lunes, 24 de febrero de 2014

Odio

"No soporto a los que acuden los domingos a la iglesia,
y luego el lunes (martes, miércoles, jueves, viernes y/o/u sábado)
son peor que satanás..."

 

Y es que a ratos te encuentras con cada criatura por el mundo que piensas que igual habría sido mejor no encontrártela nunca. 

¿A que sí? ¿A que todos sabéis a qué clase de gente me estoy refiriendo? ¿A que no tengo que dar más explicaciones? 

¡Pues yastá!
:)

martes, 18 de febrero de 2014

Eran otros tiempos

Los chavales de hoy en día no tienen vergüenza de ná.
Y es que el otro día, sin ir más lejos, escuché a una chiquilla de 15 años decirle a su profe:-"Maestro, mira... Me está saliendo un granito aquí. Pero eso es sólo porque me va a venir la regla, ¿sabes?"-.
Vamos, sí, a esa edad iba yo a decir algo así, vaya. Y menos a un maestro. Ni a un tío. Vamos, ni a nadie.

Que me acuerdo cuando estaba en 8º de EGB, a mis 13 años, y tuvimos una clase de educación sexual en el colegio. Sí, creo que debimos ser pioneros en recibir una clase de ésas, porque aquello ni mucho menos estaba a la orden del día. 

Imaginaos: Mediados de los 80, después del montón de años de censura y represión. ¿A quién se le podría ocurrir algo así, por Dios? Pues eso, a mis profes de entonces, que eran bastante progres y adelantados a su tiempo.

No recuerdo que pidieran permiso a los padres ni que les avisaran sobre lo que íbamos a ver en aquella clase, pero sí que recuerdo que fue algo "raro" para nosotros. No sé, quizás un poco ceremonial o algo así. No sabría definirlo.

Nos llevaron a un aula diferente. Estaba el profe de Ciencias, pero también nuestra tutora y un par de profesores más. No sé. Ya digo que nos pareció extraño que estuvieran todos allí. Supongo que para ver nuestras reacciones, claro.

Empezaron a hablarnos y nos pusieron diapositivas.
Jamás olvidaré la primera diapositiva que vimos. Nos quedamos todos callados, sin saber muy bien qué estábamos viendo. Os imagináis el momento, ¿no?
Caras raras. Cabezas ladeadas intentando adivinar qué era lo que se veía allí. Miradas y encogimiento de hombros...


Pero de pronto se oyó la carcajada estridente y sonora de uno de la clase. Evidentemente, era el repetidor. El que por lo visto, estaba de vuelta ya.
Y es que era la típica foto frontal de la vagina abierta, los labios mayores, los menores, el clítoris arriba... Seguro que la habéis visto. No me hagáis ponerla aquí. :)

Después de ese "shock" inicial, la cosa siguió más o menos normal. Allí sonaron palabras como "vagina", "clítoris" o "semen" que hacían que las niñas nos pusiéramos tó rohas rohas, y los niños se mirasen entre ellos con carillas picaronas.

Sí. Es que eran otros tiempos.
No era una época en la que nos hablasen de eso abiertamente en casa. Bueno, ni en casa ni en ninguna parte. Por eso siempre se vivió aquello con vergüenza. Sí, porque todo eso estaba mal. 
Pero ea, en mi cole fueron algo así como visionarios y se atrevieron a desafiar los cánones sociales de entonces.

Ahora hemos avanzado una miaja. Al menos ya no hay tabú en esos temas, y la gente puede hablar de esas cosas sin tener que oír cómo el resto del mundo pone el grito en el cielo.
Supongo que por eso a los chiquillos de ahora no les ocasiona un trauma el tema y lo ven como una cosa normal. (-"Mamá, ¿tú a mi edad tenías picores...? Ya sabes, ahí"-). :P




Y es que, al contrario de lo que nos hicieron creer a algunas generaciones anteriores, hablar de todo sin problemas, sin tapujos, sin vergüenzas y sin juzgar a nadie, es la mejor manera de que la comunicación, la confianza y la información, pues eso, fluyan. ¿O no?
:)

viernes, 7 de febrero de 2014

Debajo del muérdago


(...)
-"Vale... Entonces, ¿dónde quedamos?"-.
-"Pues no sé, donde tú quieras..."-.
-"¿Qué te parece donde siempre, debajo del muérdago?"-.
-"Pues ahora que lo dices, sí, debajo del muérdago me parece un sitio genial..."-.
(...)

Y estar a la hora convenida justo debajo de ese muérdago perenne que no sólo existe en navidad, y verte venir con el paso apresurado, con los brazos abiertos y con la mejor de tus sonrisas pintada en la cara, hace que de pronto todo lo demás desaparezca. 

Hace que el mundo, del que éramos conscientes un rato antes pero que se hace ajeno a nosotros en cuanto nos encontramos, se detenga durante un segundo para, acto seguido, empezar a girar a cámara lenta. 

Pero sobretodo hace que la emoción que vivo en ese preciso instante, apenas me deje ni respirar.

Entonces, ¿qué? ¿Sabes ya lo mucho que te quiero o todavía no?
;)


sábado, 1 de febrero de 2014

Aquí vengo a comerme el mundo...

Levantarme por la mañana y encontrarme el ojo izquierdo y su párpado correspondiente como un balón de playa. 

Intentar mirar para todos lados y que la presión que ejerce la dichosa inflamación no me deje casi abrirlo. 

Dolor...

O sea, que sí, que primera parada de esta mañana: Urgencias.



-"Buenos días. Aquí vengo a comerme el mundo. Y en su defecto, a que se lo coma mi ojo, que por lo que se ve, es un ente con vida propia"-.

Pues eso, que a la médico de guardia le ha hecho gracia el saludo y le ha dado por reír. -"Di que sí, mujer. El sentido del humor no lo perdamos nunca..."-.

-"Sí, sí, mucho ja-ja, mucho ji-ji, pero de ponerme las lentillas en unos pocos días ni hablamos, ¿no?"-.

No ha hecho falta que me diga ná la muchacha, porque hay miradas que son taaaaaaaan elocuentes...
:)