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viernes, 16 de septiembre de 2016

Bucle infinito

Y así estamos. 
En verano, esperando con ilusión que llegue el invierno.
En invierno, deseando con desesperación que llegue el verano.
Año tras año, siempre igual.

A ratos puede parecer que se nos olvida disfrutar del momento presente sin darle más vueltas, ¿no?



sábado, 20 de agosto de 2016

Esos 'marditos roeores'

Pues eso, que la gente sigue ahí, con sus cacerías de pokemones, y el verano transcurre tranquilo y caluroso. Como debe ser un verano, ¿no? Pero ea, que yo he tenido que dedicarme a cazar otra clase de bichos.

Sí, gente, sí. Tengo una plaga de ratones con alas mú feos en casa. Bueno, en realidad, siempre hemos tenido algún bichejo de estos por ahí pululando, porque hacen los nidos en el hueco de las persianas. De hecho, tuvimos que poner mosquiteras en las ventanas porque a veces se colaban dentro de las habitaciones en sus vuelos rasantes. Pero lo de este año es mortal de necesidad.

Estábamos un día en el balcón, y de la ventana del salón que da a la calle, empezaron a salir murciélagos a eso de las nueve y algo de la tarde. Su hora de irse de picos pardos, es verdad.

Vale, pues cuando llegamos a contar ciento cincuenta y tres (153), dijimos:-"Esto va a ser una put*a plaga, ¿no? Tendríamos que hacer algo"-.
Pues eso. Al día siguiente, esperamos a la hora bruja, estuvimos viendo salir pilotos kamikaces un rato, y cuando ya supusimos que no quedaba ninguno en el hueco de la persiana, colocamos un trozo de corcho de esos de embalar.


Arreglo de andar por casa

Vale, pues tres horas después, noche cerrada ya, me volví a asomar al balcón y no sabéis la que había organizada en la ventana.

Claro, después de su primer vuelo sin motor dándose una vuelta por los alrededores, los murciélagos vinieron a descansar un rato a su casa, y se encontraron con la puerta cerrada a cal y canto.
Había una nube oscura revoloteando alrededor. Topetazos contra la persiana, bichos enganchados del corcho, bichos intentando colarse por debajo del corcho...



Y vosotros me diréis:-"Qué mala gente sois, joé. Pobrecicos los animalicos"-. Y yo os daré la razón, pero es que no os imagináis cómo olía de mal la habitación de esta ventana, y la escandalera que se traían con los chillidos cuando estaban todos dentro.

Así que claro, la única opción era echarlos y que se buscasen otro sitio. Lo de eliminarlos para siempre jamás estaba totalmente descartado. Eso lo teníamos claro.

Vale, pues resulta que al día siguiente, a eso de las nueve y algo, entraron en casa cuatro de ellos. Dos revoloteando por los pasillos, uno en el comedor, otro en la cocina...

Y yo:-"¡Má! ¡Que los hijos de su madre vienen a intimidarnos por haberlos echado de su casa! ¿Serán mafiosos?"-.

No. Qué va. Lo que pasó fue que los que pudieron atravesar la barrera de corcho blanco la noche anterior y meterse en su nido por algún agujero, luego no encontraron la salida hacia la calle. Pero eso, que la encontraron hacia dentro del salón y se nos colaron en el piso.

No veas el chou. Abriendo ventanas, abriendo puertas e intentando echarlos hacia la calle... -"¡Veros de aquí, coñ*o!"-.

Sí. Sí. Y se fueron... 
¿Que a dónde? Pues a los huecos de las persianas de las habitaciones de atrás, donde dormimos. ¡Zas, en toda la boca! 
Vamos, que los seguimos teniendo de inquilinos okupas y que a las siete de la mañana cuando quieren volver a casa porque empieza a amanecer, de la escandalera que montan cuando quieren entrar y se estorban los unos a los otros, nos despiertan a todos.

O sea que ya os digo yo que pokemones no habré cazado, pero tampoco me he aburrido mucho. Eso sí, adoptar, no pienso adoptar ninguno.
Así que, gente, la lucha continúa.


Vosotros diréis lo que queráis, pero es feo de cojon*es

viernes, 29 de julio de 2016

La sensación del verano

Si hay un tipo de criaturas que me altera los nervios por siempre jamás, esos son, sin lugar a dudas, los "sin-sangre". Es que no puedo con ellos, vaya.

De esa gente que parece que les falta un hervor (u dos) y que no se mueven así les vaya la vida en ello, porque eso les supone un esfuerzo enorme. ¡Aaaghh! Qué poco me gustan, de verdad. Quizás porque sabes de antemano que nunca podrías contar con ellos pa ná.

A mí me mola la gente que tiene aspiraciones, que sale, que entra, que va, que viene... Que tiene vida, vaya. Y perdonadme, pero pasarse las horas tumbado delante de una pantalla (sea tele, ordenador o móvil) me repatea lo más grande.

Como si no hubiera libros para leer, calles por las que pasear, atardeceres que ver, deporte que hacer, gente con la que hablar... Que tampoco digo que lo hagas todo, porque igual pues no te gusta el deporte, o no te gusta leer, pero ofú, date algo de vidilla, criaturica. Todo no te puede no gustar, digo yo.

No sé, es que lo de estar todo el día encerrado en casa viendo la tele, o en su defecto, mirando la pantallita del pc, me exaspera. Que no digo yo que un rato, pues mira. Pero joé, todo el día o en todos tus ratos de ocio, como que no parece ni medio normal.



Menos mal que han llegado para salvarnos. Sí, sí, algún mente-clara ha tenido un momento de lucidez y ha pensado en todo.
Efectivamente. El verano de 2016 será recordado por eso. Y es que resulta que para que la gente salga a la calle y haga una mijilla de deporte andando de un lado para otro, se han inventado no sé qué juego para el móvil, donde tienes que cazar no sé qué bicho por las calles de tu poblado.

Mira tú qué bien. Las cabezas pensantes, que se dedican a eso, a pensar.

Y ea, que ahora la gente ha salido a la calle. Ouh, yeah. Por la razón que sea, pero han salido. Pero claro, lo han hecho con la cara pegada a la pantallita del móvil. Vamos, igualito que antes pero con una motivación nueva. :)

Y vosotros me diréis:-"¿Y no era eso lo que tú querías?"-.  Y yo os diré:-"Bueeeeeno. Vale, es que es verdad: No estoy conforme con ná"-.

Señoras, señores, la sensación del verano ya no es una canción pachanguera, no. 
Este 2016 tendrá su momento de gloria para siempre en la historia y será recordado como el verano donde la gente salió a la caza de bichitos adorables.


Venga, no me digáis que no es adorable :)

lunes, 14 de septiembre de 2015

Desconectando

Fotillo de la Lou - 11/09/2015

Te pierdes una semana, con la idea de que quizás quieres encontrarte, pero con la seguridad de que está claro que no quieres que te encuentren...

martes, 30 de junio de 2015

Pedales y otras armas de doble filo

A ver. Una dudilla existencial que tengo yo últimamente... 
Los ciclistas son "inmunes" a los semáforos en rojo, ¿verdad? Ellos están por encima del bien y del mal, y lo de las normas de circulación no va con ellos, ¿no es eso? Es que si no, no me lo explico, porque a ratos me dan unas ganas de darles un bufío y un par de guantazos que pa qué.



Me da coraje porque luego exigen respeto cuando está claro que ellos no respetan a nada ni a nadie. Y parece que de eso no se dan cuenta o no se quieren dar cuenta. Se creen con más derechos que nadie, ya veis.

Y después nos echamos las manos a la cabeza cuando hay un ciclista muerto en carretera. Pues, ¿qué queréis que os diga? Si es que no respetan las normas. Yo siempre que voy con el coche y me encuentro con ciclistas, rara es la vez que no ocupan todo el carril para poder charlar tranquilamente de sus cosas. Les importa un rábano ir entorpeciendo la circulación.

O que yo me pare en un semáforo en rojo y ellos me adelanten. Les da igual por dónde: Por la derecha, por la izquierda. Y sigan su camino tan felices y tan contentos, como si la señal no fuera con ellos. Es que no lo entiendo, vaya.

Y me acojonan lo que no está en los escritos. Y ahora en verano, que parece que se reproducen por esporas o algo, ni os cuento.
Porque sí, porque se creen los dueños y con la certeza de que el resto de conductores tenemos que ir respetándolos a ellos porque son los más expuestos.
Y luego piensas:-"Joé, pero si eres tú el que no le tienes apego a la vida. ¿Y encima la culpa es mía? Anda, cómprate una estática y así no le das por saco a nadie"-.

Ná, gente, que te buscas la ruina siempre tú, que eres el que llevas el coche.

P.D: Seguro que todos los ciclistas no son así. Pero esto es como los políticos: Habrá corruptos y habrá los que no lo sean. Pero los que lo son, son conocidos en su inmensa mayoría. 
Pues igual.



viernes, 29 de agosto de 2014

Aquí seguimos...

Y es que a veces necesitamos nuestros ratos de asueto. Momentos indeterminados de esparcimiento, de ocio, de reposo... Y, por supuesto, también, ¿y por qué no? De holgazanería por un tubo.
Es la única manera que conozco para intentar desintoxicarme de todo un poco. 

Desconexión total. 
Para quitarse de en medio, para no pensar en nada, para sólo disfrutar de los días de sol, de la brisa, del cielo azul, de los libros, de las risas, de los recuerdos, de las charlas sin fin...

Desconexión total. 
Para ver las cosas con perspectiva, para ver dónde estamos, qué hacemos, adónde vamos... Y si merece la pena ir.




Y eso, que agosto ha sido justo el momento. 
En realidad, agosto siempre suele ser el momento. Sí, porque después siempre hay un nuevo comienzo. Y es que, para mí, todo empieza en septiembre. Nunca ha sido en enero. Es septiembre, el mes de los comienzos por excelencia. El mes de los reencuentros. El mes de los nuevos propósitos.
Ea, la deformación profesional del estudiante que no se me termina de pasar, imagino. 

Y sí. Septiembre está ahí ya, a la vuelta de la esquina, acercándose peligrosamente. 

Pos ná, gente. Que aquí estamos. Que volvemos, que seguimos... Que, en realidad, nunca nos hemos ido.
:)


sábado, 24 de agosto de 2013

A una semana escasa...

Ay, mira qué agustico... Ay, mira qué bien...
Pero eso, que estaba claro y todos sabíamos que no podía durar eternamente.


Gente, no sé si os habéis dado cuenta, pero yastá... Le queda un suspiro al mes de agosto. Y en consecuencia, está a puntito de llegar el mes de septiembre otra vez, sí.

A ver, que no es por fastidiar ni ná de eso, ¿eh? Peeeeeero... Pues eso, que se está acabando el verano. Y como a mí el otoño y todo lo que trae consigo me gusta más, pues desde aquí reivindico mi petición de cien mil inviernos antes que un verano. ¡Hombreya! Que yo no puedo con el calor, ea. :)

Así que sí, aprovechaos porque esto se está acabando un poco. De aquí a ná, vuelven a llenarse los kioscos con los dichosos coleccionables de todos los años.
Ea, ya habréis visto algún anuncio. Sí, para aprender a hacer punto de cruz; o por si queréis construir un galeón español del siglo XVI; o la Estrella de la Muerte en 3D o la típica casa de muñecas de la infancia... O mira, por qué no, hacer colección de tropecientos mil relojes de época. Que serán muy monos, pero tienen una pinta de coger más mierda en la vitrina que pa qué...

Y sí, ya mismo vuelve también el típico propósito de enmienda para empezar en el gimnasio a bajar esos cuantos kilos de más, después de los meses de calor con las cervecitas freshquitas.
O el típico curso de idiomas con el que nos da la neura siempre en septiembre. Y si no, ya me lo decís cuando empiecen a anunciar en la tele el dichoso curso de inglés o alemán de Planeta DeAgostini.
Eso sin contar con el típico fervor estudiantil que siempre surge en esta época:-"Este curso no me pasa lo de siempre. Este curso empiezo a estudiar desde el primer día"-.
Sí, ya, ya...

Así que sí, gente. Vamos a tomárnoslo con filosofía.
Septiembre, otoño... ¡Allá vamos!


jueves, 8 de agosto de 2013

En el muelle de la bahía

Aquí estoy, sentada en el muelle de la bahía. Esperándote para ver atardecer contigo.
Así que ya lo sabes. No tardes.
:)



lunes, 8 de julio de 2013

Descansando

Y es que hay lugares en los que parece que el tiempo se para cuando estás allí. Y tienes la oportunidad de ver, de mirar, de respirar, de pensar, de recordar, de sentir... De desconectar...


Sierra Nevada - Fotillo de la Lou

martes, 6 de julio de 2010

Los rigores del verano

Sí, sí. Que el verano es una época mú alegre, todos estamos de acuerdo. Que los días son más largos; que el solecito nos anima; que es el momento de las vacaciones (el que las tenga y las pueda disfrutar)... Pues sí...
Pero, ¿qué queréis que os diga? A mí me va más el invierno, aunque haga un frío de mil demonios y se tire todo el día lloviendo. Que eso me da igual, porque es que el verano a la Lou la deja aplataná.

Bueno, en realidad me gusta más el entretiempo, ni frío ni calor, pero como aquí en Graná de eso no gastamos, porque pasamos de la camiseta de tirantes al chaquetón de plumas, pos puestos a elegir, yo prefiero los rigores del invierno.

Y es que, en verano ando a todas horas con complejo perro: Voy tó el día arrastrá, hecha un asquito, intentando no hacer mucho esfuerzo físico. Pero claro, levantarme por la mañana ya me supone un esfuerzo sobrehumano, porque ésa es otra: Imposible dormir por las noches con el dichoso calor... Y si tengo que salir a la calle (que, evidentemente, hay que hacerlo), pues ya es pa morirse.
Y claro, luego ves a la Frida, que la tía no hace otra cosa que dormir y comer (sea verano o invierno), y dices:-"Aaaah, claro... Ahora entiendo lo que significa ser mú perro y perrear..."-.

... Y ahí estaba la joía hace un rato: Echando su siesta de las once de la mañana en la escalera de la terraza, con unos ronquidos que se oían desde la otra punta del piso.


Y es que a la criatura, no hay quien la despierte. Ni hablando en voz alta a su lado ni riéndonos a carcajá limpia al oírla roncar.
Lo que pasa es que conocemos su punto débil, claro. Sí, porque dormir le gusta, a la vista está, pero comer... Vamos, a comer le tiene pasión.
Así que, hemos pillao un trozo de chorizo y se lo hemos puesto delante del hocico, sin que se despertara. Había que verla olfateando el ambiente toda dormida...
Evidentemente eso no se advierte en la foto.


Y claro, se ha despertado. El olor a chorizo es lo que tiene...
Y lo primero ha sido mirarnos con esa cara de empaná que pone cuando se despierta. Esa cara de no saber dónde está, ni quién es, ni ná de ná... -"¿Eh? ¿Qué pasa?"-.
Pero sí, también cara de:-"¡Cagontóloquesemenea! ¿Pa qué coj... me despertáis, cabrones?"-.


Y de pronto, en medio de su empanamiento, ha tenido un momento de lucidez y se ha acordado:-"¡Coño! ¡Chorizo!"-.

¡Ñam!
Esta Frida es un caso...

viernes, 7 de agosto de 2009

Lo peor del verano

Bueno, pues eso, que no... Que lo peor del verano no es el calor que hace, y el no poder casi pegar ojo por las noches.

Tampoco son los mosquitos, ni el coraje que me da oírlos dar por saco cuando ya estoy acostá, intentando dormir. Y tanto coraje me dan los pequeños cabroncetes, que me tengo que levantar a quitarlos de enmedio y hacerlos desaparecer. Vamos, que alguna que otra vez (más de las que a mí me gustaría), a las tres de la mañana se me puede ver de cacería por la habitación...

Lo peor no es que tampoco me vaya a ningún sitio de vacaciones en estas fechas, porque sé de antemano que siempre me toca apechugar en agosto.
Ni que me encuentre la mayoría de los sitios cerrados, porque a estas alturas del año, ya se sabe...

¡Qué va! Lo peor del verano no es nada de eso. Lo peor del verano son las chanclas. Sí, sí, las chanclas... Ese calzado veraniego, muy fresquito, y en el que se te ven los dedillos de los pies.

Porque, claro, a la Frida, esa bola de pelo negro que tenemos por aquí por casa y que ya os presenté una vez, le hacen mucha gracia las chanclas.

Bueno, no. En realidad, le hace gracia ver asomar los dedillos por delante. Y es que, claro, como se tira todo el invierno sin verlos, cuando llega el veranito pues le llaman la atención, y ella disfruta como una enana.

¿Por qué? Porque cada vez que la tía pasa por al lado de alguno de nosotros, y ve los dedos asomando, se va a por ellos y del lametón que les pega, no nos salvamos ninguno.

Pero es que es pa verla, vaya. Ni se para ni ná. Todo lo hace de corrido. Ella simplemente viene de paseo, se prepara dejando caer la lengua por un lado de ese cacho de boca que tiene, y ya digo, sin pararse y sin avisar, arrampla con todo. Y todo es precisamente, los dedos que están al aire libre.

Y como ya lo sabemos, cuando vemos a la Frida aparecer por el pasillo, nuestros dedos parece que la intuyen y se retraen espontáneamente. Desaparecen escondidos en la chancla como por arte de magia, vaya...
Angelicos, los deíllos, que no les apetece ser rechupeteados con premeditación y alevosía...

¡Dios, qué angustia! O, como dicen por estos lares, "Dios, ¡qué fatiga!"
Y sí, ya sé, ya sé. Es que es muy cariñosa la joía, sí. Pero a mí personalmente, me pone de un mal café que pa qué... Y es que, las babas de perro escurriendo por entre los dedos de los pies no me hacen especial gracia, la verdad.
:)

Feliz finde, gente!

miércoles, 24 de junio de 2009

¿El calor enfurece a las fieras?



Pues sí, acaba de empezar el verano pero el calor ya hace días que se está notando. Y mucho, además. Y aquí estamos las criaturicas, intentando sobrellevarlo como podemos. Porque, no es por ná, pero eso del calor, irrita al más pintado.

Debe ser un acúmulo de circunstancias, porque si uno ya está estresado de por sí, que encima haya pasado una mala noche y no haya dormido por culpa del calor, hace que se le vea en la cara el momento de crisis que puede estar sufriendo...
Y si ya lleva el volante entre las manos, los gritos, insultos e improperios que salen de su boca consiguen que te acojonen del tó... -"Espere, hombre, que yo tampoco puedo pasar, ¿no lo ve?"-... Pues no, no lo ve, porque ahí lo tienes, dándote bufíos, haciendo sonar el claxon con una insistencia del copón, y cagándose en tó lo que se menea...

Prefiero hacerme la sorda, la verdad, porque seguro que está utilizando más de un tópico de esos tan típicos:-"¡Mujer tenías que ser!"-, o el de -"¡Vete a la cocina a fregar platos!"-... Y esas cosas, ciertamente, sí me tocan una mijilla la moral.
No sé, es que hay gente que se cree con derecho a todo en esta vida. ¿Qué culpa tengo yo de que llegues tarde al curro, tío? Haberte levantado antes...

Y es que, teniendo en cuenta que la Lou tenía delante un coche que no se movía, tampoco podía hacer otra cosa que esperar a que se quitara de enmedio... Es que era tan obvio... Pero está claro que sólo era obvio para el resto de los mortales, porque para el insurrecto desfasao, pues no... ¿Qué hago? ¿Despliego las alas y planeo por encima?...
Pero al que está ahí detrás desgallitándose no intentes hacerle ver lo evidente y no le digas ná; que igual se baja de su coche, se acerca al tuyo y te lo vuelca de un empujón... Mi coche es una lata, y tan canijillo, que podría hacerlo perfectamente... :)

Joé, si es que había que ver al tío por el retrovisor, con la cara roja y desencajá, hablando, gesticulando y dando hasta miedo... Como para encima decirle:-"¿Y no se toma usted una barrita de fibra al día? Mire también que los yogures del Coronado tienen el mismo efecto..."-.

Y es que, cuando se va conduciendo, hay que hacerlo con tranquilidad y serenidad, ¿no? Pero está claro que hay gente que no sabe cómo va eso... Que yo entiendo que todos tenemos días tontos (si lo sabré yo...), pero al volante ni un momento tonto porque no.
-"Ande, hombre, váyase de vacaciones unos días para desconectar... Verá usted qué bien le sientan"-. Claro, que igual el hombre tampoco puede irse de vacaciones y ya se le junta todo, ¿no?

En fin, que casi prefiere una tratar con los chiquillos, que ellos sí que están de vacaciones y parece que tienen todo el tiempo del mundo, ahí, con sus bicis, paseando y sin prisas... Tranquilos y felices, con el curso terminado y tres meses por delante de ocio y de relax, para no hacer nada...

Ay, qué buenos tiempos aquellos en los que ya nos daban vacaciones de verano después de nuestros exámenes y nuestros pequeños momentos de estrés, y mi mami nos compraba a mi hermano y a mí un click de playmobil para cada uno por las buenas notas...
Evidentemente, estoy hablando de mis años de primaria... En los años de secundaria, las notas no eran tan buenas, y los clicks ya no nos entretenían tanto. :)
De todas formas, ¡quién pudiera volver a eso, cachisenlamar!