jueves, 24 de enero de 2013

Esta justicia que tenemos...

Ya sabemos cómo funciona eso de la justicia, ¿no? Que ser un "chorizo" en este país sale bastante más que barato... 
Incluso si te cargas a alguien, voluntaria o involuntariamente, no cumples ni la décima parte de la condena, porque dependiendo de lo bien relacionado que andes por la vida, pues te indultan y en paz.

Yo estuve una vez en un juicio. Hace ya más de diez años. Era testigo ocular de los hechos, y me llamaron para presentarme un día en los juzgados. Y yo, que no quería incurrir en desacato ni ná de eso (sí, he visto muchas películas, no me digáis nada), pues evidentemente, fui.

Tenía claro que sólo iba a contar lo que vi, que se supone que es lo que había que hacer. Nada de ir en contra de nadie ni ná de eso. Pero claro, yo era testigo del demandante. O sea, que la parte demandada se lo tomó como algo personal, y desde ese día, ni me saluda por la calle. Huy, una pena que me da, que casi no puedo dormir, ni comer, ni ná ni ná... :D

Vale. Resulta que la parte demandante era un muchacho que iba en su moto y salió volando cuando la parte demandada, que era una mujer, salió de un cruce con su coche sin pararse ni mirar. Como si la calle fuese toda para ella, pues igual. 
Y yo, desde mi balcón, empapándome de tó:-"Huy, que le da, que le da..."-. Y eso, que le dio. Vamos, la moto chocó con el coche, el muchacho voló por encima de él, y se rompió un brazo en la caída.

Bueno, el caso es que cuando a mí me llamaron para declarar y di mi DNI en la puerta de la sala del juicio al secretario, ya no me gustó naíca el ambiente de dentro.
Me puse en mi sitio, de pie, enfrente del juez, teniendo a ambos lados a los abogados de las dos partes.

Empezaron ellos haciendo sus preguntas, y bien.
Pero oye, luego el juez quiso también preguntar y no os podéis imaginar. Parecía que la acusá era yo. Llegó un momento que me dijo, con muy malas maneras:-"¡¿Está usted segura de lo que vio y de lo que está diciendo?!"-. 
Y yo:-"Sí"-. 
Y él:-"¿De verdad? ¡¿Sabe usted lo que le puede pasar si miente?!"-. 
Ya me había tocado una miaja los cojoncillos por la mala follá que había utilizado conmigo, y pensé:-"No me vaya usted a decir ahora que voy a ir derechita al infierno, porque ya sería lo último que me faltase por oír esta mañana, cuchi tú"-. 
Pero ná, sólo dije:-"¡Que sí, hombre!"-.

El tío me puso de los nervios, con lo tranquila que yo iba... 
O sea, vamos a ver, ¿que yo voy a declarar lo que vi allí, y viene usted a querer hacerme dudar de toíco, y además, de esas maneras? Anda y que te operen de un callo.
Pero a ver, que yo lo entiendo, ¿eh? Que lo hacen para ver si te retractas de lo que has dicho porque no tengas claras las cosas o porque te las hayas inventado... 
Pero ea, que ése no era el caso y yo sabía perfectamente lo que había visto el famoso día de autos. :)

De todas formas, luego me enteré de que el juez era amigo de la parte demandada, usease, de la mujer kamikace. Y a pesar de que el muchacho demandante tenía todo a su favor, perdió el juicio y tuvo que pagar todas las costas.
Sí, sí, la justicia que hay en este país, que se le quitan las ganas a cualquiera de intentar hacer lo correcto, porque luego vas y piensas:-"Total... ¿Pa qué?"-.

P.D: Cuánto me alegro de ser de ciencias, oyes... Que a mi entender, de los de letras, sólo se salvan los maestros y alguna otra criaturica de algún otro gremio más. Pero yastá. :D
Vale, por fa, que no se me altere ni se me estrese nadie, ¿eh? Que sólo intento que nos lo tomemos a guasa porque si no, vaya tela...
 

   

sábado, 19 de enero de 2013

Y todos los inviernos, igual

Y es que, cuando llega la famosa ciclogénesis explosiva, ésa de la que tanto hablan últimamente, resulta que aquí en mi casa también explotamos a nuestra manera. 
Porque, lo de que de pronto suba la temperatura ambiente cuando dos días antes estábamos a bajo cero, y que la humedad se haga tan dichosamente patente, a mí eso se me traduce en unas cuantas lecturas, muy graciosillas ellas... 
A saber:

Lectura nº 1: Mi casa no se entera ni de coña de ese aumento de temperatura en el ambiente, y ella sigue a su bola, en plena era de glaciación. Es lo que tiene no saber lo que es la calefacción aquí dentro. Ya sabéis: La casa fresquita en invierno es salud, ¿no? Pues eso, que yo en mi cuarto estoy a 4ºC.

Lectura nº 2: Evidentemente, y en conjunción con la lectura nº 1, hace más frío dentro de mi casa que fuera en la calle. Lo cual es bastante jodío cuando sólo quieres llegar a tu casa después de tó el día... Y dices:-"Pero, ¿pa qué?"-.

Lectura nº 3: Los cristales de las ventanas se empañan por fuera y no por dentro. Cosa que es bastante llamativa, y yo diría que hasta divertida, para la gente ajena a mi situación ciclogenética personal.

Lectura nº 4: La humedad que se apodera de las habitaciones es tal, que tenemos que ir poniendo papeles de periódico (o del Mediamarkt) por todo el piso, mientras vemos cómo todos los espejos y azulejos que hay, están rezumando agua por los cuatro costaos. Bueno, y también las paredes, y las puertas, y los armarios, y los electrodomésticos...
 
Suelo empapelao - Fotillo de la Lou

Ande está el espejo? - Fotillo de la Lou

Frigorífico 'supurando' agua - Fotillo de la Lou

Lectura nº 5: El papel higiénico se deshace con sólo mirarlo. Así que de usarlo, ni hablamos. Bueno, a ver, claro que lo usamos, evidentemente, pero cogiendo mucho más de lo normal cada vez. Es que está chorreando...
 
Lectura nº 6: Para salir a la calle me tengo que quitar un par de mangas, porque es que fuera hace caloooor. Y es que dentro de mi casa tengo por lo menos cuatro mangas de las güenas. A veces, alguna más. Bueno, y guantes, y calcetines térmicos...

Lectura nº 7 (La peor de todas): Si quiero dibujar, pongamos por ejemplo, un corazón en un cristal, tengo que sacar la mano a la calle y hacerlo desde fuera... Que cualquiera que me vea debe pensar que se me ha ido la pinza del tó.

Dibujando desde fuera :) - Fotillo de la Lou
¿Es o no es para liarme a montar mi propia ciclogénesis de esas explosivas?
:D
Pero vaya, que en el fondo nos lo tomamos con filosofía. Sí, porque la ventaja es que, bueno, esto sólo dura un día. Vamos, que al día siguiente, tooooooodo el piso se ha atemperado bastante bien y desaparece la humedad y la madre que la parió. Y entonces, y como debe ser, lo peor está ahí fuera...
      

martes, 15 de enero de 2013

De nuevo, el Canijo

Vuelvo a hablar de él porque realmente me encanta contaros sus cosicas, sus hazañas, sus historias...
 
Y hoy va a ser... Un día en la vida del Canijo. Vamos, sus rutinas. Que tan asumidas las tiene, que ya sabe lo que viene en cada momento del día. De verdad os digo que a ratos me acojona lo espabilao que es...

Por la mañana, y cuando le retiramos la toalla con la que lo cubrimos por la noche, lo sacamos al balcón para que tome el sol. Por supuesto, dentro de su jaula, pero puede recibir visitas de todas las pájaras del lugar. Unos canturreos que tiene el tío por las mañanas, más feliz, esperando a l@s amig@s...

El Canijo tomando el sol - Fotillo de la Lou
Vale, vale, son unas visitas muy castas las de las amigas, pero a él le da igual y no se irrita. Al menos de momento.  
Y no se irrita porque su rato más feliz es cuando deja de dar el sol en el balcón sobre las 4 de la tarde, y él ya sabe que vamos a ir a buscarlo para meterlo dentro de casa, porque ya es la hora. Ése es el momento en el que le abrimos la jaula y campa a sus anchas por el comedor hasta la hora de cenar.

Lo primero que hace al salir de la jaula es tirarse al suelo a buscar alguna miga de pan que haya podido caer de la comida. 

Paseando por el suelo - Fotillo de la Lou
Luego, se sube al sofá donde está mi madre y tiene con ella una sesión de peluquería. Ya sabéis cómo os conté, ¿no? Pues eso.
Después, se lava una miaja, se peina, se atusa las plumas... Es que es para verlo, más curioso él...

El Canijo, de aseo personal - Fotillo de la Lou
Y después, busca un hueco y duerme un rato la siesta entre las ropas de la mesa camilla o en el hombro de la jefa.

Momento Siesta - Fotillo de la Lou
Eso sí, ahí está mi madre, la criatura, intentando no moverse para no molestarlo. Y alguna vez me dice:-"Uff, me duele ya la espalda de estar en la misma postura. Pero ea, no me voy a mover y molestar al pollillo, ¿no?"-.
Y yo me encabrito, claro... -"Vamos, sí. No vayas a molestar al pájaro, mujer. Deja que te duela la espalda. Mía tú que las cosas que tienes... ¡Ya sabemos quién es tu hijo favorito!"-.

La cuestión es que, si ella se mueve y él estaba en lo mejor del sueño, no os podéis imaginar el pollo (nunca mejor dicho) que el Canijo le monta a mi madre. Hasta se le tira a la oreja y le pega un pellizco, o le busca los dedos pa engancharse de ellos con mú mala idea. Y yo miro al bicho y le digo:-"Qué mala follá tienes, illo. De verdad de la güena que no se puede negar que eres granaíno"-. 

Si no me tocárais los coj**es... - Fotillo de la Lou
Cuando llega mi hermano, el Canijo ya le está pidiendo un poco de yogur. Porque sabe que mi hermano merienda eso. Además, que comer desde la cuchara no le ocasiona ningún trauma a él.

Momento Yogur - Fotillo de la Lou
Y cuando llega la hora de que llegue mi padre, el Canijo lo está esperando en el sillón. Es que es para verlo asomado, con el pescuecillo estirado, mirando a la puerta de la calle. Y no exagero, ¿eh? Que la cosa es así tal cual.
Porque cuando mi padre llega, siempre le da un piñón. Y el Canijo lo sabe. Y como le encantan los piñones, pues lo espera. Y un canturreo que lía él solo en esa espera que pa qué...

Momento Piñón - Fotillo de la Lou
Y cuando dan las nueve de la noche, el Canijo se huele la hora y sabe que estamos a punto de cenar. Y eso, en su rutina diaria significa que es la hora de entrar a la jaula a dormir. Y entonces ya no se nos acerca a ninguno. Además, que nos torea cuando intentamos cogerlo, y nos cuesta la misma vida conseguirlo. Y sabemos que está jugando con nosotros, porque al Canijo le encanta jugar. Pero ea, que a ratos se nos van más de diez minutos en intentar cogerlo.

Aunque, bueno, como últimamente hace tanto frío, el Canijo no se aleja mucho del brasero y se pasa el rato debajo de las ropas de la mesa camilla. Así no nos cuesta tanto trabajo cogerlo a traición.

"Ola, k ase?" - Fotillo de la Lou
Lo cierto es que es bastante entretenido observar lo que hace. Porque si entra a su jaula a comer, y se encuentra con una miga de pan que se ha quedado un poco dura, o mira, con una miaja de mantecao navideño, que al Canijo se le hace bola, el joío se sube a un palo y mete la miga en el agua de su bebedero para ablandarla. Que la primera vez que lo hizo nos miramos todos y dijimos:-"¿Pero cuándo ha aprendido a hacer eso la criatura?"-. 
  
Quizás el Canijo aprende de nosotros (y nosotros de él, por supuesto), pero también aprende de los congéneres que se acercan por las mañanas a su jaula. Porque a veces tiene unas conversaciones en el balcón que pa qué... :D

Aquí está el tío - Fotillo de la Lou

 

miércoles, 9 de enero de 2013

Siempre

"Donde quiera que estés, te gustará saber
que te pude olvidar y no he querido.
Que por fría que sea mi noche triste
no echo al fuego ni uno solo de los besos que me diste".

Sé (sabes) que siempre estaré contigo, aún en la distancia. 
Y también sé (sabes) que siempre me acordaré de ti, a pesar de los años.
Porque sí, porque los dos sabemos, tú y yo, que esto del espacio y del tiempo es una cosa muy relativa. Y porque además los dos tenemos claro que algo así es imposible que se pierda en un año-luz cualquiera...
:) 

viernes, 4 de enero de 2013

Tantas cosas y tanta gente...

Me encanta viajar en el autobús. Veinte años cogiendo el mismo, tan familiar ya, es para que me guste sí o sí, ¿no?
Además, que e
s una manera más que entretenida de hacer vida social. O por el contrario y si no tienes ni chispa de ganas de hablar, una manera muy tranquila de ir pensando en tus cosas sin tener que preocuparte ni del tráfico, ni de las señales ni de ná.


Y en esto, que estábamos a puntito de llegar a la última parada, cuando ha empezado a sonar ésta en la radio...

 
Alguien ha dicho en voz alta:-"¡Uh! Me encanta esta canción. Es genial. Todas las que hace este niño lo son"-. Cosa con la que hemos estado totalmente de acuerdo el resto de los mortales que allí íbamos.

Y el conductor del autobús, que ya es como de la familia porque lo conocemos desde hace siete años, y que siempre aparenta ser un muro de hormigón armado y no tener sentimientos, hoy los ha dejado asomar una mijilla y los ha confesado en voz alta allí también. 
Sí, porque en realidad no se lo estaba diciendo a nadie. Se lo estaba diciendo a sí mismo, allí delante, él solo:-"A mí con esta canción me dan ganas de... Hacer la maleta, meter toda mi ropa y desaparecer... Hay tantas cosas que perdemos con los años, en la vida... Tantas cosas y tanta gente... Perdemos tanto..."-.

Su voz se ha ido apagando con las últimas palabras, que se han quedado suspendidas en el aire. 
De pronto, sólo se oía la música. Nadie ha vuelto a decir más nada. Es más, todos nos hemos quedado callados, mirándole, solos con nuestros pensamientos.

Supongo que en ese momento todos hemos tenido un ratico de lucidez y hemos vuelto a darnos cuenta (porque a veces se nos olvida) que aquí, cada uno tiene su vida, sus historias y sus movidas. Y evidentemente, cada uno habla, piensa y siente conforme a ellas; aunque por supuesto los demás no tengamos ni pajolera idea de por dónde van los tiros...