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miércoles, 11 de enero de 2017

11 de enero

Un 11 de enero. Mi primer beso fue tal día como hoy. Un 11 de enero. 
Y sí, ya hace algunos años, claro que sí. Pero aún lo guardo en el recuerdo como uno de esos momentos imposibles de olvidar. Supongo que lo guardaré toda mi vida.



Y vosotros, ¿qué? ¿Recordáis a estas alturas vuestro primer beso? ¿Recordáis la fecha, el lugar, la persona...? ¿Recordáis aún cómo os hizo sentir?
:)

viernes, 24 de abril de 2015

Mi cara entre tus manos


Cuando me sujetas la cara con tus manos y me miras de frente, puedo verme en tus ojos. Puedo reconocerme en la claridad que irradian; puedo reflejarme en el brillo que emiten...
Pero es que también, con sólo asomarme un poco más allá y si me fijo bien, puedo ver el Universo Infinito, el Mar Profundo, el Cielo Eterno...

Cuando me sujetas la cara con tus manos, el único sonido que puedo oír son nuestras respiraciones. La tuya y la mía. Lentas y sosegadas. Expectantes e ilusionadas.

Cuando me sujetas la cara con tus manos, acompasando poco a poco sus latidos con los míos, puedo sentir tu corazón paciente. Puedo sentir ese sincero, tolerante y enorme corazón que tienes. 

Con mi cara entre tus manos siento que mi alma se desborda al filo de tu sonrisa. Siento que mi piel entera se estremece al adivinar, de pronto, ese beso suave y tierno que yo sé que está por llegar.

Cuando me sujetas la cara con tus manos, reconozco la felicidad suprema de saberme en el único sitio en el que siempre debería haber estado. El único sitio en el que siempre debería estar. El único sitio en el que, y sin lugar a dudas, sé a ciencia cierta que siempre podré ser yo.

;)

miércoles, 23 de julio de 2014

Bajo las estrellas

Vente conmigo. Vayámonos de aquí, que hoy te invito a pasear bajo las estrellas, en esta noche sin luna.

Te señalaré la Vía Láctea, atravesando el cielo nocturno por encima de nosotros, y te hablaré de todas las constelaciones que se dibujan en este firmamento limpio y claro.
Me gusta tanto este cielo, que estoy convencida de que en otra vida tuve que estudiar astronomía o algo parecido. :)



Y será mirando este cielo que nos envuelve, cuando nos daremos cuenta de lo pequeños que somos ante tanta grandeza.
Y será entonces cuando elegiré una estrella para ponerle tu nombre y poder mirarla cuando me dé la gana reconociéndote allí. 

Pero ea, te conozco tan bien que sé que tú me dirás que ésa no te gusta y que prefieres cualquier otra. Porque sí, porque desde siempre, y hasta en los momentos más emotivos y tiernos, te ha gustado buscar la manera de irritarme para verme saltar.
Pero hoy no lo haré. Hoy sólo te miraré sonriendo y tú sonreirás conmigo.

¿Y quién sabe? Igual tenemos suerte y descubrimos una estrella fugaz surcando los cielos justo en ese instante. Allá en lo alto, ajena totalmente a nosotros.
¿Y por qué no? Igual en ese momento tengo suerte yo también, se cumple mi deseo y, por fin, me besas...
;)


lunes, 12 de julio de 2010

¡Pudimos!

Y sí, así, "pudimos". En primera persona del plural. Porque este Mundial, inolvidable para todos, ha sido una victoria colectiva de un país entero. El nuestro...
Y aunque haya mucha gente a la que el fútbol ni fú ni fa, para mí, que desde que tengo memoria he sido muy futbolera, éste ha sido un día grande. Campeones del Mundo, ¡casi ná!

Y me podría quedar con el juego de la Selección Española, jugando al fútbol como sólo ella sabe hacerlo. Jugando al fútbol de verdad, con limpieza y elegancia...
O me podría quedar con las banderas en los balcones, en los bares, en los autobuses... En las caras... Que si eso dependiera de mí, se quedarían para siempre donde están...

O me podría quedar con los goles de Villa, con el cabezazo de Puyol, con el muro defensivo de Piqué, Busquets o Ramos... Con el balón pegado al pie de Iniesta o con la rabia y la fuerza con la que metió el gol de la victoria en la final.

Me podría quedar con los nervios de Pepe Reina, con azogue en el banquillo, o viéndolo correr por la banda para ser el primero en llegar a celebrar cada gol...
O me podría quedar con la piña que siempre han sido todos esos jugadores, porque nadie va a negar ahora que la Selección Española es un equipo. Pero un equipo de verdad...

O me podría quedar con la sangre en el labio de Piqué o en la ceja de Ramos, o con la patada de kung-fú que nuestro Xabi Alonso recibió de De Jong... Que muchos nos acordamos de Luis Enrique y del codazo de Tassoti en aquel momento... ¿o no?

Me podría quedar con los gritos de Camacho, desgañitándose a cada gol y saltando en la tribuna de prensa sin poder casi hablar; con el acierto del pulpo Paul, o con la marea roja por las calles de toda España cada día de partido...

Me podría quedar con la gente que se ha fundido sus ahorros para coger un avión y, en un viaje relámpago, ir a Sudáfrica para vivirlo todo en directo... O con los nervios de antes y la alegría de después... Con el sufrimiento... Con la euforia...

... Con el capitán levantando la Copa del Mundo...

Pero no. Yo me voy a quedar con la imagen que me llegó al alma ayer en la final. La que ha dado la vuelta al mundo y la que ya nunca podré olvidar... Aquellas lágrimas de Iker Casillas, de rodillas sobre el césped, y el beso que le dio después a su novia, Sara Carbonero.
Sí, yo también lloré con ellos, ¿qué pasa?

Porque es que, cuando España perdió el primer partido frente a Suiza, ellos fueron el punto de mira de unas críticas que todavía no entiendo (y que no entenderé nunca).

Y las criaturas, que lo han pasado fatal durante todo el mundial con este tema, que han tenido que aguantar el chaparrón, pero siempre sin perder las formas ni la compostura, pues ahí han seguido adelante, con coraje, callando bocas y cumpliendo con su trabajo como lo que son: Unos profesionales grandísimos, enormes...
Un beso que, evidentemente, vio todo el planeta y que era como decir:-"Ala, y que ahora venga alguien a decirnos que tenemos la culpa de haber ganado el Mundial por estar juntos..."-.

¡Qué grande Casillas!
¡Qué grandes todos!