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jueves, 4 de enero de 2018

Volviendo poquito a poco

Buenas... ¿Se puede? ¿Sí? ... 
Hola, ¿qué tal?

Sí, ya lo sé, ya lo sé. Meses. Llevo meses sin pasarme por aquí. Sin pasarme por vuestros rincones. Sin escribir ni una sola línea.

Y es verdad que no tengo tiempo, pero es que tampoco tengo ganas. Y lo que es peor, no tengo ni chispa de inspiración. Se ve que la criatura hizo las maletas y se fue de vacaciones a no sabemos dónde. Quizás por eso es por lo que no me apetece escribir: Porque no sé de qué.

Pero ea, el año nuevo ha comenzado. Y ya sabéis lo que dicen por ahí, ¿no? Vida nueva, sí. Pero no. Es mentira. Seguimos en el mismo sitio, haciendo las mismas cosas. Porque las cosas no cambian. Y si queremos que cambien, tenemos que cambiar nosotros. Y a ratos eso es tan complicado... 

De todas formas, a ratos también es mejor que no cambien. Porque si encima lo hacen a peor, para qué queremos más, ¿eh? Uff, calla, calla...

Pero eso, que hoy alguien me ha recordado que hacía mucho tiempo que no escribía nada en el blog. Y he pensado que ni siquiera había entrado en él desde primeros septiembre. Y me he dicho:-"Vamos a entrar, aunque sea una mijilla para saludar a estas criaturicas, ¿no?"-. Y aquí estoy.

Pues nada, gente. Espero que hayáis tenido una feliz entrada de año, que os traigan muchas cosicas los Reyes y que se cumplan todos vuestros sueños en este 2018 que ahora empieza. 
Total, tenemos aún 360 días para cumplirlos, así que, a por ellos...
:)



jueves, 22 de diciembre de 2016

Parecía que no, pero oye...

Y de pronto, así, como el que no quiere la cosa, pos llegó la Navidad.

Ea, que este año no me he dado cuenta de que los días pasaban y la navidad se acercaba a velocidad supersónica. Y mira que habían ido dejando pistas por ahí por el mundo, ¿eh? Que si luces, que si adornos, que si anuncios en la tele... 


Plaza Bib-Rambla. Granada

Pero lo de hoy ha sido como una sorpresa o algo:-"¡Coño! ¡Que pasado mañana es Nochebuena ya!"-.


Sí, definitivamente el soniquete de los niños de San Ildefonso y el champán corriendo en las puertas de las administraciones de lotería me ha hecho darme cuenta de las fechas en las que nos encontramos.
Y el hecho de no tener las navidades tan presentes también me ha hecho darme cuenta de que ya no tengo ocho años. Porque sí, porque cada año que pasa tengo más claro que la Navidad es para los niños.

Bueno, pues nada, que antes de que sea más tarde sólo quería desearos que paséis unos días mú refelices. 
Que disfrutéis de la familia y de los amigos. 
Que no comáis mucho, y si lo hacéis, que no se os note naíca. 
Que Papa Nöel se porte bien y os traiga muchas cosicas. 
Que los Reyes Magos se "piquen" con él y os traigan más. 
Que no os atragantéis con las uvas... 
Y que el 2.017 sea un año estupendo para todos.

¡Feliz navidad, gente!
:)

lunes, 22 de diciembre de 2014

Se acercaban peligrosamente y ya están aquí...

Y ya sí. Aquí estamos: En fiestas. Con un sol de la leche, sí, pero con el invierno recién empezado, y en plenas fiestas navideñas.

Hoy, sorteo de la lotería. La cantinela de los niños de San Ildefonso con su famosa frase:-"¡Miiiiil eeeeuuuroooos!"-.
Y como siempre, ni la dichosa pedrea. ¿Qué digo ni la pedrea? Ni un mísero reintegro puñetero, que me habría alegrado la mañana. Sí, es que enseguida miro los números en los comprobadores de internet. Y va a ser que no...

En dos días, Nochebuena. Mensaje navideño del nuevo rey. Abrazos en la distancia. Sidra.

Al siguiente, Navidad. Empacho seguro. Más sidra para intentar pasarlo, y un buen sofá para soportarlo. 

La semana que viene, Nochevieja. Campanadas. Igual, cae otra botellita de sidra después de las uvas, las dedicatorias y los mensajitos. Primer beso del año. Un te quiero en voz baja.

La siguiente, Reyes. Igual no cae naíca, porque de un tiempo a esta parte, ya no cae naíca aunque me porte bien. Así que, pues no pierdo el tiempo durante el año, porque ¿pa qué? :)

Y nada, que ya está aquí el 2.015. Propósitos y voluntad de mejorar.
Vuelta a empezar.



Gente, que paséis unos felices días navideños y que el año que entra venga cargadito de cosas güenérrimas para todos vosotros.
:)

P.D: Sí, es que me gusta la sidra. Es lo único que bebo en las celebraciones.

martes, 4 de enero de 2011

Y la vida sigue...

Pues sí, esto sigue... No se iba a parar el 31 de diciembre, ¿a que no?
Además, vamos a verlo así... Cada año nuevo que empieza es como un intento de renacer del anterior. Como un amanecer nuevo, llenito de esperanzas. Como intentar quitar los lastres que pesan como losas para volver a empezar de cero. O, al menos, eso, lo que estoy diciendo: intentarlo.
Y sí, así estamos, ¿vale? :)

Y bueno, aunque no soy yo mucho de propósitos de año nuevo, este año sí que tengo que reconocer que tengo un par de ellos.
Uno, me lo descubrió mi amiga Cactus, porque yo no lo hubiera podido definir de mejor manera. Y viene a ser algo así como saber dónde está mi sitio con la gente y no esperar nada de nadie para no llevarme sorpresas desagradables después.
Vamos, para luego no tener que decir:-"Yo pensaba que..."-, o -"Yo creía que..."-, o -"Yo imaginaba que..."-. No, porque tengo claro que esos son hijos de Doña Esperanza y de Don Tiempo Perdido y, la verdad, no me apetece llevarme bien con ellos.
Es que me he dado cuenta de que la mayoría de los días en los que he estado regular (por no decir mú fatal) se han debido justo a eso: A esperar algo de alguien y no obtenerlo... ¿Y por qué no? Pues seguramente porque puse demasiadas esperanzas en ese alguien. Eso es lo que suele pasar siempre, ¿no? Pero ya está, eso se acabó.

Vale. Mi otro propósito de año nuevo es uno que siempre busco de forma inconsciente y sin planteármelo si quiera. Es que imagino que es la eterna búsqueda de cualquier criaturica humana, así que yo no iba a ser una excepción, claro.
Pues eso, este segundo y último propósito es el de estar bien y ser feliz. Y de paso, intentar hacer feliz a la gente que me rodea. Que a ratos, hasta se me puede dar bien y tó, fíjate. Sí, porque para reírnos un rato y estar de cachondeo, yo siempre estoy dispuesta. ¡Ea! :)

Y ya está... Hasta ahí, mis propósitos para este año.
Por lo demás, la cosa sigue igual. Sin carta para los Reyes Magos, como todos los años, porque no recuerdo ni la última vez que escribí una. Y porque mis Reyes siempre son de rebajas, si es que al final me compro algo. Porque ésa es otra: Tampoco necesito ná, así que, ¿pa qué?

Además, ya he empezado con las clases particulares de los churumbeles. Que algunos esperan un trimestre para ver cómo va la cosa, pero cuando llega navidad y se dan el primer batacazo con las notas, ya tengo a los padres buscando huecos para las clases. Y eso, que ya he empezado con los chavales nuevos. Pocas vacaciones me han dejado a mí esta vez, ya veis. Menos mal que los alumnillos que tenía en el primer trimestre están mú tranquilicos y mú bien, y hasta la semana que viene no quieren oír hablar de mí, que si no...

Y otra cosa ha sido que esta mañana he podido pasar un rato con un amigo al que hacía más de dos años que no veía. No, porque las últimas veces que habríamos podido vernos, yo estaba trabajando y no podía escaparme de la empresa para ir a encontrarme con él. Después de todo, la ventaja de no estar trabajando este año ha sido ésa: Poder quedar a tomarnos un café.
Éstas son las amistades que me gustan a mí, sí señor. Que aunque no nos veamos tan a menudo como nos veíamos antes de que este hombre se jubilase, nosotros seguimos hablando.
Es que no se olvida ni una vez de llamarme en mi cumpleaños. Ni siquiera en mi Santo. Creo que nadie lo hace, excepto él. Y me encanta...
Sí, sí, está jubilado. Vamos, que sí, que es un amigo mayor que yo. Pero es que todos mis amigos lo son. Y desde siempre, además. Y eso, que hoy por fin hemos podido echar un ratico de charla compartiendo un café él y yo. Que me mola a mí eso, vaya...

Es que ya lo dejé claro en el último post del año pasado, ¿no? Pues eso, a disfrutar de los momentos que la vida nos regala cada día, porque segurísimo que esos no se vuelven a repetir jamás de los jamases.
¡Pos yastá!
:D

sábado, 2 de enero de 2010

De "perjúmenes" y otras cosas...

Y ahí estaba yo, tirá en el sofá esta tarde de sábado, viendo un rato la tele. Lo de TVE mola, que ya no hay publicidad. Pero como resulta que no era ése precisamente el canal que estábamos viendo, pues no he dejado de ver anuncios en todo el rato. Y es que, la programación de la tele es justo eso: Muchos anuncios con algún cachito de película de vez en cuando. Y muy de vez en cuando, dicho sea de paso.

Me he dedicado a contar cuántos anuncios de colonias han puesto. Sí, porque cuando llevaba ya seis seguidos, me he empezado a estresar...
-"¿A que el siguiente anuncio es la de Dolce & Gabbana? ¿A que sí?"-. ¡Pues sí!
-"Pues todavía falta la de Antonio Banderas..."-. ¡Pues ahí la llevas!

Y menos mal que no ha salido el anuncio aquél famoso de la rubia despampanante vestida de cuero que buscaba a no sé qué tío. Porque ese anuncio lo he visto desde que tengo memoria, y me tocaba ya una miaja la moral.

Total, que sí, que he estado muy entretenida yo viendo el millón de anuncios de colonias que existen. Lástima que la de nenuco no esté de moda ahora para Reyes. Con lo que me molaba a mí ésa, vaya. :)

A ver, que yo lo entiendo, es que se acerca el día 6 de enero y nuestra época de los juguetes ya pasó a la historia (y la penita que me da). Ahora hay que buscar otros regalos para la gente que tenemos alrededor y para nosotros mismos. Y claro, eso de las colonias o los perfumes parece lo más socorrido.

He dicho parece, porque de todas maneras, no estoy muy segura de que eso sea así. No me gusta nada regalar colonias. Y no me gusta nada que me las regalen, la verdad. Es que hay un ciento (u dos), y seguro que no acertaríamos. Además, a mí me gustan las colonias de hombre, ¿qué queréis que os diga? ;)

Ahora en serio... Soy de la opinión de que lo de las colonias es algo muy personal. Y a no ser que sepas a ciencia cierta qué colonia usa fulanito o qué perfume usa fulanita, y que se les está acabando el bote, mejor les regalas otra cosa... Pero, ¿qué? Porque está claro que cuantos más años cumplimos, más difícil es encontrar el regalo perfecto. Joé, que ya tenemos de todo, ¿o no?
Pues sí, justo eso es lo que deben pensar los Reyes, porque hace mucho tiempo que no vienen por mi casa ni de visita. Bueno, o piensan eso, o piensan que soy un bicho y por eso no vienen, claro... :)

En fin... Voy a ver qué regalitos se me ocurren, porque esto es muy complicao y se me está acabando el tiempo. Que ya mismo estoy de cabalgata, hombre, por favor...

domingo, 4 de enero de 2009

Año nuevo... ¿vida nueva?


Pues no. No es vida nueva. Es la misma historia...
Tenía la esperanza de que cuando acabase el año podría dar por zanjado el tema, y soltar de una vez el lastre que se me engancha en los pies y que no me deja moverme con la soltura de siempre. Pero no ha podido ser.
Yo quería empezar el año nuevo desde cero, sin ninguna carga a cuestas, pasando página. Quería volver a ser yo y no tener la asquerosa sensación de estar estancada en un momento concreto del año pasado. Pero no he sido capaz de conseguirlo. Aún no. ¡Porras!
He empezado el 2009 arrastrando las mismas pesadas losas que apenas me dejaban respirar en los últimos meses del año pasado. Intenté por todos los medios pasar de esas cosas que me hacían daño en 2008, y hacer propósito de enmienda para conseguir que esas mismas cosas dejasen de afectarme en este comienzo de 2009. Pero no pudo ser y, hoy por hoy, no lo he conseguido.

Y no me gusta estar así, porque en realidad, así no soy yo.
Así que, como mañana es la Cabalgata de Reyes, pues no voy a tener más remedio que ir.
Sí, a ver... Que esto tiene su explicación. Todos los años voy a ver a los Reyes Magos en su itinerario por las calles de Granada. Me gusta ir, es cierto. Y siempre voy por dos razones.

Una de ellas es para disfrutar observando cómo los críos tiemblan emocionados, sentados en los hombros de sus padres o en los brazos de sus madres, con lo ojillos brillantes, histéricos de los nervios. Y que cuando ven aparecer al primer Rey Mago en lo alto de su carroza, tirando caramelos, se quedan muy quietos, mirando con la boca abierta y sin pestañear. Casi me echo a llorar de emoción al verlos con esas caras, pero me tengo que reír porque de pronto, al pobre padre de turno, se le descompone la cara y se le oye decir en voz alta:-"No tires... ¡Niño! ¡¡No me tires del pelo!!"-. Porque el chiquillo en cuestión, sin darse cuenta y por culpa de los nervios, ha apretado los puños en torno a la cabeza de su padre y tira, y retuerce, y arranca... -"Es que está nervioso la criatura, hombre. ¿No ve usted la carilla de alucinao que tiene?"-. Pues no, no la ve, porque llevar al crío en hombros es lo que tiene: Que no le ves la cara desencajada por la ilusión y la inocencia.

Me encanta observar a los críos, vaya. Me contagian la emoción. Además, que estoy más pendiente de sus gestos, de sus caras, de sus gritos y de sus comentarios, que de otra cosa. Y me entretengo recogiendo caramelos yo tb. Y la chiquillería que tengo alrededor adivina que les voy a dar los que yo recoja, así que no pierden el tiempo agachándose ellos. Esperan a que yo me incorpore para mirarme con gesto interrogante, como pensando:-"¿Te los vas a comer tú... (con la edad que ya tienes)?"-. Hay que ver...

La otra razón por la que voy a la Cabalgata todos los años que puedo, es para pedirle un deseo-regalo a cada Rey Mago. Esto, igual que lo de dedicar las campanadas: Una tradición personal.
Mientras Melchor bombardea de caramelos a la gente, yo le miro y siempre le pido que me traiga lo mismo: Que mi familia y mis amigos estén bien.
Quizás es un deseo egoísta, porque si ellos están bien, yo tb lo estoy; y en el fondo, seguramente, estoy pensando en mí. Pero, bueno, da igual. Ése es el primer deseo todos los años: Mi familia y mis amigos... Sí, sí... Pero los amigos de verdad.
No ésos que están ahí cuando a ellos les conviene, y luego, si te he visto no me acuerdo.
No ésos que pregonan a los cuatro vientos la amistad que nos une, y luego no quieren saber nada.
No ésos que siempre tienen excusa para no ponerse en contacto contigo, ni siquiera para decirte que están bien.
No ésos que se callan las cosas y no son sinceros contigo, convenciéndose a sí mismos de que es la mejor manera de no hacerte daño, cuando en realidad, es la forma en la que más daño te hacen.
No, esos amigos no. Esos sólo valen para que te decepcionen y te desilusionen en el momento más inoportuno, y para que no dejes de pensar en lo falsos que pueden llegar a ser, o en lo tontos que somos por haber confiado en ellos más de lo debido.

Yo me refería a los amigos de verdad. A los que siempre están ahí; a los que siguen ahí siempre aunque pase el tiempo; y a los que encuentran la manera de hacerte llegar sus saludos, sus palabras y su cercanía aún en la distancia. A los que no ponen excusas para intentar quedar bien siempre. A los que están siempre al otro lado de la puerta o al otro lado del teléfono.... Es para ellos para los que pido el deseo-regalo de Melchor.

Luego pasará Gaspar, saludando y tirando caramelos tb. Y este año le pediré un deseo para mí. Pues, mira, sí, más egoísta todavía, si es que eso era posible, vaya. ¿Egoísta yo? ¡Y una mierda pa mí!
Pero sí. Este año le pediré que me ayude a sacudirme el mal rollo de desinterés y de desánimo que llevo encima desde hace demasiado tiempo. Que me cure del mal que me ahoga y que no me deja seguir adelante como siempre. Que se acabe todo de una vez, para bien o para mal, pero que se acabe. Que no quiero yo seguir así. Que no me apetece estar hecha polvo el resto de mi vida con este tema. Que no quiero perder la ilusión que siempre he tenido por la gente que conozco ni por las cosas que hago, y esto me está parando más de la cuenta.
Así que le pediré a Gaspar el deseo-regalo de estar bien yo tb.

Y cuando llegue Baltasar a mi altura, saludando y haciendo enloquecer a los chiquillos (porque, no sé por qué, pero es el que más éxito tiene siempre) le pediré que la situación mundial en la que nos encontramos todos inmersos, se solucione, en todos los frentes y de una vez por todas. Gaza, África, la violencia, la economía, el terrorismo...
Con esto de que es el rey negro, pues igual hace fuerza con Obama, y entre los dos (está claro que éste es un deseo harto complicado y para uno sólo sería imposible), solucionan algo y podemos vivir mejor. Pero todos todos, no los de siempre nada más.
Y así que, ése será mi tercer deseo-regalo.

Y ya está. Eso es todo lo que voy a pedir este año. No es mucho, ¿no? (...)
A lo mejor me lo traen. Sí, porque además, tampoco me he portado tan mal en 2008. Y por supuesto, no exijo que estos deseos se cumplan el día 6 de enero, que yo sé que son dificilillos para conseguirlos en una noche. Yo me conformo con que se cumplan a lo largo de 2009...

A ver si pudiese ser esto así, leche.