miércoles, 30 de diciembre de 2009

Se nos va

Gente, que esto se acaba. Que ya está dando los últimos coletazos. Vamos, que se nos escapa. Ea, otro año que se nos va.
Y la ventaja de que un año se acabe y se nos vaya es que, irremediablemente, empieza otro nuevo. Y claro, viene llenito de días para hacer todo lo que nos propongamos a partir de ahora.
Otro año entero para llenarlo de proyectos y procurar realizarlos todos, aunque sea poquito a poco. Tampoco hay prisa, ¿no? Joé, que tenemos un año entero por delante... Así que, con tranquilidad. No se me agobien, criaturas. :)

Normalmente lo hago, pero esta vez no se me ha ocurrido hacer balance de este año, la verdad. Y es que, ahora que lo pienso, me acuerdo perfectamente de que hace un año, yo estaba muy, pero que muy jodiílla, pasando un momento bastante regular. En realidad llevaba medio año ya atontá, pero cambiar de año no arregló ná de ná.
Ya sabéis, las cosas de la vida, que a ratos, pues se tuercen de una manera escandalosa y nos parten por medio. ¿Qué le vamos a hacer? Es lo que hay, ¿no?

Y, bueno, que la historia jodía me duró hasta junio o por ahí... Vamos, la mitad del año echado por tierra, vaya.
Eso sí, a partir de junio, el año mejoró considerablemente. Es lo que tiene que llegue alguien, y sin darse cuenta, te ayude a renacer de tus cenizas, claro. :)

Vale, otra cosa... Que por si no os acordáis (ha pasado ya un año, yo lo entiendo) os recuerdo que vuestra campanada de Nochevieja es la 3ª. Sí, sí, es la mismitica del año pasado.
Eso quiere decir (y esto va para los amigos nuevos que habéis llegado este año), que cuando esté sonando la 3ª campanada (allí en la Puerta del Sol, o en cualquier otro sitio), la uva correspondiente irá por vosotros y me estaré acordando de todos. Complicaíllo, porque cada vez sois más gente, pero eso mola, así que no pasa ná.
Y es que, sí, llevo ya muchos años dedicando las campanadas. Una manía de las muchas que tengo, ¿qué le hacemos? Y eso, que este año no iba a ser diferente, claro. Mis manías y yo somos un tándem, así que...

Así que, ya sabéis, no os atragantéis con las uvas, y menos con la 3ª, plis, que sólo nos faltaba eso.

Ale... FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!!!

lunes, 28 de diciembre de 2009

Sigue lloviendo, sigue lloviendo...


Y con la que está cayendo, que no deja de llover, y que da lluvia en Andalucía hasta por lo menos Reyes, yo me pregunto: ¿No me darán vacaciones anticipadas en la empresa? Porque si llueve, no se puede entrar a recoger aceituna. Y si no se puede recoger aceituna, la almazara no funciona. Y si la almazara no funciona, la Lou, que se dedica a analizar los productos de dicha almazara en el lab, no le sirve a su jefe pa ná.

Vamos, que aunque yo no esté allí sentá todo el día en una silla porque en el laboratorio siempre hay cosas que hacer, eso como que mi jefe no lo ve (o no lo quiere ver). Y claro, parece como si la Lou no hiciese ná en tó el día y estuviese cobrando un sueldo mientras se rasca la barriga. El tío debe pensar que ya tengo un esconchón de tanto rascarme, porque en dos semanas no he tenido que hacer ni un análisis de orujo y ni uno de aceituna.

Además, como yo he dicho siempre, nunca me he notado parte de esa empresa. Cuando me llaman, voy porque me gusta estar allí y no tengo nada más estable. Porque los compañeros son geniales y el trabajo de laboratorio me encanta. Pero cuando me tienen que echar, ni se plantean más nada, y le piden a la muchacha de laboral que me llame para que sea ella la que me dé la noticia. Y me fastidia, claro.
Así que, si yo no me noto parte de la empresa, es porque la empresa cuenta conmigo sólo y exclusivamente cuando les interesa. Y si no les interesa, "si te he visto, no me acuerdo".
Vamos, lo de siempre. Llevo ahí cinco años y todavía no termino de acostumbrarme a las (malas) formas que tienen. Y no creo que me acostumbre nunca, la verdad...

Así que, viendo las noticias esta tarde, cuando han hablado del temporal y de que vuelve a llover otra vez, mi padre ha sentenciado:-"Seguro que te dan vacaciones cualquier día de estos"-.
Pues eso, que igual no va muy desencaminao.

Vale, ¿hacemos una porra? Sí, se admiten apuestas para ver cuánto duro en el trabajo esta vez...
:)

martes, 22 de diciembre de 2009

Pues... no!

Pues eso, que no. Que no soy millonaria... Aunque tampoco entraba en mis planes serlo este año, dicho sea de paso. ;)
Pero como soy más feliz que unas castañuelas, pues como que me da un poco igual que el gordo se haya quedado en Madrid. Eso sí, como uno de mis jefes tuvo un momento iluminao el día que dijeron de comprar los décimos de lotería para la empresa, le pidió al encargado que comprase uno que terminara en 4...
Pues mira qué bien, que por lo menos el reintegro lo hemos pillado todos.
Ay, si es que de vez en cuando tienen hasta ratos de lucidez y todo. Muy de vez en cuando, es cierto, pero mira, alguno hay.

Además, hoy nos han dado las cestas de navidad. Más monas ellas... Vamos, que no me puedo quejar.
Justo ahora estaba intentando hacer un change y cambiar mis dátiles por las bolitas de coco de la Wiza, pero no ha colado. Que dice la criatura que hay dátiles de la cesta del año pasado todavía por su casa, así que... Debe ser que a su familia tampoco les hacen mucho chiste, ¿no?


Eso sí, el que algo quiere, algo le cuesta. Que como no ha dejado de diluviar en todo el día, cruzar hasta la oficina para recoger mi cesta ha supuesto que me haya puesto chorreando. Porque, aunque yo llevase paraguas, hoy llovía graciosamente de lado. Ir a la oficina también ha supuesto que me haya metido en todos los charcos que había por el camino. Que, bueno, en realidad sólo había uno pero ocupaba toda la placeta. Parecía una balsa aquello, vaya.

Pero eso, que me ha dado igual. Ya digo que estoy más feliz que unas pascuas (nunca mejor dicho). Y es que, seguramente, hay gente que me alegra la existencia un día sí y otro también, así que, ¿qué más se puede pedir?

Bueno, pensándolo bien sí que voy a pedir algo. Voy a pedir un deseo navideño. Eso... Que se me tiene que cumplir porque tampoco he sido muy mala del tó este año, o sea que...
Ale, pues mi deseo para hoy es que todos tengáis unos días muy felices y lo paséis muy rebien con vuestras familias y vuestros amigos.
Que no os vayáis muy lejos porque no me apetece perderos a ninguno de vista, ¿eh?
Y que cuidadito con los excesos, que ya se sabe en estas fechas lo que pasa... :)

FELIZ NAVIDAD!!!


Frasecilla célebre del día: "Para que todos los días sean Navidad, para que cada deseo se haga realidad, para que el mundo sonría al despertar, para que se abra la puerta y no se cierre más..."
(Rosana)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Pasados por agua

Pues el día de lluvia pa nosotros se queda. Que una intenta ir una miaja mona a su comida de empresa, pero ya la lluvia se encarga de ponérselo bastante dificilillo. Menudo pelo erizao que tenía todo el mundo hoy. Y la ropa chorreando... Y los piececillos empapaos... Y es que si sólo hubiese sido eso...

Porque el día en sí ha sido un completo desastre. Que ya dije una vez que cuando el día va de leches, hasta las hormigas se ordeñan, ¿no?... ¡Pos eso! Que cuanto menos tiempo tienes, más problemas surgen. Que cuanto más pronto necesitas acabar, más tarde se te hace... Vamos, que seguro que os suena...

Y ya, para colmo de males, la inspectora de sanidad. Que la mujer viene de vez en cuando a darse una vuelta por la empresa para comprobar que los planes de higiene y la trazabilidad se cumplen. Pues no ha tenido otro día para aparecer por allí ná más que hoy. Y así, sin avisar ni nada.
Que mi compañera la Wiza, que es la que lleva el tema de sanidad, se pone atacá de los nervios, el angelico, cuando la ve aparecer.

Y claro, mientras la inspectora ha dado su vuelta de rigor por la empresa viendo las instalaciones, ha escrito el informe de incidencias, y se ha ido o no, pues nos han dado las uvas en el lab.

Y como no ha dejado de diluviar en todo el día, el atasco de coches por la carretera era monumental. Vaya, que nosotras hemos llegado tarde al restaurante donde era la comida. Una hora y pico tarde... ¡Casi ná!
Ya estaban todos los demás allí, sentados a la mesa, con mis jefes de anfitriones. De hecho, nada más entrar al local, sin saber en qué sala estaban y sin necesidad de subir al comedor, se lo he dicho a ella:-"Nena, no tienen pérdida. Sigue el vozarrón de tu jefe, que se le oye por ahí arriba"-.
Y claro, al verlos a todos ya sentados, salto:-"Anda que nos esperáis, ¿eh? ¡Qué mala gente!"-. Si es que no me callo ni debajo del agua, joé...
Pero sí que nos estaban esperando, porque aún no habían pedido la comida, y mi jefe tenía el móvil en la mano porque nos estaba llamando en ese momento. Vamos, que encima me han montado un pollo por chincharles más de la cuenta...
-"Vaaaaale, no os pongáis así, que lo he dicho en broooooma"-.

Lo cierto es que no ha estado mal el rato allí. Por lo menos, para intentar olvidar otras cosas. Y además, como es que soy un bicho, les he amenazado con subir las fotos al "feis". Que se han puesto todos más suaves que un guante cuando se lo he dicho, vamos.

¿Lo peor de la comida? Pues que después hay que volver a la empresa a seguir trabajando. Bueno, a hacer como que seguimos trabajando, que tampoco nos vamos a agobiar, ¿no? Pero, claro, como los jefes son los primeros que se levantan para volver, ¿qué vamos a hacer las demás criaturicas? Pos remolonear un rato y volver también... ¡Qué remedio!

Bueno, y aquí, la mejor foto de toda la comida. Un compañero, al que la cámara de fotos le ha complicado la vida más de la cuenta, por lo visto. O quizás, que para él era toda una novedad ver agua en una copa...
¡Uy, qué mala soy!
:)

viernes, 11 de diciembre de 2009

Saber esperar

"Cuando escriban la vida los buenos,
al final vencedores,
se sabrá que no usamos veneno
como aroma de flores".

jueves, 3 de diciembre de 2009

Yo quiero uno

Definitivamente, y siempre lo hemos dicho, hay animales que se parecen a las personas. Algunos, incluso son mejores.
También es verdad que hay personas que parecen animales, pero de esos hablaremos otro día.

Hoy sólo quería dejar constancia de que los animales saben jugar, saben reír, y saben reaccionar a los estímulos que les llegan como podríamos hacerlo cualquiera de nosotros. Vamos, que sí, que los animalitos son la leche.
Ya me diréis vosotros si es o no es así...

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Visita real

Sí, por fin ha venido el rey a verme.
Después de estar tres días pasando olímpicamente de entrar al lab, hoy ha sido el gran día en el que por fin lo ha hecho.
Y lo veo llegar a través de la puerta de cristales, mirándome con esa sonrisilla condescendiente.
Yo, muy efusiva:-"Jo, Antonio, ¡que ya está bien, hombre! ¡Que no has venido a verme!"-. Y pensando:-"Que tampoco es que me quite el sueño, que lo sepas"-.
Él, acercándose a darme un beso:-"¿Sí...? Bueno, tú tampoco has venido a verme"-.
Yo, sin pensármelo siquiera:-"Ya, pero es que yo estoy ocupá."-. Así, como diciéndole:-"Tú, que no haces ná, tienes más tiempo para las hacer visitas de rigor, hombre"-.
Y claro, me ha mirado como pensando:-"Japuta eres"-.

¿No me va a echar el tío de su empresa cuando le apetece? Si es que soy puñetera a más no poder... Claro, que yo pienso lo mismo de él, así que...
Aunque, bueno, después de 5 años que hace que trabajo para esta empresa, ya es para que sepamos los dos de qué pie cojeamos cada uno, ¿no?

lunes, 23 de noviembre de 2009

Los reyes del mambo

Seguro que vosotros conocéis a más de uno y a más de dos de estos personajillos mundiales, de esos que van de guays por la vida. De esos que se creen con derecho a todo. Esos que van por el mundo pensando que todo les pertenece, que todo es suyo, que están por encima del bien y del mal, que los demás no somos nadie, y que todos debemos bailar al son que ellos toquen y aguantarnos... Y sólo porque manejan dinero por un tubo... Vamos, que en realidad, de Banderas, lo que se dice de Banderas, tienen más bien poco. Aunque se llamen Antonio.
Pues mi jefe es uno de ellos. Bueno, eso se cree él. Porque ése ni es rey ni es ná, y ni siquiera sabe lo que es el mambo... Porque mi jefe, cuando tiene un momento de lucidez, (llamémosle así a eso que tiene de vez en cuando), habla con la muchacha de laboral (Bea) y es ella la que se encarga de llamarme desde la empresa para darme la buena nueva del día:-"Empiezas mañana"-. ¡Toma castaña! Ala, así, sin anestesia, sin periodo de adaptación ni ná ni ná. Vamos, de la misma manera que cuando me dan la patá, me dicen (también sin anestesia):-"Mañana ya no vengas"-. Pero ya imaginaréis que cuando me echan, me sienta peor.
¿Y qué hacemos las criaturas? Pues ná. Apechugar con lo que nos toca, claro. Y ya ni me irrito. Bueno, a ratos...

Pues eso. Mi Bea me llamó el miércoles pasado. -"Hola, Lourdes. Que ya te imaginas, ¿no? Empiezas mañana"-. Y yo, que en contra de lo que mi jefe se pueda pensar, tengo vida fuera de la empresa porque, gracias a Dios, mi mundo no gira en torno a ella (porque si no, apañá iba), tuve que decirle:-"Pues mira, mañana no puedo..."-.

Imagino la cara de contrariedad que debió poner el hombre cuando la muchacha se lo contó, porque él, que es el que corta el bacalao, no está acostumbrado a que se le rebele la plantilla ni a que se le revolucione el gallinero. Que cuando él dice una cosa, la cosa se cumple y ya está... Pero, ¿qué quiere? Con ese margen de tiempo que me da, igual me pilla fuera del país, y no me da tiempo, joé.
A ver, que no era el caso, ¿eh?, pero podría haberlo sido.

Total, que he empezado hoy. Así que ya estoy ahí otra vez, hasta que me vuelvan a echar, claro. Y por lo menos he tenido el finde para hacerme a la idea, porque de un día para otro ya os digo yo que voy hasta cabreá. Y eso que me encanta estar allí, pero es que las formas me tocan las naricillas, claro.

Eso sí, mi jefe no se ha dignado a venir al lab, y mira que lo he visto pasar cuarenta veces por la puerta. Hombre, por favor, que es su empresa, ¿no? Y se pasea las veces que quiere, que pa eso es suya. Y va donde quiere y entra a donde le da la gana. Y a donde no, pues no entra. Pues eso, que hoy, al lab, pues no. No imagináis la pena que me ha dado, que igual ni ceno ni ná...

Los que sí han venido, han sido los compañeros a saludar. ¡Güena gente son, coñio! (Algunos ya os digo que de compañeros tienen más bien poco, pero esos no han venido. Ni ganas, vaya).
El encargado sí, que como siempre, ha entrado dando berríos para hacerse notar...
Uno de los descargadores, que salía del almacén subido en el torillo y que al verme por la ventana, se ha tirado literalmente del cacharro en marcha para acercarse...
Las niñas de la ofi, que estaban muy ocupaíllas, pero que han tenido el detalle de llamar por teléfono para darme la bienvenida...
La Wiza, que me tenía guardados unos bombones del cumple de Bea, que fue en septiembre; y unas muestras de perfume que dieron de regalo en la tienda donde le compraron el regalo a un compañero por el nacimiento de su segundo churumbel, el mes pasado. Y aunque yo no estuviese allí, por lo visto, también hubo muestras de regalo para mí. :)

Mis compañeros... Definitivamente, ¡esos sí que son los reyes del mambo!

martes, 17 de noviembre de 2009

Conocernos

A ver, que sí, que ya quedó claro que a veces no me entiendo ni yo. Y por supuesto, los demás, ya... Pero aparte de eso, estoy convencida de que la gente que me ve a diario no me conoce tanto como me conocéis vosotros, los que andais por aquí.


Siempre he dicho que cuando escribimos, somos más nosotros mismos que cuando hablamos. Seguramente, por la seguridad y confianza que da esto del anonimato, y por no tener que decir las cosas mirando a la gente a la cara, que eso a veces es un poco complicaíllo.
Y lo digo por mí, porque como yo no escribo poesía (ni sabría hacerlo), ni escribo historias ficticias (porque igual me costaría un wevario tener la imaginación suficiente para sacar algo de este cabezón que Dios me ha dao), pues escribo sobre mí, sobre las cosas que me pasan, sobre lo que pienso... Y claro, ésa soy yo. Más yo no puedo ser. Y me conocéis... Nos conocemos...

Pues resulta que hay mucha gente a mi alrededor, que veo a diario, con los que hablo todos los días, y que no me conoce casi nada. Que no se ha parado a plantearse quién soy o qué pienso realmente... Y lo cierto es que tampoco me preocupa. Vamos, que me da igual...
Pero, joé, que es que yo creo que mi padre me está conociendo ahora con el tema éste de la cuadra. Me oye hablar, comentar, argumentar, discutir, explicar o rebatir las cosas, ya sea con la criaturica de la abogá, con el concejal, el alcalde o con su p...santa madre, y le noto en la cara al hombre que alucina conmigo. Debe pensar:-"Y ésta, ¿cuándo ha aprendido a debatir así? ¿Cuándo ha aprendido a decir lo que piensa con total claridad, sin levantar el tono y sin que le tiemble la voz?"-. Se lo tuve que decir yo un día:-"Joé, papá, que ya no tengo diez años"-...
De todas formas, como tampoco he sido de hablar mucho en mi casa porque al final siempre terminábamos discutiendo (es que no puedo con la sinrazón, ¿qué le vamos a hacer?), pues he preferido callarme siempre.

Así que, si está claro que en mi casa no me conocen y no saben quién soy realmente, en la calle ya pa qué os voy a contar...

Pero digamos que en cierta manera soy yo, ¿vale? Porque tampoco es que me importe que la gente no me conozca o me deje de conocer... Y además, pues es como una especie de mecanismo de defensa que tengo (tenemos). Que todo hay que decirlo...
En mi vida cotidiana, con el resto del mundo, es evidente que no suelo mostrarme al cien por cien. Imagino que ni yo, ni nadie. Que todos hemos aprendido...
Vale, sí, hay gente con la que sí (serán tres o cuatro amigos que sí me ven venir de lejos, como yo digo... Tampoco muchos más, es verdad), pero con los demás siempre me guardo un margen para mí. A veces, un cacho margen. Y no es que mienta o no sea yo. Simplemente, soy yo pero un poquito sólo. ;)

Será que ya me di cuenta hace tiempo (después de algún que otro palo, por supuesto), de que con todo el mundo no se puede ser totalmente sincero.
Será que ya sé (que todos sabemos) que hay mucha gente que te pone buena cara por delante, y te estroza vivo cuando te das la vuelta.
Será que tenemos muy claro que cuando alguien nos conoce muy bien y sabe todo de nosotros, puede hundirnos cuando quiera.

Así que, bueno, a veces hay que tener cuidado cuando decidimos depositar la confianza en alguien. Incluso a veces, podemos confiar, sí, pero siempre con un poco de sentido común, y guardándonos una mijilla de espacio para nosotros.

El problema viene, y hablo por mí, cuando alguien me llega al alma y veo que es digno de confianza. Entonces, suelo sobrepasar ese cien por cien. Y eso, en realidad, es un poco peligroso. Sí, porque luego el trastazo es más grande.
A ver, que no tiene por qué haber trastazo, también es verdad, pero a veces, pues pasa.

Bueno, de todas formas, tampoco es plan de meternos en un caparazón y no salir de ahí cuando eso sucede, ¿no? No, porque seguro que evitando a la gentucilla que no queremos que nos haga daño, también nos perdemos a la gente excepcional que viene de camino. Y haberlos, haylos... Si lo sabré yo...

Como dice mi Silvio: "He preferido un golpe así, de vez en cuando, porque la inmunidad me carcome los huesos".
:)

jueves, 12 de noviembre de 2009

De temblores y otras cosas

Que a mí me encanta Granada, no es nada nuevo ahora.
Que me encanta pasear por sus calles, disfrutar del centro de la ciudad, e incluso, de los pueblecitos del cinturón, pues no es una novedad. Claro, es que la Vega es lo que tiene...
Además, los atardeceres en Granada son la leche en pepitoria, (sin menospreciar los de ningún sitio, eso que quede claro), pero tengo la suerte de poder disfrutar los de aquí todos los días. Así me tenga que sentar en cualquier sitio a ver cómo el sol desaparece poco a poco, y llegue tarde a la clase que tenga a esas horas. Porque, claro, es que la Lou estaba mú ocupá deleitándose con el cielo y los colores. Y que yo creo que ya mis alumnos lo saben y no se irritan...

Bueno, pues sí, que todo eso está muy bien. Y sé a ciencia cierta lo privilegiá que soy de poder verlo y disfrutarlo cada día.

Vale, pero es que vivir en Granada también tiene sus inconvenientes. No muchos, es verdad, pero sí alguno. ¿Qué le vamos a hacer? Es lo que hay.
Señores, es que esto de vivir encima de una especie de falla (literalmente hablando, y el que no recuerde sus clases de geología, le remito al tema de tectónica de placas :) pues es un poco traumático. Y es que yo, personalmente, no termino de acostumbrarme a que haya terremotos y seísmos de vez en cuando. Aunque, eso sí, ya llegue un momento en el que sea lo más normal del mundo.
Durante el día, pues está claro que los hay también, pero no se notan tanto. Eso sí, cuando de noche nos pilla uno acostados a todos, así de madrugá, no veas el salto que se nos va.

Y es que, claro, esto es como todo. De día, te da igual que pase un coche por la calle a tó jopo y con la música a toa marcha. Casi te puedes permitir el lujo de bailar lo que oyes:-"All the single ladies, all the single ladies..."-.
Pero por la noche, a las cuatro de la mañana, pues sienta fatal, pero que mú fatal, que pase un coche, tó feliz y contento, el muy cab...pullo, y despierte a todo el mundo. Porque de noche el ruido es siempre mucho más ruidoso, y cuando todo está en silencio, hasta notas los graves de los altavoces retumbando y golpeando en el pecho y en la espalda. Por lo menos, yo. Bueno, los noto yo y los notan los cristales de las ventanas, que no veas cómo bailan al compás...

Pues con esto de los terremotos sucede lo mismo. Que de día, pues con el ruido que hay en la calle, el tráfico de coches y autobuses, los obreros dando golpes, la vecina llamando a voces a la hija:-"¡¡¡¡¡Rocíooooooooooooooooooo!!!!"-, puede pasar más desapercibido un temblorcillo de esos.
Pero de noche, que de pronto te despiertas porque has notado algo raro y no sabes qué, pues sí es más evidente. Luego, cuando ya oyes la escandalera que montan los perros de todo el barrio, empiezas a atar cabos:-"Ah, coño, si es que vivimos en mitad de dos placas tectónicas. Las jodías tienen rocecillos habitualmente, y cuando se cabrea la euroasiática con la africana, pues se nota..."-. Y, ¿qué culpa tendremos de eso los demás, a ver?

Y así estamos últimamente. El jueves pasado, a las 6:40, uno de 4'2 en la escala Ritcher. Y esta pasada noche, uno de 3, a eso de la 1:20... Esos han sido los evidentes, los 40 diarios que no notamos, pues ahí están también, claro.

Pero, a pesar de todo, Granada sigue siendo preciosa, ¿eh? Y a mí me compensa bastante, la verdad. Lo digo por si alguien estaba pensando en visitar la ciudad de la Alhambra, y ahora se le han quitado las ganas. De todas formas, que piense que la Roja lleva ahí tropecientos años, y sigue la tía en pie, con un par.
:)

jueves, 5 de noviembre de 2009

Jung


"Lo peor que le puede ocurrir a cualquiera es que se le comprenda por completo" (Karl Gustav Jung).

Y claro, si no me entiendo ni yo, ¿cómo voy a pretender ni a obligar a nadie a que me entienda?
No sería muy ético que digamos, ¿no? Y mucho menos, lógico.
Vamos, digo yo...

viernes, 30 de octubre de 2009

El arte de ser consecuente

Que estoy convencida de que también se podría llamar responsabilidad a eso de ser consecuente, ¿no?
Claro, consecuentes con nuestras palabras, consecuentes con nuestros actos, consecuentes con nuestros gestos cotidianos... Porque no vivimos solos ni aislados, y hay que tener una miaja de algo con el resto de la humanidad.
A ver... Si yo meto la pata (cosa que, dicho sea de paso, suele ser bastante habitual, porque no me callo ni debajo del agua, y digo las cosas tal y como las pienso, así sin anestesia ni ná, y luego claro, pasa lo que pasa)... Bueno, pues eso, que si yo meto la pata con alguien, aunque después me disculpe sinceramente con la persona en cuestión, el daño ya está hecho. Vamos, que la otra persona puede sentirse ofendida, dolida, puede enfadarse, puede perdonarme o no, y seguramente puede que no lo olvide. Y quizás las cosas ya no vuelvan a ser igual que antes... Y eso, cuando es alguien cercano al que hemos hecho daño, jode y mucho.

Pero lo que yo no puedo hacer es enfadarme porque esa persona se sienta así. Quiero decir, que no puedo exigirle que me perdone o que lo olvide. Y mucho menos, decirle que tampoco era para tanto y que no entiendo por qué se pone de tal o cual manera...
Porque no, porque cada uno llevamos lo de que nos hagan daño de una manera. Y por supuesto, las cosas que nos duelen, no son las mismas para todos. Y además, qué coño, que cuando nos hace daño alguien que no debería, es todavía más jodiíllo el tema, porque seguramente de él no lo esperábamos.
Y claro, si yo he metido la gamba, no me va a dar encima una pataleta porque la otra persona se sienta mal por ello, ¿no?

Pues a eso me refería con lo de ser consecuente. Porque cuando la liamos parda, queriendo o sin querer, consciente o inconscientemente (porque eso da igual), tenemos que saber aguantar las consecuencias que se pueden producir a raíz de nuestras palabras o de nuestros actos. Porque si no somos capaces de asumir nuestros errores, y pensamos que todo el mundo tiene que bailar al son que nosotros toquemos, nos vamos a llevar más de un palo en la vida y, seguramente, no maduraremos jamás de los jamases.

Así que, está claro que antes de decir o hacer algo que pueda hacer daño a alguien, y de lo que después nos vayamos a arrepentir nosotros, mejor nos lo pensamos dos veces... O quince... O cien...
Hacemos eso, o bueno, nos aguantamos con lo que venga después, sea esto lo que sea, y que es a lo que yo llamo apechugar con tó pa'lante.
:)

viernes, 23 de octubre de 2009

Hoy no es ese día

"¡Hijos de Gondor y de Rohan...! ¡Mis hermanos...!
Veo en vuestros ojos el mismo miedo que encogería mi propio corazón.
Pudiera llegar el día en el que el valor de los Hombres decayera,
en que olvidáramos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad...
¡Pero hoy no es ese día!
... En el que una hora de lobos y escudos rotos rubricaran la consumación de la Edad de los Hombres...
¡Pero hoy no es ese día!
En este día, lucharemos.
Por todo aquello que vuestro corazón ama, os llamo a luchar, Hombres del Oeste..."
Aragorn, Hijo de Arathorn, Heredero de Isildur
Puerta Negra
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Joé, mi Aragorn es la leche jaleando a las tropas, ¿eh?

Y es que, está claro que a veces, y sin quererlo, nos vemos envueltos en una lucha que no sabemos ni de dónde viene, y mucho menos, por qué.
Y digo yo, que aunque nos invada el miedo o la inseguridad (cosa que nos pasa a todos, y a ratos hasta puede ser bastante habitual), habrá que seguir adelante siempre y no tirar nunca nuestro estandarte, ¿no?
Sí, sí, aunque alguien nos ponga un ojo encima con el único propósito de hacernos caer al suelo, y lo consiga alguna que otra vez.
Pero, bueno, no importa. Nos podemos caer todas las veces que sean necesarias, con tal de que siempre nos levantemos después. Eso se permite, sí.

Porque es que a veces, el simple hecho de levantarse por la mañana ya es una batalla que hay que intentar ganar. Y salir al mundo con la mejor de las sonrisas, ni os cuento.
Y digo yo que si ganamos todas las batallas, al final ganaremos también la guerra, ¿no?

Y digo también que si nos encontramos en la vida con algún orco que quiera amargarnos la existencia (o peor aún, un Uruk-Hai, que haberlos haylos, y muchos), se trata de no darle ni un respiro y no dejarle que pueda con nosotros, ¿no? Porque está claro que los Uruk-Hai saben jugar con el miedo que infunden (o que creen infundir), para intentar ganar las batallas y las guerras con sus malas artes.

Y digo yo también, que se trata de no rendirse nunca, jamás de los jamases, y de luchar por todo aquello que nuestro corazón ama y anhela. Y es que, ¿por qué otra cosa íbamos a luchar las criaturicas si no? Si en el fondo estoy convencida de que ésa es la fuerza que realmente nos mueve, ¿eh?
Y, bueno, si ya todo esto lo dice el Rey de Gondor, pues digo yo habrá que hacerle caso, claro... Que él habla sólo de hombres, pero que yo sé que se refiere al género humano en general. Y ahí, por supuesto, entramos tod@s.
:)

lunes, 19 de octubre de 2009

Nuestro nombre

A veces, el significado de nuestro nombre encierra tanto de nosotros mismos, como el propio horóscopo que llevamos. ¿Será posible que el carácter que tenemos, nuestra forma de ser y de actuar, vengan regidos por los astros?

Yo nací en verano. Soy cáncer (ya me gustaría a mí que esto sólo fuera un signo del zodíaco, aunque...). Pero sí, al leer el significado de mi horóscopo ya me habla de la buena memoria que tenemos los nacidos bajo este signo, que no conseguimos olvidar nada, que somos nostálgicos y perceptivos, que nos afecta todo, que tenemos cambios de humor habitualmente...
Y dices:-"¡Coño! ¡Soy yo!"-. Y piensas:-"¿Todos los cáncer seremos así de verdad? ¿Todos todos?"-.
Debe ser que cuando escriben esto de los horóscopos, lo hacen así, a grandes rasgos, para que todo el mundo se dé por aludido en alguna frasecilla. O para que todo el mundo se vea reflejado en algún momento... Digo yo...

Bueno, pues el otro día rebuscando en un cajón, me encontré un regalo que me hicieron hace muchísimo tiempo. Un azulejo con el significado de mi nombre...
No recordaba yo que hasta en el significado de mi nombre ya aseguraban que soy un diablillo... ¿Será posible? Que no me voy a poder quitar el sambenito en la vida porque, por lo visto, Lourdes lleva al diablillo enganchao. Hay que ver...
Así que, aunque haya alguien al que esto no le guste, ¿qué le hacemos? Si lo que es, es, y no puede ser otra cosa, ¿no? ;)

Lo de "altura costera" sí me ha hecho gracia. Porque, vamos, va a resultar ahora que soy como una especie de acantilado, y que si te acercas mucho, igual te despeñas... Pues eso digo yo...

Bueno, pues nada, que aquí os dejo una paginilla para que cada uno se entretenga en buscar su nombre (y el de los allegados), y confirme o desmienta si acierta o no.:)

viernes, 16 de octubre de 2009

Seguimos en guerra

Sí, sí, el tema de la cuadra sigue dando guerra. Y nosotros, inmersos en ella, vaya. Inmersos en la guerra, no en la cuadra. Que quede claro.
Y es que resulta que ahora el Ayuntamiento se lava las manos. Sí, vamos, que dice que es legal tener caballos ahí en el bajo, con tal de que no sean más de cinco. Y como sólo son dos...
Y yo me pregunto: ¿Que dos caballos no molestan? ¿Que el olor que producen sólo dos no es suficiente para incomodar al vecindario? ¿Que dos caballos ná más no hacen ruido o no generan moscas? Pero claro, como los dueños viven en otra parte, a ellos todo eso se la trae floja.

Yo, de verdad, que no lo entiendo. Bueno, entiendo que los dueños del bajo son muy amiguitos del Ayuntamiento (no sé si ha quedado claro), y por supuesto, no vamos a tontear los demás, ¿no? ¿Pa qué?
Que tenemos la batalla perdida, nos han dicho. Que sí, que tendrán que venir los veterinarios a ver las instalaciones que han hecho (que ya os digo yo que las han hecho a conciencia y realmente bien), y dar el visto bueno. Y ya veréis como lo dan...

Y es como yo le dije al concejal el martes, cuando subí al Ayuntamiento a llevarle una queja:-"Entonces, ¿qué? Que no se puede hacer nada, ¿no? Vamos, ¿que los vecinos nos vamos a tener que ir a vivir a otra parte porque los caballos tienen todo el derecho del mundo a estar ahí?... Pues, ¿qué quieres que te diga, Juan? No lo entiendo"-. (El concejal se llama Juan :).
Y él, después de ver las fotos, dijo:-"No, si lógico no es, pero con la ley en la mano, pueden meter dos caballos ahí. Y cuatro, si quieren... Tendremos que esperar a ver qué dicen los veterinarios..."-. Sí, ya... Vamos, que los vecinos que vamos a sufrir las consecuencias, no contamos pa ná.
¡Tócate los cojones!

Ya me diréis vosotros si es normal. El primer piso, con su terraza y todo, es el piso de mi hermano. Y el segundo, el nuestro. Las ventanas que se ven son las de los dormitorios. Y las cuadras están justo debajo, con el tejadillo de tejas rojas. Además, justo debajo de la ventana del cuarto de mi hermano... ¿A alguien le cabe en la cabeza que en verano se pueda dormir ahí? Porque, evidentemente, tendríamos que dormir con las ventanas cerradas para evitar que entrase el olor, las moscas y los mosquitos. Así que, está claro: O nos morimos de peste o nos morimos asfixiados...

Pues eso, que la primera queja ha sido nuestra, porque vamos a ser los vecinos más perjudicados ya que vivimos encima de la cuadra. Pero desde ayer, que el resto de vecinos se han ido enterando de la movida, ya tengo casi 20 firmas, porque no hay ninguno de acuerdo, claro. Y teniendo en cuenta que tampoco hay muchos más vecinos afectados, pues ya estamos todos...
Joé, pero si es que hasta uno de los vecinos es alérgico a los caballos. ¿Es que eso no lo ve nadie o qué?

Total, que me da igual. Que si el Ayuntamiento no nos hace caso, me voy a la Delegación Provincial de Sanidad. Porque digo yo que si para los veterinarios, lo importante son los caballos, a lo mejor para Sanidad y Salud, lo importante son las personas, ¿no?
Vamos, digo yo... Tampoco estoy muy convencida. Pero que no, coño, que no me pienso quedar quieta, vaya. Así tenga que remover cielo y tierra y dar veinte mil vueltas hasta que alguien me escuche...

martes, 13 de octubre de 2009

Tiempo al tiempo

Me lo han enviado hace un rato y me ha dejado ahí, pensando.
Supongo que era de lo que se trataba, claro.
Y es que, el símil me ha parecido sencillamente genial.

viernes, 9 de octubre de 2009

Tolerancia Nula

Pues debe ser que oír hablar a cierta gente, despierta en mí una especie de malestar general. ¿Será instinto asesino o algo así?... Y es que hay gente que cuando abre la boca y habla, como que sube el pan un par de euros o tres. Y no, hoy no estoy hablando de los políticos, porque vamos, esos ya ni nos sorprenden...

A ver... Que yo iba por la calle tan feliz, dándome un paseo de esos que me doy yo habitualmente, sin prisa, tranquila, pensando en mis cosas, observándolo todo, porque además la tarde granaína invitaba a ello, y de pronto me doy cuenta de que delante de mí iban dos muchachas abrazadas. Una con la mano metida en el bolsillo trasero del pantalón de la otra, y la otra, abrazando por los hombros a la una... Y he pensado:-"Qué genial es que ahora la gente pueda mostrarse tal y como es, sin que tenga necesidad de esconderse"-.
Iban las dos hablando de sus cosas, tan tranquilas, sin meterse con nadie y, por supuesto, ajenas al mundo entero.

Bueno, pues yo las he adelantado y he seguido mi paseo. Y en menos de un minuto, escucho a un niñato detrás de mí decirle a otro, en voz alta y con un tono de desprecio que rayaba el asco más profundo:-"Joder, vamos a tener que cogernos tú y yo de la mano también. ¡Vaya tarde llevamos, coño, que está todo lleno de maricones!"-.
Y conforme me adelantaba y me miraba de reojo, porque claro, yo también he mirado el origen de esas palabras tan ofensivas, suelta:-"¡Qué asco de maricones! ¡Un tiro en la cabeza les daba yo a cada uno!"-.

Supongo que el niñato ha interpretado mi cara de asco como que le estaba dando la razón; y mirándome, ha levantado las cejas buscando mi apoyo.
Pero ha dado en hueso, ya veis. Sí, porque sin saber ni cómo ni por qué, salto yo:-"Más asco me da a mí esa intolerancia sin razones y porque sí"-. Que hasta yo me he sorprendido de no haber podido quedarme callá. Y enseguida he pensado:-"Coño, Lou, si eres muda, revientas. Cállate, anda, que todavía te parte la cara el pseudo-skin éste"-.
Pero no. No ha llegado la sangre al río. Se ha contentado con decir que seguramente pues yo también era bollera (palabras textuales).

Pues no tendría ni 20 años el niñato, vaya. Y más que indignación (que también), lo que realmente he sentido era pena. Porque sí, porque el niñato ha soltado sus lindezas en voz bien alta para que lo escuchásemos todos y para hacer daño.
Lo ha dicho para que lo escuchase yo, que estaba por allí, pero también lo ha dicho para que lo escuchasen las dos muchachas que venían detrás. Que yo me he vuelto a mirarlas, y ellas me han mirado también, con cara de resignación y encogiéndose de hombros, como quitándole importancia.
Evidentemente, ellas no han dicho nada y han aguantado el chaparrón como buenamente han podido.

Y es que está claro que todavía queda mucho camino por recorrer, y la tolerancia no es algo que conozcan algunos. Bueno, ni la tolerancia, ni la vergüenza, vaya. Debe ser que, como no se venden en los kioscos, pues todavía hay gente que no ha oído hablar de ellas, claro. Pero sí que es una pena que las nuevas generaciones todavía tengan esas ideas y esos prejuicios metidos en la cabeza.

Porque, a ver, yo soy de la opinión (y además, de verdad) de que aquí cada uno puede hacer lo que quiera, decir lo que le dé la gana, vivir su vida como le apetezca y acostarse con quien le venga en gana, con tal de que no moleste ni haga daño a nadie.
Porque a nadie nos importa la vida de nadie, ¿no? ¿Quién soy yo o quiénes somos los demás para juzgar a una criaturica y poner el grito en el cielo cuando algo no nos cuadre, a ver? ... Y mucho menos, si esa criaturica ni se ha metido con nadie ni le ha hecho daño a nadie.

En fin, que yo no puedo con estas cosas, vaya. Y está claro que esta noche me ha salido un post más que reivindicativo...

Así que, parafraseando a mi tito Juan y a su genial blog VIVIR, pero dándole un toquecillo personal (porque no podría ser de otra manera, claro): Vive y deja vivir, coño, que la vida es preciosa... ¡joé!...
:)

domingo, 4 de octubre de 2009

Los amigos...

Bueno, pues aunque la sangre me siga hirviendo una mijilla con el tema, que yo sé que eso no se me pasa a mí tan fácilmente (porque ya veremos a ver cómo acaba la historia de la cuadra de debajo de mi ventana y de la madre que parió a los dueños de los caballos que quieren meter ahí), pues ná, que hoy vuelvo por aquí a saludar o algo. :)

Y es que, después de ver este vídeo que os voy a poner, estaba yo pensando en los amigos de verdad, en los que nos quieren y nos miman; los que nos demuestran su cariño y nos lo dicen también con palabras; los que nos abrazan y nos besan...
Pero es que, evidentemente, siempre hay un límite en la amistad, ¿no? Los amigos son amigos (sólo amigos), y ya está. Y, claro, cuando pasamos la línea, digo yo que tendríamos que llamarlos de otra manera.
Y no. No me vale lo de "amigos con derecho a roce", que este término está ya muy usado.
Así que, venga, se admiten acepciones nuevas, ¿eh? Todas las que se os ocurran para cuando se pasa el límite (del bien y del mal).

Porque, en realidad, estoy convencida de que la cuestión siempre será saber dónde está la frontera, claro.
Ah, ¿que no sabéis por dónde anda? Bueno, pues el perro lo tiene bastante claro. :)



Ay, que me parto con el vídeo...
Definitivamente, me quedo con la cara del gato del final. Lo mira tó alucinao, como diciendo:-"Pero, ¿qué te ha dado, tío?"-.
Ale, feliz semana, gente!
;)

martes, 29 de septiembre de 2009

Sembrando vientos...

Pues, bueno, aunque no lo parezca, llevo un par de semanas que me hierve la sangre. Y eso me pasa cuando me la envenenan con buenas caras y malas intenciones. Trato de que no se me note mucho, y sobretodo, con gente que no tiene ná que ver, pero a veces todo sale y no lo consigo...
Y hoy que quizás estoy algo más tranquila, quería escribirlo.

Es que me revienta el higadillo cuando la gente utiliza la amistad para conseguir cosas o para ver qué favores les puedes hacer. Y muchas veces las cosas que hacen no te gustan, o no te parecen del todo correctas, pero por no liarla siempre, pues aguantas y las vas dejando pasar.

Vamos, que yo me puedo hacer la tonta cuando yo quiera, pero que me tomen por una pues, mira, no. Y eso ha pasado ahora, que pensaban que tragaríamos como lo habíamos hecho siempre... Pero no. Ya no.

Porque, a ver, hace más de 25 años que nos conocemos, que somos amigos y vecinos, que mis padres han salido con ellos; que sus hijos han jugado con nosotros... Y claro, deben pensar que se pueden aprovechar de eso.
El bajo del bloque donde nosotros vivimos es suyo. Y desde que lo compraron, lo han utilizado de parking para todos los vecinos de la calle. Así se sacan unas pelas.
Vale, no está declarado y el Ayuntamiento no sabe que ahí se meten coches (porque si no, cobrarían algún impuesto), pero a nosotros no nos importa. Bueno, hacen ruido, arman escándalo (sobretó cuando alguien viene de fiesta a las cuatro de la mañana, y parece que no sabe abrir un portón sin dar un portazo), y si hubiera algún percance, el piso en el que vivimos, saltaría por los aires. Pero, bueno, casi casi nos hemos acostumbrado a tener ahí un garaje, así que...
He dicho casi, ¿eh?

Vale, pues ahora han ido más allá. Llevan más de una semana de obras ahí en el bajo, con el consiguiente ruido que arman los obreros antes de las ocho de la mañana.
Y es que a los dueños-vecinos-pseudoamigos se les ha ocurrido la genial idea de hacer dos cuadras para meter los caballos del hijo, que están en un picadero y por el que pagan no sé cuántos euros al mes. De esta manera, se ahorran los cuidados del picadero.
Pero, ala, así, sin preguntar a los vecinos y sin decir más nada. Porque resulta que las cuadras están a un par de metros de las ventanas de nuestros dormitorios. Y digo yo que algo tendremos que decir las criaturicas que vamos a tener que apechugar con eso, ¿no? Pues por lo visto, eso es lo de menos, está claro.

Bueno, a mi padre le dijeron lo que iban a hacer, pero no le preguntaron si estábamos de acuerdo o no. Claro, como ellos no viven aquí, que viven a 500 metros, no van a tener que aguantar el olor, las moscas, las putas garrapatas, el ruido...

Y mi padre que sabe lo que es eso, que lleva toda la vida trabajando con caballos, que sabe del cuidado que necesitan a diario, de lo que huelen, pues les dijo que el bajo no era sitio para meter a esos animales.
Y con toda su cara, el tío (supuesto amigo) le dijo que él tenía todos los papeles y todos los permisos en regla, que se estaba gastando un pastizal en la obra, y que además, nosotros también teníamos a la Frida...
¿Tendrá poca vergüenza? Comparar a mi Frida, que no da un ruido, con un caballo... ¡¡Hombrecoñoya!!

Mi madre y yo nos encontramos a la dueña-vecina-pseudoamiga (a partir de ahora, llamada Farruquita, porque se puso muy farruca) el sábado en el mercadona. Y eso nos dijo, toda exaltá: que el bajo era suyo, que allí podían hacer lo que les diese la gana, y que tenían todos los permisos.
Y yo pensando (porque si yo hablo la liamos del tó):-"Bueno... Podréis hacer lo que os dé la gana sin molestar a nadie, ¿no? ¿O es que aquí cada uno hace lo que le sale de los cojones sin contar con los demás?"-. Ahí ya me di cuenta de que la amistad se iba cuesta abajo y sin frenos, y se iba a estampar contra un muro.

Pues eso, que antes de armarla ya, mi padre estuvo el lunes (ayer) a primera hora en el Ayuntamiento, para hablar con el concejal de urbanismo y medio ambiente. Y este hombre le dijo:-"Pues permiso de obra tendrá, pero permiso de actividad no, porque ese permiso no se da, y menos, para meter animales de esa índole en el núcleo urbano. Pero, a ver, si estamos intentando sacar todos los animales a las afueras..."-.
Pues mira, eso díselo a ellos, que siguen tan felices con su obra...

Vamos, que está claro que nos engañaron con toda su jeta. Que nos dijeron que lo tenían todo en regla, a ver si nosotros nos conformábamos y lo dejábamos estar.
Pues eso, debe ser que nos toman por tontos o yo qué sé... Y seguramente será porque la mayoría de las cosas las hemos ido dejando pasar, confiando en una amistad que quizás no ha existido nunca. Después de 25 años, es triste, pero es así...

Pues ya veremos cómo acaba esto. Porque si ellos pasan por encima del Ayuntamiento, está claro que un huracán se cierne sobre nuestras cabezas y yo me veo en los tribunales liándola parda, vaya...
Ya lo contaré...
:)

sábado, 26 de septiembre de 2009

En época de crisis...

Pues ná, que en época de crisis nos aconsejan muy mucho lo de apretarnos el cinturón. Y sí, eso hacemos. O por lo menos, lo intentamos.

Y yo lo noto los sábados por la mañana, que me toca ejercer de chófer para la jefa (o sea, mi madre), y que me hace llevarla toda la mañana de súper en súper para hacer la compra semanal...Y es que, tiene un arte...

De primeras, al Mercadona. Ella lleva su listita y yo detrás con el puto carro que se me va para un lado y para otro, sin poder controlarlo. Algún día de estos me llevaré a alguien por delante y verás tú la gracia... Sí, porque ya me he llevado alguna vez torres de latas de tomate frito o de aceitunas; pero imagino que si me llevo a alguien, será peor, y seguro que me retiran el carné de carro de supermercado durante tres meses y un día, y entonces, ¿qué hago yo los sábados por la mañana, a ver?... Qué aburrimiento, ¿no?

Vale, el caso es que, cuando ya hemos dado toooooodas las vueltas que tenemos que dar por toooooodos los pasillos del Mercadona, y ella ha ido echando al carro (lista en mano, ya digo) toooooodo lo que se supone que tenía que echar, dice mirando su listita:-"Bueno, ahora vamos al DIA, que allí están más baratos los pimientos"-.

Pues nada, ¡fiesta, fiesta, despiporre ! Vámonos al DIA. Que ya que estamos allí, la jefa aprovecha y coge más cosillas que le hacen falta y que, además, tienen descuento en los cupones...

Mira tú qué bien...
Y después de otro rato dando vueltas y buscando los productos que ella quiere (pero los que ella quiere, no vayas a decirle que éste es mejor que aquél, porque ella sabe lo que es mejor. Además, que sí, sin lugar a dudas. Siempre acierta, oye. Es que nunca se equivoca...); bueno, pues después de eso, al ir a pagar, cuando estamos en la caja, va y me dice:-"Y ahora, nos acercamos al súper del Enrique, que allí las cervezas para tu padre están de oferta"-.

Me encanta esta mujer, vaya...
Y además, de verdad. Porque imagino que durante la semana la jefa (la mía y todas las demás jefas del mundo mundial) se dedica a comparar precios y a hacer cuentas para que la compra salga lo más económica posible, ¿eh? Así tengamos que recorrernos todos los supermercados de Graná un sábado por la mañana, vamos...

Y no me queda ná que aprender en la vida, vaya...
:)
"Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles,
y otras desconocidas gigantes,
que no hay libro que las aguante".

Mujeres, Silvio Rodríguez.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Quien me ha visto...

Si es que hoy tenía un disgusto muy grande. Y claro, al final he acabado con estrés y todo.
Me suele pasar en los cambios de estación... ¿A quién se le ocurre tentar la suerte siempre en las mismas fechas?
Y es que todos los años es lo mismo. Sobretodo, de unos años para acá. No sé cómo me las apaño...
Llega el final del verano y no tengo más remedio que ver si las cosas siguen igual o han cambiado. Y no, no, qué va. ¿Qué van a seguir igual ni ná? Pero ni por asomo, vaya. Y claro que han cambiado...
¡Que no me gustan los cambios, joé! ¿Que no lo sabía nadie? Pos eso, ¡que no me gustan! Ay, Señor, ¿qué he hecho yo para merecer esto...? ¡Ofú!

Porque sí, porque llega el final del verano, y necesito ver si entro en la ropa del invierno pasado. Más que ná, para saber a qué atenerme... ¡Y no entro! ¡Que no entro! ¡QUE NO!
Vamos, que entre camisetas y pantalones, dejé vacíos dos cajones y dos perchas del armario. Concretamente lo hice ayer, que fue el día elegido para la comprobación anual del armario en vigor.
Que siempre suelo hacerlo cuando estoy de buen humor, porque si encima estoy cabreá, pa qué queremos más... Ya bastante me cabreo cuando empiezo a probarme cosas...

Claro, si yo lo entiendo. Es que la Lou está en la edad de crecer... ¡a lo ancho! Que ya no tiene 20 años. Que es normal... Pero es que tampoco es plan de que los molletillos de la cintura (también llamados lorzas) intenten salir por las costuras de la ropa, ¿no? ¡Ea!
Y si sólo fuera eso... Joé, que había ropa que no me entraba ni haciendo mil y un ejercicios de contorsionismo. Ni mirando el pantalón de frente y diciéndole:-"Anda, bonico, vamos a llevarnos bien, ¿vale?"-. Pos no. No se apiadó de mí el hijo de su madre. Pero ni de coña, vaya. Yo creo que se estaba descojonando de mí en toda mi cara...

Aunque, bueno, también tengo que decir en mi favor que todavía había ropa que me la compré cuando tenía 25 años, y las hechuras pues ya no son las mismas y han cambiado, evidentemente. Así que, está claro que los años no pasan en balde. ¡Qué coraje, oye!

Además, que es que a mí no me gusta nada ir de compras. Y menos, cuando se trata de ropa. Nunca me ha gustado, y es que, por si fuera poco, lo de ir a la moda como que me la suda un poco. Vamos, que si puedo aprovechar las cosas de un año para otro, pues mira qué bien. Eso que me ahorro.
Claro que debe ser que ya eran muchos años haciéndolo, y la ropa también quería jubilarse, porque ya digo que este año he tenido que vaciar el armario para encontrar algo que me valiese...

Total, que esta tarde no he tenido más remedio que salir a comprarme algo de ropa. Menos mal que tampoco es que me dedique a ir a los sitios más caros de Granada, que si no... Vaya, que para comprarme un par de camisetas, una chaqueta y unos vaqueros, no hace falta que me funda este cacho de sueldo que cobro (sarcasmo).

Eso sí, como nunca me había comprado tanta ropa de una vez, he salido de las tiendas como atontá y con un estrés del copón... Porque es que no es normal (nada normal) que yo llevase cuatro bolsas en las manos...

¡Quien me ha visto y quien me ve!
:)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Plus de peligrosidad

Y como no deja de sorprenderme el tema, pues ná, que quería comentarlo.
Vamos, que eso de que los alumnos les hayan perdido el respeto a los profes es una cuestión de la que ya no hay lugar a dudas. Que les hablan fatal, que les tiran con tó lo que pillan, y que incluso llegan a agredirlos físicamente... Y todo el mundo se pregunta dónde está la raíz del problema.

Sí, puede que los críos sean unos incontrolados y que estén asilvestraos, pero lo que nadie me va a negar es que, si no tienen educación en su casa, difícilmente podrán salir a la calle a respetar a nadie.

Y lo que ya me parece de vergüenza es que sea el padre de una criatura el que agreda a un profesor, delante de su hijo y demás chiquillos, como si fuera la cosa más normal del mundo. Pues menudo ejemplo, vaya.

¿Así pensamos que los críos van a hacer las cosas mejor que sus padres? Desde luego, de esta manera, no. Y claro, luego esos chiquillos se suben a la parra de una manera tan escandalosa que ya no hay forma de bajarlos de ahí.

Lo que es cierto es que las cosas han cambiado y mucho en los últimos años; y que los profes cada vez tienen más problemas para ejercer una profesión, que la mayoría de las veces, suele ser vocacional. Y entiendo que es muy difícil hacerse respetar cuando ni los mismos padres de los alumnos muestran un mínimo de respeto a la autoridad que se supone tiene el profesor.
Vamos, que cualquier día de estos, los contratos a los docentes los harán ya con un plus de peligrosidad y todo.

martes, 15 de septiembre de 2009

The Time of My Life

Pues vaya... Otro que se nos ha ido este año también.
Patrick Swayze ha muerto hoy a los 57 años de edad.
En fin... Otro ídolo de mi infancia que desaparece...

sábado, 12 de septiembre de 2009

El verbo más bello

... Y bueno, no hace mucho me han preguntado si sé lo que es amar. Y la cuestión es que no, que seguramente pues no lo sé.

Lo que tengo claro hasta yo, a pesar de todo, es que amar es el verbo más bello. Y que no todo va a ser naufragar por haberlo creído, ¿no?

"... porque vivir era un vértigo y no una carrera...
... porque vivir era búsqueda y no una guarida...
... porque vivir era más que unas reglas en juego..."


lunes, 7 de septiembre de 2009

Meme nostálgico

Bueno, pues después de que mis alumnillos (incluído el Míster) me hayan dado la alegría del día, llamándome para contarme que han aprobado sus asignaturas pendientes, me he acordado de que en mayo yo también me dejé algo pendiente. Fue un meme nostálgico o de la infancia o algo así. Lo cierto es que no me acuerdo muy bien. Así que, tendré que ver si yo también lo apruebo ahora en septiembre, que dejarse las cosas colgás no es ni sano, ¿no? Menudo ejemplo les doy a mis chiquillos, vamos...

Vale. Pues me nominó mi Juancar, que el hombre no es mucho de memes, pero luego me nomina a mí porque sabe que a mí tampoco me van. Simpático que es el muchacho, ¿qué le hacemos? :)
Pero claro, como no lo hice al momento, dio tiempo a que me volvieran a nominar. Y sí, mi Adrisol también me lo mandó. Seguramente para hacer fuerza con Juancar... Y porque son más apañaos que un jarrillo de lata los dos, que si no...
Así que hoy es tan buen día como cualquier otro para responder a las preguntas.
Y como yo paso de las normas, simplemente las contesto y ya está. :)
Vamos a ver...

1.- ¿Cuál es tu primer recuerdo?
Pues el colegio al que iba a los 4 años. Me acuerdo, por ejemplo, de que no había recreo en el que no me sangrara la nariz al darme el sol en el patio...

2.- Nombra alguno de tus juguetes preferidos.
Sobretodo, los clicks de playmobil. Pero también el Exin Castillos, las piezas del Tente o las Barriguitas.

3.- Alguna travesura de cuando eras niñ@.
Bueno, yo, más que traviesa, era muy "peleanta". Tenía a todo el parvulario revolucionado. Ningún niño se quería sentar a mi lado, porque al final, siempre acababan recibiendo... Algún guantazo, se entiende.

4.- Tu comida preferida de aquellos años.
Las migas que hacía mi abuelo en la lumbre. Desde por la mañana temprano se sentaba el hombre enfrente de la chimenea, a preparar el fuego y ponerlo en condiciones.

5.- Tus dibujos preferidos de la caja tonta.
Pues "SúperRatón", "Candy-Candy", "Pixi y Dixi", "Tom y Jerry"... Y luego ya nos refinamos: "Los Caballeros del Zodíaco", "Oliver y Benji"...

6.- Tu primera colección de cromos.
La del Mundial 82. Pero también llenamos el álbum de Willy Fogg.

7.- Tu mejor amig@ y por qué.
Me parece que no tenía mejor amigo por aquellos entonces. Ya digo que me peleaba mucho. El único que me aguantaba era mi hermano, pero porque la criatura no tenía más remedio, claro. :)

8.- El primer libro que leíste.
"Corazón", de Edmundo D'Amicis. Me lo regalaron a los 8 años y fue mi primer libro de verdad. Antes de eso, habían sido cuentos, tebeos...

9.- Aquella canción que, cuando la escuchas, siempre viajas a tu pasado.
"Don Diablo" de Miguel Bosé. Vamos, que estaba yo enamorá del Bosé cuando tenía 6 años. Más precoz la Lou... A mi padre no le gustaba nada, y me dijo que me iba a desheredar... ;)

10.- Aquel maestr@ que todavía hoy lo recuerdas con cariño y por qué.
Bueno, en realidad, a mí no se me ha olvidado ninguno de los maestr@s y profes que tuve en mis años de estudiante, la verdad. Y a todos les tengo mucho cariño.
Pero si tengo que decir uno, sería mi seño Mª Trini de 3º de EGB, cuando yo tenía 8 años. No hace mucho que encontré su teléfono en una agenda, y la llamé. Jo, todavía se acordaba de mí, y eso que habían pasado más de 20 años. Se emocionó y tó al saber que yo también me acordaba de ella.

11.- Una película que jamás olvidarás porque te recuerda a tu infancia o juventud.
"La Historia Interminable"... Sí, primero el libro, y luego la peli.

12.- Aquellos tebeos que leías con avidez cuando eras pequeñ@.
"Zipi y Zape", "Mortadelo y Filemón", "Pepe Gotera y Otilio Chapuzas", "El Jabato", "Don Miki"...

13.- Una mascota que tuviste de pequeñ@.
Una podenquilla de caza que se llamaba "Chica". Pero entre las tortugas, los pollos de colores, mi hermano... Vamos, que sí, que tuve una hartá de mascotas...

14.- El primer coche que tuviste cuando te sacaste el carnet de conducir.
¿Y esto qué tendrá que ver con mi infancia? Porque yo, el primer vehículo que tuve (y sin carnet) fue un triciclo amarillo y negro, con los manillares rojos y las ruedas muy grandes, que después heredó mi hermano. Y luego, mi primo.
Pero después de sacarme el carné, sigo con el trasto del patrimonio familiar. El Seat Panda de mi padre... Ahí continúa aguantando como puede el jodío coche los envites a los que lo someto... Vamos, que de tanto echarlo a andar con el freno de mano puesto, pues ya ni le sirve, claro.

15.- Un viaje o excursión que hiciste con los compañeros de clase.
Seguramente, la primera vez que fuimos todos a la Alhambra. Creo que estábamos en 7º o en 8º de EGB. Claro, que lo que más recuerdo son las canciones que cantábamos en el autobús... "La cabra, la cabra, la p..* de la cabra, la madre que la parió..."

16.- Aquel juego que tanto te gustaba jugar de pequeñ@.
Me gustaba jugar a las canicas, al churro, al quema... Sí, sí, con todos los niños jugaba yo. Saltar a la comba no me gustaba nada. Eso sí, cada época del año, tenía unos juegos concretos. Aunque lo que más me moló siempre el fútbol o el balonmano con los equipos del colegio.

17.- ¿Qué programa de televisión de aquellos años era el que más te gustaba?
"Los payasos de la tele", "Barrio Sésamo"... Pero "El Hombre y la Tierra" me encantaba. Sobretodo, la sintonía de cabecera.

18.- Un regalo que te hicieron tus padres que jamás olvidarás.
Mi máquina de escribir... Que tenía yo una obsesión con tener una que pa qué... Y que conste que aún la tengo, ¿eh? Por lo menos tiene 25 años mi olivetti ya.

19.- ¿Hay algún olor que te transporta a tu infancia? ¿Cuál y por qué?
Totalmente, el olor a pino. Por la Sierra de Cazorla, más que ná. Cada vez que subo por allí, me viene a la mente cuando era un coco y nos pasábamos los veranos en la sierra...

20.- Un día o un momento de tu infancia que no olvidarás nunca porque fuiste inmensamente feliz.
Bueno, cada sábado por la mañana era una fiesta, porque después de que mi padre estuviera toda la semana fuera trabajando, sólo podíamos verle los fines de semana. Y claro, los sábados por la mañana mi hermano y yo nos metíamos en la cama con él. Yo tendría 5 años.
Los lunes eran peores. Sí, porque mi padre volvía de nuevo a irse hasta el finde siguiente.

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Pues nada, con esto se acaba este meme de la infancia.
Paso de nominar y esas cosas.
Espero haberlo aprobado, que Septiembre es lo que tiene. :)
Y ni que decir tiene que las fotos son mías, claro.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Terapia de grupo

Y eso, que hoy, pues de terapia... Es a lo que yo llamo quedar con las tres compis de curro más allegadas, para comer y poner los puntos sobre las íes.

Sí, porque, ahora que ya no estoy allí (que mi contrato acabó el lunes 31), y que no puedo defenderme de lo que se diga, hay un patán (porque no tiene otro nombre... Bueno, sí, sí que lo tiene: cabrón, hijo de p... Vale, que me enciendo); pues eso, que hay un patán-cabrón-hijo de p*, que se dedica a echarme las culpas de que las cosas no salieran bien cuando yo trabajaba allí.

El patán en cuestión, se supone que es el jefe de fábrica. Y digo se supone, porque está claro que no sabe hacer su trabajo. Y eso lo sabemos absolutamente todos. Lo saben hasta los jefes, dueños de la empresa. Pero ninguno se atreve a hablarle directamente a la cara para darle un bufío. Claro que es muy pelotas y se le da muy bien lamer el culo de quien debe, así que... De hecho, su mote es el bolita, por lo bien que rueda y rueda... Y bota, y bota...
Pues lo peor es que, cuando el tío la caga en fábrica (cosa que suele ser bastante habitual), en vez de comentarlo abiertamente para, entre todos, poder encontrar una solución válida, se calla como un perro. Y la consecuencia de eso es que los demás nos volvemos locos intentando averiguar dónde está el problema. Y eso se suele traducir en trabajo doble para todos, claro.
Hasta mi jefe volvió a fumar el año pasado, después de seis años sin hacerlo, por el estrés que le supuso una movida de éstas, y que el otro se callara y no dijese ná.

Y no es sólo que el patán no diga dónde se ha equivocado. No. Es que, el cabrón, para curarse en salud y antes que todas las miradas vayan a fábrica y lleguen a él, se dedica a echarle la culpa siempre a todos los demás... A los del almacén, a las del laboratorio (donde me incluyo)... Vamos, que siempre nos echa la mierda encima a las criaturicas que estamos allí, intentando cumplir con nuestro trabajo. Y claro, así parece que todo el mundo en la empresa tiene la culpa de los problemas que surgen menos él.

Y esta vez me ha tocado a mí, evidentemente, que pa eso soy el último mono.
El segundo día que estaba yo trabajando, fue a la oficina diciéndole a la jefa en funciones (hermana del jefe), que cuando la Wiza está de vacaciones, la muchacha que se queda allí (o sea, yo), no hace las cosas bien y no salen como deben. Claro, que lo dijo cuando yo no estaba presente y no podía defenderme. Porque, ésa es otra. Cuando viene al lab a charlar conmigo, lo hace con su mejor cara, como si fuera muy amiguito mío. Pero luego el hijo de puta apuñala por la espalda y pisotea a todo el que se le cruza por delante.

Y la cuestión es que yo no me equivoqué. Oye, que sí, que me puedo equivocar un millón de veces, por supuesto. Y cuando eso pasa, lo admito y punto. Pero que el imbécil éste me quiera cargar el muerto de sus cagadas me toca un poco los wevarios. Porque está claro que no sabe hacer su trabajo...

Y es que el lab es lo que tiene: Que dice simplemente lo que hay, los resultados de lo que sale de fábrica... Y si en el lab algo sale mal, es porque de fábrica no venía bien. El lab sólo muestra resultados del trabajo de fábrica. Pero, claro, será la muchacha ésta, la Lou, que sólo lleva 5 años trabajando aquí, y no sabe hacer ná...
Me revienta la gente cobarde, falsa, lameculos, trepa y embustera, que no viene de frente.
Joé! Y no lo echarán de la empresa a éste, no. No caerá esa breva... ¿Pa qué? Si pa eso ya me tienen a mí, que me echan cada dos por tres, cuando ya no les hago falta...

Así que, eso, que hoy he tenido terapia de grupo. Con la Wiza, que ya ha vuelto de sus vacaciones, y con la muchacha de laboral y la de contabilidad, que sí estuvieron presentes en la oficina el famoso día "D". Y claro, ellas me lo han contado. Y también me han comentado que es bastante evidente que los jefes tampoco se fían mucho de él...

Me consuela saber que, a pesar de todo, aquí la gente sabe de qué pie cojeamos todos. Y está claro que hasta yo inspiro más fiabilidad y confianza que el endiosao ése, que se cree alguien en la empresa y no vale una mierda.

Ale, ya me he descargao... ;)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

De obras

Pues ná, que mi calle no se ha librado y también está sufriendo la fiebre de las obras veraniegas. Ésas que seguro estáis sufriendo muchos de vosotros también.
Y eso, que aquí seguimos. Porque por lo visto no se acaban con el final del mes de agosto, no, y hay que seguir con ellas hasta terminarlas, claro. :)
A hacer fotos desde mi balcón que me he dedicado esta mañana, vamos. Porque sí, porque no tengo yo otra cosa mejor que hacer.

Y es que, en la calle donde vivo, han decidido ensanchar las aceras (que ahora mismo son mini-aceras) y hacer la calle de sentido único. Aún no tenemos claro si será pa'rriba o pa'bajo, pero sospechamos que será pa'rriba. Ya hemos hecho una porra los vecinos, a ver quién la gana.

Bueno, el caso es que ya llevan tres semanas trabajando, que empezaron por la punta arriba de la calle, levantando la acera con la excavadora y llevándose los escombros a una velocidad que nadie se esperaba. Que sí, que a las siete de la mañana ya están dando voces los albañiles por la calle, pero, bueno, ¿qué le hacemos?

Todo el día la calle cortada al tráfico hasta que dan las seis de la tarde y se van, que entonces lo dejan todo tan apañadito, que los coches y el autobús, pueden volver a pasar sin problemas. Y los vecinos, aunque no tengamos acera, no nos importa, porque para salir de casa, nos han puesto unas tablas muy monas en cada puerta.

Además, que estos obreros no sólo se dedican a destrozar suelo, si no que hay otra cuadrilla de criaturicas, que se dedica a poner las baldosas en la acera nueva. Claro que estos van más lentos. Pero vaya, que también llevan un ritmo muy apañao. De todas formas, está claro que siempre será más fácil destruir que construir. Y mucho más rápido, ¿dónde va a parar?
Bueno, pues la historia es que yo, que vivo casi al final de la calle, en la punta abajo, he visto cómo, día a día, se iba acercando la obra y el momento en el que nos tocase tener la excavadora debajo del balcón, arrancando suelo. Y sí, hoy ha sido ese día.

Pues ya veréis, porque ahora me diréis si no es de juzgado de guardia lo que nos pasa siempre. Y es que, no sé por qué, pero joé, todo nos pasa a nosotros.
A ver... No ha habido ningún problema en toda la calle, ¿vale? Desde que empezaron la obra hasta ahora, han ido abriendo el suelo sin mayores historias, y sin crear conflicto alguno con los vecinos. Todo rápido y bien. Con las molestias típicas, pero sin grandes problemas.

Pues ná. Llegan a la puerta de mi casa, empiezan a abrir el suelo, y ¡zas!, se cargan, con la puta excavadora, la tubería de agua que llega al piso. Vamos, que no les ha pasado con nadie en ningún momento, y ha tenido que ser justo en mi puerta...
¿Consecuencia? Pues nosotros, los únicos de toda la calle que no teníamos agua. Hay que joerse...

Toca un obrero al telefonillo para que bajemos, y nos cuenta que la tubería estaba muy mal, y que sólo con caerle una piedrecilla encima (palabras textuales), se había roto. Y yo pensando:-"Ya.. Tó lo que tú quieras, pero, ¿cuándo coño la vais a arreglar?"-.
Y es que casi eran las dos de la tarde, y ellos paraban para comer en ese momento. Pues vale, ahora cuando digamos de comer nosotros, nos lavamos las manos en el cacharro del agua de la Frida, ¿os parece bien?
En fin, paciencia.

Total, que a eso de las cinco y media, vuelve a sonar el telefonillo. -"Señora, que ya está esto arreglao. Ya tienen ustedes agua"-. Si tú lo dices...
Me voy a la cocina a comprobar, que no me fío yo un pelo ni de mi sombra, y ná, ni gota por el grifo. Y claro, bajamos a la calle a verle la cara al hombre.
Y él:-"Que yo le aseguro que he hecho bien el arreglo, de verdad"-. Y lo ha mirado todo cuarenta veces, pero no daba con el problema. Vamos, que se ha puesto de todos los colores, el angelico.
Y cuando le iba a dar ya una especie de ataque de nervios (también llamado jamacuco), un compañero de la cuadrilla de más arriba lo ha llamado por teléfono para decirle que, por si algún vecino le preguntaba, que habían tenido que cortar el agua en toda la calle, para poner no sé qué tubería...

Vamos, que he estado a punto de quitarle el móvil al hombre para hablar con el otro:-"Por Dios, esto no lo volváis a hacer, joé. Que esta criatura estaba aquí, que le iba a dar un chungo porque no sabía qué pasaba y por qué no había agua... Avisad antes de cortarla, coño..."-.

Pues eso, que no ha llegado la sangre al río.
Bueno, lo que sí han llegado han sido los churretes de barro a lo alto de la puerta del piso, que es de madera, y que estaba recién barnizaíta de hace un mes. No sé qué leche habrán hecho para poner la puerta como la han puesto, joé.
Ay, Señor, si es que no tienen cuidao... Si es que parecen Manolo y Benito, de la serie "Manos a la Obra"...

jueves, 27 de agosto de 2009

El Centenario

Que sí, que sí. Que dice blogger que ésta es la entrada del Centenario. O sea, ¿que hoy estoy de celebración otra vez?
Joé, no puede ser. Es que no paro, vamos. Que siempre estoy celebrando algo... Definitivamente, me va más una fiesta, que a un valenciano un cohete. ;)

Vale, pues eso, que hoy celebramos la entrada 100 de este blog. Y aquí estaba yo, pensando en que quería hacerlo a lo grande, vaya. Y bueno, al final he decidido que se la voy a dedicar a todas esas personas que me alegran (me alegráis) el día, y ya está. Que no sé si será algo a lo grande, pero es lo que a mí me apetece hacer ahora mismito, así que...
Y, qué suerte, porque acabo de caer en la cuenta de que va a ser cierto que me rodea gente mu apañá, ¿eh? Pero mucho... Lo que pasa es que a veces no me doy cuenta o no lo valoro lo suficiente.
Porque es cierto que sólo con una palabra, o con un mensaje, o con una sonrisa, o con un comentario, o con un gesto... o con una llamada de teléfono a eso de, pongamos, las doce del mediodía, pues me alegran el día... ;)
Bueno, me alegran el día en particular, pero la vida en general, dicho sea de paso. Y me la alegran muchísimo, además. Supongo que lo mejor de todo es que lo hacen sin buscarlo, inconscientemente, y seguramente, sin planteárselo tampoco.
Es verdad eso de que cada persona que conocemos en la vida nos llega en el momento preciso. Siempre aparece en el momento exacto en el que tenía que llegar. Nunca antes y nunca después. Siempre, se acercan en el momento justo para tocarnos el alma y el corazón de alguna manera... Aunque, eso sí, al principio, no seamos capaces de darnos cuenta...

Gracias por estar ahí, ya siempre.
Te quiero.
:)
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Bus junelo a purí golí e men arate
sos guillabela duquelando
palal gres e berrochí,
prejenelo a Undebé sos bué men orchí callí
ta andiar diñelo andoba suetí
rujis pre alangarí.
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Cuando escucho la vieja voz de mi sangre
que canta y llora recordando
pasados siglos de horror,
siento a Dios que perfuma mi alma
y en el mundo voy sembrando
rosas en vez de dolor.