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miércoles, 27 de marzo de 2019

Desevolución

Estaba pensando en el instinto asesino que me entra cada vez que salgo del trabajo y tengo que cruzar la calle San Antón a una hora punta.
Y es que, desde que los móviles nos han invadido, es imposible ir por la calle sin llevarte más de un 'restregón'.
Joé, es que la gente no tiene miramientos con nadie, ¿eh? Van a su bola, contestando mensajes, viendo vídeos o vete a saber, y tú tienes que ir sorteando obstáculos como si de una gimkana se tratase.

Y chocas con alguien y encima te mira mal. ¡Coñ*o, tira el móvil! Porque es que van delante de ti haciendo 'eses' como si hubieran bebido, y de pronto, se paran en seco. Y claro, que te los llevas por delante sin poder evitarlo.

En serio. Las ganas que me dan de arrancar de las manos de su dueño uno de esos put*os móviles, estamparlo contra el suelo y salir corriendo son tremendas. Bueno, en realidad me dan ganas de guardárselo en un sitio que no es precisamente el bolsillo, pero eso sería un poco 'heavy', ahí, en mitad de la calle, claro.

Me doy cuenta de que ya no disfrutamos de nada porque siempre tenemos la cara metida en el dichoso móvil. Que es para ver ahora un concierto, donde absolutamente nadie está disfrutando de él porque todo el mundo está intentando hacer una foto o grabar un trocito de una canción, para luego subirla y que la gente sepa que has estado allí.



Y ¿qué queréis que os diga? Será que con los años tolero menos las tonterías y las faltas de respeto de la gente. Porque ésa es otra. Que el otro día estuvo a punto de atropellarme una niñata en bicicleta que iba por la acera más estrecha de tó Graná, y tuve que saltar a la calle para que no me pasase por encima, la jodía petarda. 
Tía, si estás en la acera, ¿por qué no vas a pie y llevas la bicicleta 'de la mano'? 
Y ten mucho cuidaíco cómo la miras, que es una 'biciclista' y a esos hay que saber respetarlos porque son los más vulnerables.
Ya... (Qué hostia te daba, nena...).



Pero vamos, que da igual. Que la otra tarde fui a cruzar un paso de cebra de dos carriles, y el coche del carril más cercano a mí se paró para dejarme pasar. -"Gracias, apañao"-. Pero el que  venía por el otro carril (que iba entretenido CON EL PUTO MÓVIL), cuando me vio, ya se había atravesado delante del paso de cebra y de mí. 
Y es que lo estaba viendo venir y yo me paré en medio de la calle por si acaso. 
Cuchi, ¿pos no me miró encima el tío 'enrabietao' porque tuvo que frenar y todo?
Qué paciencia, coñio.

No sé. Será que cada vez soporto menos a la gente. Porque es que también me he dado cuenta de que ya no me gusta pasar mi tiempo con cualquiera. De hecho, cada vez son menos las personas con las que me gusta pasar el rato. Y que para estar con alguien que no me va a aportar nada, prefiero estar yo sola.

Debe ser verdad también eso de que con los años nos volvemos más selectivos.

Y también debe ser verdad eso de que evolucionamos en técnica y tecnología a pasos agigantados, pero de la misma manera y con los mismos pasos agigantados, desevolucionamos como sociedad en valores y principios.





domingo, 8 de enero de 2017

2017, allá vamos

Pues que la navidad ya pasó. Bendita sea la muchacha. Que a ratos piensas:-"Pues menos mal, que ya necesito volver a la rutina"-. Pero a ratos también dices:-"Oh, qué pena, con lo que molaba eso de las luces, los adornos, de tener raticos familiares, con amigos, de cafés, de cervezas, de comidas, de paseos, de roscón..."-.

Pero sí, ya terminó.
Y será la edad que ya tengo o yo qué se, pero eso, que ya no soporto la hipocresía tanto como antes. Es que antes todo eso no me importaba naíca, o bueno, que igual no le prestaba ni chispa de atención al tema. No sé por qué este año se me ha hecho tan patente y tan... repulsivo.

Cuando la gente no te ha hablado durante todo el año, que no has sabido nada de ellos aunque tú lo has intentado más de una vez, y se les ocurre mandarte un mensaje en nochevieja para felicitarte el año nuevo, y tú piensas:-"¿Que te estás riendo de mí o qué?"-. 

Pero cuando ya compruebas que la persona en cuestión ha tirado de contactos para enviar un mensaje tan impersonal como cutre, pensando que con un vídeo cualquiera que le acaban de enviar a él/ella, ya cumplen con el resto de la humanidad, es como para salir corriendo. Sí, salir corriendo al cuarto de baño a potar.

No sé. Será que soy muy simple. Será que con un "Feliz Año, Lou" soy más feliz que una perdiz, porque veo que el mensaje es realmente para mí. Será que las cosas como las personas, cuanto más sencillas, mejor. Y será que si pierdes amigos hipócritas, pues eso que sales ganando. Tampoco será algo tan malo. Digo yo... 

O sea que ante esto yo no puedo hacer nada. Lo único que puedo hacer es pasar de esa gente y punto. Que me han dicho que sin esperar nada de nadie se vive mejor, así que... 

De todas formas también sé, porque siempre pasa, que cuando yo deje de llamar o de estar pendiente del resto del mundo, la gente va a venir a echármelo en cara. ¿Y sabéis qué? Pos eso, que me da lo pispo. Pero así, de buen rollete, ¿eh?

Así que, así de decididos empezamos el año. Bienvenido 2017. A ver qué tal nos llevamos... :)


domingo, 25 de septiembre de 2016

Porculeando a la vecina V

Bueno, a ver... ¿Vosotros "sus" acordáis de la Enriqueta, verdad?
Sí, esa criatura, amiga de mi madre, de cuyo nombre verdadero no quiero acordarme (para preservar su identidad); con ese idioma tan personal que tiene y esa forma de entender la vida tan peculiar que gasta, y que me obliga a tener que transcribir nuestras conversaciones aquí de vez en cuando, porque digo yo que de alguna manera habrá que descargar las tensiones de este mundo cruel, ¿no? 
Vale, pues sí, esa Enriqueta.

No hay más que darse cuenta de que tiene su propia etiqueta en el blog, desde el principio de los tiempos. Ea, ya sabía yo que esta mujer era una mina. Y quiera o no quiera, se hará famosa. Con un seudónimo, es cierto, pero famosa al fin y al cabo.

Bueno, pues el otro día, mientras desayunábamos, la historia fue tal que así:
La Enriqueta:-"Mi nieta ha ido hoy al médico porque dice que le duele mucho el cuello"-.

Mi madre:-"Ay, la pobre, con lo joven que es y siempre tiene algo"-.
(La nieta de Enriqueta tiene 23 años).

La Enriqueta:-"Sí, dice que el médico le ha dicho que le falta un hueso del cuello y por eso le duele"-.

Yo, que hasta entonces había permanecido callada (con lo que me cuesta a mí eso, que vosotros lo sabéis), la miro directamente:
-"Venga, Enriqueta, ¿cómo le va a faltar un hueso del cuello? ¿Tú te estás escuchando?"-.

Y ella, tó encabezoná, como siempre se pone:-"Que sí, que sí, que eso le han dicho en el médico: Que le falta un..."-.

Y yo, sin dejarla terminar:-"¡Un hervor! ¡Os falta un hervor a las dos!"-.

:)


lunes, 5 de septiembre de 2016

El viejo verde del autobús

No sé si lo sabéis ya, pero por si acaso os lo digo yo, que cuando el día va de leches, hasta las hormigas se ordeñan, ¿no?
Vale, pues sí, eso me pasó el otro día.

Subo a la parada a coger el autobús y allí me entero de que ese día la calle estaba cortada por una avería y no pasaba por sus paradas correspondientes. 
Con el cabreo del siglo, me voy a la primera parada de la ruta y espero al siguiente. Ea, si el que yo iba a coger ya lo había perdido, ¿qué iba a hacer?

Media hora después, llega el siguiente, me subo, elijo un sitio en el que daba la sombra y nos vamos. Vale, dos paradas más adelante, se sube un viejo que llegaba corriendo y asfixiado porque él también se había enterado tarde del cambio de paradas.
Bueno, pues el autobús medio vacío y el tío vino a sentarse a mi lado.
-"Aquí da la sombra, ¿no?"-.
Y yo pensando:-"Y ahí delante también"-. 

Y es que, ¿qué queréis que os diga? Nada más verlo, ya me dio mala impresión. Me mola porque luego pude comprobar que no he perdido el don con la intuición hacia la gente. Así que, aunque el tío quiso iniciar una conversación, no estuve yo muy por la labor aquella mañana.

Total, que se sienta el tío a mi lado y lo primero que me llega es el tufo a sudor revenido. Vamos, no el tufo de un día, no. De esos olores a sudor impregnados en la ropa durante dos, tres, o vete a saber cuántos días.

Me pongo a mirar por la ventanilla, a mi bola, intentando no pensar, y entonces noto que el tío se echa encima. Como si no tuviera suficiente espacio con su asiento y necesitase también del mío. Su brazo, su codo, su hombro... Todo él invadiendo mi espacio vital. Además, que el tío me empujaba con su cuerpo a cada rato, haciendo que yo me tuviera que apoyar en la ventanilla.

Y yo pensando:-"¿A que gomito* y damos el espectáculo?"-.

Y enseguida, su pierna pegada a la mía, y poniendo su mano entre las dos. Vamos, con mucho disimulo, sí, pero muy descarado. 
A punto de cortarle de un hachazo el puto dedo meñique, no os digo más.
Y todo eso sin dejar de echarse encima y empujar con su cuerpo. Y la peste a sudor... Y yo pensando:-"¿Por qué tengo que aguantar al tío asqueroso éste ni un segundo más?"-.

Noté cómo me subía una ira incontrolable por tó el cuerpo, y cuando ya no pude más, me volví hacia él, me quité las gafas de sol y le dije en voz baja, con los dientes apretados y mirándole directamente como para fundirlo:-"¿Quiere usted hacer el favor de no empujarme más y echarse hacia allá?"-.

Pienso que he madurado. Sí, porque en cualquier otro momento de mi vida le habría dado tal bufío que el tío se hubiera puesto encendido y se habría cambiado hasta de asiento. Pero no. Lo hice tan tranquila y tan serena, que sólo conseguí que se quedara quieto y no volviera a moverse más. De hecho, pude comprobar que cabía perfectamente en su asiento. Vamos, que no le hacía falta venirse al mío.

Llegar al final del viaje y que el tío se levantase como impulsado por un resorte para bajarse deprisa sin molestar, y yo respirar a pleno pulmón, fue todo uno.

Y entonces, llegué al lugar de la cita. Yo, que pensaba echar el día, primero desayunando, luego de tapas y por último, de paseo, resultó que no. A mi amiga la habían llamado por teléfono cuando venía a encontrarse conmigo. Se habían llevado a su tía al hospital en una ambulancia porque le había dado un ictus. Así que, sólo pudimos tomarnos un café y ponernos al día un momentillo, porque no nos habíamos visto en todo el verano. Pero claro, ella quería ir al hospital a ver cómo estaba todo. El reencuentro típico de septiembre tuvo que ser mini-reencuentro.

Os puedo decir que la tía de mi amiga está bien, cosa que me alegra un montón, porque yo también conozco a la mujer y es un encanto.

Ah, por cierto, la muchacha me trajo un "chuminir" de sus vacaciones gallegas. 
Ya le hemos puesto nombre: Peregrina Molona. Aunque si le hubiéramos puesto Peregrina Cebada tampoco habríamos ido muy desencaminadas.



Total, que sí, que está claro que es verdad que cuando el día va de leches...
:)

*Gomito: Del verbo gomitar. Dícese del momento escabroso que te hace echar fuera hasta la primera papilla.



viernes, 29 de julio de 2016

La sensación del verano

Si hay un tipo de criaturas que me altera los nervios por siempre jamás, esos son, sin lugar a dudas, los "sin-sangre". Es que no puedo con ellos, vaya.

De esa gente que parece que les falta un hervor (u dos) y que no se mueven así les vaya la vida en ello, porque eso les supone un esfuerzo enorme. ¡Aaaghh! Qué poco me gustan, de verdad. Quizás porque sabes de antemano que nunca podrías contar con ellos pa ná.

A mí me mola la gente que tiene aspiraciones, que sale, que entra, que va, que viene... Que tiene vida, vaya. Y perdonadme, pero pasarse las horas tumbado delante de una pantalla (sea tele, ordenador o móvil) me repatea lo más grande.

Como si no hubiera libros para leer, calles por las que pasear, atardeceres que ver, deporte que hacer, gente con la que hablar... Que tampoco digo que lo hagas todo, porque igual pues no te gusta el deporte, o no te gusta leer, pero ofú, date algo de vidilla, criaturica. Todo no te puede no gustar, digo yo.

No sé, es que lo de estar todo el día encerrado en casa viendo la tele, o en su defecto, mirando la pantallita del pc, me exaspera. Que no digo yo que un rato, pues mira. Pero joé, todo el día o en todos tus ratos de ocio, como que no parece ni medio normal.



Menos mal que han llegado para salvarnos. Sí, sí, algún mente-clara ha tenido un momento de lucidez y ha pensado en todo.
Efectivamente. El verano de 2016 será recordado por eso. Y es que resulta que para que la gente salga a la calle y haga una mijilla de deporte andando de un lado para otro, se han inventado no sé qué juego para el móvil, donde tienes que cazar no sé qué bicho por las calles de tu poblado.

Mira tú qué bien. Las cabezas pensantes, que se dedican a eso, a pensar.

Y ea, que ahora la gente ha salido a la calle. Ouh, yeah. Por la razón que sea, pero han salido. Pero claro, lo han hecho con la cara pegada a la pantallita del móvil. Vamos, igualito que antes pero con una motivación nueva. :)

Y vosotros me diréis:-"¿Y no era eso lo que tú querías?"-.  Y yo os diré:-"Bueeeeeno. Vale, es que es verdad: No estoy conforme con ná"-.

Señoras, señores, la sensación del verano ya no es una canción pachanguera, no. 
Este 2016 tendrá su momento de gloria para siempre en la historia y será recordado como el verano donde la gente salió a la caza de bichitos adorables.


Venga, no me digáis que no es adorable :)

lunes, 20 de junio de 2016

De graduaciones y otros fiestorros

Yo alucino con estas moderneces que tenemos ahora. Y es que nos pasamos el día adoptando costumbres de todas partes para asimilarlas como propias. Especialmente las americanas, porque a nosotros nos gusta tó lo americano. Hombre ya... Aunque mira, tampoco tienen por qué ser sólo de allí, ¿eh?

A ver... Celebramos jalogüín, el día de San Patricio, el año nuevo chino, despedidas de solter@ desfasás, primeras comuniones como si fueran bodas... Y, por supuesto, nos graduamos. 

Cuando yo estaba en el colegio, eso de graduarse era impensable. Algo que no se hacía por aquí. Eso sí, veías las pelis extranjeras y pensabas:-"Jo, qué guay"-. Y enseguida pensabas:-"Pero jo, qué estrés con el temita del baile de graduación, que tenga que venir el chico a pedirte ir con él... Uff, quita, quita..."-.

Y de no hacer nada de eso a ahora... Porque es que ahora hemos llegado a un punto, que es que se gradúan hasta los micos de las guarderías, con toda esa parafernalia de birretes, togas, becas y demás... ¿Pero qué me estáis contando?

No te digo yo que cuando terminas la Carrera pues no se haga, porque sí, porque ya acabas y tal. O vale, en 2º de Bachillerato, que también terminas una etapa importante, difícil, y no todo el mundo va luego a la universidad.

Empezó haciéndose así, ¿no? Al terminar la Carrera ná más.
Pero es que ya hemos llegado a un extremo que pa qué con las modas... ¿En la guardería? ¿En infantil? ¿En serio es necesario para el normal desarrollo de los niños? ¿Que si no se hace, se traumatizan? ¿Que ahora hay que motivarlos de una manera especial? ¿Para que no pierdan el interés o algo? Yo qué sé.

A ver, en mi época se hacía una fiesta fin de curso con chuches y música, y punto. Y tampoco estamos tan traumatizados porque no nos hicieran una graduación de esas, tó solemne en el salón de actos, ¿no?



Pienso que estamos "apollardando" a los niños. Que cada reforma educativa que se hace es a peor. Que cada historia que se inventan ayuda a que la cosa empeore un poco más. ¿Qué es eso de que no se pueda corregir un ejercicio con boli rojo, no vaya a ser que el chiquillo pille depresión? ¿O que los chavales promocionen cuando ves que a junio han llegado con cinco asignaturas suspensas?
Esto, que a mí me parece mucho más serio e importante, está claro que no lo es tanto.

Vale, que me he ido por Úbeda. Volviendo al tema de las graduaciones, pienso que en realidad es una fiesta para los padres más que otra cosa. Para que puedan sacar sus cámaras y hacer cienes y cienes fotos y vídeos por un tubo y luego puedan enseñarlas, publicarlas y colgarlas por ahí con todo el amor de padres.
Además, que sí, porque luego son un espectáculo cuando te dicen:-"Es que mi niño se ha graduado"-. 
Y tú:-"¿Cómo?"-. 
Y ellos:-"Sí, en la guardería"-. 
0_0
¿Y en lactancia materna? ¿Se graduó en su día en lactancia materna también? Ainssss...

No sé a vosotros, pero ya os digo que a mí me suena rarísimo. Quizás porque no tengo hijos. Si los tuviera, supongo que también tendría que pasar por el momentazo graduación en cada etapa, claro. 
Pero ea, desde la objetividad que me da verlo todo desde fuera, sí que me suena raro de coj**nes.

P.D: Igual he exagerado un poco con el tema, pero es que hay cosas que veo que de verdad claman al cielo. Pero eso, sólo y exclusivamente, desde mi punto de vista, por supuesto. 
Ahora ya, vosotros, los que sois padres, o vosotros, los que sois maestros, o vosotros, los que no lo sois, me podéis dar el vuestro.
;)




miércoles, 11 de mayo de 2016

Porculeando a la vecina IV

Sí, sí. Las cosas de la Enriqueta. Ya sabéis.
:)

Allí estábamos las tres la otra mañana, desayunando como siempre, con esas conversaciones tan típicas que surgen a la hora del café y las tostadas.

La Enriqueta dirigiéndose a mi madre:-"¿Cómo se llama eso que utilizamos para hacer la carne de membrillo?"-.
Mi madre, que parece que ya la va conociendo:-"¿Membrillos?"-.
La Enriqueta:-"¡Eso, membrillos, que no me acordaba!"-.

Mi cara: 0_0

A ver. Vosotros ya sabéis que yo no me puedo callar, ¿no? Pues eso, porque enseguida miré a mi madre, y le dije con mú mala idea y con mucho, mucho rintintín:
-"Mamá, ¿qué fruta usamos para hacer la tarta de manzana, que no me acuerdo?"-.
Mi madre:-"Manzanas... ¡Y no te metas con la Enriqueta!"-.

Cuchi, ¿yoooo? ¿Cuándo me he metido yo con la Enriqueta, por Dios?
:D

P.D: Os recuerdo que todavía tengo pendiente publicar el diccionario Enriqueta-Castellano, Castellano-Enriqueta del que ya os hablé la otra vez. Pero como es que esta mujer es una fuente inagotable y diaria de vocablos personales, cada día me dice algo nuevo que yo no conocía. Y claro, yo quiero hacerlo lo más completo posible, así que...
:)


jueves, 14 de abril de 2016

Otro curso más...

Pues parece que no, pero este curso se está acabando. Sobre todo, para mis chiquillos de 2º de Bachillerato, a los que el tercer trimestre se les pasa supersónico.
Y sí, ya me están contagiando a mí esos nervios del final de curso, de la dichosa selectividad y del no saber qué hacer el año que viene.

La verdad es que este curso no me puedo quejar. Tengo muchos chiquillos y además, muy apañaícos todos. Incluso sus padres, sus hermanos y sus mascotas también lo son. Sí, porque cuando yo entro a una casa para ayudar a un crío con las matemáticas, la química o lo que sea, la familia entera se vuelca con el tema. Ya digo que lo hacen hasta sus perrillos, que en cuanto toco al timbre y entro, son los primeros en recibirme y me hacen unas fiestas que para qué.
-"¿Qué pasa, 'Chispas'? ¿Cómo estamos?"-. Y ahí tengo todos los días a 'Chispas', bailando alrededor de mis pies.

Siempre he pensado que cuando los padres se implican en el tema de los estudios de sus hijos, y se preocupan por todo lo referente a eso, la cosa suele ir mejor. Y está claro que sí, que va.

Además, los de 2º que tengo este año son gente como a mí me gusta: sana, deportista, con actividades extraescolares... Sí, porque el que no juega al fútbol y entrena un par de veces por semana, está en la escuela de música y toca la flauta travesera en la banda, o el clarinete, o va al gimnasio, o todo a la vez, o vete a saber. Tienen tiempo para todo estos chiquillos. Hasta para estudiar y sacar buenas notas.

Al contrario que los de la ESO, que no tienen tiempo para nada, aunque no tengan ninguna actividad fuera del horario de clases.
Es que tengo una petardilla de 14 años que cuando me ve entrar por la puerta, pone su mejor cara de asco, y me suelta:-"¿Pa qué vienes?"-. 



Que yo creo que lo hace para "minar la moral de la tropa", claro. Lo que pasa es que yo ya no me dejo. 
Yo siempre contesto:-"Pues mira, vengo a darte por saco un rato. ¿O qué pensabas? ¿Estar toda la tarde delante del ordenador? Si tu madre me paga sólo y exclusivamente para que yo venga a molestarte tó lo que pueda..."-.
Y la criaja:-"Pos si hoy no tengo ná que hacer. ¿Por qué no te vas a tu casa?"-.
Y yo:-"Sí, claro. Ahora que estoy aquí... Anda, ya verás como encontramos algo que hacer, que siempre hay cosas"-.

Y a regañadientes consigo que demos algo. Pero vaya, tampoco os creáis que vemos mucho, porque se tira tooooooda la clase mirando la hora en el móvil y diciéndome cuánto falta para que me vaya. -"Te faltan quince minutos... Te faltan diez minutos"-.
Además, que si le quitan el teléfono durante esa hora, se la pasa toda entera llorando. Y así es complicao, sí.

Pero vaya, que el día que le dieron las notas del segundo trimestre, el argumento que le dio a la madre fue para enmarcarlo.
-"Mamá, es que deberías estar contenta porque este trimestre sólo me han quedado cinco..."-. ¡CINCO!
Y claro, ya que estaba, aprovechó para pedirle un móvil nuevo, porque sólo le habían quedado cinco.
Hombre, teniendo en cuenta que en el primer trimestre (que yo todavía no la conocía) le quedaron nueve, pues casi que cinco es ná y menos, ¿no?

A ratos, de verdad que alucino con estos críos.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Porculeando a la vecina III

Y es que Enriqueta, la vecina y amiga de mi madre, es una fuente inagotable de historias y anécdotas que muchas veces no puedo evitar contar aquí.

Un día me dedicaré a transcribir todos esos vocablos personales e intransferibles que utiliza la criatura en su lenguaje cotidiano. Y que, por supuesto, los demás tenemos que saber interpretar cuando hablamos con ella para poder entenderla. 

Y es que es un chou esta mujer, sí. Pero ya os digo, lo del famoso diccionario Enriqueta-Castellano, Castellano-Enriqueta será otro día. :D

Hoy me voy a limitar sólo y exclusivamente a lo de hoy. Una conversación que hemos tenido las tres, desayunando esta mañana en la cafetería de siempre...

Mi madre:-"Enriqueta, ¿viste anoche ByB en la tele?"-.

Enriqueta:-"No, no. Yo anoche vi una serie mú bonica que hacen los miércoles. Está mú bonica mú bonica. ¿Cómo es? ... No me acuerdo... Bueno, da igual, es una serie en la que sale Belén Rueda"-.

Mi madre que se calla y me mira como esperando lo inevitable: Uno de esos bufíos míos, que me cuesta un mundo sujetar.
Yo:-"Pues no tengo ni idea de qué serie hablas, Enriqueta. ¿Estás segura de que hay una serie en la que sale Belén Rueda?"-.

Pero ea, debe ser que la Enriqueta me conoce y conoce mis tonillos irónicos o sarcásticos, o vete a saber, porque enseguida ha saltado:
-"¿Te estás riendo de mí, coñio?"-.
-"¿Quién? ¿Yo? ... Por favor, cómo puedes pensar eso..."-.



:)

martes, 30 de junio de 2015

Pedales y otras armas de doble filo

A ver. Una dudilla existencial que tengo yo últimamente... 
Los ciclistas son "inmunes" a los semáforos en rojo, ¿verdad? Ellos están por encima del bien y del mal, y lo de las normas de circulación no va con ellos, ¿no es eso? Es que si no, no me lo explico, porque a ratos me dan unas ganas de darles un bufío y un par de guantazos que pa qué.



Me da coraje porque luego exigen respeto cuando está claro que ellos no respetan a nada ni a nadie. Y parece que de eso no se dan cuenta o no se quieren dar cuenta. Se creen con más derechos que nadie, ya veis.

Y después nos echamos las manos a la cabeza cuando hay un ciclista muerto en carretera. Pues, ¿qué queréis que os diga? Si es que no respetan las normas. Yo siempre que voy con el coche y me encuentro con ciclistas, rara es la vez que no ocupan todo el carril para poder charlar tranquilamente de sus cosas. Les importa un rábano ir entorpeciendo la circulación.

O que yo me pare en un semáforo en rojo y ellos me adelanten. Les da igual por dónde: Por la derecha, por la izquierda. Y sigan su camino tan felices y tan contentos, como si la señal no fuera con ellos. Es que no lo entiendo, vaya.

Y me acojonan lo que no está en los escritos. Y ahora en verano, que parece que se reproducen por esporas o algo, ni os cuento.
Porque sí, porque se creen los dueños y con la certeza de que el resto de conductores tenemos que ir respetándolos a ellos porque son los más expuestos.
Y luego piensas:-"Joé, pero si eres tú el que no le tienes apego a la vida. ¿Y encima la culpa es mía? Anda, cómprate una estática y así no le das por saco a nadie"-.

Ná, gente, que te buscas la ruina siempre tú, que eres el que llevas el coche.

P.D: Seguro que todos los ciclistas no son así. Pero esto es como los políticos: Habrá corruptos y habrá los que no lo sean. Pero los que lo son, son conocidos en su inmensa mayoría. 
Pues igual.



domingo, 24 de mayo de 2015

Porculeando a la vecina II

Hoy, día de elecciones, he tenido una charla "mú" esclarecedora con Enriqueta, la amiga de mi madre.

-"Venga, Enriqueta. Si yo sé a qué partido vas a votar. No te escondas"-.
-"Pues sí, me da igual que lo sepas. Yo voy a votar a Estos, como siempre"-.
-"Sí, ya sé. Ya sé que ése es tu partido"-.
-"No, que yo no tengo ningún partido"-.
-"¿Ah, no? Si siempre votas a los mismos, hagan lo que hagan y digan lo que digan"-.
-"Sí, porque yo siempre he votado a Estos. Y Aquellos y los Otros son todos unos embusteros"-.
-"Vamos, que Estos no lo son..."-.
-"Pues sí, pero como yo siempre he votado a Estos, los voy a volver a votar"-.
-"Sí, señor. Eso es lo que yo llamo hacer uso de un voto responsable"-.
-"¿Y tú? ¿A quién vas a votar?"-.
-"Esas cosas no se preguntan, Enriqueta, criatura. ¿Tú no sabes que el voto es secreto?"-.
-"Pero tú sí sabes a qué partido voy a votar yo"-.
-"Porque eres como un libro abierto, jamía. Además, ése es tu partido y siempre votas a los mismos"-.
-"¡QUE YO NO TENGO NINGÚN PARTIDO, COÑ*O!"-.
-"Vale, vale... No te pongas nerviosa y no me grites, anda..."-.

:)

lunes, 18 de mayo de 2015

Guerrillas urbanas

El otro día leí una noticia en un periódico de Granada en donde se decía que las poblaciones de gorriones están disminuyendo a pasos agigantados. Y que esto se debía a que las criaturas cada vez encuentran menos huecos donde anidar, y a que además están apareciendo otras especies de aves en las ciudades que no las dejan.

Pues eso, que no tengo que irme muy lejos porque puedo ver la guerra por la supervivencia desde la ventana de mi casa. A ratos alucino con los comportamientos de los animales, que tampoco son tan diferentes a los de las personas, dicho sea de paso. Sólo hay que tener una mijilla de interés en observarlos. Y sí, mucho tiempo libre también. :) 

El caso es que el piso del edificio de enfrente está vacío, y justo detrás del aire acondicionado que hay en el balcón, una pareja de gorriones decidió hacer su nido hace más de dos meses. Iban, venían, traían ramitas, traían broza... Vamos, lo normal.

(Si pincháis en las fotos, se pueden ver mejor los detalles).


-"Parece que me ha quedao un chabolo la mar de apañao..."-.


-"Sí señor. Aquí está el tío..."-.

Y ahí estaban las criaturas, tó felices y tó contentas porque ya habían tenido prole y se oía la escandalera cada vez que llegaba el padre o la madre con comida en el pico.

Pero entonces, llegó la amenaza.


Batalla psicológica de miraditas crueles y chilleriza insoportable

Sí. Llegaron los estorninos. Y una pareja, para más señas, parecía que no tenían más sitios para poner su nido, que detrás del aire acondicionado donde ya lo tenían los gorrioncillos.
Así que, cuando asomaba el estornino por los tejados, los gorriones armaban la del 2 de mayo con la escandalera para intentar echarlo.
Pero claro, aunque los gorriones defendían lo que era suyo, no podían estar todo el tiempo en el nido. Tenían que salir a buscar alimento para los churumbeles.
Y entonces...


-"Ésta es la mía"-.

Lo que pasó fue que el estornino aprovechó un descuido de los gorriones, se coló detrás del aire acondicionado, la lió parda y salió llevándose en el pico un polluelo de gorrión. Voló hasta posarse en una antena, en lo alto del edificio y posteriormente, tiró al polluelo desde allí. Se puso a cantar y festejar su éxito, batiendo las alas más feliz que tó.
Cabrón...

De eso no tengo fotos. Entenderéis que no las haya.


Estornino Malote tó orgulloso de su "proeza".

Me dio mucha penica cuando al rato volvieron los gorriones y se encontraron el nido vacío. Los vi asomándose por todas partes, mirando y remirando sin encontrar a sus churumbeles. Angelicos.

Estuvieron unos cuantos días en una guerra sin cuartel, donde los estorninos entraban al nido de los gorriones, y los gorriones seguían allí, intentando echarlos.

¿Resultado? Pues que al final, los estorninos se apoderaron del nido y los gorriones tuvieron que irse a buscar otro sitio para construirse un nido nuevo.

No se han ido muy lejos. Han encontrado un pequeño hueco en el mismo balcón, y ya están intentando acondicionarlo. 
La vida sigue.


Vecinos y enemigos

En reconstrucción...


Y tiene guasa la cosa, porque resulta que ahora que los gorriones han tenido que dejar su primer hogar pero han encontrado otro sitio donde anidar, el Estornino Malote intentó ayer sin ir más lejos, colarse en el hueco de la nueva casa gorrionil.

Pero los gorriones esta vez han sido más listos y el hueco en el que se han colado es tan pequeño, que los estorninos no caben. 
¡Chúpate ésa, Estornino Malote!

Se soportan porque son vecinos, pero nunca serán amigos.

Y así acaba esta historia de fauna doméstica. Los animalitos nunca dejarán de sorprendernos.
:)


sábado, 9 de mayo de 2015

Princesas del siglo XXI

Pues se ve que no estaremos haciendo bien las cosas cuando los clichés de hace 40 años siguen vigentes en la actualidad.
O será que, a pesar de la juventud o de los años que han pasado, todavía hay gente que piensa que las cosas no han cambiado y que no tienen por qué hacerlo.

A ver. Mi sobri va dos veces por semana a jugar al fútbol. Una actividad extraescolar como otra cualquiera. Importante empezar con el deporte desde muy jovencita para coger el hábito, que esto es como leer: Luego te lo pide el cuerpo.

Vale, pues eso, que la mami de mi sobri apuntó a la churumbela a fútbol. Y a la cría le gusta. Le gusta el fútbol y le gusta jugar con los niños. 
¿Qué pasa? A mí también me gustaba jugar cuando era niña. Y también prefería pasar el rato con los niños antes que con las niñas. Siempre me gustó más estar con ellos. Eran brutos, sí, pero mucho más nobles y leales. 
Pero ea, siempre tuve que aguantar que ellas (nunca ellos) me llamaran de todo. Es verdad eso de que somos nuestras peores censoras. Por eso supongo que me gustaba más estar con los niños, que al menos, conmigo y en aquella época, no tenían tantos prejuicios. Si jugaba bien al fútbol, a ellos no les importaba nada más.

La verdad es que eso sigue igual en la actualidad. Todavía sigo prefiriendo la compañía de las criaturas del sexo masculino. Por eso imagino que mis mejores amigos siguen siendo hombres. Y lo que son las cosas, me resulta mucho más fácil hablar con ellos de cualquier cosa que con ellas. Y eso no quiere decir que no tenga amigas, que también, pero eso, que parece que me entiendo mejor con ellos.

Bueno, a lo que iba, que siempre me encaramo a las ramas... 
Que sí, que resulta que eso, que la churumbela juega al fútbol y además le gusta. Y en esto que la madre de otro niño se acercó el otro día a la madre de mi sobri y le dijo:
-"Dice mi Churumbel que tu Churumbela ya no es una princesa porque juega con los niños"-.
...
Tócate los coj*nes, MariLoles.

Lo peor de todo es que estoy segura de que ahí el niño no tenía nada que ver. Fue la madre del susodicho la que se inventó la lindeza que supuestamente había dicho su hijo. Pero, ¿para qué? Mi teoría es que lo hizo para dar por culo, claro.

Pues mira qué bien, porque si seguimos así, y las niñas tienen que ser princesas encerradas en un castillo, y los niños, príncipes que maten dragones y salven princesas, está claro que no hemos avanzado nada. 
Espero, y además, estoy convencida, de que mi sobri será una princesa del siglo XXI que matará sus propios dragones cuando haga falta. No necesitará que venga nadie a hacerlo por ella.

Punto.





lunes, 4 de mayo de 2015

Tardes domingueras

Que la tele es una mierdecilla lo sabemos todos. Que si no son los realitys de Tele 5, son los programas de cotilleos, y si no, pues politiqueo y corrupción a todas horas. ¿Quién aguanta eso?

Supongo que por esa razón me da tiempo a leerme dos o tres libros al mes, que eso sí mola más. Y aún más ahora, que con el buen tiempo, me subo a la terraza a echar un ratico al solete.

Pero sí, la tele es desesperante a cualquier hora del día, pongas el canal que pongas. Lo que pasa es que hoy quería hablar de la programación de los domingos. Y más concretamente de la sobremesa de cierto canal.


Sí. Alucino con las pelis domingueras de Antena 3, vaya. Es que todas son iguales, ¿eh? Y una detrás de otra, oye. Rolleras rolleras de narices...

Pelis de locas obsesionás con el marido de la vecina de enfrente, que entran a trabajar como canguros de los hijos para intentar seducir al muchacho, que no se entera de ná.

O de una pareja de recién casados que se va a vivir a un barrio nuevo, y la loca obsesioná de enfrente y de turno (a veces también es un loco obsesionao, las cosas como son), les hace la vida imposible, se cuela en su casa a escondidas, y consigue que la estabilidad de la pareja se empiece a tambalear.

O de una mujer que vuelve a su antiguo pueblo a revivir (yo no sé por qué) su jodida infancia, con la que todavía a sus 40 años, tiene pesadillas.

Joé, si es que son todas iguales. Vista una, ¿ya para qué seguir tentando la suerte?
Y además, como todas tienen esos títulos tan escandalosamente acertados, pues...
No me digáis que no, porque la mayoría de las veces es así. Títulos de dos palabras y tan sugerentes como: "Falsa atracción", "Venganza mortal", "Impulso asesino", "Fingida amistad"... 

Pero vaya, que si se titulasen "Obsesión obsesiva", "Posesión posesiva" o "Inocencia inocente" tampoco nos sorprendería naíca. A mí, por lo menos, no.

Ea, debe ser que la cabeza pensante que se dedica a poner los títulos en español a estas películas americanas, canadienses o alemanas, no se calienta mucho la olla. Igual ni sabe de qué va el tema. Definitivamente, debería recibir un tomatazo en plena jeta.

Yo me podría ofrecer voluntaria para hacerlo, sin problemas.
-"¿Cómo? ... '¿Falsa seducción?'... Humm. Pues lo siento, te lo has ganado... ¡Zas, en toda la boca!"-.
Me quedaría más ancha que larga.
:)



viernes, 10 de abril de 2015

Te has hecho mayor cuando...

He descubierto que el día en el que, cuando vas a salir a la calle, decides llevarte el paraguas "por si llueve", es justo el día en el que es evidente que te has hecho mayor.
Porque tú siempre habías sido de la Liga Antiparaguas, y habías estado pendiente de ver si dejaba de llover en el mismo momento de salir a la calle para que no te obligaran a llevártelo. 
-"Coge el paraguas, que está lloviendo"-. 
-"No, mamá. Ahora no llueve"-.
-"Pero va a seguir lloviendo"-.
-"Sí, pero ahora mismo no llueve, así que no me lo llevo"-.
Y evidentemente, te ponías chorreando, porque era salir de tu casa y que cayera el diluvio universal sin remisión. Y tú, pues sin paraguas.

Ahora ya no tienes edad de calarte hasta los huesos, y prefieres acarrear el paraguas aún sabiendo que igual ni llueve. Pero ea, tú por tu cuenta y riesgo entras en el mundo del "más vale prevenir". Cuando tienes 20 años eso ni se te pasa por la cabeza.
...

Y te has hecho mayor cuando en la calle, te para un crío y te dice, con toda la educación del mundo, las cosas como son:-"Señora, ¿tiene usted hora?"-. 
Y tú, con la cara desencajá:-"¡¿¿Señora??! Pero, ¿qué coñ*o...?"-.

Uff, sí. La primera vez que alguien desconocido pero claramente más joven que tú te habla de usted se te hiela la sangre. Y de esa primera vez te cuesta reponerte lo que no está en los escritos. Luego ya como que te vas acostumbrando, ¿verdad?
...

Pero sobretodo sobretodo te has hecho mayor ya, sin más vuelta de hoja, cuando a uno de tus ex-alumnillos, pues lo confunden con tu hijo adolescente. Que la criatura esté rozando el cuarto de siglo, por lo visto les da igual al resto del mundo. 
Lo cual me lleva a otra cuestión sin duda más preocupante: 
¿Es él el que parece muy joven o soy yo la que parece muy mayor?

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...


domingo, 8 de marzo de 2015

Mucho por hacer todavía

Día Internacional de la Mujer... ¡Vaya cosa!



No, no me gusta este día. ¿Qué es eso de tener un día especial que recuerde a todo el mundo que estamos ahí y que existimos? Deberían (deberíamos) ser conscientes de ello todos los días, ¿no? Vamos, digo yo.

En realidad, estoy convencida de que lo ideal sería llegar a esa igualdad entre los géneros, sin menosprecios y sin historias. Todos valorados y respetados por igual, ya seas hombre o seas mujer. 
Y pienso que sí, que deberíamos evolucionar de una vez y llegar por fin a ser personas. Todos iguales, con los mismos derechos, con las mismas obligaciones y con las mismas oportunidades.

¿Que soy feminista? Pues mira, no sabría cómo llamarlo. Igual sí que lo soy. Pero yo entiendo el feminismo como ese llegar a la igualdad. Nunca como que la mujer prevalezca sobre el hombre. Que es que resulta que la gente confunde los términos, y yo personalmente pienso que el feminismo no es lo contrario del machismo. Ni muchísimo menos.

Pero ea, hay gente que parece que esto todavía no lo entiende, y es muy complicado hacérselo entender.

Porque mientras sean las propias madres las que eduquen de manera diferente a sus hijas que a sus hijos, inculcándoles la docilidad y sumisión que se espera de ellas;

mientras se oigan cánticos en un campo de fútbol insultando a la ex-pareja de uno de sus futbolistas, acusado de presuntos malos tratos;

mientras en una casa, la hija tenga que fregar los platos del almuerzo mientras su hermano se sienta a jugar a la play o ver la tele, porque es un hombre y no se va a dedicar a esos menesteres;

mientras haya un obispo que asegure que a las mujeres habría que quitarles el voto porque últimamente piensan por su cuenta;

mientras haya un gobierno que te obligue a tener un hijo por narices, en las condiciones que sean, sin importarle lo más mínimo las circunstancias que tengas, porque tu cuerpo no te pertenece a ti, sino al Estado;

mientras haya gente que al ver a una mujer en un trabajo que no les cuadre se oigan frases del tipo vete a la cocina que es tu sitio o mujer tenías que ser;

mientras nos sigan calificando con los términos de zorra, put*a, guarra, por tener simplemente una vida sexual sana y activa; o por, mira tú qué ironía, por no querer nada con alguien;

mientras siga pasando lo de la maté porque era mía y lo de si no es para mí, no es para nadie;

mientras los chavales jóvenes vean normal que puedan controlar los móviles o la vestimenta de su pareja, porque para eso es su novia, ¿no?;

mientras haya un arzobispo que diga que si una mujer aborta, el varón tiene derecho a abusar de ella;

mientras haya hombres (y mujeres también, las cosas como son) que piensen que si una mujer se viste de una determinada manera, es que está pidiendo a gritos que la violen;

mientras... (aquí podéis poner vuestros propios ejemplos).

Pues sí, mientras. Mientras sigan pasando todas estas cosas (y muchas más, pero con éstas ya me parecía más que suficiente), esta sociedad seguirá desevolucionando a marchas forzadas. Mientras siga pasando esto día sí día también, esa igualdad de la que hablaba al principio, nos quedará todavía lejísimos. Mientras no cambiemos de mentalidad, no conseguiremos absolutamente nada.

Y con lo fácil que a mi entender es todo este tema, porque en el fondo todos, absolutamente todos, hombres y mujeres, buscamos lo mismo en esta vida, ¿no? Estar bien y ser felices. Punto.

¿A que va a ser verdad que no somos tan diferentes?
:)



jueves, 5 de febrero de 2015

De orcos, trolls y gentucillas varias

Exactamente igual que en la película El Señor de los Anillos, la vida está llena de orcos, uruk-hais y nazgules, que se pasean por el mundo, escondidos en las sombras. 
Aunque, eso sí, aparentemente estén ahí, a cara descubierta y tengan pinta de mosquit@ muert@. 



Y es que no lo hemos dicho pero, al igual que en la película, suelen ser bastante cobardes, y no han roto un plato en su vida.
(Seguro que luego se habrán cargado todas las vajillas de la Tierra Media).




A ver. Que puede que al principio nos parezcan otra cosa, ¿eh? Sí, por un momento hasta podríamos pensar que son gente normal, buena gente, apañaícos, e incluso, dignos de confianza. He dicho por un momento, ¿vale?
Porque luego resulta que no. Ni por un momento ni por ná. Y es que cuando menos te lo esperas, cuando te das la vuelta tranquilamente, te apuñalan de la peor manera posible: Por la espalda y sin chispa remordimientos. Con premeditación y alevosía. 
Ya sabéis, lobos con piel de cordero hasta que dejan ver su verdadera naturaleza y entonces aparece el orco que esta gente lleva dentro.

Supongo que hay que aprender a reconocerlos y a lidiar con ellos. Sí, aunque sea dejándolos como cosa perdida en medio de su paranoya personal.


O sea que sí, que trolls, ogros, goblins, cíclopes y arpías nos vamos a encontrar por un tubo a lo largo de nuestro camino, en esta vida. Pero evidentemente no vamos a estar ahí todo el tiempo a la defensiva, dándoles cuartelillo o dejándoles que nos dirijan la existencia, ¿no? Que eso sería algo así como perder el tiempo con criaturas que no valen la pena. 
Apuesto a que vosotros también conocéis a más de uno y más de dos individuos de estas especies. ¿O me equivoco? :)

Yo conozco un troll. Uno de tantos. Y menos mal que tampoco lo tengo que aguantar todo los días, que si no... Es que es horrible. Que digo yo que para eso es un troll, ¿no?
Pero ea, como le pasa a los trolls, se alimenta de vidas ajenas porque por lo visto, él no tiene ninguna. Penica que me da, oyes. Sí, porque pienso que al menos yo tengo mi propia vida. Ni mejor ni peor que la de los demás, pero al menos es la mía y con ella ya tengo bastante.

¿Qué le vamos a hacer? En esta vida no todo van a ser elfos, hadas, duendes o magos, buenos y simpaticotes, ¿no? :)