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miércoles, 15 de agosto de 2018

Lacra

Cuando se decide proteger a la iglesia y a los abusadores antes que a las víctimas;

cuando se silencia un caso, y otro, y otro, y otro más;

cuando se es un monstruo que habla de Dios y critica los pecados ajenos, mientras se dedica a violar a niños indefensos sin que nadie haga nada por evitarlo;

cuando "lo principal no era ayudar a los niños sino evitar el escándalo";

cuando lo único que hacen es trasladar a esos put*os malnacidos de un lado a otro sin que el peso de la ley caiga sobre ellos;

cuando esta chusma se piensa que está por encima del bien y del mal y sigue campando a sus anchas;

cuando el caso se destapa y ya la mayoría de los delitos están prescritos...

Cuando todo eso ocurre, ¿qué autoridad moral tiene esa gentuza para decirnos a los demás cómo tenemos que vivir nuestra vida, cómo tenemos que sentir, a quién amar, qué hacer con nuestro cuerpo...? ¿Qué superioridad se creen que pueden tener para pelear por los derechos de los embriones, para denostar el matrimonio gay y la adopción de críos por ellos, alegando que hay que protegerlos de semejantes "enfermos"? Yo es que alucino, vaya.

Para mí esto es terrorismo. Terrorismo eclesiástico.
Y me produce asco. Asco no, lo siguiente.



martes, 25 de noviembre de 2014

Y para colmo de males, con la iglesia hemos 'topao'...

Pues es que no teníamos bastante con los dichosos corruptos en la política de los que hablaba el otro día, (post AQUÍ), que ahora resulta que ahí al laíto, precisamente en Granada, se destapa el peor caso de (presunta) pederastia de curas en España.
¡Tócate los coj*ones, Mari Loles!

No, pero si ya lo decía yo. Aquí te levantas por la mañana, coges el periódico, te pones a leer, y seguro que se te revuelven las tripas por la historia nueva que aparece.

Que sí, que ya lo sé. Que luego habrá que ver cuánto hay de verdad y cuánto de mentira en todo lo que se cuenta. Y si es cierto o no, el tiempo lo dirá. Pero es que ya sabéis el refrán ése que dice que cuando el río suena... Pues eso.

Y entonces pienso en el millón de casos que habrá, y que habrán silenciado y encubierto entre unos y otros. Porque es que imagino que las víctimas tienen que echarle valor para denunciar y, quizás por eso, la mayoría prefiere callar. -"¿Para qué? Si a lo mejor no me creen"-. El miedo, la vergüenza...
O quizás porque saben que es perder el tiempo. Que igual hablan con alguno, de rango más superior, y es el primero que le dice:-"Bueno, pero de esto tú no te preocupes. No se lo digas a nadie, que ya veré yo lo que hago"-. Y luego, pues no hace nada.
Supongo que por eso el muchacho en cuestión se ha dirigido directamente al Papa en el Vaticano. 


Se autodenominan el Clan de los Romanones. Ahí es ná. Y es que el cabecilla tiene por nombre Román. Que sí, que suena como a un clan mafioso. No me digáis que no.

Pero es que, el tren de vida que llevaba esta piara de curas, ¿no les llamaba la atención a sus superiores? Porque fue una herencia que recibieron para obras de caridad, pero lo del chalé, muchachos jóvenes entrando y saliendo a cualquier hora, el dúplex, los pisos en varias localidades granadinas, una moto de gran cilindrada, un par de coches... 
No sé, llamadme loca, pero los curicas que viven así, no deben saber ni de lejos lo que es un voto de pobreza de esos suyos ni ná de eso, ¿no? Vamos, digo yo.

La foto del día dio la vuelta al mundo el pasado domingo. El arzobispo pidiendo perdón en el altar, tumbado en el suelo. Sí, ese arzobispo que editó aquel famoso libro del que ya hablé una vez: Cásate y sé sumisa. Ea, el mismo que viste y calza.




Que a mí no me vale que pidan perdón. Que no me vale que sólo retiren de su parroquia a los curas acusados de presunta pederastia y abusos sexuales. Que no, que eso no es suficiente. Que no me puedo imaginar... Joé, que son críos. Niños que confiaban en ellos, y a los que seguramente les decían que todo aquello era normal. Niños indefensos.
Qué asco, de verdad.

Porque luego a esos impresentables siempre se les llena la boca con palabrería. Que ellos son mucho de hablar y criticar la homosexualidad, el aborto, el sexo, el uso del preservativo... Cuando está claro que ellos no tienen ni chispa de autoridad moral para hablar de nada. De nada.

Claro que sí, hombre. Luego venid a calentarme la olla de cómo debo vivir mi vida, de qué es lo que debo creer y lo que debo pensar, que os voy a decir lo que encarte en ese momento.

P.D: Sé que no todo el mundo es igual. Sé que estos sólo son unas cuantas manzanas podridas, como los políticos corruptos, que se dedican a hacer su vida sin mayores miramientos para con nadie. Pero sí, cada vez son más. Cada vez aparecen nuevos casos. Y sí, toda esta chusma es de la peor calaña posible. 
(Todo ello, presuntamente, por supuesto).