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jueves, 25 de noviembre de 2010

Si te he visto...

Pues hace una semana ya que tendría que estar trabajando en el laboratorio de la empresa, como todos los años de los últimos cinco. Sí, que ya hace una semana que empezó la campaña...
Pero resulta que no, porque este año mis jefes han decidido prescindir de mí y buscarse a otra muchacha a la que poder mangonear mejor de lo que ya podían conmigo.
Ea, es que yo ya no me dejaba. Y más, después de tanto tiempo sin verle futuro a mi estancia allí.

Es que he estado ocho años en la empresa, contando con el verano de prácticas tuteladas de 2.002. Ocho años, que se dice pronto.
He tenido contratos que han durado sólo 14 días y contratos que han durado 4 meses. Eso sí, con un tiempo prudencial entre contrato y contrato para que a mí no se me ocurriese, ni por asomo, acostumbrarme a estar allí.
He empezado a trabajar un viernes, para luego, al firmar mi contrato, ver que empezaba a contar desde el martes siguiente.
Me han llamado para empezar de un día para otro, y de la misma manera, me han echado de un día para otro... -"Mañana ya no vengas, que ya has terminado"-.
...

Y es que, claro, al principio cuando me llamaban, lo dejaba todo para estar allí. Cursos que estaba haciendo, clases particulares que estaba impartiendo... Pero en vista de lo que iba viendo, dejé de hacerlo. Así que cuando me llamaban para trabajar, y sabiendo que me echarían cuando ya no les hiciese falta, las clases no las volví a dejar. Al fin y al cabo, era lo único seguro que tenía, ¿no?

La cuestión es que al principio les pareció bien que sólo fuera por las mañanas para que yo pudiera seguir con mis clases por la tarde. Pero últimamente ya no les hacía tanta gracia. Y que yo no quisiera ir los sábados, les hacía mucha menos gracia... Hay que joerse...
Es que para ellos era una contrariedad que yo no estuviera disponible cuándo y cómo a ellos les saliese de las narices.
Porque yo pensaba:-"A ver, si me vais a echar sin miramientos cuando ya no os haga falta, ¿tengo que echar más horas que un tonto o ir los fines de semana sabiendo como sé que no va a servir para nada?"-. Además, joé, que yo no iba a heredar de ninguna de las maneras el chiringuito. Eso, ellos, que para eso son los dueños.

No sé. Vosotros me entendéis, ¿no? Igual me estoy equivocando de cabo a rabo, no lo sé... Pero es que esta situación llega a cansar y mucho, cuando ves que no te tienen en cuenta pa ná.
Porque es que, a ver, yo me puedo partir la cara por la empresa si la empresa hace lo propio conmigo, ¿no? Si no, ¿pa qué?
Lo que pasa es que para la empresa yo siempre he sido un gasto que nunca podía asumir. Que esto no me lo invento, ¿eh? Que son palabras textuales de una de las muchas veces que me echaron... ¿Os lo podéis creer? En aquel momento me sentí como un aparato de aire acondicionado que se estropea en pleno mes de agosto, en el momento económico más jodío y más inoportuno. -"Porras, no, ahora no, que no tengo un duro, coñio"-. Pues yo igual.

Bueno, el caso es que me enteré hace más de una semana porque la Wiza me contó que estaban buscando a alguien. No porque ellos quisieran hablar conmigo para preguntarme a mí primero si había cambiado de idea con sus condiciones, qué va. Y al pronto pues me sentó fatal. Sí, porque, aunque yo ya lo sabía, se me hizo demasiado evidente que nunca he contado para nada, que nunca he formado parte de esa empresa y que siempre he sido el último mono, a pesar de todo el tiempo que he estado rulando por allí.
Pero bueno, después pensé lo típico de que no hay mal que por bien no venga, o lo de que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, o incluso, lo de arrieritos somos y en el camino nos encontraremos...
No sé, decidme más cosas, anda... :)

P.D: Es que se me ha olvidado otro refranillo que también viene como anillo al dedo: A todo cerdo le llega su San Martín...
:D

jueves, 18 de febrero de 2010

Se veía venir

Claro que se veía venir. Con la que está cayendo (literalmente hablando), lo que aún me sorprende es haber durado tanto.

Ná, que hoy mi jefe me ha llamado a su despacho y me ha hecho sentarme (qué considerado) para decirme que he terminado. Vamos, que ya mañana estoy de vacaciones. Que la almazara está cerrada; que con tanta lluvia no entra aceituna, y eso, que me cogiese los días que me corresponden de vacaciones, y después, pues ya veremos. Sí, ya veremos, porque según me ha dicho, queda mucha aceituna por recoger, pero no saben si la cogerán o no; que tienen que hacer números, porque la aceituna está podrida, en el suelo, congelá... Vaya, un desastre...

Esta vez ha tenido que ser él el que me diese la noticia, porque la muchacha de laboral, a la que siempre le toca hacer el trabajo sucio, se había pillado unos días de vacaciones y no vuelve hasta el martes.
Ha sido para decirle:-"¿Ves como no podía venir por las tardes ni los fines de semana? ¿Pa qué? Si de todas formas luego me echáis y ya está"-. Pero, bueno, me he aguantado. Cosa rara en mí, todo hay que decirlo.
Sí, porque cuando me ha dicho:-"Y si volvemos a la actividad y te volvemos a llamar, ¿puedes venir los sábados?"-. Me quedo mirándole y digo:-"Pues no. Los sábados tengo cosas que hacer"-. Menuda cara de consternación me ha puesto...
Que sí, joé, estoy ocupá aunque sea ejerciendo de chófer para la jefa, yendo de supermercado en supermercado... O estando tirá en el sofá, viendo la tele... O panza arriba en la cama, leyendo un libro... Pos anda que no hay cosas que hacer los fines de semana, ¿eh?

Y ya está. A ver, que yo lo entiendo, que si no hay trabajo para mí, pues lo normal es que me echen, ¿no? Ya digo que, por lo menos esta vez, ha sido él el que me lo ha explicado todo personalmente. Para mí, suficiente.
Cuando se ha despedido, me ha dicho:-"Bueno, Lourdes, que lo siento"-. Y yo:-"Sí, bueno, más lo siento yo"-. Y he pensado:-"Y no te digo que me devuelvas mis bombones, porque a saber dónde estarán ya, que si no..."-. :)

Pues nada, que a partir de mañana vuelvo a estar en el paro. Ale, otra más en la lista de los casi 5 millones.

Aprovecharé para terminar un libro que empecé en Navidad, y para volver a ponerme en forma, que no me he subido en la bici desde hace más de tres meses, y esto no puede ser.
Ea, que el que no se consuela es porque no quiere.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Terapia de grupo

Y eso, que hoy, pues de terapia... Es a lo que yo llamo quedar con las tres compis de curro más allegadas, para comer y poner los puntos sobre las íes.

Sí, porque, ahora que ya no estoy allí (que mi contrato acabó el lunes 31), y que no puedo defenderme de lo que se diga, hay un patán (porque no tiene otro nombre... Bueno, sí, sí que lo tiene: cabrón, hijo de p... Vale, que me enciendo); pues eso, que hay un patán-cabrón-hijo de p*, que se dedica a echarme las culpas de que las cosas no salieran bien cuando yo trabajaba allí.

El patán en cuestión, se supone que es el jefe de fábrica. Y digo se supone, porque está claro que no sabe hacer su trabajo. Y eso lo sabemos absolutamente todos. Lo saben hasta los jefes, dueños de la empresa. Pero ninguno se atreve a hablarle directamente a la cara para darle un bufío. Claro que es muy pelotas y se le da muy bien lamer el culo de quien debe, así que... De hecho, su mote es el bolita, por lo bien que rueda y rueda... Y bota, y bota...
Pues lo peor es que, cuando el tío la caga en fábrica (cosa que suele ser bastante habitual), en vez de comentarlo abiertamente para, entre todos, poder encontrar una solución válida, se calla como un perro. Y la consecuencia de eso es que los demás nos volvemos locos intentando averiguar dónde está el problema. Y eso se suele traducir en trabajo doble para todos, claro.
Hasta mi jefe volvió a fumar el año pasado, después de seis años sin hacerlo, por el estrés que le supuso una movida de éstas, y que el otro se callara y no dijese ná.

Y no es sólo que el patán no diga dónde se ha equivocado. No. Es que, el cabrón, para curarse en salud y antes que todas las miradas vayan a fábrica y lleguen a él, se dedica a echarle la culpa siempre a todos los demás... A los del almacén, a las del laboratorio (donde me incluyo)... Vamos, que siempre nos echa la mierda encima a las criaturicas que estamos allí, intentando cumplir con nuestro trabajo. Y claro, así parece que todo el mundo en la empresa tiene la culpa de los problemas que surgen menos él.

Y esta vez me ha tocado a mí, evidentemente, que pa eso soy el último mono.
El segundo día que estaba yo trabajando, fue a la oficina diciéndole a la jefa en funciones (hermana del jefe), que cuando la Wiza está de vacaciones, la muchacha que se queda allí (o sea, yo), no hace las cosas bien y no salen como deben. Claro, que lo dijo cuando yo no estaba presente y no podía defenderme. Porque, ésa es otra. Cuando viene al lab a charlar conmigo, lo hace con su mejor cara, como si fuera muy amiguito mío. Pero luego el hijo de puta apuñala por la espalda y pisotea a todo el que se le cruza por delante.

Y la cuestión es que yo no me equivoqué. Oye, que sí, que me puedo equivocar un millón de veces, por supuesto. Y cuando eso pasa, lo admito y punto. Pero que el imbécil éste me quiera cargar el muerto de sus cagadas me toca un poco los wevarios. Porque está claro que no sabe hacer su trabajo...

Y es que el lab es lo que tiene: Que dice simplemente lo que hay, los resultados de lo que sale de fábrica... Y si en el lab algo sale mal, es porque de fábrica no venía bien. El lab sólo muestra resultados del trabajo de fábrica. Pero, claro, será la muchacha ésta, la Lou, que sólo lleva 5 años trabajando aquí, y no sabe hacer ná...
Me revienta la gente cobarde, falsa, lameculos, trepa y embustera, que no viene de frente.
Joé! Y no lo echarán de la empresa a éste, no. No caerá esa breva... ¿Pa qué? Si pa eso ya me tienen a mí, que me echan cada dos por tres, cuando ya no les hago falta...

Así que, eso, que hoy he tenido terapia de grupo. Con la Wiza, que ya ha vuelto de sus vacaciones, y con la muchacha de laboral y la de contabilidad, que sí estuvieron presentes en la oficina el famoso día "D". Y claro, ellas me lo han contado. Y también me han comentado que es bastante evidente que los jefes tampoco se fían mucho de él...

Me consuela saber que, a pesar de todo, aquí la gente sabe de qué pie cojeamos todos. Y está claro que hasta yo inspiro más fiabilidad y confianza que el endiosao ése, que se cree alguien en la empresa y no vale una mierda.

Ale, ya me he descargao... ;)

miércoles, 20 de mayo de 2009

En el INEM...

Bueno, pues ya. Ya se me ha pasado el momento nostálgico-reflexivo que tuve ayer. Ná, un momentillo de crisis que todos tenemos de vez en cuando. Pero, sí, ale, ale, ya pasó, ya pasó...

Lo que ocurre es que como esos momentos de bajón yo los tengo muy de tarde en tarde (pero los tengo, porque va a ser que a ratos soy de carne y hueso y, a ratos también, no me apetece disimular que no), pues luego vais y os preocupáis todos. ¡Güena gente sois, coño!

Pero no. Eso no puede ser, que no es plan. O sea que nada, hoy toca una sonrisa, ¿vale? Así mejor, ¿no? ¡Pos eso!
Que me estaba yo acordando ahora del genial Forges y sus chistes gráficos, y me he encontrado con uno muy explícito en el correo.

A ver... Como yo sigo en el paro (porque mi jefe, el muy... simpático (...!), no me quiere ver el pelo por la empresa, no sé por qué, con lo entretenido que es tenerme allí rompiendo cosas), y como yo me suelo reír hasta de mi sombra (será que mi sombra es un espectáculo ambulante y hay que reírse de ella, o será que las cosas hay que tomárselas con humor porque si no, apaga y vámonos), pues estaba aquí imaginándome llegar a la oficina del INEM y encontrarme con esta conversación, en vivo y en directo, con el muchacho que me sella la cartilla. Sí, ése que me mira con cara de condescendencia, porque la Lou vive muy agusto y muy bien, de vacaciones perpetuas.

Bueno, pues sería lo que me faltase ya, vamos... Tener una conversación así. No tiene una bastante con sus historias y sus movidas, para que vinieran a alegrarme el día, tocándome las narices y cachondeándose de esta manera, hablándome en estos términos.


Aunque, bueno, desde ya os digo que yo de adjunto preferiría a algún otro. Vamos, que sí, que no digo que la Claudia Schiffer no sea apañá, pero que puestos a elegir...
Una lista de posibles candidatos que pienso hacer. Vaya, y voy a empezar con ella ahora mismito.
:)

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Esto es normal?

Pues sí. Los lunes suelen ser un poco asquerosillos... Si cuando yo me quejo de ellos, no es por vicio o sin razón.
Y eso que la cosa hoy no iba muy mal del todo, es verdad, que para ser lunes hasta podría decir que estaba siendo muy tranquilita.
Pero ya antes de las siete de la tarde ha empezado a estropearse. Y media hora después, el porrazo contra el suelo.

Ná, que estaba yo muy tranquila en mitad de una clase de mates con un chaval de 3º de la ESO y las dichosas progresiones, y me ha llegado un mensaje al móvil.
Era la muchacha de laboral de la empresa, que me decía que cuando pudiese hablar con ella, se lo hiciese saber. Y claro, casi no había salido de la casa del crío y ya le estaba enviando a ella una perdida. Enseguida me ha llamado.

Pues eso, que mañana ya no vuelva al trabajo, que ya he terminado... Así, sin más. Y la criatura lo pasa mal, porque siempre le toca hacer el trabajo sucio que le manda el jefe y que él no se atreve a hacer. Me lo ha dicho la muchacha con un hilillo de voz que apenas se oía...

Lo cierto es que no es la primera vez que me echan de esta manera. El año pasado, sin ir más lejos, llegó ella al lab para decirme que al día siguiente ya no fuera... Pero es que cada año que pasa, se superan más. La patá que me dan habitualmente, se está convirtiendo en un puntapié con recochineo.

Supongo que esta vez me ha jodido que la chiquilla haya tenido que llamarme para decírmelo. Vaya, que me han fastidiado las formas, las maneras, y sobretodo, las prisas por quitarme de enmedio... ¿Dónde están esos quince días de antelación con los que deben comunicarte que el contrato se te acaba?
Debe ser que mi sueldo es una soga que mi jefe tiene al cuello y que le ahoga... Y, vaya, que puede (que necesita) prescindir de mí... Ay, no fuera verdad que le ahogara...

Lo cierto es que me ha pillado un poco de sorpresa. Vamos, que yo sé que cuando la campaña de aceituna se acaba, a mí me quedan dos telediarios. Pero hoy todavía estaban entrando muestras de orujo al lab. Y la Wiza ni siquiera se ha ido de vacaciones, que se supone que yo me quedo mientras ella no está. Y, coño, que no me habían dicho nada...
Total, una putada.

Y al volver a mi casa a las ocho y conectarme al msn, ya tenía la notita de la Wiza dejándome claro que se había quedado a cuadros; que ella no sabía nada y no se lo esperaba, pero que ya se había corrido la voz por toda empresa y la gente no daba crédito...

Claro que dan crédito, ¿cómo no lo van a dar?... Todos, absolutamente todos, saben que tenemos unos jefes que son un poco cabrones; que si hubiera oposiciones al más joputa, sacaban la plaza vitalicia sin estudiar...
En fin, supongo que como en todos sitios, así que, ¿para qué voy a decir más nada?

Lo peor es que sé, que cuando me vuelvan a llamar, volveré a ir. Que tendría que echarle un par de huevarios, plantarme y decirles en la puta cara que se fueran a tomar viento con su empresa y su poca vergüenza, que siempre me hacen lo mismo y ya estoy cansada. Pero nunca sería capaz de saltarles así. Y eso que, a ratos, ganas no me faltan...

Lo que pasa (y ellos saben) es que me gusta trabajar allí. Sí, a pesar de las putadas que nos hacen y que dejan a media humanidad alucinando. Pero la gente con la que trabajo es muy apañá. Las niñas de la ofi, que cuando se acercan al lab, ya saben que yo voy a dejar lo que esté haciendo para darles un achuchón (cosa que siempre viene bien para subir los niveles de ánimo y autoestima... Los suyos y los míos, ya veis); el encargado, que saluda a gritos; los muchachos del almacén, que siempre sonríen; los camioneros... Es que, salvo excepciones, la gente es agradable en todos los sentidos... O sea que sí, que me gusta estar allí. Excepto cuando llega el día menos pensado y me dan la patá, claro. Que tb suele ser demasiado habitual...

Y evidentemente, después de detalles negativos como éstos, cuando me vuelven a llamar y estoy trabajando allí, todavía tienen los santos cojones de preguntarme un viernes si el domingo por la tarde estoy disponible para ir a mojar un trigo; o me dicen:-"Me haría falta que el sábado vinieras a sacar muestras, que hay mucho trabajo atrasado"-. Por supuesto que digo que no, ¿qué esperaban? Si luego me echan cuando a ellos les viene bien...

Supongo que saben perfectamente que tienen la sartén por el mango, y que si tú no quieres trabajar, ya habrá otro que sí quiera; que le das una patada a una piedra y salen veinte mil criaturicas dispuestas...

Total, que así estamos esta noche. Un poco rebotá con el tema y, quizás, más jodía de lo que a mí me gustaría, porque se supone que esto iba a pasar tarde o temprano y todos lo sabíamos. Hasta yo...
Pero, claro, éste es mi problema y me preocupa a mí, ¿no?
:)