nadie excepto los jefes, claro. Que no acaban de llegar por la mañana, y ya se están yendo a alguna cafetería a hincharse de churros o tostadas.

Pero eso, que el día del reconocimiento médico es algo así como un día de fiesta, y sí sale todo el mundo a la calle. Escalonadamente, eso sí, pero más o menos todos.
Y claro, como yo eso lo sé, y como además, también me había enterado del día que era el reconocimiento médico (la Wiza, que me tiene muy informada de todo lo que se cuece allí dentro), y como a mí me va la marcha, y como soy taaaaaaaaan porculera, pues...
-"Mami, te invito a desayunar en lo del churrero, anda, que hoy me apetece..."-.

No solemos ir mucho por las mañanas allí, pero ya sabéis lo que me gusta a mí dar por saco, ¿no? Pues eso...
Además, tengo que decir que el dueño de esta cafetería es amigo mío y el padre de uno de mis alumnillos. Así que, sí, él también sabe la movida con mis jefes, y que este año hayan pasado de mí como de la misma m... Se lo conté yo en su día.
Bueno, pues eso. Que me he sentado en una mesa con mi mami, y a esperar...

El primero en llegar ha sido uno de mis jefes. ¡Pom! ¡En toda la frente! Deseandito que estaba yo de verle la cara, vamos. Imagino que él también a mí, claro. Porque me ha visto, estoy segura, pero se ha quedado ejerciendo de sueco en la barra, haciendo como que trasteaba su móvil.
A ver, que eso también lo hago yo cuando paso de saludar a alguien, ¿vale? Y seguramente alguno de vosotros también. O sea que sí, disimulando con el móvil, que es gerundio de tercera generación. :D

Después ha entrado uno de los comerciales de la empresa, que no me ha visto, y se ha puesto a hablar con él en la barra. Un alivio para mi jefe, que ya no tenía que destrozarse los ojos, mirando la pantallita del móvil sin ver ná.
Pero ahí estaba el churrero para dar por saco a voces, al otro lado de la barra: -"Lourdes... ¡hola! ¿Qué tal?"-. Como si no me hubiese visto en un año u dos, el muy joío, y con la sonrisa picarona en los labios porque tenía claro que pasaría lo que ha pasado...
Y lo que ha pasado ha sido justo lo que tenía que pasar. Al comercial le ha sonado mi nombre y ha vuelto la cabeza para mirarme... -"Hombre, Lourdes, cuánto tiempo. ¿Cómo estás? Me alegro de verte"-. Evidentemente, me he levantado para darle un beso. Una, que es muy cariñosa con la gente que le mola. Sí, porque ya he tenido de frente a mi jefe, que ha dado un paso adelante para hacer lo propio, pero al que he saludado con la mano, cortándole tó el rollo. Sí, como si al levantar la mano, le estuviera diciendo:-"Con este saludo es suficiente, jomío. Así que, tranquilo. Ni te acerques, que no tienes por qué..."-.
Y sí, no es tan tonto, oye. Lo ha pillado enseguida. Fíjate, qué cosas... :) Vamos, lo ha pillado hasta el churrero, que se ha ido riéndose hacia la cocina.

Y bueno, después han llegado las niñas de la ofi, y entonces ya sí. Ya sí la hemos liado parda, quiero decir. Porque hacía tiempo que no nos veíamos y ha sido evidente la efusividad que han mostrado las criaturas conmigo...
Va a ser que me quieren y tó, oye. O, al menos, que no les caigo muy mal del todo. Que se acuerdan de mí... Que me echan de menos...
Eso siempre mola, ¿no?
:)

sábado, 29 de enero de 2011

Descotizando

... Y en vista de lo visto, me planteo muy seriamente si no hubiese sido mejor haberme quitado de estudiar a los 14 para ponerme a trabajar. Por lo menos, ya llevaría más o menos, unos 20 años cotizados... Digo yo...
Es que, por mucho que miro y remiro, no me salen las cuentas, vaya. Y como me descuide, voy a tener que estar currando hasta los 87 para poder jubilarme. Eso, si encuentro un curro y no lo pierdo por el camino, claro. Que tal y como está el tema, difícil lo veo. Los currillos saben jugar al escondite mú rebien. :)

Y es que me da la impresión de que te pasas ahí media vida estudiando para nada. Y bueno, porque a mí me gustaba estudiar, tó hay que decirlo, y tenía muy claro desde siempre que quería hacerlo. Pues menos mal, porque así tampoco perdí el tiempo repitiendo cursos o asignaturas, y me dio para hacer dos licenciaturas en 7 años.
Y que conste que no me arrepiento de los años de mi época universitaria. Fueron geniales, dicho sea de paso.
Pero es que luego piensas, ¿y para qué? Hubiera hecho un módulo de FP al acabar el insti y seguro que habría terminado antes y habría encontrado un curro sin tantas historias.
Y es que las empresas tienen muy claro que les sale mucho más barato contratar criaturicas de FP que contratar licenciados. Todo el mundo sabe eso.

Así que yo me he dado cuenta de que por desgracia, en vez de cotizar cada año que pasa, pues mira, descotizo...
¡Cuchi! ¿Pos no me acabo de inventar un verbo nuevo y tó? Esperad, esperad, que seguro que hasta me sale conjugarlo sin problemas ni ná. A ver...
Presente de Indicativo del verbo descotizar: Yo descotizo, tú descotizas, él descotiza... Nosotros descotizamos, vosotros descotizáis, ellos descotizan...
:)

En fin... No perderemos el sentido del humor, ¿no? Y mucho menos, la esperanza. Que igual me toca el bote de la primitiva cualquier semana de éstas, montamos un fiestorro del copón y se me acaba toda la tontería...


jueves, 25 de noviembre de 2010

Si te he visto...

Pues hace una semana ya que tendría que estar trabajando en el laboratorio de la empresa, como todos los años de los últimos cinco. Sí, que ya hace una semana que empezó la campaña...
Pero resulta que no, porque este año mis jefes han decidido prescindir de mí y buscarse a otra muchacha a la que poder mangonear mejor de lo que ya podían conmigo.
Ea, es que yo ya no me dejaba. Y más, después de tanto tiempo sin verle futuro a mi estancia allí.

Es que he estado ocho años en la empresa, contando con el verano de prácticas tuteladas de 2.002. Ocho años, que se dice pronto.
He tenido contratos que han durado sólo 14 días y contratos que han durado 4 meses. Eso sí, con un tiempo prudencial entre contrato y contrato para que a mí no se me ocurriese, ni por asomo, acostumbrarme a estar allí.
He empezado a trabajar un viernes, para luego, al firmar mi contrato, ver que empezaba a contar desde el martes siguiente.
Me han llamado para empezar de un día para otro, y de la misma manera, me han echado de un día para otro... -"Mañana ya no vengas, que ya has terminado"-.
...

Y es que, claro, al principio cuando me llamaban, lo dejaba todo para estar allí. Cursos que estaba haciendo, clases particulares que estaba impartiendo... Pero en vista de lo que iba viendo, dejé de hacerlo. Así que cuando me llamaban para trabajar, y sabiendo que me echarían cuando ya no les hiciese falta, las clases no las volví a dejar. Al fin y al cabo, era lo único seguro que tenía, ¿no?

La cuestión es que al principio les pareció bien que sólo fuera por las mañanas para que yo pudiera seguir con mis clases por la tarde. Pero últimamente ya no les hacía tanta gracia. Y que yo no quisiera ir los sábados, les hacía mucha menos gracia... Hay que joerse...
Es que para ellos era una contrariedad que yo no estuviera disponible cuándo y cómo a ellos les saliese de las narices.
Porque yo pensaba:-"A ver, si me vais a echar sin miramientos cuando ya no os haga falta, ¿tengo que echar más horas que un tonto o ir los fines de semana sabiendo como sé que no va a servir para nada?"-. Además, joé, que yo no iba a heredar de ninguna de las maneras el chiringuito. Eso, ellos, que para eso son los dueños.

No sé. Vosotros me entendéis, ¿no? Igual me estoy equivocando de cabo a rabo, no lo sé... Pero es que esta situación llega a cansar y mucho, cuando ves que no te tienen en cuenta pa ná.
Porque es que, a ver, yo me puedo partir la cara por la empresa si la empresa hace lo propio conmigo, ¿no? Si no, ¿pa qué?
Lo que pasa es que para la empresa yo siempre he sido un gasto que nunca podía asumir. Que esto no me lo invento, ¿eh? Que son palabras textuales de una de las muchas veces que me echaron... ¿Os lo podéis creer? En aquel momento me sentí como un aparato de aire acondicionado que se estropea en pleno mes de agosto, en el momento económico más jodío y más inoportuno. -"Porras, no, ahora no, que no tengo un duro, coñio"-. Pues yo igual.

Bueno, el caso es que me enteré hace más de una semana porque la Wiza me contó que estaban buscando a alguien. No porque ellos quisieran hablar conmigo para preguntarme a mí primero si había cambiado de idea con sus condiciones, qué va. Y al pronto pues me sentó fatal. Sí, porque, aunque yo ya lo sabía, se me hizo demasiado evidente que nunca he contado para nada, que nunca he formado parte de esa empresa y que siempre he sido el último mono, a pesar de todo el tiempo que he estado rulando por allí.
Pero bueno, después pensé lo típico de que no hay mal que por bien no venga, o lo de que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, o incluso, lo de arrieritos somos y en el camino nos encontraremos...
No sé, decidme más cosas, anda... :)

P.D: Es que se me ha olvidado otro refranillo que también viene como anillo al dedo: A todo cerdo le llega su San Martín...
:D

jueves, 18 de febrero de 2010

Se veía venir

Claro que se veía venir. Con la que está cayendo (literalmente hablando), lo que aún me sorprende es haber durado tanto.

Ná, que hoy mi jefe me ha llamado a su despacho y me ha hecho sentarme (qué considerado) para decirme que he terminado. Vamos, que ya mañana estoy de vacaciones. Que la almazara está cerrada; que con tanta lluvia no entra aceituna, y eso, que me cogiese los días que me corresponden de vacaciones, y después, pues ya veremos. Sí, ya veremos, porque según me ha dicho, queda mucha aceituna por recoger, pero no saben si la cogerán o no; que tienen que hacer números, porque la aceituna está podrida, en el suelo, congelá... Vaya, un desastre...

Esta vez ha tenido que ser él el que me diese la noticia, porque la muchacha de laboral, a la que siempre le toca hacer el trabajo sucio, se había pillado unos días de vacaciones y no vuelve hasta el martes.
Ha sido para decirle:-"¿Ves como no podía venir por las tardes ni los fines de semana? ¿Pa qué? Si de todas formas luego me echáis y ya está"-. Pero, bueno, me he aguantado. Cosa rara en mí, todo hay que decirlo.
Sí, porque cuando me ha dicho:-"Y si volvemos a la actividad y te volvemos a llamar, ¿puedes venir los sábados?"-. Me quedo mirándole y digo:-"Pues no. Los sábados tengo cosas que hacer"-. Menuda cara de consternación me ha puesto...
Que sí, joé, estoy ocupá aunque sea ejerciendo de chófer para la jefa, yendo de supermercado en supermercado... O estando tirá en el sofá, viendo la tele... O panza arriba en la cama, leyendo un libro... Pos anda que no hay cosas que hacer los fines de semana, ¿eh?

Y ya está. A ver, que yo lo entiendo, que si no hay trabajo para mí, pues lo normal es que me echen, ¿no? Ya digo que, por lo menos esta vez, ha sido él el que me lo ha explicado todo personalmente. Para mí, suficiente.
Cuando se ha despedido, me ha dicho:-"Bueno, Lourdes, que lo siento"-. Y yo:-"Sí, bueno, más lo siento yo"-. Y he pensado:-"Y no te digo que me devuelvas mis bombones, porque a saber dónde estarán ya, que si no..."-. :)

Pues nada, que a partir de mañana vuelvo a estar en el paro. Ale, otra más en la lista de los casi 5 millones.

Aprovecharé para terminar un libro que empecé en Navidad, y para volver a ponerme en forma, que no me he subido en la bici desde hace más de tres meses, y esto no puede ser.
Ea, que el que no se consuela es porque no quiere.

jueves, 11 de febrero de 2010

"Estas son las mañanitas..."

Pues, teniendo en cuenta que ha sido un día rarillo, también es verdad que no ha estado nada mal. Total, tó lo que sea celebrar algo, siempre hay que aprovecharlo. Porque es que hoy ha sido mi Santo. Mi Día. Vamos, la onomástica de la Lou.
Y como yo soy de dar mucho por saquillo y de hacerme notar, siempre tengo que llevar algo al curro para celebrar las cosas. Hoy ha sido una bolsa enooooorme de bombones de chocolate.
Recuerdo que el año pasado llevé trufas, por ejemplo. Y el anterior, galletas rellenas. Eso sí, en mi época de colegio llevaba sugus. Será que con la edad nos hemos vuelto más exquisitos, claro. :)

Bueno, el caso es que esta mañana, ná más llegar a las ocho, ya he vaciado la bolsa en una bandeja que tenemos en el lab para estos menesteres. Y así, todo el que fuera entrando, pues pillara su ración. Los que no han entrado no se han quedado sin bombones, porque ya me he encargado yo de dárselos por la ventana cuando estaban sacando un café de la máquina, que está al lado del lab.

...Y la Wiza me ha cantado Las Mañanitas cuando ha llegado.
Y las niñas de la ofi me han llamado por teléfono para hacer lo propio. Pero como no sabían si podrían venir a darme un achuchón y a por sus bomboncillos, cuando han dado las doce del mediodía y no habían venido, he aprovechado una tregua de lluvia, para ir yo cruzando la empresa y aparecer por la ofi. Allí estaba yo, rulando, pasando mesa por mesa, y dejando bombones por allí encima.

Y como ya sabéis a ciencia cierta que yo tengo la vergüenza justa para pasar lo mejor posible el día, pues me he colado en los despachos para darles también alguno a mis jefes. ¿Qué le vamos a hacer? Ya que he llevado bombones para todo el mundo, qué menos que les ofreciese alguno a ellos también, ¿no? No me parecía bien pasar por allí sin más nada...
Pero vaya, que ni los he dejado hablar porque, conforme entraba y soltaba los bombones en la mesa:-"Antonio, que hoy es mi Día. Toma un par de bombones de los que he traído. Hasta luego"-, salía dejándolos allí. Vamos, que no me he esperado a oír su respuesta ni ná. O sea, como una especie de trámite que había que pasar cuanto antes. Ale, ale, rápido y ligero, vámonos de aquí, que ya hemos cumplido... Pues eso.

Ha estado bien. Sí, a pesar de que hoy todo el mundo tuviésemos un momento de crisis, pensáramos que ya era viernes, y nos hayamos encontrado con un día más esta semana. Eso ha sido lo peor... Grito común en la oficina:-"¡Ojú! ¡Qué semana más laaaaaaarga!"-.

Menos mal que ya es casi finde, que si no...
:)

lunes, 28 de diciembre de 2009

Sigue lloviendo, sigue lloviendo...


Y con la que está cayendo, que no deja de llover, y que da lluvia en Andalucía hasta por lo menos Reyes, yo me pregunto: ¿No me darán vacaciones anticipadas en la empresa? Porque si llueve, no se puede entrar a recoger aceituna. Y si no se puede recoger aceituna, la almazara no funciona. Y si la almazara no funciona, la Lou, que se dedica a analizar los productos de dicha almazara en el lab, no le sirve a su jefe pa ná.

Vamos, que aunque yo no esté allí sentá todo el día en una silla porque en el laboratorio siempre hay cosas que hacer, eso como que mi jefe no lo ve (o no lo quiere ver). Y claro, parece como si la Lou no hiciese ná en tó el día y estuviese cobrando un sueldo mientras se rasca la barriga. El tío debe pensar que ya tengo un esconchón de tanto rascarme, porque en dos semanas no he tenido que hacer ni un análisis de orujo y ni uno de aceituna.

Además, como yo he dicho siempre, nunca me he notado parte de esa empresa. Cuando me llaman, voy porque me gusta estar allí y no tengo nada más estable. Porque los compañeros son geniales y el trabajo de laboratorio me encanta. Pero cuando me tienen que echar, ni se plantean más nada, y le piden a la muchacha de laboral que me llame para que sea ella la que me dé la noticia. Y me fastidia, claro.
Así que, si yo no me noto parte de la empresa, es porque la empresa cuenta conmigo sólo y exclusivamente cuando les interesa. Y si no les interesa, "si te he visto, no me acuerdo".
Vamos, lo de siempre. Llevo ahí cinco años y todavía no termino de acostumbrarme a las (malas) formas que tienen. Y no creo que me acostumbre nunca, la verdad...

Así que, viendo las noticias esta tarde, cuando han hablado del temporal y de que vuelve a llover otra vez, mi padre ha sentenciado:-"Seguro que te dan vacaciones cualquier día de estos"-.
Pues eso, que igual no va muy desencaminao.

Vale, ¿hacemos una porra? Sí, se admiten apuestas para ver cuánto duro en el trabajo esta vez...
:)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Pasados por agua

Pues el día de lluvia pa nosotros se queda. Que una intenta ir una miaja mona a su comida de empresa, pero ya la lluvia se encarga de ponérselo bastante dificilillo. Menudo pelo erizao que tenía todo el mundo hoy. Y la ropa chorreando... Y los piececillos empapaos... Y es que si sólo hubiese sido eso...

Porque el día en sí ha sido un completo desastre. Que ya dije una vez que cuando el día va de leches, hasta las hormigas se ordeñan, ¿no?... ¡Pos eso! Que cuanto menos tiempo tienes, más problemas surgen. Que cuanto más pronto necesitas acabar, más tarde se te hace... Vamos, que seguro que os suena...

Y ya, para colmo de males, la inspectora de sanidad. Que la mujer viene de vez en cuando a darse una vuelta por la empresa para comprobar que los planes de higiene y la trazabilidad se cumplen. Pues no ha tenido otro día para aparecer por allí ná más que hoy. Y así, sin avisar ni nada.
Que mi compañera la Wiza, que es la que lleva el tema de sanidad, se pone atacá de los nervios, el angelico, cuando la ve aparecer.

Y claro, mientras la inspectora ha dado su vuelta de rigor por la empresa viendo las instalaciones, ha escrito el informe de incidencias, y se ha ido o no, pues nos han dado las uvas en el lab.

Y como no ha dejado de diluviar en todo el día, el atasco de coches por la carretera era monumental. Vaya, que nosotras hemos llegado tarde al restaurante donde era la comida. Una hora y pico tarde... ¡Casi ná!
Ya estaban todos los demás allí, sentados a la mesa, con mis jefes de anfitriones. De hecho, nada más entrar al local, sin saber en qué sala estaban y sin necesidad de subir al comedor, se lo he dicho a ella:-"Nena, no tienen pérdida. Sigue el vozarrón de tu jefe, que se le oye por ahí arriba"-.
Y claro, al verlos a todos ya sentados, salto:-"Anda que nos esperáis, ¿eh? ¡Qué mala gente!"-. Si es que no me callo ni debajo del agua, joé...
Pero sí que nos estaban esperando, porque aún no habían pedido la comida, y mi jefe tenía el móvil en la mano porque nos estaba llamando en ese momento. Vamos, que encima me han montado un pollo por chincharles más de la cuenta...
-"Vaaaaale, no os pongáis así, que lo he dicho en broooooma"-.

Lo cierto es que no ha estado mal el rato allí. Por lo menos, para intentar olvidar otras cosas. Y además, como es que soy un bicho, les he amenazado con subir las fotos al "feis". Que se han puesto todos más suaves que un guante cuando se lo he dicho, vamos.

¿Lo peor de la comida? Pues que después hay que volver a la empresa a seguir trabajando. Bueno, a hacer como que seguimos trabajando, que tampoco nos vamos a agobiar, ¿no? Pero, claro, como los jefes son los primeros que se levantan para volver, ¿qué vamos a hacer las demás criaturicas? Pos remolonear un rato y volver también... ¡Qué remedio!

Bueno, y aquí, la mejor foto de toda la comida. Un compañero, al que la cámara de fotos le ha complicado la vida más de la cuenta, por lo visto. O quizás, que para él era toda una novedad ver agua en una copa...
¡Uy, qué mala soy!
:)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Visita real

Sí, por fin ha venido el rey a verme.
Después de estar tres días pasando olímpicamente de entrar al lab, hoy ha sido el gran día en el que por fin lo ha hecho.
Y lo veo llegar a través de la puerta de cristales, mirándome con esa sonrisilla condescendiente.
Yo, muy efusiva:-"Jo, Antonio, ¡que ya está bien, hombre! ¡Que no has venido a verme!"-. Y pensando:-"Que tampoco es que me quite el sueño, que lo sepas"-.
Él, acercándose a darme un beso:-"¿Sí...? Bueno, tú tampoco has venido a verme"-.
Yo, sin pensármelo siquiera:-"Ya, pero es que yo estoy ocupá."-. Así, como diciéndole:-"Tú, que no haces ná, tienes más tiempo para las hacer visitas de rigor, hombre"-.
Y claro, me ha mirado como pensando:-"Japuta eres"-.

¿No me va a echar el tío de su empresa cuando le apetece? Si es que soy puñetera a más no poder... Claro, que yo pienso lo mismo de él, así que...
Aunque, bueno, después de 5 años que hace que trabajo para esta empresa, ya es para que sepamos los dos de qué pie cojeamos cada uno, ¿no?

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los reyes del mambo

Seguro que vosotros conocéis a más de uno y a más de dos de estos personajillos mundiales, de esos que van de guays por la vida. De esos que se creen con derecho a todo. Esos que van por el mundo pensando que todo les pertenece, que todo es suyo, que están por encima del bien y del mal, que los demás no somos nadie, y que todos debemos bailar al son que ellos toquen y aguantarnos... Y sólo porque manejan dinero por un tubo... Vamos, que en realidad, de Banderas, lo que se dice de Banderas, tienen más bien poco. Aunque se llamen Antonio.
Pues mi jefe es uno de ellos. Bueno, eso se cree él. Porque ése ni es rey ni es ná, y ni siquiera sabe lo que es el mambo... Porque mi jefe, cuando tiene un momento de lucidez, (llamémosle así a eso que tiene de vez en cuando), habla con la muchacha de laboral (Bea) y es ella la que se encarga de llamarme desde la empresa para darme la buena nueva del día:-"Empiezas mañana"-. ¡Toma castaña! Ala, así, sin anestesia, sin periodo de adaptación ni ná ni ná. Vamos, de la misma manera que cuando me dan la patá, me dicen (también sin anestesia):-"Mañana ya no vengas"-. Pero ya imaginaréis que cuando me echan, me sienta peor.
¿Y qué hacemos las criaturas? Pues ná. Apechugar con lo que nos toca, claro. Y ya ni me irrito. Bueno, a ratos...

Pues eso. Mi Bea me llamó el miércoles pasado. -"Hola, Lourdes. Que ya te imaginas, ¿no? Empiezas mañana"-. Y yo, que en contra de lo que mi jefe se pueda pensar, tengo vida fuera de la empresa porque, gracias a Dios, mi mundo no gira en torno a ella (porque si no, apañá iba), tuve que decirle:-"Pues mira, mañana no puedo..."-.

Imagino la cara de contrariedad que debió poner el hombre cuando la muchacha se lo contó, porque él, que es el que corta el bacalao, no está acostumbrado a que se le rebele la plantilla ni a que se le revolucione el gallinero. Que cuando él dice una cosa, la cosa se cumple y ya está... Pero, ¿qué quiere? Con ese margen de tiempo que me da, igual me pilla fuera del país, y no me da tiempo, joé.
A ver, que no era el caso, ¿eh?, pero podría haberlo sido.

Total, que he empezado hoy. Así que ya estoy ahí otra vez, hasta que me vuelvan a echar, claro. Y por lo menos he tenido el finde para hacerme a la idea, porque de un día para otro ya os digo yo que voy hasta cabreá. Y eso que me encanta estar allí, pero es que las formas me tocan las naricillas, claro.

Eso sí, mi jefe no se ha dignado a venir al lab, y mira que lo he visto pasar cuarenta veces por la puerta. Hombre, por favor, que es su empresa, ¿no? Y se pasea las veces que quiere, que pa eso es suya. Y va donde quiere y entra a donde le da la gana. Y a donde no, pues no entra. Pues eso, que hoy, al lab, pues no. No imagináis la pena que me ha dado, que igual ni ceno ni ná...

Los que sí han venido, han sido los compañeros a saludar. ¡Güena gente son, coñio! (Algunos ya os digo que de compañeros tienen más bien poco, pero esos no han venido. Ni ganas, vaya).
El encargado sí, que como siempre, ha entrado dando berríos para hacerse notar...
Uno de los descargadores, que salía del almacén subido en el torillo y que al verme por la ventana, se ha tirado literalmente del cacharro en marcha para acercarse...
Las niñas de la ofi, que estaban muy ocupaíllas, pero que han tenido el detalle de llamar por teléfono para darme la bienvenida...
La Wiza, que me tenía guardados unos bombones del cumple de Bea, que fue en septiembre; y unas muestras de perfume que dieron de regalo en la tienda donde le compraron el regalo a un compañero por el nacimiento de su segundo churumbel, el mes pasado. Y aunque yo no estuviese allí, por lo visto, también hubo muestras de regalo para mí. :)

Mis compañeros... Definitivamente, ¡esos sí que son los reyes del mambo!

jueves, 3 de septiembre de 2009

Terapia de grupo

Y eso, que hoy, pues de terapia... Es a lo que yo llamo quedar con las tres compis de curro más allegadas, para comer y poner los puntos sobre las íes.

Sí, porque, ahora que ya no estoy allí (que mi contrato acabó el lunes 31), y que no puedo defenderme de lo que se diga, hay un patán (porque no tiene otro nombre... Bueno, sí, sí que lo tiene: cabrón, hijo de p... Vale, que me enciendo); pues eso, que hay un patán-cabrón-hijo de p*, que se dedica a echarme las culpas de que las cosas no salieran bien cuando yo trabajaba allí.

El patán en cuestión, se supone que es el jefe de fábrica. Y digo se supone, porque está claro que no sabe hacer su trabajo. Y eso lo sabemos absolutamente todos. Lo saben hasta los jefes, dueños de la empresa. Pero ninguno se atreve a hablarle directamente a la cara para darle un bufío. Claro que es muy pelotas y se le da muy bien lamer el culo de quien debe, así que... De hecho, su mote es el bolita, por lo bien que rueda y rueda... Y bota, y bota...
Pues lo peor es que, cuando el tío la caga en fábrica (cosa que suele ser bastante habitual), en vez de comentarlo abiertamente para, entre todos, poder encontrar una solución válida, se calla como un perro. Y la consecuencia de eso es que los demás nos volvemos locos intentando averiguar dónde está el problema. Y eso se suele traducir en trabajo doble para todos, claro.
Hasta mi jefe volvió a fumar el año pasado, después de seis años sin hacerlo, por el estrés que le supuso una movida de éstas, y que el otro se callara y no dijese ná.

Y no es sólo que el patán no diga dónde se ha equivocado. No. Es que, el cabrón, para curarse en salud y antes que todas las miradas vayan a fábrica y lleguen a él, se dedica a echarle la culpa siempre a todos los demás... A los del almacén, a las del laboratorio (donde me incluyo)... Vamos, que siempre nos echa la mierda encima a las criaturicas que estamos allí, intentando cumplir con nuestro trabajo. Y claro, así parece que todo el mundo en la empresa tiene la culpa de los problemas que surgen menos él.

Y esta vez me ha tocado a mí, evidentemente, que pa eso soy el último mono.
El segundo día que estaba yo trabajando, fue a la oficina diciéndole a la jefa en funciones (hermana del jefe), que cuando la Wiza está de vacaciones, la muchacha que se queda allí (o sea, yo), no hace las cosas bien y no salen como deben. Claro, que lo dijo cuando yo no estaba presente y no podía defenderme. Porque, ésa es otra. Cuando viene al lab a charlar conmigo, lo hace con su mejor cara, como si fuera muy amiguito mío. Pero luego el hijo de puta apuñala por la espalda y pisotea a todo el que se le cruza por delante.

Y la cuestión es que yo no me equivoqué. Oye, que sí, que me puedo equivocar un millón de veces, por supuesto. Y cuando eso pasa, lo admito y punto. Pero que el imbécil éste me quiera cargar el muerto de sus cagadas me toca un poco los wevarios. Porque está claro que no sabe hacer su trabajo...

Y es que el lab es lo que tiene: Que dice simplemente lo que hay, los resultados de lo que sale de fábrica... Y si en el lab algo sale mal, es porque de fábrica no venía bien. El lab sólo muestra resultados del trabajo de fábrica. Pero, claro, será la muchacha ésta, la Lou, que sólo lleva 5 años trabajando aquí, y no sabe hacer ná...
Me revienta la gente cobarde, falsa, lameculos, trepa y embustera, que no viene de frente.
Joé! Y no lo echarán de la empresa a éste, no. No caerá esa breva... ¿Pa qué? Si pa eso ya me tienen a mí, que me echan cada dos por tres, cuando ya no les hago falta...

Así que, eso, que hoy he tenido terapia de grupo. Con la Wiza, que ya ha vuelto de sus vacaciones, y con la muchacha de laboral y la de contabilidad, que sí estuvieron presentes en la oficina el famoso día "D". Y claro, ellas me lo han contado. Y también me han comentado que es bastante evidente que los jefes tampoco se fían mucho de él...

Me consuela saber que, a pesar de todo, aquí la gente sabe de qué pie cojeamos todos. Y está claro que hasta yo inspiro más fiabilidad y confianza que el endiosao ése, que se cree alguien en la empresa y no vale una mierda.

Ale, ya me he descargao... ;)

lunes, 17 de agosto de 2009

De vuelta... (micro-vuelta, más bien)

Pues sí, hoy he empezado otra vez.
Después de cinco meses sin dar un palo al agua, hoy he vuelto al curro. Pero ná, serán sólo quince días mientras la Wiza está de vacaciones.

Ha sido tranquilita la vuelta al cole, todo hay que decirlo. Aunque claro, han sido considerados y tampoco me iban a amargar ya el primer día, ¿no?
Eso, joé, que era el primero. Y que además yo llegaba después de unas vacaciones de casi medio año, sin haber tocado el alveógrafo, ni el glutomatic, ni la bases de datos, ni ná de ná.

Que no tenía yo muy claro si me acordaría de todo, pero sí, no se ha dado muy mal la cosa. Debe ser que currar en el lab es como montar en bici: No se olvida nunca.

Además, que mañana hace exactamente 5 años de mi primer contrato en la empresa. Vamos, que estaré de aniversario, porque llevo 5 años trabajando a trompicones. Y esto quiere decir que a ratos sí estoy, y a ratos no. ;)
Bueno, pues lo celebraré invitando a la gente a pan con aceite. Y es que, claro, es la ventaja de tener allí mismo un bakery para el ensayo de panificacion, y además, tener la almazara al lado. Todo un lujo.

Vale, pues el jefe ha venido esta mañana a verme al lab. A saludar, míralo qué apañao el hombre, diréis vosotros...
Sí, ya... ¡Qué fe tenéis! Ha venido porque necesitaba, para ayer, el análisis de un trigo. Que le corría prisa saber cómo estaba, que era muy urgente saber lo que está entrando a las naves... Ya, ya... Bla, bla, bla...

En fin, no es que me sorprenda ya a estas alturas que lo primero siempre sea lo primero para cierta gente, qué va.
Total, para eso es el jefe, claro. Es el que corta el bacalao en la empresa, que para eso es suya... Pero es lo que yo le he dicho:-"Pues hasta mañana no hay ná que hacer, Antonio"-.

Y aunque la empresa está en cuadro, con la mitad de la gente de vacaciones, (mi jefe se va también mañana, bendito sea), pues allí estamos los más pringaos. O los más novatos, como ha dicho el encargado en funciones del almacén.
No me importa, siempre me toca pringar en agosto. Es ya como una tradición.
Pues yo no he podido evitarlo y he llamado a la oficina a saludar... -"Hola Martín, he vuelto"-. Es que mi Martín es un muchacho muu grande. Que yo sé que cuando nos veamos en directo, me dará un abrazo de oso que me dejará tiritando, porque no sería la primera vez. Mi Martín es que es así... :)

Y más tarde, me ha llamado a mí la muchacha de laboral. Sí, para darme la bienvenida. Buena gente, ¿eh?
Angelica, si es que con los malos ratos que pasa la criatura cuando me tiene que echar, hoy ha aprovechado por tiempos peores, y me ha llamado más contenta ella...

Bueno, pues nada... A ver cómo se da la quincena...

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Esto es normal?

Pues sí. Los lunes suelen ser un poco asquerosillos... Si cuando yo me quejo de ellos, no es por vicio o sin razón.
Y eso que la cosa hoy no iba muy mal del todo, es verdad, que para ser lunes hasta podría decir que estaba siendo muy tranquilita.
Pero ya antes de las siete de la tarde ha empezado a estropearse. Y media hora después, el porrazo contra el suelo.

Ná, que estaba yo muy tranquila en mitad de una clase de mates con un chaval de 3º de la ESO y las dichosas progresiones, y me ha llegado un mensaje al móvil.
Era la muchacha de laboral de la empresa, que me decía que cuando pudiese hablar con ella, se lo hiciese saber. Y claro, casi no había salido de la casa del crío y ya le estaba enviando a ella una perdida. Enseguida me ha llamado.

Pues eso, que mañana ya no vuelva al trabajo, que ya he terminado... Así, sin más. Y la criatura lo pasa mal, porque siempre le toca hacer el trabajo sucio que le manda el jefe y que él no se atreve a hacer. Me lo ha dicho la muchacha con un hilillo de voz que apenas se oía...

Lo cierto es que no es la primera vez que me echan de esta manera. El año pasado, sin ir más lejos, llegó ella al lab para decirme que al día siguiente ya no fuera... Pero es que cada año que pasa, se superan más. La patá que me dan habitualmente, se está convirtiendo en un puntapié con recochineo.

Supongo que esta vez me ha jodido que la chiquilla haya tenido que llamarme para decírmelo. Vaya, que me han fastidiado las formas, las maneras, y sobretodo, las prisas por quitarme de enmedio... ¿Dónde están esos quince días de antelación con los que deben comunicarte que el contrato se te acaba?
Debe ser que mi sueldo es una soga que mi jefe tiene al cuello y que le ahoga... Y, vaya, que puede (que necesita) prescindir de mí... Ay, no fuera verdad que le ahogara...

Lo cierto es que me ha pillado un poco de sorpresa. Vamos, que yo sé que cuando la campaña de aceituna se acaba, a mí me quedan dos telediarios. Pero hoy todavía estaban entrando muestras de orujo al lab. Y la Wiza ni siquiera se ha ido de vacaciones, que se supone que yo me quedo mientras ella no está. Y, coño, que no me habían dicho nada...
Total, una putada.

Y al volver a mi casa a las ocho y conectarme al msn, ya tenía la notita de la Wiza dejándome claro que se había quedado a cuadros; que ella no sabía nada y no se lo esperaba, pero que ya se había corrido la voz por toda empresa y la gente no daba crédito...

Claro que dan crédito, ¿cómo no lo van a dar?... Todos, absolutamente todos, saben que tenemos unos jefes que son un poco cabrones; que si hubiera oposiciones al más joputa, sacaban la plaza vitalicia sin estudiar...
En fin, supongo que como en todos sitios, así que, ¿para qué voy a decir más nada?

Lo peor es que sé, que cuando me vuelvan a llamar, volveré a ir. Que tendría que echarle un par de huevarios, plantarme y decirles en la puta cara que se fueran a tomar viento con su empresa y su poca vergüenza, que siempre me hacen lo mismo y ya estoy cansada. Pero nunca sería capaz de saltarles así. Y eso que, a ratos, ganas no me faltan...

Lo que pasa (y ellos saben) es que me gusta trabajar allí. Sí, a pesar de las putadas que nos hacen y que dejan a media humanidad alucinando. Pero la gente con la que trabajo es muy apañá. Las niñas de la ofi, que cuando se acercan al lab, ya saben que yo voy a dejar lo que esté haciendo para darles un achuchón (cosa que siempre viene bien para subir los niveles de ánimo y autoestima... Los suyos y los míos, ya veis); el encargado, que saluda a gritos; los muchachos del almacén, que siempre sonríen; los camioneros... Es que, salvo excepciones, la gente es agradable en todos los sentidos... O sea que sí, que me gusta estar allí. Excepto cuando llega el día menos pensado y me dan la patá, claro. Que tb suele ser demasiado habitual...

Y evidentemente, después de detalles negativos como éstos, cuando me vuelven a llamar y estoy trabajando allí, todavía tienen los santos cojones de preguntarme un viernes si el domingo por la tarde estoy disponible para ir a mojar un trigo; o me dicen:-"Me haría falta que el sábado vinieras a sacar muestras, que hay mucho trabajo atrasado"-. Por supuesto que digo que no, ¿qué esperaban? Si luego me echan cuando a ellos les viene bien...

Supongo que saben perfectamente que tienen la sartén por el mango, y que si tú no quieres trabajar, ya habrá otro que sí quiera; que le das una patada a una piedra y salen veinte mil criaturicas dispuestas...

Total, que así estamos esta noche. Un poco rebotá con el tema y, quizás, más jodía de lo que a mí me gustaría, porque se supone que esto iba a pasar tarde o temprano y todos lo sabíamos. Hasta yo...
Pero, claro, éste es mi problema y me preocupa a mí, ¿no?
:)

viernes, 27 de febrero de 2009

A punto de matarme...

Bueno, pues como no hay dos sin tres, hoy vuelvo a aparecer por aquí. Me estoy haciendo bastante cansina últimamente, está claro. Pero es que esto tenía que contarlo... O quizás, lo necesitaba contar.

Vale, pues definitivamente, ni hoy ha sido mi día (que para ser viernes, podría haberlo sido, pero no); ni ésta ha sido mi semana, ni febrero ha sido mi mes, ni éste tampoco está siendo mi año. Uff, estoy pensando que como tampoco sea éste mi milenio, apañá voy.

El caso es que ya, esta mañana temprano en el curro, he estado a punto de matarme. Sí, así como suena. Y además, literalmente.
He tropezado (una, que es muy torpe) y casi estampo mi cabeza contra el filo de la mesa del laboratorio. Que es muy nueva y muy mona, con sus tonos azules, pero que se habría quedado hecha una pena con todos mis sesos desparramaos por encima.
Me he llevado un susto que ni os cuento. Pero no en ese momento, sino después, cuando he sido consciente de lo que podía haber pasado. Además, que me he puesto a temblar sin darme cuenta, y del calor que me ha entrado, casi no podía ni respirar...
Lo que pasa es que la cosa podía haberse quedado ahí, pero no.

No, porque eso no ha sido lo peor. ¡Qué va! Lo peor ha sido que, en el momento del tropezón, yo llevaba en la mano un cacharro (un taper) con una muestra de orujo. Y claro, el cacharro se ha ido al suelo justo delante de mí.

Por si alguien no lo sabe, tengo que aclarar que el orujo de aceituna es el subproducto que queda después de prensar el fruto para extraer el aceite. Vamos, que ese orujo lleva trozos de hueso, masa de la fracción sólida de la aceituna (la pulpa), agua, algo de aceite (porque es imposible extraerlo todo)... Y el aspecto es realmente asqueroso. Una masa negra, medio acuosa, que a ratos da hasta repelunno mirar. Del olor que suelta no voy a decir nada, ¿eh?


Bueno, pues eso, que en el momento cumbre de mi lucha contra el equilibrio y la gravedad, el cacharro se me ha caído de las manos. Y como parece que el puto orujo está vivo, en cuanto el taper ha dado contra el suelo, el orujo ha saltado hasta el techo. Pero, además, de verdad. Y no sólo se ha pringado el techo, no. Las paredes, las mesas, los muebles, los aparatos, la ventana, mi bata blanca... Una pena. Todo lo que os diga, es poco... No os podéis imaginar el espectáculo.

Dios, es que no hace ni medio año que habían pintado el laboratorio enterito... Joé, que habían comprado muebles nuevos y se habían gastado un pastón en adecentar el lugar. Justo antes de la campaña había sido...
Y ahora, llego yo, y dejo mi huella hasta en el techo. Sí, porque eso no se va tan fácilmente, y habría que pintar de nuevo para intentar que desaparecieran las manchas... Y ni aún así...
Ha sido entonces cuando ha dejado de importarme que haya estado a punto de abrirme la cabeza un momento antes, vaya.


Total, que después del "shock" inicial, me he puesto manos a la obra, para intentar limpiar el desaguisao. Y en ésas estaba, cuando ha entrado mi jefe.
Él:-"Buenos días"-.
Yo:-"Pues lo serán para ti"-... (Si es que, ni debajo del agua me callo, vamos...)
Y ya le he contado mi aventura mañanera. Ha sido considerado, porque el hombre me ha preguntado si estaba bien y si me había hecho algo. Pero cuando he dejado claro que no me había pasado nada, enseguida me ha preguntado si me iba a poner al día hoy con todas las muestras que tengo atrasadas de toda la semana... -"Pues no... Y no me hagas la broma de decirme que venga el domingo, que hoy no está el horno para bollos"-.

Se ha tenido que reír, claro.

Vaya mañanita que he pasado. Hasta mi compañera Wiza se partía de risa cada vez que pasaba por su lado y me veía la bata, que parecía que tenía sarampión con los manchurrones. Pero que cuando me ha visto de espaldas, ha soltado una carcajada. Y es que, claro, yo no tengo ojos en la nuca, y los manchurrones de la espalda no podía verlos.
Joé, que hasta en el pelo me he encontrado orujo...

Si es que ya dije una vez que "cuando el día va de leches...". Y si ya no es sólo un día, sino que es una semana, un mes o un año, la cosa empieza a ser preocupante, ¿no?

viernes, 20 de febrero de 2009

Viernes, por fin...

Ya sé, ya sé... El finde pasará volando, pero hoy por fin es viernes.
Y es que, menuda semanita. Joé, ni tiempo he tenido para seguir con el libro que llevo a medias y que, a pesar de lo mucho que me ha enganchado, sólo puedo cogerlo los fines de semana.

Y lo de poder leer alguno de vuestros blogs por la mañana, ni de coña, vamos. Me he tenido que conformar con hacerlo un ratillo antes de irme a dormir... Sí, porque por la tarde, con esto de que además tengo las clasecillas de los chavales, pos muy mal. Esto ni es vida ni es ná...

Claro, si es que cuando se tiró dos semanas lloviendo, el relajo que yo tenía en el curro no era ni normal. Me daba tiempo a leeros, a comentaros, a ver mi correo... Si hasta le dieron vacaciones al encargado de la almazara porque no entraba aceituna para moler...
Pero en cuantito pasaron los días de lluvia, y como vamos con retraso en la campaña, han empezado a entrar camiones, venga camiones de aceituna, y no hay forma humana de ponerse al día con nada.

Sí, porque, a ver, yo me encargo del análisis de la acidez y del porcentaje de materia grasa de las muestras de aceituna que me dan de cada camión que llega a la almazara. Tb analizo el orujo que se obtiene después de la extracción del aceite (para que no vaya pasado de "oro líquido" y a mi jefe se le pongan los ojos desorbitados cuando ve un resultado que no le cuadra); y tb analizo muestras de cada camión de orujo que se vende a la empresa vecina.
Vamos, que en realidad, tampoco es una cosa muy complicá, porque el aparato que utilizo, prácticamente lo hace todo solo. Pero, eso, que hay que pesar cada muestra y añadirle el sulfato, el heptano... En fin, esas cosas...

Bueno, pues como vamos con retraso (que digo yo, que es mi jefe el que va con retraso, porque a mí me da igual que la campaña se alargue hasta agosto, ya ves), pues eso, como vamos con retraso, el encargado de la almazara ahora se pasa la vida en la fábrica, moliendo incluso por la noche. Y eso hace que cuando yo llego a las ocho de la mañana, ya tenga allí muestras de orujo de las 16:00, de las 18:00, de las 21:00 y de las 5:00. Y claro, empiezan a entrar las muestras de ese día, a las 8:00, a las 10:00... Y si la tarde anterior han venido cuatro o cinco camiones de aceituna, tb tengo las bolsas allí. Y si han salido por la noche tres o cuatro camiones de orujo, pues ya ni os cuento.

Que mi jefe no me lo dice, pero se le nota en la cara que está a puntito de dejarme caer que debería ir tb por la tarde a hacer análisis. O los fines de semana... Vamos, que no se debe acordar de que mi horario es hasta las tres y que en mi contrato está bastante claro que acabo el viernes. Hombre, por favor, que a mí me encanta estar tranquila en mi casa viendo la tele, o en la terraza jugando con la Frida, o tomando un café con MC, o yo qué sé, jugando a la play... Vamos, que los fines de semana son sagrados.

Pero eso, que viene el muchacho (porque mi jefe apenas es dos años mayor que yo) todas las mañanas a ver cómo van los análisis. Será para ver si me pilla en un momento de descanso, y no estoy ocupá, haciendo algo útil.
Vamos, que el día que me pille tomándome el cafelillo obligado que hay que tomarse a media mañana para aguantar el tirón, igual me mira mal y todo.

Esta mañana ha venido a preguntarme lo que me quedaba todavía por hacer. Y sí, aún tenía atraso. Me quedaban tres muestras de aceituna, seis camiones de subproducto, y otras tantas muestras de orujo de primera extracción.
Y ya no he podido evitarlo, porque me ha estado tocando la moral toda la semana, y al verle la cara que me ha puesto, le he saltado:-"A ver... O hago las aceitunas, o hago los camiones, o hago los orujos... Pero todo al mismo tiempo no se puede hacer porque el aparato sólo funciona con una muestra cada vez. Eso, hasta tú, lo puedes entender, ¿verdad?"-.

No me extraña que se haya ido mosqueado. Si le he llamado tonto en su cara.
Ya sabéis, yo como siempre, haciendo amigos.

De todas formas, he conseguido ponerme al día antes de salir para irme a mi casa a comer. Todo terminado... Eso sí, cuando salía de la empresa, ya he visto el camión de aceituna descargando en la tolva. O sea que el lunes, ésa será la primera que tenga... Sin contar, con todas las muestras de orujo del finde, y de todos los camiones que salgan, claro...

Buff, estoy deseando de que llegue el lunes, vaya.

Frasecilla célebre del día: "Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto".

martes, 23 de diciembre de 2008

Felicidades a todos!!


Sí, definitivamente, ya no hay remedio. Y es que, aunque la Navidad nos lleva invadiendo como unos tres meses, es cierto, ya mañana por fin, es Nochebuena.
Menos mal, porque si todavía quedaran un par de semanas para llegar, seguro que nos daría un chungo. :D

Yo quería aprovechar la oportunidad tb para desearos a todos que tengáis unas felices fiestas. Que seguro que hay muchos que no se libran de trabajar estos días, pero claro, es lo que hay.
Yo trabajo tb en Nochebuena y Nochevieja, pero por lo menos, los días festivos me los respetan... Joé, sólo faltaba... Eso sí, el día 26 veremos a ver qué tal me sienta.
Que ya puestos, podíamos hacer puente... Aunque en esta santa casa, que es la empresa en la que trabajo, no se ha hecho un puente en la vida, así que, mejor ni se lo planteo a la autoridad competente. Sí, no vaya a ser que de la mirada que me echen, se me hiele la sangre.
Pero es que, claro, me pongo a comparar y me acuerdo de mi época de estudiante, que teníamos tres semanas ahí "a la bartola" y lo noto, evidentemente.
Pero, bueno, tampoco es tan grave. Total, al mediodía, se acabó lo que se daba, así que...

Ale, gente, que tengáis unos días estupendos y lo paséis muy bien al lado de los vuestros.
Y, por supuesto, que se cumplan todos vuestros deseos, que seguro y conociéndoos lo que ya os conozco, estoy convencida de que no son precisamente deseos de cosas materiales.
Un beso navideño a tod@s. :)



Frasecilla célebre del día: "Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año" (Charles Dickens).

sábado, 20 de diciembre de 2008

La Comida de Empresa

Pues sí, ayer fue la comida de empresa. Uno de esos compromisos ineludibles que mencionaba el otro día y que tenemos que intentar superar sin muchos agobios y sin muchos problemas.
A ver, que salir del trabajo y hacer algo fuera de la rutina, aunque sea con los compañeros del curro, siempre debería ser motivo de alegría, ¿no? Pero tb es verdad que, a ratos, desearíamos que ese día no llegara nunca. O que ya hubiera pasado...
Pues eso: Que hoy ya ha pasado.

Lo cierto es que no estuvo mal.
Es el día en el que podemos darnos cuenta de que hasta los jefes son personas. Que hablan, que se ríen y que se lo pasan bien... -"Anda, si comen y todo. Si son humanos, y no de mármol como pudiera parecer..."-.
Y que conste que yo con mi jefe no me llevo mal. Total, para el rato que estoy allí dentro en el trabajo, no lo voy a tener de enemigo, ¿no?
Además, como mi forma de ser raya los límites del descaro, en mitad del lab puedo cogerle por los hombros y soltarle:-"¿Qué pasa, Antonio? Que me han dicho que estás un poco jodiíllo..."-. Cosa que es cierta, porque el hombre estuvo la semana pasada ingresado una noche en urgencias, con una úlcera diodenar.
Y después de que él me lo haya contado, le digo:-"Y seguimos fumando, ¿no? Hay que ver..."-. Cuanto menos, sirve para que le toque una miaja la moral...

Será que siempre he tenido muy poca vergüenza. O será que siempre he dicho lo que he pensado, sin pulir ni una sola de las palabras... Lo suelto tal y como me viene a la cabeza. Me pasaba en el instituto, me pasaba en la facultad, y me pasa ahora en el curro tb.
Será que ya saben cómo soy y no se irritan. Aunque, bueno, el hermano menor de mi jefe, que por lazo consanguíneo es mi jefe tb, dice que tengo mucho morro... ¡Pos mira, sí!

Total, que ayer era el día elegido y nos fuimos a comer.
Reservaron mesa en un sitio genial. Sí, porque por los ventanales del torreón donde nosotros estábamos, en el segundo piso del restaurante, se podía disfrutar de toda la Vega de Granada por un lado y de Sierra Nevada repleta de nieve por otro. Vamos, unas vistas inmejorables. Y unos platos inmejorables tb. Que sí, que sí, que estuvimos en la gloria, nunca mejor dicho.

El camarero, que ya se dio cuenta de mi descaro nada más llegar yo (¿por qué sería?), me presentaba a mí cada uno de los platos, diciendo en voz alta lo que traía cada vez, al tiempo que lo soltaba en la mesa, delante de mí:-"Solomillo relleno de frutas de otoño y patata con queso gratinado"-, o -"Gazpacho de buey y queso parmesano"-, o -"Mousse de yogur con frutas rojas"-. Y ya que el hombre se tomaba la molestia de presentármelos personalmente, pues yo decía en voz alta y muy solemnemente, obligando a que todo el comedor me escuchase:-"Encantada (de conocerte)"-.

No estuvo mal, es cierto. Pero ya llega un momento en el que la cosa empieza a degenerar a unos niveles alarmantes, claro. Además, que yo tampoco tengo confianza con todos los compañeros. A alguno lo conocí ayer incluso, o sea que...
Eso sí, teniendo en cuenta que trabajo en una empresa tremendamente masculina, donde hay casi 50 empleados, y donde sólo 6 somos mujeres (las niñas de la ofi y las niñas del lab), el tono machista de los comentarios es evidente. Y de los chistes, para qué hablar.
Aunque, si bien es cierto que a la comida sólo vamos 20 personas, porque el resto de trabajadores de la empresa no pueden (o no quieren o no los invitan), no dejamos de estar en minoría.

Yo, que siempre hago la guerra por mi cuenta, tuve la genial idea de hacer eso, la cuenta:-"Wiza, tocamos a tres tíos y pico por cada una de nosotras. Pero empieza eligiendo tú, que a mí me da la risa"-.
Y es que era deprimente empezar mirando la mesa por un extremo y llegar al otro, pensando:-"Ay, Dios mío, si es que no se salva ni uno"-.

En fin... Pues la gente empezó a moverse a las cinco y media. Sí, porque no lo he dicho, pero después de la comida, hay que volver al trabajo. Con lo a gustito que estaríamos allí hasta que nos diera la gana, o buscando un sitio diferente para seguir un rato más de juerga, con las copas y los bailes... Pero no.
Y eso de volver, tras una comida tan abundante y alguna que otra copilla para bajarla, cuesta un mundo hacerlo. Más que ná, porque hay quien vuelve tambaleándose más de la cuenta.

Yo no tendría que volver, porque mi jornada acaba a las tres, pero lo hago tb y terminamos las cosas que se han quedado sin acabar al mediodía. No es cuestión de dejarlo todo empantanao y por medio, claro.
Y ya de paso, pues recojo mi cesta de Navidad tb, no vaya a ser que alguien se lleve dos. :)

A decir verdad, no me puedo quejar mucho, que nosotros hemos tenido comida y cesta de navidad. Que seguro que no todo el mundo puede decir lo mismo, ¿eh?