Pues nada, hoy quería presentaros a esta bola de pelo negro que anda por aquí. Es "Frida". Bueno, "la Frida" para los amigos, y que, dependiendo de la época del año, tiene diferentes apellidos: "Frida Peluda" en invierno, "Frida Pelona" en verano. De eso se hace buena cuenta el veterinario que se encarga de cortarle "las puntas".
Apareció en nuestras vidas por casualidad, porque la criatura andaba perdida por la carretera una noche, hace ya algunos años. Fue ver las luces de nuestro coche y se tiró contra él. Digo yo que llevaría demasiado tiempo sola para intentar acercarse de aquella manera desesperada, aún poniendo en riesgo su vida. A puntito de atropellarla, vamos. Pero como yo digo, es un muro de hormigón armado, y estaba tan feliz de encontrar gente, que no le importó el restregón que se llevó con el coche.
Y aquel fue el primer día. Desde entonces, ha estado aquí con nosotros. Y disfruta como nadie cuando nos acercamos a jugar con ella. Su juego favorito es tumbarse delante de alguno de nosotros y esperar a que le pongamos el pie encima de su pata. Sí, porque luego ella hace lo mismo. Quitas el pie, y ya se encarga ella de ponerte su pata encima. Y así podemos estar todo el rato que a ella le apetezca. Ya ves, que se divierte con las cosas más simples. Eso sí, de pronto se le cruzan los cables, sale corriendo hacia una pared, salta, pone las cuatro patas en esa pared, gira en el aire, cae al suelo, sigue corriendo hacia la pared de enfrente, hace lo mismo, y no para hasta que ya no puede más y tiene que ir al cacharro del agua, para después tumbarse. Y no se tumba como un perro normal, no. Ésta va a su aire por la terraza, y de pronto le apetece tumbarse, y dónde le pille, se deja caer. Vamos, que no es uno de esos perros que se tiran un rato dando vueltas y vueltas, buscando la manera de echarse...
Su juguete favorito, una pelota de tenis, ya no tiene la pelusa verde que la cubre. Es más, cuando consiguió quitarle toda la pelusilla, la partió por la mitad de un mordisco. A saber lo que esperaba encontrar dentro de aquella cosa blandita de goma.
Ahora se "ha refinado" y prefiere los juguetes "vivos". Sí, porque alguna vez, algún pobre saltamontes ha caído en sus dominios, y ella se ha podido tirar perfectamente tres o cuatro horas jugando con él, sin matarlo. Yo creo que, al final, el pobre bicho se moría de aburrimiento, porque ya, ni saltar para huir le apetecía.
Y como a "la Frida" sólo le falta hablar, la otra noche que hubo tormenta, la cara que nos ponía era tan evidente, que si la hubiésemos dejado, habría dormido con nosotros en la cama. Lo que pasa es que la "joía" ronca más que nadie en esta casa, y sería insoportable dormir con ella.
Por lo menos, le encanta bañarse, porque le dices:-"¿Qué? ¿Vamos a bañarnos?"-, y desaparece. Pero la encuentras en la bañera, sentada, esperando...
Está claro que hay animales más inteligentes que algunas personas, ¿eh? ¿Dónde va a parar?
Frasecilla célebre del día: "Yo quisiera ser civilizado como los animales" (R.C.)