viernes, 24 de abril de 2015

Mi cara entre tus manos


Cuando me sujetas la cara con tus manos y me miras de frente, puedo verme en tus ojos. Puedo reconocerme en la claridad que irradian; puedo reflejarme en el brillo que emiten...
Pero es que también, con sólo asomarme un poco más allá y si me fijo bien, puedo ver el Universo Infinito, el Mar Profundo, el Cielo Eterno...

Cuando me sujetas la cara con tus manos, el único sonido que puedo oír son nuestras respiraciones. La tuya y la mía. Lentas y sosegadas. Expectantes e ilusionadas.

Cuando me sujetas la cara con tus manos, acompasando poco a poco sus latidos con los míos, puedo sentir tu corazón paciente. Puedo sentir ese sincero, tolerante y enorme corazón que tienes. 

Con mi cara entre tus manos siento que mi alma se desborda al filo de tu sonrisa. Siento que mi piel entera se estremece al adivinar, de pronto, ese beso suave y tierno que yo sé que está por llegar.

Cuando me sujetas la cara con tus manos, reconozco la felicidad suprema de saberme en el único sitio en el que siempre debería haber estado. El único sitio en el que siempre debería estar. El único sitio en el que, y sin lugar a dudas, sé a ciencia cierta que siempre podré ser yo.

;)

jueves, 16 de abril de 2015

Mi hijo adolescente ☺

Bueno, pues lo prometido es deuda. 

La verdad es que me suelo llevar muy bien con los chiquillos a los que doy clase. Normalmente, empiezo las clases con ellos a sus 14 ó 15 años, cuando las cosas ya empiezan a torcérseles.
Y luego suelo seguir con ellos cada curso hasta que acaban la Selectividad. Evidentemente, eso hace que sean varios años los que nos vamos viendo y conociendo. Y si encima les di clase anteriormente a sus hermanos mayores, entonces la confianza que se genera es mayor.

Lo cierto es que consigo crear un vínculo con ellos que yo considero bastante especial. Algo que no se acaba cuando empiezan la universidad. No, porque muchos de ellos me siguen llamando después para contarme sus cosillas. Y con alguno también quedo a tomar café o de tapas porque la relación ha llegado más lejos y nos hemos hecho amigos.

Pues sí, efectivamente, éste es el caso que nos ocupa.

El muchacho en cuestión va camino de los 24 años, y lo conocí cuando tenía 14. Lo cierto es que es más rebonico que tó las cosas y siempre va hecho un pincel. Por algo fue Míster de las fiestas de su pueblo, digo yo. (Entrada AQUÍ :)
Le di matemáticas durante todos sus años de instituto y desde que terminó conmigo, no hemos perdido el contacto. Hablamos habitualmente, nos vemos, y eso, que también quedamos de vez en cuando.


Pos el otro día estuvimos dando una vuelta por Granada. Nosotros siempre quedamos para una tapa, una charla y unas risas. Además, que es una persona con muchas inquietudes desde muy joven, y con la que puedes mantener una conversación de coña o de esas trascendentales en cualquier momento.
Aquel día él tenía que comprar un regalo, así que dijo de bajar a El Corte Inglés. Quería comprar una colonia de las importantes. Vamos, de esas que cuestan un ojillo de la cara y parte del otro. Pues sí, de ésas.



Vale, pues allí teníamos a dos dependientas de perfumería detrás de nosotros todo el rato. Yo me quedé al margen, más en segundo plano, porque era un tema de él y lo dejé a su aire que probara, oliera, volviera a probar... Total, él sabe lo que busca y él sabe lo que quiere. Si me preguntaba a mí entonces sí le daba mi opinión. Pero vaya, que él estaba más que entretenido con una de las dependientas, que no dejaba de enseñarle colonias, darle a oler fragancias... 

Entonces la otra se vino a mi lado, a charlar, a comentar, a referir:
-"Hay que ver estos niños, ¿eh? Que quieren ir al instituto todo arreglados, vestidos de marca, cada uno oliendo a su colonia personal..."-.
Ay, qué lástima, que se cree que está en el insti... 
-"Huy, sí. A éste le pasa eso. Va al instituto hecho un pincel. Y todos sus compañeros, igual"-.
La otra dependienta que se acerca con él mirando otra colonia:
-"Pruébate ésta en la muñeca y deja que se seque... Aunque claro, como ya te has probado unas cuantas, tendrás una mezcla de olores que no te dejará distinguir nada"-. Y mirándome a mí, amenazándome con el frasco de colonia, salta la tía:-"Pues mira, que se la ponga tu madre, y así luego compruebas qué olor deja"-.
Y yo, sin inmutarme y alargando el brazo:-"Claro, échamela a mí y ya que él elija la que más le guste"-.

En ese momento, a él le cambió la cara, tó descompuesto. 
Y yo, que sigo:-"Además, que yo no se la voy a comprar, que para eso él tiene sus ahorros y los ha traído de casa. Yo no le pienso dar un duro, que esto es una cosa suya..."-. Y dirigiéndome a él, en tono maternal:-"Has matado al cerdito, ¿no?"-.

Bueno, para qué os voy a contar la cara que tenía mi amigo. Era todo un poema, vaya. Y cuando nos alejamos de allí, yo, partida de risa, salta él, tó rebotao:-"¡Claro! Como tengo esta cara de chiquillo que tengo..."-.
Y yo, sin poder dejarlo estar, digo:-"Pero míralo por el lado bueno, hombre: Tienes una mami jovencísima. Eso sí, la próxima vez que quedemos, déjate crecer la barba, anda, a ver si hay más suerte..."-.
Menos mal que la carcajada ya fue unánime de los dos.

Total, que desde ese día él tiene dos mamis y yo tengo un hijo adolescente. Y me mola. Me mola, porque si el chiquillo es tan guapo y a mí me confunden con su madre, pues... ¡Blanco y en botella! ;)

Y yastá. La próxima vez que nos toca quedar es ya mismo, porque hay que ir a darse una vuelta por la Feria del Libro de Graná. Que eso, para nosotros, es ya una tradición.
:)





viernes, 10 de abril de 2015

Te has hecho mayor cuando...

He descubierto que el día en el que, cuando vas a salir a la calle, decides llevarte el paraguas "por si llueve", es justo el día en el que es evidente que te has hecho mayor.
Porque tú siempre habías sido de la Liga Antiparaguas, y habías estado pendiente de ver si dejaba de llover en el mismo momento de salir a la calle para que no te obligaran a llevártelo. 
-"Coge el paraguas, que está lloviendo"-. 
-"No, mamá. Ahora no llueve"-.
-"Pero va a seguir lloviendo"-.
-"Sí, pero ahora mismo no llueve, así que no me lo llevo"-.
Y evidentemente, te ponías chorreando, porque era salir de tu casa y que cayera el diluvio universal sin remisión. Y tú, pues sin paraguas.

Ahora ya no tienes edad de calarte hasta los huesos, y prefieres acarrear el paraguas aún sabiendo que igual ni llueve. Pero ea, tú por tu cuenta y riesgo entras en el mundo del "más vale prevenir". Cuando tienes 20 años eso ni se te pasa por la cabeza.
...

Y te has hecho mayor cuando en la calle, te para un crío y te dice, con toda la educación del mundo, las cosas como son:-"Señora, ¿tiene usted hora?"-. 
Y tú, con la cara desencajá:-"¡¿¿Señora??! Pero, ¿qué coñ*o...?"-.

Uff, sí. La primera vez que alguien desconocido pero claramente más joven que tú te habla de usted se te hiela la sangre. Y de esa primera vez te cuesta reponerte lo que no está en los escritos. Luego ya como que te vas acostumbrando, ¿verdad?
...

Pero sobretodo sobretodo te has hecho mayor ya, sin más vuelta de hoja, cuando a uno de tus ex-alumnillos, pues lo confunden con tu hijo adolescente. Que la criatura esté rozando el cuarto de siglo, por lo visto les da igual al resto del mundo. 
Lo cual me lleva a otra cuestión sin duda más preocupante: 
¿Es él el que parece muy joven o soy yo la que parece muy mayor?

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...


jueves, 2 de abril de 2015

Semanica de pasión

Me siento totalmente identificada con este sevillanito, que de sevillano tiene lo que yo de astronauta.



Angelico, me da una penica verle esa carilla...

Porque yo al menos, no vivo en el centro de Graná. Algo es algo, menos mal. 
Sólo tengo que tener cuidadito cuando enciendo la tele, ya que me meten procesiones hasta en la sopa. Sobretó, en los canales andaluces, que durante esta semana todos los programas de todos los días están dedicados a la Semana Santa. Evidentemente.

Pero ea, con los días tan güenérrimos que nos están haciendo este año, que llevábamos siglos y siglos (exageraílla que es una) sin tener una Semanica Santa tan veraniega como ésta, pues qué menos que irse a la calle, ¿no?
Digo, una Semana Santa en la que no llueve... Pero, ¿dónde se ha visto eso, por favor? No me digáis que no, porque está siendo una Semana Santa atípica atípica, como hacía tiempo no teníamos.

Y sí, por eso y por otras razones yo me voy a la calle. Y siempre tiro para el lado contrario adonde están las procesiones. Yastá. No me gustan. ¿Qué le hacemos?
Pero también es verdad que tarde o temprano, cruzo una esquina y ¡zas! allí está. 
Se ve que no me estudio muy bien los itinerarios y siempre me tengo que encontrar con alguna que me pilla en medio de pasos, penitentes, cofrades, nazarenos... Y claro, ya queda feo salir corriendo sin mirar atrás.
:)

Se ve que por aquí por el sur, si eres de los bichos raros a los que no les gusta la semana santa ni las procesiones ni ná de eso, pues o bien te quedas en tu casa con la tele apagada, o bien sales y te expones a encontrarte en medio del fervor pasional de una riá de gente con un sentimiento común.



P.D: Que conste que a mí me gusta "procesionar", ¿eh? Y mucho, además. Pero eso, de bar en bar, echándonos unas tapas y unas risas.
:)