Y bueno, hoy me siento como si llevara mil años esperando en el umbral de la Puerta del Cielo a que me dejen entrar.
Debe ser que los que están al otro lado saben que soy un diablillo y no me abren.
Pero yo sigo aporreando la puerta una y otra vez, a ver si en algún momento lo consigo.
Me duelen los nudillos... Y a veces me sangran, es cierto... Pero yo sigo y sigo...
Supongo que algún día lo conseguiré...
SAN FERMÍN
Hace 2 días