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lunes, 10 de noviembre de 2014

Adiós, Frida

Bueno, gente, pues nada. Que tenía que contároslo también a vosotr@s, ya que la conocíais y habíais leído alguna que otra aventura suya. Pero no sabéis el trabajico que me ha costado ponerme a escribir esto.

La Frida se fue, en silencio, sin dar un ruido. Nos dejó el jueves, después de casi catorce años con nosotros. Sí, desde que la encontramos perdida en las choperas de la Vega de Granada, con tan sólo seis mesecillos de edad. 
(Primer post de la Frida, AQUÍ.)

Pero eso, que los años no pasan en balde para nadie, ni siquiera para una criaturita de éstas. Y cuando te toca, pues te toca.

Llevaba dos días malilla, sin comer, y ya, no nos veía, ni nos reconocía, y casi no podía ni moverse. De hecho, pasabas por su lado, le hablabas o le acariciabas la cabeza, y ya no tenía fuerzas ni para mirarte.

Angelica, que era más buena...

Y así es que, aquí estamos, que parece que no estamos. Que nos falta algo. Que cuando decimos de salir a dar un paseo y pensamos en coger el collar para llevárnosla, de pronto nos acordamos:-"Ah, no, coño. Que ya no está"-. Y sí, algún nudo en la garganta se nos hace, sí.

Parecerá una tontería, y la gente que no tiene animalitos en casa no lo entenderá nunca, pero es que formaba parte de esta familia y la echamos de menos lo que no está en los escritos.

Qué lástima. Ahora que el Pollito y ella se habían hecho amigos... O bueno, se miraban y, al menos, se toleraban, que ya era algo.

Sí, definitivamente, no podremos olvidarnos de ella jamás; tantas cosas buenas que nos regaló y tantos raticos apañaos que nos hizo pasar...









Te echaremos de menos, gordi. Y estoy segura de que nos volveremos a encontrar. :)

viernes, 27 de junio de 2014

Ell@s también eligen

Pos sí, gente, sí. La Frida se nos ha enamorao. A sus doce añazos recién cumplidos, es verdad. Lo que para ella ya es un amor en la tercera edad, dicho sea de paso, claro.


La Frida, versión dibujo animado - Fotillo de la Lou

Ella, que nunca se ha interesado por nada ni por nadie. Que hasta a mí me hace la cobra algunas veces cuando voy a acariciarla. Bueno, a mí y a cualquiera que vaya a hacerlo.

Ella, que pasa olímpicamente de todos los perros con los que nos cruzamos, y cuando ellos se acercan tó felices a saludarla, la Frida se hace la desentendida como si no fuera con ella...

Ella, que mira para otro lado cuando algún perro la mira de frente, y juega al despiste para que el otro piense que ni lo ha visto y así la deje en paz...

Pero lo de la otra tarde fue un flechazo, vaya.

Pos ná. Que resulta que el otro día íbamos paseando por la Vega de Graná, como todas las tardes, y de pronto la Frida se paró en seco mirando a través de una valla. 
Y yo, que del tirón que me da siempre cuando se para, casi pierdo el equilibrio, me dije:-"¿Qué está mirando ésta ahora?"-. 
Y al fijarme, vi un perrucho (más pequeño que ella, de otra raza, y, ¿para qué engañarnos? Múuuu feo) al otro lado de una valla, a escasos tres metros de la Frida.

Y cuando me quise dar cuenta, la Frida estaba tó histérica, chillando, ladrando (que yo no la había oído ladrar en la vida), y haciendo intentos de atravesar la valla sin miramientos. 
La cabeza sí le cabía, pero el cuerpo no. Y yo:-"¿Ves, gordi? Si no comieras tanto, joía, podrías pasar fácilmente por ahí. Pero como eres tan tragona..."-. 
Y ella, chillando como una posesa y sin poder estarse quieta. Que se dio la vuelta, me miró y me pegó un grito. Pero fue tan evidente lo que me dijo, que me quedé a cuadros. Sí, porque está claro que me dijo:-"Pero mira lo que hay ahí, Lou. Pero mira... Déjame ir, déjame ir... ¡¡¡Déjame ir!!!"-.

-"Frida, lo siento, pero no. Nos tenemos que ir a casa"-.

Sí, pues anda... No había manera de moverla del sitio, que parece que se clava con las uñillas al suelo. Pero ea, tuve que tirar de ella y no dejó de chillar en un rato, volviéndose a mirar cada dos pasos. Y yo:-"Pero, a ver... ¿Es que no has visto que el perrucho ha pasado de ti, criaturilla? Si en vez de acercarse, se ha alejado de nosotras, mujer. Anda, tranquila. No te comas la cabeza ni te agobies..."-.

...

Hoy hemos vuelto a pasear por allí, y ella se ha acordado. El perrucho ya no estaba, pero sí, ella se ha puesto a mirar, toda nostálgica, a través de la valla.


Pensando en su amor perdido - Fotillo de la Lou

Y he pensado que a los animales les debe pasar igual que a las personas. El que les gusta, les gusta. Y punto.
Y aunque hayan pasado mejores partidos por delante de ellos, si no les entran por el ojo, por mucho empeño que ponga el resto del mundo en que se emparejen, no hay nada que hacer. Hasta que no llega el adecuado...
Porque, sí, porque ell@s también eligen.
:)


Más feliz que una perdiz - Fotillo de la Lou


sábado, 1 de octubre de 2011

Aspirante a Miss Camiseta Mojada 2.011

Y como cuando deja de hacer el calor sofocante veraniego, empieza otra vez la temporada de caminatas, pues eso, que ya hemos empezado a salir a pasear de nuevo por las afueras de la localidad.
Esta temporada 2.011 - 2.012 me llevo a la Frida por las tardes. Sí, a que disfrute ella también de lo sano que es el ejercicio físico, y del paseo en plena naturaleza, entre campos de cultivo y bosques de álamos. Pero, eso sí, tengo que estar muy pendiente de ella, porque la joía se me tira a todas las acequias que encuentra por el camino para nadar. Que le encanta el agua, vaya...
Aunque claro, cuando andamos los 6 km que tiene el recorrido, pues lo de refrescarse un poco se lo tiene más que ganado, así que la dejo que se divierta.

Vale, pues resulta que ayer también salimos a darnos el típico paseo vespertino. Hacía una tarde estupenda, sin calor excesivo, con sol, con una mijilla de aire, con una nube...
Sí, es que sólo había una nube en el cielo, así que no parecía ninguna amenaza.
Ya. Mú simpática la p**a nube. Pero sobretó, mú traicionera... Justo cuando estábamos en "mitad de la nada", llegando al final del recorrido, sin venir a cuento y sin avisar ni ná, se puso a diluviar. Pero a diluviar, ¿eh? Que no exagero si os digo que caía el agua a manta. Una cortina parecía. Joé, la única nube que había en el cielo, estaba encima de nosotras. Y no se le ocurrió otra cosa que descargar toda el agua que llevaba en el único sitio donde no había ningún lugar para resguardarse.

La Frida se me escapó y se metió en mitad de una alameda. Y yo detrás de ella, dándole gritos, intentando que no se alejara. Digo yo que la criatura pensaría que en los árboles se podría cobijar de la manta de agua que caía. Pero qué va. Fue peor. Toda la porquería que tenían las hojas de los álamos escurría y nos caía a nosotras. Mi camiseta al principio era blanca, pero con el paso del tiempo se empezó a convertir en mi segunda piel, de una especie de tono marroncillo asquerosillo. Y el suelo empezó a llenarse de barro, y ya me costaba seguir a la perra. Conseguí acercarme a ella y atarla con la correa. Sólo hubiese faltado que se me hubiese perdido. Vamos, entonces ya...

15 minutos estuvo lloviendo a mares. En la vida me había llovido a mí así. Si me hubiesen tirado un cubo de agua por encima, no me habría mojado tanto.
La cabeza, chorreando. De los mechones de pelo me escurría el agua, por la cara, la nuca, el cuello... La camiseta, ya digo, se convirtió en mi segunda piel en cuestión de segundos. Los pantalones cortos, las zapatillas de deporte, los calcetines, la ropa interior... Todo chorreando...
La Frida me miraba con una cara acusadora que lo decía todo. Y yo:-"Pero, vamos a ver, joía... No me mires así, que a la que le gusta remojarse a todas horas es a ti. Esto es como si te hubieras metido en la acequia que tanto te gusta y ya está..."-.
...

Menudo espectáculo fue volver a mi casa por la calle. Porque es que además, no había llovido en ninguna otra parte. Sólo en las alamedas. Sólo donde yo estaba. Sólo en el momento en el que yo estaba... Vamos, lo que viene siendo un pa mear y no echar gota con todas las de la ley.
Yo creo que la gente debió pensar que me había tirado a la acequia yo también. Por eso me miraban tan raro...
:)

domingo, 31 de julio de 2011

La cosa sigue igual, ¿eh?

Que los animalitos necesitan de vez en cuando darse un paseo, lo sabemos todos, ¿no?
Que por eso el Canijo y su hermanito se pasan el día saltando por la encimera de la cocina o en la mesa del comedor; e incluso, por el espaldar del sofá, y buscan hacerse un nido entre el pelo de mi madre.

Que hasta la Frida, cuando la sacamos a la calle, se vuelve loca. Bueno, ella está loca de por sí, es verdad, pero cuando ve que cogemos el collar sólo le falta hacer palmas con las orejas...

Pues eso, que sí, que todos los animalitos necesitan desfogar. Y hasta ahí, estamos todos de acuerdo. Pero lo que ya no me parece de recibo es que del paseo vuelvan a las cinco de la mañana, cuando las criaturicas humanas del vecindario estamos durmiendo.

Señores (por decir algo), a ver si sois capaces de entender que no tenéis unos pececitos de colores, no. Que no os habéis enterado de que vuestros animalitos hacen mucho ruido, y cuando a las cinco de la mañana está todo en silencio, los cascos herrados de sus patas retumban en el asfalto y nos despiertan a todos. Y no os digo ná de cuando los metéis en el bajo del bloque, que parece que pasan por debajo de nuestras camas. ¡Que parecéis tontos, coñio!

Esto fue ayer de madrugada. Y mi padre habló por la tarde con los señoritos dueños de los animalitos, para intentar hacérselo entender. Pero hablar con alguien que piensa que lleva la razón es una pérdida total de tiempo. O mejor dicho, hablar con el niñato padre, que casi tiene sesenta años, y el niñato hijo, que casi tiene 80 de cociente intelectual, es chocar contra un muro de hormigón armado. Sí, porque esta mañana han llegado a las cinco y media.
Ale, di que sí. Con dos co**nes, sin cortarse un pelo...
¿Qué pasa? ¿Que no queréis sopa? ¡Pues tomad dos tazas!

Lo que está claro es que esta gentucilla, más incivilizados, y no nacen. Vamos, que son mucho más animales que los propios animales. Porque esa mala idea y esa mala intención, los animales reales nunca la tendrían... ¿A que no?
Deberían aprender algo de ellos, digo yo...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Menudo descubrimiento

Y ahí estaba yo, observando lo agustico que estaba la Frida a su bola dando ronquidos, y pensaba...
... Sí, y pensaba en que la jodía duerme un promedio de 16 horas al día, tirá en el suelo de la terraza al solecico; o como hoy, en las escaleras de hierro, si le da una miaja de calor...

Tiene toda la comida preparada para ella y puede comer cualquier cosa que quiera. De hecho, lo hace sin chispa de remordimientos, vaya. La comida la recibe sin costo alguno y sin ningún esfuerzo.
Va a la "pelu" a cortarse el pelo cada seis meses, para evitar enredos en su larga melena. Y visita al veterinario una vez al año, o cuando es necesario, si se pone malilla. Para todo esto, no paga nada y no se le pide nada a cambio.

Vive en un buen barrio y en una casa mucho mayor de lo que ella necesita, pero no tiene que limpiar nada, ni pagar alquiler ni pensar en un crédito hipotecario, ni ná de ná.
Si ella ensucia, alguien limpia. Y además, ese alguien se encarga de pagarlo todo.
La petarda escoge los mejores lugares de la casa para dormir, y recibe todas esas comodidades completamente gratis.

Vive a cuerpo de rey, sin dar un palo al agua, y no tiene ningún gasto por hacerlo.
Todos sus gastos son pagados por otras personas que tienen que salir de casa para ganarse la vida todo el día.
...

Y en ésas estaba yo, cuando de repente, he visto la luz...
¡La madre que la parió! ¡La Frida es SOCIALISTA!
:D

P.D: Gracias, Manolo. Como siempre, genial. :)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Encantador español de perros

Pues resulta que mi hermano tiene la simpática teoría de que mi familia es una manada y de que él es el macho alfa de la misma. Yo estoy convencida de que a este niño se le ha ido ya el perol pero del tó.
O eso, o que los domingos no tiene ná que hacer por las mañanas y se dedica a ver "El encantador de perros" en Cuatro.
Yo sinceramente creo que César Millán le ha sorbío el seso. Si es que mi hermano alguna vez, tuvo una mijilla de seso, claro.

De todas formas, lo peor de todo es que le ha metido en la cabeza a la Frida... Os acordáis de la Frida, ¿no? Sí, sí, la cocker spaniel ésa que vive por aquí...

Bueno, pues eso, que le ha metido en la cabeza a la Frida, supongo que en alguna de esas charlas que tiene con la perra poniendo en práctica lo que aprende de César Millán en cuanto a psicología canina, que ella está por encima de mí en la jerarquía familiar. Además, que encima el tío me lo explica a mí así:-"Mira, pa que te enteres... En esta familia, primero está papá; luego va mamá; detrás voy yo; después está la Frida, y por último, estás tú"-. Y se queda tan pancho...

Tengo que decir que mi hermano es dos años menor que yo. Vamos, que sí, que será menor que yo, pero ya es un tío y tiene los wevecillos negros. Así que, ni os imagináis la cara de imbécil que se me quedó ante tal declaración de intenciones. ¬_¬
Será que se aburre y se dedica a buscar la mejor manera posible de darme por saco y tocarme la moral, porque si no, es que no me lo explico.
Y yo, que siempre he dado por hecho que este niño es adoptado, que no me lo han confirmado pero yo siempre he tenido mis sospechas, pues ya me lo acabó de demostrar con ese amor filial que me tiene.

Pero lo peor de lo peor, lo que ya no tiene nombre, lo que ya es pa mear y no echar ni gota, es que la Frida es consciente de su rango en la familia. Pero tanto, que cuando le llevo la contraria, le digo algo que no le cuadra, no le doy la galleta que ella cree que le tengo que dar o le cierro la puerta en las narices, me pone esta cara.

Sí, así como diciendo:-"Me estás cabreando..."-. Bueno, y me chilla, me gruñe, se me abalanza histérica ladrándome... ¿Será cabrona?
No me digáis que no es para echarle de comer aparte... Sí, sí, y a la Frida también.

martes, 6 de julio de 2010

Los rigores del verano

Sí, sí. Que el verano es una época mú alegre, todos estamos de acuerdo. Que los días son más largos; que el solecito nos anima; que es el momento de las vacaciones (el que las tenga y las pueda disfrutar)... Pues sí...
Pero, ¿qué queréis que os diga? A mí me va más el invierno, aunque haga un frío de mil demonios y se tire todo el día lloviendo. Que eso me da igual, porque es que el verano a la Lou la deja aplataná.

Bueno, en realidad me gusta más el entretiempo, ni frío ni calor, pero como aquí en Graná de eso no gastamos, porque pasamos de la camiseta de tirantes al chaquetón de plumas, pos puestos a elegir, yo prefiero los rigores del invierno.

Y es que, en verano ando a todas horas con complejo perro: Voy tó el día arrastrá, hecha un asquito, intentando no hacer mucho esfuerzo físico. Pero claro, levantarme por la mañana ya me supone un esfuerzo sobrehumano, porque ésa es otra: Imposible dormir por las noches con el dichoso calor... Y si tengo que salir a la calle (que, evidentemente, hay que hacerlo), pues ya es pa morirse.
Y claro, luego ves a la Frida, que la tía no hace otra cosa que dormir y comer (sea verano o invierno), y dices:-"Aaaah, claro... Ahora entiendo lo que significa ser mú perro y perrear..."-.

... Y ahí estaba la joía hace un rato: Echando su siesta de las once de la mañana en la escalera de la terraza, con unos ronquidos que se oían desde la otra punta del piso.


Y es que a la criatura, no hay quien la despierte. Ni hablando en voz alta a su lado ni riéndonos a carcajá limpia al oírla roncar.
Lo que pasa es que conocemos su punto débil, claro. Sí, porque dormir le gusta, a la vista está, pero comer... Vamos, a comer le tiene pasión.
Así que, hemos pillao un trozo de chorizo y se lo hemos puesto delante del hocico, sin que se despertara. Había que verla olfateando el ambiente toda dormida...
Evidentemente eso no se advierte en la foto.


Y claro, se ha despertado. El olor a chorizo es lo que tiene...
Y lo primero ha sido mirarnos con esa cara de empaná que pone cuando se despierta. Esa cara de no saber dónde está, ni quién es, ni ná de ná... -"¿Eh? ¿Qué pasa?"-.
Pero sí, también cara de:-"¡Cagontóloquesemenea! ¿Pa qué coj... me despertáis, cabrones?"-.


Y de pronto, en medio de su empanamiento, ha tenido un momento de lucidez y se ha acordado:-"¡Coño! ¡Chorizo!"-.

¡Ñam!
Esta Frida es un caso...

viernes, 7 de agosto de 2009

Lo peor del verano

Bueno, pues eso, que no... Que lo peor del verano no es el calor que hace, y el no poder casi pegar ojo por las noches.

Tampoco son los mosquitos, ni el coraje que me da oírlos dar por saco cuando ya estoy acostá, intentando dormir. Y tanto coraje me dan los pequeños cabroncetes, que me tengo que levantar a quitarlos de enmedio y hacerlos desaparecer. Vamos, que alguna que otra vez (más de las que a mí me gustaría), a las tres de la mañana se me puede ver de cacería por la habitación...

Lo peor no es que tampoco me vaya a ningún sitio de vacaciones en estas fechas, porque sé de antemano que siempre me toca apechugar en agosto.
Ni que me encuentre la mayoría de los sitios cerrados, porque a estas alturas del año, ya se sabe...

¡Qué va! Lo peor del verano no es nada de eso. Lo peor del verano son las chanclas. Sí, sí, las chanclas... Ese calzado veraniego, muy fresquito, y en el que se te ven los dedillos de los pies.

Porque, claro, a la Frida, esa bola de pelo negro que tenemos por aquí por casa y que ya os presenté una vez, le hacen mucha gracia las chanclas.

Bueno, no. En realidad, le hace gracia ver asomar los dedillos por delante. Y es que, claro, como se tira todo el invierno sin verlos, cuando llega el veranito pues le llaman la atención, y ella disfruta como una enana.

¿Por qué? Porque cada vez que la tía pasa por al lado de alguno de nosotros, y ve los dedos asomando, se va a por ellos y del lametón que les pega, no nos salvamos ninguno.

Pero es que es pa verla, vaya. Ni se para ni ná. Todo lo hace de corrido. Ella simplemente viene de paseo, se prepara dejando caer la lengua por un lado de ese cacho de boca que tiene, y ya digo, sin pararse y sin avisar, arrampla con todo. Y todo es precisamente, los dedos que están al aire libre.

Y como ya lo sabemos, cuando vemos a la Frida aparecer por el pasillo, nuestros dedos parece que la intuyen y se retraen espontáneamente. Desaparecen escondidos en la chancla como por arte de magia, vaya...
Angelicos, los deíllos, que no les apetece ser rechupeteados con premeditación y alevosía...

¡Dios, qué angustia! O, como dicen por estos lares, "Dios, ¡qué fatiga!"
Y sí, ya sé, ya sé. Es que es muy cariñosa la joía, sí. Pero a mí personalmente, me pone de un mal café que pa qué... Y es que, las babas de perro escurriendo por entre los dedos de los pies no me hacen especial gracia, la verdad.
:)

Feliz finde, gente!

martes, 14 de octubre de 2008

Cosa guapa...

Pues nada, hoy quería presentaros a esta bola de pelo negro que anda por aquí. Es "Frida". Bueno, "la Frida" para los amigos, y que, dependiendo de la época del año, tiene diferentes apellidos: "Frida Peluda" en invierno, "Frida Pelona" en verano. De eso se hace buena cuenta el veterinario que se encarga de cortarle "las puntas".

Apareció en nuestras vidas por casualidad, porque la criatura andaba perdida por la carretera una noche, hace ya algunos años. Fue ver las luces de nuestro coche y se tiró contra él. Digo yo que llevaría demasiado tiempo sola para intentar acercarse de aquella manera desesperada, aún poniendo en riesgo su vida. A puntito de atropellarla, vamos. Pero como yo digo, es un muro de hormigón armado, y estaba tan feliz de encontrar gente, que no le importó el restregón que se llevó con el coche.

Y aquel fue el primer día. Desde entonces, ha estado aquí con nosotros. Y disfruta como nadie cuando nos acercamos a jugar con ella. Su juego favorito es tumbarse delante de alguno de nosotros y esperar a que le pongamos el pie encima de su pata. Sí, porque luego ella hace lo mismo. Quitas el pie, y ya se encarga ella de ponerte su pata encima. Y así podemos estar todo el rato que a ella le apetezca. Ya ves, que se divierte con las cosas más simples. Eso sí, de pronto se le cruzan los cables, sale corriendo hacia una pared, salta, pone las cuatro patas en esa pared, gira en el aire, cae al suelo, sigue corriendo hacia la pared de enfrente, hace lo mismo, y no para hasta que ya no puede más y tiene que ir al cacharro del agua, para después tumbarse. Y no se tumba como un perro normal, no. Ésta va a su aire por la terraza, y de pronto le apetece tumbarse, y dónde le pille, se deja caer. Vamos, que no es uno de esos perros que se tiran un rato dando vueltas y vueltas, buscando la manera de echarse...

Su juguete favorito, una pelota de tenis, ya no tiene la pelusa verde que la cubre. Es más, cuando consiguió quitarle toda la pelusilla, la partió por la mitad de un mordisco. A saber lo que esperaba encontrar dentro de aquella cosa blandita de goma.
Ahora se "ha refinado" y prefiere los juguetes "vivos". Sí, porque alguna vez, algún pobre saltamontes ha caído en sus dominios, y ella se ha podido tirar perfectamente tres o cuatro horas jugando con él, sin matarlo. Yo creo que, al final, el pobre bicho se moría de aburrimiento, porque ya, ni saltar para huir le apetecía.

Y como a "la Frida" sólo le falta hablar, la otra noche que hubo tormenta, la cara que nos ponía era tan evidente, que si la hubiésemos dejado, habría dormido con nosotros en la cama. Lo que pasa es que la "joía" ronca más que nadie en esta casa, y sería insoportable dormir con ella.
Por lo menos, le encanta bañarse, porque le dices:-"¿Qué? ¿Vamos a bañarnos?"-, y desaparece. Pero la encuentras en la bañera, sentada, esperando...
Está claro que hay animales más inteligentes que algunas personas, ¿eh? ¿Dónde va a parar?

Frasecilla célebre del día: "Yo quisiera ser civilizado como los animales" (R.C.)