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lunes, 20 de junio de 2016

De graduaciones y otros fiestorros

Yo alucino con estas moderneces que tenemos ahora. Y es que nos pasamos el día adoptando costumbres de todas partes para asimilarlas como propias. Especialmente las americanas, porque a nosotros nos gusta tó lo americano. Hombre ya... Aunque mira, tampoco tienen por qué ser sólo de allí, ¿eh?

A ver... Celebramos jalogüín, el día de San Patricio, el año nuevo chino, despedidas de solter@ desfasás, primeras comuniones como si fueran bodas... Y, por supuesto, nos graduamos. 

Cuando yo estaba en el colegio, eso de graduarse era impensable. Algo que no se hacía por aquí. Eso sí, veías las pelis extranjeras y pensabas:-"Jo, qué guay"-. Y enseguida pensabas:-"Pero jo, qué estrés con el temita del baile de graduación, que tenga que venir el chico a pedirte ir con él... Uff, quita, quita..."-.

Y de no hacer nada de eso a ahora... Porque es que ahora hemos llegado a un punto, que es que se gradúan hasta los micos de las guarderías, con toda esa parafernalia de birretes, togas, becas y demás... ¿Pero qué me estáis contando?

No te digo yo que cuando terminas la Carrera pues no se haga, porque sí, porque ya acabas y tal. O vale, en 2º de Bachillerato, que también terminas una etapa importante, difícil, y no todo el mundo va luego a la universidad.

Empezó haciéndose así, ¿no? Al terminar la Carrera ná más.
Pero es que ya hemos llegado a un extremo que pa qué con las modas... ¿En la guardería? ¿En infantil? ¿En serio es necesario para el normal desarrollo de los niños? ¿Que si no se hace, se traumatizan? ¿Que ahora hay que motivarlos de una manera especial? ¿Para que no pierdan el interés o algo? Yo qué sé.

A ver, en mi época se hacía una fiesta fin de curso con chuches y música, y punto. Y tampoco estamos tan traumatizados porque no nos hicieran una graduación de esas, tó solemne en el salón de actos, ¿no?



Pienso que estamos "apollardando" a los niños. Que cada reforma educativa que se hace es a peor. Que cada historia que se inventan ayuda a que la cosa empeore un poco más. ¿Qué es eso de que no se pueda corregir un ejercicio con boli rojo, no vaya a ser que el chiquillo pille depresión? ¿O que los chavales promocionen cuando ves que a junio han llegado con cinco asignaturas suspensas?
Esto, que a mí me parece mucho más serio e importante, está claro que no lo es tanto.

Vale, que me he ido por Úbeda. Volviendo al tema de las graduaciones, pienso que en realidad es una fiesta para los padres más que otra cosa. Para que puedan sacar sus cámaras y hacer cienes y cienes fotos y vídeos por un tubo y luego puedan enseñarlas, publicarlas y colgarlas por ahí con todo el amor de padres.
Además, que sí, porque luego son un espectáculo cuando te dicen:-"Es que mi niño se ha graduado"-. 
Y tú:-"¿Cómo?"-. 
Y ellos:-"Sí, en la guardería"-. 
0_0
¿Y en lactancia materna? ¿Se graduó en su día en lactancia materna también? Ainssss...

No sé a vosotros, pero ya os digo que a mí me suena rarísimo. Quizás porque no tengo hijos. Si los tuviera, supongo que también tendría que pasar por el momentazo graduación en cada etapa, claro. 
Pero ea, desde la objetividad que me da verlo todo desde fuera, sí que me suena raro de coj**nes.

P.D: Igual he exagerado un poco con el tema, pero es que hay cosas que veo que de verdad claman al cielo. Pero eso, sólo y exclusivamente, desde mi punto de vista, por supuesto. 
Ahora ya, vosotros, los que sois padres, o vosotros, los que sois maestros, o vosotros, los que no lo sois, me podéis dar el vuestro.
;)




miércoles, 18 de febrero de 2015

Conversaciones callejeras

Seguro que muchas veces habéis sido testigos de conversaciones de personas desconocidas, en la calle, justo cuando pasabais por su lado.
Bueno, más que conversaciones, son los retazos sueltos de una conversación. A veces sólo, una frase.

Vale. Pos aquí una selección de las que he ido escuchando y apuntando por las maravillosas y singulares calles de Graná. No descarto próximas entregas. :)


1) Una pareja de etnia gitana, granaínos de pura cepa, de unos 60 años de edad y parados en medio de la calle. Y se oye la voz de trueno de él:
-"¿Qué quería ni quería? ¡Asistenta social!"-.

Ea, ya lo sabéis. Ahora, a las amigas, amantes y/o/u queridas, se les llama asistentas sociales. O bueno, viceversa, que también puede ser, ¿no?
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2) En una procesión de Semana Santa, la madre a un niño de 3 ó 4 añillos, vestido de penitente:
-"No te separes del grupo, que tenéis que ir todos juntos. No vaya a ser que te pierdas en medio del gentío, y bla bla bla, bla bla bla... Pero bla bla bla... bla bla bla"-.
Y el crío, esperando a que terminase toda la retahíla de consejos y advertencias:
-"Ci, mami, ¿pero cuándo nos vamos pa la caza?"-.

Angelico el niño, que estaba ya hasta el mismísimo capirote de toda la historia y quería irce pa zu caza.
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3) Un par de muchachos jóvenes de la Granada más profunda, dentro de un coche parado en la calle:
-"Chás compae, mira. El GPS está fatá. Un día me dirá que estoy en Alemania y que gire a la derecha"-.

Aclaración: El chás compae, en granaíno, viene a ser como el mira, tío en cualquier otro sitio. 
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4) Un matrimonio de jubilados paseando por la calle, y en medio de su conversación, se oye a la mujer decirle al marido:
-"Hay que ver cómo eres, ¿eh? Pa ná sirves y pa tó estorbas"-.

Vamos, que no pude evitar reírme en voz baja y por supuesto me apunté el refrán porque me encantó. Así que, el día que yo me ponga tó sentenciosa, se lo suelto al primero que se me lo merezca.
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5) Una cría de unos cuatro años, parada en la acera delante de su madre, con los brazos en jarras y soltando la lindeza:
-"Mami, es que no entiendo por qué yo estoy tan dura y tú estás tan fofa"-.

Benditos niños. Pero ea, es lo que tiene la edad, chiquilla, que aún no sabes (y no te preocupa) lo que son las arrugas, las canas, la celulitis, el foferío... Ya llegará el día, ya.
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Pero vaya, que no hay que irse a la calle para oír algo así. Que el otro día la madre de mi sobri me llamó por teléfono para contarme la última ocurrencia de la churumbela. Sí, podría escribir cienes y cienes de entradas sólo con las perlas que suelta la jodía niña. Os recuerdo que ya escribí una, hace casi un par de años. Entrada AQUÍ.

Bueno, pues el caso es que la niña le preguntó dónde había estado y su madre le dijo que había estado comiendo conmigo.
La niña:-"Ah, ¿con tu amiga Lourdes?"-.
Su madre:-"Sí, con ella"-.
La niña:-"¿Y le has dicho que tengo 4 años?"-.
Su madre:-"Bueno. Lourdes ya sabe que tienes cuatro años"-.
La niña:-"¿Y también sabe que tienes el culo como de gelatina?"-.

... Silencio...



Ala, ahí la llevas.
:)


martes, 2 de diciembre de 2014

Top Ten de mi infancia

Mis meriendas.



Mi primer libro.



El personaje.



El programa de la tele.



Mis juguetes favoritos.



Las chuches.







Mis primeros cuadernos.



Mi primer videojuego.



El álbum de cromos completado.



Mi peli favorita.





sábado, 20 de septiembre de 2014

¡Mierda, cagao, culo!

Hace un momento que he terminado de ver la peli "La guerra de papá" en la 1. Sí, era en "Cine de Barrio". No digáis ná. :)

Y sí, ya la había visto antes unas pocas veces, pero ea, no me puedo resistir a esos clásicos tan ochenteros.

Y es que en estas películas aparecen todos los tópicos de aquellos años en los que a mí me tocó vivir, justo con esa edad. Cuando te decían que todo era pecado y cuando, por poco que hicieras, te aseguraban que te morirías y vendrían los demonios para llevarte al mismísimo infierno. Ea, las cosas que nos metían en la cabeza cuando éramos pequeños.

Y ya no es sólo lo machista que puede llegar a ser una película de aquella época (-"Las mujeres, a la cocina"-), o las barbaridades que se ven en la pantalla y que ahora serían impensables y censuradas (la madre y el pediatra, fumando en la consulta). No. 
Es la cara del crío protagonista. Su inocencia, su curiosidad, su querer saberlo todo... Y su no entender nada.



Y viendo la película, no he podido evitar ponerme en su piel, y pensar (y recordar también, porque yo ya he pasado por esa edad), que cuando somos pequeños no es tan genial, tan estupenda, ni tan fácil nuestra vida como creemos recordarla cuando pasan los años.

Porque sí, porque he pensado en lo triste que es que no te tengan en cuenta para nada. Que todo el mundo piense que no tienes sentimientos o que estos no son importantes; o que no te afectan las cosas que te dicen o que oyes, cuando en realidad, a esa edad todos somos esponjas.

He recordado el miedo que tienes a que te dejen solo, el miedo a la oscuridad. He recordado el no entender las cosas, que no nos las expliquen y que nos traten como si fuésemos tontos.

He visto la cara del niño en todas las escenas y sabía exactamente lo que estaba pensando y lo que estaba sintiendo.



Ya digo que me he visto identificada en él, y eso que ya hace más de treinta años que yo estuve allí.
:)

martes, 8 de octubre de 2013

Esa bendita inocencia

El año pasado vi una peli en la televisión... 
Bueno, a ver, vi alguna más, claro que sí. Pero yo me acabo de acordar de una en concreto. Era una de esas películas típicas de los domingos por la tarde en Antena 3. Lo que viene siendo un bodrio de esos tan repetidos las tardes de finde invernal. Pero bueno, como hacía día de sofá, manta y peli, pues aquello fue lo que tocó.

De la película no me acuerdo ni de cómo se titulaba, ni de quiénes eran los actores, ni de nada. De lo único que sí me acuerdo es de un detalle. A ver si alguno de vosotr@s me puede ayudar y recuerda haberla visto también.

La historia a grandes rasgos, era más o menos así: Una familia blanca adoptaba a un bebé de color, cuya madre era drogadicta y a la que le habían quitado la custodia. Ella había entrado en un centro a intentar desintoxicarse. (¿Veis? Justo lo que decía: Trama de domingo por la tarde en Antena 3...).

El crío, cuando tenía tres o cuatro años tuvo una conversación con su hermana adoptiva, que fue lo que realmente se me quedó grabado de toda la peli. 
Sentados los dos en el suelo, la hermana, de unos catorce o quince años, le decía al niño:-"¿Pero no ves que no somos iguales? Mira nuestras manos... ¿Qué diferencia ves?"-.
Y el chiquillo, con toda la naturalidad del mundo, y poniendo su mano encima de la de ella, le dijo:-"Bueno, tu mano es más grande que la mía"-.



En aquel momento me di cuenta de que es verdad eso. Los chiquillos nunca tienen prejuicios de ninguna clase. Somos los adultos los que, si no tenemos cuidado, se los inculcamos, aunque sea sin querer. Pero sí, lo hacemos.

Los niños no suelen juzgar. No ven diferencias en las personas. Me tratas bien, molas. Me tratas mal, eres un estúpido y no me gustas. 
Que seas blanco, negro, chino, extraterrestre, rico, pobre, guapo o feo, no les importa. No, porque estoy totalmente convencida de que ellos pueden verte por dentro y es nada más que eso lo que realmente les mueve.


jueves, 19 de septiembre de 2013

-"Ven a jugar con nosotros..."-.

Vale, y ahora en serio... ¿No os da una miaja de repelunno la niña de Yomvi? Porque a mí personalmente, vamos, es oler el anuncio en la tele y recorrerme un escalofrío por la espalda...



No sé. Ná más ver a la jodía niña, tó siniestra, me viene a la cabeza el recuerdo de las dos hermanas gemelas que el niño de "El Resplandor" se encontraba en aquel dichoso pasillo cuando iba con su triciclo...



Que no se parecen en ná, ya lo sé, pero a mí me da el mismo mal rollillo.

Desde luego, si lo que querían con el anuncio era generar algo así como ansiedad, conmigo ya os digo yo que estos señores de Canal+ lo han conseguido. 
:)

domingo, 9 de junio de 2013

Cuatro de cuatro

Y hoy, día de la Cuarta Carrera de la Mujer en Granada, allí hemos estado de nuevo, como todos los años.
Desde que empezaron, no nos hemos perdido ni una. Y digo yo que mientras podamos, allí seguiremos acudiendo todas las veces.



La salida - Fotillo de la Lou


El camino - Fotillo de la Lou


La llegada - Fotillo de la Lou


El ambientazo - Fotillo de la Lou
Hay que reconocer que cada año que pasa, se superan más los de la organización. Y sí, también se supera pero con creces el número de participantes, la solidaridad, el buen rollo...

Hasta mi sobri quería participar este año. Eso sí, con una camiseta como la de todos, por supuesto. Y aunque no había ninguna de su talla, eso a ella le ha dado igual. Ella quería su camiseta y su dorsal...


Parece un vestido, pero no - Fotillo de la Lou

Lo que no ha tenido desperdicio ha sido la conversación que he podido mantener con ella esta mañana. Todavía no tiene ni tres años, pero parece una vieja ya.
Estábamos sus padres, ella y yo. Y le pregunto a la niña por su hermanito, (que nacerá en octubre y se llamará Javi).

Ella:-"Javi será el príncipe... Yo soy la princesa"-.
Yo:-"¿Ah, sí? ¡Qué bien!"-.
Ella que sigue:-"Claro. Papi es el rey y mami es la reina"-. Me mira a mí, se queda un segundo callada, y me suelta la tía, así, a bocajarro:-"Y tú... Tú no eres nada"-.

¡La madre que la parió! ¿Pos no me ha deprimío la jodía niña?

Menos mal que la quiero un montón, me dedica esas sonrisillas tan picaronas, y además me deja hacerle fotos, que si no...

:)
En mitad de un 'olivar urbano' - Fotillo de la Lou


sábado, 16 de marzo de 2013

Placeres de la vida

Debe ser que cuando somos críos, disfrutamos al cien por cien de las cosas aparentemente más insignificantes.  
Es triste que con los años vayamos perdiendo esa capacidad.

Gente, me ha encantado este vídeo, con tó lo simple que es.
¡Buen finde!
:)



viernes, 28 de septiembre de 2012

Cada cosa a su edad

Es gracioso comprobar cómo las cosas pierden importancia con los años. La de tonterías que nos preocupaban y que nos tenían agobiados durante semanas cuando éramos cocos, ¿verdad?

A los 8 años, por ejemplo, nos parecía dificilísimo aprender a dividir por dos cifras. Y ea, podía ser un estrés no saber hacer las divisiones que el profe de turno había mandado... "Me va a suspender, me va a suspender...". Angelicos nosotros, que ya estábamos traumatizados desde críos.

A los 15, andábamos agobiados con cualquier amistad y/o con cualquier noviete. Ahora, si lo recordamos, nos hace hasta gracia... Pero claro, Fulanita le había contado a Menganita algo que no era verdad, y Menganita se había enfadado contigo y no te hablaba porque sentía que la habías traicionado. Y a tó esto, la jodía Zutanita, ahí, metiendo cizaña... 
Ay, qué época más tierna la adolescencia. Insufrible sí, pero tierna. Por suerte, aquello ya pasó, y yo ni de coña volvería, así que...

A los 18, bastante agobio teníamos con los estudios, con las notas, con la universidad... Con no saber qué estudiar, dónde entrar, no tener suficiente nota... 
Entonces te reías de las preocupaciones que pudiste tener con 10 años, porque las de los 18 eran las importantes. Eran las que vivías en esos momentos y eran las que te preocupaban a los 18, por supuesto. Pero eso, que también pasaron.

A los 25, no saber qué hacer con tu vida, con el tema del curro y las historias... Bueno, con el tema del curro muchos seguimos agobiándonos también en la actualidad, que quede claro, ¿eh?

Y todo esto ha venido a que, al volver esta tarde de la calle, he entrado en Twitter y me he encontrado con un tweet publicado por uno de mis alumnillos de Bachillerato:
"Veo a mi hermano pekeño y recuerdo cuando eraa como el q tiempos akellos sin preocupaciones.... "
(Disculpad las faltas de ortografía. Ni comas, ni tildes, ni ná... Y para rematar la faena, esas "k" del demonio. Ainssss. Se ve que a ratos no hago nada bien mi trabajo).

No he podido evitarlo y he tenido que contestarle: 
"Tiene guasa la cosa, porque yo os veo a vosotros, con vuestros 17 añitos, y pienso lo mismo... ;)"
(Ahí, sin faltas ortográficas, y mostrando al mundo que se puede poner una frase coherente sin comerte la mitad de las letras. #Aversiaprenden...). 

Y es lo que decía. Nada nuevo bajo el sol. Cada cosa a su edad. Y cada preocupación, con su tiempo. 
:)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

"¿Qué quiere decir...?"

Si digo que los niños son muy curiosos con el mundo que les rodea, no digo nada nuevo. Que todo lo que les llama la atención quieren saberlo y que no se contentan con cualquier respuesta, tampoco es nuevo.

Porque es que resulta que mientras crecen, aparece una etapa en la que todo lo que hablan empieza por un:-"¿Por qué... ?"-. Luego hay otra etapa en la que se dedican a las hipótesis, y siempre comienzan la pregunta con un:-"¿Y qué pasa si...?"-. Para terminar con una etapa de afianzamiento del lenguaje:-"¿Y qué significa...?"-.
Tengo un vecinillo de 7 años que tiene a la madre aburrida. Pero que cuando ella no le da una respuesta que él pueda considerar oportuna o adecuada, o simplemente el chiquillo no se queda muy conforme con lo que oye, le dice:-"Bueno... Mejor me voy a internet a buscarlo, mami"-.

Pues eso. Que hay que aprender a explicarles muy bien las cosas a los críos para que ellos las entiendan sin demasiados problemas. Pero sobretodo, y muy importante, hay que tener muy muy muy claro que es lo que están preguntando exactamente.
Más que ná, para que luego no haya quebraderos de cabeza innecesarios...
:)


lunes, 6 de junio de 2011

Leyendo, que es gerundio

¡¡Jopeeeeeee!!
Que yo conozco gente con Carrera y con Másteres y Miércoles del Universo que en voz alta no son capaces de leer ni la mitad de bien de lo que lee esta churumbela. Y con un inglés tan fluído como el suyo, mucho menos. Hay que ver...

Y vamos, ya lo de que la gente se divierta leyendo y divierta a los que están alrededor con esa lectura, eso ya es de premio. Sí, de premio Nobel de Literatura, por lo menos.

Es que está claro que hay que inculcar a los críos el hábito de la lectura desde el primer momento, ¿a que sí?
:)



Ale, gente, feliz lunes y feliz semana entera.
:D

lunes, 11 de abril de 2011

Psicología inversa

Pues eso. Que a ver si aprendemos a tratar a los críos para no obligarles a hacer lo que no quieran, ¿vale?
¡Pos yastá!




:)
Ale, gente, feliz semana.

viernes, 25 de febrero de 2011

Esas cosillas que me cuentan (II)

Creo que lo dije en algún comentario del post anterior: Me compensa bastante dar clases particulares por las satisfacciones que me dan los chiquillos. Si no, seguramente no podría aguantar que alguno se me subiese a la chepa de vez en cuando. O que sólo lo intentase...
Además, que sí, que me mola conectar con cada crío. Sobretó, con los de 15-17 años. Será que se me da mejor manejarlos, y además, aprendo de ellos lo que no está en los escritos. Simplemente al escucharlos y ver cómo piensan, cómo actúan y cómo se mueven en el mundo...
Que, bueno, realmente no sé cómo pueden moverse, porque la moda de ahora es llevar el pantalón tó caío, enseñando la ropa interior. Que si se descuidan, se les van hasta los tobillos. Eso debe ser algo así como la leche en pepitoria para ellos.
-"Niño, que se te caen los pantalones"-. Y el niño me dice:-"No, mujer, si es que estos son así"-. Aaaaah...

Tuve un alumnillo de 16 años que me contaba que quería tener novia simplemente para ponerle los cuernos. Y yo:-"¿Cómo? ¿Sólo quieres tener novia para engañarla con otra? ¿Y eso pa qué?"-. Joé, nene, que no tienes ni pizca de conciencia...
Y él:-"Es que a mí ya me lo han hecho..."-. Y yo:-"Pero, ¿qué culpa tiene de eso la chiquilla que sea tu novia a partir de ahora?"-. Golpecito a su conciencia, que luego le sirvió. Menos mal...

Las muchachas suelen ser más discretas para eso y les cuesta más contarme sus cosas. Pero eso sí, contar las cosas del resto del mundo les sale de escándalo. Se ponen verdes las unas a las otras... Vamos, que eso no ha cambiado con las nuevas generaciones. :)
De todas formas, alguna vez me llega una chiquilla que me cuenta, por ejemplo, que le gusta un muchacho de su clase (repetidor, importante la observación, porque los muchachos de su edad son unos críos y no les dicen absolutamente ná); pues eso, que le gusta pero que es un poco cerdo, porque lo intenta con todas y cuando consigue lo que quiere, si te he visto no me acuerdo. Que ella sabe que no debería gustarle porque no le conviene, pero le gusta y no lo puede remediar...
¿Y yo? ¿Qué le voy a decir yo? ¿Que eso nos pasa a todas y que nos gustan los macarras desde tiempos inmemoriales, no se sabe por qué? Vamos, que debe ser otra ley universal de esas...
Y se lo digo:-"Pero, chiquilla... Si es ahora con mi edad, y veo tíos de mi quinta o mayores que yo que tontean con todas las que se les ponen a tiro como si tuvieran 15 años... ¿Tú te crees que no es triste que no hayan evolucionado nada desde sus verdaderos 15 años?"-.
Y la cara de espanto que me pone ella es para enmarcarla...
-"¿Así vamos a estar toda la vida?"-.
Pues sí, jamía, sí. Acostúmbrate, porque esto es así.

Con los de Primaria, aunque son más petardos y más latosos (ya sabéis, y si no lo sabéis, os remito al post anterior), también he dado con alguno muy gracioso.
El del año pasado tenía 9 años, y se pasaba toda la hora de clase reptando por encima del sofá y por encima de la Lou. Y cuando yo conseguía que se estuviese un rato sentado a mi lado, él cogía mi brazo y se lo pasaba alrededor de sus hombros, así en plan -"Abuela, cuéntame un cuento"-.

Pero el cuento me lo contaba él:-"Yo es que no quiero hacer los deberes, ¿sabes? Yo lo que de verdad quiero es vivir la vida"-.
¡Joéte ya! Intenta después explicarle al mico que hay tiempo para todo en esta vida, cuando tiene tan claro lo que quiere.
Me encanta ese derroche de lógica aplastante que tienen estos churumbeles...

Pero en mis casi 20 años de profe particular siempre digo que hubo un antes y un después. Siempre la pongo como referencia porque la jodía niña me daba clases a mí. Una cría que, sin haber cumplido los 10 años, me hablaba de su novio y me hacía unas preguntitas que pa qué...
Concretamente un día me preguntó durante una clase qué era lo que había que hacer para no tener hijos. Porque para tenerlos sí sabía lo que tenía que hacer, pero para no tenerlos, pues no. Y yo, después del shock inicial, le saltaba:-"Pues no hacer lo que se supone que hay que hacer para sí tenerlos, chiquilla"-. Vamos, que ni de coña me planteé hablarle de los métodos anticonceptivos. Por favor, ¿estamos locos?
Y yo seguía diciéndole:-"Por Dios, nena, que tienes 9 años... ¿Jugar con muñecas ya pasó de moda?"-.
Y me contaba que una de su curso ya lo había hecho con el novio. Y a mí, que la conversación no me cuadraba por ningún lado, le preguntaba:-"Que ha hecho, ¿el qué?"-.
Mirada de condescendencia de la cría que debía pensar:-"Pues vaya una mierda de profesora particular que me ha buscado mi madre, que no tiene ni puta idea de ná"-.
Imaginaos lo que era llegar a su casa ya con estrés, porque no sabía por dónde me iba a salir la puñetera cría cada vez. Yo opté por decirle:-"Esas cosas háblalas con tu madre, anda"-. Y ella:-"Es que me mira raro cuando le pregunto"-. Y yo:-"No, si no me extraña"-.
Así que, cualquier cosa que me diga algún chiquillo en clase después de aquello (de lo que ya hace diez o doce años), no me sorprende ná de ná. Menudo rodaje tuve con la cría... :)

viernes, 18 de febrero de 2011

Querer es poder, sí... Pero cuando no se quiere...

No acostumbro a dar clases a chiquillos de primaria. No por nada, si no porque pienso que a esas edades no se necesitan clase de apoyo, y que ellos solos pueden sacar sus cursos. Además, tengo muy claro que si alguien va para ayudarles a hacer los deberes, se acostumbran a eso y ya no hacen nada por su cuenta.
Son muchos los años ya dando clases particulares y es la experiencia que yo tengo. Y lo cierto es que todavía no he conocido a ningún niño tonto. En todo caso, son flojos, pero tontos no.
Esto que os estoy diciendo se lo he comentado a los padres hasta la saciedad. Pero ná. Cuando se les mete entre ceja y ceja que sus niños necesitan un apoyo, nada de lo que yo les diga les sirve. Y así se lo hago saber a los padres todas las veces:
-"Señores, un poquito de autonomía para esos churumbeles... Que no es que no sepan, es que no quieren"-.

De todas formas hay algún que otro curso en el que me sale un compromiso al que no puedo decir que no. Por mucho que yo se lo intente explicar... Pero claro, cuando los padres recurren a alguien, es porque ya se han cansado de andar detrás de los críos para que hagan los deberes y estudien, y buscan a otra criaturica (en este caso, yo) para que se encargue de eso.

Este año tengo a una cría de 11 años. 6º de primaria. Y la madre, a pesar de mis advertencias, me hace ir todos los días a su casa y estar con ella durante dos horas. Me harté de repetirle que si la niña no quiere, por mucho empeño que pongamos lo demás, no hay nada que hacer... Y justo eso es lo que pasa, que la niña no quiere. Y no lo entiendo, porque con 11 años, ¿qué cosa hay más importante?

Se nos van las dos horas en hacer algo que estaría hecho perfectamente en 20 minutos. Precisamente por eso, porque no le da la gana, y da mil vueltas poniendo mil excusas.
Todavía no he conseguido que me deje terminar una frase cuando le estoy explicando algo. -"¡Que te calles ya!"-, me dice la jodía niña. Y como tampoco estudia, pues suspende cada control que hace.

Menos mal que yo pongo al día a la madre después de cada clase. Sí, porque no quiero que le pille por sorpresa cada suspenso que trae ni cada aviso de la tutora que le llega. Y mucho menos quiero que piense que yo no hago todo lo que puedo. Sólo faltaba, vamos...

Así que todos los días salgo diciéndole que he perdido el tiempo, que hemos hecho la mitad de lo que había que hacer, y que no se sabe el tema de Cono, por ejemplo.
Y la pobre madre no tiene ni idea de lo que hacer con la cría. Se nota lo desesperada que está. Y claro, para quitarle hierro a la cosa yo ya le he dicho unas pocas veces que en vista de que el colegio de monjas no le hace nada (porque ésa es otra), pues meta a la niña en una academia militar o algo, que allí seguro que la enderezan...
O eso, o en un colegio interna. Pero lo más lejos que pueda, para que se tenga que quedar también los fines de semana y no dé por saco. Y ya nos tenemos que reír, claro. Por supuesto, a la cría no le hace tanta gracia que nos riamos de estas cosas...

Pero yo, os lo digo de verdad, termino cada día con un dolor de cabeza del copón. Porque, bueno, los que sois profes lo sabéis. Bastante complicado es dar una clase cuando la actitud es lo que no funciona. Y la petarda no se calla, no me presta atención, lo que le digo le entra por un oído y le sale por otro, no me deja hablar, es rebelde y sinvergüenza, y nada más verme entrar por la puerta, y después de ponerme cara de asco, siempre me pregunta:-"¿A qué hora te vas?"-.
¿Lo hará para minar la moral de la tropa la hija de su madre...?
Pues a ratos lo consigue, porque aparte de eso, es que yo estoy en tensión las dos horas. Deseando de pillar la puerta y salir a tomar el aire, y que me deje en paz la susodicha petarda. Imagino que eso pensará ella también, claro.
Lo que no me imagino es una clase de 30 churumbeles como ella. Eso debe ser de suicidio colectivo, chispa más o menos.

Vamos, igualico igualico que los chavales de bachillerato que tengo, que los chiquillos son más agradecidos que pa qué. Saben que voy a ayudarles y me agradecen cada hora que estoy con ellos. Angelicos... Que yo, con que entiendan lo que les he explicado ese día, soy más feliz que unas pascuas...

Ésta debe pensar que yo sólo voy a su casa a amargarle la tarde. Y creo que tiene muy claro que la mejor defensa es un buen ataque, así que, ella me la amarga a mí primero.
Después del tiempo que llevo allí, estoy convencida de que lo hace para ver cuánto aguanto. Vamos, que me está echando un pulso para ver quién puede más.
Lo que pasa es que conmigo ha dado en hueso y me da igual. Así tenga que estar dos horas allí sentada con ella sin hacerle ni puto caso, y mirando por la ventana...
Sí, porque no os lo he dicho, pero lo único bueno que hay en todo esto es el ventanal tan chulo que tenemos en su habitación de estudio. Desde allí veo atardecer todas las tardes...
Algo es algo, porque si no... :)


martes, 14 de diciembre de 2010

Esas cosillas que me cuentan...

Esto de dar clases de apoyo a los chavales por las tardes tiene su aquél. Sí, porque me cuentan cada cosa que, a ratos, lo flipo...

Y es que, aparte de intentar que entiendan la jodía trigonometría, la puñetera estequeometría química o el dichoso estilo indirecto del idioma de Shakespeare, consigo que se genere una confianza y una complicidad que va mucho más allá de una simple clase particular, y en la que después siempre me buscan para contarme algo y para saber qué opino yo de ciertos temas y de ciertas cosas. Que no os imagináis cómo tengo el msn y el tuenti de mensajillos de ellos... Cosa que, por otra parte, me llena de orgullo y satisfacción, todo hay que decirlo... :)

Y es que, claro, los chiquillos no me ven como ven a sus padres (que estoy convencida de que ellos no se enteran de la misa la mitad de sus historias), pero sí me ven lo suficientemente mayor como para que les interese saber cómo veo yo las cosas que les preocupan, o las cosas que viven... Y es lo que yo les digo:
-"Pero, josmíos, si a mí me dais cien mil vueltas, criaturas..."-.


Bueno, pues eso, que el otro día uno de mis alumnillos me dejó "cuajá". No me sorprenden, porque ya nada de lo que me digan me sorprende, pero sí que me dejó ahí, cavilando...
Es un crío al que conozco desde siempre, porque vive al lado de mi casa. Lo he visto crecer, como quien dice. Pero ahora ya tiene 17 años. Ya es un tío... O, bueno, eso se cree él.

El caso es que, en mitad de la clase de inglés que estábamos dando, me contó que el día anterior lo había dejado con su novia, con la que llevaba saliendo un año. Yo le dije que no parecía que le hubiese afectado mucho, después de estar un año juntos. Y me dijo que no, que bueno, que igual volvía con ella después del fin de semana, pero es que quería salir de fiesta y quedar con la otra...
Le miré directamente y pregunté (ingenua de mí):-"¿Qué otra?"-. Y él:-"Bueno, es que con mi novia llevo un año, pero con la otra llevo 7 meses..."-. Y ya no me pude callar:-"Ay, niño, con lo buena gente que eras tú hace ná, y lo cabroncete que te has vuelto..."-. Y ya nos echamos a reír los dos.
Y siguió:-"Es que yo quiero vivir la vida y soy todavía muy joven, ¿no? Mi novia me ha dicho que me quiere mucho y eso... Pero claro, si este finde ella también se va de fiesta, me va a sentar muy mal que ella salga por ahí... No sé, dime qué piensas tú"-.

Y yo, ¿qué iba a pensar? ¿Que era un cabrón desalmado? ¿Que no pensaba en nadie nada más que en él? ¿Que encima de hacerle la pirula a su novia engañándola con otra, él se iba a sentir dolido si se enteraba de que ella había salido a divertirse también en vez de quedarse en su casa llorando porque su novio la había dejado el día de antes? ...

Pues sí, justo eso fue lo que pensé, ¿para qué os voy a engañar? Pero tampoco le dije las cosas así, claro. Y es que me salió la vena moralista, ésa que me sale de vez en cuando.
Que, a ver, yo no le monto el pollo a ningún chiquillo, y menos cuando me cuentan algo en confianza (por muy heavy que sea, que algunas veces no os digo ná de las cosas que me entero), pero sí les digo las cosas para que ellos las piensen y se den cuenta.

Así que simplemente le dije que me parecía muy bien que quisiese pasarlo bien y divertirse, pero lo ideal era hacerlo sin jugar con los sentimientos de la gente ni haciéndole daño a nadie.
Le dije que cuando fuese un político o algún otro cargo público, podría engañar y mentir todo lo que quisiera, pero ahora, ¿pa qué? (Aquí nos volvimos a reír).
Le dije que la vida da muchas vueltas y que, tarde o temprano, todo saldría por algún lado. Y que seguramente cuando fuese él el que quisiese de verdad a alguien, le podrían hacer la misma trastada... Le gustó el refrán ése de "quien a hierro mata, a hierro muere"...
En fin, eso es lo que le dije. No sé qué habrá pasado después...
Porque, bueno, tengo que decir que los chiquillos por lo menos me escuchan. Luego harán lo que les dé la gana, sí. Pero por lo menos, se paran a escuchar...
Digo yo que algo les llegará a algún rinconcillo recóndito de su conciencia... O eso espero... :)

PD: Otro día contaré las conversaciones que tenía con una cría a la que di clase cuando ella tenía 9 años. Uff, esto sí que era traumático. Es que no os podéis ni imaginar por dónde me salía la criaja ésa cada día... Aunque, bueno, supongo que aquello me sirvió de entrenamiento para que ahora no me sorprenda ná de ná de lo que me cuenten los chiquillos... Eso sí, por aquel entonces, con la chiquilla ésta, yo terminaba estresá de cada clase con ella. -"Niña, esas cosas háblalas con tu madre, haz el favor..."-.
Esta cría sí que era una adelantá a su tiempo y lo demás son cuentos...

domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Quién dijo... qué?

A ver, ¿quién dijo que con cuatro años las criaturas no tenían pasado, eh? ¿A quién se le ocurrió decir que si nos hubiéramos conocido en preescolar, todos estaríamos en las mismas condiciones porque todos habríamos vivido más o menos lo mismo?
Coño, a ver si fui yo la que lo dijo en la entrada anterior... :)

Bueno, pues la cuestión es que, como siempre, me equivocaba. Que hay churumbeles que ya antes de salir de la guardería (en algunos sitios lo llaman kinder), han sufrido el primer desengaño doloroso de su vida. Y si no, atención al vídeo...



Me da penilla el príncipe azul de chocolate. Es que se le ha caído todo su mundo al suelo. Y le viene grande la situación. Tanto, que ni el abrazo de una madre puede consolarlo.
Porque sí. Porque le rompió el corazón la maldita Tracy...
Porque cree que ya nunca más volverá a tener novia...
Porque piensa que ya nunca se va a casar...

No me digáis a mí que la criatura no siente de cerca y de verdad la decepción y el desamor. Que todos creemos que eso es cosa de gente más mayor. Pero no, no es verdad.
Que lo podemos ver desde fuera y nos hace hasta gracia, pero imaginaos cómo se siente el chiquillo.
Joé
, que es que para él, Tracy era la mujer de su vida y no se imagina con otra novia... ¿Es o no es tierno?
Angelico, el príncipe azul de chocolate...
:)

¡Feliz semana, gente!

sábado, 10 de abril de 2010

Pequeño gran artista, 2ª parte

Seguro que os acordáis de este crío. Colgué una actuación suya no hace muchos días.
Vale, pues ahora llega con un nuevo éxito a vuestras pantallas.

No, si cuando el otro día aseguré que el chiquillo era un artista, no estaba exagerando en absoluto. Es más, yo creo que hasta me quedé corta, vaya.
Pues eso, que como me gustó tanto el chavalillo la otra vez, aquí lleváis la segunda entrega de su espectáculo doméstico. :)
Espero que por lo menos sirva para que se os dibuje una sonrisa este fin de semana, ¿sí?

No os perdáis el momento en el que se emociona con el dichoso ukelele. Es que es genial, vaya.


domingo, 28 de marzo de 2010

Un pequeño gran artista

Bueno, pues aquí tenéis un claro ejemplo de profesionalidad. Y lo demás son tonterías, sí.
Los artistas saben muy bien que deben continuar siempre con su show, caiga quien caiga. Y esta criatura lo tiene claro.
¿Que te pica la nariz? Pues nada, haces mil y un gestos con la cara, o directamente te la rascas. Pero todo eso sin dejar de cantar. Todo menos hacer que el espectáculo se venga a pique. Por favor, que nos debemos a un público, hombre.

Me encanta este crío, vaya. Me encanta el sentimiento que pone en cada momento. Y sobretodo, lo que disfruta haciendo lo que hace.

Por si alguien no reconoce la canción, porque no se puede decir que el chaval vocalice muy allá (¿qué queremos, con 5 años que tiene?), pues sólo decir que es el I'm yours de Jason Mraz. A ver si por ahí... :)


martes, 26 de enero de 2010

Esos locos bajitos

Y bueno, aunque el día ha sido un poco desastroso, porque en el curro cualquier día de estos, la Wiza y yo nos liamos a bofetás con todo bicho viviente de la empresa, incluido el jefe, pues al final, el día no ha acabado muy mal del tó.
¿No va mi jefe y se le ocurre decir ayer cuando yo no estaba, que como hay tanto atraso en la campaña de aceituna, la Lou debería ir por las tardes y los fines de semana a sacar muestras? Vamos, vamos, lo que me faltaba. Claro que eso a mí no me lo dice. Se lo dice a la Wiza y le calienta los coj... la cabeza.

Parece que ese hombre se olvida de que mi jornada termina a las tres de la tarde, que pa eso voy antes que los demás a la empresa. Parece que se olvida de que tengo vida fuera de su chiringuito y ésta no gira precisamente en torno a él, (porque si no, apañá iba). Y parece que se olvida (porque a mí no) que cuando ya no le hago falta, me da la patá sin miramientos.
¿Y pa eso quiere que vaya a hacer horas extras, que hasta yo sé que no serían ni agradecías ni pagás? Gracias, pero no, gracias. Total, que si me echa para meter a otra imbécil que esté allí de día y de noche, la Wiza ya ha dicho que ella no se hace cargo de la otra ni pa enseñarle dónde están los reactivos ni la puerta del servicio ni pa ná. Y es que debe ser que a esta imbécil, la Wiza ya le ha cogido cariño. :)

Total, que esta mañana nos ha dado por despotricar a las dos en el lab. Pero a voces las dos. No os lo podéis ni imaginar. Parecíamos que nos estábamos peleando, y en realidad, lo único que hacíamos era decir en voz alta lo que hace tiempo llevamos pensando cada una. Y sí, dicho sea de paso, nos ha sentado de escándalo dar un par de chillíos, criticando tó lo criticable. Además, que luego ya nos ha dado por desvariar y al final, hemos terminado partidas de la risa.
Pero no, el jefe no ha venido a decirme lo que me tenía que decir. Qué va, pa eso es un rajao. Nos habrá "intuído" y ha preferido no aparecer hoy. Y menos para decirme ná de echar más horas en su empresa, claro.
Además, que yo tengo clases por la tarde y no iba a poder de todas maneras. Vamos, que no puedo, eso es verdad, pero es que tampoco me iba a dar la gana, así que...

Y, de todas formas, ¿cómo voy a dejar las clases si hoy un niño me ha llegado al alma y se me han saltado las lágrimas volviendo a mi casa? Vamos, ni de coña dejo yo las clases, vaya.
Porque es que, el chiquillo en cuestión, que acaba de cumplir 9 años, y al que conocí la semana pasada porque su profe del colegio les sugirió a los padres que le pusieran un profe de apoyo en casa y me llamaron, pues hoy me ha tocado la fibra sensiblera. Será que estoy mú tonta yo también, yo qué sé.

Vamos, que esta tarde he tenido la segunda clase con él, y cuando ya me venía a mi casa despidiéndome de la madre, él ha salido a la calle detrás de mí para abrazarme. -"Bueno, hasta otro día, ¿eh?"-. Cuchi tú, qué collejo el crío, que ha apoyado su cabeza en mi barriguilla, rodeándome con sus brazos...
Joé, si es que es mú pequeño; si es que la criaturica no me llega ni a la cintura (y por lo visto, yo a él, ni a la suela del zapato); si es que nos acabamos de conocer... Vamos, que el puñetero me ha dejado a cuadros, porque no me esperaba esa muestra de cariño así porque sí. Totalmente inocente, sincero y sin mayores historias. Hay que fastidiarse... ¿Cómo puede ser tan grande alguien tan pequeño?
Pues ni os imaginais la cara que se me ha quedado. Vaya, que se me ha caído el alma a los pies. Y es que, teniendo en cuenta que hoy ha sido la segunda vez que le he visto en mi vida, ha conseguido con un sólo gesto que yo me haya estremecido entera, de arriba a abajo...