jueves, 31 de marzo de 2011

21 gramos de mí


"Anima magis est ubi amat, quam ubi animat"

Y esto, traducido al cristiano, viene a decir algo así como que
"el alma es más de donde ama, que de donde habita".

Pues... Debe ser cierto, porque me he dado cuenta de que mi alma es más tuya que mía. Vamos, que te pertenece a ti más que a mí. Y hasta ella lo sabe. Yo creo que lo supo hace tiempo. Mucho antes de que yo fuera capaz de enterarme...

Y no es que me importe. Al contrario, me encanta la idea. Porque es que yo tengo muy claro que tú sabrás cuidármela muy bien mientras esté contigo. ¿Con quién mejor?
Y sé también que cuando me haga falta y te la pida, me la devolverás sin problemas. Con una sonrisa en los labios y llenita hasta arriba de tu ternura y de tu cariño.

Pero es que además estoy convencida de que mi alma nunca podría encontrar un sitio mejor para quedarse. Ella sabe elegir bastante mejor que yo los lugares donde cobijarse. Y yo eso lo observo cuando la acaricias de la forma en que lo haces. O cuando le haces cosquillas... O cuando la abrazas y la besas y la haces tan feliz.

Porque también sé que cuando mi alma y la tuya están juntas, son una sola. Y la tuya sabe cómo curarle a la mía todos sus miedos y todas sus dudas... Que no son pocos...
... Porque cuando ellas dos se miran de frente, se entienden perfectamente. Desaparecen todos los abismos, y ya no hay distancias, ni cercas, ni mares, ni largos años...

sábado, 26 de marzo de 2011

Filosofando...

Hay una teoría que asegura que cuando un niño viene al mundo, sabe todas las respuestas. Sí, sabe todas las respuestas a esas preguntas que luego, durante todo el resto de nuestra vida, intentamos responder.

Cuando nace un niño, trae el conocimiento de todas las Verdades Universales de la vida, y también de la muerte.
Tiene una lucidez y una clarividencia que ya la quisiéramos el resto de los mortales a nuestra edad. Y por supuesto, esos críos tan pequeños ven cosas que nosotros somos incapaces de ver.
Esta teoría también dice que cuando los niños aprenden a hablar, empiezan a olvidar todo eso que saben. Quizás para mantener el secreto del Conocimiento, ¿no? Porque es que luego se pasan (nos pasamos) toda la vida intentando volver a recordarlo. O, al menos, descubrirlo.

Creo que todo esto me suena de mis clases de Filosofía de COU, pero no estoy segura. De lo que sí me acuerdo es de que Platón aseguraba que las almas están en el mundo inteligible de las Ideas, empapándose de todas esas Verdades, y que cuando nace un crío, un alma de ésas baja al mundo sensible (o mundo material) y se cuela en él. Evidentemente, sería lógico pensar que ese alma llega al niño sabiéndolo todo, ¿no?
Pero la cuestión es que, cuando los críos nacen, como no saben hablar, pues no nos pueden contar nada de lo que su alma ha visto en ese mundo suprasensible.

Bueno, pues yo supongo que eso es verdad porque cuando mi sobri me mira con esos ojazos que Dios le ha dado, parece que quiere decirme millones de cosas. Parece que está a punto de soltarme todo un monólogo intentando "iluminarme" con esa sabiduría que seguramente tiene, pero que no puede demostrar.
Y eso, que no. Que sólo me mira y se calla... Ea, si no sabe hablar, ¿pa qué se va a agobiar la criatura, que aún no tiene edad? :)

Y cuando bailo con ella, porque yo por supuesto bailo con mi sobri intentando que se duerma, la observo y veo cómo se queda mirando fijamente a la pared, donde no hay nada (ni siquiera un triste cuadro). Y sonríe...
Digo yo que algo debe de ver que, ni yo ni su madre, somos capaces de apreciar, ¿no?


Hoy, a puntito de cumplir 7 meses... :)

lunes, 21 de marzo de 2011

Ciudadano 'encabronao'

Claro, si es lógico...
Cuando un ciudadano de este país, y tal y como está el tema, es entrevistado por un periodista (o lo que sea), que más que preguntar, se dedica a tocar los hue... Quiero decir, a tocar las narices..., pues evidentemente luego pasa lo que pasa.
:)

Ale, gente, feliz semana.


jueves, 17 de marzo de 2011

Pues... He fracasado...


Pues sí, gente, sí... A pesar de intentarlo de todas las maneras posibles desde que empecé a ir a su casa, al final no hemos conseguido ná de ná.

Esta mañana me llamó la madre de la petarda de 11 años. Ná, para decirme que lo íbamos a dejar porque no veía resultados. (-"¿Ya te has dado cuenta de lo que te llevo diciendo desde los comienzos?"-). Me ha pedido que fuese a su trabajo para pagarme las últimas clases que me debía y para comentarlo todo...

Y yo, pues me lo he tomado con calma. Tampoco he salido corriendo, la verdad. Seguramente, porque ni me apetecía, claro. Así que, después de desayunar tranquilamente con mi madre y de comprar el pan, allá que he ido y allá que hemos hablado la madre de la susodicha petarda y yo en su despacho.

Pues eso, que me ha dicho que la niña no me hace caso (-"Si no te hace caso ni a ti, ¿qué esperabas? ¿Que a mí sí?"-), y que quizás debería haberme puesto más seria con ella desde el principio. Y yo:-"¿Más todavía? Pero si nunca he estado tan seria con nadie, joé"-. Porque ya que tienen clases extras, intento hacerles las horas amenas a las criaturas. Pero como con esta niña no se podía, no lo hice ni una vez...
Me ha comentado que estoy dos horas con la cría, pero que cuando yo me voy, ella se tiene que quedar con la petarda hasta las once de la noche haciendo deberes. Y así no hacemos nada. Ya... ¿Y a mí qué me cuentas?
Pues menos mal que yo siempre le he dicho la verdad y nunca le he ocultado nada a la doña, porque si no pensaría que la madre me estaba echando la culpa de los malos resultados de la niña. Porque se lo dije desde el principio. Porque nadie podemos hacer lo que tiene que hacer ella misma. Porque si la niña no quiere, ni yo ni nadie podemos hacer nada... Y a pesar de todo, accedí a darle clases a la petarda por compromiso y por la amistad que desde siempre me une con su madre, que si no...

Me ha dicho también que se había dado cuenta de que la niña y yo no nos llevamos bien, porque para su hija es un alivio cuando yo no voy, y para mí (¿para qué os voy a engañar?) pues también. Y claro, es lo que yo digo: Si para llevarme bien con la cría le tengo que reír todas las gracias y dejar que se me suba a la chepa, pues no, no me llevo bien con ella. Ni me llevaré nunca. Porque además, ni soy su amiga, ni quiero serlo.
Y que conste que a mí me sienta fatal estar de mal rollo con alguien, porque me gusta llevarme bien con todo el mundo. Y mucho más, si nos tenemos que ver todos los días. Pero ya os digo que con la cría era imposible. Que le dabas una falange de un deíllo, y se pillaba el brazo entero y parte del otro...

Eso sí, no le digas a la madre que la niña está muy consentida aunque sea lo más evidente del mundo porque te dice que no, que es que sólo tiene 11 años...
Sí, ya, 11 años y la otra tarde se puso a hacerle, según la petarda me estaba explicando literalmente en ese momento, una pajilla al perro.
Yo me quedé a cuadros, pero a su hermana de 16 años se le cayó la cara al suelo cuando vio que sujetaba al perro boca arriba y lo sobeteaba por cierta parte. -"Pero niña, ¿dónde has aprendido tú eso?"-. Porque en el colegio de monjas al que va, no creo yo, ¿no?... ¿O sí?

Total, que al salir del despacho de la madre, y a pesar de saber que he hecho todo lo que he podido con la dichosa niñata; a pesar de tener claro que yo sólo he ido a intentar ayudarla, pues realmente me he sentido muy mal. Y quizás es eso, el mal sabor de boca que deja el fracaso...

lunes, 14 de marzo de 2011

Talué

Pues sí... Os he hecho caso y ha funcionado. De frente y con la cabeza bien alta, arropaílla con todos vuestros achuchones virtuales. Justo así he ido a cruzarme con los susodichos malajes.

Y vaya, que los fantasmas no han podido quedarse y seguir ahí. Se han dado cuenta de que perdían el tiempo y se han tenido que ir aburriítos. O eso, o que se han planteado muy seriamente que igual con un diablillo no tienen ná que hacer. Vamos, que pa bicho, pues ya estoy yo, que cuando me pongo, puedo tener una mala leche que pa qué... :)

De todas formas, espero que no vuelvan. Y si lo hacen, que ya sabemos que algunos son mú cansinos y no se enteran de cuando no son bien recibidos, pues como ya tenemos una ligera idea de cómo mandarlos a tomar viento, lo volveremos a hacer sin mayores historias...
Esto es como escalar el Everest. La primera vez te cuesta la vida. Pero las siguientes, se hace mucho más fácil, ¿no?
Vaya, digo yo, que yo no he subido nunca. Aunque imagino que será así, más o menos... ^^

Pues bueno, la liberación ha sido justo después de ir a buscar a un amigo que tengo. Sí, porque le conozco bien y sé que él no me va a decir nada cuando me vea. Ni me va a preguntar nada, ni va a querer saber nada, ni ná ni ná.
Él sólo me va a sonreír y, cariñoso como él solo, me va a dar un abrazo...
A ver, que los vuestros también están geniales y me hacen sentir muy bien siempre. Que no sé qué he hecho para mereceros, la verdad... Y que muchas gracias.
Peeeeeeero claro, donde se ponga un abrazo físico de verdad, de esos que te quitan todos los miedos de golpe, pues... ¿qué queréis que os diga? :)

Y es que aún no he encontrado mejor medicina que ésa para los dolorcillos del alma de los que os hablaba el otro día...
Ni ibuprofenos, ni paracetamoles, ni ná de ná... Un abrazo sincero y que arda Troya...
:D

jueves, 10 de marzo de 2011

Fantasmas del pasado

¿... Y qué haces cuando los fantasmas del pasado vuelven de nuevo a tu vida? ¿Qué haces cuando tú creías que ya habías conseguido dejarlos atrás por fin y que habían desaparecido pa siempre? ¿Qué haces con esos fantasmas que de pronto y sin saber muy bien por qué, vuelven, y que traen otras caras, otras formas, pero que son los mismos, al fin y al cabo?
¿Qué haces, eh, eh, eh?

Pues mira, lo primero que haces es acojonarte lo que no está en los escritos. Porque resulta que eso no lo puedes evitar. Y es que todo lo que te hicieron pasar en su momento, de golpe vuelve a aparecer delante de tus ojos en una décima de segundo.
Porque sí, porque los reconoces enseguida y cuando percibes la primera cadena que arrastran, te pones en guardia.
Es cierto, sí, sí. De verdad. Te pones a la defensiva sin darte cuenta. Pero, y sin darte cuenta también, te pones a temblar como una hoja. Y por lo bajo se te escapa un lamento que sólo puedes oír tú:-"No, joé, otra vez lo mismo, no"-.
...

Cuando los fantasmas del pasado vuelven y se convierten en fantasmas del presente, no queda otra que volver a torearlos. Pero claro, esta vez se supone que deberían poder torearse mejor que la otra vez. Sí, porque ya sabes quiénes son y cómo se las gastan. Ya sabes hasta dónde son capaces de llegar los muy cabroncetes. Y aunque haya pasado el tiempo, son los mismos perros con distinto collar. O sea que, por tu salud emocional, ya no les dejas llegar tan lejos.
Vamos, que te plantas a las primeras de cambio, apretando los puños y los dientes, con la decisión del que no quiere volver a sufrir la misma decepción. Porque hacen daño, claro que sí. Pero ni punto de comparación con lo que podrían hacer si les dejaras una chispa de margen de maniobra.

Así que nada de permitirles que te vuelvan a destrozar. Nada de volver a pasar por lo mismo de nuevo. Ni hablar de eso. Por favor, que la experiencia que ya has conseguido anteriormente se tiene que notar, ¿o no?
¡Pues eso!
...

De todas formas, y a pesar de tener tan claro todo esto, hoy necesito un ibuprofeno para los dolores del alma... ¿Alguien tiene uno?

martes, 8 de marzo de 2011

Mujeres

"...Me estremecieron mujeres,
que la Historia anotó entre laureles,
y otras desconocidas gigantes,
que no hay libro que las aguante.Me han estremecido
un montón de mujeres,

mujeres de fuego,
mujeres de nieve..."


jueves, 3 de marzo de 2011

El arte de saber hablar

Es que estoy convencida de que eso es un arte. No se trata de hablar por hablar, no. Eso lo sabemos hacer todos y no tenemos ningún problema para ello. Hasta por los codos hablamos, vaya.

Pero yo me estoy refiriendo a hablar. A saber cómo llegarle a cada persona para intentar entendernos con ella. A saber cómo comunicar lo que queremos decir y que podamos conectar con quien tenemos enfrente.
Porque sí, porque cada uno somos un mundo y a cada uno se nos llega de diferente manera. Cada uno tenemos nuestro carácter, nuestra forma de ser, nuestra manera de ver las cosas, nuestras experiencias y nuestras historias...
Y claro, para hablar, hay formas y formas. Y si acabas de conocer a alguien, el tacto que se requiere es mucho mayor. Vamos, que tampoco sabes nada de su vida y de sus movidas, como para entrarle a saco o tantearlo con conversaciones que no vienen a cuento, ¿no? Vamos, digo yo...

Y la cuestión es que conozco a mucha gente que no sabe hablar. Bueno, me meteré yo también en el saco, no vayamos aquí a ser más papistas que el papa...
A ver, somos mucha gente la que no sabemos hablar... Sí, definitivamente, ahora mejor. :)
Y claro, si no sabemos hablar, pues mucho menos escuchar. Que para escuchar hay que estar una mijilla más entrenao, ¿eh? Plutarco tenía razón.
Y bueno, si no sabemos hablar ni escuchar, discutir ya ni de coña. Difícilmente se podrá discutir cuando no hablamos con coherencia y no escuchamos con empatía. Que ahora me estaba refiriendo a discutir en plan guay, ¿eh? A discutir buscando soluciones y aprendiendo todos algo. Vamos, lo que viene siendo discutir constructivamente.
Porque es que tengo clarísimo que discutir, siempre supone un mayor esfuerzo psicológico que hablar. Pero mucho mayor, ¿dónde va a parar? Que a veces (por no decir siempre) acaba uno agotado después de una discusión. ¿O me vais a decir que no?

Por eso yo personalmente sólo discuto con quien vale la pena y con quien me va a aportar algo. Si no, ni me lo planteo, vaya. Que no pierdo el tiempo con quien no merece la pena, vamos. Porque aparte de que es complicao discutir con una persona, como para encima hacerlo con alguien que ni te va ni te viene, y además, te importa un pimiento, ¿no?
:)